Archivo de noviembre, 2016

El matemático enamorado. William Rankine.

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Resulta bastante impactante la figura de  William John Macquorn Rankine,  autor de El matemático enamorado, con su feroz melena, sus grandísimas patillas que se hacen barba y la amplia túnica; todo ello en negro, dando sensación de una profunda humanidad. (Ver  Nota 1).

Alexander Macfarlane  nos lo presenta,  en la monografía   Lectures on Ten British Physicists of the Nineteenth Century, (ver Nota 2), como escocés antiguo; de pura cepa,  (“He was by descent a Scot of Scots ), perteneciente a los Rankines de Carrick, linaje descendiente, a su vez, del rey  Roberto I de Escocia, que antes de su ascensión a la corona había sido Conde de Carrick.

William Rankine  (1820 – 1872) fue uno de los más ilustres científicos del siglo XIX. Ingeniero eminente y físico imaginativo, fue, junto con Rudolf Clausius , William Thomson y Lord Kelvin, uno de los pioneros de la termodinámica.

Rankine desarrolló una teoría completa del motor de vapor y, en general, de todos los motores térmicos. Sus manuales de ciencia y práctica de la ingeniería fueron usados muchas décadas después de su publicación en las décadas de 1850 y 1860. Publicó centenares de artículos y notas sobre cuestiones de ciencia e ingeniería desde 1840 en adelante, y sus intereses fueron notablemente variados incluyendo, en su juventud, la botánica, la teoría musical y la teoría de números y, en su madurez, la mayoría de las ramas principales de la ciencia, la matemática y la ingeniería. Fue un entusiasta cantante, pianista y violoncelista aficionado que componía sus propias canciones humorísticas.

Hasta aquí, la introducción del artículo dedicado a William Rankine en Wikipedia; en la que pueden encontrar más detalles sobre su importante labor como ingeniero en prácticamente todas las ramas: civil, hidráulico, naval y mecánico; asicomo sus eminentes aportaciones científicas al desarrollo de la termodinámica.  (Ver Nota 3).

William Rankine como poeta

Poco se dice,  sin embargo, de su faceta literaria, en la que resulta ser un agradable escritor de fábulas y un notable poeta aficionado. En 1874, dos años después de su fallecimiento, se editó su obra literaria en Songs and Fables en la que se recogieron 19 poemas o canciones y 7 fábulas. (Ver Nota 4).

La primero de los poemas del libro es The Mathematician in Love, composición de 8 estrofas de 5 versos que contiene una de las primeras ecuaciones de amor conocidas. El poema es canónico en su forma; perfectamente medido y rimado tiene un punto de vista humorístico delicioso: “graziosa e spiritosa opera”, como lo define Marco Fulvio Barozzi en el estupendo blog de ciencia y literatura  Popinga en el que se incluye, por cierto, la versión en italiano del poema.

He seleccionado cuatro de las ocho estrofas del poema; la primera y las tres últimas. En la primera estrofa – estrofa I – se plantean los arduos trabajos del matemático enamorado para comprobar si el objeto de su amor – esa joven mujer, atractiva y fascinante – es perfecto desde la geometría ideal que deberían tener sus ángulos y sus ratios para lo que, según se nos dice, se peleó, escribió o garabateó formulas y  funciones con aspecto de jeroglífico.

La antepenúltima y la penúltima estrofas es donde se plantean la matemática del amor y la del matrimonio. (Ver Nota 5)

Fijémonos en las variables independientes del amor, tal y como se indica en la VI estrofa: belleza, buenas maneras y fortuna; siendo la última no circunstancial sino, según el poeta, esencial.

“Let x denote beauty,-y, manners well-bred,-
“z, Fortune,-(this last is essential),-

A continuación se plantea la ecuación del amor o, mejor dicho, la ecuación de “la inclinación al amor”: L, que responde a una función potencial y de la que  el propio poeta indica su forma en la edición mencionada de Songs and Fables, tal y como aparece en la parte superior de la figura siguiente.

En la parte inferior de la figura vemos la integral de la función de la estrofa VII que da lugar al matrimonio M. Resulta llamativo, y creo que heterodoxo, que t sea no sólo tiempo sino, también, persuasión: la poesía es así.

En la estrofa final se llega al cenit del optimismo matemático con la proclamación de la capacidad de predicción de los afectos femeninos mediante el Álgebra: ¿por qué no? si ya hemos sido capaces de predecir el errante curso de la luna.

Uniformes de dragones

El poema y  el ensueño  acaban cuando un joven militar de uniforme, de un regimiento de dragones, le levanta la chica al matemático que queda confuso y afligido. La vida misma o un baño de vulgar realidad.

