Archivo de diciembre, 2017

Laboratorio central. Alfredo Veiravé.

Enlace a Laboratorio central de Alfredo Veiravé en poesía y ciencia

Laboratorios

Si se habla de ciencia y de tecnología, el término laboratorio está instalado en el imaginario popular contemporáneo como la palabra preferida para referirse al lugar físico en que los investigadores llevan a cabo sus investigaciones y experimentos. Lo que no está alejado de la definición que, por ejemplo, ofrece la RAE de laboratorio:

1. m. Lugar dotado de los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos y trabajos de carácter científico o técnico.
2. m. Realidad en la cual se experimenta o se elabora algo.

 

Microscopio electrónico de transmisión
(Lab. de Microscopía del Ito. de Ciencia de Materiales ICMM. CSIC. Madrid)

Uno cree que en el campo de la investigación científica y técnica, el término laboratorio ha evolucionado desde un significado en que laboratorio era, fundamentalmente, la unidad principal de investigación con uno o pocos investigadores – de los que uno de ellos era el principal, que daba nombre al laboratorio – y unos cuantos (pocos) instrumentos; a su significado actual, en que se usa más para indicar el conjunto de instrumentos, equipos e infraestructuras científicas manejadas por técnicos e investigadores que realiza medidas y ensayos experimentales, para los actuales grupos de investigación, de tamaño mucho mayor que los anteriormente mencionados.

En ambos casos, en los laboratorios se realiza o se valida la investigación y el desarrollo experimental y, tras las personas, constituyen el lugar central de la actividad científica y técnica.

Los laboratorios constituyen, por tanto, de una u otra forma – bien como el ámbito en que se realiza todo el proceso de la investigación o bien como el lugar dónde los equipamientos e infraestructuras científicas confirman experimentalmente hipótesis y teorías – el núcleo central de la aparición y confirmación del conocimiento científico; algo así como el “sancta santorum” de la ciencia.

 

Alfredo Veiravé

Alfredo Veiravé nació en 1928 en la población de Gualeguay de la provincia de Entre Ríos. En 1957 se radicó en Resistencia (Chaco) donde, hasta su fallecimiento, ejerció la docencia en varias cátedras de la Universidad Nacional del Nordeste.  Situado en la provincia de Chaco, Alfredo Veiravé es un poeta excéntrico, de la Argentina profunda, que escapa de la centralidad de la capital Buenos Aires. Poeta de tinte clásico y continuador de las corrientes canónicas de la poesía argentina, bajo el magisterio declarado del poeta Juan L. Ortiz, la poética de Alfredo Veiravé recoge en su obras iniciales: El alba, el río y tu presencia (1951), Después del alba, el ángel  (1955), El ángel y las redes (1960) y Destrucciones y un jardín de la memoria (1965), una estirpe neorromántica con predominio de un sentimiento evocativo, en la cual la concepción de la poesía aparece como aspiración al absoluto.

En 1968 asistió al Iowa International Writing Program, (Univ. de Iowa, EEUU). Esta experiencia, según el propio Veiravé, fue fundamental para su propia escritura, pues en aquel ámbito  tomó contacto con otros poetas y poéticas; con una  nueva sensibilidad y concepción de la belleza que se estaba expandiendo en el mundo.

Fruto de esa estancia y del cambio cultural que, a nivel iberoaméricano, se produjo en la década de los setentaen el ámbito de la sociedad y la cultura,  la obra de Alfredo Veiravé da un giro hacia un tipo de poesía – que algunos denominaron antipoesía – con vocación de estar en el mundo de todos los días y en la que uno de sus rasgos fundamentales fue incluir objetos y temas – impropios en la tradición poética anterior – que remitían de forma reconocible al mundo cotidiano y a la actualidad de los conocimientos.

 

Alfredo Veiravé 
(en www.librosdelpasaje.com.ar)

Una poesía basada en una multiplicidad; lograda por el libre juego de asociaciones interminables y la convivencia de diversos códigos y mundos culturales – cine, historia, artes … – que se entrecruzan y mezclan en los poemas, acompañado por el desorden visual de las líneas de los veros, lo que caracterizará hasta el final su poesía.

Todo lo anterior desmboca en una personalísima voz poética que pasa de una lírica noerromántica a poemas experimentales en el que se da un ahondamiento de las virtudes de la prosa en el verso, del uso del humor y de diveros niveles de lengua; del mismo modo que hiceron por esas mismas fechas otros poetas iberoamericanos como Nicanor Parra y Enrique Lihn en Chile, José Emilio Pacheco en México o Ernesto Cardenal en Nicaragua, entre otros.

Fallecido en 1991, fue Académico de número, con residencia en el Chaco, de la Academia Argentina de Letras y obtuvo numerosos premios entre los que destaca el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía en 1982.

