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Cuadrados y ángulos. Alfonsina Storni.

Enlace a Cuadrados y ángulos de Alfonsina Storni en poesía y ciencia

Cuadrados y ángulos

Ubicado junto a otros – en el capítulo de poemas dedicados a la geometría -  encontré hace varios años Cuadrados y ángulos de Alfonsina Storni en el número 253 de la revista Litoral, monográfico sobre  “Ciencia y poesía, vasos comunicantes”, publicado en junio de 2012.

El poema, que es como una letanía, me causó una impresión seca y cortante por su desnudez y su sobriedad. A uno le gustaría contar con el referente del paisaje concreto del que está hablando Alfonsina Storni. Si es que existe un paisaje concreto en el que se inspiró o si es, más bien, un constructo anímico de una poeta de tan acendrada y enfermiza personalidad; eternamente descontenta e infeliz al chocar su extrema sensibilidad con unas realidades en las que, prácticamente, nunca acababa de encajar. Ver notas 1 y 2.

Alfonsina Storni. (Wikipedia)

En 1921 la editorial Cervantes de Barcelona en su colección “Las mejores poesías de los mejores poetas”, publicó una selección de la obra de Alfonsina Storni. En el prólogo de la citada edición se analiza la obra de la poeta argentina y en el encontramos los siguientes párrafos que creo que, en buena medida, proporcionan claves para el análisis de su obra y personalidad.

(Sic) A propósito de su obra, escribe el poeta Fernando Maristany:

“La obra de Alfonsina Storni nace de su gran sensibilidad anímica. Su alma se cierne sobre las realidades de la vida a una altura a la cual no puede seguirle la materia. De aquí que ambas se hallen en desacuerdo. El dilema es éste: O descender el alma al nivel de la materia o ascender la materia al nivel del alma. La relativa paz sólo puede hallarse en su relativa armonía. Pero el alma de Alfonsina Storni no transige en descender. Las realidades de la vida no llenan sus anhelos, sus aspiraciones idealistas. (…)

Como en Shelley, hay en Alfonsina Storni un idealismo intransigente, que hace que tropiece con rudeza contra las cosas vulgares y macizas de la vida. Nuestra poetisa se siente incomprendida y solitaria entre las gentes, siente su vida, por lo general, fallida; siente que sus más grandes aspiraciones no han logrado realidad plena, e instintivamente se pregunta el motivo. Se hace reflexiva. Analiza psicológicamente las causas exteriores e interiores. Y en sus adentros halla contradicciones, desfallecimientos, puntos obscuros, misterios  desconcertantes que algo de su propia esencia rechaza (….) y acaba por desconfiar de su propio corazón, para con el cual se muestra intolerante, dura, cruel, a veces. Conscientemente se humilla, se desprecia.

Luego reacciona, se hace efusiva, y asciende en un vuelo recto y seguro hacia las más inmateriales generosidades, tal como las siente en aquel momento, tal como, con toda el alma, quisiera sentirlas siempre. Y, en su efusión, se siente buena, purificada por el sacrificio… Pero cuando bajo esa impresión llega un nuevo dolor, busca en las crueldades  externas la causa de ese mal que la exacerba. Y aparece la amargura, la afilada ironía, el cansancio, el desdén hacia la vida… Y analiza de nuevo su alma, y otra vez se castiga, y saca de ella nuevas y más puras efusiones… Terrible círculo vicioso, cuya causa está en la intransigencia de su alma y de su materia, que reclaman, cada una desde su plano, sus fueros opuestos.

También el prólogo, sobre el poema Cuadrados y ángulos, se comenta sucintamente

“En ocasiones  se expresa con una boutade  genial, y llora la vulgaridad y la rectilínea monotonía ciudadana, con una lágrima cuadrada, como sus “cuadras” y sus casas”

Sus cuatro primeros versos de 12, 6, 9 y 6 sílabas son repetición y letanía de casas enfiladas y cuadrados. En los tres siguientes esa monotonía geométrica se traspasa a las gentes con “…alma cuadrada/ ideas en fila/ y ángulo en la espalda.” ; y en los dos últimos llega a la poeta misma que vierte una lágrima cuadrada.

