Archivo de febrero, 2018

Marcianita. José Imperatore Marcone.

Enlace a Marcianita de José Imperatore Marcone en poesía y ciencia

Verano de 2012. Expedición del Curiosity a Marte.

“Hacia mediados de agosto (de 2012), en una tarde esplendorosa con vistas al Cantábrico cerca de San Vicente de la Barquera, comentábamos la poca atención que – entre Juegos Olímpicos e incendios – se estaba prestando a la expedición a Marte del Curiosity. Lo comparábamos a la ilusión del primer aterrizaje en la Luna en 1969 que, desde luego, sí que marcó la vida de muchos de nosotros. Surgió entonces la canción Marcianita, que sólo yo parecía recordar.”

 

 

Así comenzaba el post sobre la canción Marcianita que incluí en el blog La perplejidad del buzo a primeros de septiembre de 2012.

 

Febrero de 2018. Exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio

Ya quedan pocos días (finaliza el día 4 de marzo) para que cierre sus puertas la exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio Fundación Telefónica.

 

 

En esta interesantísima exposición, que no deberían perderse, hay espacios dedicados al planeta rojo en la literatura, el cine y la música popular. En este último aspecto, se recordaba, por ejemplo, Life  on mars de David Bowie; pero ¡ay! no se mencionaba la estupenda Marcianita que llegó a ser bastante popular en los años sesenta en España en la versión de Billy Cafaro.

Olvido imperdonable que remediamos trayéndola a poesía y ciencia. Con ello, además, inauguramos una senda aún no explorada: la ciencia en las canciones de la música popular; cuyas letras, son – quien lo duda – poesía en acción.

Marcianita fue compuesta en 1959 en Chile por Galvarino Villota Alderete, música, y por José Imperatore Marcone, letra. De ellos no sabemos gran cosa, salvo que fueron los autores de otra joya: Luminarias, memorable canción que repasaba las diferentes estrellas femeninas de la época en Francia, Inglaterra, etc. contraponiéndolas con nuestra Sara Montiel y con la cantante de la canción que era, en realidad, la superestrella para su novio.

Volviendo a Marcianita, nos interesa por un doble motivo. Es, en primer lugar, muestra de como la ciencia, las noticias científicas y Marte, en concreto, se acaban incluyendo en la cultura popular; en la canción pop.

Cierto es que de forma bastante ligera y superficial. Pero superficialidad y banalidad son, en la mayor parte de las ocasiones, la forma en que aparecen cualquier tipo de tópicos en la canción popular.

En un segundo aspecto, nos interesa también constatar como se produce la supervivencia de las formas poéticas y la afición por las palabras rimadas, no en las formas convencionales de la poesía académica – que comienza, por esos años, una etapa de capa caida de la que aún no se ha recuperado – sino en las letras de la música popular: rock, pop, copla, etc. Opinión que no es mía sino que es lo que pensaban poetas de nombre y fuste como Manuel Vázquez Montalbán, Jaime Gil de Biedma o Leopoldo Panero, entre otros.

Por todo ello, Marcianita y otras composiciones como ella tienen todo el derecho a estar en poesía y ciencia y nosotros, el deber de tomar nota del fenómeno.

Además, Marcianita es una canción muy divertida. En su primera versión, grabada por Los Flamingos en 1959, la música es de combo instrumental, y el ritmo una especie de charleston con unos coros muy oldies.

 

En P Tinto, aparecía Marcianita 

 

La segunda grabación del argentino Billy Cafaro, la más conocida en España, sigue con una base instrumental muy jazzy, pero se añaden guitarras, el protagonismo vocal lo toma el cantante solista y a pesar de la letra, en que se denosta nominalmente el rock en el estribillo: “Quiero una chica de Marte que sea sincera / que no se pinte, ni fume, ni sepa siquiera lo que es rock and roll”, se puede considerar como una de las primeras muestras del rock and roll latino con un éxito grande, sobre todo en Sudamérica, habiéndose realizado de la misma más de 130 versiones. (Ver Nota).

Marcianita surge a finales de los cincuenta en que había una fiebre de noticias sobre apariciones de ovnis y los cienes estaban llenos de películas de ciencia ficción sobre extraterrestres.

El fondo es un anhelo de amor de un tipo – el narrador – al que parece que no se le dan nada bien lo de ligar y mantener las relaciones con chicas: “En la tierra no he logrado / que lo ya conquistado se quede conmigo no más”.

Todo ello en una letra muy divertida en que se aviene con la marciana sea como sea: “…blanca o negra, espigada, pequeña, gordita, delgada serás mi amor”

Y acaba formulando un augurio colosal, (que no se diferencia mucho de todos los fiascos que estudios científicos de carácter más serio han formulado sobre el futuro), que no se ha cumplido:

“y en el año 70 felices seremos los dos.”

