Archivo de abril, 2015

Las hojas de la vida. Carlos Edmundo de Ory.

Enlace a Las hojas de la vida de Carlos Edmundo de Ory en poesía y ciencia

El movimiento postista surge, con la aparición en enero de 1945, del primer (y único) número de la revista Postismo que incluía, además de poemas y otros textos, un primer manifiesto definidor de esta corriente; a la que siguió, en abril del mismo año, La cerbatana, revista también de un único número.

Construido alrededor de las figuras de los poetas Carlos Edmundo de Ory y Eduardo Chicharro, (también pintor), el postismo constituyó un aldabonazo en el panorama literario español, (de una España pobre y desolada, con la guerra civil aún muy reciente), dominado por el oficialismo de la época – mucha espadaña y neoclasicismo a raudales – junto con las primeras voces relacionadas con un inicial realismo testimonial.

El postismo con su apuesta por la imaginación, el surrealismo, el sentido lúdico y la creatividad, cayó como una bomba que no tardó en ser silenciada. Considerados  sus componentes de comunistas, revolucionarios y blasfemos por la crítica oficialista y alejados de otras corrientes de realismo social testimonial; tras dos manifiestos más, publicados en La Estafeta Literaria en 1946 y en el suplemento literario de La Hoja en 1947, se estableció un velo de silencio que ninguneó a los principales escritores de esta corriente, entre los que habría que añadir a los dos antes citados, a Angel Crespo, Gabino-Alejandro Carriedo, Gloria Fuertes, Francisco Nieva y Carlos de la Rica, entre otros.

Son considerados rasgos distintivos del postismo, (ver Nota 1): (1) la supremacía de la imaginación; (2) la utilización de materiales sensoriales: ritmo, sonidos…; (3) su carácter lúdico y humorístico y (4) control técnico que incluye la exploración exhaustiva de las posibilidades del lenguaje.

Desde  el punto de vista de la lengua, la clave de la expresión postista estriba en la noción de rutpura, fragmentación y reconstrucción del universo poético. Así, se producen asociaciones imposibles de significado incierto, confrontaciones de palabras en combinaciones distorsionadas, neologismos, utilización de arcaísmos y – a la vez – inclusión de expresiones prosaicas y vulgares; un uso prolífico de aliteraciones, enumeraciones caóticas y repeticiones, a veces, obsesivas.

Carlos E. de Ory. (De www.fundacionory.com)

Muchas de estas características están presentes en Las hojas de la vida de Carlos Edmundo de Ory, (ver Nota 2), en que se nos presenta una figuración del hombre, suponemos, contemporáneo. Hay rimas consonantes difíciles en los primeros cuartetos: “tuntún” y “diz”, (que además es arcaísmo), en que aparece una enumeración  “…ojos y nariz/ manos orejas lengua…”

Palmeras en el desierto es el humano el cual, arrancando su raíz del cielo, se encuentra paradójicamente  bien plantado en un suelo común. Y en siendo palmera, ha de mover sus ramas (cinco) pero lo hace al tuntún; infeliz árbol vivo.

Los dos últimos tercetos relacionan al hombre con la ciencia física más actual en un alarde y capacidad de síntesis admirable respecto de la percepción  de la materia frente a la realidad física a nivel subatómico.  Se parte de la transitoriedad, siendo la realidad ilusión, e invención verbal la materia.

“¿Qué son las cosas? Campo vibratorio
un juego de electrones y protones
bullendo más allá del Bien y el Mal”

 

Nacido, quizás, a destiempo, el postismo desapareció del panorama literario; de forma y manera que, por ejemplo, no aparece ninguno de los poetas postistas en las principales antologías de poesía española publicadas en los años cincuenta y sesenta. Habrían de pasar más de veinticinco años para que se reivindicaran su importancia y valores, lo que se produce al hilo de la nueva hornada poética de “los novísimos”  de la antología de José María Castellet, caracterizados por una concepción de la poesía como realidad autónoma y autosuficiente, su reivindicación del surrealismo, el acercamiento a la cultura pop, el irracionalismo y la recuperación de los poetas visionarios y malditos, (ver Nota 3).

