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Física. David Jou i Mirabent.

Enlace a Física de David Jou i Mirabent en poesía y ciencia

Para este final de curso en poesía y ciencia, el destino ha querido, (como en la canción Dos cruces del compositor bilbaino Carmelo Larrea), ponernos en bandeja el poema Física del catedrático, ensayista y poeta catalán David Jou. (Ver Nota 1).

David Jou en http://pagines.uab.cat

Y es que con motivo de la reseña del libro El año en que salvé a Einstein de José de la Peña Aznar, que realicé para madrimasd.org, volví a quedar impresionado de la importancia de las matemáticas en la física del último siglo, al toparme con las formidables figuras de Heisenberg y la construcción matricial de la física cuántica; de Schödinger con la formulación de las ecuaciones de onda, sin olvidar a Max Born y su interpretación probabilística de la función de onda de Schrödinger.

Recordé entonces el poema El físico de David Jou en que se relata la lucha de los físicos con las matemáticas, su obsesión por la exactitud y simetría de las ecuaciones y la mezcla de infierno y gloria de ese proceso.

El físico

Este espantajo
insomne, jeroglífico e hierático,
posado en una rama del gran árbol matemático,
con ojos que no ven sino el cálculo integral,
hoy quizás se amarga
—sé bien su sombra larga—
por un signo, una coma, un factor no lineal.

Tened piedad de él, de su búsqueda angustiada:
el cielo del crepúsculo, la costa, el mar, la playa,
serán inexistentes para él hasta que haya
resuelto el signo erróneo y la cifra equivocada.

En ese punto, buscando más información en la red sobre David Jou y su obra, me encontré en el blog No t’ho perdis con tres poemas que desconocía y que, junto con el anterior, forman un estupendo conjunto de poesía y física, ya que tratan de diversos aspectos relacionados.

En El professor, se presenta la enseñanza de la física y los alumnos:

Quin privilegi, haver pogut parlar
tants anys davant d’uns ulls que renovaven
contínuament la seva joventut,
haver-me sentit ple de savieses més altes que la meva
i des d’elles haver pogut parlar, argumentar, sorprendre, rebatre, demostrar,
oblidar-me dels meus límits, de la meva poca gràcia,
de la meva veu monòtona, de mi mateix i tot,
i en un cel de pissarres i de guix esdevenir tan sols un portador
-indigne, ho sé, i obscur- de tantes meravelles! 

 

Otro de los poemas trata de los exámenes:

…. I les preguntes que semblen un parany, una teranyina,
en lloc d’un retorn a idees visitades i sabudes,
i el vagar perdut pel laberint de records mal païts i poc consolidats,
i l’ordre brillantíssim de la lògica degradat en un caos arbitrari,

En donarem la culpa, com sempre, als altres i a la sort:
si aprenguéssim a saber les nostres culpes,
la nostra part del fracàs,
i sabéssim adreçar la nostra voluntat
cap al futur, cap al millor, cap a l’altura,…

Y, finalmente, el espléndido poema Física que constituye una exaltación, un canto a la disciplina científica – tal y como ahora las conocemos – más antigua; la que primero se desgajó del bloque que se denominaba genéricamente “historia natural” a partir de la astronomía. La Física que es donde siguen situándose hoy en día las fronteras últimas del conocimiento humano con las ondas gravitatorias, bosones de Higgs, etc.

David Jou nos ofrece un poema que parte de la refutación en profundidad de la falsa premisa o del tópico de que la Física es una ciencia fría, desangelada y poco humana frente a otras. (Ver Nota 2).

Como pueden decir que es fría si me ha encendido tan a menudo,
si me ha inundado tantas veces de deseo y de vida,

Si me ha unido a la Tierra, a la Luna y a las estrellas
de forma tangible, a través de leyes calculables;…

El poema es autoexplicativo, se entiende todo él; y expresa el asombro del poeta ante las explicaciones racionales que la física proporciona a las preguntas e interrogaciones sobre el mundo.

Por todo ello, Física me ha parecido un buen broche final para este curso 2017-2018 de poesía y ciencia. Una oda sincera y nada rimbombante a la ciencia física que nos da acceso al conocimiento profundo del universo y que nos sigue impulsando a nuevas preguntas. La Física que nos acerca, en definitiva, a la gloria del mundo.

Feliz verano. Hasta septiembre,

Notas

1David Jou i Mirabent es un científico y poeta que ya tiene presencia en poesía y ciencia con los poemas Homenaje a Ramón y Cajal El número pi y Einstein y las ondas gravitatorias. Es catedrático de Física de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en termodinámica y mecánica estadística de procesos irreversibles, área en que ha publicado unos doscientos artículos en revistas internacionales y varios libros. Es  miembro de la Sección de Ciencias y Tecnología del Institut d’Estudis Catalans, académico de número de la Reial Acadèmia de Doctors y correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

Pensador de la ciencia podemos ver su obra en ensayos sobre aspectos históricos y culturales de la ciencia tales como los orígenes de la termodinámica y sus resonancias culturales, relaciones entre ciencia y poesía o entre ciencia y teología, etc.. Excelente divulgador científico, fue colaborador del Suplemento de Ciencia y Tecnología del diario La Vanguardia de 1983 a 1994.

Por último, es también un gran poeta en lengua catalana con más de una docena de títulos publicados desde 1975, estando traducida su obra a diversos idiomas: francés, inglés, alemán, ruso y, por supuesto, al castellano como, entre otros, los libros Los ojos del halcón maltés Las escrituras del universo. Su poesía transita, en muchas ocasiones, por temáticas científicas, aportando una destacada sensibilidad, gusto y hallazgos de sorprendentes imágenes a cerca de hechos y significado de la ciencia – en particular, la física – contemporánea.

A continuación se enlaza a una entrevista a David Jou, realizada en 2014, en revistacombate.com

2. Lógicamente, los poemas están en catalán, primera lengua poética de David  Jou. Me ha atrevido a traducir Física para poesía y ciencia. A continuación se reproduce el texto en su idioma original.

Física

Com puc dir-ne fredor si m’ha encès tan sovint,
si tants cops m’ha inundat de desig i de vida,
si m’ha fos al seu foc –la raó feta instint-
i m’ha obert tot un món amb tan sols un bolígraf?

Si m’ha unit a la Terra, a la Lluna, als estels
tot fent llei calculable una força intangible,
si, en donar equacions a la llum, m’ha permès
resumir-ne els secrets en un joc de sis signes,

si entre el món i els sentits hi ha posat la riquesa
de preguntes, matisos, raons, teories,
si d’això me n’ha fet llibertat i bellesa
i m’ha fet habitar plenituds i vertígens,

si m’ha estat un llenguatge per dir l’infinit,
si m’ha dit amb pocs mots unes lleis tan fructíferes,
si s’ha fet una part tan profunda de mi,
com puc dir-ne fredor, de la física?

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¡No corras papá! Manuel Vázquez Montalbán

Enlace a ¡No corras papá! de Manuel Vázquez Montalbán en poesía y ciencia.

Manuel Vázquez Montalbán

Se me han juntado en estos días el recuerdo de dos hombres míticos. Por una parte,  llevaba pensando varios días en  Manuel Vázquez Montalbán  del que el próximo mes de octubre se cumplirá el decimoquinto aniversario de su fallecimiento. Por otra; la prensa ha relatado en estos días el descubrimiento de una grabación inédita de John Coltrane, realizada el 6 de marzo de 1963, justo la víspera de la grabación de su exitoso disco Ballads en que contó con el vocalista Johnny Hartman.

No he podido acreditar la cita, pero sé que leí una vez que, al enterarse del inesperado fallecimiento de Coltrane, su bajista Jimmy Garrison llamó a un colega para comunicarle la noticia y dijo: Coltrane ha muerto… ahora ¿qué vamos a hacer?” Cuando Vázquez Montalbán murió en Bangkok, no se si alguien se hizo en público esa pregunta.  Bueno; pues yo me la sigo haciendo ahora; quince años después en que lo sigo echando tanto de menos.

 

Manuel Vázquez Montalbán (Wikipedia)

Durante más de 30 años, fue referencia de miles de españoles que seguíamos sus múltiples actividades. Con un punto de partida siempre político; en periodismo era fino, mordaz e inteligente en diversos medios: en las míticas revistas Triunfo y Por favor y, en prensa diaria, en sus últimos años con majestuosas y esperadas columnas periódicas en El País. Fue un fino ensayista que nos situó en medio de un mundo que empezaba a mostrar su globalidad y ya dominado por el conjunto de los potentes mass media, hacía ver como el nombramiento de un nuevo gobernador de California acababa teniendo consecuencias en la política municipal de Madrid, por ejemplo. Sus primeros libros en esta campo: Informe sobre la información (1963), Manifiesto subnormal (1970) y Crónica sentimental de España (1971) fueron auténticos aldabonazos en la época.

