Archivo de febrero, 2016

Einstein y las ondas gravitatorias. David Jou.

Enlace a Einstein y las ondas gravitatorias de David Jou en poesía y ciencia

El 11 de febrero, responsables del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), en EE UU, anunciaron que se habían captado las ondas producidas por el choque de dos agujeros negros, la primera detección directa de las ondas gravitatorias que confirma la teoría de la relatividad general de Einstein, enunciada en 1915. Los resultados se publicaron, el día siguiente del anuncio, a través del artículo “Observation of Gravitational Waves from a Binary Black Hole Merger” de B. P. Abbott et al., publicado en la revista Physical Review Letters.

Fotografía aérea del Interferómetro de LIGO situado en Livingston, Louisiana       (en www.ligo.caltech.edu)

Hay que desatacar que estamos hablando de “detección directa”, ya que de forma indirecta, ya se había detectado la existencia de estas ondas, gracias a los trabajos de Russell Hulse y Joseph Taylor, que por este motivo, recibieron el premio Nobel de Física en 1993. La detección directa ha supuesto resolver problemas científicos y tecnológicos de extrema dificultad, ya que para  detectar las ondas gravitacionales es preciso medir cambios en la distancia de un orden aproximado a 10 elevado a menos 19 metros; distancia equivalente a tomar un milímetro y dividirlo por 10.000.000.000.000.000.

De ahí, la necesidad de interferómetros laser de tamaño descomunal como los del Observatorio LIGO, que constituyen  el instrumento óptico de precisión más grande del mundo, con dos detectores, uno en Luisiana y el otro en el Estado de Washington. Ambos están compuestos por dos haces de luz láser cuya longitud exacta de cuatro kilómetros sería modificada al paso por una onda gravitacional. El instrumento es capaz de detectar una variación equivalente a la diezmilésima parte del diámetro de un núcleo atómico, la medida de longitud más precisa hecha nunca por un instrumento científico, según sus responsables. (Ver Nota 1).

David Jou i Mirabent es un científico y poeta que ya tiene presencia en poesía y ciencia con los poemas Homenaje a Ramón y Cajal y  El número pi. Es catedrático de Física de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en termodinámica y mecánica estadística de procesos irreversibles, área en que ha publicado unos doscientos artículos en revistas internacionales y varios libros. Es  miembro de la Sección de Ciencias y Tecnología del Institut d’Estudis Catalans, académico de número de la Reial Acadèmia de Doctors y correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

 

David Jou i Mirabent

Pensador de la ciencia podemos ver su obra en ensayos sobre aspectos históricos y culturales de la ciencia tales como los orígenes de la termodinámica y sus resonancias culturales, relaciones entre ciencia y poesía o entre ciencia y teología, etc.. Excelente divulgador científico, fue colaborador del Suplemento de Ciencia y Tecnología del diario La Vanguardia de 1983 a 1994.

Por último, es también un gran poeta en lengua catalana con más de una docena de títulos publicados desde 1975, estando traducida su obra a diversos idiomas: francés, inglés, alemán, ruso y, por supuesto, al castellano como, entre otros, los libros Los ojos del halcón maltés Las escrituras del universo. Su poesía transita, en muchas ocasiones, por temáticas científicas, aportando una destacada sensibilidad, gusto y hallazgos de sorprendentes imágenes a cerca de hechos y significado de la ciencia – en particular, la física – contemporánea.

En el poema Einstein y las ondas gravitatorias, que hemos traído a poesía y ciencia en esta ocasión, asistimos al momento esperanzado, hace varios años, en que se estaban poniendo en marcha los inicios experimentales y las grandes instalaciones científicas en caminadas a medir de forma directa las ondas gravitatorias predichas por Einstein en su teoría general de la relatividad. En ella aparece la que va a ser la gran metáfora explicativa de este fenómeno que no es otro que “escuchar” el espacio; y que se viene a añadirse a “ver” el espacio, como había ocurrido hasta ahora. (Ver Nota 2).

Ilustración de ondas gravitacionales producidas por dos agujeros negros.
(Imagen: Henze/NASA en www.ligo.caltech.edu)

Y en esta senda de las ondas gravitatorias como productoras de “sonidos” del universo, David Jou nos ofrece la magnífica imagen del “tambor tenso del espacio-tiempo”, del “tam-tam oscuro del universo que vienen a ser las ondas de gravitación pura que, hasta la fecha, nadie había podido oir salvo Einstein en sus cálculos, al formular las ecuaciones de la relatividad general.