Laboratorio central y otros poemas

De este modo,  a partir de los setenta, diversos temas de la ciencia y la técnica comienzan a aparecer de forma natural en numerosos poemas de Alfredo Veiravé. De hecho, en los títulos de sus últimos poemarios aparecen explícitamente términos científicos y técnicos: La máquina del tiempo en 1976, Historia natural de 1980, Radar en la tormenta de 1985, y, el último,  Laboratorio Central de 1991.

Como en este  Laboratorio central que incorporamos a poesía y ciencia, en en este diciembre de 2017, que descubrimos incluido en la antología La poesía argentina del siglo XX editada por Marta Ferrari en la editorial Visor.

En el poema se fantasea con un posible ó hipotético encuentro con un extraterrestre y lo que “seguramente” ocurrirá. En primer lugar, sentir “… un poco de miedo de su figura/ humana diferente/…”; lo que parece normal.

En segundo lugar – y esto ya no es tan normal – tratar “… de explicarle lo que nuestra cabeza es/…”. 

Y a partir de este momento,  se postula la cabeza como

… un laboratorio central donde se produce una reacción
en cadena de fenómenos eléctricos y fenómenos
     químicos
que algunos alimentan con alucinógenos con
     alcoholes.

Y es allí, precisamente, donde se producen

todas las
tormentas y las fiestas del texto,
esta memoria que sueña con las palabras

No está mal y es posiblemente un acercamiento cabal a lo que debe ocurrir, desde un punto de vista científico, en nuestro cerebro: fenómenos químicos y eléctricos que dan lugar a la memoria y al lenguaje.

Al final, en la elucubración que es el poema, el extraterrestre “… huirá / entre los árboles hacia su nave madre”, dejando al poeta ante en su escritorio en el solitario oficio de escribir poemas.

Y a propósito de escribir poemas, como surgen y lo que sienten las palabras en el vaivén de la creación poética según Alfredo Veiravé,  acabo con el breve y memorable poema Radar en la tormenta

Radar en la tormenta

Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas
                                                   (entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener las turbinas,
            descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.

En la última entrada escrita en este 2017, me gustaría despedirme con el deseo de un feliz año 2018 para todos. Y en especial a los laboratorios de la Redlab (Red de Laboratorios  de investigación de la Comunidad de Madrid)

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Batería. Julio Martínez Mesanza.

Ver Batería de Julio Martínez Mesanza en poesía y ciencia

La poesía de Julio Martínez Mesanza ha sido calificada como una “nueva épica”, aunque el autor prefiere aclarar que desde la lírica utiliza referencias históricas y los términos del combate. Siendo a la vez ciertos ambos aspectos, es más; es sobre todo la maestría de los endecasílabos más logrados en los últimos 25 años de poesía española. En Batería - que se incluía en el poemario Las trincheras (Ed. Renacimiento, 1996) -  encontramos esa épica mediante la ajustada descripción de actividades como dibujar la trayectoria, aplicar fórmulas de tiro y decidir el ángulo y la carga…, que son propias de la artillería que es la rama de los ejércitos que más ha necesitado y aplicado conocimientos científicos y técnicos. (Nota 1).

 

 

ARTILLERÍA

La aparición de la artillería precipitó al olvido las ateriores operaciones bélicas basadas en el combate cuerpo a cuerpo y en la caballería. Acabado el tiempo de los caballeros y su noble fair play, nacen los grandes ejércitos modernos con estados mayores, intendencias, etc.

La artillería no habría sido posible sin las innovaciones tecnológicas que supusieron el dominio en la fabricación de la pólvora, la maestría en la metalurgia y sus aleaciones y en el diseño y fabricación de cañones. Tampoco sin el desarrollo teórico y empírico de la física en cinemática y dinámica, fundamentalmente.

La primera guerra mundial fue el culmen de la gran artillería con el gran cañón Berta de más de 100 km de alcance. En la segunda guerra mundial, la aparición de la aviación y sus operaciones de bombardeo hicieron declinar ese papel puntero que había tenido hasta la fecha en las campañas militares.

En todo caso ahí sigue la artillería, con las modernas baterías de artillería de campaña y en su continuación, ya con tecnologías de tipo aeronáutico, en el desarrollo de los misiles intercontinentales de los que en los últimos meses mucho se ha visto en prensa, con los avances – digo que para mal – de Corea del Norte que está en un tris de conseguir misiles intercontinentales con alcance a todo el territorio de los Estados Unidos.

Aquí en España tenemos todo el desarrollo de la artillería, desde finales del XVIII y a lo largo del siglo XIX de la artillería, con la creación en 1764 de la Academia de Artillería de Segovia en la que, en sus inicios, el gran químico Jean-Louis Proust  enseñó química, mineralogía, metalurgia y docimasia de 1786 a 1799. Gracias a su fundador Felix de Gazzola, Tomás de Morla, autor del famoso Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes (1785), impresionante y minuciosa obra que evidencia el alto nivel técnico alcanzado a finales del XVIII, y de los que siguieron, dio lugar a un arma más erudita e ilustrada que el resto del Ejercito español. (Nota 2).

