Los científicos también son humanos, para bien y para mal (III)

Por José Antonio Acevedo Díaz
Decir que Newton es tal vez el científico más grande de la historia no debería ser una sorpresa para nadie. Pero también estaba obsesionado con el poder y el prestigio personal, lo que le llevó a actuar de un modo ruin y falto de ética en más de una ocasión.
Es bien conocida su polémica hasta la muerte con Leibniz sobre la prioridad de elaboración del cálculo infinitesimal (diferencial e integral). Newton lo desarrolló su método de fluxiones unos diez años antes que Leibniz, pero no lo publicó en su momento. La notación de Leibniz es la que prevaleció. No insistiré más en esta polémica.
La enemistad y desavenencias con Robert Hooke también son conocidas (e.g., Christianson, 1984/1986, 1996; Westfall, 1994/2006); todo un auténtico choque entre dos fuertes personalidades, irascibles y egocéntricas, que duró cuarenta años. Después de la muerte de Hooke, Newton tuvo un comportamiento ruin y vengativo. Llegó al extremo de eliminar de sus Principia toda referencia a Hooke, el cual había formulado antes que Newton algunos de los fundamentos de la teoría de la gravitación (Westfall, 1994/2006). No satisfecho con esto, cuando fue presidente de la Royal Society, después de la muerte de Hooke, Newton incluso trató de eliminarlo de la historia de la ciencia. Así, bajo su presidencia, desapareció el retrato de Hooke (parece ser que aún no se ha encontrado) cuando se hizo el traslado de local de la Royal Society. Las malas lenguas atribuyeron a Newton esta desaparición misteriosa. También se ha dicho que Newton intentó borrar de los registros de la Royal Society las contribuciones que Hooke había hecho a la ciencia. Además, los instrumentos de Hooke, muchos de ellos elaborados de forma artesanal, y buena parte de sus ensayos también desaparecieron de la Royal Society.
John Flamsteed, primer astrónomo real del Observatorio de Greenwich (nombrado en 1675), fue otro de los científicos que se vio envuelto en una amarga y larga disputa con Newton. Un relato de los desencuentros y polémicas entre Flamsteed y Newton puede verse en Westfall (1994/2006), y en Christianson (1984/1986) con mucho más detalle: “[...] a medida que iba haciéndose mayor y llegó a conocer personalmente a Newton, Flamsteed se volvió también más osado […] seguía siendo uno de los pocos que se atrevía a desafiar a Newton a la cara, algo que ni siquiera el alardeante Hooke se había atrevido a hacer.” (Christianson 1984/1986, p. 486 de la traducción española).
Cuando Newton fue elegido como presidente de la Royal Society, intentó hacerse con malas artes de algunos de los descubrimientos de Flamsteed, relacionados con su catálogo de estrellas, para usarlos en beneficio de sus propios trabajos de los Principia. Newton, confabulado con el astrónomo Halley, engañó a Flamsteed utilizando un edicto real, y una parte de los hallazgos de este catálogo estelar fue publicada sin su conocimiento explícito (1712). Asimismo, tal y como había hecho antes con Hooke, Newton repasó sistemáticamente la primera edición de los Principia y eliminó toda referencia a Flamsteed para no darle el crédito debido (Westfall, 1994/2006). Algunos años después, Flamsteed logró hacerse con la mayoría de las copias de dicho libro, y los quemó públicamente frente al Observatorio de Greenwich (Westfall, 1994/2006).
En1725, seis años después de la muerte de Flamsteed, se publicó su Historia Coelestis Britannica. Esta publicación póstuma contenía sus observaciones durante el período que abarca desde 1675 a 1719, incluyendo un catálogo de casi 3.000 estrellas mucho más preciso que cualquier otro trabajo anterior. Historia Coelestis es considerada como la primera contribución relevante del Observatorio de Greenwich.
Como dice el título genérico de las tres notas de esta miniserie, los científicos también son humanos, para bien y para mal.
Referencias
Christianson, G. E. (1984/1986). In the presence of the Creator: Isaac Newton and his times. New York: Macmillan. Traducción al español de D. Santos (1986), Newton. Barcelona: Salvat.
Christianson, G. E. (1996). Isaac Newton and the scientific revolution. New York: Oxford University Press.
Westfall, R. S. (1994/2006). The Life of Isaac Newton. Cambridge, UK: Cambridge University Press. Traducción al español de M. Gutiérrez (2006), Isaac Newton: una vida. Madrid: Akal.
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