Archivo de febrero, 2019

La encorvada y la altiva. Ramón de Basterra.

Enlace a La encorvada y la altiva de Ramón de Basterra en poesía y ciencia

Continuamos, en esta nueva entrega de poesía científica, con una vena temática que descubrimos con la fábula El aeronauta de Felipe Jacinto Salas incluida, en poesía y ciencia, el pasado 12 de diciembre.

Esta vena la componen algunas fábulas evolucionadas aparecidas, ya en el siglo XX, en las que artefactos científicos y tecnológicos ocupan el lugar que, en las fábulas más clásicas y reconocibles, vemos normalmente protagonizadas por animales o plantas.

Mª Rosa Ozaeta Gálvez, (en su artículo “Los fabulistas españoles. (Con especial referencia a los siglos XVIII y XIX)” publicado en 1998 en Epos: Revista de filología, Nº 14, págs. 169-205), constata, por una parte, la clara decadencia del género fabulístico en el siglo XX, “… en el siglo XX se aprecia un descenso en su actualidad, desapareciendo prácticamente la fábula y los fabulistas, aunque no sus cultivadores ocasionales, y manteniéndose el género residualmente en publicaciones infantiles, siempre bien aceptadas por sus receptores.” 

 

Ramón de Basterra

Sin embargo, también en el citado artículo, señala a algunos autores del siglo XX que, en el campo de la fábula, intentan su continuidad y evolución; mencionando, en concreto a Ramón de Basterra y a Juan José Velo Nieto. Así, indica:

“Ramón de Basterra es un autor digno de mención en cuanto a su intento de modernizar la fábula mediante la transformación de los personajes tradicionales en máquinas que aleccionan al hombre, procedimiento también seguido por Juan José Nieto en su Fabulario Boreal.

Basterra, en su composición poética “épicoalegórica” — como la califica Díez-CanedoVírulo Mediodía, que dedica a sus “tres amados maestros” : Ramiro de Maeztu, José Ortega y Gasset y Eugenio d’Ors, incluye su poema Nuevo fabulario (XII), en que expone, programáticamente, su novedoso punto de vista:

… Se cerraron las fábulas a base
del material del día quinto.

Quedan abiertas otras. Escuchad a las máquinas.
Escuchad su lección de ritmo.

Calla doña raposa, don león, don caballo.
Avanza doña grúa, don cilindro, don émbolo.”

A este poema, le sigue, en primer lugar, con el número XIII, el titulado Introducción a las fábulas y después, con el número XIV, el bloque Nuevas fábulas, compuesto por cuatro poemas: La encorvada y la altiva, El buen camión, El avión y el molino y El motor obscuro que transparentan en sus títulos quienes son los principales actores de las nuevas fábulas.

De Juan José Vela Nieto sólo se menciona, en el artículo, el título de su poemario, Aurora Boreal. Es prácticamente inexistente la información encontrada en internet de este autor. Si hemos hallado un par de poemas. (Ver Nota). Del primero, que tiene por título Filosofía del “Boreal” y que, al igual que sucedía con el Nuevo fabulario de Basterra, es programático, se incluye seguidamente, un fragmento.

“… Más yo, que soy moderno fabulista,
abandoné la selva animalista,
y, abrazado a turbinas y motores,
inhalé el arcaduz de sus vapores
extrayendo la etérea consecuencia
de su mucho poder y mucha ciencia,
e hice hablar al tornillo, al cojinete,
al motor de explosión y al torniquete,
pensando que, al hablar un topolino,
en vez de hacerlo un ganso o un pollino,
mis fábulas dirán “topolinadas”,
pero no pollinadas ni gansadas.
Brindo pues al lector las moralejas
de mis motorizadas fabulejas”…

El segundo poema, que tiene bastante gracia, y se titula La Cafetera Express y el Infiernillo Eléctrico, se muestra a continuación.

