Archivo de octubre, 2014

Alexander von Humboldt explora el Orinoco (1799). Miguel D’Ors.

Enlace a Alexander von Humboldt explora el Orinoco (1799) en poesía y ciencia

Con 29 años, el naturalista Alexander von Humboldt inició su expedición a América del Sur y Centroamérica que ocupó cinco años de su vida. Junto con los naturalistas Aimé Bompland, francés, y Carlos de Montufar, ecuatoriano, se embarcó, en la corbeta española Pizarro, el 5 de junio de 1799 en el puerto de la Coruña, con dirección a la Nueva Granada (la Venezuela actual), llegando al puerto de Cumaná el 16 de julio.

 Retrato de Alexander von Humboldt. (F.G.Weitsch, 1806. En Wikipedia)

La fascinación e interés que produjo en Humboldt y sus compañeros el descubrimiento de las selvas tropicales venezolanas debió ser inenarrable; y aún hoy nos podemos imaginar la perplejidad ante lo desconocido y la sorpresa ante la flora y fauna que se abrió ante sus ojos.

El poema que nos presenta Miguel D’Ors recoge un momento de reflexión del naturalista que, deslumbrado por lo que la naturaleza le va ofreciendo, se para a pensar si fue o no real su vida anterior de estudio y formación:

“…todos aquellos años
estudiosos, aquellos
parques de inexorable geometría,
aquellas bibliotecas con profundo
olor a cera y tiempo..”

¿Fue todo el pasado un sueño? Porque él se encuentra inmerso en la plena y desbordante selva, seducido por ella y a punto de ser absorbido por su naturaleza exhuberante. Con el riesgo de unirse a ella y olvidar su misión principal. Es la segunda estrofa, en que la selva le deslumbra con su profusión de germinaciones, una realidad “…ubérrima de aromas y plumajes / repentinos y asombros y ponzoñas y cantos” ; las ramas que estrangulan los caminos humanos. Un reino incalculable.

Los viajes de Alexander von Humboldt a América (1799-1804). (Wikipedia)

Y en este punto se produce la inflexión en que queda plasmado lo que supone el espíritu y la vocación científica. Cuando lo fácil sería dejarse llevar, ser abducido por la selva y seguir siendo solo explorador o, quizás, convertirse en algo semejante a los protagonistas,  Marlow o Kurtz, de El corazón de las tinieblas de Conrad; entonces, se produce la reflexión clave y memorable que describe la ciencia experimental:

“De tantas maravillas
con los ojos serenos, tomemos ejemplares”

Porque llega el momento de clasificar, ordenar y estudiar; de seguir haciendo ciencia.

“Regresemos a Europa.
observemos, nombremos, ordenemos.
Ni empobrecer el mundo ni quedar para siempre
en las tinieblas del deslumbramiento”.

Es el método científico: estudiar, descubrir y seguir, más allá del deslumbramiento, construyendo la ciencia y el conocimiento.

Y esta reflexión se encuentra en el magnífico poema Alexander von Humboldt explora el Orinoco (1799) de Miguel D’Ors, uno de los mayores y mejores poetas españoles actuales. En Wikipedia se nos dice de el, que ” su poesía es elogiada por la conjunción de un perfecto dominio técnico de las formas poéticas con la renovación de una temática (biográfica, religiosa, política, elegíaca) en principio calificada de ‘tradicional’. Su obra ha influido en numerosos poetas jóvenes. Se le ha incluido en diversas antologías.

Para el poeta Luis Alberto de Cuenca es mucho más y por ello le dedicó un entrañable artículo en Nueva Revista.

En ocasiones a uno le gustaría en este blog transmitir, no sólo el placer por el poema seleccionado, sino también el entusiasmo por el poeta autor del mismo. Para quien esto escribe, también Miguel D’Ors es mucho más, y poemas como Calendario perpetuo, Ella, CartaEsposa o Pequeño testamento forman parte de su educación sentimental y le han ayudado – y mucho - a vivir.

 

Etiquetas:
Categorias: General

El algebrista. Enzo R. Gentile

 Enlace a El algebrista de Enzo R. Gentile en poesía y ciencia

Enzo Romeo Gentile fue un prestigioso matemático argentino, cuya carrera investigadora y docente se desarrolló en numerosas universidades de Argentina – Universidad de Buenos Aires de la que fue profesor desde 1963 – y de otros países. Fue Profesor visitante de las Universidades de Utrecht (Holanda), Regensburg y Dortmund (Alemania), Berkeley y Northwestern (Estados Unidos), Palermo y Milán (Italia), Aarhus (Dinamarca) y Santiago de Chile.

 Enzo R. Gentile. (En www.fundacionkonex.org)

Su producción científica fue muy extensa; con publicaciones en revistas internacionales de alto impacto dentro del campo del Álgebra, tales como: Proceedings de la American Mathematical Society, American Mathematical Monthly, Journal of AlgebraMathematische Zeitschrift. En 1983 recibió el Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores matemáticos de la Argentina hasta la fecha. En 1987 fue designado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. (Ver Nota 1).

