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	<title>Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación en Iberoamérica</title>
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		<title>El Estado de la Ciencia 2011  &#8211; RICYT / CAEU de la OEI</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 07:03:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos e Interamericanos (RICYT) anuncia que se encuentra disponible la edición 2011 de su publicación anual: El Estado de la Ciencia &#8211; Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología &#8211; Iberoamericanos / Interamericanos. Para la edición de este libro se contó con la colaboración de la Agencia Española [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología  Iberoamericanos e   Interamericanos (RICYT) anuncia que se encuentra  disponible la edición   2011 de su publicación anual: El Estado de la  Ciencia &#8211; Principales   Indicadores de Ciencia y Tecnología &#8211;  Iberoamericanos /   Interamericanos.<br />
Para la edición de este libro se contó con la colaboración de la Agencia  Española de Cooperación Internacional para el desarrollo   (AECID), a  través del Centro de Altos Estudios Universitarios de la   Organización  de Estados Iberoamericanos (CAEU/OEI).<span id="more-131725"></span></p>
<p>Con el propósito de brindar herramientas útiles para el  análisis de   los problemas en materia científica y tecnológica de la  región, y al   igual que en ediciones anteriores, este volumen presenta  un resumen   gráfico de los principales tendencias de las capacidades    científico-tecnológicas de los países de América Latina y el Caribe e    Iberoamérica, así como una serie de artículos en temáticas específicas,    algunos de los cuales incluyen resultados de las actividades  del    Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad    (OCTS).</p>
<p>El presente informe ha sido elaborado por el equipo  técnico   responsable de las actividades de la Red de Indicadores de  Ciencia y   Tecnología -Iberoamericanos e Interamericanos- (RICYT), con  el apoyo de   colaboradores especializados como Facundo Albornoz, María  Guillermina   D’Onofrio, María Victoria Tignino, Cristian Merlino,  Matías Milia,   Lautaro Matas, Pablo Jacovkis, Guillermo Anlló, Gustavo  Lugones, Diana   Suárez y Carmelo Polino.</p>
<p><strong>Índice</strong></p>
<p>Prólogo</p>
<p>1.1 El Estado de la Ciencia en imágenes</p>
<p>1.2 Exportaciones de América Latina en los 2000: ¿Es América Latina más primaria que nunca?</p>
<p>2.1 La investigación y el desarrollo de tecnología de la información y las comunicaciones en Iberoamérica</p>
<p>2.2 Manual de Bogotá: hacia un formulario mínimo común</p>
<p>2.3 La promoción de carreras científicas en las nuevas generaciones</p>
<p><a title="Acceder" href="http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article2930" target="_blank">Acceder</a></p>
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		<title>NUEVO DEBATE CTS: Participación ciudadana en escenarios de conflictividad</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 07:17:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Jorgelina Sannazzaro Instituto de Estudios de la Ciencia y la Tecnología, Universidad de Salamanca, España. Excelentes aportes ya han sido vertidos en este Foro a propósito de la participación ciudadana en temas de política científica (Ana Cuevas), como así también acerca de estudios de comprensión pública de la ciencia (Carina Cortassa). En esta ocasión, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Jorgelina Sannazzaro<br />
</strong></p>
<p><strong>Instituto de Estudios de la Ciencia y la Tecnología, </strong><strong>Universidad de Salamanca, España.</strong></p>
<p><img src="http://revistacts.net/images/stories/foroCTS/Participaci%C3%B3nCiudadana%21.jpg" alt="" width="300" height="212" align="right" />Excelentes aportes ya han sido vertidos en este Foro a propósito de la participación ciudadana en temas de política científica (<a href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=385:el-debate-ies-factible-la-participacion-democratica-y-ciudadana-en-asuntos-de-politica-cientifica&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38">Ana Cuevas</a>), como así también acerca de estudios de comprensión pública de la ciencia (<a href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=396:el-debate-el-deficit-cognitivo-es-el-cid-campeador&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38">Carina Cortassa</a>).</p>
<p>En esta ocasión, me gustaría continuar con la reflexión acerca de la  participación ciudadana en ciencia y tecnología, retomando los debates  anteriores, pero centrándome en la participación en escenarios de gran  conflictividad. Además, propongo asumir algunos presupuestos que  orienten el debate.<span id="more-131722"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy, más que en ninguna otra época, nos encontramos con una  multiplicidad de grupos, movimientos sociales y colectivos de naturaleza  diversa que buscan incidir en la gestión de lo público, defender  identidades y estilos de vida plurales, incluyendo en algunos casos  reclamos que configuran un nuevo escenario para el ejercicio de la  ciudadanía, como así también de la protesta social.</p>
<p>Como ya he planteado <a href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=392:controversias-cientifico-publicas-el-caso-del-conflicto-por-las-papeleras-entre-argentina-y-uruguay-y-la-participacion-ciudadana&amp;catid=101:articulos&amp;Itemid=98">en otra oportunidad</a>,  es indudable que existe un incremento de controversias en relación a  materias científicas o tecnológicas que exceden a las comunidades  habituales (expertos científicos y tecnólogos) y que este aumento  adquiere una especial configuración en el escenario Latinoamericano.</p>
<p>Grupos de autoconvocados, asambleas ciudadanas, juntas vecinales,  movimientos socioambientales, se multiplican a lo largo y a lo ancho del  continente paralelamente a la acentuación de la conflictividad.</p>
<p>Lo que estos grupos denuncian es, por una parte, el uso desmesurado  de recursos naturales, el sesgo de la localización de materiales o  actividades indeseables en comunidades empobrecidas y zonas periféricas,  la alteración de territorios, la ruptura de la economía local y las  formas de vida; y por otra parte, reclaman no sólo el derecho a un  ambiente sano y equidad para compartir las cargas del desarrollo  tecnológico/industrial, sino también cambios en la política estatal y  nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisiones.</p>
<p>Desde hace un tiempo vengo pensando en una de las frases de Baruch  Spinoza, con la cual el filósofo intentó expresar los riesgos de las  abstracciones, lo problemático de centrarnos en lo conceptual para,  posteriormente, esperar que la realidad se comporte de modo ideal: “El  concepto de perro no ladra”.</p>
<p>En el caso que nos ocupa, la situación es aún más problemática, el  concepto de participación ciudadana que actualmente se propone desde  ámbitos académicos y gubernamentales (estos últimos casi siempre basados  en los primeros) quizás ha conseguido ladrar, pero no logra morder.</p>
<p>Mientras tanto, las asambleas ciudadanas, debaten, se informan, se  asesoran con técnicos y especialistas, articulan con miembros de la  Universidad y aportan datos relevantes. Estas prácticas están muy lejos  de aquella imagen de una ciudadanía apática, poco comprometida y peor  informada. En ellas, hoy más que nunca, está vigente el pensamiento de  Rachel Carson citando a Jean Rostand: “La obligación de resistir nos da  el derecho a conocer”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El escenario actual nos plantea el desafío de redoblar los esfuerzos  por combatir la mutua incomprensión, reabrir el diálogo con el ciudadano  de a pie y retomar el espíritu crítico propio de los estudios CTS.</p>
<p>Quizás la única manera de conseguir un concepto de participación  ciudadana en consonancia con los tiempos actuales (que muerda más y  ladre menos) sea cuestionar la epistemología tradicional y defender la  pluralidad de saberes, tal como propone Boaventura de Sousa y el grupo  de investigadores que lo acompañan, así como múltiples investigadores de  diversas disciplinas en distintos puntos del mundo, que aportan en  consonancia con las preocupaciones vertidas aquí.</p>
<p>Propuestas como éstas, que contienen en su base la pluralidad de  saberes, generan dudas en muchos filósofos de la ciencia y en el campo  CTS. ¿No será que estas propuestas nos conducirán al ya consabido “todo  vale”? Podemos tener la seguridad que no será así, siempre y cuando  todos participemos de este cambio que ya está en proceso y encontremos  un modo serio de articular saberes y dispositivos de participación  democrática.</p>