Cuadrados y ángulos, estaba incluido en el poemario El dulce daño publicado en 1918. El poema se incluye en la última sección del libro cuyo título es “Hielo” y va seguido del poema Aspecto en el que vuelve a aparecer la geometría

Aspecto

VIVO dentro de cuatro paredes matemáticas
Alineadas a metro. Me rodean apáticas
Almillas que no saben ni un ápice siquiera
De esta fiebre azulada que nutre mi quimera.
Uso una piel postiza que me la rayo en gris.
Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis.
Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo
Que yo misma me creo pura farsa y estorbo.

 

Alfonsina Storni, la leyenda

La importancia de Alfonsina Storni dentro de la poesía del siglo XX es innegable. Es, sin embargo, aún, más potente su trágico final que es mito y es leyenda, alentados por esa inmensa canción que es Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez y del escritor Félix Luna.

De hecho, mucha gente cree o ha creído que la letra de la canción fue según el cual la letra de la canción fue originalmente la carta de suicidio de la poetisa o un último poema de Alfonsina Storni, musicado en la canción. No es así.

El 18 de octubre de 1938, Alfonsina viajó a Mar del Plata. El 25 de octubre escribió cartas de despedida a su hijo Alejandro –que tenía 26 años- y a su colega, el escritor Manuel Gálvez, y un poema, “Voy a dormir”, para el Diario La Nación. Sobre la una de la madrugada abandonó su habitación. Dos obreros encontraron su cadáver al día siguiente. Parece que se arrojó al mar desde una escollera.

Voy a dormir

DIENTES de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

 

Notas y enlaces.

1. En referencia a la vida y obra de Alfonsina Storni, (además de los enlaces incluidos en el post sobre la selección “Las mejores poesías de los mejores poetas” de la editorial Cervantes y sobre el libro El dulce sueño), se puede mencionar la información incluida en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:  http://www.cervantesvirtual.com/portales/alfonsina_storni/autora_apunte/; y también, en el Centro Virtual Cervanteshttps://cvc.cervantes.es/actcult/storni/

2. Una buena selección de la obra de Alfonsina Storni junto con una introducción a su obra se puede obtener en Entre el largo desierto y la mar, con selección y prólogo de Marilyn Bobes.

 

 

 

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Giovanni Battista Piranesi de Guillermo Carnero.

Enlace a Giovanni Battista Piranesi de Guillermo Carnero en poesía y ciencia.

Al recuperar la poesía reunida de Guillermo Carnero entre 1966 y 1977 en el volumen Ensayo de una teoría de la visión, (Hiperión, 1983), me reencuentro con la corriente poética culturalista que, para simplificar, podríamos denominar “de los novísimos” que tanto leí y me fascinó a finales de los años setenta y principio de los ochenta.

Nombres y obras de, sobre todo, Pere Gimferrer, Leopoldo Mª Panero, Manuel Vázquez Montalbán y Guillermo Carnero constituyeron una novedad extraordinaria y fueron cruciales en mi formación como lector de poesía. Resumiendo brevemente esta corriente de “los novísimos”, podríamos decir que consideran la realidad externa como fuente principal de la poesía; frente a la concepción dominante en la poesía de los escritores “de los 50″ en que la realidad estribaba en la noción de que la realidad era el “yo haciendo algo en mis circunstancias” con un conjunto de sucesivas descargas expresivas y narrativas.

Ahora bien, se parte de la incapacidad de la razón racionalista para conocer en su totalidad la realidad concreta; por lo que se inclinan a lo individualizado y a lo concreto. Por consiguiente dan por supuesto, también, de la insuficiencia del lenguaje para el conocimiento pleno de la realidad. Por tanto, el poema no intenta expresar la realidad sino que pretende ser cifra de nuestra experiencia de la realidad.