Nota

Un interesante artículo sobre el tema es “Marcianita”:  música y mujer a destiempo” de Juan Pablo González en Revista Brasileira de Música. Río de Janeiro, v. 25, n. 1, p. 25-39, Jan./Jun. 2012.

 

 

 

 

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Árboles. Ida Vitale.

Ver Árboles de Ida Vitale en poesía y ciencia

El mes de enero de 2018 la poesía llevará un crespón negro. Se han ido dos de los poetas más veteranos; el genial y antipoeta Nicanor Parra, (Nota 1), fallecido en la ciudad chilena de La Reina el día 20 de enero a los 103 años; y Claribel Alegría  la poeta más conocida de Nicaragua que, 2 días después, murió con 93 años en Managua.

Así que, ahora, en la división de honor de la poesía en castellano, posiblemente sea Ida Vitale, con 94 años, la poeta en pie más veterana. No es nueva en poesía y ciencia pero aún queda mucha obra de ella por mostrar; como este poema Arboles que nos trae memoria y sentimiento de (casi) todos los árboles del mundo.

 

Ida Vitale 

En la precisa y exacta poesía de Ida Vitale, autora con un permanente anhelo de perfección y de belleza, en la que parecen estar siempre las ideas claras y las palabras justas; tienen un lugar especial animales y plantas, que utiliza unas veces como hilo conductor y otras como como vehículo envolvente de la esencia del mensaje del poema; de manera que el tránsito entre el discurso científico y el poético se produce de una forma delicada y modélica.

Es el caso de Árboles que hoy incluimos en poesía y ciencia, (Nota 2). En una reciente reseña de su libro Poesía reunida (1949-2015), en la revista El cultural, se decía:

“Los poemas de Vitale se pueblan de árboles y ello habla de un imaginario de elevación, y también de pájaros, ese símbolo del poeta, que apuntan a lo mismo.”

En el poema, como su título indica, se van mencionando e invocando árboles con interrogaciones. Al principio del poema son árboles con protagonismo preciso en la literatura los que aparecen; y lo hacen de forma dual junto con los mismos árboles que forman o han formado parte de la vida de la poeta Vitale.

Así la encina, eterno objeto de poema de Orlando - protagonista de la novela de mismo título de Virginia Woolf – aparece con junto con una de las encinas de Houston, su lugar de residencia desde 1989.

 

O el ombú del naturalista y escritor argentino Guillermo Enrique Hudson que pone al lado de otro que evoca una tragedia cercana:

¿Es el ombú de Hudson o aquel junto al que el auto
arrastró de la vida a Julio casi hermano?

Aparece tambén ese arbol increible que es el baniano o Ficus benghaliense, al que le salen raíces desde las ramas al suelo, llegando a formar, en un solo arbol, ejemplares de increibles dimensiones, (como el de Howrah, cerca de Calcuta en la India, con más de 400 m de diámetro de copa), que va asociado a Octavio Paz que lo menciona en su poema Oidos con el alma

El asalto de siglos del baniano
contra la vertical paciencia de la tapia…

A mitad del poema, Vitale se pregunta si son de Garcilaso los sauces que aparecen o son los que plantó ella misma.

A partir de ese momento las referencias a los árboles van siendo cada vez más personales e íntimas. Las higueras constantes y el eucalipto pálido; los álamos del amor y los abedules de corteza anillada y blanca

Tras la alusión al “arbol esencial de Goethe; cierra el poema preguntándos por el arbol a cuya sombra perdió un mundo amable y lleno de voces amistosas y siente como ve pasar

… un río que sí es el mismo siempre,
en tanto que lo miro y ya no soy la misma?

El río que permanece idéntico a nuestros ojos; mientras sentimos como el tiempo ha pasado por nosotros que ya no somos los mismos. Completando un tránsito desde los árboles, la literatura y la botánica, al mundo poético del yo dolido, que siente el paso del tiempo y sus estragos.

 

Notas

1.     Nicanor Parra lleva presente desde los inicios de la sección poesía y ciencia donde, en noviembre de 2005, se incluyó un primer poema, Sigmund Freud. En su sorprendente obra o antipoesía, llena de humor, desgarro y descaro han abundado, a menudo, las referencias a la ciencia; muestra de ellos son varios poemas más: Soliloquio del individuo, El principio de Arquímedes, Pensamientos y Yuri Gagarin, también incorporados a poesía y ciencia.

2.     Árboles es el octavo poema de Ida Vitale que se incluye en poesía y ciencia. Desde octubre de 2003 hasta enero de 2016, los siete poemas que le han precedido son Sumas, Geómetra, El cuadrado de la distancia, Botánica, Geografía, Ecuación y En el dorso del cielo

 

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