<p>La complejidad inherente a estas temáticas resiste el abordaje  unidimensional, puramente disciplinar; por eso, cada vez estoy más  convencida de la necesidad de conjugar herramientas de análisis y  producciones provenientes de diversos campos de trabajo y disciplinas.  De lo contrario, aportaremos sin quererlo a la fragmentación, a los  compartimentos estancos productores de reduccionismos que nos vuelven  incapaces de comprender tanto el campo social como producciones  generadas en otros compartimentos. Necesitamos poner en tensión tanto  los conflictos entre conocimientos científicos y no científicos como así  también la pluralidad interna y conflictiva del propio conocimiento  científico.</p>
<p>En la reseña realizada por León Olive del Libro “Saber en condiciones. Epistemología para escépticos y materialistas” (<a href="http://revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=96:saber-en-condiciones-epistemologia-para-escepticos-y-materialistas&amp;catid=42:resenas">CTS Nº4 Vol. 2 &#8211; 2005</a>),  Olive resalta la siguiente reflexión de Broncano: “Los problemas, su  posible solución, o la imposibilidad de tratarlos, están condicionados  desde la forma de plantear las preguntas.” Y por eso, “la formulación  adecuada de la pregunta debe asumir ya ciertos compromisos”.</p>
<p>Entonces, propongo partir del siguiente supuesto: los acontecimientos  actuales de movilización y conflictividad demuestran que no sólo es  deseable que el público participe (argumentos democráticos), sino que es  inevitable. En este sentido, las preguntas deberían aportar al  desarrollo fructífero de esta participación:</p>
<p>- ¿Cuáles son los mejores dispositivos de participación ciudadana en debates que incluyan aspectos de ciencia y tecnología?</p>
<p>- ¿Qué antecedentes de participación ciudadana utilizadas en otros  ámbitos podrían aportar herramientas para el desarrollo de mecanismos de  participación en el ámbito CTS?</p>
<p>- ¿Cómo fomentar una cultura de la participación responsable?,  entendiendo por esta última una actitud crítica hacia la información  recabada y un modo ético de convivencia con los otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p><strong>Referencias bibliográficas </strong></p>
<p>CARSON, R. L. (1962): <em>Silent spring</em>, Houghton Mifflin Company, Boston.</p>
<p>DELAMATA, G. (2009): <em>Movilizaciones sociales: ¿nuevas ciudadanías? Reclamos, derechos, Estado en Argentina, Bolivia y Brasil</em>, Ed. Biblos.</p>
<p>NELKIN, D. (1995): &#8220;Science Controversies: The Dynamics of Public Disputes in the United States&#8221;, <em>Handbook of science and technology studies</em>, Sage Publications, pp. 444-456.</p>
<p>SOUSA SANTOS, B. (Ed.) (2005): <em>Semear outras soluções: os caminhos da biodiversidade e dos conhecimentos rivais</em>, Afrontamento, Porto. También publicado por Civilização Brasileira, Río de Janeiro, Brasil.</p>
<p><a href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=443:el-debate-participacion-ciudadana-en-escenarios-de-conflictividad&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38" target="_blank"> Participar</a></p>
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		<title>La teoría de las dos ciencias: ciencia burguesa y ciencia proletaria</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 11:04:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Agustín Ostachuk Centro Babini, Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Argentina. ¿Cuál es la relación entre ciencia e ideología?. ¿Son dos cosas incompatibles, complementarias o son la misma cosa?. ¿Debe evitar la ciencia dejarse “contaminar” por la ideología?. ¿Hay una única manera de hacer ciencia?. ¿Todas conducen a los mismos resultados y nos dan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Agustín Ostachuk<br />
</strong></p>
<p><strong>Centro Babini, Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Argentina.</strong></p>
<p>¿Cuál es la relación entre ciencia e ideología?. ¿Son dos cosas  incompatibles, complementarias o son la misma cosa?. ¿Debe evitar la  ciencia dejarse “contaminar” por la ideología?. ¿Hay una única manera de  hacer ciencia?. ¿Todas conducen a los mismos resultados y nos dan la  misma visión del mundo?. Nos centraremos en la figura de Alexander  Bogdanov, médico y filósofo ruso, para debatir sobre estos y otros temas  de relevancia actual. Sus teorías dieron origen a lo que después se  denominó la “teoría de las dos ciencias”, que da título a este trabajo.</p>
<p><strong>Alexander Bogdanov: Biografia</strong></p>
<p>Alexander Bogdanov nació en Goradnia, actual Bielorrusia, en el año  1873. Comenzó sus estudios de medicina en la Universidad de Moscú,  viéndose obligado a continuarlos en 1894 en la Universidad de Járkov  (Ucrania), debido a su participación en una protesta estudiantil. Se  especializó en psiquiatría. En 1904 fue arrestado por sus actividades  revolucionarias y debió exiliarse nuevamente, momento en el cual se  convierte en uno de los fundadores de los Bolcheviques. Participó  activamente del levantamiento de 1905 como líder del Soviet de San  Petersburgo. Lideró la facción izquierda de los bolcheviques, hasta que  perdió protagonismo frente al dominio de Lenin.  Después de la  revolución, Bogdanov fundó en 1918 el <em>Proletkult</em>, el movimiento  cultural del proletariado. Desde ese mismo año hasta 1923, dirigió la  Academia de Ciencias Sociales. En 1926, Bogdanov fundó el Instituto de  Hematología y Transfusiones Sanguíneas de Moscú. Dos años después muere,  como consecuencia de participar en sus propios experimentos.<span id="more-131718"></span></p>
<p>Bogdanov publicó numerosos trabajos sobre los más diversos temas:  filosofía, psicología, economía, política, sociología y cultura. Sus  principales trabajos filosóficos fueron dos trilogías: <em>Empiriomonismo</em> (1904-1906) y <em>Tectología</em> (1912-1916). Ésta última se considera actualmente la primera expresión de lo que luego Ludwig von Bertalanffy popularizó como <em>Teoría General de los Sistemas</em>.</p>
<p><strong>Alexander Bogdanov: Filosofía</strong></p>
<p>Una de las principales influencias filosóficas y científicas de  Bogdanov fue el físico Ernst Mach (1838-1916). Mach desarrolló una  teoría del conocimiento y de la historia de la ciencia que intentaba  eliminar el dualismo entre mente y materia. En sus teorías los elementos  percibidos como sensaciones, pertenecientes a nuestro mundo interior, y  aquellos que existen en el mundo exterior, son los mismos. La filosofía  de Mach ha sido denominada usualmente como <em>Empirio-criticismo</em>.</p>
<p>Bogdanov, a pesar de reconocer una fuerte influencia de Mach en sus  propias investigaciones, estableció desde el principio, desde su primera  obra filosófica, una clara distancia entre ambos sistemas, lo cual se  refleja en el título de la obra: Empirio-monismo. De esta manera,  Bogdanov buscaba completar con su teoría la tarea emprendida por el  Empirio-criticismo de eliminar el dualismo entre materialismo e  idealismo, que a su entender había dejado inconclusa. Para Bogdanov, la  noción empirio-criticista de experiencia todavía estaba cargada con un  alto contenido dualista. Mach, víctima de su positivismo, se quedó en el  nivel descriptivo al establecer la noción de elemento como el estado de  indiferenciación primario entre lo físico y lo mental, por lo que, como  consecuencia, no fue conciente de que le faltaba explicar el porqué de  esta unión. En este sentido, Bogdanov reformuló el concepto  empirio-criticista de “experiencia” y lo transformó en el concepto de  “experiencia de trabajo”, el cual será un concepto fundamental a lo  largo de todo el desarrollo intelectual de Bogdanov. Este nuevo  concepto, que establecía al trabajo como base de su teoría del  conocimiento, le permitió conectar su sistema con la doctrina de Marx y,  como consecuencia de ambos, determinando la primacía de la práctica por  sobre la teoría.</p>
<p>Las tesis de Bogdanov tienen una serie de implicancias  epistemológicas, especialmente en relación al sentido y significado de  la verdad para la ciencia. De esta manera, Bogdanov afirmó que la noción  de “verdad objetiva” era un fetiche metafísico, y que la ciencia sólo  producía “verdades epocales”. La ciencia debía restablecer su unión con  el trabajo, ya que “la ciencia es la experiencia colectiva del trabajo  organizado”, y la verdad es una “forma organizativa de la experiencia”  en la que los hechos son relativos a la experiencia (Lecourt, 1977:  151). Desde este punto de vista, la ideología es considerada la  organización de ideas que expresan, en cada momento de la historia, las  formas de organización del trabajo.</p>
<p>Bogdanov rechazaba, entonces, el concepto de verdad objetiva y la  noción correspondiente de un mundo objetivo independiente del sujeto  cognoscente. Para él, el mundo, es decir, el “mundo conocido por  nosotros”, en oposición a la “cosa-en-sí-misma” metafísica, es producto  de la praxis colectiva humana. La noción de leyes objetivas e  irrevocables de desarrollo social no era para él una explicación  científica del mundo humano, sino que era algo que debía ser explicado  en términos históricos y sociológicos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La teoría de las dos ciencias: ciencia burguesa y ciencia proletaria</strong></p>