La cafetera Express vaporizaba
y al infiernillo eléctrico exhalaba
sus planes venideros
de cambiarse en veloz locomotora
y pilotar los trenes de viajeros
a noventa kilómetros por hora,
para así convertir su inercia estática
en máquina energética y dinámica.

-¡Modérate el frenillo!,
respiró incandescente el infiernillo;
pues juzgó con franqueza
que el café se te ha subido a la cabeza.

¿Es que el llamarte “Express” te da derecho
a desdeñar las portas de tu pecho?…
¿Qué te parecería que yo,
por ser eléctrico artilugio,
quisiera transformarme en un tranvía
para buscar a mi tensión refugio?…

El buen nombre se hereda,
pero no las virtudes que amoneda;
por eso yerra el hombre
te imagina triunfar con sólo un nombre”

 

La encorvada y la altiva. Ramón de Basterra.

Ramón de Basterra y Zabala, nacido en Bilbao en 1888, fue un escritor, poeta y diplomático español del Novecentismo. Cursó sus primeros estudios en Bilbao y el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Orduña. Realizó estudios de Derecho en las universidades de Valladolid y Salamanca, licenciándose en este último centro en 1909.

En 1915 ingresa en la carrera diplomática desempeñando cargos en Roma (entre 1915 y 1917), Bucarest (desde junio de 1918) y, finalmente, Caracas (1924). Allí padece una grave crisis de una enfermedad mental que sufre desde hace años, a consecuencia de la cual es repatriado y más tarde reanuda sus trabajos diplomáticos en Madrid. Sin embargo recae pronto y el agravamiento de su enfermedad mental le condujo a un último ingreso en el sanatorio madrileño de Santa Águeda, atendido por el doctor Lafora. Allí murió por una complicación cardíaca en un ataque de locura apenas cumplidos los cuarenta años.

 

 

En su obra en prosa, como ensayista, destacan sus libros La obra de Trajano, de 1921 (reeditada en 2012), y Los navíos de la Ilustración. Una empresa del siglo XVIII, publicado en Caracas en 1925, (con 3 reediciones en 1954, 1970 y 1984).  Asimismo escribió diversos textos – muchos de ellos dedicados a la villa de Bilbao y sus gentes – en la prensa local vasca (Euzkadi, El Nervión, El Pueblo Vasco y El Liberal), además de algunos artículos y poemas en la afamada revista Hermes.

En cuanto a su obra poética, (sic en Wikipedia); “…su primer poemario, Las ubres luminosas (1923), se caracteriza por el mito civilizador de Roma y las ideas humanísticas. En el poemario Los labios del monte, paisaje y tradiciones vascas se funden en una amplia síntesis histórica. Es el creador de un mito: Vírulo, cuyos cantos corresponden a dos momentos del estilo del autor: En Vírulo. Poema. Mocedades (1924), se muestra barroco, gongorino y virtuoso de la poesía pura. En Vírulo, mediodía (1927), el poeta supera la etapa anterior y se anticipa a su época; de un salto se sitúa en las avanzadas de la vanguardia. Con técnica del futurismo canta la máquina y el destino fecundo de los pueblos hispánicos: la ‘Sobrespaña’. Con esta obra se convierte en uno de los artífices del cambio ideológico de la España contemporánea y en precursor del concepto de Hispanidad.”

Muy influido por Unamuno, Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors y Ramiro de Maeztu, formó parte de la llamada Escuela Romana del Pirineo, grupo informal, surgido en las tertulias del bilbaíno café Lyon D’Or, en el que se pueden incluir, entre otros, a los escritores Jacinto Miquelarena, Pedro Mourlane Michelena, Fernando de la Quadra Salcedo, José Félix de Lequerica, Rafael Sánchez Mazas y Joaquín Zuazagoitia, escritores, algunos de ellos, que gozaron de una gran influencia literaria y política en los años de posguerra en España.

