Archivo de marzo, 2014

Muerte de un naturalista. Seamus Heaney

Enlace al poema Muerte de un naturalista en la sección poesía y ciencia

A la edad de doce años en 1951, Seamus Heaney dejó su aldea natal para trasladarse, gracias a una beca, a estudiar en el St. Columb’s College, colegio católico situado en la ciudad de Derry. Se inician, en ese momento, las dicotomías campo / ciudad; naturaleza / academia y pasado / presente; que van a ser habituales, junto con los reflejos y reflexiones sobre el devenir político de Irlanda del Norte frente a Gran Bretaña, en la obra del poeta que más adelante sería galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1995. (Ver Nota 1).

 

 

Retrato de Seamus Heaney ( De www.nobelprice.org)

El pasado infantil rural de sus raíces familiares queda plasmado en el libro Death of a Naturalist, (Muerte de un Naturalista), que Heaney publica en 1966. Consta de 34 poemas cortos, relacionados con sus experiencias infantiles y de transición a la edad adulta, y con las relaciones familiares y la vida rural. Fue su segundo libro publicado que le consagró,  a nivel popular y de crítica,  como el gran poeta irlandés de la segunda mitad del siglo XX. 

 

Portada de la edición original de Death of a Naturalist

Muerte de un naturalista, segundo poema del libro del mismo título, detalla las vivencias y reacciones de un niño ante la naturaleza. El poema presenta dos partes claramente marcadas. En la primera, asistimos a un relato inocente e ilusionado en que se nos narra cómo el  niño recolecta los huevos de las ranas de charcas e introduce esas masas gelatinosas en tarros apropiados que serán vistosamente expuestos y observados, pues pueden, incluso, predecir el tiempo si se les sabe examinar. Aparece, también, el almíbar que se pone a la naturaleza cuando se la enseña a los niños con las figuras de papa y mama ranas que la maestra – la señora Walls – contaba.

Al acabar la primera estrofa, el Entonces inicial con que se inicia la segunda, presagia un profundo cambio. Es ya, verano; hay un hedor considerable y el sonido que proviene de la charca es inquietante. Se acerca a ella y la naturaleza se le aparece como algo amenazador, con las ranas grandes resoplando y croando con estrépito. El poeta se vale de imágenes bélicas, (en que las ranas parecen granadas de mano), de onomatopeyas de los sonidos y  funciona, también, el uso de verbos soeces.  El niño se siente amenazado imaginando una venganza sobre él y huye temeroso. Inicialmente fascinado y entusiasmado por la naturaleza, acaba desertando de ella; produciéndose de esta forma la alegórica  muerte del naturalista. (Ver Nota 2).

Poco hay que comentar a la maestría y capacidad de emoción de este poema, (extensiva a la totalidad de Death of a Naturalist, que contiene otros poemas como Digging o  Mid-Term Break , también, memorables). Por una parte está la perfección de las descripciones; no sólo en lo que se refiere a imágenes y paisajes y su visualización, sino también en lo que se refiere a sonidos, olores y clima. Por otra, la maestría en el desarrollo de la historia o, si quieren, en el guión. Consecuencia de lo anterior, es la empatía y facilidad para sentirnos allí, en el campo irlandés con (o como) ese niño al que le acaba aterrando la cruda naturaleza.

Por sus obras de “lírica belleza y profundidad ética que exaltan los milagros de cada día y el pasado vivido” , le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1995. Si hubieran añadido algo sobre “… una sabia indagación sobre el hombre y la naturalez que le rodea”, habría estado bien.

 

Notas y enlaces

1. Sobre la vida y obra de Seamus Heaney pueden enlazar en Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Seamus_Heaney ; Death of a Naturalist: http://en.wikipedia.org/wiki/Death_of_a_Naturalist ; St. Columb’s College:http://www.stcolumbs.com/ y http://en.wikipedia.org/wiki/St_Columb’s_College

 2. El texto en ingles se encuentra en bastantes sitios de internet. Por ejemplo, junto con una interpretación del poema, en: http://juliaroutledge.blogspot.com.es/2012/06/death-of-naturalist-by-seamus-heaney.html

 

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¡Adios, adios!

En esta mañana en que nos ha dejado Leopoldo María Panero, que fue príncipe de la poesía, el más novísimo de los novísimos y que, después, se fue a la locura – de psiquiátrico en psiquiátrico -  donde ha estado los últimos cuarenta años. Panero el loco, el poeta maldito.

 

Ya no paseará más por Las Palmas con un último manuscrito (sic) “dentro de una bolsa de tela entre cintas de Los Chichos y antologías de Emily Dickinson”. Vamos a imaginar que se despide de nosotros, como Blancanieves de los enanos en su libro Así se fundó Carnaby Street de 1970

BLANCANIEVES SE DESPIDE DE LOS SIETE ENANOS

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

¡Adiós, adiós!

