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Para optar al tratamiento, las mujeres tendrán que someterse a un pequeño test relativo a su historial genético. Posteriormente estos datos serán sometidos al «Índice Gail», un algoritmo matemático que cuantifica numéricamente el nivel de riesgo que una persona tiene de sufrir cáncer de mama en los próximos años. Si los resultados superan el límite, establecido en 1.7 puntos, la candidata será considerada apta y, por tanto, incluida en el experimento. No haber tenido hijos, sumar más de 55 años o contar con familiares aquejados de problemas oncológicos podrían ser argumentos suficientes para obtener el visto bueno del cuadro médico.
UNA PÍLDORA DIARIA
Durante cinco años, las mujeres involucradas en el proyecto tendrán que tomar una píldora diaria y someterse a revisiones periódicas. También serán divididas en dos grupos. Al primero se le suministrará un inhibidor de la aromatasa, fármaco adalid de los tratamientos «quimiopreventivos». El resto recibirá un placebo, un comprimido sin medicamentos que servirá a los científicos para evaluar el componente psicológico del estudio. Los resultados se harán públicos en un plazo no superior a cuatro años.
El cáncer mamario es la primera causa de mortalidad femenina en nuestro país. Cada año se diagnostican 17.000 nuevos casos, y lo más preocupante es que la tendencia es al crecimiento. Al respecto, José Enrique Alés, coordinador de «Excel», estimó que «si se cumplen las expectativas, se podría reducir en un 65 por ciento la aparición de esta enfermedad, lo que supone evitar entre 2.000 y 3.000 casos anuales».
María José Mora fue la primera española que aceptó participar en la investigación. Después de cuatro años de tratamiento, sostiene no sufrir ningún efecto secundario ni sentir nada extraño. Pero aún no sabe si lo que está tomando es placebo o medicamento.
Autor: Alfredo Pascal
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