Fue novelista insigne que, además de sus obras más serias y canónicas (como, por ejemplo,  El pianista de 1985 o Galíndez de 1991),  inventó la novela negra en España con su serie de Pepe Carvalho que, desde la inicial Yo maté a Kennedy de 1972, abarcó unas 20 novelas. Nos enseñó gastronomía a los españoles y, además, puso en valor  -sobre todo para los intelectuales de entonces – las hasta ese momento alienantes aficiones al futbol y la copla.

Su poesía

Fue también un grandísimo poeta. En 1967, a los 28 años, publicó su primer libro de poemas: Una educación sentimental, que visto en la distancia, supuso una revolución. Sin perder de vista sus raices – de dónde veníamos – y la sociedad española en ese momento, aportaba unas referencias múltiples y unos ecos culturales e históricos que hacían avanzar la poesía varios pasos por delante de la anterior poesía social y de la poesía de la experiencia.

Fue incluido en la famosísima – y siempre polémica – antología Nueve novísimos de José María Castellet publicada en 1970 que, con su estética culturalista, se presentó y era en gran parte una ruptura en 1969, con respecto de la poesía imperante hasta ese momento. En ella, Vázquez Montalbán figurará entre los seniors, junto con José María Álvarez y Antonio Martínez Sarrión. El resto de poetas incluidos fueron: Ana María Moix, Leopoldo María Panero, Pere Gimferrer, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix y Guillermo Carnero.

 

En el prólogo a la Poesía completa. Memoria y deseo (1963-2003), de Vázquez Montalbán, Francisco Rico indica, (Ver Nota 1):

“…aún situándose en el terreno experimental, rupturista, estéticamente revolucionario, Vázquez Montalbán se singulariza con respecto a sus compañeros de Nueve novísimos por algo esencial: él, como poeta, no renuncia al componente crítico de la poesía de sus padres generacionales. Me refiero a los poetas sociales españoles, pero también a poetas europeos y anglosajones que, en el periodo de entreguerras, tantearon la experimentación y el irracionalismo sin abandonar la mirada crítica.”

Y también

” Estamos, por tanto, ante una poesía de la experiencia entendiendo ésta como totalidad. Lo cual significa incorporar a esta totalidad un planteamiento formal innovador, rupturista. La experiencia que Manuel Vázquez Montalbán transforma en poema es, por ello, poliédrica e inclusiva: en ella convive el sueño con lo imaginario, la experiencia estética con los distintos estados de conciencia frente a la Historia y frente a la intimidad, incluida la relación amorosa. Y en ella se interrelacionan, como ingredientes básicos de su carga emocional, aspectos de tanto significado íntimo como la memoria personal y la memoria colectiva.”

Señala a ese respecto, el texto de agradecimiento, que siempre ha aparecido en todas las ediciones de su obra poética completa, Memoria y deseo, que reproducimos a continuación

Agradezco
a Quintero, León y Quiroga
Paul Anka, Francoise
Hardy, Vicente Aleixandre
Ausias March, Gabriel
Ferrater, Rubén
Darío, Jaime
Gil de Biedma, Gustavo
Adolfo Becquer, Thomas
Stearns Eliot, Glenn
Miller, Cernuda, Truman
Capote, Modugno, Lorca,
José Agustín Goytisolo, Brech
Lionel Trilling, Antonio
Machín, Jorge
Guillén, Joan Vinyoli, Quevedo
Leo Ferrer, Carlos
Marx, Adam Smith, Miguel
Hernández,
Ovidio Nasón
palabras
versos enteros por mi robados

P.D.- Y al Duo Dinámico, Jorge Borges
y Birkhoff & MacLane (matemáticos)

¡No corras papá!

¡No corras papá! aparece en la antología Nueve novísimos, donde figura como “inédito”. En la obra completa de Vázquez Montalbán el poema está incluido en el que se considera su segundo libro Restos de serie, compuesto por poemas que, escritos seguramente también durante su estancia en la carcel en los años 1962 y 1963 en que se escribió Una educación sentimental, se desecharon y quedaron inéditos en la primera edición de dicho libro. Fueron incluidos en una segunda edición ampliada de Una educación sentimental en 1970.

Marta Beatriz Ferrari, (ver Nota 2), considera que el título Restos de serie, “alude a la reunión de un material heterogéneo disperso, cuyo valor, en tanto mercadería de consumo, está a la baja. La asimilación del texto poético a una mercancía de uso y consumo nos instala claramente ante una concepción de la escritura que, lejos de posicionarla jerárquicamente respecto del resto de las creaciones simbólicas, la equipara con un material descartable.”

Y sigue: “Se trata de un libro de composición disímil y contradictoria que apunta a desdibujar las fronteras genéricas y apela a constantes juegos intertextuales. Voces de diversa procedencia (letras de canciones populares, graffitis callejeros, fórmulas latinas) sumadas al polilingüismo de estos poemas (versos en inglés, francés, catalán) acentúan la heterogeneidad constitutiva y la aparente orfandad enunciativa de los mismos. Esta disparidad de registros pasa a formar parte de un texto en el que cohabitan personajes del cómic (Superman), de series televisivas (James Bond), de cuentos infantiles (Aladino, Alí Babá) con mitos del cine hollywoodense (Yvonne de Carlo, Peter Lawnford), Bach y el tango, Mallarmé y Scott Fitzgerald.”

Finalmente, considera que en los poemas de Restos de serie “se denuncia, por un lado, el lento pero constante proceso de colonización cultural… y, por otro, la ilusión que diariamente nos vende la sociedad de consumo, esas mercancías de felicidad… A partir de determinados clichés socialmente legitimados, el autor articula un discurso poético en el que exhibe y desarrolla la metáfora central de su libro: la equiparación de la incipiente sociedad de consumo —los años 60 en España— con una gran Maquinaria: la ilusión de que existe una fórmula —un instructivo— para alcanzar el éxito, y que la existencia no es otra cosa que una desenfrenada carrera hacia esta meta.”

¡No corras papá! es un poema extraño y entrañable en la obra de Vázquez Montalbán, que resulta incluido en los Nueve novísimos a pesar de todos los nuevos y rompedores poemas que podrían haber sido elegidos de Una educación sentimental.

En primer lugar, el irónico título nos lleva, creo que literalmente, a las primeras campañas publicitarias establecidas en España por la Dirección General de Trafico para tratar de disminuir los accidentes de carretera. (Nota 3)

En segundo lugar en el poema figura el mes de abril:

en abril los erizos mienten flor
y hasta los cantantes de izquierda
se columpian en sus bufandas

Mes de abril mítico para Vázquez Montalbán que lo hace aparecer en muchos de sus poemas: abril es el mes de la proclamación de la Segunda República (14 de abril); es, asimismo, el mes en que se produce el fin de la guerra civil española y en que se entroniza el franquismo (1 de abril). Y es también el mes más cruel de Thomas S. Eliot en La tierra baldía. Abril para el poeta mas rabiosamente eliotiano  de nuestra literatura.

El poema se desarrolla en la mítica California de la década de los sesenta en que nuestro protagonista va a Palm Beach a reunirse con su amante, sumun probablemente de una felicidad pregonada por los mass media.

Cadillac Eldorado Biarritz Convertible 1959

Contiene una señalada referencia a uno de los padres y creadores de la Psicología americana a principios del siglo XX:  William James, uno de los máximos inventores del sueño americano del éxito individual basado en el genio, el esfuerzo y la constancia:

usted nunca estuvo de acuerdo con William james
usted nunca leyó quizás a William james
ni comprobó el nivel de aceite
ni cambió el elemento filtrante
la vida
es un conjunto de movimientos hacia el éxito
y usted equivocó su herramienta

El poema emplea lenguaje y términos técnicos: mecánicos, eléctricos y de lubricación, incluidos en un discurso global propio de la nueva disciplina técnica de esos años: el mantenimiento programado, que se vislumbraba como una de las claves fundamentales de la deseable buena y eficaz marcha de la economía.

