Archivo de junio, 2017

Paisaje de arrabal. Lucía Sánchez Saornil

Enlace a Paisaje de Arrabal de Lucía Sánchez Saornil en poesía y ciencia

Lucía Sánchez Saornil

A lo largo de este curso, hemos tratado de dar a conocer la obra de las mujeres poetas de la generación del 27. Un grupo de mujeres valientes, atrevidas y modernas a las que no les fue fácil acceder al mundo literario y cuya obra ha estado mucho tiempo oscurecida a la sombra de las listas canónicas de dicha generación en las que, salvo alguna excepción, nunca fueron incluidas. En este sentido creemos que, como ya hemos mencionado en alguna entrada anterior, la obra Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27, en edición de Pepa Merlo,   editado en Sevilla en 2010 por la Fundación José Manuel Lara, va a contribuir grandemente a la revalorización de este grupo de escritoras.

Así, hasta este momento, han ido desfilando María Cegarra de la que seleccionamos en septiembre del pasado año,  de entre su poesía íntima y diamantina, el poema He sido una profesora de química. Después, en noviembre, Ernestina de Champourcin de la que elegimos un par de poemas relacionados con la nueva era que se iniciaba del automóvil: Volante y Accidente y, por último, hace menos de un mes, Concha Méndez de la que recordamos su magnífico Paisaje urbano que mostraba el dinamismo y el atractivo del progreso en las grandes ciudades.

Para completar este repaso a la obra de las mujeres poetas del 27, traemos en este casi final de curso a Lucía Sánchez Saornil de interesante trayectoria poética ligada al ultraísmo y, durante la guerra civil, a la poesía militante popular; y cuya biografía la ha constituido en un referente claro en otros dos campos: el anarcosindicalismo y la liberación de la mujer.

Biografía

Con Lucía Sánchez Saornil nos hemos encontrado, al igual que con otras poetas del 27, con una biografía impresionante, (ver Nota 1), de la que nos gustaría resaltar tres aspectos. En primer lugar, de entre todas las poetas de la generación del 27, Lucía Sánchez Saornil es la única de extracción social proletaria. Nació en 1895 en Madrid en el seno de una familia pobre. Su padre trabajaba como operador de la centralita telefónica de la casa de Alba. Su madre y su hermano murieron cuando ella era muy joven y quedó a su cargo el cuidado de la casa y de una hermana menor de salud delicada. Trabajó desde muy joven (1916) en la compañía Telefónica, ocupación que compaginaba con estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y su vocación literaria en que su formación fue autodidacta.

 Lucía Sánchez Saornil en 1933 (Wikipedia)

En la década de los veinte se introdujo de lleno en la actividad política en el seno del movimiento anarcosindicalista. Participó en diferentes y conflictos en Telefónica que la trasladó a Valencia y un tiempo más tarde la despidió. En Valencia comenzó a colaborar en publicaciones anarquistas como Tierra y libertad y Solidaridad obrera. Desde ese momento, la biografía de Lucía Sánchez Saornil se desenvuelve en actividades políticas y sindicalistas.

En segundo lugar, es destacable su lucha pionera en el movimiento feminista y por la igualdad de  la mujer en la que sostuvo una posición alejada de la dominante en el anarquismo español, en el que se pretendía la liberación del hombre, en general, sin hacer cuenta de la situación social e histórica de la mujer en ese momento. Por el contrario, Lucía Sánchez Saornil preconizaba posición que era necesaria una acción decidida a fin de mejorar la situación previa de la mujer en su educación, su cultura y en su consideración social frente al machismo imperante. 

Para ello, entre otras acciones, fundó la organización feminista y libertaria Mujeres libres que, surgida en torno a la CNT, llegó a contar con 20.000 afiliadas en 1938. (ver Nota 2).