Su obra poética fue recopilada en el volumen Obra Poética de Ramón de Basterra, con prólogo de Joaquín Zuazagoitia, publicado en 1958 y en  2 volúmenes en Poesía, con prólogo de José-Carlos Mainer y edición preparada por  éste y por Manuel Asín para la Fundación BSCH en 2001.

La encorvada y la altiva es, junto con  El buen camiónEl avión y el molino y El motor obscurouna de las Nuevas fábulas, incluidas en Virulo. Mediodía. Con el predominio de versos heptasílabos y alejandrinos, en ella se describen los movimientos y continua actividad de la grúa

Girando con el día.
desde el levante al ocaso,
alargaba la grúa su trompa de cadenas.

Al topar con el alto talle de la grúa le afea su ocio

“Qué bien se ve de lejos al ocioso que fuma
mientras yo peno encorvada.”

La grúa a la que, inmóvil, corona el halo de los santos, le contesta:

- “Mis entrañas son brasas”- dijo,
y sembró en surcos de humo
un trigo de centellas.

A lo que sigue la moraleja de la fábula en los cuatro versos finales.

No se engañen los ojos
por la ajena apostura.
Bajo el vertical ocio
hay congojas de fuego .

 

Cien poemas en cinco años

El 21 de enero de 2014, con la publicación en poesía y ciencia del poema El cerebro de Emily Dickinson, comenzó una nueva etapa de La alegría de las musas, marcada con un 2, como continuación de la primera etapa del blog realizada por Miguel García Posada. En estos cinco años; si no he llevado mal la cuenta, he realizado 100 entradas correspondientes a otros tantos poemas  nuevos incorporados a poesía y ciencia.

La guía fundamental en la selección de los poemas ha sido siempre la novedad, el descubrimiento de nuevos poetas y sus poemas. Lo que ha resultado, a veces complicado; porque tras unos setecientos poemas en total, no resulta ya sencillo encontrar poemas nuevos. En todo caso, ha sido un placer y ha valido la pena: he aprendido y disfrutado mucho. En primer lugar,  conociendo nuevos poetas y poemas y, en segundo lugar, dándolos a conocer e intentando  presentarlos de forma adecuada, entretenida y sugerente a fin de provocar una mayor curiosidad del lector por los poetas y poemas seleccionados.

En esta intención vamos a seguir en el futuro mientras encontremos nuevos poetas y poemas y hasta que el cuerpo aguante. Un abrazo.

Nota

En el artículo Poesía y fábula en la Vía de la Plata de Juan Pedro Vera Camacho, se encuentran, junto con un breve texto biográfico, los dos poemas mencionados de Juan José Vela Nieto.

 

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Las bodas de las plantas. José de Viera y Clavijo.

Enlace a Las bodas de las plantas de José de Viera y Clavijo en poesía y ciencia

Del 25 de enero hasta el 5 de mayo se celebra en la sede de la Biblioteca Nacional de España una exposición sobre la figura de José de Viera y Clavijo que fue uno de los representantes más significativos del movimiento ilustrado del siglo XVIII en España. (Nota 1).

 


Nacido en el pueblo de Realejos de Tenerife en 1731, después de trasladarse a Madrid para perfeccionar su formación en el ámbito de su carrera eclesiástica, tuvo la oportunidad de viajar, como ayo del hijo del Marqués de Santa Cruz, por numerosos países europeos tomando contacto con algunos de los más destacados miembros de la ciencia e ilustración francesa.

A partir de todo ello, desarrolló a lo largo de su vida una ingente labor científica, social y cultural con una extensa producción en historia, poesía y ciencia que compaginó con su carrera eclesiástica en la que – dentro de unos parámetros muy liberales para la época – alcanzó un destacado renombre como orador religioso.

Como muestra de sus más destacadas obras, se pueden mencionar su Historia general de las Islas Canarias en cuatro tomos publicados entre 1.778 y 1.783; los Elementos de Física y Química en 1.784 y el Diccionario de Historia Natural de Canarias que alcanzó su edición, por la Sociedad económica de amigos del país de Las Palmas de Gran Canaria, en 1.866. (Ver Nota 2).