<p>Bogdanov centraba su crítica de la práctica científica contemporánea  en la separación entre ciencia y trabajo. Esta unión original entre  ciencia y trabajo había sido rota en las sociedades capitalistas. De  esta manera, la ciencia olvidó sus orígenes por completo y todos sus  problemas contemporáneos derivan de este hecho.</p>
<p>Una de las consecuencias de este olvido, es que la ciencia perdió de  vista la idea de la unidad de los métodos y se desintegró en un grupo  desorganizado de disciplinas especializadas, donde cada una de ellas se  desarrollaba en forma completamente independiente de las demás y perdían  la posibilidad de beneficiarse mutuamente. Esta especialización,  denunciada por Bogdanov, era consecuencia y reflejo de la anarquía que  reinaba en la producción capitalista, que progresivamente se iba  diseminando en toda la sociedad.</p>
<p>La especialización de la ciencia reforzaba una tendencia inherente de  este tipo de sociedades: la de “fetichizar” los resultados que obtiene,  es decir, los expresa en un lenguaje esotérico inaccesible a la mayoría  de la población y los guarda como un secreto en posesión de sólo  aquellos que los comprenden. Todo esto ocasionó la formación de una  casta de académicos e intelectuales aristócratas que actúan al servicio  de los grupos de poder. De esta manera, la ciencia se convirtió en un  instrumento autoritario para el gobierno de las clases explotadoras.  Bogdanov resumió todo esto en el lema: “La ciencia burguesa es una  ciencia que crea burgueses” (Lecourt, 1977: 155).</p>
<p>La tarea para las clases trabajadoras en este contexto consiste en  restablecer la unión entre ciencia y trabajo. Para ello debería hacer  dos cosas: 1) Confiar y depender de la actividad colectiva del trabajo,  para oponerse a la ideología individualista de los “propietarios” del  conocimiento; y 2) Reformar el lenguaje científico, simplificándolo y  unificándolo, para asegurar, no su vulgarización, ya que vulgarización  implica una distorsión de los contenidos de acuerdo a los objetivos  ideológicos de la clase dominante, sino su difusión real. Como resultado  de ello, se obtendrá la socialización del conocimiento científico.</p>
<p>Para él, todo conocimiento deriva de la praxis: de la praxis  productiva, es decir, de la interrelación del hombre con la naturaleza y  con los demás hombres en el proceso de trabajo. Por lo tanto, para  Bogdanov el conocimiento es siempre relativo, unido a clase, determinado  sociológicamente y orientado a la praxis. No hay nada “objetivo” en las  llamadas “leyes objetivas de desarrollo”.</p>
<p>Las teorías de Bogdanov fueron recibidas favorablemente por un  numeroso y ecléctico grupo de personas, y condujeron a la formación de  un movimiento cultural denominado <em>Proletkult (Cultura Proletaria)</em> en el año 1918. Este movimiento respondía a la necesidad expresada por  Bogdanov de que la única forma de lograr los cambios sociales a los que  aspiraba era empezar desde sus mismas raíces: la cultura.</p>
<p>Algunos años después, en 1950, un grupo de científicos y filósofos  franceses, entre los que se encontraban Raymond Guyot y Jean Desanti,  publicaron un manifiesto titulado <em>Ciencia burguesa y ciencia proletaria</em>.  En él se establece que la ciencia tiene un componente de clase, que no  sólo afecta las condiciones sociales y materiales de investigación, sino  que también determina los conceptos y teorías a las que dan origen.  Este manifiesto surgió como consecuencia de un fuerte debate que  apareció por aquellos años en torno a los resultados experimentales  agrícolas obtenidos por el investigador ucraniano Trofim Lysenko</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p><strong>Referencias bibliográficas </strong></p>
<p>ADAMS, M. (1989): “Red Star: Another Look at Aleksandr Bogdanov”, <em>Slavic Review</em>, vol. 48, n° 1, pp. 1-15.</p>
<p>BIGGART, J. (1987): “Bukharin and the Origins of the &#8216;Proletarian Culture&#8217; Debate”, <em>Soviet Studies</em>, vol. 39, n° 2, pp. 229-246.</p>
<p>GARE, A. (2000): “Aleksandr Bogdanov and Systems Theory”, <em>Democracy &amp; Nature</em>, vol. 6, n° 3, pp. 341-359.</p>
<p>LECOURT, D. (1977): <em>Proletarian Science?</em>, Nueva Jersey, Humanities Press.</p>
<p>WALICKI, A. (1990): “Alexander Bogdanov and the Problem of the Socialist Intelligentsia”, <em>Russian Review</em>, vol. 49, n° 3, pp. 293-304.</p>
<p><a href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=442:el-debate-la-teoria-de-las-dos-ciencias-ciencia-burguesa-y-ciencia-proletaria&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38" target="_blank">Participar en el debate</a></p>
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		<title>Luces para Aprender: Un Programa Educativo Iberoamericano para la Sostenibilidad</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 06:56:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Álvaro Marchesi. Secretario General de la OEI En el mes de Junio del año 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, consciente de que nos encontramos ante una emergencia planetaria que puede conducir a la destrucción de la vida en la tierra, convocó a todos los países del mundo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><strong>Álvaro Marchesi. Secretario General de la OEI</strong><br />
</strong>En el mes de Junio del año 1992, la Conferencia  de las Naciones  Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, consciente de  que nos  encontramos ante una emergencia planetaria que puede conducir a la   destrucción de la vida en la tierra, convocó a todos los países del  mundo a una campaña continuada para  cuidar el medio ambiente y lograr  un desarrollo sostenible. En su manifiesto  reconoció la naturaleza  integral e interdependiente de la Tierra, nuestro  planeta y nuestro  hogar, y llamó a la movilización de la creatividad, de los ideales y del   valor de los jóvenes del mundo para forjar una alianza mundial  orientada a  lograr el desarrollo sostenible y asegurar un mejor futuro  para todos.<strong> </strong></p>
<p>Diez  años después, en 2002, la Asamblea   General de las Naciones Unidas proclamó la  Década de las Naciones  Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible y  abogó por una  movilización general de la educación en todos sus niveles para  que se  desarrolle una conciencia colectiva sobre la necesidad imperiosa y   urgente de cuidar el medio ambiente y preservar la vida en armonía con  la naturaleza.<span id="more-131715"></span></p>
<p>Han pasado otros  diez años y nos encontramos a las puertas de la  próxima Cumbre de la  Tierra Río+20 -llamada oficialmente Conferencia de  Naciones Unidas sobre  Desarrollo Sustentable- que se celebrará del 20  al 22 de junio de 2012 en Río  de Janeiro, Brasil. Esta cumbre es un  nuevo intento de Naciones Unidas para  avanzar en el compromiso de los  Estados y la comunidad mundial en los grandes  cambios de este siglo  XXI. La propuesta de las Naciones Unidas es ambiciosa  pues incluye  temas tan importantes como el fortalecimiento de los compromisos   políticos en favor del desarrollo sustentable; el balance de los avances  y las  dificultades vinculados a su implementación; y las respuestas a  los nuevos  desafíos emergentes de la sociedad. Además, plantea una  cuestión clave que constituye  uno de los ejes centrales de la cumbre:  cómo  lograr una economía ecológica que garantice la sustentabilidad y  la erradicación  de la pobreza.</p>
<p>En estos últimos años, la OEI ha sido una  constante colaboradora  para el desarrollo de estas iniciativas en la región  iberoamericana. El  proyecto que ha impulsado con el respaldo unánime de todos  los países:  <strong>“Metas educativas 2021: la  educación que queremos para la generación de los bicentenarios”</strong>,  aprobado  por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en  diciembre de 2010  en Mar del Plata, Argentina, incluyó entre sus  propuestas y en sus programas de  acción compartidos la educación en  valores y la sostenibilidad del medio  ambiente como uno de los  indicadores de una educación de calidad.</p>
<p>Un año más tarde, en la Conferencia Iberoamericana de Ministros de   Educación celebrada en Asunción, Paraguay, se aprobó el proyecto <strong>“Luces para aprender”</strong> como concreción  de una de estas metas. Esta ambiciosa iniciativa tiene  como objetivo  prioritario la instalación de módulos fotovoltaicos para  el suministro de  energía eléctrica y dotación de computadores con la  correspondiente conexión  satelital o telefónica en algo más de 80.000  escuelas de la región iberoamericana  durante los próximos tres años;  unas escuelas que en la actualidad carecen de  energía eléctrica y, por  tanto, de conectividad y de apertura al mundo a través  de las nuevas  tecnologías.</p>
