Archivo de octubre, 2017

Apéndice. Gottfried Benn.

Enlace a Apéndice de Gottfried Benn en poesía y ciencia

Gottfried Benn irrumpió en el panorama literario alemán en 1912 como un bisturí rasgando fieramente tejidos y órganos. No en vano era médico militar y el poemario se titulaba Morgue y otro poemas. Un paseo nada lírico y sí expresionista y, también, tremendista y objetivo. En él se encuentra este Apéndice que es de lo más suave del libro. Que ilustra cómo hasta las operaciones aparentemente más sencillas pueden tener complicaciones. Y más a principios del siglo XX; en los inicios de la cirugía moderna. (Nota 1).

 

 E. V. Paulov en la sala de operaciones. 
Ilya Repin 1888

Descubrir el poema

Descubrí Apéndice en el número 253, de 2012, de la revista Litoral que, con el sugerente lema: Vasos comunicantes, era monográfico sobre Ciencia y poesía.  Allí estaba, en medio de una de las primeras secciones dedicada a la Cirugía, que comenzaba con Bisturí de Emily Dickinson.

Debe tener cuidado el cirujano
que aplica el bisturí.
Tras su incisión sutil está agitándose
el culpable: la vida.

Allí estaba junto con otros notables poemas sobre cirugía que estaban acompañados de cuidadas reproducciones de cuadros de la misma temática. Cuadros que provenían del realismo socialista, (como E.V. Paulov en la sala de operaciones de Ilya Repin, de 1888), del expresionismo alemán, (como La operación de Max Oppenheimer, de 1912), de la nueva objetividad, (como Operación  de Christian Schad, de 1929) e incluso alguna obra pop más moderna (como Operación a corazón abierto de LeRoy Neiman); casi todos muy principio del siglo XX: como la cirugía moderna.

Y ha sido varios años después cuando Apéndice de Gottfried Benn me “ha llamado” y me ha pareció imprescindible incluirlo en poesía y ciencia.

Me fascina de Apéndice su espíritu innovador y de ruptura; ejemplo palmario de la ruptura del movimiento expresionista, en literatura, con el pasado. Su alejamiento del romanticismo, su pretendida y buscada objetividad y su lenguaje pedestre, casi zafio; pero todo ello dentro de la inteligencia de un nuevo punto de vista, que se aleja, ayudándose, entre otras cosas, de voces externas que aparecen y se entrometen en el poema, del yo narrador ampuloso y pasa a dejar constancia de una nueva realidad poética que se hace verdad por voluntad y gracias a un discurso que convierte al lector en alguien tan sagaz como el propio narrador.

 

La operación 
Max Oppenheimer 1912

Hace ya tiempo

Alguna gente a la que se nos pasó por la cabeza, en algún momento de la juventud, lo de ser médicos, salimos corriendo al ver una (única, en mi caso) operación quirúrgica. Fue en COU, con 17 tiernos años y fuimos al Clínico a ver una. Nos instalaron arriba y había como una claraboya desde donde se podía ver el quirófano y la operación. A mí todo el tiempo me dio una sensación de barullo – de gentes con batas de distintos colores que entraban y salían – y de carnicería, pues la sangre aún en la distancia era roja y estaba allí. Salí preguntando, ingenuamente, si era obligatorio estudiar y hacer cirugía para ser médico. Me contestaron que sí y ahí acabo un posible futuro como internista o como psiquiatra.

Apéndice

El poema de Gottfrid Benn  nos sitúa en un quirófano de la época, los primeros años del siglo XX, en que se iba abriendo paso la cirugía moderna. Todo debía ser entre sanguinario y tira para delante; camino de audaces para salvar vidas humanas. En Apéndice destaca la importancia de las voces en directo de los protagonistas y, aunque sin exageración, la terminología médica.

En el relato, aunque en el inicio nos tranquiliza ese “Señor Catedrático, cuando usted guste”, y después aparece el “¡Pinzas!”, imprescindible en cualquier operación, enseguida la cosa va cambiando, (o sea, empeorando), primero, porque no se ve:

“Doctor, si está usted de pie contra la luz
no hay dios que vea el diafragma.”