La poesía es más descriptiva que narrativa y se considera que cuando se poetiza disponemos de los recuerdos e impresiones, que se modifican según las necesidades del poema, por lo que el poema que acaba ostentando un contenido irreductible y propio. De esa forma las palabras acaban remitiendo a un mundo que no es el de la experiencia, sino el que el propio proceso de elaboración del poema se ha encargado de construir.

Al releer el libro antes mencionado, me di cuenta de la importancia que cobra en la obra de Guillermo Carnero,  (Nota 1), de esos años, la ciencia y sus protagonistas, redescubriendo una serie de poemas que de forma inmediata me planteé su posible incorporación a la sección poesía y ciencia de madrimasd.org. Habría elegido en primer lugar, sin dudarlo, Elogio de Linneo de su poemario El sueño de Escipión de 1971.

Sin embargo, una revisión del histórico de la sección, me hizo descubrir que ya contábamos con tres poemas de Guillermo Carnero en poesía y ciencia que eran: Museo de Historia Natural, (incluido en octubre de 2003), Búsqueda de la certeza, (Id., en enero de 2004) y Elogio de Linneo, (Id., en febrero de 2006), a cuyos textos pueden acceder en este enlace.

Pero hay más poemas; y dos, entre ellos, que me parecen magníficos y en los que motivos científicos relacionados con la arquitectura y la arqueología son el núcleo de los mismos. Se trata, en primer lugar, de Paestum, poema en el que se plantea la geometría de la arquitectura griega clásica, (dórica), existente en esa ciudad italiana como la imagen propia de los dioses.

En segundo lugar, el poema Giovanni Battista Piranesi plantea un cierto retrato y valoración del arquitecto veneciano del siglo XVIII, famoso maestro del grabado y arqueólogo pionero. Dado el hecho de que el próximo año se conmemore el 300 aniversario del nacimiento de Piranesi y, con ese motivo, esté abierta actualmente, (del 7 de mayo al 22 de septiembre),  la exposición “Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional de España”, ha resultado más fácil la elección. (Nota 2).

La poesía de Guillermo Carnero

A partir de su libro El sueño de Escipión de 1971, la poesía de Guillermo Carnero deja de referirse directamente a la realidad o a la vida como tales y desaparece de su obra todo patetismo apropiándose de su discurso un tono de gran calma, donde apenas aparece el sentimentalismo aunque se mantiene una delicada sensibilidad y se hace más cartesiana y más precisa.

 

 Guillermo Carnero (Revista Mercurio. Noviembre 2018)

El poema no pretende conocer el mundo sino ofrecer un orden del espíritu o presentar una hipótesis sobre la realidad: tersura en la dicción y belleza a fuerza de rigor. Estas son palabras de Carlos Bousoño, autor del prólogo de la poesía reunida de Guillermo Carnero, entre 1966 y 1977, en el volumen Ensayo de una teoría de la visión, (Hiperión, 1983).

Puede, según el prologuista, asignarse al arte del poema lo que él propio poeta dice de la ciencia en el poema Elogio de Linneo, sin más que cambiar “ciencia” por “poema”.

“El poder de una ciencia (de un poema)
no es conocer el mundo: dar orden al espíritu.
Formular con tersura
el arte magna de su léxico
en orden de combate: el repertorio mágico
de su nomenclatura y las categorías
su tribunal preciso, inapelable prosa
bella como una máquina de guerra”.

Giovanni Battista Piranesi es el segundo poema que aparece en el libro Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyere de 1974. Está contenido en el capítulo Introducción junto al poema inicial Discurso del método en el que se desarrolla una especie de teoría o preceptiva sobre la producción poética. En él se menciona el cientifismo, indicando:

“… se evitará la acusación de cientifismo y otra parecidas
y no resultará el texto mermado en su potencialidad poética
- aunque toda terminología especializada adquiere por su sentido arcano
y supuestamente preciso, un gran valor poético.”