Cada diez mil kilómetros
– o cada seis meses -
quite la tapa del distribuidor
saque el rotor y ponga
tres, cuatro gotas de aceite
en el filtro colocado en el centro
del eje rotor
también, ciertamente
debería aplicar una ligera capa
de grasa al patín del ruptor
de lo contrario
nunca llegará usted a Palm Beach
no nunca llegará usted
a Palm Beach

Términos como: eje rotor, tapa del distribuidor, patín del ruptor, (ruptor que en españa siempre se denominó “Platinos” ), electrodos, cojinete de empuje,  forros de embrague… Marta Beatriz Ferrari,  opina que al utilizar este lenguaje intensivamente “postula un concepto más abarcador de lo poético, idea que lo emparenta con los poetas sociales al concebir la poesía como un manual de instrucción, discurso que roza con el antipoema”

Otro aspecto curioso del poema es que es uno de los pocos que podemos escuchar recitado por Vázquez Montalbán. Esta incluido en un documental de unos 15 minutos de duración grabado a finales de los años 80  en que el poeta recita 10 poemas, entre los que se incluye ¡No corras papá!  El video se encuentra en internet en la página web de TVE donde se publicó mucho más tarde, (en 2009). Está en RTVE  A LA CARTA, en el enlace: http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-documentales-de-culturales/documental-manuel-vazquez-montalban/4499635/ (Ver Nota 4).

Aunque hay lectores de ¡No corras papá! que lo interpretan en el sentido de que el sujeto muere, realmente en el poema, en un accidente camino de Palm Beach; yo prefiero interpretarlo como un aviso y severa admonición. No es extraño, ya que – más veces de las que debiera – reconozco en mi mismo a “… uno de esos degenerados / que ha fatigado el cojinete de empuje / y ha causado un desgaste prematuro en los forros del embrague.”

Notas

1. Poesía completa. Memoria y deseo. 1963-2003. Manuel Vázquez Montalbán. Ediciones Península. 2008.

2.  Un novísimo atípico: La singularidad poética de Manuel Vázquez Montalbán”. Marta Beatriz Ferrari. Universidad Nacional de Mar del Plata. Prosemas. Revista de Estudios Poéticos, 2 (2016), pp. 205-227. ISSN: 2386-80151.

3. Campañas que calaron hasta en la copla española. Por ejemplo en Amigo conductor de Perlita de Huelva cuyo estribillo decía:

Precaución, amigo conductor,
Tu enemigo es la velocidad.
Acuérdate de tus niños
Que te dicen con cariño:
No corras mucho papá.

4. Ver Manuel Vázquez Montalbán leyendo sus poemas: cuerpo y voz, escritura y autoría. Alessandro Mistrorigo. Univ Ca Foscari venecia. revista Caracteres. Vol 2, nº 1. Mayo de 2013.

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el espíritu cede. Clara Janés

Enlace a el espíritu cede de Clara Janés en poesía y ciencia

Perdido y felizmente hallado, he vuelto al poemario Orbes del sueño de Clara Janés. Me causa, al releerlo con detenimiento de nuevo, aún más asombro y admiración que cuando, hace unos tres años, descubrí sus poemas e incluimos uno de ellos, en la semilla, en poesía y ciencia. (Ver Nota 1).

 

Al post aparecido entonces en este blog, (junio de 2015), me remito en todos sus extremos y comentarios. Apostillar, solamente que la relación que se establece en Orbes del sueño entre poesía y ciencia es profunda. La poesía surge de las respuestas y construcciones de la ciencia estableciendo diálogos posteriores entre ambas; inigualables ejemplos de las conexiones íntimas y lógicas que pueden llegar a manifestar ciencia y poesía.

En esta nueva entrega hemos escogido el breve e intenso poema el espíritu cede, en el que la mirada de Clara Janés nos guía para llevarnos a vislumbrar el cero absoluto, el fin de los tiempos… la muerte del campo magnético.

En esta entrada, me gustaría centrarme y resaltar la forma y estructura del poemario.  En cuanto a la forma; hay que destacar la importante parte visual del mismo. Parece que todo empezó con una nevada e imágenes de la misma – realizadas también por la poeta – constituyen parte fundamental del libro.

Su bella portada, con esas huellas en la nieve y los collages que encabezan cada capítulo: unión de fotografía – también de huellas en la nieve – y de textos que conforman poesía visual de gran brillantez e impacto que, aun sosteniéndose por sí solas, constituyen un preámbulo ideal para cada una de los nueve capítulos temáticos que forman Orbes del sueño. Sus títulos son reveladores del diálogo planteado entre poesía y ciencia: “Blanco inicial”, “Fuegos caóticos”, “Relatividad”, “Universo infinito”, “Zona de transparencia”, “Función de onda”, “El cero”, “Supersimetría” y “Bifurcaciones sucesivas”. A continuación se muestra la portada del capítulo “El cero”.

 

Otra característica estructural importante de Orbes del sueño es la inclusión, entre los poemas originales, de textos de naturaleza y origen científico impregnados de aliento poético que explican, complementan y acompañan los poemas originales de Clara Janés.

Escritos de los antiguos filósofos precursores, explicando o teorizando el mundo: Heráclito, Demócrito, Anaxágoras…, en un tiempo en que no había diferenciación de géneros, o de científicos ya más modernos para explicación o difusión – ya sí – del conocimiento científico: Giordano Bruno, Poincaré, Schrödinger….; que sin tener intencionalidad poética – tal y como hoy entendemos – se pueden y se deben entender en la actualidad como auténticos poemas. (Nota 2)

Siguiendo con “El cero”, cuya temática se refiere a los fenómenos, sensaciones e intuiciones alrededor del 0 Kelvin (-273,15 C), después de la portada que hemos visto, se inicia con el sugerente poema el negro de la noche

El negro de la noche
es lejanía
estrellas apagadas
un pasado si fin
hasta el origen
sólo el presente es luz
que no mayor certeza
ni libertad
y en la negrura
capto
las redes quebradizas
de cuanto fue
mutante
o dejó de ser
tras ser creado
de la nada.

El pasado sin fin del negro de la noche que “pone en suerte” el siguiente texto del físico y divulgador de la ciencia estadounidense Michio Kaku.

La expansión cósmica sólo dejará un universo frío y muerto de estrellas enanas negras, estrellas de neutrones y agujeros negros. Y en un futuro todavía más lejano, los propios agujeros negros evaporarán su energía, dejando una niebla fría y sin vida de partículas elementales a la deriva.  

Siguen tres poemas más y se cierra con el espíritu cede, que resulta esclarecedor y, también, escalofriante y desolador:

…hielo negro
muerte
del campo magnético.

El poema resume poéticamente los principales fenómenos asociados al cero absoluto de temperatura. Por su espíritu integrador y conciliador entre ciencia y humanidades y porque nos ayuda a conocer mejor el complejo mundo físico en que vivimos, Orbes del sueño, debería ser de lectura recomendada en el bachillerato y en facultades de Ciencias y de Humanidades.

Notas 

1. En junio de 2015 incluimos en poesía y ciencia el poema En la semilla incluido en Orbes del sueño. En la entrada dedicada a él en este blog, se incluían comentarios y reseñas del libro, y se incluían enlaces a poemas de Clara Janés. 

2. En este sentido, Orbes del sueño constituye una interesante antología de este tipo de textos. La relación de autores incluidos, por orden de aparición, es la siguiente: Heráclito, Parménides, Macrobio, Demócrito, G. Bruno, Píndaro, I. Prigogine, Aristóteles, Anaxágoras, E. Schrödinger, H. Bergson, J. A. Wheeler, Michio Kaku, F. Dyson, Poincaré, E. Allan Poe, B. Nicolescu, G. Santayana, SorJuana Inés de la Cruz y V. Holan.

 

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Aritmética amarilla. Gabino-Alejandro Carriedo.

Enlace a Aritmética amarilla de Gabino-Alejandro Carriedo en poesía y ciencia.

En esta tardía primavera de 2018 con tantos líos desparramados por el mundo; primavera revuelta en la que, por ejemplo, ha aparecido la figura de los diputados parlamentarios on line o a distancia. Líos que, junto con otros variados asuntos que están moviendo a mucha perplejidad, nos están obligando a vivir un tiempo de mucha tribulación sin que acabe de llegar la primavera.

Y, siguiendo la consigna “ignaciana”, no haremos mudanza en tiempos de tribulación y volveremos los ojos a nuestros poetas de guardia. Y entre ellos, quién mejor que Gabino-Alejandro Carriedo; que en tantas ocasiones nos ha acompañado en poesía y ciencia.