En tercer lugar, es llamativa su pronta vuelta a España tras el obligado exilio en Francia. En la documentación existente se alude a dos motivos principales: el temor a ser conducida a algún campo de concentración nazi y la atención a su padre que restó en España gravemente enfermo. Si bien hay ciertas contradicciones en las fechas de vuelta: 1941 o 1942, según algunas fuentes, ó 1946, según otras; lo llamativo del caso es que vivió de forma clandestina muchos años, hasta 1954 en que, legalizada sus situación, trabajó primero en un laboratorio farmacéutico y, después, como representante comercial, con total desaparición de la vida pública hasta su fallecimiento en 1970.

Obra poética

Siguiendo a Rosa Mª Martín Casamitjana, (ver Nota 3), puede decirse que “para los estudiosos y estudiosas de la literatura y, específicamente, para quienes se han interesado en aquel movimiento fugaz que fue el Ultraísmo, Lucia Sánchez Saornil es una poetisa de vanguardia, la única mujer que participo activamente en las filas ultraicas”.  

Indica también los motivos que pueden haber dado lugar a su injusto olvido: “Tres circunstancias se han concitado, pues, para confinarla al olvido: su condición de mujer, su adscripción a un movimiento de vanguardia injustamente minusvalorado,y su militancia política en un frente anatematizado tanto desde la derecha dictatorial como desde la izquierda marxista.Y quizá cabria considerar otra circunstancia de talante personal: su discreción…”

Sus primeros poemas aparecieron – escritos con el seudónimo de Luciano de San Saor – en 1916 en Los Quijotes, revista casi artesanal en la que empezaron, también, a publicar alguno de los poetas más presentativos del Ultraísmo. Asiste al nacimiento oficial del Ultraísmo en 1919, con la publicación del manifiesto ultraísta en la revista Cervantes.

El ultraísmo pretendía ir “más allá” de la estética novecentista por asimilación de todo cuanto nuevo apareciese en el panorama literario, absorbiendo, por tanto, influencias futuristas, dadaistas y creacionistas. Lucía Sánchez Saornil, comenzó a publicar en las revistas portavoces del movimiento como la ya citada,más Grecia, Ultra,Talleres y Plural.

En 1919 publica el primer poema próximo a la estética vanguardista titulado Cuatro vientos; paisaje y panorama del aeródromo del mismo nombre, en el que hay abandono de la rima y verso libre, inclusión de motivos procedentes de la vida contemporánea y metáforas audaces.

Mi balcón
rosa de cristal frente al ocaso

En el río del horizonte
naufraga Cuatro vientos
nido de águilas de acero
de alas inmóviles y vientres sonoros

En 1919 sigue publicando poemas estéticamente de vanguardia: novedad en las imágenes, elementos futuristas, alteraciones tipográficas, supresión de términos de puntuación. En 1920 publica el poema El canto nuevo que celebra el surgir de la nueva estética a partir de una voluntad de destrucción de todo lo viejo, que acaba con los siguientes cuatro versos:

Los que hemos creado esta hora
alcanzaremos todas las audacias
NOSOTROS EDIFICAREMOS
PIRÁMIDES INVERTIDAS

En 1921 sigue publicando en la revista Ultra poemas acusadamente vanguardistas, como Panoramas urbanos (espectáculo), en que, por ejemplo, aparece el jazz, (ver Nota 4)

La noche ciudadana
orquesta su Jazz Band

Los autos desarrollan
sus cintas sinfónicas por las avenidas
atándonos los pies

En Paisaje de arrabal nos encontramos una paisaje de los suburbios de la gran ciudad en la noche del domingo. Hay una poderosa entrada de aversión a las nuevas carreteras que aprisionan el paisaje, (ver Nota 4).

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento?

Después aparece una valoración de las personas que aparecen en el paisaje, retornando a sus casas con un paisaje vagabundo en sus cabezas. Más adelante nos encontramos con la potente imagen de los ocupantes de un automóvil con los faros iluminados que nos miran desde una curva. Al final, de nuevo, una valoración no positiva de los automóviles que molestan (levantan) los paisajes en la noche.