Siguiendo la práctica de ilustrados científicos europeos, en concreto franceses, José de Viera tuvo también una dedicación muy destacable a escribir la ciencia en verso. Práctica que hoy vemos, más bien como divulgación científica, pero que en el siglo XVIII seguía siendo una forma didáctica canónica de expresar la ciencia. (Nota 2).

En este sentido, escribió el poema de cuatro cantos Los aires fijos, publicado en Madrid en 1.779, que introdujo en España el conocimiento que de los aires, (que era como en ese tiempo se denominaban los gases), fijos, inflamados y desflogisticados habían hecho, en el extranjero, eminentes científicos como Priestley y Sigaud. En 1.781 añadió un quinto canto, que hablaba de varias especies de gases vegetales descubiertos por Injenhousz; y en 1.783 compuso un canto sexto sobre la máquina o globo aerostático. En este último punto, cabe destacar que en 1.783 participó en la elevación, desde el Jardín del palacio del Marqués de Santa Cruz en Madrid, de uno de los primeros de globos aerostáticos que se elevaron en España. (Nota 3).

Las bodas de las plantas

En 1.806 compuso el poema original titulado Las bodas de las plantas que permaneció inédito hasta 60 años después de su fallecimiento, en que se realizó su edición por Juan Teixidor y Cos, catedrático de Farmacia de la Universidad de Barcelona en 1.873.

José de Viera. Grabado de José J. Fabregat
(Wikipedia)

 El poema revela los vastos conocimientos botánicos de Viera que con oportunas comparaciones e imágenes de las especies vegetales, relatadas en octavas reales, hace comprender el fenómeno de la fecundación de las plantas que fue estudiado e investigado a lo largo del siglo XVII y principio del XVIII, consolidándose con Linneo en 1.735.

En el prólogo de la edición de Las bodas de las plantas citada se expresa lo siguiente:

“El sistema sexual, dice Viera en la introducción al poema Las bodas de las plantas, está fundado en la diferencia de sexos, que hay en el centro de las flores, y en su varia estructura: los estambres pertenecen al sexo masculino, y los pistilos al femenino. Llámase Estambre la hebra ó filamento que lleva en la parte superior una Antera ó borlilla amarillenta con Polen, ó polvillo seminal fecundante, y llámase Pistilo aquel órgano que se ve ordinariamente en medio de los estambres, compuesto de un botoncito, gérmen ú ovario (el cual contiene el rudimento de la planta, ó semilla) y de Estilo ó puntero, que termina en un Estigma ó clavillo, bañado de un humor, capaz de hacer estallar sobre él la antera.”

En la falta ó presencia y disposición de órganos sexuales, fundó Linneo la clasificación, de la cual Viera cita los nombres de cada clase con un ejemplo, y para que sean mas útiles tales citas, copiaremos el cuadro sinóptico de los caracteres de las clases, … , y á continuación de sus nombres añadimos los de las plantas citadas por Viera.

El poema de un solo Canto, compuesto por 47 octavas reales, está escrito con solvencia, soltura y en bastantes de sus versos y estrofas con agradable vena poética. En él, como en gran parte de la poesía neoclásica, hay frecuentes referencias mitológicas, (estrofas 1, 32, 42 y 45), y, también, podemos encontrar referencias panegíricas a otros científicos; en concreto, a Linneo y Jussieu, (estrofas 1 y 37).

No es cosa de incluir en poesía y ciencia el poema en su totalidad, por lo que hemos seleccionado, como muestra del mismo para poesía y ciencia,  las seis octavas iniciales del poema. En la primera estrofa, se expresa el objetivo general del poema: Los desposorios de la amable Flora / Cantar en un vergel es mi deseo…”, mencionando a Linneo: “… al primero que vio en las plantas / Los sexos, los amores y las bodas.” En la segunda, se expresa el alcance a toda la flora: “El Reyno vegetal será su imperio…” , y se muestra la nomenclatura científica de la plantas: “… con Especies, con Géneros y Enlaces / Forman Familias, Órdenes y Clases”.