Una de las categorías clásicas de la poesía de contenido científico es el uso metafórico, simbólico o de imágenes de los números dentro de los poemas. A esa categoría pertenece Aritmética amarilla del poeta palentino, uno de los poetas más valiosos, insólitos y secretos de la segunda mitad del siglo veinte, según opinión de Antonio Martínez Sarrión. Aunque deberíamos apostillar que  Carriedo no es secreto en poesía y ciencia, sino que es un clásico ya que está representado, hasta la fecha, por doce poemas. Ver Nota 1.

Carriedo entre Federico Muelas (izda) y Ángel Crespo (dcha)

Y a juego con esta primavera loca, Aritmética amarilla no le va a la zaga. Alguno de nuestros ilustres matemáticos debería examinar con detalle esta aritmética en que “lo matemático” es que 10+4 sean 24. O que 10+2 sean 22 “que es lo que dice Dios”. En esta matemática amarilla 10+1 son 21 y el número primero es el 10+0, que no es “tan primero”, porque va después del 9 que es número par. Y así todo.

Por último está el extraño caso de 9 menos 4. Es para todos 5, el número del teatro. Pero para Carriedo es 3 “que es lo que dice el ciempiés”; pero también:

es 2,
que es lo que dice Dios;
es 1,
que es lo que dice ninguno

Así que me digan a mí donde están las bellas propiedades conmutativas o distributivas de estas extrañas sumas de la Aritmética amarilla, o la armonía de lo incierto de las operaciones cuyo resultado depende de quien lo diga: ¿el ciempiés, Dios, ninguno…? ¿Hay más que opinen?

Una salida ante la absurda belleza de este poema, sería pensar en que es una nueva forma de decir lo de:

Nada es verdad ni mentira
todo es segun el color
del cristal con que se mira.

De Campoamor o, también, que estuviéramos ante aquella aseveración de Alicia en el país de las maravillas, en que el significado de las palabras depende de quién manda.

En todo caso queda siempre el desparpajo, la soltura y la gracia de Gabino-Alejandro Carriedo que nunca dejó de ser postista.

Nota 1.

Los poemas de Gabino-Alejandro Carriedo incluidos en poesía y ciencia son doce, que pueden visualizar en este enlace. Tres de ellos: Lamelibranquios, Calculo decreciente para Eduardo Torroja y La arquitectura de Corrales, además, fueron comentados en La alegría de las musas.

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Friso ultraísta. Guillermo de Torre.

Enlace a Friso ultraísta de Guillermo de Torre en poesía y ciencia

Cine y poesía y ciencia

José María Conget, autor de la antología “Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”, considera el cine como una importante fuente de inspiración de la poesía contemporánea. (Nota 1). Y es que, desde sus inicios, el cine, sus actores y argumentos han sido frecuentemente tema y objeto de la poesía.

Aunque también deberían considerarse los poemas de cualquier temática influidos en su estructura, ritmo o composición por el nuevo lenguajes propio del cine: travelings, los cambios de plano y sus tipos, (primer plano, plano general, plano americano, planos secuencia, etc.), fundidos, efectos especiales, etc.; estamos hablando, sobre todo, de poemas en los que aparezcan de forma más o menos notoria términos, circunstancias o personajes directamente relacionados con el cine.

Entre estos últimos, una útil clasificación es la planteada en la antología “Los poetas van al cine”, editada por Ángel Miquel en México en 1997. La clasificación es temática y distingue cuatro grupos de poemas: la experiencia de ir al cine, la celebración de las estrellas (los actores), el comentario de una o varias películas y las reflexiones a partir de la experiencia cinematográfica, (con el cine como metáfora de la vida, por ejemplo). (Nota 2).

En poesía y ciencia, nos interesan, sobre todo, aquellos poemas que en las que, en su contenido cinematográfico, abundan las referencias a las nuevas tecnologías que incorporaba el séptimo arte. Este tipo de poemas se produce con mayor intensidad en los años iniciales de nacimiento del cine: las dos o tres primeras décadas del siglo XX, en que la cinemática y la óptica, en mayor medida, pero también la electricidad, el magnetismo, la química y la mecánica aparecen con voz potente en los poemas, expresando la mirada atónita y sorprendida de los poetas antes el novedoso fenómeno técnico del cine.

La propia palabra de cinematógrafo es un neologismo formado a partir de dos palabras griegas “kiné” y “grafos” que significan movimiento e imagen, con lo que se intentaba definir el concepto de imagen en movimiento. Por ello, en estos poemas iniciales con alusiones técnicas al cine, predominan términos relacionados con la sorpresa del movimiento. “Pantalla cinemática” aparece en distintos poemas. (Nota 3). También otros términos relacionados con el movimiento como el vértigo que se califica de formas diversas: giróvago, dinámico, vibracionista…

Juan Larrea dice en el poema Otoño estos tres versos:

Por las carreteras cinemáticas.
En aquel automóvil
.                        ÍBAMOS FILMANDO

y este último verso va aumentando el tamaño de las letras en el primer intento poético de representar un traveling. Al hilo de estos tres versos, Antonio Monegal, (Nota 4), pone el cine en el centro de las vanguardias:

“El movimiento, la velocidad, y la afición a la máquina como signo de modernidad son parte del legado del futurismo en las vanguardias. Frente al automóvil, el tren y el avión, que son máquinas que se mueven, el cine es la máquina que contiene el movimiento en si misma, que lo proyecta.”

 

Punto y aparte

Ha sido una bendición recuperar (creyéndolo perdido), después de más de un año, Viento de cine; reparar en la presencia de la técnica en algunos poemas (lo que los hacía “carne” de poesía y ciencia y, sobre todo, disfrutar de nuevo de poemas bellísimos e innovadores con el cien dentro. Una muestra; perla sorprendente de un poeta (formalmente) insospechado: Enrique Jardiel Poncela.

Caballitos de Jerez
con ojos de Greta Garbo
y caderas de mujer.

 

Friso ultraísta 

Hemos seleccionado, como iustración de cine y poesía y ciencia, el poema Friso ultraísta de Guillermo de Torre, publicado en la revista Grecia en 1919.

Guillermo de Torre. (En biografiasyvida.com)

Escrito al estilo ultraista, jugando con los espacio, mezclando mayúsculas y minúsculas, con signos de exclamación constantes.

En Friso ultraísta, la “pantalla cinemática” provoca reacciones, sensaciones y neologismos ultraístas. Aparecen en él las máquinas que se mueven:

Subterráneas locomotoras.
Constelaciones de aviones.
Sierpes de automóviles.
Ramilletes de hélices.

Casi todo él está lleno de términos que transmiten movimiento, diversas sensaciones ligadas a la velocidad… Vibraciones multánimes, clamores concéntricos, horizontes paroxícos, vértigos giróvagos y vertigos vibracionistas, simultaneismos accionales y sensaciones dinámicas.

Se crean neologismos, más o menos inteligibles, para una nueva era: velivolantes, multiédricos, dardeantes (como dardos, ¿se supone?), multánime (¿múltiple y unánime a la vez?), paróxico (¿por paroxístico?)…

Está también la contraposición – ya tan temprano – entre el cine americano: “Perscuciones. Incendios. / Tiros. salvamentos.”; con el otro cine: el europeo: “… la incolora delicuescencia / – besos, trucos y claro de luna – / del film ítalo y francés.)”

Friso ultraísta es, además, origen de 4 poemas posteriores de Guillermo de Torre, publicados varios años más tarde, en el poemario Hélices de 1923. Son poemas más extensos en los que aparecen versos completos de Friso ultraísta y que desarrollan sucesivamente diversos aspectos del cine: el color, en el poema de mismo título, las nuevas formas de actuación en la pantalla en Fotogenia, la magia de las salas en el poema En el cinema, rematando la serie el poema Charlot.

 

Nacido en Madrid en 1900, Guillermo de Torre fue figura sustancial de las vanguardias literarias del siglo XX en España. Como se indica en biografiasyvidas.com,  impulsó junto a Rafael Cansinos Assens la constitución del grupo poético Ultra. En 1920, publicó en la revista Grecia el Manifiesto vertical ultraísta, término éste inventado por él para designar al movimiento. El manifiesto ultraísta abogó por la unificación de las tendencias vanguardistas de la poesía y la creación de un poema puro, cuyos únicos sustentos fuesen la imagen y la metáfora. Al año siguiente patrocinó la revista Ultra, en la que colaboró el argentino Jorge Luis Borges, y en 1923 dio a conocer su poemario Hélices, cuyo contenido es fiel a los principios estéticos proclamados.

