Archivo de octubre, 2018

Poemas de laboratorio. María Cegarra.

Enlace a Poemas de laboratorio de María Cegarra en poesía y ciencia

Recibí la primera noticia de la existencia de María Cegarra a principio de este verano, en una conversación con el matemático Antonio Córdoba Barba, que me habló de una poeta de la región de Murcia que había sido la primera mujer Perito Químico de España y que había escrito unos poemas de laboratorio en los que la química estaba muy presente.

Así comenzaba la entrada dedicada a la poeta María Cegarra en este blog, el 20 de septiembre de 2016, centrada en el poema He sido una sencilla profesora de química que incluimos en poesía y ciencia. (Nota 1).

Cubierta de la primera edición de
Cristales míos, 1935.

Mis comentarios, entonces, estaban escritos desde el asombro y el deslumbramiento ante la obra poética de una mujer del 27, (pionera como profesional de la química en España); una poesía original que aplica,  en palabras de Ernesto Giménez Caballero, un “sentido sincero  y profesional del formulismo químico”. Una poesía, en sus inicios, calificada como pura, de un importante nivel de abstracción, plena de precisión y escrita a base de cortos párrafos en prosa y con un gran acierto en la combinación de poesía y química.

Era una entrada escrita, también, a partir de un conocimiento incompleto de la obra de María Cegarra; a través de unos pocos poemas desperdigados por diversas páginas de internet, ya que sus libros eran inencontrables. Acababa en septiembre de 2016, con el deseo de que alguna editorial valiente que reeditara la obra de María Cegarra.

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Cristales míos. María Cegarra Salcedo. Colección Torremozas. Madrid,  2017.

Nuestro deseo se ha hecho felizmente realidad ya la editorial Torremozas, dedicada en exclusiva a la edición de textos escritos por mujeres, ha editado, en noviembre del pasado año, Cristales míos,  primer libro de poemas de María Cegarra editado en 1935 por la editorial Levante.

La edición es muy cuidada, reproduciendo el libro original, incluido el prólogo escrito en su día por Ernesto Giménez Caballero. En este prólogo, además de los comentarios y apreciaciones relativos a la obra poética; se describe el clima de la época en La Unión, el ambiente familiar sumido en el dolor por la muerte de Andrés Cegarra Salcedo, hermano mayor de María, cuya figura se agiganta y muestra como fue un condicionante persistente en la vida de toda la familia Cegarra y de la poeta.

Incluye también la edición un Anexo fotográfico bastante completo en el que aparecen fotografías de María Cegarra y su mundo hasta ahora inéditas, procedentes de archivos familiares, del archivo de María Teresa Cervantes y, bastantes de ellas, del Patronato Carmen Conde – Antonio Oliver .

Cristales míos se completa con una introducción de su editor, Fran Garcerá, que lleva como título: Yo soy quien enciende las estrellas, tomado de uno de los versos del poemario; (concretamente el número 33 ”Yo soy quien enciende las estrellas. Llevo un río condensado de luz que hace de arco con la altura.”); y como subtítulo María Cegarra Salcedo: poeta de cristales, fórmulas y versos (1899-1993).

 

Fran Garcerá es investigador predoctoral en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de CSIC en Madrid, donde realiza su tesis doctoral sobre poetas españolas de la Edad de Plata (1900-1936), habiendo recuperado, además de la obra de María Cegarra, la de las poetas Margarita Ferreras y Mercedes Pinto. (ver Nota 2).

De la introducción, en la que se aportan nuevos detalles bio-bibliográficos de María Cegarra no conocidos – o no difundidos – hasta ahora, resaltaría varios aspectos. En primer lugar, observa como la emancipación de la mujer y su incorporación a la vida social española fue alcanzando en los años veinte y treinta, no sólo a la política, la cultura y la literatura, sino también a las ciencias y a la enseñanzas técnicas. En este aspecto María Cegarra sería una pionera, pues fue la primera mujer perito químico en nuestro país con, además, laboratorio propio. (Nota 3). Sobre esta relación de la poesía con la ciencia y la química en la poeta, indica (sic), “Su voz poética no pudo hacer otra cosa que decantarse entre fórmulas y cristalizaciones lo que hizo de su verso una intuición emotiva única.”