¿De dónde vino, como ocurrió y cual es el significado de El matemático enamorado? No sabemos muy bien. Podría ser un sueño y, siguiendo al mencionado Marco F.  Barozzi, “No está claro si el matemático enamorado es una persona real, un puro divertimento de autor o uno de tantos capítulos escolares de rivalidad entre matemáticos e ingenieros”.

Queda el poderoso artefacto humorístico,  poético y científico: el memorable poema de William Rankine.

Notas y enlaces

1. Habiendo mencionado El matemático enamorado en algunas de la presentaciones públicas de poesía y ciencia, tenía la sensación de que debía estar en la sección. Me había echado para atrás el hecho de no existir ninguna traducción al castellano. Me he atrevido a traducir, no la totalidad del texto, sino sólo cuatro de las ocho estrofas de que consta el poema. Espero que sirva hasta que alguien con mejor conocimiento del inglés realice la traducción completa del poema que, como digo, está por llegar.

2. El texto de Lectures on Ten British Physicists of the Nineteenth Century se puede visualizar en el enlace  https://archive.org/details/lecturesontenbri00macfrich. Junto con Rankine aparecen en el libro  Maxwell, Tait, Thomson, Stokes y Herschel, entre otros.

3. En encyclopedia.com se puede acceder a una buena descripción de la trayectoria y biografía científica de Rankine; en el enlace: http://www.encyclopedia.com/people/science-and-technology/technology-biographies/william-john-macquorn-rankine

4. Hay que hacer notar que esta faceta poética de Rankine no es aislada entre los científicos victorianos; el matemático James J. Sylvester y el físico James C. Maxwell fueron asimismo poetas notables. (Ver en este blog la entrada sobre el Poema de amor de un telegrafista de Maxwell). En muchos lugares de internet podemos encontrar el texto completo de The Mathematician in Love; por ejemplo, en la página web de la Universidad de Toronto en el enlace  https://tspace.library.utoronto.ca/html/1807/4350/poem1699.html. El texto completo de Songs and Fables se puede visualizar en el enlace  https://archive.org/details/songsandfables01rankgoog

5. Un extenso análisis del poema con referencias a diversas interpretaciones del mismo se encuentran en el artículo dedicado al poema en la curiosa e interesante Homeolpedia que es la Encyclopedia of Human Thermodynamics, Human Chemistry and Human Physics.

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Volante y Accidente. Ernestina de Champourcín.

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Poesía y automóvil 

Hasta que el ordenador personal – al que han seguido después más dispositivos electrónicos –  llegó a nuestras vidas hace unos 35 años, posiblemente el artefacto tecnológico más popular en el siglo XX fue el automóvil que nació con el siglo.

La Ford Motor Company fue creada en 1903 y el paradigmático Ford T nació en 1908 con una gran cantidad de innovaciones: volante a la izquierda, el motor y transmisión cerrados, los cilindros encajados en un sólido bloque y suspensión con muelles. La industria automovilística fue creciendo hasta la situación actual en que la producción mundial en 2014 ascendió a unos 90 millones de vehículos fabricados en más de 30 países.

Ford T de 1908

El automóvil comienza a aparecer, desde esas fechas, en la literatura y, por tanto, también en la poesía. Sin embargo, en la época en que aparece el automóvil se habían producido dos cambios fundamentales. Por una parte, la sociedad era ya una sociedad tecnificada, acostumbrada a la aparición de nuevos descubrimientos científicos y de multitud de tecnologías innovadoras.

Por otra parte la poesía occidental había sufrido un cambio radical frente a la de la centuria anterior. La evolución del romanticismo con la puesta en primer término del “yo poético”, había evolucionado hacia la consideración básica de la poesía como catálisis de los sentimientos del poeta y en la que va desapareciendo la descripción literal de la realidad. Desaparece, por tanto, la poesía como “realidad rimada”, la poesía retórica y descriptiva atenta al ritmo y a la rima, que describía el mundo a golpe de estrofas canónicas y rimas consonantes.

Por ello, la aparición del automóvil en la poesía no da lugar, al contrario de lo que había ocurrido con el ferrocarril – protagonista central de centenares de poemas en el siglo XIX  - a muchos poemas con temática exclusiva o casi exclusiva del automóvil en sí. El automóvil aparecerá, generalmente, (con la excepción de un cierto papel central como objeto moderno, innovador y vanguardista en algunos  de los “ismos”, tales como el futurismo o el ultraísmo), no como protagonista sino en la forma de alusiones, apoyaturas, metáforas e imágenes o como un objeto más del mundo.