Casado con Norah Borges, poeta argentina y hermana de Jorge Luis Borges, ejerció como profesor de diversas universidades estadounidenses y, desde 1956, como catedrático de la Universidad de Buenos Aires, ciudad donde se estableció definitivamente y donde falleció en 1971.

 

Notas

1. “Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”. Selección, introducción y notas José María Conget. Editorial Hiperion. 2002.
2. Citado en el prólogo de Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (1900-1999)”.
3. Además de en Friso ultraísta, “pantalla cinemática”  aparece también en los poemas Canción lejana de Adriano del Valle, en Cines de Lucía Sánchez Saornil y en Fotogenia de Guillermo del Toro.
4. La imagen fugaz: el rastro de la visualidad en la escritura. Antonio Monegal. Universidad Pompeu y Fabra. En Moenia: Revista lucense de lingüistica & literaturaISSN 1137-2346, Nº 2, 1996, págs. 309-326.

 

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Marcianita. José Imperatore Marcone.

Enlace a Marcianita de José Imperatore Marcone en poesía y ciencia

Verano de 2012. Expedición del Curiosity a Marte.

“Hacia mediados de agosto (de 2012), en una tarde esplendorosa con vistas al Cantábrico cerca de San Vicente de la Barquera, comentábamos la poca atención que – entre Juegos Olímpicos e incendios – se estaba prestando a la expedición a Marte del Curiosity. Lo comparábamos a la ilusión del primer aterrizaje en la Luna en 1969 que, desde luego, sí que marcó la vida de muchos de nosotros. Surgió entonces la canción Marcianita, que sólo yo parecía recordar.”

 

 

Así comenzaba el post sobre la canción Marcianita que incluí en el blog La perplejidad del buzo a primeros de septiembre de 2012.

 

Febrero de 2018. Exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio

Ya quedan pocos días (finaliza el día 4 de marzo) para que cierre sus puertas la exposición Marte. La conquista de un sueño en el espacio Fundación Telefónica.

 

 

En esta interesantísima exposición, que no deberían perderse, hay espacios dedicados al planeta rojo en la literatura, el cine y la música popular. En este último aspecto, se recordaba, por ejemplo, Life  on mars de David Bowie; pero ¡ay! no se mencionaba la estupenda Marcianita que llegó a ser bastante popular en los años sesenta en España en la versión de Billy Cafaro.

Olvido imperdonable que remediamos trayéndola a poesía y ciencia. Con ello, además, inauguramos una senda aún no explorada: la ciencia en las canciones de la música popular; cuyas letras, son – quien lo duda – poesía en acción.

Marcianita fue compuesta en 1959 en Chile por Galvarino Villota Alderete, música, y por José Imperatore Marcone, letra. De ellos no sabemos gran cosa, salvo que fueron los autores de otra joya: Luminarias, memorable canción que repasaba las diferentes estrellas femeninas de la época en Francia, Inglaterra, etc. contraponiéndolas con nuestra Sara Montiel y con la cantante de la canción que era, en realidad, la superestrella para su novio.

Volviendo a Marcianita, nos interesa por un doble motivo. Es, en primer lugar, muestra de como la ciencia, las noticias científicas y Marte, en concreto, se acaban incluyendo en la cultura popular; en la canción pop.

Cierto es que de forma bastante ligera y superficial. Pero superficialidad y banalidad son, en la mayor parte de las ocasiones, la forma en que aparecen cualquier tipo de tópicos en la canción popular.

En un segundo aspecto, nos interesa también constatar como se produce la supervivencia de las formas poéticas y la afición por las palabras rimadas, no en las formas convencionales de la poesía académica – que comienza, por esos años, una etapa de capa caida de la que aún no se ha recuperado – sino en las letras de la música popular: rock, pop, copla, etc. Opinión que no es mía sino que es lo que pensaban poetas de nombre y fuste como Manuel Vázquez Montalbán, Jaime Gil de Biedma o Leopoldo Panero, entre otros.

Por todo ello, Marcianita y otras composiciones como ella tienen todo el derecho a estar en poesía y ciencia y nosotros, el deber de tomar nota del fenómeno.

Además, Marcianita es una canción muy divertida. En su primera versión, grabada por Los Flamingos en 1959, la música es de combo instrumental, y el ritmo una especie de charleston con unos coros muy oldies.

 

En P Tinto, aparecía Marcianita 

 

La segunda grabación del argentino Billy Cafaro, la más conocida en España, sigue con una base instrumental muy jazzy, pero se añaden guitarras, el protagonismo vocal lo toma el cantante solista y a pesar de la letra, en que se denosta nominalmente el rock en el estribillo: “Quiero una chica de Marte que sea sincera / que no se pinte, ni fume, ni sepa siquiera lo que es rock and roll”, se puede considerar como una de las primeras muestras del rock and roll latino con un éxito grande, sobre todo en Sudamérica, habiéndose realizado de la misma más de 130 versiones. (Ver Nota).

Marcianita surge a finales de los cincuenta en que había una fiebre de noticias sobre apariciones de ovnis y los cienes estaban llenos de películas de ciencia ficción sobre extraterrestres.

El fondo es un anhelo de amor de un tipo – el narrador – al que parece que no se le dan nada bien lo de ligar y mantener las relaciones con chicas: “En la tierra no he logrado / que lo ya conquistado se quede conmigo no más”.

Todo ello en una letra muy divertida en que se aviene con la marciana sea como sea: “…blanca o negra, espigada, pequeña, gordita, delgada serás mi amor”

Y acaba formulando un augurio colosal, (que no se diferencia mucho de todos los fiascos que estudios científicos de carácter más serio han formulado sobre el futuro), que no se ha cumplido:

“y en el año 70 felices seremos los dos.”

Nota

Un interesante artículo sobre el tema es “Marcianita”:  música y mujer a destiempo” de Juan Pablo González en Revista Brasileira de Música. Río de Janeiro, v. 25, n. 1, p. 25-39, Jan./Jun. 2012.

 

 

 

 

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Árboles. Ida Vitale.

Ver Árboles de Ida Vitale en poesía y ciencia

El mes de enero de 2018 la poesía llevará un crespón negro. Se han ido dos de los poetas más veteranos; el genial y antipoeta Nicanor Parra, (Nota 1), fallecido en la ciudad chilena de La Reina el día 20 de enero a los 103 años; y Claribel Alegría  la poeta más conocida de Nicaragua que, 2 días después, murió con 93 años en Managua.

Así que, ahora, en la división de honor de la poesía en castellano, posiblemente sea Ida Vitale, con 94 años, la poeta en pie más veterana. No es nueva en poesía y ciencia pero aún queda mucha obra de ella por mostrar; como este poema Arboles que nos trae memoria y sentimiento de (casi) todos los árboles del mundo.

 

Ida Vitale 

En la precisa y exacta poesía de Ida Vitale, autora con un permanente anhelo de perfección y de belleza, en la que parecen estar siempre las ideas claras y las palabras justas; tienen un lugar especial animales y plantas, que utiliza unas veces como hilo conductor y otras como como vehículo envolvente de la esencia del mensaje del poema; de manera que el tránsito entre el discurso científico y el poético se produce de una forma delicada y modélica.

Es el caso de Árboles que hoy incluimos en poesía y ciencia, (Nota 2). En una reciente reseña de su libro Poesía reunida (1949-2015), en la revista El cultural, se decía:

“Los poemas de Vitale se pueblan de árboles y ello habla de un imaginario de elevación, y también de pájaros, ese símbolo del poeta, que apuntan a lo mismo.”

En el poema, como su título indica, se van mencionando e invocando árboles con interrogaciones. Al principio del poema son árboles con protagonismo preciso en la literatura los que aparecen; y lo hacen de forma dual junto con los mismos árboles que forman o han formado parte de la vida de la poeta Vitale.

Así la encina, eterno objeto de poema de Orlando - protagonista de la novela de mismo título de Virginia Woolf – aparece con junto con una de las encinas de Houston, su lugar de residencia desde 1989.

 

O el ombú del naturalista y escritor argentino Guillermo Enrique Hudson que pone al lado de otro que evoca una tragedia cercana:

¿Es el ombú de Hudson o aquel junto al que el auto
arrastró de la vida a Julio casi hermano?