Pasó.
Sus ojos van levantando paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies.

Notas y enlaces

1. El artículo sobre Lucía Sánchez Saornil en Wikipedia es bastante completo. En el blog losdeabajoalaizquierda.blogspot.com.es, hay una interesante reseña sobre la escritora. En la web de cervantesvirtual. com se puede encontrar un buen artículo introductorio sobre la obra de la poeta, junto con varios de sus poemas.

2. Ver el artículo Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Lucía Sánchez Saornil de Mary Nash.

3. Ver el artículo de Rosa Mª Martín Casamitjana titulado Lucía Sánchez Saornil. De la vanguardia al olvido, publicado en la revista DUODA Revista d’estudis Feninistes, num. 3 de 1992. El artículo es muy completo, tanto en cuanto al análisis de la obra literaria de Lucía Sánchez Saornil, como a su biografía. Esta entrada es deudora al 100% de este artículo, sin el cual no la habría podido realizar.

4. Temáticas que se repiten en las poetas del 27. Respecto del Jazz, Concha Méndez, escribió el poema Jazz-Band que mostramos a continuación.

Ritmo cortado.
Luces vibrantes.
Campanas histéricas.
Astros fulminantes.

Erotismos.
Licores rebosantes.
Juegos de niños.
Acordes delirantes.

Jazz-Band. Rascacielos.
Diáfanos cristales.
Exóticos murmullos.
Quejidos de metales.

En cuanto a la aversión a la carretera, también aparece en Cristina de Arteaga que comenzaba uno de sus poemas con la siguiente estrofa:

Las carreteras, como reptiles
son largas
y amargas,
las cruzan con tráficos viles
las turbas malditas, las turbas serviles…

 

 

 

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Oda a Felipe Ruiz. Fray Luis de León.

Enlace a Oda a Felipe Ruiz (II) de Fray Luis de León en poesía y ciencia

Llenar de contenido poesía y ciencia lleva a menudo a interrogarse acerca de cómo funciona el mecanismo de que la ciencia y la tecnología, (y sus actores, los artefactos, sus consecuencias, etc.), puedan llegar a ser partes integrantes de un poema y el modo en que el lector pueda interpretar la relación de éste con la ciencia y la tecnología. Lo cierto es que la ciencia se ha visto reflejada en la literatura, desde hace siglos hasta la poesía contemporánea; y en la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León de plantea el desconocimiento profundo acerca de los fenómenos naturales y el ansia del narrador por llegar a desentrañarlos.

 

Retrato de Fray Luis de León
(De Francisco Pacheco; en Cervantes Virtual)

Comienza el poema con la interrogación impaciente y ambiciosa de la primera estrofa:

¿ Cuándo será que pueda
libre desta prisión volar al cielo,
Filipe, y en la rueda
que huye más del suelo
contemplar la verdad pura sin duelo?

 

Presuntas sin responder

La Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León es posiblemente el poema más antiguo en castellano en el que aparecen aspectos que plantean interrogantes cuyas repuestas estarían en una ciencia a la que le faltaban aún unos dos siglos para nacer como tal.

Francisco García Olmedo señala en su texto  Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara Janés, (Ver Nota 1):

“En la Oda a Felipe Ruiz (versos 21-35 y 51-61), el poeta se adelanta a la ciencia de su tiempo, preguntándose el porqué de una serie de fenómenos naturales cuya bases científicas no serían desveladas hasta mucho tiempo después.”

A continuación reproduce los versos mencionados, como los 21 a 30 siguientes:

por qué tiembla la tierra;
por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del océano y descrecen;

de dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;

después se incluye la reflexión de quien le descubrió el poema, el profesor Juan Ramón Sanmartín

“…la ciencia ha tardado cuatro siglos en contestar las incisivas preguntas de fray Luis, empezando por las relativas al ciclo hidrológico (versos 26-28), clarificado por su coetáneo Palissy, siguiendo por las de la génesis de las mareas (24-25) y de los movimientos de cometas, lunas y planetas (52-54), abordadas por Newton, y terminando por las que inciden sobre la estructura interna y la energía del sol y las estrellas (57-58; 61-62), de las que se ocupó la física del siglo XX.”