Está, en todo caso, por escribir una monografía sobre el automóvil en la poesía española del último siglo, al modo en que hizo Gerardo Diego en su artículo: El ferrocarril en la poesía. (Ver Nota 1). Ello nos ha animado a hacer algunas indagaciones a fin de poder añadir poemas automovilísticos a poesía y ciencia

El automóvil en las poetas de la generación del 27

Después de un repaso a la Antología de mujeres poetas de la generación del 27. Peces en la tierra editada por Pepa Merlo, (Nota 2), hemos hallado que algunas de ellas hacen aparecer los automóviles, (y lo que les rodea: tráfico, carreteras, velocidad, etc.), en varios de sus poemas.

Cristina de Arteaga y Lucía Sánchez Saornil, de orígenes y trayectorias vitales tan opuestas, ofrecen una visión negativa. “Carreteras, como reptiles / son largas / y amargas, / …./ ¡Tengo horror al camino trazado! / Prefiero / el sendero / modesto, olvidado / que trilla el ganado.”, nos dice la primera en 1925; y con los versos “¿Quién aprisionó el paisaje / entre rieles de cemento?”, inicia Lucía Sánchez Saornil su poema Paisaje de arrabal de 1920.

Concha Méndez escribe el breve y delicioso poema Automóvil:

Una cantata de bocina
Gusano de luz por la noche sombría
Los ojos relucientes bajo la noche fría
Reptil de la ciudad que raudo se desliza

También en su trepidante poema Paisaje urbano de 1926, aparece el automóvil junto con otras novedades técnicas como el alumbrado urbano, el metro o los rascacielos definidores de las modernas urbes .

“… Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero
Con sonoros flautines de voces esmaltadas.”

Al libro de poemas La voz del viento de la poeta Ernestina de Champourcín pertenecen los dos poemas que hemos recogido para poesía y ciencia en esta entrega. Son una dupla en que se presentan dos facetas del automóvil: su cara y su cruz, que se siguen perpetuando después de sus más de 100 años de historia.

En Volante tenemos al automóvil moderno y liberador que nos atrae y nos hace soñar “esquivando a su antojo / las embestidas del viento”. En el poema está también el poder de la precisión y de la técnica:

Al impulso más leve
- fuerza plena, medida -
giraba cauteloso
el aro de madera.

Lo que llega a suponer un cierto estado de éxtasis:

¿Dame tus dedos, acres
de olor a gasolina.
Esos dedos cerrados
que precintan la oscura
mercancía del vértigo.

Con el deseo final de encontrar en el vértigo y la velocidad la propia vida.

En Accidente aparece el lado amargo de la automoción, con la descripción y reflexión de las consecuencias de los primeros accidentes de tráfico mortales.

Se habla de vientos de perdición, de juventud deshecha, de un nunca más de felices sensaciones de la conducción:

“…ni el susto delicioso
de la escondida curva.”

Acaba el poema en oscuridad y en hierros decrépitos, con los dos memorables versos finales:

“llora un claxon tu muerte,
sin alma, en la cuneta.”

Ernestina de Champourcín

Ernestina de Champourcín Morán de Loredo, nació en Vitoria el 10 de julio de 1905, de una familia católica y tradicionalista, que le ofreció una esmerada educación (en la que se refuerza el conocimiento y uso de diferentes lenguas) en un ambiente familiar, culto y aristocrático, junto a sus hermanos.

Fotografía de Ernestina de Champourcín

Alrededor de los 10 años, se trasladó, junto con el resto de la familia, a Madrid, donde fue matriculada en el Colegio del Sagrado Corazón, y recibió preparación por profesores particulares, examinándose como alumna libre de bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros. Su deseo de estudiar en la Universidad se vio truncado debido a la oposición familiar.

En Wikipedia se ofrece una completa biografía de la escritora a la que pueden acceder. De la misma, se reproducen a continuación los capítulos 2 y 5. (Ver Nota 3).

2. Reconocimiento

Para Emilio Lamo de Espinosa (catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y sobrino de Ernestina de Champourcin) una de las razones del silencio sobre la obra de esta gran literata española es debido a su mística. Para este autor, el intimismo de su obra y el creciente peso de la poesía religiosa, hizo que no se le tuviera en cuenta, ni su gran labor social, ni su compromiso a la causa republicana, ni sus actividades en pro del reconocimiento de los derechos de las mujeres a ser tratadas al igual que sus compañeros hombres. Y así lo hizo constar en un homenaje que se le hizo a la poeta en la Residencia de Estudiantes en 2005, año del centenario del nacimiento de Ernestina.