<p>El proyecto incluye seis componentes fundamentales:  paneles solares  en cada escuela, conectividad, formación de los maestros en el  uso de  los computadores para la enseñanza, especialización de jóvenes en   energías alternativas para el mantenimiento de los paneles solares, la  escuela  como centro de ocio y de formación para las personas adultas, y  compromiso de la  comunidad para su sostenibilidad.</p>
<p>La OEI estará en Rio+20 con este proyecto concreto,  ya en marcha en  todos los países iberoamericanos, que expresa el compromiso  colectivo  de la región con las energías alternativas, con la equidad, con la   educación de calidad y con papel protagonista de las comunidades en la   sostenibilidad de los proyectos locales.</p>
<p><em>Enlaces relacionados:</em></p>
<blockquote><p><a href="http://www.oei.es/metas2021/" target="5">Metas Educativas 2021 </a></p>
<p><a href="http://www.oei.es/lucesparaaprender.php" target="3">Luces para Aprender </a></p>
<p><a href="http://www.oei.es/decada/" target="3">Década de la Educación por la Sostenibilidad </a></p></blockquote>
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		<item>
		<title>2012, un año crucial para la construcción de un futuro sostenible</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 09:04:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El año 2012 que ahora comienza ofrece oportunidades privilegiadas para hacer frente a los graves problemas socioambientales a los que nos enfrentamos. Problemas bien conocidos y estrechamente relacionados (destrucción de recursos esenciales, contaminación pluriforme y sin fronteras, cambio climático de gravísimas consecuencias o crecientes desequilibrios sociales inaceptables e insostenibles) sobre los que la comunidad científica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table border="0" cellspacing="3" cellpadding="1" width="151" align="right">
<tbody>
<tr>
<td>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="4" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td align="center"><img src="http://www.oei.es/decada/riomas20.jpg" alt="" width="228" height="90" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td><img src="http://www.oei.es/decada/imagenes/sombra_izda.jpg" alt="" width="99" height="12" /></td>
<td align="right"><img src="http://www.oei.es/decada/imagenes/sombra_dcha.jpg" alt="" width="99" height="12" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>El año 2012 que ahora comienza ofrece  oportunidades  privilegiadas para hacer frente a los graves problemas  socioambientales  a los que nos enfrentamos. Problemas bien conocidos y  estrechamente  relacionados (destrucción  de recursos esenciales, contaminación  pluriforme y sin fronteras, cambio climático de gravísimas   consecuencias o crecientes desequilibrios sociales inaceptables e  insostenibles) sobre los que la  comunidad científica viene llamando  fundamentadamente la atención y que  reclaman medidas para las que cada  vez disponemos de menos tiempo.<span id="more-131713"></span></p>
<p>Esto es lo que advertía hace escasas  semanas la Agencia  Internacional de la Energía (AIE) pocos días antes de  iniciarse la  convención del clima COP 17 en Durban: apenas tenemos cinco años  para  intentar amortiguar los efectos del cambio climático -con drásticas   reducciones de las emisiones de CO2 y un decidido impulso de las   energías renovables- y evitar así la pérdida de control del mismo con   consecuencias catastróficas e irreversibles (<a href="http://www.iea.org/" target="9">www.iea.org/</a>).</p>
<p>Pese a ello Durban constituyó un rotundo  fracaso,  posponiéndose una vez más la adopción de los acuerdos necesarios, debido   a que muchos gobiernos, medios de difusión y buena parte de la  ciudadanía,  están centrando su atención exclusivamente en la crisis  económica y en la  búsqueda de beneficios a  corto plazo, perdiendo de  vista su vinculación a la grave degradación socioambiental. Y esto es lo  que seguirá sucediendo, a menos que logremos crear  un clima social que  exija el final de estas políticas suicidas y la adopción de las medidas   necesarias para sentar las bases de un futuro sostenible.</p>
<p>2012 ofrece una ocasión privilegiada para crear ese  clima. En primer lugar porque en junio tendrá lugar la <em>Cumbre de la Tierra “Rio + 20”</em>,  que Naciones Unidas convoca 20 años  después de la primera Cumbre de la  Tierra, con el objetivo de “asegurar un  compromiso político renovado  para el Desarrollo Sustentable” (<a href="http://www.rio20.info/2012/" target="9">http://www.rio20.info/2012/</a>),  abordando  cuestiones como el impulso de una economía verde capaz de  generar millones de  empleos y de contribuir a la protección del medio y  a la erradicación de la  pobreza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table border="0" cellspacing="3" cellpadding="1" width="151" align="right">
<tbody>
<tr>
<td>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="4" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td align="center"><img src="http://www.oei.es/decada/es-6.jpg" alt="" width="228" height="256" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td><img src="http://www.oei.es/decada/imagenes/sombra_izda.jpg" alt="" width="99" height="12" /></td>
<td align="right"><img src="http://www.oei.es/decada/imagenes/sombra_dcha.jpg" alt="" width="99" height="12" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Y en segundo lugar porque 2012 ha sido  declarado <em><a href="http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article2726" target="9">Año Internacional de la Energía  Sostenible para todos</a></em>,   “una valiosa oportunidad para profundizar la toma de  conciencia sobre  la importancia de incrementar el acceso sostenible a la  energía, la  eficiencia energética y la energía renovable en el ámbito local,   nacional, regional e internacional”, dado que “Los servicios energéticos  tienen  un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación,  el cambio  climático, la seguridad alimentaria e hídrica y los  servicios de comunicación”.  Como vemos, se trata de dos iniciativas  convergentes para la construcción de un  futuro sostenible.</p>
<p>No podemos desaprovechar estas convocatorias para  revertir la actual situación de creciente  degradación socioambiental  que amenaza nuestra  supervivencia. Pero, insistimos, será necesaria <em>una acción  continuada e intensa</em> de la comunidad  científica, educadores, instituciones cívicas, medios  de difusión, etc., hasta  lograr un clima de implicación ciudadana que  se imponga a intereses  particulares a corto plazo auténticamente  suicidas. <em>Ese ha de ser un objetivo prioritario en el año que ahora comienza</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Educadores por  la sostenibilidad</em></strong><br />
Boletín Nº 75, 7 de enero de 2012<br />
<a href="http://www.oei.es/decada/boletin075.php">http://www.oei.es/decada/boletin075.php</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.oei.es/decada/Luces%20para%20Aprender" target="http://www.oei.es/lucesparaaprender.php"><img src="http://www.oei.es/decada/luces7.jpg" border="0" alt="" width="315" height="50" /></a></p>
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		<title>Ciencia, Tecnología y Sociedad en la formación de investigadores en la universidad. En busca de una necesaria apertura crítica</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 11:09:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Federico Vasen, Federico Monczor y Karina Alleva Organizadores del curso de posgrado de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires “Ciencia Tecnología y Sociedad: Reflexiones epistemológicas, éticas y políticas”. &#160; Todos aprendimos en algún momento que para ganar el favor de la maestra conviene sentarse en los primeros bancos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Federico Vasen, Federico Monczor y Karina Alleva<br />
</strong></p>
<p><strong>Organizadores del curso de posgrado de la Facultad de  Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires  “Ciencia  Tecnología y Sociedad: Reflexiones epistemológicas, éticas y políticas”.<br />
</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.revistacts.net/images/stories/ctsinvestigadores.gif" alt="" width="220" height="220" align="right" /></p>