Elementos novísimos en 1970 que ya existían en la poética postista y, sobre todo, en la poesía heterodoxa de Carlos Edmundo de Ory, figura que actúa como agente precursor y que, en plena posguerra, fue considerado como poeta retrógrado, maldito, heterodoxo y frívolo, siendo su poesía totalmente banalizada y su imagen caricaturizada.

En 1945 publicó su primera antología Versos de pronto y en 1951 apareció su manifiesto introrrealista en el que defiende que la poesía debe partir de la realidad subjetiva del individuo, y expresarse en el lenguaje que nace de los diversos estados de conciencia.

Carlos E. de Ory en 1996 

En 1955 se traslada a Francia, estableciéndose en París hasta 1968, año en que se traslada a Amiens donde residió hasta su fallecimiento en 2010. Su poesía sigue evolucionando y pone en marcha el Taller de Poesía Abierta que aboga por la poesía como acción colectiva con un acercamiento al experimentalismo y a corrientes místicas orientales; de forma que la poesía oryana acabaría convergiendo con la poesía beat americana de  Kerouac y Ginsberg (Ver Nota 4).

Una poesía, hasta el final,  libre, salvaje y experimental que busca alternativas a la poesía burguesa, una poesía lunática que es también, a la vez, meditativa, metafísica y visionaria y que, finalmente, ha acabado por convertir a Carlos Edmundo de Ory casi en leyenda.

Nota 1. Para una buena descripción de las características del postismo ver El postismo como aventura del lenguaje en la poesía de postguerra en España de José Manuel Polo de Bernabé en:
http://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/06/aih_06_1_148.pdf.  Una minuciosa descripción del contenido de los únicos números editados de las revistas Postismo y La Cerbatana se encuentra en el artículo de  José Rafael Mesado Gimeno, FÒRUM DE RECERCA nº17 de la Universidad Jaume I: http://repositori.uji.es/xmlui/bitstream/handle/10234/76987/-serveis-scp-publ-jfi-xvii-filologia-5.pdf?sequence=1

Nota 2. En la página web de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, (http://www.fundacionory.com/), se puede encontrar abundante información biográfica del poeta.  El texto introductorio al número monográfico coordinado por Jaume Pont que la revista Ínsula (Madrid, agosto de 2012) dedicara a la figura y obra de Carlos Edmundo de Ory, es una magnífica introducción a la vida y obra del poeta, que se puede encontrar en http://poemad.com/carlos-edmundo-de-ory-poesia-y-autobiografia-espiritual-por-jaume-pont/ Una selección de su obra poética puede obtenerse en la página A media voz (http://amediavoz.com/ory.htm).

Nota 3. Un buen estudio sobre la opinión y los acercamientos de la crítica sobre el Postismo y la obra de los autores postistas y, en particular sobre de Ory es Miradas retrospectivas sobre el postismo y la poesía de Carlos Edmundo de Ory, de  José Rafael Mesado Gimeno, en FÒRUM DE RECERCA nº16 de la Universidad Jaume I: http://repositori.uji.es/xmlui/bitstream/handle/10234/77247/fr_2011_5_2.pdf?sequence=1

Nota 4. Se podría decir, (tal como aparece en el artículo mencionado en la Nota 3), que “la actitud postista prefigura la actitud rebelde y trasgresora de la Beat generation y que Carlos Edmundo de Ory fue asimismo un poeta beat, tal como lo consideró su amigo y colaborador Allen Ginsberg, quien tradujo el poemario oryano Sin permiso de ser ángel“. En la edición americana: Angel Without a permit, tradución de Allen Ginsberg y Edith Grossman, Nueva York, 1988. Vanguardo Editions / Gas Station. 

 

Etiquetas:
Categorias: General

El tranvía. Francisco Vighi.

Enlace a El tranvía de Francisco Vighi en poesía y ciencia

No es difícil que la sorprendente biografía del ingeniero y poeta Francisco Vighi Fernández, que seduce de inmediato desprendiendo una mezcla de alegría, afecto y admiración, pueda oscurecer y hacer pasar a un segundo plano su magnífica obra poética. (Nota 1).

Francisco Vighi y su eterna pipa.

