La luna al telescopio. Miguel de Unamuno

Enlace a La luna al telescopio de Miguel de Unamuno en poesía y ciencia

En poesía y ciencia nos gusta no olvidar a los clásicos y traer ejemplos  de cómo los grandes clásicos de la literatura española incluyeron motivos científicos en sus poemas; de cómo, incluyeron ciencia y técnica en su obra a la par de sus otros temas favoritos. Hoy es la figura inconmensurable de Miguel de Unamuno quien vuelve a poesía y ciencia con el poema La luna al telescopio. (Ver Nota 1).

 

Miguel  de Unamuno (hacia 1904- 1905)
(Ramón Casas, MNAC)

Generalmente, no se asocia – en primer lugar – la figura de Unamuno a la poesía, sino a otras partes de su gran obra como la novela o el ensayo. Lo que no le parece natural a José María de Cossío que sostiene que toda la obra de Miguel de Unamuno debería ser interpretada en clave poética; por lo que no tiene nada de extraño que fuera finalmente el género poético uno de sus preferidos. (Nota 2).

Con todo lo anterior, dentro de su obra total, la poesía en verso ocupa un área considerable; en concreto dos tomos de más de 1000 páginas de los 10 que componen sus obras completas en la edición de la Biblioteca Castro.  Además, y después de un inicio tardío, Unamuno no dejo de escribir poesía toda su vida dejando una vasta, variada y muy interesante obra poética.

La poesía llegó tarde a la vida de Unamuno que hasta 1907, con 43 años, no publicó su primer libro Poesías. Cinco años más tarde se publicó su segundo libro Rosario de sonetos líricos y hasta 1920 no volvió a publicar libro alguno en verso. De esa fecha es El Cristo de Velázquez, considerado el más importante poema religioso escrito en castellano en el siglo XX. A partir de ese momento su producción poética se multiplica, van apareciendo más libros como Rimas de dentro, Teresa, De Fuerteventura a París y Romancero del destierro.

A medida que pasan los años parece sentir con mayor urgencia la necesidad de la expresión en verso; la poesía se le hace prácticamente diaria menudeando las publicaciones de versos suyos. La recopilación final de la poesía suelta de Unamuno, no publicada en libros concretos, alcanza cifras formidables, totalizando 1870 poemas: 1755 del Cancionero  y 115 de Poesías sueltas.

En cuanto a Cancionero, (en el que se encuentra La luna al telescopio), puede considerarse un verdadero “diario poético”, teniendo en cuenta que el más antiguo de los poemas data de febrero de 1928 y el último está fechado el 28 de diciembre de 1936; sólo 3 días antes de su fallecimiento. Cancionero debía haberse publicado con unos 400 poemas a finales de 1928 pero no llegó, por razones que se desconocen, a ver la luz y Unamuno no interrumpió el proceso de composición que se mantuvo incansablemente hasta las vísperas de su muerte.

En todo caso este libro monumental fue un libro póstumo cuya primera edición, a cargo de Federico de Onís, tuvo lugar en 1953; a la que se unió la aparecida en edición de las Obras Completas (1959-1964), en 16 tomos publicada por Argos Vergara, bajo la dirección de Manuel García Blanco, discípulo de Unamuno, gran especialista en su obra y que, en 1954, escribió Don Miguel de Unamuno y sus poesías: Estudio y antología de poemas inéditos o no incluidos en sus libros, Salamanca, Acta Salmanticensia, 1954.

 

 

Temáticas de Cancionero y la astronomía.

Como es de imaginar ante un libro tan extenso como Cancionero, con 1755 poemas, la temática del mismo es muy variada. Hay un buen número de bellos poemas dedicados a ciudades y a paisajes; también abundan los poemas de temática religiosa y también hay bastantes poemas que son juego e investigación con el lenguaje: sonidos, significados, invención de palabras, etc. Sin embargo, resultan muy interesantes los siguientes párrafos de la obra de Manuel García Blanco que se ha mencionado en el párrafo anterior (la negrita es mía).

“Dos curiosas antologías poéticas podrían espigarse en este vasto Cancionero, reuniendo las poesías que tienen por tema a los astros, en especial a la Luna, y las que dedica al mundo de los animales, desde el cochorro y el abejorro sanjuanero de su niñez, hasta los vencejos y  golondrinas, para solo mencionar las especies que lograron carta de naturaleza en su poesía anterior.”

En efecto, solamente teniendo en cuenta los títulos o primeros versos de los poemas de Cancionero, (ver Nota 3), nos encontramos con más de veinte poemas en que aparecen los términos: Luna, Sol, Sirio, estrella… ; o adjetivos tales como: celeste, estrellado, lunáticos… Habría que verlo a fondo, lo que podría ser objeto de un bonito estudio, que no es posible hacer aquí. (Ver Nota 4).

Creo que en la mayoría de ocasiones estos términos astronómicos están (bien) mencionados y utilizados como paisajes de fondo, o formando parte de metáforas e imágenes en poemas cuyo tema fundamental no es la ciencia o la técnica sino otros: religiosos, por ejemplo, por lo que dichos elementos son utilizados para enriquecer el lenguaje poético; se añaden al abanico de posibilidades expresivas, junto con otros elementos más usuales en la poesía de la época.

En La luna al telescopio, sin embargo, el contenido científico tiene más peso. Nos encontramos con un instrumento científico por excelencia, el telescopio, y con la visión de los objetos celestes – la luna – que éste proporciona. El inicio del tema poético viene motivada por las impresiones producidas por una actividad científica: la observación astronómica.

¿Ves la luna al telescopio?

La impresión es decepcionante para Unamuno que no ve brillos, ni detalles sino un vaciado de yeso muerto en el que ve el porvenir de la tierra.

Mascarilla del pasado,
tumba que fue desde nido,
¡ay celeste vaciado,
cielo, vacío perdido!

Miguel de Unamuno (entre 1925 y 1930)
(Mauricio Fromkes. Museo del Prado)

Finalmente, Unamuno parece lamentarse de que la tierra gire, junto con la luna, alrededor del sol ya que:

… nuestra revolución
en torno al sol y su lumbre
que nos velan la verdad,
vacío de pesadumbre,
espejo de eternidad!

Nostalgia y añoranzas de un universo antropocéntrico con el hombre y la tierra en el centro del universo y Dios en el cielo.

 

Enlaces y notas

1.  De Miguel de Unamuno se han publicado en poesía y ciencia, desde 2003,  los siguientes 8 poemas: Paleontología, Se casaron a y b…  (nº 225 de Cancionero), La ciencia construye…  (nº 45 de Cancionero), Salutación a los rifeños, Por lógica y aritmética… (nº 1448 de Cancionero),  Aritmética, La tabla de multiplicar y La estrella polar.

2.  En Antología Poética de Miguel Unamuno, nº 601 de la colección Austral de Espasa-Calpe, 1946; con selección y prólogo de José María de Cossío

3. En internet se puede visualizar Cancionero de la antes mencionada edición de  las Obras completas de Miguel de Unamuno de la  Biblioteca Castro.

4. La temática llega a ser muy variada; tanto que encontramos algún poema en que aparece la gastronomía: Sobre la olla del cocido, (nº 1354), e incluso alguno en el que el juego del mus, (nº 175), es fundamental.

Teología del mus

Tu oración pide milagros,
oración del jugador,
la envidas a Dios y esperas
los sonsaque tu oración.

Duples con la treinta y una
exiges a tu favor
por alguna martingala
que haga el divino Hacedor.

Pero es que las matemáticas
uncen al pobre Señor,
que aunque sea tres en uno
no puede hacer uno en dos.

 

 

 

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