<p>Todos aprendimos en algún momento que para ganar el favor de la  maestra conviene sentarse en los primeros bancos, tener la carpeta  prolija, cumplir siempre con la tarea, y -por qué no- sonreírle cuando  nos mira. Nadie dudaría tampoco de que eso mismo lo asimilamos en la  escuela, pero si buscáramos estos contenidos en los programas escolares  difícilmente podamos encontrar alguna referencia al respecto. Fenómenos  de este tipo conforman lo que se conoce como <em>curriculum oculto</em>.  Así se designa a los contenidos, procedimientos, actitudes y valores   que se transmiten en el marco de un proceso de aprendizaje pero que no  están capturados en sus descripciones explícitas. Es decir, el <em>curriculum oculto</em> está conformado por aquellas cosas, que estando más allá de los  objetivos educacionales propuestos por la escuela, los alumnos aprenden a  través de la experiencia cotidiana en la institución. En algunos casos  los sujetos de aprendizaje son concientes de que están asimilando esos  contenidos, pero en la mayoría de los casos se trata de creencias que  operan en el trasfondo, que solo mediante un proceso explícito de  reflexión se pueden presentar como objeto de conocimiento y crítica.<span id="more-131710"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si bien es más frecuente oír hablar de curriculum oculto en  referencia a la educación primaria y secundaria, el efecto de este  conocimiento latente también juega un papel importante en la educación  universitaria. En el ámbito de la formación  científica  este proceso  podrá repercutir de manera particular en el ejercicio profesional  futuro,  ya que en la práctica de producción de conocimientos se ponen  en juego supuestos acerca de la propia actividad que son transmitidos de  generación en generación sin necesariamente haber sido tematizados de  forma explícita en prácticamente ninguna instancia de la carrera de un  investigador universitario. Así, se aprende a solicitar un subsidio, a  “vender” el propio tema de trabajo, a colaborar con grupos extranjeros, a  competir entre ex-compañeros, a jugar con las autorías en un <em>paper</em>,  a detectar que mediante un posgrado en el exterior se logran  generalmente mejores puestos locales, etc. Más aun, las creencias acerca  de qué son la ciencia y la tecnología, de qué debe admitirse como  conocimiento científico validado y cuáles son los criterios para definir  la “buena ciencia”, qué reparos éticos o ambientales deben tenerse en  el desarrollo de las investigaciones o cuál es la lógica y la historia  del sistema científico (instituciones, políticas, instrumentos), entre  otras, guían la acción cotidiana del investigador universitario sin  haber sido asimiladas de un modo crítico. Si bien estas cuestiones son  aprendidas a través de un proceso no explícito y generalmente acrítico,  es posible ponerlas sobre el tapete para pensarlas. En este sentido,  creemos que es necesario abrir espacios en la formación científica en  los que se pueda reflexionar explícitamente sobre estos asuntos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sobre la base de estas ideas dictamos -desde 2009- un curso de  posgrado en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de  Buenos Aires. Allí buscamos hacer llegar a estudiantes avanzados y  graduados de carreras de ciencias “duras”, muchos de ellos  investigadores en formación, las reflexiones realizadas desde las  distintas disciplinas metacientíficas (la filosofía y la historia social  de la ciencia y la tecnología, la política científica y los estudios  sociales de la ciencia) sobre el quehacer científico-tecnológico.  Buscamos explícitamente que el curso se valore institucionalmente como  un saber reflexivo relevante para los doctorados del área de modo tal  que no se lo considere un mero contenido extracurricular, algo  prescindible. Más aún, nos gustaría poder avanzar e incluir estas  problemáticas en los últimos años del grado, de modo de llegar a un  público más amplio e introducir a todos los egresados en estas  cuestiones. La experiencia de más de veinte años de Introducción al  Pensamiento Científico en el Ciclo Básico Común de la UBA nos muestra  que es difícil que los alumnos recién egresados  de la escuela media  puedan aprehender las dimensiones concretas de la práctica científica  antes de entrar en contacto directo con los actores y los espacios de  trabajo propios de las actividades de investigación. Es por ello que  consideramos que este tipo de formación debe también tener un lugar en  etapas finales de los estudios universitarios o etapas tempranas de los  postgrados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En cuanto a la inclusión de este tipo de cursos en etapas avanzadas  de la currícula puede mencionarse que existe en la UBA una cátedra  “Ciencia, Tecnología y Sociedad” creada en el marco de un convenio con  la OEI que nunca fue puesta en funcionamiento. Como parte de esa misma  iniciativa del organismo internacional, se creó una cátedra en la  Universidad Nacional del Litoral, que hoy realiza una interesante labor  interdisciplinaria.  En cuanto a los contenidos propuestos, buscamos  reflejar, en la medida de lo posible, la heterogeneidad de temas y  enfoques presentes en el campo académico conocido como Ciencia,  Tecnología y Sociedad o CTS. Los estudios CTS constituyen un campo de  trabajo interdisciplinario en el que se procura entender el fenómeno  científico-tecnológico en su contexto social, tanto en lo que hace a sus  condicionantes como a sus consecuencias. Y si bien en su mayoría los  programas CTS comenzaron (principalmente en EEUU e Inglaterra) como  cursos insertos en carreras de ciencias, en los últimos tiempos han  buscado explícitamente constituirse como un campo académico en sí mismo.  Si bien esta consolidación es útil para que el campo CTS se comporte  como un ámbito de generación de conocimiento, esta autonomización ha  tenido como consecuencia –probablemente colateral- la pérdida de los  cursos de este tipo en las carreas de ciencias. En esta misma línea, en  nuestro país hay maestrías en CTS (en la UBA, la UNQ y la UNGS) que  permiten obtener formación específica en este área pero casi no hay,  como se dijo antes, cursos ofrecidos a los estudiantes de ciencia que no  tendrán como futuro profesional necesariamente el ámbito académico CTS.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la propuesta que llevamos adelante en la Facultad de Farmacia y  Bioquímica, hemos seleccionado los temas que consideramos que pueden ser  de mayor interés para repensar críticamente la propia actividad:  fundamentos de epistemología y filosofía de la tecnología, una discusión  del papel de la reflexión ética en ciencia (¿es meramente limitante o  es constitutiva de las prácticas científicas?), la construcción social  del riesgo científico técnico, la democratización del conocimiento y los  modelos de política científico-tecnológica. Para el dictado de estos  temas convocamos a especialistas, que aportan desde su propio campo de  actividad profesional. De este modo, el curso se posiciona también como  un espacio de diálogo interdisciplinario, entre alumnos y docentes que  poseen una formación diversa pero que comparten las mismas  preocupaciones. La decisión de resaltar los contenidos más ligados a  fundamentar una participación política de los actores de la comunidad  científica responde a que buscamos contribuir a que en nuestro país esa  comunidad se constituya como sujeto político, consciente de sus  intereses y responsabilidades. Por otra parte, nos parece vital que la  mencionada participación política se realice en el marco de un diálogo  de la comunidad científica con el resto de los actores sociales y no en  el aislamiento contraproducente en el que a veces se encuentra sumida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los efectos de esta apertura crítica son difíciles de anticipar, y  dependerán de la propia individualidad de quien emprenda tal camino. Por  nuestra parte, la apuesta que realizamos es a poner en consideración  una multiplicidad de trayectorias posibles para una carrera profesional  en ciencias. No es por sus consecuencias en términos de éxito ni de un  aumento en la productividad,  o de adecuación a la demanda por parte de  la industria, que puede justificarse la pertinencia de esta reflexión.  Nos basamos, por el contrario, en la idea de que la universidad debe  aportar algo más:  científicos críticos que puedan situar su trabajo en  el sistema social y político más amplio y que estén dotados de  herramientas para analizar su propio accionar, identificando los  intereses que dan forma a sus agendas de investigación, los supuestos  epistemológicos y los compromisos éticos asumidos. Aprendiendo de los  que miran su trabajo “desde afuera” y toman a la ciencia como su propio  objeto de estudio, creemos que los egresados de las carreras de ciencias  podrán situar mejor su labor y justificar críticamente sus posturas en  política científica y tecnológica. No buscamos que se transformen en  epistemólogos o sociólogos de la ciencia sino más bien que puedan  incorporar las variables que aportan esas disciplinas metacientíficas a  sus propias prácticas. Parafraseando a T.S. Eliot, aspiramos a que el  fin de toda nuestra exploración sea llegar al lugar donde empezamos, y  conocer ese lugar por primera vez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un camino como éste que proponemos no está exento de resistencias. En  la comunidad científica no todos quieren hablar de estos temas. La  ciencia podría correr el riesgo de perder su preciado ideal de certeza  al abrir la puerta a la incertidumbre y la contingencia que caracterizan  a lo social y lo político. Frente a esto, queremos aclarar que nuestra  propuesta no implica renunciar a un interés o a un modo científico de  producir conocimiento. Por el contrario, de lo que se trata es de  ampliar sus fronteras sometiendo a crítica sus supuestos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por otra parte, transparentar las incidencias de lo social y lo  político no sólo pone en riesgo una imagen idealizada del conocimiento  construido sino también la propia visión acerca del sacerdocio  intelectual del científico. En este sentido, creemos que es fundamental  que puedan exponerse públicamente los intereses que están en juego en  las distintas investigaciones para que la comunidad científica y el  público en general pueda discutir con fundamentos. Controversias  actuales como ser el riesgo de la instalación de las plantas de celulosa  o de los efectos del glifosato sobre la salud humana (ver editoriales  Ciencia Hoy nros 91 y 112) pueden considerarse oportunidades para ello.