Temprano niño huérfano de padre; el ingeniero italiano Huberto Vighi Corrado que vino a España a participar en la construcción del ferrocarril de la Compañía del Norte y casó con palentina Faustina Fernández. Niñez y adolescencia mimadas en Palencia con la familia materna. Sus estudios en Madrid; 16 años en la Escuela de Ingenieros Industriales. Como escribió en unos versos: Castellana al final / es la Escuela Central / donde se hace / el ingeniero industrial.”

Cuasi eterno repetidor que ocupaba su tiempo en las tertulias intelectuales y bohemias en los míticos cafés: Henar, Pombo… del Madrid de los años veinte. Su amistad e intimidad con figuras como Gutiérrez Solana,  Jardiel, León Felipe… Intitulado por Ramón Gómez de la Serna  como el “noveno poeta español” y tratado de “sobrino” por Valle Inclán. (Nota 2).

A partir de 1928, año de su boda con Lourdes Arroyo – hija del famoso e influyente arquitecto palentino Jerónimo Arroyo López formado en Barcelona en el modernismo -, la Escuela de Ingeniería Industrial de Madrid llenaría, prácticamente, el resto de su vida ejerciendo, tal y como figura en su nombramiento, como “Profesor de Prácticas y Auxiliar afecto a las asignaturas de Ampliación de Física comprendiendo Termodinámica y las aplicaciones industriales del calor” hasta su jubilación, lo que compatibilizó con trabajos en empresas, Renfe entre ellas.

Detenido al principio de la guerra civil en Palencia, pasó varios meses encarcelado en Valladolid – bajo la protección del General Mola -, trasladándose posteriormente a Málaga dónde, tras la guerra, vivió varios años hasta su definitivo regreso a Madrid en 1947, donde es repuesto como profesor en la Escuela de Ingenieros Industriales.

Versos viejos. Ed. Revista de Occidente  1959.

Su obra poética se inscribe en el periodo fronterizo de principios del siglo XX, entre las viejas estéticas decimonónicas y las primeras vanguardias. Fue incluido, (pese a no ver recogidos sus poemas en volumen hasta 1959, Versos viejos en la Editorial Revista de Occidente), por Federico de Onís en su antología de 1934.

Como señala Carrero Heras, (Ver Nota 3), su obra oscila, por tanto, entre dos registros. Uno primero, caracterizado por ser más tradicional o clásico, a veces más serio o sentimental, con temas de la vida familiar o de ambiente regional y paisajístico, especialmente palentino. En el segundo registro, ligado a las vanguardias ultraístas,su estilo resulta innovador, desenfadado, humorístico e irónico; con imágenes y metáforas audaces en un escenario urbano y moderno: el Madrid de los años veinte.

En esta línea, plena de humor y de vanguardia, compuso caligramas, haiquéis, (denominación inicial de los actuales haikus de los que se consideraba el introductor en España: “Cuando se murió el canario / puse en la jaula un limón. / ¡Soy un caso extraordinario / de inspiración!”), cantó los avances de la era moderna con un léxico, también moderno y cultivó, como muy pocos poetas han hecho, formidables y fulgurantes imágenes y metáforas. Ejemplo claro de esta línea es el poema El tranvía. 

Tranvía FIAT de la serie 1001
Último modelo que funcionó en Madrid hasta 1972. (Wikipedia).

Estos versos están dedicados a un artefacto tecnológico e industrial, el medio de transporte público más popular en Madrid de principio de los años veinte, donde llegó a haber funcionando seis compañías de tranvías. En sus dos primeros versos se plantea lo que va a ser el poema: sugerencias que ofrece el tranvía enunciadas de seguido, “En rosario, en letanía…”, que está caracterizado por la profusión de vistosas y originales metáforas e imágenes poéticas.

En los versos que a continuación siguen, están presentes la Física, la Geometría y el tiempo, con el memorable sexteto, “Paralepipédico / acelerado: / mézclese y agítese / tiempo y espacio. / ¡Qué cosas diría / un einsteniano.”. Después, en un ejercicio de humanización, como señala Jesus Castañón en  Francisco Vighi y su obra, el tranvía se lava los pies en los rieles y juega a ser araña, equilibrista y globo cautivo del cable.