En diversas páginas de internet se le atribuye la autoría de El algebrista, curioso poema con una seductora mezcla de álgebra, ironía y melancolía en una forma compositiva en octosílabos en la que aparecen algunos términos en lunfardo; lo que nos transporta a una sensación muy lograda de lírica popular con cierto aroma de tango. (Nota 2).

El tema de fondo del poema es clásico. Se trata de la admonición sobre la soberbia que aparece en los momentos de éxito, felicidad o fortuna presentes, ante la cual, o bien se recuerda la fugacidad de la vida y que, pronto o tarde, desaparecerán recogiendo frutos de desdicha; o bien se hace ver que en realidad se estaba mejor en una vida anterior más modesta y de menos pretensiones.

Lo novedoso y la razón de traer el poema a la sección de poesía y ciencia es que el motivo de la soberbia es el llegar a ser (o creerse) un gran algebrista, “Algebrista te volviste / …  / oligarca de la ciencia / matemático bacán.” El poeta le recuerda que solo hace poco tiempo que era un matemático del montón, trabajando en Álgebra clásica y su actual sabiduría no es para tanto.

“Pero no engrupís a nadie
y es inútil que te embales
con anillos, con ideales
y con álgebras de Boole.
Todos saben que hace poco
resolviste hasta matrices
y rastreabas las raíces
con el método de Sturm.”

Así, en esta estrofa, se comparan los términos del Álgebra moderna: anillos, ideales y álgebra de Boole con términos del Algebra clásica: matrices, raíces (de polinomios) y el clásico método (que es, en verdad, un auténtico rastreo) de Sturm para obtenerlas. El poema finaliza prediciendo que sentirá añoranza de los días pasados en que “… sin álgebras abstractas / y con dos cifras exactas / te sentías tan feliz.”

La sorpresa del tema principal de censura de cierto tipo de soberbia, digamos, algebráica, no muy habitual y la combinación de los términos matemáticos asociados que son, en general extraños en poesía, con palabras coloquiales y de argot tales como: bacán (“matemático bacán”; ¡qué gran combinación!), minas, laburar…; y con modismos de expresión verbal propias del habla popular: engrupís, mirás, acordás …, producen a la vez extrañeza y fascinación, resultando el poema, en su conjunto, bastante sugerente.

En los mismos medios que atribuyen el poema a Gentile, se añade que el poema sería letra para el tango Mano a mano, cuya música compusieron Carlos Gardel y José Razzano con letra original de Celedonio Flores, lo que creo que acaba de llevar El algebrista, y más en el ámbito argentino, casi al terreno de la leyenda. (Nota 3).

Notas y enlaces

1. Acerca de la vida y obra de Enzo R. Gentile puede encontrarse información resumida en la página de la Fundación Konex  y con más grado de detalle en la página matematicaeducativa.com. En la red pueden encontrarse algunas de las obras de Gentile. En concreto, la Universidad de Buenos Aires, tiene editado en formato electrónico su obra Notas de álgebra de 1965; fascículo 22 de la colección Cursos y seminarios de matemática, serie A. 

2. Josép Mª Albaiges al que, con motivo de su fallecimiento, dedicamos una entrada en este blog en el mes de abril, había recogido El algebrista en la sección Poesía matemática de su página web. También se encuentra, entre otros, en los enlaces http://blogsdelagente.com/monicaiforte/2008/07/28/el-algebrista-tango-enzo-romeo-gentile y http://infociencia.blogspot.com.es/2005/06/el-algebrista-tango-de-don-enzo.html, en que se nos ofrece, además, alguna información biográfica del profesor Gentile que, por lo que cuentan, debió ser un personaje.

3. He encontrado este bello tango en versiones de diferentes intérpretes, empezando por la primera y principal de Carlos Gardel, (escuchar aquí), pero no lo he encontrado en su versión con la letra de El algebrista. Y me hubiera gustado verla porque no veo automática la adecuación de El algebrista a Mano a mano. La letra original del tango consta de 6 quintetas,  (de 16 sílabas con rima consonante A-B-A-A-B), como puede verse en la primera estrofa mostrada a continuación: 

Rechiflao en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
De mi pobre vida paria sólo una buena mujer
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido
Fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
Como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Si se descompone cada verso tendríamos octosílabos rimando en consonante los pares. Cada quinteta daría 10 versos con lo que Mano a mano constaría de un total de 60 versos octosílabos agrupados en 6 estrofas. En El algebrista sólo tenemos en total 32 versos octosílabos, agrupados en 4 estrofas. Habría que jugar con repeticiones, cantarla dos veces… En todo caso, lo dicho: casi una leyenda.

 

Etiquetas:
Categorias: General