Aparece tambén ese arbol increible que es el baniano o Ficus benghaliense, al que le salen raíces desde las ramas al suelo, llegando a formar, en un solo arbol, ejemplares de increibles dimensiones, (como el de Howrah, cerca de Calcuta en la India, con más de 400 m de diámetro de copa), que va asociado a Octavio Paz que lo menciona en su poema Oidos con el alma

El asalto de siglos del baniano
contra la vertical paciencia de la tapia…

A mitad del poema, Vitale se pregunta si son de Garcilaso los sauces que aparecen o son los que plantó ella misma.

A partir de ese momento las referencias a los árboles van siendo cada vez más personales e íntimas. Las higueras constantes y el eucalipto pálido; los álamos del amor y los abedules de corteza anillada y blanca

Tras la alusión al “arbol esencial de Goethe; cierra el poema preguntándos por el arbol a cuya sombra perdió un mundo amable y lleno de voces amistosas y siente como ve pasar

… un río que sí es el mismo siempre,
en tanto que lo miro y ya no soy la misma?

El río que permanece idéntico a nuestros ojos; mientras sentimos como el tiempo ha pasado por nosotros que ya no somos los mismos. Completando un tránsito desde los árboles, la literatura y la botánica, al mundo poético del yo dolido, que siente el paso del tiempo y sus estragos.

 

Notas

1.     Nicanor Parra lleva presente desde los inicios de la sección poesía y ciencia donde, en noviembre de 2005, se incluyó un primer poema, Sigmund Freud. En su sorprendente obra o antipoesía, llena de humor, desgarro y descaro han abundado, a menudo, las referencias a la ciencia; muestra de ellos son varios poemas más: Soliloquio del individuo, El principio de Arquímedes, Pensamientos y Yuri Gagarin, también incorporados a poesía y ciencia.

2.     Árboles es el octavo poema de Ida Vitale que se incluye en poesía y ciencia. Desde octubre de 2003 hasta enero de 2016, los siete poemas que le han precedido son Sumas, Geómetra, El cuadrado de la distancia, Botánica, Geografía, Ecuación y En el dorso del cielo

 

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Nitrógeno. Mario Markus.

Enlace a Nitrógeno de Mario Markus en poesía y ciencia

Me gustaría pensar que una minúscula aproximación a la teoría del caos es lo que ha hecho que haya llegado a mi conocimiento el libro Poemas químicos. Un poema para cada elemento del físico Mario Markus, nacido en Chile en 1944, que ha ejercido toda su amplia y relevante carrera científica en Alemania; en el Instituto Max Planck de Dormundt.

 

Ocurrió que estaba a la búsqueda en internet de un poema del que me habían hablado: El hombre químico del poeta modernista malagueño Salvador Rueda; búsqueda que resultó fallida pero que hizo que me topara con alguno de los poemas que he mencionado en el anterior párrafo.

 

El autor: Mario Markus

La trayectoria de Mario Markus es un ejemplo de personalidad curiosa e intransferible; de vocación por la ciencia viva, ocurrente y original que nace de la intuición y la osadía, y que alienta un saber por el saber primigenio y fundamental. Ciencia inútil en principio, (que muchas veces resulta que no es tan inútil), pero que es la que acaba abriendo los caminos más sugerentes e insospechados, alimentando más ciencia de calidad que, en buena parte, acaba siendo aplicada y llenando el mundo de nuevos descubrimientos.

Tras graduarse en 1965 en la universidad de Chile, Mario Markus se trasladó a la universidad de Heidelberg en Alemania, donde  se doctoró en Física en 1973 con una tesis sobre inestabilidad en plasmas semiconductores. Desde enero de 1975 trabaja en el Instituto Max Planck de  Fisiología Molecular de Dormundt donde ha realizado una brillante carrera científica en los campos de Fisiología, Biofísica y Teoría del Caos.

En los años ochenta descubrió las artes plásticas a través de las representaciones gráficas de ecuaciones ligadas a la teoría del caos realizadas por ordenador,  en las que acaba siendo considerados como un reputado especialista; lo que motivó, (además de artículos y portadas en revistas como Nature), la realización de exposiciones de sus creaciones visuales en diversos centros como la Royal Society y  en los Institutos Goethe con gran éxito. Una iniciativa de la Editorial Birkhaeuser (Basilea, Suiza) reunió a poetas de renombre como, por ejemplo, M. H. Enzensberger, para escribir textos sobre cada uno de sus dibujos computacionales.

Estas experiencias de contacto con escritores le hicieron dedicarse con gran intensidad a la literatura para escribir, en castellano, su primer libro de poesía, Poemas de invierno en 1990. En 2005 escribió, también en castellano la novela de ciencia-ficción Bilis negra, cuyo argumento transcurre en España y que fue llevada con posterioridad al comic; y en 2007 publicó la colección de poemas de título  Punzadas.

En 2010, tuvo lugar la publicación de Poemas químicos. Un poema para cada elemento, (LOM Ediciones, Chile)poemario que cuenta con ediciones en alemán y en inglés. (Nota 1).

 

 

Mario Markus (Wikipedia)

En la actualidad  Mario Markus es profesor  emérito y continúa sus tareas de investigación en el campo de los cristales cuasi-bidimensionales, realiza una importante labor de divulgación científica, (habiendo publicado en 2014 un libro sobre la extinción de insectos), es editor de poesía chilena y sigue escribiendo poesía y dando recitales poéticos. En la última frase del CV artístico que figura en su página web se dice:

El principal afán de Mario Markus es unificar las “dos culturas”: ciencia y arte.

Finalizo esta parte de resumen biográfico haciendo mías las palabras textuales con que me contestó una compañera a la envié noticia de Mario Markus y sus poemas: “Me ha chiflado el personaje y lo que hace el personaje. Yo elegiría para empezar el nitrógeno.” 

 

Poemas químicos. Un poema para cada elemento

Creo que estamos ante una obra importante en el ámbito de la poesía científica actual en castellano por varias razones. En primer lugar, Poemas químicos. Un poema para cada elemento es un poemario que plasma un ambicioso programa. No se trata de algunos poemas sueltos dedicados a elementos químicos, trata como indica en su título de “todos” los elementos de la tabla periódica; es decir, los 118 que se han descubierto o sintetizado a los que añade, ademas, algunos elementos de los que se intuye su existencia y de los que sólo existen simulaciones teóricas. Es decir hay un extenso programa con mucho que estudiar y discurrir; y mucho tiempo, trabajo y entusiasmo en él. Sólo por ello es un referente claro de cara al futuro.

En segundo lugar está el formato. En Poemas químicos, no hay solo poemas sino que a su lado, (en la página de la izquierda en la versión impresa), se ha escrito para cada elemento un texto descriptivo con un fin doble: de divulgación científica y de apoyo y explicación de los poemas. Y el experimento funciona perfectamente porque estos párrafos en prosa están muy bien escritos. Relatan, a veces, la historia del elemento; siempre sus propiedades, (las principales y las más llamativas), con una especial atención a aquellas cuestiones relativas a los efectos sobre la salud y el medio ambiente; y en ocasiones, sin que resulte abrumador, se indican enlaces bibliográficos para aquellos lectores más curiosos que precisen o le apetezca más información sobre el elemento en cuestión.

En esa descripción se incluyen siempre los detalles del elemento que van a aparecer en el poema, lo cual es importante porque el conocimiento que tenemos el común sobre los elementos químicos es bastante elemental y referido sólo a unos pocos. ¿Quién sabe, por ejemplo, que el Osmio es el elemento mayor densidad?; o ¿quién, que el Selenio se ha utilizado ampliamente para dar  el color rojo a los semáforos?. Estos son ejemplos de características indicados en el texto que aparecen, después, en los poemas correspondientes.

 

Cartel de exposición de obras de Mario Markus. Oporto 2001.
(de www.mariomarcus.com)

Los poemas sobre los elementos que se reproducen, en castellano en internet, figuran en solitario, sin la descripción que hemos mencionado; salvo los que aparecen en el artículo “Salud, ciencia biomédica y epistemologia de la complejidad. La propuesta poética de Mario Marcus en Poemas químicos. Un poema sobre cada elemento”escrito por Antonella Cancellier de la Universidad de Padua. En este interesante artículo se encuentran los poemas dedicados al Nitrógeno, al Selenio y al Osmio; junto a los que se reproducen – casi literalmente, aunque sin referencias bibliográficas – las descripciones de los mismos.