Y el anestesista, parece que no actúa:

“Anestesia, no puedo operar,
este hombre se va a paseo con su panza”.

Operación a corazón abierto  
LeRoy Neiman 1982

 

Tras esos momentos de silencio lúgubre roto por el tintineo de las pinzas que caen al suelo, la histeria hace su aparición y el señor catedrático no se anda con rodeos, brillando por su ausencia el lenguaje políticamente correcto.

“¡No puedo encontrar nada en esta porquería!”

Con lo que la histeria sube de tono y pide que le quiten la mascarilla: “¡Fuera la mascarilla!”, y hay reproches gruesos:

“¡Pero por Dios, amigo mío,
fíjese usted en lo que hace!”

 

Operación de apéndice
Christian Schad 1929

Afortunadamente, tras el momento culmen del barullo en que se asevera: Todo revuelto; surge el milagroso Por fin: ¡lo tengo!. El cirujano ordena cauterizar y un siseo de los presentes daba fin al poema en la versión que había estado manejando; la de la revista Litoral, en traducción de Jesús Munarriz.

Sin embargo, al curiosear acerca de la vida y obra de Gottfried Benn, me encontré con que el poema tenía más versos; las dos estrofas finales:

Esta vez tuviste suerte, hijo mío.
La cosa estaba a punto de perforarse.
“¿Ves esa pequeña mancha verde?-
Tres horas más y el estómago hubiese estado lleno de porquería.”

Estómago suturado. Piel suturada. “¡Vendaje! Señores.”
“Que tengan un buen día, señores.” La sala queda vacía.
Furiosa la Muerte castañetea y rechinan sus mejillas
mientras furtiva se escabulle hacia el pabellón de los cancerosos.

He añadido las dos estrofas que faltaban de la versión del poema en la traducción de Verónica Zondek. (Nota 2). Son esclarecedoras. Por un lado está el discurso del cirujano y el peligro de la perforación; y, al final, se nos presenta la terrorífica escena en que la Muerte, contrariada por no haber podido llevarse al del apéndice en el quirófano – gracias a la cirugía, se va a otro sitio que le parece más propicio: el pabellón de cancerosos. Espeluznante.

 

Gottfried Benn (en www.dhm.de)

Notas.

1. Poco conozco, tengo que decir de la vida y obra de Gottfried Benn que he conocido recientemente. Ante ésto poco debo decir salvo enlazar a algunas páginas web que me han ayudado a pergeñar esta entrada. En Wikipedia se dice simplemente que ” Es considerado el poeta alemán más importante de la primera mitad del siglo XX. Fue uno de los escritores de mayor influencia antes y después del Tercer Reich.”  Hay algunos poemas suyos en la red, por ejemplo en el blog No Retornable en el que se encuentran unos cuantos poemas en alemán y en traducción de Veronica Zondek.  En la reseña de la antología Primal Vision: Selected Prose & Poetryhay una breve e interesante descripcioón y valoración de la poesía del poeta alemán. Hay una Antología publicada por Catedra en 2003 que no es fácil de encontrar.  Hay un curioso blog: gottfriedbennenespanol.blogspot.com hecho con mucho cariño y que es una buena biografía de Benn. 

2. Me disculpo por este texto que no deja de ser un cadáver exquisito con una parte de Apéndice obra de un traductor, Jesús Munarriz, y las dos estrofas finales de otra, Verónica Zondek. La explicación es clara: mi primera visión del poema es la de la versión de Munarriz y es la que creo que está mas conseguida en cuanto al lenguaje, giros y frases hechas que presenta, (entre otros ejemplos; en alemán y en las otras versiones es el demonio el que no puede ver y Munarriz utiliza el ni Dios, más español). Las estrofas finales de Zondek, resuelven mejor que otras traducciones los dos versos finales de la Muerte yéndose, de caza,  al pabellón de cancerosos.

 

 

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Explosión de vida en el Cámbrico. Susana Barragués.