Y, en efecto, el poema puede interpretarse casi como un programa a medio plazo para los científicos de una academia para desentrañar  esas preguntas sobre el mundo sin respuestas aún.

 

Fray Luis de León

Fray Luis de León es un hombre de Dios, agustino, y el texto de la oda, (además de la alusión inicial a la prisión que es la de cal y canto real que sufrió, pero también es la cárcel del mundo y la cárcel del cuerpo que mantienen al alma alejada de la contemplación del cielo), alude fundamentalmente a la relación entre conocimiento y felicidad que de los bienventurados.

Es la oda reescritura de los versos de Virgilio en las Geórgicas referentes a fenómenos de la naturaleza – terremoto, ímpetu del mar y mareas – y al Libro de Job – cimientos que Dios ha echado a la tierra, barreras que ha puesto al mar y origen de los meteoros – y se extiende en la enumeración de los misterios cósmicos.

 

Como se indica en Contexto y originalidad de la Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León, de Ángel  Cilveti, (ver Nota 2), los enfoques de los dos antecedentes y de la Oda a Felipe Ruiz son diferentes.

“El poema de Virgilio busca la fama del descubridor de los misterios de la naturaleza, o el goce espontáneo de ésta, y la intención del Libro de Job – que fue trasladado en verso al castellano por el propio fray Luis de León – es marcar el abismo que separa a Dios del hombre abrumado con preguntas que éste no puede contestar. En la oda luisiana, en cambio, el abismo ha sido salvado por la redención y los secretos cósmico le serán revelados al hombre en la futura gloria cuando participe del conocimiento de Dios”

Dan pistas a esta interpretación esa vocación de eternidad del “veré distinto y junto / lo que es y lo que ha sido”, de la segunda estrofa

Allí, a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y ascondido.

y la estrofa final, junto con los espíritus dichosos:

Veré sin movimiento,
en la más alta esfera, las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

 

Pedro Laín Entralgo y la Oda a Felipe Ruiz

En el artículo Poesía, ciencia y realidad , (ver  Nota 3), glosa y analiza en profundidad la Oda a Felipe Ruiz, que es considerado por Laín Entralgo muestra ejemplar de lo que denomina la poesía de “intelección esencial de la realidad”, del que creemos merece la pena reproducir algunos de sus pasajes. En el inicio plantea su tesis principal sobre el sentido del poema:

“Bien distinta es la actitud de Fray Luis de León frente al mundo sensible. De ese mundo no quiere sólo la apariencia; quiere la más cabal, íntegra y verdadera noticia acerca de su ser. Mas como no es dada a la mente del hombre terrenal ciencia tan satisfactoria, Fray Luis se entrega a desear—y a esperar—un estado de su propio espíritu, en el cual toda oscuridad y toda ignorancia desaparezcan. Las hermosas liras de la Oda a Felipe Ruiz son transparente expresión poética de ese anhelo.”

 

En un momento dado, explica cómo plantea  Fray Luis de León el poema:

“Su respuesta poética es un juliovernesco viaje a través del universo, concebido éste según los cánones de la cosmología antigua. Ese viaje imaginario acontece de abajo arriba y en cinco etapas. La primera concierne a la tierra, reino del elemento más pesado e inferior:

Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable, y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.

En una segunda etapa tratará de los secretos del agua y de sus movimientos:

por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del Océano y descrecen.
De dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes…”

A continuación se pasa a la atmósfera o reino del tercer elemento, el aire:

de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;
las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno de dó viene.”