De hecho, en los dos libros mencionados y, también, en el siguiente, El azar objetivo, Guillermo Carnero escribe un buen número de poemas que se dedican a científicos o a temas científicos como los tres que se han mencionado anteriormente (y que ya se incluyeron en poesía y ciencia, entre 2003 y 2006), a los que habría que añadir los poemas Meditación de la certeza, De la inutilidad de los cristales ópticos y, también Paestum, (que ya hemos mencionado: hermoso canto a la geometría de la arquitectura griega como imagen de sus dioses, frente a los inciertos y tenebroso trazos de otros dioses), y el dedicado a Piranesi.

Giovanni Battista Piranesi

El arquitecto veneciano Giovanni Battista Piranesi, fantástico artista del grabado y uno de los primeros arqueólogos, con su fascinante y enigmática personalidad – que sigue sorprendiendo y entusiasmando a los 300 años de su nacimiento – es el protagonista del poema de título homónimo escrito por Guillermo Carnero, que es – digámoslo claro – uno de los mayores poetas españoles de los últimos cincuenta años. Serenidad y elegancia, cultura e inteligencia y hermética claridad, presentes en su relevante obra poética, caracterizan el poema.

En Giovanni Battista Piranesi nos encontramos con una primera estrofa en la que se abunda en los trampatojos de alguno de sus grabados, lo que lleva a visiones equívocas.

“pues la calzada que allá abajo cruza
el valle, nebulosa, lejanísima,
arranca de sus pies.”

Por ello, ya no pueden resultar extraños, (“Y así es menor que exista…”), obeliscos alzados sobre columnas o que los arcos de triunfo se vean rematados “por un bosque de cedros y de sauces llorones”.

La conclusión a que los coetáneos de Piranesi parecen llegar y, también, la conclusión a la que el poema aboca es clara:

“Y dijeron de él: parva imaginación
esclava del pasado – su genio, si lo tuvo
pereció bajo el peso de la bibliografía.”

Pobres resultados, (ya que parva significa “pequeña en tamaño, importancia o cantidad”, según el diccionario de la RAE), y el poema se cierra con ironía

“Y le llamaron arqueólogo

Con lo que le no le dieron a Piranesi por artista, se lo adjudicaron a lo que, después, comenzaría a ser una nueva ciencia: la arqueología.

Notas y enlaces

1. En  cuanto a la obra de Guillermo Carnero,  en internet, hay una buena muestra en varios lugares. De fecha 29-09-2004, en la Fundación Juan March se puede encontrar: a) una selección de sus poemas, junto con una poética del autor y, también, b) se pueden escuchar algunos de los poemas recitados y una conferencia sobre su obra.
Otra selección de poemas de Guillermo Carnero, se encuentra en la publicación Poesía en el campus de Febrero de 2000.
Por último, en el Centro Virtual Cervantes se aloja una página que incluye Semblanza crítica y entrevista, textos y bibliografía de Guillermo Carnero.

2. Desde el 7 de mayo al 22 de septiembre de 2019 se celebra en Madrid la exposición Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional de España. Esta exposición, organizada por la BNE en colaboración con el IPCE, tiene como objetivo el estudio y catalogación razonada del riquísimo fondo de estampas y libros, y de un precioso dibujo para su serie de las Carceri, de Giovanni Battista Piranesi (1720 – 1778). Con motivo de esta colaboración, el IPCE ha restaurado 32 estampas y 17 obras encuadernadas, que se exhibirán en la exposición.
Se mostrarán cerca de trescientos grabados, en su mayoría procedentes de la Biblioteca Nacional de España, pero también otros dibujos, objetos, esculturas y lienzos procedentes de otras instituciones españolas e italianas.
Por otra parte, la exposición de los Piranesi se enriquece con la presencia en la muestra y en el catálogo de colecciones de estampas y grabados de otros autores que influyeron notablemente en la obra del arquitecto y grabador veneciano, del siglo XVI al XVIII, de Palladio, Duperac o Juvarra a Fischer von Erlach, Vasi, Tiépolo o Canaletto, entre otros muchos.