Enlace a Explosión de vida en el Cámbrico de Susana Barragués en poesía y ciencia

Pikaia, la primera cefalocordada

Susana Barragués ha dado a la luz este 2017 un poemario insólito en que la ciencia ocupa un lugar central. En La perla de la poesía, criaturas diversas, del presente y del pasado, expresan sus discursos en primera persona manifestando sus pensamientos en presente y, también a veces, elucubrando poéticamente acerca de su futuro, evolución y de su papel en la tierra.

 

Burgess Shale (Middle Cambrian), British Columbia. (Wikipedia)

Hemos querido mostrar esta Explosión de vida en el Cámbrico en que la Pikaia, fósil aparecido, junto con otros muchos fósiles invertebrados, en el  yacimiento Burgess Shale en la Columbia Británica, que es considerado el primer cefalocordado y que podría considerarse (con sus más y sus menos) el más antiguo antecesor de todos los vertebrados posteriores, se da cuenta de su propio ser y características:

“Soy la Pikaia, la primera cefalocordada, la notocorda.

Soy la que empieza el erase. Conmigo nace la cabeza.
Mía es la primera médula espinal.”

Fósil de Pikaia en Smithsonian Institution (Wikipedia)

 

Está rodeada de cientos de criaturas que explotaron de forma repentina en el Cámbrico.

“Porque en el inicio de hoy; todos los monstruos se abren.
Existe el trilobites, el gusano y el alga calcárea.”

Y relata su evolución adivinada, iluminando en el futuro lo que llegará a ser.

“De mi saldrán los labios que buscarán besos.
Las patas que darán saltos.
Los cuerpos que se ceñirán ala agua.
Las manos que tocarán otras manos.
Las bocas que buscarán frutos.” 

Manos, boca, los besos…  y el pensamiento y el lenguaje.

“La transparencia del lenguaje será la espada que corte mi cabeza en dos mitades.”

 

Recreacíon de Pikaia (Por Apokryltaros. Wikipedia)

Es un fascinante y bello viaje desde el Cámbrico – hace unos 500 millones de años – al siglo XXI actual de la mano de Pikaia en 40 versos. Por otra parte, la claridad y precisión del lenguaje descriptivo de animales y plantas, con la minuciosidad y exactitud en los detalles; y la novedad de alguno de los animales que aparecen en La perla de la poesía, nos llevan, de alguna manera, a una cierta poesía didáctica que parece retomar las mejores prácticas en ese género que tan habitual fue en el siglo XIX y en los inicios del siglo XX.

De la poeta Susana Barragués, (Bilbao, 1979), licenciada en Ciencias medioambientales y en Humanidades, ya conocíamos, (y se encuentran incluidos en poesía y ciencia, ver al final, en Enlaces), algunos poemas anteriores en los que el lenguaje y detalles científicos se incorporaban al discurso poético con finura, sabiduría y elegancia. Con La perla de la poesía, cuya sinopsis incluimos a continuaciónda un paso más, adentrándose en una dimensión más ambiciosa y arriesgada cuya evolución estamos ansiosos de seguir.

 

Sinopsis de La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme, 2017.

LA PERLA DE LA POESIA es una alegoría sobre el intento de rapto de la poesía por diferentes especies animales y vegetales de todos los tiempos, a través de una serie de discursos en primera persona y una cadena de acontecimientos enlazados que tienen como vínculo común la perla, buscada, hallada,  robada, reencontrada y perdida otra vez.

Todos los poemas están compuestos mediante series de sentencias que capturan el pensamiento en presente de las criaturas protagonistas, y su transformación tras el encuentro fortuito o perseguido con la esfera pulida de nácar, que sobrevive a todos los avatares  que le  brindan sus captores, hasta el momento crucial del último poema.

 

 

Hemos invitado a Susana Barragués a que nos relate en poesía y ciencia, y en este blog, su concepción de la relación entre ciencia y poesía y cómo desarrolla su proceso de escritura y, también, a que nos presente, con detalle, La perla de la poesía. Sus palabras se muestran a continuación.

