Archivo de noviembre, 2014

De Omni Re Scibili. Joaquín María Bartrina.

Enlace a De Omni Re Scibili de Joaquín Bartrina en poesía y ciencia

El pasado día 12 de noviembre se produjo la presentación de la sección poesía y ciencia en la Real Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturales, en la que, además de la presentación en sí de la sección: sus inicios, historia y logros hasta la fecha, hubo ocasión de hablar de las relaciones existentes entre la poesía y la ciencia, y de hacer un breve recorrido por la poesía de temática científica en castellano, desde la Edad Media y Renacimiento hasta nuestros días.

La presentación fue acogida con mucha curiosidad e interés, suscitando interesantes comentarios y sugerencias, tanto al final de la exposición como, después, en privado y mano a mano con los asistentes.

Un académico hizo un comentario relativo a que, sin desmerecer los poemas de contenido científico vistos en la presentación, consideraba que lo que le parecía más poesía eran las propias teorías científicas en sí y sus fórmulas. En mi contestación, estuve de acuerdo sobre dicha consideración sobre la belleza y poesía de las fórmulas científicas y comenté cómo algunos poetas lo habían indicado literalmente en alguno de sus poemas, recordando el poema El binomio de Newton es tan bello como la Venus de Milo  de Fernando Pessoa:

Fernando Pessoa en 1914 (Wikipedia)

El binomio de Newton es tan bello como la Venus de Milo.
Lo que hay es poca gente que se dé cuenta de ello.
****———-******———-****************
(El viento, afuera.)

Unos días después recordé el poema de título en latín, De Omni Re Scibili - o Sobre todo lo cognoscible, en castellano – de Joaquín María Bartrina,  en que aparece, también,  una alabanza explícita a una fórmula, en concreto la de la superficie del círculo.

Y por todo ello, lo hemos elegido esta semana, con lo que hará compañía a otros dos poemas del mismo autor que ya están en poesía y ciencia; el simpático y sorprendente Madrigal futuro y el más reposado y reflexivo de Ciencia imposible.

Joaquín María Bartrina fue un poeta muy notable en su conjunto,  bilingüe en castellano y en catalán, vinculado al realismo y, como se comenta en Wikipedia, abuelo de la literatura de vanguardia.  Constituyó una de las voces más originales, de entre los escritores del siglo XIX, que escribieron poesía de contenidos relacionados con la ciencia y la técnica,

En De Omni Re Scibili el autor se presenta muy seguro y orgulloso de su conocimiento y familiaridad con la ciencia, jactándose  de que conoce los arcanos a los que no alcanza el vulgo baladí  y, a continuación, va poniendo ejemplos rimados de sus grandes  conocimientos. Es especialmente ingenioso y chocante asociar virtudes y vicios a “partículas de albúmina y fibrina / en corta proporción”, soñando la bioquímica. El poema sigue con más ejemplos en brillantes estrofas con un extraordinario aliento poético, entre las que destacaría la de Gozar es tener siempre electrizada / la médula espinal, / y en sí el placer es nada o casi nada, / un óxido, una sal.” Y cierra la serie de ejemplos con esa estrofa memorable que es un gran hurra a la belleza de las fórmulas.

¡Y aun dirán de la ciencia que es prosaica!
         ¿Hay nada, vive Dios
bello como la fórmula algebraica
         C = πr²?

Al final, al igual que en el poema Ciencia imposible, en que después de alabar la ciencia duda – más bien niega – de su capacidad para llegar a discernir sobre algunas cuestiones, en  Sobre todo lo cognoscible, después de las seguridades expresadas y de exclamar “¡Todo, todo lo sé!”,  siente un no se qué en su interior. Sin aclarar si son dudas sobre las grandes certezas que acaba de expresar  o si le da miedo el abismo de lo que le queda por descubrir. (Ver Nota)

En todo caso, he ahí el poeta que reverencia y pone por delante, la belleza y poesía propias de las fórmulas científicas.

Nota

En la antología de la poesía científica española del siglo XIX, La ciencia en la poesía, su autor, José María Nuñez Espallargas, escribe sobre la poesía de Joaquín Bartrina lo siguiente:

“En poesía fue un discípulo aventajado de la escuela positivista que reacciono contra los ideales poéticos del romanticismo. Destaca su afán por cantar y poetizar los adelantos científicos. Bartrina quiere con sus poemas escenificar una lucha entre razón y sentimiento, según dice el propio poeta, entre el positivismo y la fe.”

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Haikus. Andrés Neuman.

Enlace a Haikus de Andés Neuman en poesía y ciencia

El haiku es una de las formas más populares de la poesía lírica japonesa de gran influencia en Europa en el último siglo. En su forma occidentalizada, es una composición de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.

La esencia del haiku es cortar por yuxtaposición y mediante un término cortante o separador dos ideas o imágenes. Por lo general, una imagen visual se contrasta con otra, sin comentarios, o a una imagen se sigue una reflexión concisa y, a la vez, fugaz. Tradicionalmente un haiku debe contener también una referencia directa o indirecta a la estación del año, mediante el uso de una palabra que las evoca, existiendo listas canónicas de las palabras que se podían utilizar.

Se considera que el haiku surge del asombro del japonés primitivo por lo que ocurre en la naturaleza si bien, a partir del siglo XVII, con la obra del monje budista Matsuo Basho que lo lanzó a la popularidad, el haiku pasó a vincularse a una espiritualidad zen.

Andrés Neuman, que es uno de los grandes escritores actuales en castellano, dominando pese a su juventud, prácticamente, todos los géneros: novela, relato, ensayo y poesía; es en lo que se refiere a esta última, uno de los poetas con mayor sensibilidad respecto de la ciencia y la técnica como, fácilmente, pueden comprobar si se asoman a poesía y ciencia, en que están presentes varios poemas suyos.

En esta ocasión hemos traído estos singulares haikus en que las imágenes visuales, que los componen, no son los árboles, arroyos, flores, etc. que aparecen en la naturaleza representada de forma clásica.

Son imágenes de transistores perdidos que suenan (ronronean) en la hierba, donde no deben. Son los faros de automóviles que nos rodean, por pares siempre, en la noches de ciudades y carreteras. Es el sonido de un teléfono móvil, quizás perdido, que escuchamos en una avenida. O si después, por esa misma avenida, aparece un fantasmal neumático solitario rodando.

Son imágenes y reflexiones alrededor de artefactos técnicos y aparatos que, si bien en el inicio de su invención eran extraños a la naturaleza, han pasado en la actualidad, con su uso continuado, a formar parte de la naturaleza real que rodea y en que se mueve el hombre del siglo XXI.

Los haikus anteriores están incluidos en el libro Gotas negras. Gotas de sal, editado en Berenice el año 2007. Dicho libro se encuentra, asimismo, incluido en la antología Decada (Poesía 1997-2007) en Acantilado.

En la página web de Andrés Neuman, se resume el poemario del modo siguiente:

Gotas negras es un álbum de instantáneas poéticas tomadas sobre el asfalto. Una colección de imágenes que bucea en la tradición milenaria del haiku para extraer la esencia de los días contemporáneos, alejándose de cualquier impostado orientalismo. Un diario del paseo cotidiano, fascinado ante la belleza de la lluvia sobre los desperdicios, los ancianos en los parques, las mujeres que corren ante el lector, los teléfonos móviles a los que nadie contesta o los taxis solitarios, siempre con una mirada virgen que ve lo fantástico de la realidad y lo real en la fantasía. Una reflexión lírica, sensible, sobre el rumor de la vida urbana.

 

 

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