Archivo de abril, 2016

Soneto de tus vísceras. Baldomero Fernández Moreno.

Enlace a Soneto de tus vísceras de Baldomero Fernández Moreno en poesía y ciencia

A veces los poemas de temática científica que seleccionamos en poesía y ciencia surgen como las guindas al sacarlas de la cesta. Unas traen a las otras enganchadas. Así, en el mismo volumen de las Obras Completas de Gerardo Diego en que revisábamos el artículo “El ferrocarril en la poesía” para ilustrar “El tren expreso” de Campoamor, nos encontrábamos con este poeta argentino descendiente de españoles, Baldomero Fernández Moreno. Y, también, con su sorprendente “Soneto de tus vísceras” que no nos ha quedado más remedio que mostrar cuanto antes en poesía y ciencia. (Ver Nota 1).

 Baldomero Fernández Moreno. (en Wikipedia)

Baldomero Fernández Moreno nació en Buenos Aires en 1886. Su padre, comerciante español de ropa e importador de tejidos, era oriundo de Cantabria y su madre, Amelia Moreno también española, de Bocigano, provincia de Guadalajara. En 1892 la familia parte para España – la vuelta del indiano – y vive en Bárcena de Cícero, en la Transmiera, cerca de Santoña, hasta 1897. Vuelto su padre a Argentina, el niño Baldomero pasa a vivir dos años en casa de unos tíos en Madrid, donde comienza el bachillerato

Pasa, pues,  su niñez en España y a su vuelta a Argentina, después de finalizar el bachillerato,  Fernández Moreno realiza, influido por el entorno familiar, sus estudios de Medicina en Buenos Aires entre 1904 y 1912 en que presenta la tesis doctoral “Tratamiento de las Fístulas y Artritis Tuberculosas por la Pasta de Sub-Nitrato de Bismuto”.

A partir de ese momento se dedica a la práctica de la medicina que realiza fundamentalmente, salvo esporádicos periodos en la capital Buenos Aires, en el ámbito rural, con estancias en pequeñas poblaciones como Chascomús y Huanguelén en la provincia de Buenos Aires y Cratiló en la Pampa. En 1915 con la publicación de su primer poemario, Las iniciales del misal, empieza a ser conocido y apreciado en los ambientes literarios y su vocación escritora lo va llamando cada vez con más fuerza, abandonando el ejercicio de la medicina de forma definitiva en 1924.

La formación y profesión médica de Baldomero Fernández Moreno aparecen con frecuencia en su poesía, encontrándose recogida la mayor parte de sus poemas de tema médico en el libro Yo médico, yo catedrático publicado en 1941.

Uno de los libros que,  desde su ingreso en la Facultad de Medicina, nunca dejó de leer fue el  Tratado de Anatomía descriptiva de Testut que le obsequió un familiar que vivía en París. En sus memorias dice de ese tratado: “Es un libro admirable y estudiar en él es aprender el orden, la claridad, la precisión. Allí se apodera uno de la fábrica humana, desde los huesos a la piel, desde las vísceras torpes hasta la nobilísima delgadez de la neurona”. Toda su vida admirará el estilo del Testut. “Cuán útil todavía, cuando el párrafo no sale tan rotundo, leer la descripción de un par de nervios cranenanos o darse una vuelta por el peritoneo”.

De todos los poemas de temática médica de Fernandez Moreno, el más famoso de todos es, sin duda, el  Soneto de tus vísceras que  hemos presentado en poesía y ciencia. Este fantástico poema que presenta – en palabras de Gerardo Diego, toques anatómicos y surrealistas entre Baudelaire, Lautréamont y Dalí - responde, por una parte, a un determinado gusto decadente que abundó en las postrimerías del modernismo. Pero por otra parte, sin embargo, el poeta no es en absoluto macabro ni disectivo, sino natural, porque canta a las vísceras del cuerpo vivo de la mujer amada, convirtiendo la anatomía en poesía.

Dejamos, a continuación, los comentarios al poema que realiza Juan Enrique Perea en su artículo “Doctor Baldomero Fernández Bueno. A cien años de su tesis doctoral”, (Ver Nota 2).

“Como médico y poeta sabe que el contenido de sangre con baja saturación de oxígeno otorga a los pulmones un color azul, que la tráquea está constituida por anillos cartilaginosos en forma de herradura, que los repliegues del peritoneo forman los epiplones, que las cavidades de los huesos están ocupadas por la médula ósea o tuétano, que la linfa circula en los tejidos, que la masa intestinal es rosada, y que la función de los dos riñones es depurar la sangre mediante el filtrado.”