Entre esos tres, hemos elegido para poesía y ciencia el Nitrógeno; abundantísimo elemento que nos resulta bastante conocido y es uno de los más “autónomos” en la lectura aislada del poema. Pero igual podríamos habernos inclinado por el Selenio, o por el más desconocido Osmio: “El más pesado de todos…/ (…)  / El que enceguece… (…) / El que mata/ nos da vitaminas.” No me extiendo más, remitiendo a las descripciones y reflexiones del artículo mencionado.

Una visión más completa de cómo resulta el formato – de las descripciones íntegras y los poemas – se puede visualizar, para 18 elementos en la sección The Poem of the Month de la página web www.chemistryviews.org. Enlacen aquí al Fluor que me parece excepcionalmente conseguido. (Nota 2).

Así planteado, el resultado global es ameno y excelente como producción poética de temática científica; pero es que, a mi juicio, configura además dos ejemplos prototípicos. El primero de gran utilidad porque considero que el conjunto comentario-poema de cada elemento, en los términos en que esta configurado y que hemos descrito, constituye una potente y atractiva herramienta didáctica para todos; y en especial para los jóvenes estudiantes de química.

En segundo lugar, se configura como un ejemplo excelente del acercamiento y comprensión necesarias entre los mundos de la ciencia y de la cultura, que muchos lamentamos que anden tan separados y del que Snow alertó hace ya tiempo. Mario Markus así lo considera y está, en estos últimos años, en la lucha por evitar ese distanciamiento de la mano de uno de sus maestros, el premio Nobel de química de 1977 Ilya Prigogine, que también está en esa batalla.

Notas y enlaces

1. En www.mariomarkus.com, página personal de Mario Marcus, se puede encontrar en detalle, (y en tres idiomas), noticia bastante completa de sus tres facetas: científico, artista plástico y escritor.

2. Además de los poemas sobre elementos químicos que aparecen en el mencionado artículo: “Salud, ciencia biomédica y epistemologia de la complejidad. La propuesta poética de Mario Marcus en Poemas químicos. Un poema sobre cada elemento”, de Antonella Cancellier pueden ver más poemas sobre elementos en castellano en el blog Libro abajo, después de una inteligente nota de presentación de Miguel Guajardo.

También resultan muy interesantes la entrevista a Mario Markus en chemistryviews.org;  y el artículo “La ciencia de evitar lo útil”, publicado en marzo de 2004 en el diario El Mercurio de Santiago de Chile, con motivo de la entrada del científico en la Academia Chilena de Ciencias.

 

 

 

 

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Laboratorio central. Alfredo Veiravé.

Enlace a Laboratorio central de Alfredo Veiravé en poesía y ciencia

Laboratorios

Si se habla de ciencia y de tecnología, el término laboratorio está instalado en el imaginario popular contemporáneo como la palabra preferida para referirse al lugar físico en que los investigadores llevan a cabo sus investigaciones y experimentos. Lo que no está alejado de la definición que, por ejemplo, ofrece la RAE de laboratorio:

1. m. Lugar dotado de los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos y trabajos de carácter científico o técnico.
2. m. Realidad en la cual se experimenta o se elabora algo.

 

Microscopio electrónico de transmisión
(Lab. de Microscopía del Ito. de Ciencia de Materiales ICMM. CSIC. Madrid)

Uno cree que en el campo de la investigación científica y técnica, el término laboratorio ha evolucionado desde un significado en que laboratorio era, fundamentalmente, la unidad principal de investigación con uno o pocos investigadores – de los que uno de ellos era el principal, que daba nombre al laboratorio – y unos cuantos (pocos) instrumentos; a su significado actual, en que se usa más para indicar el conjunto de instrumentos, equipos e infraestructuras científicas manejadas por técnicos e investigadores que realiza medidas y ensayos experimentales, para los actuales grupos de investigación, de tamaño mucho mayor que los anteriormente mencionados.

En ambos casos, en los laboratorios se realiza o se valida la investigación y el desarrollo experimental y, tras las personas, constituyen el lugar central de la actividad científica y técnica.

Los laboratorios constituyen, por tanto, de una u otra forma – bien como el ámbito en que se realiza todo el proceso de la investigación o bien como el lugar dónde los equipamientos e infraestructuras científicas confirman experimentalmente hipótesis y teorías – el núcleo central de la aparición y confirmación del conocimiento científico; algo así como el “sancta santorum” de la ciencia.

 

Alfredo Veiravé

Alfredo Veiravé nació en 1928 en la población de Gualeguay de la provincia de Entre Ríos. En 1957 se radicó en Resistencia (Chaco) donde, hasta su fallecimiento, ejerció la docencia en varias cátedras de la Universidad Nacional del Nordeste.  Situado en la provincia de Chaco, Alfredo Veiravé es un poeta excéntrico, de la Argentina profunda, que escapa de la centralidad de la capital Buenos Aires. Poeta de tinte clásico y continuador de las corrientes canónicas de la poesía argentina, bajo el magisterio declarado del poeta Juan L. Ortiz, la poética de Alfredo Veiravé recoge en su obras iniciales: El alba, el río y tu presencia (1951), Después del alba, el ángel  (1955), El ángel y las redes (1960) y Destrucciones y un jardín de la memoria (1965), una estirpe neorromántica con predominio de un sentimiento evocativo, en la cual la concepción de la poesía aparece como aspiración al absoluto.

En 1968 asistió al Iowa International Writing Program, (Univ. de Iowa, EEUU). Esta experiencia, según el propio Veiravé, fue fundamental para su propia escritura, pues en aquel ámbito  tomó contacto con otros poetas y poéticas; con una  nueva sensibilidad y concepción de la belleza que se estaba expandiendo en el mundo.

Fruto de esa estancia y del cambio cultural que, a nivel iberoaméricano, se produjo en la década de los setentaen el ámbito de la sociedad y la cultura,  la obra de Alfredo Veiravé da un giro hacia un tipo de poesía – que algunos denominaron antipoesía – con vocación de estar en el mundo de todos los días y en la que uno de sus rasgos fundamentales fue incluir objetos y temas – impropios en la tradición poética anterior – que remitían de forma reconocible al mundo cotidiano y a la actualidad de los conocimientos.

 

Alfredo Veiravé 
(en www.librosdelpasaje.com.ar)

Una poesía basada en una multiplicidad; lograda por el libre juego de asociaciones interminables y la convivencia de diversos códigos y mundos culturales – cine, historia, artes … – que se entrecruzan y mezclan en los poemas, acompañado por el desorden visual de las líneas de los veros, lo que caracterizará hasta el final su poesía.

Todo lo anterior desmboca en una personalísima voz poética que pasa de una lírica noerromántica a poemas experimentales en el que se da un ahondamiento de las virtudes de la prosa en el verso, del uso del humor y de diveros niveles de lengua; del mismo modo que hiceron por esas mismas fechas otros poetas iberoamericanos como Nicanor Parra y Enrique Lihn en Chile, José Emilio Pacheco en México o Ernesto Cardenal en Nicaragua, entre otros.

Fallecido en 1991, fue Académico de número, con residencia en el Chaco, de la Academia Argentina de Letras y obtuvo numerosos premios entre los que destaca el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía en 1982.

Laboratorio central y otros poemas

De este modo,  a partir de los setenta, diversos temas de la ciencia y la técnica comienzan a aparecer de forma natural en numerosos poemas de Alfredo Veiravé. De hecho, en los títulos de sus últimos poemarios aparecen explícitamente términos científicos y técnicos: La máquina del tiempo en 1976, Historia natural de 1980, Radar en la tormenta de 1985, y, el último,  Laboratorio Central de 1991.

Como en este  Laboratorio central que incorporamos a poesía y ciencia, en en este diciembre de 2017, que descubrimos incluido en la antología La poesía argentina del siglo XX editada por Marta Ferrari en la editorial Visor.

En el poema se fantasea con un posible ó hipotético encuentro con un extraterrestre y lo que “seguramente” ocurrirá. En primer lugar, sentir “… un poco de miedo de su figura/ humana diferente/…”; lo que parece normal.

En segundo lugar – y esto ya no es tan normal – tratar “… de explicarle lo que nuestra cabeza es/…”. 

Y a partir de este momento,  se postula la cabeza como

… un laboratorio central donde se produce una reacción
en cadena de fenómenos eléctricos y fenómenos
     químicos
que algunos alimentan con alucinógenos con
     alcoholes.

Y es allí, precisamente, donde se producen

todas las
tormentas y las fiestas del texto,
esta memoria que sueña con las palabras

No está mal y es posiblemente un acercamiento cabal a lo que debe ocurrir, desde un punto de vista científico, en nuestro cerebro: fenómenos químicos y eléctricos que dan lugar a la memoria y al lenguaje.