 

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Ciclismo olímpico. Juan Antonio González Iglesias.

Enlace a Ciclismo olímpico de Juan Antonio González Iglesias en poesía y ciencia.

 

Recientemente me reencontré, en Cambio de siglo. Antología de la poesía española. 1990-2007, (selección, prólogo y bibliografía de Domingo Sánchez-Mesa), con el poema Ciclismo olímpico que escuché por primera vez, con fascinación y asombro, recitado por su autor, Juan Antonio González Iglesias, hace unos dos años y medio. (Ver Nota 1).

 

Juan Antonio González Iglesias (de la web de El Cultural)

 

Fue el 30 de septiembre de 2016 en el marco de la Séptima noche europea de los investigadores en el que tuvo lugar, en la sede de la Fundación Telefónica de Madrid, la actividad titulada La alegría de las musas. Poesía y ciencia, en la que se entregaron los premios del primer certamen poético de poesía y ciencia para jóvenes.

En dicho acto, Juan Antonio González Iglesias, que había sido miembro del jurado que otorgó los premios, recitó el poema Ciclismo olímpico. En el mismo momento de la lectura me pareció un poema excelente que, junto con la exaltación, alegría y grandeza del deporte, presentaba un puñado de motivos científicos muy interesantes – sobre física, astronomía y materiales – por lo que pensé que debía ser incluido en poesía y ciencia.

Ocurría, sin embargo, que en marzo del mismo año, habíamos incluido en poesía y ciencia, del mismo autor, el poema Leo a Tomás de Aquino en el smartphone  y consideré oportuno dejarlo para un poco más adelante. Y, como a veces ocurre, ahí quedó la idea dormida…, y perdida. Y ahora felizmente recuperada.

 

Juan Antonio González Iglesias y el deporte

En la poesía actual cabe perfectamente que el aliento clásico, el tono elegíaco y ritmos y formulas sintácticas tradicionales se proyecten en ámbitos de temas e imágenes plenamente modernas. Temas como el mundo del deporte o como el de la ciencia. O ambos a la vez. Como ocurre con el poema Ciclismo olímpico del poeta salmantino Juan Antonio González Iglesias, en que nos hallamos ante una poesía honda, clara y cincelada; una poesía nutrida de tradición y cultura, que ha sido pródiga en poemas con temas deportivos.

Juan Antonio González Iglesias recopiló sus poemas de temática deportiva  en el libro Decatletas, editado por la Diputación Provincial de Cáceres en 2011.

 

En el prólogo del mismo, realiza la observación de que, si bien nuestra época ha olvidado a los griegos, “tenemos en el furor por el deporte uno de los legados griegos más vivos”. Y sigue

“Como en tantos otros aspectos, hemos desequilibrado la armonía helénica. Practicamos ejercicio sin filosofía. Cultivamos el cuerpo sin atender el espíritu. Así el apogeo actual de los atletas está acompañado por el eclipse de los poetas. Pero en la Grecia antigua poeta y atleta eran términos paralelos. El poeta era un hombre de acción. Acción sobre el lenguaje. Acción con el lenguaje sobre el mundo.”