La octava 3ª es una bella y conseguida reivindicación del carácter de seres vivos plenos de las plantas con sus funciones vitales y comportamientos, y sus señales de sentimiento; finalizando con la mención al objetivo central del poema: su reproducción, “… Que envejece, que muere, que reposa, / Y que deja una prole numerosa.”. (Ver Nota 4).

 

 

Las tres siguientes octavas están dedicadas van mostrando ejemplos de las señales de vida y comportamiento de las plantas relatadas en la estrofa 3ª. Y así, van desfilando diferentes plantas: Mimosa, Opuncia, Caléndula y el D. Diego de noche, que abre sus flores a las cinco de la tarde. También, la Flor del sol, el Árbol triste, la Musicapa que “… si se le posa una mosca te responde a /con pronta diligencia se la atrapa” o la Buenos días – planta osca – que si se osa tocarla responde golpeando con una de sus ramas.

El texto completo de Las bodas de las plantas está disponible en internet en dos versiones. En primer lugar, la edición original de 1873, (que hemos mencionado), en la web Memoria Digital de Canarias, con la introducción del editor Juan Teixidor y Clos en la que se da noticia de la biografía de Viera e incluye un cuadro sinóptico  general con los caracteres de las clases de flores según su forma de reproducción en el que, a continuación de sus nombres, añade los de las plantas citadas por Viera en el poema.

En segundo lugar está la edición en 2017 por el Ilmo. Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, y por el Cabildo y el Centro Unesco de Gran Canaria , con introducciones a cargo de la Dra. Dña. Yolanda Arencibia Santana, catedrática emérita de la ULPGC y del Dr. D. David Branwell, Exdirector del  Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo” del Cabildo de Gran Canaria. Es completa, reproduciendo fielmente la edición de 1873 de la que reproduce el cuadro sinóptico que antes hemos mencionado y que añade bellas ilustraciones de todas las flores de las plantas citadas en el poema.

Notas y enlaces 

1. Se trata de la exposición “Viera y Clavijo. De isla en continente” en la Biblioteca Nacional de España, abierta al público del 25 de enero y 5 de mayo de 2019, que presenta una muestra significativa de los manuscritos del polígrafo canario, así como de sus ediciones príncipes, retratos, grabados de la época y materiales científicos, al objeto de dar difusión de la representatividad de su figura en el contexto de la cultura nacional del Setecientos.

2. En el número 14 de febrero de 2013 del boletín Los Realejos a través del tiempo, Joaquín  Blanco  Montesdeoca realiza una interesante y notable semblanza biográfica y de la obra de José de Viera y Clavijo.

3. En los artículos Viera y Clavijo, poeta ilustrado, de Sebastián de la Nuez de la Universidad de La Laguna y El héroe en la poesía didáctica de Viera y Clavijo de José Cebrián de la Universidad de Harvard, se analiza en profundidad la obra poética de Viera y Clavijo.

4.  El poema debía incluir, en el manuscrito original, notas explicativas de José de Viera que se conservaron en la edición realizada en 1.873. Así, por ejemplo, en el verso que se refiere a la numerosa prole de las plantas, la nota indicativa decía así: “(1) Una sola planta de Maiz ha llegado a dar doscientas semillas: otra de Girasol, quatro mil: una Adormidera, treinta y dos mil: un pié de tabaco, trescientas y sesenta mil.” También el editor añadió notas, como por ejemplo la incluida en el inicio de la 4ª octava: “(*) Se llama ordinariamente Sensitiva una leguminosa Mimosa sensitiva porque al tocar sus hojas estendidas. como avergonzada dobla sus hojuelas aplicándolas al peciolo, y éste al tallo. (N. de edit,)” . Por último añadir,  que la ortografía puesta por el Autor en el original se ha conservado.

 

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