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con científicos concientes de lo que está en juego en sus  investigaciones y dotados de herramientas para analizarlos, buscamos  contribuir a un cambio cultural, que vuelva más democráticas las  decisiones, tanto en materia de política para la ciencia (asignación de  subsidios, becas, cooperación internacional) como de ciencia para la  política (conocimiento científico que fundamenta decisiones  regulatorias). Si nuestra vida en sociedad está cada vez más impregnada  de innovaciones científico-tecnológicas, entonces la discusión acerca de  nuestro rumbo colectivo futuro no podrá prescindir del debate sobre qué  ciencia y qué tecnología queremos. La mejor manera de democratizar esta  discusión es induciendo un cambio, no sólo en la alfabetización  científica en los niveles medio e inicial, sino también en la comunidad  científica misma. Es hora de pensar una formación de grado y posgrado en  ciencias que brinde elementos para analizar críticamente las relaciones  entre ciencia, tecnología y sociedad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Federico Vasen trabaja en el Observatorio de Nuevas Prácticas y  Alternativas  Tecnológicas, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.  Federico Monczor y Karina Alleva integran la  Cátedra de Física,  Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de  Buenos Aires (UBA),  Argentina.</em></p>
<p><em><a title="Participar" href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=435:el-debate-ciencia-tecnologia-y-sociedad-en-la-formacion-de-investigadores-en-la-universidad-en-busca-de-una-necesaria-apertura-critica&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38" target="_blank"><strong>Participar en el debate</strong></a><br />
</em></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El debate: Industria alimentaria, ¿salvación o engaño?</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/CTSiberoamerica/2011/12/14/131708</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 07:08:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.madrimasd.org/blogs/CTSiberoamerica/?p=131708</guid>
		<description><![CDATA[La Revista CTS nos propone un nuevo debate. Por Iván Teimil y Asunción Herrera Universidad de Oviedo, España. &#160; Llevamos décadas hablando de la nueva industria alimentaria. Desde su nacimiento con la comida rápida en la década de los 30 en Estados Unidos, la polémica no ha dejado de suscitarse. ¿Constituye realmente esta industria la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Revista CTS nos propone un nuevo debate.</p>
<p><strong>Por Iván Teimil y Asunción Herrera<br />
</strong></p>
<p><strong>Universidad de Oviedo, España.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://revistacts.net/images/stories/FoodInc%21.JPG" alt="" width="200" height="200" align="left" />Llevamos  décadas hablando de la nueva industria alimentaria. Desde su nacimiento  con la comida rápida en la década de los 30 en Estados Unidos, la  polémica no ha dejado de suscitarse. ¿Constituye realmente esta  industria la solución a todos los problemas de subsistencia y  abastecimiento? ¿Debemos pensar que sólo gracias a ella podríamos  alimentar saludablemente a todos los ciudadanos de occidente, e incluso  acabar con el hambre en países no desarrollados? O, por el contrario,  ¿la industria de la alimentación no sólo no ha ayudado a erradicar el  hambre sino que es responsable de generar nuevas enfermedades ligadas a  este sistema de producción de alimentos a gran escala?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las denuncias y las críticas proceden de diferentes frentes:  ecologistas, grupos de granjeros y ciudadanos reclaman legislaciones que  velen por los intereses de todos y no sólo por los de las grandes  multinacionales de la alimentación. En lugar de ello, las leyes actuales  de la principal potencia mundial (Estados Unidos) protegen al pequeño  grupo de empresas que controla todo el proceso alimentario, desde el  patentado de semillas resistentes a las diversas plagas y enfermedades  –semillas que al convertirse en cereales servirán para alimentar al  ganado– hasta el momento en que los productos se ponen a la venta en el  supermercado.<span id="more-131708"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los argumentos críticos se articulan desde diversos flancos:</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>•	Como demuestran los datos del Banco Mundial, casi 2.800  millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza; el hambre  en el mundo sigue siendo el mayor problema social y político. Por lo  mismo, el desarrollo de la industria alimentaria no ha beneficiado al  46% de la humanidad.</li>
<li>•	La obesidad, la diabetes, el colesterol, enfermedades ligadas a  la nutrición, han aumentado exponencialmente con la expansión de la  industria de la alimentación.</li>
<li>•	La responsabilidad no reside sólo en el ciudadano que se  alimenta, sino en una industria que modifica los alimentos y oculta la  manipulación.</li>
<li>•	Las grandes multinacionales alimentarias, con el apoyo de  gobiernos y leyes impiden el desarrollo de las formas de explotación  agrícola tradicional, hasta el punto de que éstas claudican ante sus  presiones y manipulaciones.</li>
<li>El derecho a saber lo que hay en los alimentos parece ser el  mayor reclamo de la ciudadanía. Los ciudadanos se sienten engañados  cuando se les oculta cómo se manipulan genéticamente ciertos alimentos,  su procedencia, los procesos de maduración que siguen frutas y verduras,  etc.  La aparición constante de enfermedades causadas por los alimentos  que consumimos –por ejemplo, la encefalopatía espongiforme o los brotes  de la enfermedad producida por la bacteria E. Coli 0157:H7– induce a  pensar que estamos ante un problema muy serio cuyo responsable último es  nuestro sistema económico y de producción. Este sistema afecta en  último término a nuestra salud y bienestar físico e intelectual.</li>
<li>Parece que en gran parte somos lo que comemos. Si aquello que  comemos está contaminado, adulterado o si su proceso de producción  ocurre tras misteriosas naves “tipo túnel” diseñadas para ocultar cómo  se manipulan los alimentos que después nos llevaremos a la boca, ¿qué  consecuencias tiene este status quo para nuestro presente y porvenir?</li>
<li>La mayor parte de los que se encuentran a favor de expandir la  producción como industria insisten en la posibilidad de que todos  “podamos comer de todo”. ¿Es realista esta expectativa? ¿A costa de qué?  El hecho es que el aumento de la producción en las explotaciones  industriales a gran escala sólo ha tenido como consecuencia el  abaratamiento de un determinado tipo muy restringido de productos, entre  ellos la comida rápida. En contraste, el coste de otros más saludables  es más elevado y menos accesible para quien dispone de los medios  mínimos para satisfacer las necesidades de las personas a su cargo. Los  agricultores tradicionales defienden además que las formas de  explotación de toda la vida se han visto arrinconadas por los monopolios  de las grandes empresas, pese a que estas formas tradicionales resultan  más baratas, más ecológicas y saludables y producen menos impacto  medioambiental.</li>
<li>Por otro lado, las nuevas tecnologías aplicadas a la industria  de la alimentación han desplazado el potencial humano que tiempos atrás  constituía una pieza clave en el proceso de producción. Como  consecuencia de ello, la forma de subsistencia de millones de personas  dedicadas a este sector ha desaparecido y los trabajadores  especializados han sido sustituidos en muchos casos por mano de obra  barata. Todo ello sin mencionar el trato indigno que padecen tanto  trabajadores como animales en algunas explotaciones ganaderas y  agrícolas industriales.</li>