El poemario recoge un total de 22 poemas en que los temas son, unas veces, los deportes olímpicos y, otras, aquellos que no tienen ese reconocimiento y se practican en la naturaleza o en la ciudad. (Sic) “Se canta la competición, pero también el puro ejercicio, cuando no el placer”. El ciclismo en pista, de Ciclismo olímpico, va seguido de Canción para pedir más carril bici, poema que, por cierto, podrían perfectamente adoptar los ciclistas urbanos como himno. (Ver Nota 2)

Ciclista. Natalia Goncharova. 1913. (de Wikipedia)

 

Hay también en todos los poemas un hálito de sacralización del deporte ya que, según González Iglesias, (sic) “La religión (cristiana y pagana) aparecen en estos versos, porque el deporte limita con ellas”.

 

Ciclismo olímpico

El poema, compuesto mayormente de versos alejandrinos, endecasílabos y algunos heptasílabos – que hacen pie quebrado, aligerando el ritmo -, está repleto de elementos que aluden a la ciencia y la técnica.

Se inicia el poema situando el ciclismo en pista en un lugar del cosmos  – lo que es obvio, pero siempre grandioso -, y se alude a la forma de la pista semejante a un anillo de Saturno o una cinta de Moebius.

Al poeta le hubiera gustado versificar sobre un “Dios medieval” que hubiera posado su mano en el mundo modelando la pista, pero sabe que programas informáticos han modelado las curvas y que el humano hormigón armado es lo que ha aportado la ductilidad y firmeza precisa de las superficies.

 

Ciclismo en pista

 

Los cascos son “hiperlineales” para convertir las testas de los ciclistas en flechas. Fantasea sobre el inicio de la carrera en que son sujetados los ciclistas y luego empujados hacia el mágico éter.

“para que vuelvan a su elemento natural/ no la tierra ni el aire/ sino el quinto elemento, el que Aristóteles/ denominaba éter”

Hay una comparación del movimiento de bicicletas y ciclistas con el de los cuerpos celestes que mezclan lentitud – aparente a nuestros ojos – y su inmensa velocidad real.

La medida precisa del tiempo, dividida hasta las diezmilésimas en los eventos olímpicos, se alude en el poema y, también, la perpendicularidad y las fuerzas y su composición

“¿Qué podemos decir de la fuerza centrífuga/ si ya la conocemos por nuestros corazones?”

Y también la celebración de “la atracción primordial entre las cosas”, la fuerza de la gravedad, finalizando el poema con esas bellas palabras – que, al parecer, escribió Leonardo Da Vinci -, en las que llamaba a la fuerza de la gravedad

“ese inmenso deseo de volver”.

Notas y enlaces

1. En poesía y ciencia se encuentran ya incluidos dos poemas de Juan Antonio González Iglesias: Benditos los ignotos y Leo a Tomás de Aquino en el smartphone,  a los que hemos incluido los correspondientes enlaces. 

2. Para los entusiastas del carril bici

Canción para pedir más carril bici

Ir por el carril bici
persiguiendo
el origen del río
durante media hora
paralelo a los peces,
paralelo
al piragüista
de torso grande
adelantarlo,
escalar hasta el puente
peatonal, transmutarme
en perpendicular
al agua
de Gredos por aquí,
dar media vuelta,
bajar formando parte
del viento, ser
tan físicamente
feliz, correr ahora
más rápido que el Tormes,
dejar atrás los juncos,
la lavanda, las sombras de las frondas,
los niños, los atletas,
la plata de los peces
y al tenaz piragüista.

Ir por el carril bici
durante media hora,
ser centauro recién
nacido, me parece
más de lo que merezco
en este día casi
víspera de septiembre.

Pero reclamo más.

 

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Mecánica cuántica (Vértigo). Ángela Vallvey.

Enlace a Mecánica cuántica (Vértigo) de Ángela Vallvey en poesía y ciencia

Dentro de las varias y encontradas actitudes en lo que se refiere a las relaciones entre ciencia y poesía, tendríamos, en un extremo, las muy negativas provenientes tanto desde el ámbito literario, (la del poeta John Keats, por ejemplo, que creía que Isaac Newton había destruido toda la poesía del arco iris al reducirlo a los colores del prisma), como desde el ámbito científico, (como ocurría con el físico Paul Dirac con su lapidaria frase: “El objetivo de la ciencia es hacer las cosas difíciles comprensibles de una forma más simple; el objetivo de la poesía es afirmar las cosas simples de una manera incomprensible… Son, por tanto, incompatibles.”).

