Archivo de septiembre, 2017

La arquitectura de Corrales. Gabino Alejandro Carriedo.

Enlace a La arquitectura de Corrales de Gabino Alejandro Carriedo en poesía y ciencia.

En pocos poetas españoles podemos encontrar a la ciencia y la técnica de forma tan viva y palpable como en el poeta palentino Gabino-Alejandro Carriedo. Desde sus inicios en el postismo, pasando por sus etapas como poeta social y del realismo mágico, hasta su etapa final en los setenta, la obra poética de Carriedo está llena de ejemplos de magnífica poesía científica. (Ver Nota 1).

En 1965 Gabino Alejandro Carriedo fundó la revista de arquitectura, diseño y arte El Inmueble que se transformaría, dos años más tarde, en la revista Nueva Forma, mítica revista de arquitectura de los años setenta. (Ver Nota 2). Esta afición y dedicación profesional le hizo interesarse  por la obra de arquitectos, escultores y pintores  contemporáneos, tomando contacto en profundidad con las nuevas generaciones de arquitectos de la época lo que le introdujo con intensidad en las artes plásticas que, más adelante, serían objeto de su obra poética.

 

 Corrales y  Molezún en 1968 (Wikipedia)

 

Así, en 1973, publicó el libro Los lados del cubo, cuyos poemas suponen una indagación en la obra de esos artistas y a la vez albergan la particular visión del mundo del poeta. Yo creo que es un libro insólito al albergar tal cantidad de poemas que constituyen homenajes, glosas, reflexiones y, en algún caso, elegías a la arquitectura, sobre todo, pero también a la escultura y la pintura personalizados en sus protagonistas o a alguna de sus obras en concreto. (Ver Nota 3).

Hemos querido traer algo de arquitectura a poesía y ciencia cuando en estos días, del 29 de septiembre al 8 de octubre, se va a celebrar la tradicional, otoñal y siempre magnífica Semana de la Arquitectura en Madrid

Centrándonos, pues, en arquitectos y arquitectura, el libro contiene 15 a ellos dedicados. Así, desfilan los arquitectos siguientes: José Antonio Corrales, Mies van der Rohe, Piet Hein, (fechados en 1968); Miguel Fisac, Fernando Higueras, Francisco Saenz de Oiza; Casto Fernández Shaw, Alvar Aalto, Lucio Costa, Walter Gropius, (fechados en 1969); Antonio Miró, Ramón Vázquez Molezún, Fullaondo y Echeverría, Antonio Fernández Alba, (y déjenme añadir, en el mismo saco, el poema dedicado al ingeniero Eduardo Torroja), fechados en 1970 y 1971.

 

Son 15 poemas de 26, si tenemos en cuenta que en el bloque de “geometría lírica” que se comenta en la Nota 3, hay 9 poemas.

 

 

Casa Huarte (Corrales y Molezún)

Demasiados buenos poemas de arquitectura para elegir. Me he decidido por el poema La arquitectura de Corrales, (Ver Nota 4), ya que, a mi modo de ver, encierra un breve, pero completo, tratado de arquitectura, ya que en tres estrofas nos sumerge en los principales fundamentos de la arquitectura: geometría, color y funcionalidad para el hombre.

Después he podido acceder a la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense. En ella se realiza con detalle la descripción del poema – me ha alegrado en coincidir en el punto antes mencionado – que transcribo a continuación.

 

La Cristalera (de la Sota, Corrales y Vázquez Molezún)

“La arquitectura de Corrales es un poema trabajado en su construcción, a pesar de la aparente sencillez. Romance octosílabo, con una ruptura de rima en el verso 8º de los trece que forman cada uno de los tres grupos estróficos que lo componen. Sobre esta disposición, manejará términos que se refieren a la geometría, en el primer grupo; al color, en el segundo; y a la vida cotidiana, en el tercero. Se constata, así, una organización previa del contenido: es decir, un enfoque racionalista, aunque el resultado sintáctico quede cerca de la propuesta “absurdista” de los concretos. Con todo, sería inútil separar planos de elaboración en este poema, porque el símbolo individual, el verso o el poema en su conjunto, responden, sobre su enfoque racionalista, a una necesidad expresionista del imaginario de su autor.”