Portada del artículo Doctor Baldomero Fernández Moreno. A cien años
de su tesis doctoral. (En la revista Diagnóstico Médico)

Siguiendo con los poemas anatómicos de Fernández Moreno, merece sin duda ser destacado, también, el delicadísimo y breve poema en que describe el hueso esfenoides; hueso de la base del cráneo sobre el que se apoya parte del cerebro.

Esfenoides, huesito misterioso,
calado, aéreo:
¿para qué quieres tus cuatro alas,
inmóviles en medio del cerebro?

Pajarito, pajarito,
llevarás mi alma al cielo.

Al hueso esfenoides, 1.922. (Ver Nota 2).

Además de los dedicados a la anatomía, completan la poesía médica de Fernández Moreno, los poemas dedicados a la práctica médica que recuerdan sus años de actividad sanitaria: las “chapas” de médico, (“De Hipócrates prestado el juramento / se vino a esta ciudad lo más contento / bajo el brazo su título flamante. / Puso una enorme chapa deslumbrante…); las visitas médicas, (” Me gusta hacer a pie las visitas de médico /… El aire está impregnado de perfumes diversos…”); los regalos de los pacientes, (“… ni el que os da, misterioso, una orcita de miel, / la manteca más fresca, los primeros duraznos…) o las curas de consulta, (“Caigo sobre la carne doliente y desgarrada / como un poco de nieve sobre la tierra arada…”).

Antes de finalizar querría abundar en dos cuestiones. En primer lugar, destacar que Baldomero Fernández Moreno no es únicamente el poeta médico de anatomías, sino que es uno de los autores más importantes de la lírica hispanoamericana de la primera mitad del siglo XX. Sus versos del periodo 1910-1923,que se han venido a denominar “sencillismo”, tienen una importancia fundamental en la poesía hispanoamericana cuya transcendencia estriba en que constituyó una de las mayores revoluciones antimodernistas de su tiempo. (Ver Nota 3).

Monumento en Santander en memoria de Baldomero Fernández Moreno
(Fotografía de Cristina E. Lozano en www.minube.com)

Por último hay que resaltar la infancia pasada por el poeta en España. Es casi como el guión de una película. Su padre, indiano enriquecido que vuelve a la aldea natal, a su palacete construido en Bárcena de Cícero, que por circunstancias, (posiblemente económicas), debe volver a Argentina y que tiene la ocurrencia de que su hijo pequeño se quede en la tierruca cántabra, después pase a Madrid en dónde – en plena época galdosiana – comience el bachillerato, para finalmente, a los trece años, volver solo a la Argentina en donde debe retomar su identidad, volver a saber expresarse con un nuevo acento y aprender a identificarse con una nueva patria.

Notas y enlaces

1. Nos referimos al artículo “Un poeta médico: Fernández Moreno” en Anales de la Academia Médico-Quirúrgica Española, tomo XLVIII, 1964; transcripción de una conferencia dictada por Gerardo Diego en la citada academia y que está recogido en el tomo VIII, (3º de Prosa), de las Obras Completas. En el mismo se refiere, sobre todo, a la ascendencia hispánica del poeta, el transcurso de su infancia pasada en España, concretamente en Bárcena de Cícero – pueblo de Cantabria de dónde procedía el padre – y toda la influencia posterior de estos orígenes y vivencias de niñez  en la vida y obra del poeta Baldomero Fernández Moreno ya en su Argentina natal.

2. En el artículo “Doctor Baldomero Fernández Moreno. A cien años de su tesis doctoral”, en el nº 19 de la Revista Ciencia y Cultura Médica – Diagnóstico Médico de diciembre de 2012, el Dr. Juan Enrique Perea ofrece una excelente biografía médica, poética y humana de Fernández Moreno; con especial incidencia en su trayectoria médica y en lo que ésta supuso en su obra literaria e incluyendo además  cita de muchas de las abundantes metáforas anatómicas y médicas que aparecen en su poesía.  

3. Una buena muestra de la poesía de Fernández Moreno se puede leer en la página  www.poesi.as/Baldomero_Fernandez_Moreno.htm .htm.  Una excelente aproximación a la biografía y al  análisis de la obra de Fernández Moreno, puede hallarse en el artículo: Baldomero Fernández Moreno: médico y poeta cuya obra abarcó varios mundos de Alberto Auné de julio de 2015, en el la página Artes y artistas en el mundo y en la historia.

