Indispensable pero mejorable

Los recientes sucesos de Marbella han mostrado, desnuda y palpitante, la frágil condición de la democracia, que es bastante más que la dictadura del número, según perplejizó Jorge Luis Borges, pero que corre el riesgo de quedarse en eso si lo único que se hace es votar y votar y votar. En Marbella han votado y mucho durante estos quince años; también los alemanes votaron a Hitler en 1933: votos para la ignominia y, este caso, para la corrupción, que han contemplado, impasibles, muchas otras instancias, que algo deberán decir. Los ladrones no eran gente honrada, sin duda, pero contaban con cómplices. Sin éstos no hubiera sido posible la monumental estafa a los ciudadanos que ha llevado a cabo la banda de los diecinueve (por ahora). Pues si sólo ellos pagan, las cuentas no habrán sido satisfechas. Algún destacado dirIgente político deberá dejar de mirar para otro lado y decir qué hizo su gobierno además de <> en el parque sevillano de María Luisa. Nuestra democracia es indispensable, pero también manifiestamente mejorable. MIGUEL GARCÍA-POSADA

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