Tras una interrupción, en que Laín pondera la  descripción que hace el poeta del espectáculo de una tormenta de “primo” (sic) estío en el campo castellano, (versos 41 a 55);  el cuarto trecho del poema pasa a la atmósfera: la esfera astral, el mundo de los planetas y las estrellas.

Y de allí levantado
veré los movimientos celestiales,
ansí el arrebatado
como los naturales,
las causas de los hados, las señales.

 

Sistema heliocéntrico: órbitas de los planetas vistas desde el Sol.
Harmonia Macrocosmica, de Andreas Cellarius (1708).

En ese momento, Laín señala el interés de la contraposición que establece  Fray Luis entre los movimientos astronómicos «arrebatados» (los de los cometas) y los «naturales» (los de los planetas y las estrellas «fijas»).

“La mente del cosmógrafo se halla todavía inmersa en el saber antiguo; mas ya parece preludiar la fecunda distinción mecánica de Galileo entre los dos movimientos rectilíneos principales: el moto violento y el moto naturalmente accelerato. La interpretación matemática del adverbio «naturalmente», obra del gran pisano, hará nacer la mecánica moderna.”

Se llega a la quinta etapa del viaje, donde el poeta asiste a la sublime calma de la esfera inmóvil y extremada—la «rueda que huye más del suelo»—donde habitan las ideas y los espíritus angélicos y bienaventurados:

Veré sin movimiento
en la más alta esfera las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Concluye Laín la glosa del poema con indicando que  Fray Luis de León nos ha hecho conocer  “otro modo de la relación entre la poesía y la realidad. La realidad del mundo —…  una visión esencial …. del mundo sensible—está ahora presente en el texto poético «en esperanza». Puesto que no puede entender lo que la realidad es en sí misma, allende su mera apariencia, el poeta canta su esperanza de un estado en el cual llegue a conseguir esa anhelada intelección total…”

A modo de conclusión

La maravilla del poema es su orden, la precisión en la descripción de los fenómenos, la serenidad que transmite  y la magnífica adecuación de texto y estructura métrica del poema, con esas liras extraordinarias; posiblemente las mejor escritas en castellano en todos los tiempos.

Vemos también la variedad de interpretaciones del poema. No es extraño; es más bien lo habitual: el poema es, al final, del lector.

Notas y enlaces

1. Sublimación poética de la ciencia: a propósito de Clara JanésFrancisco García Olmedo. Revista de Libros, 18-03-2014.   Enlace: http://www.revistadelibros.com/blogs/ciencia-al-alioli/sublimacion-poetica-de-la-cienciaa-proposito-de-clara-janes. Debo decir que esta atractiva visión de poema como un recuento de preguntas aún no resueltas por la ciencia en ese momento, fue mi primera aproximación a la Oda a Felipe Ruiz y, debo decir, que es mi preferida y me parece fascinante.

2. Contexto literario y originalidad de la “Oda a Felipe Ruiz” de Fray Luis de León. Ángel Cilveti Lekunberri. Edad de oro, Vol. 11, 1992 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a José Manuel Blecua), págs. 15-28. Enlace: http://www.cervantesvirtual.com/portales/fray_luis_de_leon/obra/contexto-literario-y-originalidad-de-la-oda-a-felipe-ruiz-de-fray-luis-de-leon/

3. Poesía, ciencia y realidad. Pedro Laín EntralgoCuadernos hispanoamericanos. Num. 31, 1952, Págs. 13-30. Enlace: www.cervantesvirtual.com/obra/poesia-ciencia-y-realidad/

Hemos encontrado - digitalizado en  la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – el escrito   Poesía, ciencia y realidad de Pedro Laín Entralgo en el que se estudian las analogías y relaciones de la poesía y la ciencia con la realidad. No es este el momento de entrar en profundidad y en los detalles de este interesante artículo, que es, por su tema, rara avis en la literatura española; pero merece una lectura sosegada que intentaremos hacer

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