El poema sigue con una descripción en tres formidables y sintéticos versos las gran instalación científica que es el LIGO:

Cilindros de acero frío, hipersensibles,
escrutan todos los cielos a la búsqueda
de un eco, de un hálito de onda que no llega.

Y la legión de científicos que en todo el mundo están trabajando para hacer posible la medida directa de las ondas gravitatorias:

Y cada vez son más los que se afanan,
con instrumentos y números, a explorar
las más difíciles titilaciones de la tiniebla,
ritmos escurridizos y elusivos.

El poema finaliza con la invitación exaltada a todos nosotros para que nos dejemos llenar del infinito y a dejar que todos los cielos entren por nuestras ventanas abiertas.

Haced como ellos:
llenaos de infinito,
abrid las ventanas al espacio.

Ahora, en este febrero de 2016, esta invocación del poema de David Jou se ha convertido en realidad y la ciencia ha podido medir directamente las ondas gravitatorias o, en feliz imagen, “escuchar el tam-tam del universo” , que hace cien años sólo habitaba en la mente de Albert Einstein.

 

Nota 1. Un resumen bastante legible sobre ondas gravitatorias puede obtenerse en Introducción a las ondas gravitacionales de C. Moreno y otros en la Revista Latinoamericana de Física Educativa. (Lat. Am. J. Phys. Educ. Vol. 2, No. 3, Sept. 2008). La descripción de las instalaciones del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) se puede ver en su página web: https://www.ligo.caltech.edu/

Nota 2. El original, en idioma catalán, del poema es el siguiente:

Einstein i les ones gravitatòries

Enllà de la música de les esferes
Einstein escolta un tam-tam fosc
en el timbal tibant de l’espaitemps,
ones de pura gravetat
que ningú no ha sentit mai
sinó ell en els seus càlculs.
Cilindres d’acer fred, hipersensibles,
escruten tots els cels a la recerca
d’un ressò, d’un hàlit d’ona que no ve.
I cada cop són més els qui s’afanyen
amb instruments i nombres a explorar
les més difícils titil•lacions de la tenebra,
ritmes fonedissos i elusius.
Feu com ells:
ompliu-vos d’infinit,
deixeu entrar l’espai per la finestra.

 

 

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Agua. Margaret Tait.

Enlace a Agua de Margaret Tait en poesía y ciencia

En el número monográfico 259 de la revista Litoral dedicado al agua, me encontré con este poema homónimo, que me sorprendió gratamente por la claridad y precisión de las descripciones químicas y, también, por el tono de espontáneo de los comentarios de sorpresa y admiración ante las propiedades del agua. ¿De dónde salía? ¿quién era esta Margaret Tait, que nos traía esta poesía temblorosa, osada y fresca?

Pues bien, Margaret Tait fue una cineasta y poeta escocesa – de las Islas Orcadas para mayor precisión – nacida en 1918 cuya vida y obra transcurrieron, a la vez, por caminos de heterodoxia, inteligencia y sobriedad. Médica de formación por la Universidad de Edimburgo en 1941 se alistó en el Real Cuerpo Médico del Ejército Británico sirviendo en Sri Lanka, India y Malasia. A su vuelta al Reino Unido, en 1946, dejó el ejército continuando con su profesión médica.

Su vida da un giro radical en 1950 en que va a Italia y acaba estudiando cine en el Centro Experimental de Fotografía en Roma. Allí toma contacto con el neorrealismo italiano del que le fascinan los rodajes en exteriores y localizaciones reales, lo que la lleva a los documentales.

Margaret Tait
(en http://www.scottishpoetrylibrary.org.uk/)

Se dedica, a partir de ese momento y hasta su fallecimiento en 1999, a la realización de documentales experimentales realizados sin apenas medios, autofinanciados generalmente a través de su propia productora Ancona Films y con absoluta independencia de la industria. Es su faceta más conocida.  gozando de bastante renombre en los reducidos círculos del documentalismo cinematográfico experimental. (Ver Nota 1).