 

Edificio Bankunión (Corrales y Molezún)

 

Por otro lado, el poema muestra que en la evolución poética de Carriedo en la década de los setenta, sigue conservando ese regusto postista, como observa Martínez Sarrión acerca del poema:

“Recuerda las maliciosas sorpresas de estirpe postista en el texto sobre el arquitecto Corrales:

luz cenital que se aventa,
coloquio, aire circulando
como circula un hombre muerto
a través de los obstáculos.”

Además, parece que fue la mecha: es el primer poema sobre arquitectura que aparece en Los lados del cubo. Después, todos los demás.

 

Notas y enlaces

1. Gabino Alejandro Carriedo es una debilidad para quien esto escribe. Hemos tratado de informar acerca de la notoriedad de su poesía científica en las entradas Lamelibranquios, de 30 de septiembre de 2014, y Cálculo decreciente para Eduardo Torroja de 10 de febrero de 2015, a las que remito. 

2.  En la entrada sobre Torroja, antes mencionada, se relataba con detalle la génesis del libro Los lados del cubo.

3.  Una publicación fundamenta sobre la obra de Carriedo es la tesis doctoral El constituyente imaginario en la obra poética de Gabino Alejandro Carriedo, de Francisca Domingo Calle en la Universidad Complutense de Madrid de 2001. Por ella sabemos que en Los lados del cubo, hay un grupo de 9 poemas, agrupados en el epígrafe Definición de la conducta lineal, que son pura combinación de dos perspectivas, la poética y la plástica y, (reproduzco literalmente las palabras de la autora), “cuya retórica se basa en la combinación, sustitución, o repetición en diferentes estructuras de símbolos “mínimos” como “recta”, “curva”, “línea”, “color” y “número””. Prácticamente casi todos  ellos, como los titulados  La línea y el número, Función de la línea, Variaciones en torno a la recta (II), El color de la línea, Unidad de la línea, La línea y su color, Rectitud de la curva, Progresión incompleta de la línea y el número, fueron publicados en su día en poesía y ciencia. Forman parte de un subgénero de poesía científica que se podría denominar “geometría lírica”, concepto propuesto por Kandinsky.

4. José Antonio Corrales es una de las figuras destacadas y más relevantes de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, la mayor parte realizada en colaboración con Ramón Vázquez Molezún, está inscrita en la historia (con mayúsculas) de la arquitectura moderna en España. Entre las obras del estudio Corrales y Molezún  más conocidas se encuentra la Residencia infantil en Miraflores, (La Cristalera) obra de Alejandro de la Sota y de Corrales y Molezún; el pabellón de España en la Exposición de Bruselas de 1958, la casa Huarte o el edificio de Bankunión; cuyas imágenes ilustran esta entrada. En Wikipedia, describen la colaboración entre ambos arquitectos del siguiente modo.   

“Corrales, por un lado, era la técnica, el control, el dominio y la perfección, mientras que Molézun buscaba la vanguardia, la emoción y el lirismo. Así pues, consiguieron aunar en una persona dos caracteres muy distintos, consiguiendo la estabilidad total del estudio.”

Un interesante y simpático artículo Sir Corrales and Sir Molezún. ‘UN SOLO ARQUITECTO Y DOS PERSONAS DISTINTAS…’, se puede leer en ArquiMagazine (1 de junio de 2011). En RTVE se puede ver un muy interesante documental sobre José Antonio Corrales  en el que repasa su carrera con Manuel Vicent.

 

 

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Esperando que la aspirina. Fabián Casas.

Enlace a Esperando que la aspirina de Fabián Casas en poesía y ciencia

Hace un año y medio considerábamos en este blog el hecho de que, a veces, en poemas que podríamos considerar de temática científica”, la presencia de motivos científicos o tecnológicos no es extensa sino más bien breve; apenas una frase incluida en el poema. Y, sin embargo, esa frase – apenas una pincelada proveniente de la ciencia y la tecnología – se constituye en referente fundamental o en motor impulsor del poema.