En la mitad del poema hay una referencia religiosa castiza, haciendo recordar la campanilla del tranvía a la campanilla del viático que, en aquella época, llevaban los sacerdotes a enfermos y moribundos: “Pidiendo va un avemaría / la campanilla del tranvía.”  El trole pasa, después, a ser el protagonista y se convierte en fusil, palo de barco y caña de pescar para hacer figurar al tranvía como buen soldado, ligero navío y pescador de caña en el río urbano.

La coda final del poema está constituido por la poderosísima imagen mecánica del tranvía como lanzadera de telar siendo el alambre conductor el hilo de la trama de un urbano tejido.

Nuevos versos viejos. Ed. Comares. 1995.

No pudo hacer mejor resumen del poema Alfredo Marquerie, cuando en un artículo, publicado en 1944 en la revista Fotos, escribió: “Nuestro gran metaforista, hilvanó para El Tranvía el mejor collar, engarzó el más bonito rosario de imágenes.” (Nota 4).

Fin de este espacio para Francisco Vighi, nuestro ingeniero poeta que fue capaz, a la vez, de escribir, por ejemplo, un “Project de clasification des huilles”, (comunicación presentada en el IX Congres de Chimie Industrielle de París en 1929); de ser el Director de la Banda de Ocarinas de la Escuela de Ingenieros Industriales y de dejar para la posteridad la siguiente Norma:

Ni negocio
ni sacerdocio.
¡Ocio!
Odio al beocio
y un gesto feo
al filisteo.
Quiero seguir feliz hoy como ayer
con mi pipa, mi perro y mi mujer.

Ojalá que este Tranvía sirva como entrada a la obra del “noveno poeta español”. Créanme, vale la pena.

Notas y enlaces

1. Existen numerosas páginas web en internet en que aparecen aspectos biográficos de Francisco Vighi. Entre ellas podríamos destacar mcnbiografias.com y meditacionesyrelatos.blogspot.com, en que se aporta el contacto directo con el poeta y su familia. Dicho lo anterior, la mejor biografía disponible del poeta, en la que,asimismo, se trata y estudia su obra poética, es Francisco Vighi y su obra de Jesús Castañón publicada en 1969 por la Diputación de Palencia, la cual se halla disponible a texto completo en  internet (Dialnet).

2. Sirva como anécdota acerca de la familiaridad de Vighi con los principales intelectuales de la época, la que refiere su hijo Francisco Vighi Arroyo, Catedrático de Termotecnia de la E. T. S. de Ingenieros Industriales, en la entrevista aparecida en el nº 49 de la revista del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, de cómo fue, de niño, su primera visita al Ateneo de Madrid: entró en brazos de D. Ramón María del Valle Inclán.

3.  La obra poética de Francisco Vigui fue recopilada en 1995 por Andrés Trapiello, (autor también del Prólogo), en el libro Nuevos versos viejos, publicada por la Editorial Comares, que no resulta fácil de encontrar.  En internet, sin embargo, se puede encontrar un buen número de poemas como, por ejemplo, en la página dedicada a Francisco Vighi en cervantesvirtual.com.

En relación con estudios sobre su obra poética, además de la referida Francisco Vighi y su obra de Jesús Castañón, indicada en la Nota 1, pueden mencionarse los artículos Palencia: Un amor de Francisco Vighi, de Marcelino García Velasco que profundiza en la temática palentina dentro de su obra poética; y El escritor madrileño Francisco Vigui (1890-1962) y su lugar en la vanguardia española de Pedro Carrero Heras, publicado en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Tomo XLV, 2005, pgs.731-743; disponible a texto completo en  internet.

4. Tranvías que aparecen en más versos suyos. En Francisco Vighi y su obra leemos que por Cuatro Caminos, “van y vienen volando, con sus letras y números característicos, como señalaría atinadamente J. L. Díaz Caneja, poniendo un contrapunto de agitada ciudadanía a la pacífica brisca de los vecinos del barrio:

Gran circulación
- 17F; 17H -
Urbanización.
¿Adoquín o bache?
Brisca, vino, mus.
El Sol toma un coche
y llega la noche
en el autobús”

También vemos al tranvía en el poema Amanecida en Madrid: “Legañosos tranvvías, Troles adormecidos….”. Los soñados tranvías de Vighi

 

Etiquetas:
Categorias: General