Siendo más conocida su faceta cinematográfica, Margaret Tait fue, también, autora de una relevante y original obra poética en la que llegó a publicar tres libros de poemas concentrados en dos años: origins and elements de 1959 y The Hen and the Bees: Legends and Lyrics y Subjects and Sequences en 1960. En 2012 se publicó el conjunto de su obra poética, con el añadido de su obra en prosa con el título Poems, Stories and Writings. 

El bagaje científico de su formación médica va a estar muy presente en su obra poética, en la que se encuentran algunos poemas con contenidos descriptivos o reflexivos en torno a temas científicos.  Entre ellos, además de este Agua, se mencionan los poemas The Unbreakable-Up y Litmus. (Ver Nota 2).

El crítico Alistair Bedow de la página literateur.com apunta que la fascinación de Margaret Tait por las limitaciones del registro científico está presente en gran parte de su obra temprana: (sic) “… que se  manifiesta de dos formas interconectadas: primero como pura maravilla ante el funcionamiento del mundo natural, como en Aguadonde reflexiona sobre como el  << Oxigeno… El aire que respiramos. / Oxihemoglobina, / sangre de vida, / y combina con ese explosivo ligero el hidrógeno / y hace… / agua, ¡caray! >>.  La segunda manifestación es de incertidumbre o duda sobre la empírica de la ciencia. Preguntas retóricas como: ¿Lo veis?; ¿Puedes creerlo?;’ ¿Es así?, impregnan los poemas, como para sugerir que las explicaciones que nos ofrece la ciencia sobre la experiencia del mundo de la experiencia, tanto si se está de acuerdo con ellas como si no; de alguna manera, nunca acaban de resultar completamente adecuadas.”

Es una poesía, la de Margaret Tait, que resulta fresca y fascinante y en la que la crítica especializada encuentra ecos e influencias de Lorca, Lowry, Rimbaud, Rilke, Pound y Emily Dickinson, entre otros. Desgraciadamente no se encuentra editada en España. Posiblemente Agua, (traducido por Antonio Rivero Jaramillo), sea su único vertido al castellano.

En la página web Scottish Poetry Librairy se hace notar que el primer poemario de Tait, origins and elements se publicó en 1959, el mismo año que C. P. Snow pronunció su famosa conferencia sobre “las dos culturas”, en que alertaba sobre el distanciamiento cada vez mayor entre las humanidades y las ciencias, argumentando que el progreso cultural y económico en Gran Bretaña se veía obstaculizada esepor una distancia cada vez mayor entre . La poesía de Tait se sitúa en esa brecha, contemplando a ambas disciplinas dedicadas a la exploración de misterios posiblemente irresolubles. En el poema The Unbreakable-Up se encuentra el fragmento siguiente:

La poesía también,
finalmente,
es incapaz de expresarse.
Al igual que la ciencia,
encara la ausencia de palabras sin palabras.

Notas y enlaces

1. En cuanto a su obra cinematográfica, Margaret Tait produjo de 32 films entre 1952 y 1998, de los que todos, salvo 3 de ellos, fueron autofinanciados y todos, salvo 1: Blue Black Permanent, cortometrajes. Tait definía sus películas como film-poems.  En internet pueden visualizarse algunos de ellos. En los siguientes enlaces, pueden encontrar información sobre su obra fílmica:
National Library of Scotland: Scottish Screen Archive. Biografía y enlaces a detalles de los cortometrajes.
– En detour.es, el artículo Margaret Tait. Elogio a lo pequeño de Elena Duque
– En www.puntodevistafestival.com, la entrada de blog Margaret Tait: el cine que abre flores

2. Una muestra de la obra poética de Margaret Tait puede encontrase en la Scottish Poetry Library, en que se incluye además de su biografía y comentarios sobre su poesía, diversos enlaces y los textos de los poemas:  Now, A Poem for a Morning, The Scale of Things, Flame y Light. Desgraciadamente, no hemos encontrado en internet el texto completo de ningún poema más de Margaret Tait y , por tanto, tampoco aquellos que se señalan como directamente relacionados con la ciencia: The Unbreakable-Up, Carbon,  y Litmus. 

Es muy interesante, también, la reseña del volumen recopilatorio Poems, Stories and Writings realizada por Alistair Bedow de la página literateur.com que hemos citado en la entrada.

 

 

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