 

Paul Dirac en 1930 (Wikipedia)

En el extremo contario, de relaciones fructíferas y positivas entre ciencia y poesía, tendríamos los casos de aquellos científicos de renombre que, a la vez, fueron poetas estimables como, entre otros, Rankine y su matemático enamorado, el químico y Premio Nobel Roald Hoffmann o James C. Maxwell del que siempre recordamos su Poema de amor de un telegrafista: “Las espiras de mi alma se entrelazan, aunque estén distantes, con las tuyas, etc.”. (Ver Nota 1).

James C. Maxwell (Wikipedia)

En un punto intermedio estarían aquellos poetas que han sentido una intensa y excitante fascinación por la ciencia, de forma que introducen temas e imágenes científicas en su obra, como quien fuera pionero en este sentido, el poeta Samuel T.Coleridge (1772-1834), que asistía a las clases que sir Humphry Davy impartía en la Royal Institution de Londres. Cuando se le preguntaba por  qué iba a las clases respondía rotundo: “Asisto a dichas clases para enriquecer mis provisiones de metáforas”

Samuel T. Coleridge.
(Retrato de W. Allston en Wikipedia)

Y uno se imagina así a Ángela Vallvey. Con una mirada fascinada a la ciencia, recopilando temas, imágenes, metáforas, etc., para incluirlas,  más adelante, en sus poemas.

Angela Vallvey

Tras publicar varias novelas juveniles, Angela Vallvey, obtuvo el Premio Jaen de Poesía, en 1998, con El tamaño del universo, una colección de poemas plenos de curiosidad científica y fascinación por la belleza y las paradojas del universo.

El libro debió resultar, en aquel momento, bastante sorprendente pues no resultaba nada común recuerrir a motivos científicos como base continua para un libro de poemas. (Lo que ha sido resaltado por ejempo, en el artículo  Ciencia y subjetividad en las poetas españolas del siglo XX de José Mª Balcells de la Universidad de León, en el que se analiza el poemario y coloca a la poeta junto a otras autoras como María Cegarra, (precedente en los años 30) y María Eloy-Martínez, entre otras).

En muchos poemas toman la palabra científicos como Einstein, Galileo, Kepler o Darwin; reflexionando o haciendo apreciaciones a sus trabajos y vivencias. En otros se incluyen,en los poemas, nociones científicas con las que se construyen imágenes y metáforas adecuadas a la intención lírica de la poeta.

No es de extrañar que al poco de la publicación de El tamaño del universo, en los inicios de poesía y ciencia, (2003 a 2005), se incluyeran poemas de Ángela Vallvey en la sección, (ver Nota 2), y que uno de ellos – El matemático imperial – formara parte de Explorando el mundo. Poesía de la ciencia. Antología editada por Miguel Ángel García-Posada en 2006, (Editorial Gadir).

Ángela Vallvey (de Wikipedia)

En 2006 obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla con el poemario Nacida en cautividad en el que, como en El tamaño del universo, parte del discurso científico – tomando como referente la paradoja de Schrödinger – para indagar en la conciencia dolorosa de las limitaciones del lenguaje sobre la que se vierte en lo esencial su escritura poética.  (Ver reseña de Francisco Díaz de Castro en El cultural de 14-12-2006).

Mecánica cuántica (Vértigo)

Creo que Mecánica cuántica es, fundamentalmente, un poema de amor que se desarrolla en el entorno de singularidad del mundo cuántico, tal y como expresa el primer verso:

En este reino, amor mío, las cosas son de otra manera…

Esa singularidad viene dada por un tamaño diminuto, de otra escala que casi ni nos podemos imaginar al estar medido en Angstroms, (un Angstrom equivale a la diez mil millonésima parte de 1 metro).