<li>Los que lean este apunte seguro que han discutido sobre el tema y  pueden aportar otros argumentos. Estaríamos encantados de dialogar  tanto con los que auspician un mundo mejor sin la industria alimentaria  como con los que están a favor. Asimismo, estamos convencidos de que  muchos de los que siguen habitualmente este foro, conocen alternativas,  propuestas o formas de explotación que permitan la rentabilidad del  sector ganadero y agrícola al tiempo que se garantiza la salud, la  protección del medio ambiente y las buenas condiciones de trabajo de  quienes se ocupan de estas labores. O quizá algunos tengan su propia  perspectiva o propuesta original al respecto. Tanto si es así como en el  caso de que las aportaciones se centren en reflexionar sobre el estado  de cosas bosquejado, recibiremos con gran interés las opiniones de  todos. Estamos seguros de poder iniciar un provechoso y fructífero  debate tanto con quienes conocen este problema de primera mano como con  quienes están interesados en contribuir con su reflexión o su opinión,  pues parece claro que todos nos vemos directamente implicados cuando de  lo que se trata es de nuestra propia salud y de la protección de nuestro  entorno.<strong> </strong></li>
</ul>
<p><a title="Opinar" href="http://www.revistacts.net/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=434:el-debate-industria-alimentaria-isalvacion-o-engano&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38" target="_blank">Le invitamos a dar su opinión</a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Los estudiantes y la ciencia &#8211; Encuesta a jóvenes iberoamericanos</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 07:25:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI tiene como misión el desarrollo de un programa de estudios estratégicos sobre ciencia, tecnología y demandas sociales. Desde su creación en el año 2008, la línea de trabajo sobre percepción social orientó sus estudios hacia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad del Centro    de Altos Estudios Universitarios de la OEI tiene como misión el desarrollo de un programa  de estudios estratégicos sobre ciencia, tecnología y demandas sociales.</p>
<p>Desde su creación en el año 2008, la línea de trabajo sobre percepción social orientó    sus estudios hacia la articulación entre el ámbito científico-tecnológico y el sistema    educativo de nivel medio, bajo el denominador común de la problemática de la promoción  de las carreras científicas entre los estudiantes.</p>
<p>El apoyo a los jóvenes para el estudio de la ciencia y la tecnología refleja una necesidad    de las políticas públicas expresada tanto en los compromisos de las <strong>Metas    Educativas 2021</strong> cuanto en el programa de dinamización del espacio iberoamericano    del conocimiento. De esta manera, el Observatorio ha recogido un problema que se    plantean de forma creciente las instituciones educativas y científicas, esto es, la preocupación    por el declive o estancamiento relativo de las matrículas universitarias    en áreas de las ciencias exactas, naturales e ingenierías que son clave para enfrentar    los desafíos de futuro que tienen los sistemas productivos y económicos de las democracias  contemporáneas de Iberoamérica.<span id="more-131706"></span></p>
<p>Como parte del esfuerzo por comprender los factores que desalientan la elección    de carreras científicas entre los jóvenes, el Observatorio, con el apoyo de la Agencia    Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), puso en marcha    el proyecto “Percepción de los jóvenes sobre la ciencia y la profesión    científica”, cuyo objetivo general era obtener un panorama de situación acerca de    la percepción que tienen los estudiantes de las profesiones científicas y tecnológicas    y su atractivo como opción laboral, sobre la imagen de la ciencia y los científicos,    y sobre la valoración que hacen los alumnos del aporte de las materias    científicas para distintos ámbitos de la vida.</p>
<p>El libro que se presenta hoy reúne los resultados de una encuesta regional realizada    en el marco del proyecto entre los años 2008 y 2010, en la que se entrevistó a casi    nueve mil estudiantes iberoamericanos que conforman una muestra representativa    de alumnos de nivel medio de algunas capitales, ciudades y sus ámbitos periféricos:    Asunción, Bogotá, Buenos Aires, Lima, Madrid, Montevideo y São Paulo.</p>
<p>La ejecución del proyecto fue posible gracias al trabajo  de una amplia red de colaboración    representada por organismos e instituciones clave de la región, muchas     de las cuales hace más de una década que cooperan activamente con la  OEI en el    desarrollo de los temas de percepción social y cultura científica.  Quiero expresar mi    agradecimiento a dichos organismos, instituciones e investigadores que  con su compromiso    acompañaron las actividades del proyecto e hicieron posible la  aplicación  de la encuesta en los distintos países. En primer término a  quienes aportaron los    equipos técnicos para la elaboración de los materiales del proyecto,  así como los    recursos financieros necesarios para la implementación de la encuesta:  el Laboratório    de Estudos Avançados em Jornalismo (Labjor) de la Universidad de  Campinas    y la Secretaria de Ensino Superior del Estado de São Paulo de Brasil;  el Observatorio    Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT); la Fundación Española de  Ciencia y Tecnología    (FECYT); y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANNII)  de Uruguay.</p>
<p>También desempeñaron un papel destacado en este aspecto las oficinas    nacionales de la OEI en Asunción, Buenos Aires y Lima. Además, en distintas fases    de desarrollo técnico del proyecto también se contó con la participaron de instituciones    e investigadores que habitualmente son colaboradores de la OEI, como el Ministério    de Educação y el Centro de Investigação e Estudos de Sociologia (CIESISCTE)    de Portugal; el Ministerio de Educación de Paraguay; la Comisión Nacional    Científica y Tecnológica (CONICYT) de Chile; la Conselleria d’Educació i Cultura del    Govern de les Illes Ballears, la Universidad de Oviedo y el Grupo Argo de España; la    Universidad del Valle de Colombia; y la Universidad Federal de Minas Gerais y la Fundaçao    Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Brasil. En cada uno de los países se tuvo además    el fundamental apoyo de las autoridades nacionales que permitieron y facilitaron    en muchos casos el contacto y acceso a los establecimientos educativos. Finalmente,    se contó con la valiosa colaboración de las autoridades de las escuelas que permitieron    la aplicación de la encuesta, de los profesores que ofrecieron sus tiempos de    clase, y de los alumnos que accedieron a responder el cuestionario.</p>
<p>El libro comienza con dos textos que actúan como puerta de acceso al análisis de    los datos de la encuesta. En primer lugar, una introducción propiamente dicha que    plantea la problemática de la promoción de las carreras científicas y su relación con    las expectativas de los estudiantes y ciertos dilemas de la educación media. En segundo    lugar, un artículo de Néstor López que ofrece una panorámica del mundo actual    de los adolescentes escolarizados en Iberoamérica, con especial atención al    contexto de los países donde se aplicó el estudio, donde se señalan las complejidades,    desafíos y tensiones que afronta la educación media.</p>
<p>Los capítulos restantes reflejan la estructura temática del cuestionario. Dominique    Demelenne repasa los resultados relativos a las expectativas y al tipo de estudios    futuros que se plantean los estudiantes encuestados. Ángel Vázquez analiza las respuestas    brindadas sobre la relación de los estudiantes con las asignaturas científicas    (matemáticas, química, física y biología principalmente) y el aporte que éstas le proporcionan    a los jóvenes en distintos ámbitos de su vida. Carmelo Polino, Dolores    Chiappe y Yurij Castelfranchi examinan las respuestas sobre la imagen de los científicos    y de la profesión científica, así como las proyecciones acerca de la ciencia    como profesión posible y los factores que restringen o favorecen tales elecciones.</p>
<p>Sandra Daza se encarga de revisar las valoraciones de los jóvenes sobre el impacto    de la ciencia y la tecnología en tanto instituciones sociales (riesgos y beneficios,    medio ambiente, estilos de vida, etc.), comparándolas con los indicios obtenidos    por estudios internacionales como PISA. Carlos Vogt, Ana Paula Morales, Sabine Righetti    y Cristina Caldas consideran los indicadores sobre hábitos informativos y culturales    de los jóvenes en relación a los temas científicos y tecnológicos. Sobre el    final se incorporan dos capítulos que repasan preguntas específicas hechas en las    ciudades de Montevideo y Madrid. En el primer caso, Ximena Usher estudia el efecto    de la estructura del sistema educativo sobre la elección de las carreras científicas.</p>