Grabado del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia

En todo caso, la Artillería es, junto con la Armada, la parte del ejército más técnica y los artilleros son los militares con una más profunda formación científica y técnica; teniendo que aprender fundamentos de minería y de química; de metalurgia y fabricación de armamento a demás de todo lo relacionado con la táctica: transporte, trayectorias, cargas, etc.

BATERÍA

En la parte central del poema se van disponiendo ordenadamente imágenes y conceptos relacionados con la táctica en artillería.

“Alguien elige un objetivo y alguien….”

Primero está el problema del cálculo, lo más exacto posible, de la distancia. Para ello, en la topografía de campo clásica, a falta de una referencia graduada en el objetivo, de debe tomar como referencia algún objeto próximo al objetivo cuya altura sea conocida para poder medir los grados del ángulo que forma su punto más alto con el observador a distancia, para calcular el otro cateto del tríángulo rectángulo que vendría a ser la distancia aproximada. Es lo que se describe en los versos 5 a 9 de Batería:

“… antes de dibujar la trayectoria
busca las referencias  del paisaje
la torre de una iglesia, una montaña
para medir con pulcritud los grados.”

Sólo a partir de ese punto, pueden aplicarse las fórmulas de tiro que, con una carga dada, (cantidad de pólvora y masa y forma del proyectil), responsable de la velocidad inicial del proyectil, permiten calcular el ángulo de tiro; lo que se menciona en los versos 10 a 12:

“En las mesas de cálculo se esmeran
los que aplican las fórmulas de tiro
y deciden el ángulo y la carga.”

Aquí aparecen los sirvientes, que así se llama a los soldados que, en la batería, cargan con la munición, la trasladan al cañón al que alimentan; y efectúan el disparo una vez recibida la orden. Los observadores ven a distancia los impactos y es la hora de rectificar y de seguir con los disparos. Es la artillería.

 

Artillería en la Primera Guerra Mundial 

Los últimos versos del poema resultan memorables y enlazan con la abstracción de los dos primeros versos del poema que indicaban que el poema era más que mera artillería.

“Cuando a mi alrededor todo se hunde
pienso en los mapas y en la artillería.”

El mundo perfecto de los mapas y la realidad (la artillería) que lo(s) transforma. Son las debacles del alma, en esos estados de hundimiento irrevocable… como en la artillería

“… cada uno es responsable de su parte
y nadie es responsable del estrago.”

 

JULIO MARTÍNEZ MESANZA

Julio Martínez Mesanza es, sin duda, una de las voces poéticas más originales e intensas de la lírica española del final del siglo XX y de este inicio del XXI. A contracorriente, y taciturno en ocasiones, usa imaginería a veces medieval y a veces de trincheras de la I Guerra Mundial para acentuar y ponerse mejor en situación en una poética que aborda misterios insondables: el miedo y la violencia, la traición y la lealtad, la soledad y la decadencia.

Todo ello lo realiza a través de endecasílabos ciegos que son escultóricos, completos y con cada palabra en sus sitio; de una gran perfección.

Quien esto escribe se sintió deslumbrado por ellos cuando los encontró en El último tercio de siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española, (Visor, 1998), situado entre Andrés Trapiello y Juan Carlos Suñén.

En dicha antología, al esbozar una poética, Julio Martínez Mesanza mencionaba cuatro versos de su poema Propósito de Las Trincheras, el mismo libro en que se encuentra Batería.

En estas once sílabas, el odio,
en estas once, la mayor tristeza,
y en estas la alegría de los hombres
pero jamás la silenciosa nada.

 

Julio Martínez Mesanza
(Del Blog elhacedordesueños.blogspot.es)

Poesía con contenidos de carácter moral y que da suma importancia a los aspectos formal y rítmico. Poesía que no reflexiona sobre si misma y que no pone en duda el lenguaje. Poesía que debe aspirar a la claridad.

Julio Martínez Mesanza ha recibido el pasado octubre el Premio Nacional de poesía por su obra Gloria, (Ed.  Rialp, 2017); un bello libro en que reune su obra poética de 2005 a 2017 y en el que se abre paso una interesante temática ética y religiosa. (Nota 3).

Enlaces y notas

1. Una selección de la obra de Julio Martínez Mesanza se puede encontrar en Poética y poesía nº 9 de la Fundación Juan March de 2005.  Julio Martínez Mesanza. Además, el poeta mantiene el blog Cuestiones naturales donde, entre otros, publica poemas. 

2. En la dirección http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=1015658 , se puede acceder al  Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes de Tomás de Morla.

3. Sobre la poesía de Julio Martínez Mesanza - y también para reseña del libro Gloria, ver el artículo Mesanza, un poeta necesario de Álvaro Petit en Nueva revista.

 

 

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