Archivo de julio, 2017

William Herschell. Luis Hernández

Enlace a William Herschell de Luis Hernández en poesía y ciencia

Vida y obra de Luis Hernández

Conocí la poesía de Luis Hernández hace unos años. Algunos de sus poemas venían incluidos en el número monográfico Ciencia y poesía. Vasos comunicantes de la revista Litoral, (nº 253 de 2012). Los poemas incluidos hacían referencia a científicos. Eran muy atractivos en su arranque, sugerentes en su desarrollo y acababan deslizándose hacia finales no previsibles e inesperados. Los recopilé y guardé – como hago siempre que descubro nuevos poemas de temática relacionada con la ciencia – y los volví a leer, alguna vez, en los momentos en que tenía que seleccionar poemas para la sección de poesía y ciencia; sin acabar de decidirme a incluirlos.

 

Sin embargo, a primeros de este año, la editorial Esto no es Berlín  publicó una selección de la poesía de Luis Hernández con el título de  Gran Jefe Un Lado del Cielo, lo que dio lugar a reseñas en la prensa y a la disposición de una mayor información sobre el poeta peruano y su obra. (Ver Nota 1).

La poesía de Luis Hernández irrumpió como un vendaval en el panorama literario peruano de los años sesenta. Médico de profesión y poeta siempre, dejó una obra sugerente y atrevida; entre naif y culta; a veces, coloquial y siempre iluminada y misteriosa que puede resultar adictiva. Tras 3 libros dejó de publicar poesía formalmente y se dedicó, a partir de 1970, a componer insólitos cuadernos con poemas y dibujos con rotuladores de colores que regalaba a amigos, básicamente, pero, también, a quien le parecía. En el rescate y edición de esos cuadernos se está todavía. (Ver Nota 2).

Cuando el poeta se convierte en mito

La reseña en ABC de Martín Rodríguez-Gaona lleva por título: “Gran Jefe Un Lado del Cielo”, Luis Hernández, el ángel caído. En ella se apunta, al principio de la misma, el carácter mítico que ha llegado a alcanzar la figura del poeta:

“La obra del poeta peruano Luis Hernández (1941-1977), es de aquellas que  forja una leyenda y convierte a su autor en mito. Y esto mediante una vida breve e intensa, acabada en trágicas circunstancias, que supo encarnar la poesía, asumiendo su práctica cotidiana como un destino, en la estela de los románticos ingleses, con una exclusividad y una pasión solo comparables, dentro de nuestro idioma, a las de Juan Ramón Jiménez (no por casualidad uno de sus primeros maestros). La obra y las múltiples anécdotas alrededor de Luis Hernández conforman una sutil y lograda fusión entre el romanticismo y la cultura pop.”

De lo que podemos conocer de su vida, (en la que, para la escritura, utilizó diversos seudónimos: Billy el Niño, Shelley Álvarez o Gran Jefe Un Lado del Cielo, que da título a la recopilación editada en nuestro país), se nos aparece como un ángel caído o un marciano confuso en el mundo corriente.

Pero también es el médico cultísimo que atiende a pobres, es el músico aventajado, es el bohemio amante de la cerveza y del mar, con gran sentido del humor, de las frases lapidarias. Dijo:

Yo hubiera sido Premio Nobel de Física pero el sol, la cerveza, la playa, la coca cola, los parques y un amor me lo impidieron 

Es, asimismo, el hombre que acaba teniendo problemas de adicciones, el hombre que no aguanta el dolor, como escribió en sus propios versos:

Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor.

 

Imagen del poeta Luis Hernández

Es el poeta de éxito (o de camino hacia el éxito) que, después de publicar tres libros y empezar a destacar; desilusionado, quizás, por el panorama literario o vaya usted  a saber por qué motivos, abandona la publicación formal y surge esa locura de la autoedición de ejemplares únicos, bellos cuadernos autógrafos ilustrados escritos con rotuladores que obsequiaba a sus amigos o, por mera simpatía, a personas diversas.

En cuanto al análisis, en general, de la obra poética de Luis Hernández, me parece acertado y completo  el resumen que realiza la editorial Esto no es Berlín, en la presentación del libro:

Las características de la poesía de Luis Hernández resultan de un atractivo particular: lirismo extremo al lado de irreverencia y humor fresco y desfachatado, registros lingüísticos muy diversos e incluso simultáneos, collages, parodias y reescrituras constantes, alusiones a las drogas y otros paraísos artificiales. Y una belleza extraña y una complejidad suficientes para encantar a la vez tanto a lectores novatos como especializados.

La poesía científica de Luis Hernández

De forma perspicaz, en el artículo sobre Luis Hernández en Wikipedia, además de resaltar su papel pionero en la incorporación del humor y de las citas metatextuales, lo hace, también, responsable de la incorporación en la poesía peruana de la astronomía y las ciencias en general.

Ciertamente,  en bastantes poemas de Luis Hernández a parecen temas o personajes científicos. En cuanto a estos últimos; en Goethe, Wolfgang, el científico alemán aparece haciendo “Calmar la noche de otoño”, viniendo a representar la armonía del mundo en un poema con un bellísimo final.

Con el cantar que proclama
Que todas las obras de la Creación
Son tan bellas como el día primero

Y que, cada sentir cada anhelo
Es solo paz
La inquietante paz
Que algunos llaman vida

También está Sigmund Freud al que le dedica (creo) un poema con dos estrofas. Al final lleva una especie de postdata pintoresca.

Siempre admiré / A cuatro judíos / Sigmund, Einstein / Marx y el / Pastor innombrable /Que llevan / Algunos en el cuello…(M:429)

Los cuadernos autógrafos

También está el poema sobre Ramón y Cajal; o el dedicado al gran astrónomo WIlliam Herschell  al que – en el principio del poema – le atribuye la frase ” … el universo / es como un ladrillo / visto de canto”.  Por si fuera pequeña esta sorpresa en la entrada, el poema continúa con una ponderación extremada del astrónomo y de sus descubrimientos: “todo podía esperarse / de quien había / descubierto / las estrellas / dobles / en un universo / preinsteniano”.

El final del poema nos lleva a ese mundo tan propio de Luis Hernández  en que está la trilogía: mar (azul profundo), (la paz de los) bares y cerveza (helada); que aparece en bastantes de sus poemas y que podría ser, posiblemente, una descripción real de los lugares en que escribía los poemas, (con esa continuidad vida-poesía característica de su obra). El poema termina con un corto verso aparte: “(Urano)”; que hace referencia al descubrimiento astronómico más conocido de Herschell.

Finalizamos aquí. Espero haberles ayudado a descubrir un gran poeta, Luis Hernández. Habrá ocasión, en el futuro de comentar alguno de sus poemas en que aparecen temas (no personajes), científicos.

Por otro lado, esta es la última entrega del curso 2016-2017. Volveremos en septiembre. Feliz verano.

 

Notas y enlaces

1. A continuación se indica el enlace a la página de la editorial Esto no es Berlín en que aparece la información el libro editado. Dos reseñas interesantes sobre el libro aparecieron en ABC: Gran Jefe Un lado del Cielo», Luis Hernández, el ángel caído, de Martín Rodríguez-Gaona; y en El País: Un poeta a este lado del cielo, de Toño Angulo Danieri.

2. En diversas páginas en internet se pueden encontrar poemas de Luis Hernández. En concreto, en la página  A media voz se puede leer un buen número, (30). En la página web de la Biblioteca Central de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se encuentran digitalizados y disponibles 49 cuadernos con los poemas autógrafos y las ilustraciones de Luis Hernández.

 

 

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