Mas especializados, acerca del estilo y poética del autor,  Robert M. Scari escribió en 1978 el interesante artículo La unidad en la diversidad de Fernández Moreno en la Revista Anales de Literatura Hispanoamericana de la Universidad Complutense de Madrid. En cervantesvirtual. com se encuentra el artículo Baldomero Fernández Moreno. Un poeta caminante de Jorge Monteleone en que se explora la faceta del poeta como caminante callejero – flaneur – que pasea sin objeto por la populosa ciudad dejando sus impresiones en poemas.

 

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El tren expreso (Fragmento). Ramón de Campoamor

Enlace a El tren expreso de Ramón de Campoamor en poesía y ciencia

En el siglo XIX, antes del tren, en el principio fue el vapor.

¡Oh siglo del vapor y del buen tono!
¡Oh venturoso siglo diez y nueve…
O, para hablar mejor, décimonono.

Con este terceto empezaba la “Epístola moral sobre las costumbres del siglo XIX” escrita por  Bretón de los Herreros en 1841, año en que el ferrocarril aún estaba por llegar a España. Pronto sin embargo, a partir de las primeras líneas construidas: Barcelona-Mataró en 1848 y Madrid-Aranjuez en 1851, los trenes comenzaron a aparecer en la literatura y poesía y ya no la abandonarían hasta bien entrado el siglo XX. (Nota 1).

Emilio Sala. Retrato de Ramón de Campoamor 

De entre todos los poemas dedicados al ferrocarril – o en que éste constituya parte fundamental –  destaca El tren expreso que, desde poco después de su publicación en 1872, se convirtió en tremendamente conocido. Como toda la obra de su autor, Ramón de Campoamor, que fue uno de los poetas más populares de la segunda mitad del siglo XIX. Máximo representante del realismo en poesía, sus versos fueron memorizados y declamados en muy distintos espacios, alcanzaron numerosas ediciones y se editaron en múltiples ocasiones y su presencia en antologías, ediciones populares y libros de texto los hicieron muy populares.

El arte por la idea frente al arte por el arte, el uso de la naturalidad y el lenguaje común, la existencia de un argumento en el poema y su vinculación a las circunstancias y costumbres presentes en la sociedad contemporánea, constituyen los pilares en que fundaba su poética  Ramón de Campoamor. Todas estas características se encuentran en El tren expreso en el que éste se convierte, por encima de los dos personajes y su triste historia de amor, en el auténtico protagonista del texto. (Ver Nota 2).

 

Casa Palacio de Campoosorio en Navia
en que Campoamor vivió en su infancia

En efecto, el tren se halla presente con peso y entidad, en once de las veintiuna estrofas que completan los tres cantos de El tren expreso, y  siete,  de las once indicadas,  tratan de forma exclusiva de muchos aspectos asociados al ferrocarril, tales como: progreso, vapor, locomotora, fragor y rechinar de la máquina, paisaje en movimiento, viajeros y estaciones. Hemos seleccionado para esta entrega de  poesía y ciencia las estrofas VII y VIII del Canto Segundo.

De la íntima asociación en todo el poema del tren a la velocidad es buena muestra la estrofa VII. Siguiendo el artículo “Materiales y guía para el comentario de El tren expreso de Ramón de Campoamor” de Miguel Ángel García, la estrofa VII (sic) “presenta de forma muy ajustada la impresión de movimiento esta vez a la luz del día….Los ojos se hallan deslumbrados por la velocidad del paisaje, que impide la actitud contemplativa. Inesperadamente la inteligencia poética de Campoamor introduce este matiz: ya no es tanto la velocidad del tren que ahora parece quieto, cuanto la velocidad de las cosas que miramos por la ventanilla que huyen y huyen…Los postes del telégrafo (“uno, dos, tres y cuatros, veinte ciento”) fluyen en dirección contraria a la que avanza el tren expreso…”

 

Los pequeños poemas. Edición de 1879

En este caso se trata de las impresiones a la luz del día. Las impresiones nocturnas de la velocidad del tren quedan descritas en la estrofa IV del Canto Primero en que inmediatamente después de la salida, la marcha del tren en la noche es descrita con temor, casi con pavor. Se conjugan, tal como describe Gerardo Diego, “fantasmas de la imaginación con visiones fragmentarias del caos nocturno del otro lado de la ventanilla“, dando lugar a “una síntesis anticipadora de vértigos cinematográficos y abismos psicológicos que sin hipérbole podemos calificar de profética”

