Archivo de agosto, 2010

De la ciencia a la tecnociencia (III). Y, al final, tecnociencia

José Antonio Acevedo Díaz

La intensificación de las relaciones entre ciencia y tecnología a través de los tiempos ha conducido a su fusión como tecnociencia en el mundo contemporáneo. Este término fue introducido por Bruno Latour para su uso en la metodología de los estudios sociales sobre ciencia y tecnología, pero hoy está muy difundido en otros muchos ámbitos. De manera general, puede decirse que la tecnociencia designa el conjunto de actividades de I+D+I en las que ciencia y tecnología están imbricadas profundamente y se refuerzan entre sí para conseguir un beneficio mutuo en sus procedimientos y resultados.

La tecnociencia surgió hacia el último cuarto del siglo XX por evolución de la big science y gracias al impulso de algunas grandes empresas de EE.UU., habiéndose expandido luego con mucha rapidez por otros países desarrollados. Big science y tecnociencia tienen rasgos comunes, pero también diferencias. Así, mientras que la investigación básica representó un papel importante en la big science, en la tecnociencia destaca sobre todo la instrumentalización del conocimiento científico para cumplir el objetivo de lograr innovaciones tecnocientíficas comercialmente rentables. Otras características distintivas de la tecnociencia son: el predominio de la financiación privada sobre la pública en las actividades I+D+I, la importancia relativamente menor del tamaño del proyecto y de los equipos e instrumentos, su carácter multinacional, la conexión en red de los laboratorios mediante el uso de tecnologías de la información y comunicación, la pluralidad y diversidad de agentes tecnocientíficos, etc. (más…)

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