Al final, en la elucubración que es el poema, el extraterrestre “… huirá / entre los árboles hacia su nave madre”, dejando al poeta ante en su escritorio en el solitario oficio de escribir poemas.

Y a propósito de escribir poemas, como surgen y lo que sienten las palabras en el vaivén de la creación poética según Alfredo Veiravé,  acabo con el breve y memorable poema Radar en la tormenta

Radar en la tormenta

Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar
el poema aterriza en la pista, a ciegas
                                                   (entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener las turbinas,
            descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras.

En la última entrada escrita en este 2017, me gustaría despedirme con el deseo de un feliz año 2018 para todos. Y en especial a los laboratorios de la Redlab (Red de Laboratorios  de investigación de la Comunidad de Madrid)

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Batería. Julio Martínez Mesanza.

Ver Batería de Julio Martínez Mesanza en poesía y ciencia

La poesía de Julio Martínez Mesanza ha sido calificada como una “nueva épica”, aunque el autor prefiere aclarar que desde la lírica utiliza referencias históricas y los términos del combate. Siendo a la vez ciertos ambos aspectos, es más; es sobre todo la maestría de los endecasílabos más logrados en los últimos 25 años de poesía española. En Batería - que se incluía en el poemario Las trincheras (Ed. Renacimiento, 1996) -  encontramos esa épica mediante la ajustada descripción de actividades como dibujar la trayectoria, aplicar fórmulas de tiro y decidir el ángulo y la carga…, que son propias de la artillería que es la rama de los ejércitos que más ha necesitado y aplicado conocimientos científicos y técnicos. (Nota 1).

 

 

ARTILLERÍA

La aparición de la artillería precipitó al olvido las ateriores operaciones bélicas basadas en el combate cuerpo a cuerpo y en la caballería. Acabado el tiempo de los caballeros y su noble fair play, nacen los grandes ejércitos modernos con estados mayores, intendencias, etc.

La artillería no habría sido posible sin las innovaciones tecnológicas que supusieron el dominio en la fabricación de la pólvora, la maestría en la metalurgia y sus aleaciones y en el diseño y fabricación de cañones. Tampoco sin el desarrollo teórico y empírico de la física en cinemática y dinámica, fundamentalmente.

La primera guerra mundial fue el culmen de la gran artillería con el gran cañón Berta de más de 100 km de alcance. En la segunda guerra mundial, la aparición de la aviación y sus operaciones de bombardeo hicieron declinar ese papel puntero que había tenido hasta la fecha en las campañas militares.

En todo caso ahí sigue la artillería, con las modernas baterías de artillería de campaña y en su continuación, ya con tecnologías de tipo aeronáutico, en el desarrollo de los misiles intercontinentales de los que en los últimos meses mucho se ha visto en prensa, con los avances – digo que para mal – de Corea del Norte que está en un tris de conseguir misiles intercontinentales con alcance a todo el territorio de los Estados Unidos.

Aquí en España tenemos todo el desarrollo de la artillería, desde finales del XVIII y a lo largo del siglo XIX de la artillería, con la creación en 1764 de la Academia de Artillería de Segovia en la que, en sus inicios, el gran químico Jean-Louis Proust  enseñó química, mineralogía, metalurgia y docimasia de 1786 a 1799. Gracias a su fundador Felix de Gazzola, Tomás de Morla, autor del famoso Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes (1785), impresionante y minuciosa obra que evidencia el alto nivel técnico alcanzado a finales del XVIII, y de los que siguieron, dio lugar a un arma más erudita e ilustrada que el resto del Ejercito español. (Nota 2).

Grabado del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia

En todo caso, la Artillería es, junto con la Armada, la parte del ejército más técnica y los artilleros son los militares con una más profunda formación científica y técnica; teniendo que aprender fundamentos de minería y de química; de metalurgia y fabricación de armamento a demás de todo lo relacionado con la táctica: transporte, trayectorias, cargas, etc.

BATERÍA

En la parte central del poema se van disponiendo ordenadamente imágenes y conceptos relacionados con la táctica en artillería.

“Alguien elige un objetivo y alguien….”

Primero está el problema del cálculo, lo más exacto posible, de la distancia. Para ello, en la topografía de campo clásica, a falta de una referencia graduada en el objetivo, de debe tomar como referencia algún objeto próximo al objetivo cuya altura sea conocida para poder medir los grados del ángulo que forma su punto más alto con el observador a distancia, para calcular el otro cateto del tríángulo rectángulo que vendría a ser la distancia aproximada. Es lo que se describe en los versos 5 a 9 de Batería:

“… antes de dibujar la trayectoria
busca las referencias  del paisaje
la torre de una iglesia, una montaña
para medir con pulcritud los grados.”

Sólo a partir de ese punto, pueden aplicarse las fórmulas de tiro que, con una carga dada, (cantidad de pólvora y masa y forma del proyectil), responsable de la velocidad inicial del proyectil, permiten calcular el ángulo de tiro; lo que se menciona en los versos 10 a 12:

“En las mesas de cálculo se esmeran
los que aplican las fórmulas de tiro
y deciden el ángulo y la carga.”

Aquí aparecen los sirvientes, que así se llama a los soldados que, en la batería, cargan con la munición, la trasladan al cañón al que alimentan; y efectúan el disparo una vez recibida la orden. Los observadores ven a distancia los impactos y es la hora de rectificar y de seguir con los disparos. Es la artillería.

 

Artillería en la Primera Guerra Mundial 

Los últimos versos del poema resultan memorables y enlazan con la abstracción de los dos primeros versos del poema que indicaban que el poema era más que mera artillería.

“Cuando a mi alrededor todo se hunde
pienso en los mapas y en la artillería.”

El mundo perfecto de los mapas y la realidad (la artillería) que lo(s) transforma. Son las debacles del alma, en esos estados de hundimiento irrevocable… como en la artillería

“… cada uno es responsable de su parte
y nadie es responsable del estrago.”

 

JULIO MARTÍNEZ MESANZA

Julio Martínez Mesanza es, sin duda, una de las voces poéticas más originales e intensas de la lírica española del final del siglo XX y de este inicio del XXI. A contracorriente, y taciturno en ocasiones, usa imaginería a veces medieval y a veces de trincheras de la I Guerra Mundial para acentuar y ponerse mejor en situación en una poética que aborda misterios insondables: el miedo y la violencia, la traición y la lealtad, la soledad y la decadencia.

Todo ello lo realiza a través de endecasílabos ciegos que son escultóricos, completos y con cada palabra en sus sitio; de una gran perfección.

Quien esto escribe se sintió deslumbrado por ellos cuando los encontró en El último tercio de siglo (1968-1998). Antología consultada de la poesía española, (Visor, 1998), situado entre Andrés Trapiello y Juan Carlos Suñén.

En dicha antología, al esbozar una poética, Julio Martínez Mesanza mencionaba cuatro versos de su poema Propósito de Las Trincheras, el mismo libro en que se encuentra Batería.

En estas once sílabas, el odio,
en estas once, la mayor tristeza,
y en estas la alegría de los hombres
pero jamás la silenciosa nada.

 

Julio Martínez Mesanza
(Del Blog elhacedordesueños.blogspot.es)

Poesía con contenidos de carácter moral y que da suma importancia a los aspectos formal y rítmico. Poesía que no reflexiona sobre si misma y que no pone en duda el lenguaje. Poesía que debe aspirar a la claridad.

Julio Martínez Mesanza ha recibido el pasado octubre el Premio Nacional de poesía por su obra Gloria, (Ed.  Rialp, 2017); un bello libro en que reune su obra poética de 2005 a 2017 y en el que se abre paso una interesante temática ética y religiosa. (Nota 3).

Enlaces y notas

1. Una selección de la obra de Julio Martínez Mesanza se puede encontrar en Poética y poesía nº 9 de la Fundación Juan March de 2005.  Julio Martínez Mesanza. Además, el poeta mantiene el blog Cuestiones naturales donde, entre otros, publica poemas. 

2. En la dirección http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=1015658 , se puede acceder al  Tratado de Artillería para uso de la Academia de Artillería de Caballeros Cadetes de Tomás de Morla.

3. Sobre la poesía de Julio Martínez Mesanza - y también para reseña del libro Gloria, ver el artículo Mesanza, un poeta necesario de Álvaro Petit en Nueva revista.

 

 

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