Podría afirmarse que Ernestina ha padecido la mala suerte de las “terceras vías”, al no acabar de estar claramente ni en la derecha ni en la izquierda, un poco como le ocurre, salvando las distancias al propio Ortega y Gasset, rechazado por unos por ateo y por los otros porque era elitista, acusado al tiempo de ser de derechas y de ser de izquierdas.

También considera Emilio Lamo de Espinosa que la posición de Ernestina se debe fundamentalmente al carácter de la propia autora, de su independencia de criterio total y rotunda, salvaje, casi asocial, y al tiempo de su voluntad de no ser tipificada, categorizada, cosificada.

A pesar poder considerar a Ernestina de Champourcin como la única mujer que realmente estuvo, en una situación de igualdad con el resto de los poetas hoy llamados de 27, su reconocimiento en España no se produce hasta 1989, y a partir de ese año, se le concede el Premio Euskadi de Literatura en castellano en su modalidad de Poesía (1989), el Premio Mujer Progresista, la nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992 y la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid en 1997.

Imagen de su última entrevista por E. Checa, en 1996 

5. Poesía de Ernestina y sus obras

La poesía de Ernestina de Champourcín es profunda y ligera, suave y contundente: melodiosa. Los versos de Ernestina, son de fácil y agradable lectura, y en ellos supo expresar certeramente la intensa hondura de su alma. Esto hace que su temática sea muy distinta a la de algunos de sus contemporáneos.

En parte de su obra se rememora la poesía de los grandes místicos españoles: Santa Teresa y San Juan de la Cruz; así como la obra de Juan Ramón Jiménez. De hecho, en Presencia a oscuras (1952) utiliza sonetos, décimas, romances y otras estrofas tradicionales de la poesía barroca.

Es muy habitual al hablar de Ernestina de Champourcin como poeta de la Generación del 27, hacer recaer la atención sobre todo en su obra anterior a la guerra. Lo cual lleva inmediatamente a comentar, la radicalidad del cambio, que se produjo en la autora durante el exilio, que la lleva hacia la poesía religiosa.

Pero, en cambio, pocas veces se habla de su última poesía, de la que escribió al regresar a España en la que, para algunos autores está lo mejor de su obra, ya que se trata de una poesía en la que se conjuga la contemplación retrospectiva, la memoria, sin dejar de tener una mirada hacia el futuro afrontado con la lucidez y la valentía de quien se acerca a la muerte.

Es por ello por lo que los expertos consideran que en la obra de Ernestina se pueden ver tres etapas, dos de ellas muy claras. Una primera etapa, la de la poesía del amor humano (1905-1936), que abarca los cuatro libros publicados con anterioridad a la guerra civil (… ) en los que la autora evoluciona pasando de unos orígenes que podrían calificarse de tardorrománticos y modernistas a una “poesía pura” muy próxima a la de Juan Ramón Jiménez.

La segunda etapa, que se separaría de la anterior por un período de nula producción poética, en los primeros momentos del exilio en México, debidos a la necesidad de mantener una actividad remunerada económicamente; que podría denominarse la de la poesía del amor divino (1936-1974), se inicia con Presencia a oscuras (1952) obra que supone un nuevo tiempo en su poesía. La temática pasa a centrarse del amor humano al amor divino ( … )

Una tercera etapa, la de la poesía del amor sentido (1974-1991), es la que se inicia con la vuelta del exilio, momento en el que surgen nuevas inquietudes en Ernestina: ser capaz de volver a adaptarse a su nueva situación, reencontrarse con lugares al tiempo conocidos e irreconocibles, lo que le hace iniciar una nueva etapa en su poesía, que se caracteriza por la evocación de tiempos y lugares. Los libros finales son una recapitulación y un epílogo, de una poesía que es a la vez intimista y trascendente.

Notas y enlaces

1. El ferrocarril en la poesía.  Incluido en las Obras Completas de Gerardo Diego. Prosa, tomo VIII, pgs. 1052-1087 de la Editorial Alfaguara.

2. Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas de la generación del 27. Edición Pepa Merlo. Fundación José Manuel Lara. Sevilla. 2010.

3. En 2005 la Universidad de Navarra realizó la exposición “Ernestina de Champourcin: palabra en el tiempo” enmarcada en los actos conmemorativos del centenario de la poetisa, nacida en Vitoria en 1905. En este enlace se puede visualizar el interesante contenido virtual de la misma. La poesía de Ernestina de Champourcín: tradición y modernidad de Leonor Fernández Guillermo de la UNAM y Los exilios de Ernestina de Champourcín de la Universidad de Granada, son dos magníficos artículos que nos acercan a la vida y la obra de la poeta alavesa.

 

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