Así, en aquella entrada, de marzo de 2016, se incluían los poemas Leo a Tomás de Aquino en el Smartphone de Juan Antonio González Iglesias; Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, con el número infinito que nos cuenta el corazón y los versos de Daniel Faria del que se nos quedan grabadas esas bombillas encendidas y esos altavoces electrificados para ampliar esas voces interiores que el poeta espera.

 

Fabián Casas (de  CBQ agencia literaria)

Algo parecido ocurre con Esperando que la aspirina de  Fabián Casas, con el que iniciamos poesía y ciencia este curso,  en que una modesta aspirina se constituye en el centro del poema, actuando como poderoso catalizador de la reflexión y el desarrollo poético posterior.

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca
a esta tarde de agosto …

Nos encontramos en uno de esos momentos insondables (e indeseados) en que uno “piensa en su vida”. Le ocurre en Esperando que la aspirina al poeta, y hace que los lectores se transporten a la misma situación: “pensar en la propia vida”; o, lo que es lo mismo, descubrirse indefenso y perplejo ante el tiempo que va pasando y sus efectos.

Y así, me he visto en tardes de salón de la casa de mi madre en Zamora, junto a ella, asistiendo a su paulatina vejez, con esa sensación de que a ella, y a mi mismo – que también voy teniendo una edad – nos vendría bien que retornara esa frescura que reclama el poema ante el peso de la mucha vida.  Y entretanto, igualmente, revistas estúpidas a las que se podría añadir la eterna televisión encendida al fondo. Preguntándose (preguntándonos) el momento exacto en que eso comenzó a suceder: “… en que momento / los dinosaurios sintieron / que algo andaba mal”.

El poeta reclama de la aspirina ese poder salvífico y de bálsamo. La modesta, la conocida y tan consumida aspirina en la que se deposita la esperanza y que es (ácido acetilsalicídico) el motor impulsor del poema.

Fabián Casas

Nacido en Buenos Aires en 1965, Fabián Casas  es poeta, narrador, ensayista y periodista y es considerado una de las figuras destacadas de la llamada “generación del 90″ en la Argentina. Estudió Filosofía y ha trabajado como periodista en diversos medios. Su carrera literaria se inició también a comienzos de la última década del siglo XX, con la fundación de la revista de poesía 18 Whiskys, junto con otros poetas de su generación.

Para la misma época, publicó Tuca, su primer poemario. En 1998 participó del Programa Internacional de Escritores de la Ciudad de Iowa, EE. UU. En 2007 recibió en Alemania el Premio Anna Seghers por “poseer una lírica extraordinaria y ser su obra una fuente de inspiración para los autores de América Latina”.

He leído que Fabián Casas hace ya varios años que no escribe poesía: ¡lástima!.  Su breve obra poética está editada completa en España en el volumen: Horla City y otros (Poesía Completa),  2010, Ed. Seix Barral. El resumen que ofrece la editorial sobre el libro ilustra sobre alguna de las características de su poesía.

“Los objetos comunes, el habla popular, las escenas cotidianas y la anécdota trivial son la fuente de inspiración en estos poemas breves, desprovistos de hermetismo y simulacro. Algo en ellos hace que sean leídos con devoción por personas que habitualmente no leen textos en verso. Aquí están recogidas las palabras más desgastadas por el uso, aquello que nos es más familiar y que damos por supuesto…  una poesía desnuda que no necesita de máscaras para mostrar la belleza del mundo tal y como es. 

Divertido, original y brillante, Fabián Casas cuenta con el favor de la crítica y de sus colegas…Su indudable talento y la excepcional popularidad de su poesía, no exenta de humor y melancolía, lo han convertido en uno de los poetas más leídos de América Latina en la actualidad. En una época de desencanto, Casas hace poesía social, poesía de barrio, y muestra que el amor y la desesperación a veces son la misma cosa.”

Merece la pena acercarse a Fabián Casas. Su obra poética es sorprendente, áspera e inteligente; una línea cercana: contar lo cotidiano con inteligencia. Toda de muy alto nivel; alcanzando algunos de sus poemas el rango de memorables. Como el que hemos traído hoy a Poesía y ciencia o el titulado Sin llaves y a oscuras que no me resisto en reproducir a continuación.

Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

 

 

 

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