En El tren expreso se manifiestan sentimientos contradictorios de fascinación y temor ante el progreso técnico. Las partes positivas del progreso se muestran, fundamentalmente, en la estrofa VIII. Continuando con el artículo mencionado en el anterior párrafo, Miguel Ángel García comenta (sic) “De pronto Campoamor, como si fuera uno de los muchos poetas que en la segunda mitad del siglo XIX dedican sus versos a celebrar el progreso de la ciencia y de la técnica escribe los siguiente:

 

 Edición de El tren expreso en formato Postal

¡Oh mil veces bendita
la inmensa fuerza de la mente humana
que así el ramblizo como el monte allana…

¿Dignas son, vive Dios, estas hazañas
no conocidas antes …!

Campoamor canta los adelantos a los que conducen la fuerza de la mente humana, las innovaciones de la ciencia compatibles con ese “vive Dios”… Hasta cierto punto con esta bendición del progreso se desvanece la visión amenazante de la velocidad (en la noche o en el día) forjada anteriormente a lo largo del poema”.

 

El tren expreso. Edición popular.

Muchos otros aspectos relacionados con el ferrocarril y su poética se encuentran presentes en El tren expreso, destacando las imágenes que tienen que ver con la naturaleza salvaje: el tren es visto como una fiera encadenada, como una serpiente que sale de su nido, como un león con melena de centellas como un reptil que entra en su guarida o como un caballo desbocados.

En todo caso, el poema exige lectura completa y atención a la sorprendente, triste y, finalmente, un poco tétrica historia de amor que incluye. De la lectura uno puede comprender como la llegada de la técnica y el progreso del tren con su movimiento y su velocidad que constituyen el fondo sobre el que se desarrolla la acción, hacen que ésta acción se vea transformada y se convierta en una nueva experiencia propia de la época presente en la que sitúa Campoamor a sus lectores. No estamos ante una abstracta e intemporal historia amorosa, sino ante  un episodio de amor en un tren, bajo el vértigo y el dinamismo desencadenados por ese elemento nuevo de la época que es la velocidad.

 

Notas y enlaces

1. Gerardo Diego en su artículo El ferrocarril en la poesía , (incluido en sus Obras Completas. Prosa, tomo VIII, pgs. 1052-1087 de la Editorial Alfaguara), estudia la presencia del ferrocarril en la poesía española a lo largo de casi un siglo; desde mediados del XIX hasta los poetas de la generación del 27, pasando por Unamuno y Machado. Se detiene en diverso aspectos de El tren expreso del que indica “… es lo que su título por entonces escandaloso promete, un verdadero poema protagonizado por el devorador monstruo ingenieril”. En el artículo aparecen muchos poemas y entre ellos el que probablemente sea el primer poema español sobre el ferrocarril que no me resisto a incluir a continuación.

Entre los inventos mil
ninguno tan portentoso
como el del ferrocarril.
Tan rápido como el viento
te lleva hasta Mataró
el carril, en un momento.
Jamás tal cosa se vio;
el comer en Barcelona
y el cenar en Mataró. 

2. Para mejor comprender el poema El tren expreso y la figura de Ramón de Campoamor, resulta imprescindible la lectura del artículo “Materiales y guía para el comentario de El tren expreso de Ramón de Campoamor” de Miguel Ángel García de la Universidad de Granada, (Sociocriticism 2006 – Vol. XXI, 2). En él además del análisis pormenorizado del poema, se estudia de forma detallada la obra poética de Campoamor, su enorme importancia dentro de la literatura del siglo XIX y su vigencia actual. En este último aspecto se indica lo siguiente:

“Hoy por hoy, después del largo purgatorio al que se vio sometido y tras la revalorización que ha experimentado por parte de la crítica (Gaos, 1969; Cernuda, 1957; Borja, 1990; Bonet, 1994; Montolí, 1995; Lombardero, 2000) y de la «poesía de la experiencia» (García Martín, 1995),  su nombre resulta indispensable para abordar y discutir, a partir de una producción y una teoría poética concretas, el concepto de poesía realista con el que ha trabajado la historia literaria.”

“… últimamente se viene insistiendo, creemos que con razón, en el carácter contemporáneo de Campoamor, en la actualidad de su pensamiento poético. No es desdeñable la idea de que Campoamor representa otra forma de inscribirse en la modernidad… Basta con recordar su voluntad de romper con el lenguaje preconcebidamente poético que legaron los románticos a las promociones que vinieron después, punto de arranque del «rescate» que sobre sus intenciones poéticas operó Cernuda.”

 

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