 

Comentario de la autora, Susana Barragués, sobre ciencia y poesía.

Escribir poesía desde un planteamiento científico debe comenzar, a mi entender, por la minuciosidad y exactitud en la selección de detalles, siendo éste el primero de los vínculos con la literatura: la delimitación de lo nombrado en su máxima concreción para que la recreación de la realidad mediante el leguaje sea lo más precisa posible. En mis poemas, además, he utilizado los conceptos matemáticos de infinito y paradoja y he recurrido a las enumeraciones y el inventario como sistema de clasificación y ordenación de la realidad.

“Nuestras camas se elevaban unos centímetros sobre el suelo.
Una luciérnaga iluminaba la cabecera del colchón de hoja dentada de roble.
Los tépalos papilosos de un ajo de monte eran las sábanas.
La cáscara de una avellana era mi gorro de dormir.
Dos bracillos de cereza sostenían las puntas del dosel.”

(La perla de la poesía, 2017.)

El inventario científico tiene como equivalente literario la descripción (categoría textual que, a diferencia de la enumeración científica, permite utilizar recursos literarios como la comparación y la metáfora con objetivo de realzar la belleza del mensaje, y no siempre se categoriza metódicamente sino que sus elementos pueden ser seleccionados aleatoriamente).

En este sentido, en mi último libro, La perla de la poesía, empleo intencionadamente los dos códigos, el literario y el científico, utilizando referencias temáticas de ambas especialidades, si bien el formato final en que presento el trabajo es el de un poemario, y no el de un artículo científico, porque el contenido del texto se genera mediante inspiración poética y ésta no se puede verificar mediante experimentación científica o matemática. Pero creo que la poesía debe ir por delante de la constatación metódica científica y que la sabiduría que proviene de la intuición no debe subestimarse.

“Hay sabiduría que se tiene sin saber, y no se puede saber cuánta se tiene.”
(La perla de la poesía, 2017).

También la Ciencia, en su devenir, ha creado un imaginario perfectamente reproducible desde la literatura, y sustenta un relato que desde el punto de vista ficcional o literario, es tan extraordinario como cualquier otro material imaginario, y sólo la normalidad cotidiana en su uso práctico a través de la historia de las civilizaciones le ha dado a lo asombroso o maravilloso la categoría de “intrascendente” (cualquier avance tecnológico de la era actual puede servir de ejemplo). En este sentido, siempre he sentido una sorpresa equiparable ante inventarios de zoología, tratados de meteorología u obras literarias con contenido propio de la fantasía.

 

 

Acerca de La perla de la poesía

Una de las líneas que he desarrollado en mi propuesta poética es la participación de discursos líricos ajenos a mi propia voz, aplicando lo que se ha denominado según la teoría literaria la técnica del “monólogo dramático”, característica de las Vanguardias de principios del siglo XX. Así, en mi anterior libro “Surfing Ecstasy, Éxtasis superficieando.”, recuperé las fórmulas de los cantos corales bíblicos mediante un yo-plural mayestático, para recrear los discursos ficcionales propios de una situación épica deportiva colectiva. En este caso, mi interés estaba en verificar la imposibilidad de que el yo-lírico se separe totalmente del yo-real, y hasta qué punto se pueden reproducir emociones ajenas a la experiencia personal mediante la poesía sin que el resultado sea un discurso impostado sino verdadero.

 

Susana Barragués. 2016
(Jesús F. Salvadores. El Diario de León)

Siguiendo adelante con este planteamiento, en mi libro “La perla de la poesía”, he explorado los límites de la ficción polifónica, cediendo mi voz poética al discurso verbal inexistente (o al menos imposible de comprobar a día de hoy) de animales y plantas actuales y extintos.

“Soy el Ánade Real, la primera en la punta de flecha,
la que nunca se distrae, nunca descansa, nunca toma tierra.
En suspensión duermo en el cielo. Avanzando en flotación,
cresteando el ribete nebuloso,
sin perturbaciones ni alarmas
ni deseos ni miserias inútiles
me concentro en un único horizonte: la bola de sol.”