Otro aspecto destacado de la introducción es la descripción de como María Cegarra estaba perfectamente integrada en la vida cultural de su tiempo, participando y perteneciendo a diversas redes de colaboración de autores e intelectuales. Lo que facilitó que Cristales míos fuera reseñado por numerosa prensa nacional gracias a la publicación en la Editorial Levante (creada por su hermano Andrés), y a las redes citadas, lo que hizo que ejemplares del libro llegaran a las manos de los principales poetas del 27, como por ejemplo Vicente Aleixandre – de manos, probablemente de Miguel Hernández – que recibió el libro y le envió a la autora las palabras siguientes: “La ternura de su libro, como temblor contenido y transparente me llegan enseguida y me hacen participar de su emoción humana, no por recogida menos visible…”

Otra prueba de la participación de la poeta de La Unión en la vida cultural de la época es que apareció en la nómina de escritoras y artistas que la revista Noreste de Zaragoza publicó en un número monográfico bajo el epígrafe “Heroinas de vanguardia”, junto con otras autoras como Carmen Conde, Ernestina de Champourcin Elena Fortún, entre otras.

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Poemas de laboratorio

En el índice de Cristales míos, Poemas de laboratorio aparece como pieza separada incluyendo los poemas numerados del 70 al 77, en una agrupación, por tanto, voluntaria por su temática muy relacionada con la química y actividades de laboratorio.

Hay que apuntar que estos poemas no son los únicos fuertemente relacionados con la ciencia. Por una parte, tras el bloque de Poemas de laboratorio, aparece también, como pieza separada el Ensayo espiritual sobre los perfumes, (poemas numerados del 79 al 81), que merecerían por su sensibilidad y por el gusto especial que María Cegarra les tenía (“… las armas de amor de la química son los perfumes…”), merecerían un capítulo de comentarios aparte.

Por otro lado, en Cristales míos, hay – además de los anteriores mencionados – bastantes poemas en que aparece claramente, a traves del vocabulario e imágenes, esa preciosa conexión entrela ciencia química y la poesía. Como el número 7:

“He cerrado la puerta de mi corazón con una recia muralla de indiferencia, y a través de ella se ha filtrado – ósmosis de sentimientos – el paisaje anímico de una sonrisa.”

Volvamos a los Poemas de laboratorio. Debemos sumergirnos y empaparnos de su ternura y emoción, por su sensibilidad y concisión. Hagamos un recorrido por  la afirmación de la sílice, por los hidrocarburas que dan la vida; por la saturación, (que no existe pese a lo que la químca afirma); por ebulliciones y alambiques, transmutaciones y átomos; por las balanzas como crucifijos con su quietud y sensibilidad y por planos de ágata y cuchillos de acero.

Folleto informativo sobre la Konglutina,
cemento desarrollado por María Cegarra

Finalizo con una afirmación, sobre María Cegarra, del editor Fran Garcerá, que suscribo entusiasta:

“Devolverla de nuevo a la actualidad en pleno siglo XXI es un acto de justicia con el pasado de nuestra Historia Cultural y nuestro Patrimonio Literario.”

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Notas y enlaces

1. Les remito a la entrada  He sido una sencilla profesora de química de este blog del 20 de septiembre de 2016, sobre todo para las notas y enlaces bibliográficos, sobre la vida y obra de María Cegarra.

2. De 2015 es la tesis doctoral de María Rosa Penalba Moraga, de la universidad de Murcia, de título La obra literaria de María Cegarra en su entorno vital.

3. Una noticia curiosa que Fran Garcerá ofrece, en su introducción a Cristales míos, es que María Cegarra desarrolló un tipo de cemento para tapar los poros y grietas del hierro al que bautizó como Konglutina, figurando en el Anexo fotográfico una reproducción del folleto informativo sobre el mismo.

 

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Supercherías de los astrólogos… Gabriel Ciscar

Enlace a Supercherías de los astrologos… de Gabriel Ciscar en poesía y ciencia

Escrito en los últimos años de su vida, en Gibraltar, donde, al retorno del absolutismo se encontraba exiliado, Gabriel Ciscar y Ciscar, que fue una figura central como marino, como matemático y como estadista en aquella difícil España a caballo entre los siglos XVIII y XIX, (ver nota 1), iniciaba el prólogo de su Poema físico-astronómico con el siguiente párrafo

He llamado poema a esta composición didascálica, por parecerme que se alejaba de serlo menos que otras publicadas con dicho título, y miraré con indiferencia el que los críticos la llamen, aunque sea romance de ciego. El Arte Poética, de Horacio, sin ser poema, hace diez y ocho siglos que merece el aprecio de los sabios; y yo me daré por satisfecho con que mi composición rimada no merezca el desprecio de los inteligentes. (Ver nota 2).