<p>En el segundo caso, Mariano Gordillo examina la percepción de los jóvenes sobre    los contenidos impartidos por la asignatura “Ciencias para el mundo contemporáneo”    de reciente incorporación en la currícula educativa española. Finalmente, el    libro incluye un detallado capítulo metodológico y el cuestionario aplicado.</p>
<p>La expectativa del Observatorio es que los resultados de este estudio, así como de    las líneas de indagación puestas en marcha en paralelo relativas a la visión que tienen    los profesores y otros agentes del sistema educativo, brinden información empírica    actualizada para la puesta en marcha en la esfera de las políticas de ciencia y    educación de programas que ante la necesidad de impulsar vocaciones científicas    atiendan tanto a las potencialidades y restricciones socio-institucionales como a las    expectativas de los actores involucrados.</p>
<p><a href="http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article2627" target="_blank">Acceder a documento</a></p>
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		<title>Saber profesional docente</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 07:22:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Elizabeth Mazzuchi. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica En este caso voy a realizar comentarios acerca de esta manera de formación continua que nos damos los que pertenecemos a esta comunidad de educadores por la cultura científica y que CAEU, OEI nos habilita, contribuye y gestiona de forma creativa y muy abierta. Los materiales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><strong>Elizabeth  Mazzuchi. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica</strong><br />
En  este caso voy a realizar comentarios acerca de esta manera de  formación  continua que nos damos los que pertenecemos a esta comunidad  de educadores por  la cultura científica y que CAEU, OEI nos habilita,  contribuye y gestiona de  forma creativa y muy abierta.</strong></p>
<p>Los  materiales presentados desde un principio y las actividades  propuestas  contribuyen a un proceso de formación colectiva permanente,  en espiral, no  homogeneizante y diversa.<span id="more-131703"></span></p>
<p>En  mi caso he vivido la experiencia de ver a diferentes docentes  aplicar un mismo material  en distintos grupos y liceos. Puedo afirmar  que los procesos y resultados en  relación con los aprendizajes de los  estudiantes y docentes que participaron  fue muy diferente.</p>
<p>Los  procesos de aprendizaje de los alumnos del liceo que participan  en el trabajo  con un material están íntimamente relacionados con las  concepciones  epistemológicas y pedagógicas que el docente que aplica la  actividad tiene. Y  cuando digo “tiene” me refiero a las concepciones  implícitas del profesor. Declarativamente  se puede ser constructivista  y tener  concepciones de ciencia no positivistas pero en la práctica del  aula no se  suelen constatar.</p>
<p>También es necesario analizar que el éxito o  fracaso del uso de un  material está en relación directa con las concepciones de  enseñanza, aprendizaje y ciencia que tiene el docente al poner en  práctica su acción  en una clase y relacionado con ello, el adaptar la  actividad a la población  objetivo, sacar provecho de temas que los  propios alumnos traen al aula en los  momentos de las discusiones.  Salirse un poco del libreto preparado en función  de la demanda de los  estudiantes y de la situación de contexto.</p>
<p>Además  es muy importante el manejo que el docente hace del error o  de los aciertos de  los estudiantes en el intercambio grupal. Si tiene o  no una actitud de  exploración acerca del pensamiento y el aprendizaje  de esos alumnos. El  profesor efectivamente debe aprender con la forma  de trabajo, no puede dar por  supuesto lo que parece estar claro  respecto al aprendizaje de los jóvenes. Los  conceptos efectivamente se  desarrollan lentamente. No porque un alumno tenga  una intervención  acertada en la que utilice correctamente un concepto se puede  suponer  que su comprensión es estable y que por lo tanto hay que darlo por   enseñado.</p>
<p>Que  esté presente prioritariamente la relación de la ciencia con la  sociedad y la  influencia recíproca entre sociedad y ciencia es  necesario pero no suficiente. La  concepción de aprendizaje debe  implicar el compromiso, la curiosidad, el  involucramiento y la  participación en aspectos que los alumnos hacen suyos a  través de la  propuesta que se les brinda.</p>
<p>Sobre  estos aspectos es bueno reflexionar también.</p>
<p>Estos  interrogantes deben surgir a la hora de pensar las  actividades y su valor en la  construcción de conocimiento. Una  actividad “pedagogizada” o sea una actividad  pensada para la enseñanza,  que no tiene valor y sentido real, o que no se lo  sabemos dar en el  momento de trabajar con ella, no implica ningún atractivo  para los  estudiantes, no los compromete ni social ni cognitivamente y se vuelve   una actividad sin ningún valor intrínseco, es sólo una actividad para  ser  evaluada.</p>
<blockquote><p><em>“Una profesión no se crea con  certificados y censuras, sino a  partir de la existencia de una base sustancial  de saber profesional, un  mecanismo de mejora de éste un verdadero deseo por  parte de los  miembros de la profesión de mejorar su práctica” Stigler y  Hieberr,  1999</em></p></blockquote>
<p>Estoy  convencida que el desarrollo profesional no consiste en  seminarios y cursos  hechos de forma individual y en los que no hay  reflexión con los otros, sobre  la práctica. Se trata más bien de la  adquisición de unos hábitos de aprendizaje  que serán mucho más  efectivos si se repiten día tras día. De analizar con los  demás sobre,  en y desde la práctica.</p>
<p>El  pertenecer a esta comunidad habilita al encuentro permanente con  profesionales  de diferentes culturas institucionales,  contextos y  comunidades. Eso se constituye en una fortaleza invalorable. El  hecho  de que se esté pensando en la publicación de experiencias vividas va a   habilitar fuertemente a un intercambio reflexivo más rico y más potente  ya que  cada uno de nosotros podrá conocer las experiencias de los otros  con mayor  profundidad que lo que lo hemos venido haciendo hasta ahora  en los foros.</p>
<p><strong>Nota</strong></p>
<p>Este material ha sido desarrollado en el marco de la<a href="http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article248" target="_blank"> <strong>Comunidad de Educadores por la Cultura Científica</strong></a> que la OEI mantiene     desde julio de 2009 con los egresados del Curso de Educación para la     Cultura Científica</p>
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		<title>Periodismo y divulgación científica – Tendencias en el ámbito iberoamericano</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 08:19:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Toscano</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[En este volumen se analiza la función que desempeñan los medios de comunicación social en la difusión de contenidos vinculados con desarrollos e innovaciones tecnocientíficas El eje de la obra se centra en la presencia de “la ciencia” en los medios de comunicación: ¿Qué idea de ciencia subyace en estos? ¿Cuántos medios de comunicación difunden contenidos científicos? y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En este volumen se analiza la función que desempeñan los   medios de comunicación social en la difusión de contenidos vinculados  con  desarrollos e innovaciones tecnocientíficas</strong><strong> </strong></p>
<p>El eje de la obra se centra en la presencia  de “la ciencia” en los medios de comunicación: ¿Qué idea de  ciencia  subyace en estos? ¿Cuántos medios de comunicación difunden contenidos  científicos? y ¿Qué políticas institucionales se  están promoviendo para  implementar el conocimiento científico en la sociedad  actual?<span id="more-131701"></span></p>
<p><em>Periodismo y divulgación científica. Tendencias en el ámbito  iberoamericano</em> se ocupa de uno de los aspectos más relevantes de la  comunicación  social de la ciencia y es que, más allá del estudio particular de  cada  uno de los medios, se trata de conocer los impactos sociales que produce   la comunicación pública de en las sociedades contemporáneas.</p>
<p>A veces los temas objeto de controversia científica o social  se  difunden a través de los medios de comunicación, originando imaginarios  científicos  alejados de la propia actividad científica.</p>
<p>Por ello, éste volumen ofrece una visión sistemática que  permite  concebir como se ha generado un marco teórico de rutinas profesionales   en torno a la comunicación de la ciencia en el contexto iberoamericano.</p>
<p><a href="http://www.oei.es/divulgacioncientifica/spip.php?article295" target="_blank">Más información</a></p>
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