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Declaración matemática. Manuel Ossorio y Bernard

Enlace al poema Declaración matemática en la sección poesía y ciencia

Nos adentramos en esta entrega, en una muestra de la relación entre poesía y ciencia del siglo XIX. Una fecunda relación con muchas ramificaciones de las que una de ellas, consiste en aplicar imágenes, situaciones y metáforas del ámbito científico o académico a poemas de amor con un sentido irónico o humorístico. En la sección de poesía y ciencia se han incluido, recientemente, dos ejemplos, Amor y física de Leopolodo Alas ClarínMadrigal futuro de Joaquín Mª Bartrina. (Ver Nota 1).

Hoy traemos esta Declaración matemática de la que Manuel Ossorio y Bernard, dice en la misma poesía que es mero copista, lo que suena sin duda a recurso literario. El poema circula por internet y no sabemos ni su fecha de composición, ni si es un suelto, o si, por el contrario, formaba parte de un poemario más extenso. En todo caso, es lo que su título dice: una declaración amorosa que echa mano de terminología matemática.

En la primera, la pasión amorosa se asegura con tanta certeza como dos y una son tres. Se sigue con un amor que es ascendente porque va en progresión creciente, y el amador, un poco más adelante, quiere compensar el poco mérito de su beldad negativa  con un cariño infinito.

El tema se va animando y el autor echa mano del mandato bíblico, (Génesis 1, 22), que, según la Vulgata, hizo Dios al padre Adán: Multiplicamini, etcétera, (creced y multiplicaos…), lo que parece que va a dar un tono subido a la declaración; pero se echa el freno de inmediato, aclarando que lo que quiere es regla conjunta, (de matrimonio, por supuesto), y no regla de aligación, (que vendría a significar mezcolanza y jarana sin más).  Ver Nota 2.

Casi se finaliza reconociendo la falta de riqueza y posibles,  pero se promete mediante el interés compuesto, aumentar la dote. Y en el chocante final hay perentoriedad, impaciencia y el nombre del pretendiente.

Espero respuesta el martes. / Madrid, tantos… sin errata. / Tuyo,     Pascasio.    Postdata: / Si me desprecias me partes.

Se cierra así un poema afable y matemático del que acaban resultando memorables dos momentos; ese final de Tuyo -  Pascasio -  Postdata ….  que hemos visto, y el intermedio de  Multiplicamini, etcétera, que le daba, en su día, picante al asunto.

El autor, Manuel Ossorio y Bernard, presenta una de esas biografías sorprendentes del siglo XIX. Huérfano a los doce años y sin prácticamente instrucción inicial, desde un humilde puesto de escribiente del Tribunal de Cuentas, pasa  a convertirse en un prolífico periodista y en un polígrafo imponente.

De su extensa obra podríamos destacar su faceta pionera como editor de libros y periódicos infantiles, (Ver en la ilustración de la portada de su obra Gente Menuda. Romances infantiles). Como bibliógrafo se le debe un importante Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX (Madrid, 1904), y como biógrafo una Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX en dos volúmenes. Finalmente, fue un notable escritor costumbrista, destacando, en este aspecto, su libro Viaje Crítico alrededor de la Puerta del Sol, del que existe una edición de la editorial Castalia de 2001.

 

Notas y enlaces

Nota 1. La producción poética en relación con la ciencia y la poesía española del siglo XIX, ha sido objeto de una cuidada antología, La ciencia en la poesía. Antología de la poesía científica del siglo XX, (Nivola, 2008), realizada por José María Nuñez Espallargas. Es una obra capital en su ámbito; con un prólogo breve y didáctico que explica los diferentes acercamientos de los poetas decimonónicos a la naciente y, a veces, controvertida sociedad científica y técnica. Las dos poesías citadas proceden de esta antología.

Nota 2.- Se entiende que el autor, aquí, aplica en la expresión regla conjunta el sentido literal del término “conjunto”, y no el que se solía aplicar a “regla conjunta” en los manuales de aritmética del siglo XIX,  que se refería a la que se tenía que usar en las operaciones de trueque, para resolver problemas del tipo: “Si 6 libras de azucar valen 7 libras de miel; 5 libras de miel valen 4 varas de cinta; 10 varas de cinta 40 nueces de especia y 7 nueces de especia valen 10 reales vellón, ¿3 libras de azucar cuantos reales valdrán?”, tal y como se plantea en Principios de Aritmética de la Real Academia de San Fernando  por D. Benito Bails de 1804). Ver enlace  aquí.

Nota 3.- Pueden enlazar en wikipedia a la biografía de Manuel Ossorio y Bernard, y en la  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes pueden visualizar alguna de sus obras.

 

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