Como indica José María Núñez Espallargas, autor de la antología de la poesía científica del siglo XIX, La ciencia en la poesía, (ver nota 3), “… era un viejo proyecto largamente pensado, pero siempre pospuesto por falta de tiempo: escribir un poema que emulando el De rerum natura de Lucrecio (que de niño había leído en su casa familiar), describiera de forma poética, pero a la vez didáctica los conocimientos sobre astronomía que había alcanzado el hombre de su época.”

Precedido de un importante prólogo que constituye, sobre todo, un completo programa didáctico, que merecería un estudio detallado; el resultado es un poema compuesto por siete cantos con  más de seis mil versos, constituyendo, (y seguimos de nuevo a Núñez Espallargas), “… el más importante poema didáctico-científico de la lengua española.” Además incluye dos importantes herramientas didácticas añadidas.

En primer lugar, hay un denominado Extracto en forma de índice que es un guion desarrollado de los cantos en que se indica el número de página en que comienza cada uno de ellos y en el que resume el contenido de cada una de las composiciones poéticas numeradas del Canto; de forma que, yendo a él, se podría realizar la lectura selectiva de unos u otros poemas. Así, por ejemplo, tendríamos para el Canto I, lo siguiente:

“CANTO I. De los fenómenos más notables que se observan en la Tierra y en su atmósfera    Pág. 43

1 Declamación contra la ignorancia dé la figura y tamaño de la Tierra; 2 su verdadera figura, la mayor elevación de los montes y su radio.
3 Origen de la gravedad; 4 los marinos españoles fueron los primeros que demostraron prácticamente la figura redonda de la Tierra, han construido excelentes Cartas hidrográficas, y conmemoración de las obras de Navarrete.
5 Del peso, y de su ventaja sobre la medida.
6 Extensión y profundidad del mar, y 7 la inspección de su cara superior manifiesta su convexidad.
….”

En segundo lugar, se incluye un capítulo de Advertencias del autor; que conviene, en palabras de Ciscar, leer primero. Son breves notas en número de 36 y de variado carácter. De definición de las unidades utilizadas, de explicación de fenómenos químicos o físicos, etc. Veamos, a modo de ejemplo, algunas de ellas.

ADVERTENCIAS DEL AUTOR.

1 La legua de que se ha hecho uso es la marina, de veinte en grado, dividida en tres millas, y cada una de estas en diez estadios.
2 La vara es la española, corregida, comprehendida doce millones de veces en el cuadrante de meridiano terrestre. Se considera dividida en tres pies, y estos en pulgadas y líneas. Dicha vara es cosa de una línea y cuatro puntos menor que la mandada usar, y esta con el metro exactamente como cinco á seis.

4 Por la Marina se entiende la Facultad ó Ciencia propia del Marino.

21 En el aire atmosférico hay, con corta diferencia, quince partes de ázoe, ó aire mortal, por cada cuatro de aire vital, llamado oxígeno , que quiere decir engendrador de ácidos, y unos tres milésimos de gas ácido carbónico. El exceso de oxígeno es más perjudicial para la respiración que su escasez.
…”

En la segunda edición, realizada en 1861 por el capitán de fragata y coronel de infantería, D. Miguel Lobo, éste añade algunas notas, (pocas y al principio) y un Índice alfabético de las voces facultativas que se hallan en el poema, que resulta de gran utilidad ya que permite buscar dichas voces o términos científicos en el Poema Científico-Astronómico. Por ejemplo:

 

En noviembre de 2015, se incluyó en poesía y ciencia una pequeña parte del Poema Físico-Astronómico; en concreto  el artículo 28 del Canto I, dedicado al termómetro. En la entrada correspondiente de este blog, intentamos dar a conocer a la relevante figura de Gabriel Ciscar y difundir su obra. A ella remitimos a los lectores interesados.

Nos gustaría profundizar en esta ocasión en el principio y en el final del Poema Físico-Astronómico. Esto es; en la Introducción y en el apartado final, el número 16, del Resumen incluido en el Canto VII; que es, a la postre el último apartado poético del Poema Físico-Astronómico.

En cuanto a la Introducción; vemos, en el Extracto en forma de índice, que se compone de 3 apartados: “1 Proposición; 2 invocación, y 3 apostrofe al inmortal Isaac Newton.”

El apartado 1, primera estrofa del poema, es una declaración de objetivos en cuatro endecasílabos redondos.