(La perla de la poesía, 2017).

En cuanto al vocabulario o léxico empleado, he utilizado un registro científico propio del evolucionismo, pero desde la perspectiva de la Crítica literaria, se pueden encontrar referencias también al preciosismo modernista y simbolista (perla, cisne, pantera) y a las fábulas clásicas latinas, los exempla medievales y los relatos orientales que otorgaban conciencia y voluntad, e incluso lenguaje verbal y palabra, a los animales. 

“Soy la langosta de tierra, la atleta principal.
La ortóptera con fans, la que se ata en la frente la cinta de la victoria.
Llego la primera, las demás vienen detrás, siguiendo mi estela.
Pruebo los originales frutos, mastico ropa almidonada, cintas de paja, orugas de seda.”

(La perla de la poesía, 2017).

El siguiente nivel que he querido superar respecto de otros poemarios anteriores, que elaboraba a modo de “colección” sin hilo argumental, es el de organizarlos todos mediante una trama narrativa, de manera que pueda seguirse un relato a través de los poemas, estando enlazada la situación de cada poema con el siguiente. Por tanto, aplicando los postulados de la Pragmática literaria a este caso, el sentido último del poemario sólo podría descifrarse mediante la interpretación de todo el conjunto, sin renunciar a la literalidad que puede derivarse de la lectura de cada poema por separado. Todo el conjunto, el libro completo, compondría un único poema.

De acuerdo con esto, si bien es tarea de los teóricos atribuir el sentido final de un poema (ya que al tratarse de un texto “cifrado” no puede leerse literalmente sino que es necesario atribuirle una traducción para desvelar su significado encontrando las intertextualidades y referencias a otras obras a las que el autor puede que no haya tenido acceso o no sea consciente de su influencia), creo que la primera lectura que ha de hacerse de La perla de la poesía es cómo todas las conciencias, incluidas las de los animales, cambian y redirigen su pensamiento, y por ende su rutina existencial, por el trance de enfrentarse a la visión de la belleza, representada por la perla.

“Frente a una ostra con una gran perla primigenia
descubro la nueva forma de deseo de otredad que no es tragar.
Siento como una ira extraña a mí. Es amor.”

(La perla de la poesía, 2017).

Desvelando por último el significado del símbolo principal del libro, para mí la perla de la poesía es sinónimo del don de la sabiduría, que –si se sigue la línea del poemario- hay una animal en concreto que cree que le corresponde poseer, por ostentar, según él mismo, el máximo nivel de pureza, serenidad y perfección de forma. No quiero desvelar el desenlace del poemario por respeto a la máxima de mantener la tensión del relato siempre que sea posible, pero hay otro ser, el más desconcertante e imposible de clasificar dentro del reino animal y vegetal, que interfiere en el final del libro, resolviéndose la trama de un modo que espero sea de interés para los lectores.

Al topillo le mueve el gato montés, a la lombriz le mueve el topillo,
al tejón le mueve el halcón peregrino, a la liebre le mueve el águila,
a la cabra le mueve el romero, a la culebra le mueve el aguilucho,
al caballo salvaje le mueve su sombra, a la abeja la mueve el trigo sarraceno,
al reflejo de la luna sobre el agua le mueve el viento, al faisán le muevo yo, pero
¿quién mueve a esa criatura de dos pies? ¿Quién le pisa los talones?

 (La perla de la poesía, 2017).

 

Enlaces

1.    La perla de la poesía, Ediciones El que no duerme. https://www.amazon.es/perla-poesia-pearl-poetry/dp/1547294302/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

2.    Surfing Ecstasy, Ediciones El que no duerme. .https://www.amazon.es/Surfing-Ecstasy-Susana-Barragues-Sainz/dp/1547218347/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1506187427&sr=1-1&keywords=surfing+ecstasy

3.    Hasta este momento, se encuentran en poesía y ciencia 3 poemas de Susana Barragués. Son:
- La molécula.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=556
- El corazón.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=317
- El fonendoscopio.   http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/poemas/poesia.asp?id=592

 

 

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