1 De la constitución del Universo
Voy á indicar las leyes primordiales,
Y las bellas Lumbreras celestiales
A describir extensamente en verso.

 

El apartado 2, ó “invocación”, constituye un panegírico. Ciscar recuerda y alaba a científicos que han construido la ciencia hasta ese momento; se siente llevado a hombros de gigantes que le han precedido: Alfonso X el Sabio, Galileo (que aparece como “el ilustrado florentino”); o aquellos que son o han sido coetáneos suyos:

… Tosca, sol de la Escuela Valentina;
Don Jorge Juan, Newton de la Marina;
Mazarredo, Espinosa, Humboldt, Galiano,
Sabio La Pías, Mechain, ilustre amigo;…

Terminando en estos magníficos cuatro versos, de los cuales, los dos últimos resultan memorables

…. En las subidas ásperas, la mano
Dadme benignamente, y por lo llano
No os desdeñéis de caminar conmigo,
Mientras resuelto vuestros pasos sigo.

El apartado 3 es, tal como se indica, un “apostrofe al inmortal Isaac Newton, al que no se nombra pero del que se repasan sus múltiples y brillantes logros en matemáticas, física y astronomía. Demasiado largo; digamos que resulta, prolijo y espeso; alejándose desde el punto de vista poético de la ligereza y brío de los dos primeros apartados.

En cuanto al apartado final, (número 16 del Canto VII), del Poema Físico-Astronómico, en el Extracto en forma de índice aparece como Supercherías de los astrólogos y de otros embaidores; utilidad de la Ciencia en general, y enemigos de ella, y es el poema que hemos seleccionado en poesía y ciencia.

Casi unos doscientos años después, sigue estando de actualidad. Sigue habiendo, en nuestros días, embaucadores, (“embaidores”, dice Ciscar). Con que rotundidad suenan los versos:

…El decir que se lee en las estrellas
Si los años escasos ó abundantes
Serán; si habrá salud ó enfermedades,
Y otras mil cosas á estas semejantes,
Deben ser reputadas necedades
Con que, á gentes sencillas é ignorantes,
Embaucar pretenden los pedantes…

Porque, increiblemente, en el momento actual, siguen vivos la peste y la mala hierba de  los horoscopos y los augures de los tarot televisivos; y, también, las polémicas acerca de la utilidad de las vacunas y, más reciente aún, las homeopatías y otros embustes – que prometen fáciles e inexistentes remedios de resultados muchas veces nefastos  – y que alejan a la gente de la honesta y esforzada ciencia. No muere la mala fe y persiste la ignorancia.

Pero mientras domine la ignorancia,
Habrá en todos países abundancia
De astrólogos, zahories, alquimistas,
Y, lo que es mucho más, sonambulistas.
La refulgente antorcha de la ciencia,
A nuestra mental vista hace patente
Lo que en un tiempo fué, ó es por esencia,
Cada cosa pasada ó existente;
Y el límite final de la potencia
Con que dotado encuéntrase todo ente.

Como en tiempos de Ciscar, hoy sigue siendo preciso alzar la voz para proclamar la utilidad de la ciencia en general, (y en particular); y para denunciar las supercherías y embustes de astrólogos, embaidores, sonambulistas, y otros enemigos de la ciencia.

 

Notas y enlaces

1.    El Poema Físico-Astronómico  de Gabriel Ciscar se encuentra disponible en internet. La edición original de 1828 de la Librería Militar de Gibraltar, la encontramos en la Biblioteca Nacional. Existe una segunda edición publicada en 1861, anotada por Miguel Lobo, Madrid, Imprenta Rivadeneyra, que se encuentra digitalizada en la Biblioteca Provincial de Jaén.

2. Según el diccionario de la RAE, el adjetivo didascálico-a, (que proviene del latín tardío didascalicus), significa: Dicho especialmente de la poesía: didáctica. En Wikipedia viene como Significado: que instruye o enseña; como Uso: Se refiere especialmente a los poemas didácticos y como Sinónimo: didáctico.

3.  Le debo a José Luis Núñez Espallargas - a partir de la lectura de su obra, La ciencia en la Poesía. Antología de la poesía científica española en el siglo XIXel descubrimiento de la figura y la obra de Gabriel CiscarEl mismo autor escribió en 1995, en la revista Llull, el artículo Gabriel Císcar y  su Poema Físico-Astronómico, en el que, tomando como hilo conductor la biografía de Ciscar, se analiza el entorno cultural del poema en un triple contexto: científico, político y literario pedagógico.

 

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