También por el hecho de que en la mecánica cuántica, la acción de observar modifica el experimento; o sea, lo observado.

Cuando llegues, recuerda: es necesario que lo observes,
aunque al hacerlo con tu mirada lo destruyas.”

En el poema aparecen también los misteriosos y discretos quarks que atraviesan las conchas de las ostras del fondo del mar. También se hace hincapié en los grandes espacios vacíos en el mundo cuántico; un mundo de espacio vacío entre nucleos y electrones de los átomos y moléculas.

“Si te asomas aquí
sabrás que tu pecho es grande como una galaxia,
que tú mismo no eres
más que un enorme espacio vacío.”

También, hacia el final, aparece el principio de incertidumbre y el poema concluye con

“… el viejo pasa sus días incontables
jugando a los dados.”

Alusión a Dios, (“el viejo”), haciendo lo contrario a lo que decía Einstein - al que no le gustaba la mecánica cuántica – en su famosa frase: “Dios no juega a los dados”.      

Fantástico y fascinante poema.

Por último, me gustaría dejarles el párrafo final de la contestación de Ángela Vallvey a la pregunta ¿Cuales son, en tu opinión, las funciones que puede cumplir la poesía en el comienzo del nuevo siglo? que aparece en Cambio de siglo. Antología de poesía española 1990-2007 de Domingo Sánchez-Mesa, Hiperión 2007.

“(…) En todo caso, en estos tiempos de abaratamiento, de vulgarización masiva, de consumo y de ganancias, la poesía (no hay poesía buena y mala: hay poesía o no hay poesía) es un reducto de exquisitez que sigue proporcionando un temblor de humanidad siempre nuevo para cada individuo. La poesía es el ADN de la cultura. Infinitamente incomparable. Pieza única. Es la antimanufactura. No se le puede pedir más.”

Enlaces y Notas

1. Los tres poetas se encuentran incluidos en poesía y ciencia. Enlazamos a los poemas correspondientes: Rankine, Hoffmann y Maxwell.

2. Los poemas de Ángela Vallvey incluidos con anterioridad en poesía y ciencia son: El contador de arena, El matemático imperial, Es el momemnto del tiempo, 10.000 millones de años y Las armonías del mundo, a los que pueden acceder en el siguiente enlace.

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Actualidad agropecuaria. Fermín Herrero.

Enlace a Actualidad agropecuaria de Fermín Herrero en poesía y ciencia

Fermín Herrero

Sucede, en ocasiones, en esta tarea de búsqueda de poemas para la sección de poesía y ciencia, que, como si fuera un milagro, uno se encuentra con una poesía y un poeta para siempre. Esto es: descubre y traba conocimiento con una poesía que parece estar escrita personalmente para el lector que uno es.

Es el caso de la obra poética de Fermín Herrero, que tiene, en grado sumo, un carácter de epifanía; es decir: de manifestación ó revelación y de comprensión de la esencia de las cosas. De forma que parece que se llega a un entendimiento profundo y completo de lo que se está leyendo. Se hace legible lo que el autor entiende, y quiere que todos lo vean de la misma manera.

 

Fermín Herrero (en www.reinodecordelia.es)

No en vano, Fermín Herrero indica como uno de sus poemas favoritos – que le gustaría haber escrito – el canto primero de Don de la ebriedad de Claudio Rodríguez.

Después; está una visión del campo, con sus paisajes y tareas, que se nota que sale muy de dentro: tan profunda y  vívida como alejada de estereotipos  impostados y lugares comunes fabricados desde la cultura.

Si se añaden a lo anterior: realismo, ironía y ausencia de énfasis; completaríamos estas pinceladas en las que he tratado de describir mi entusiasmo por el poeta Fermín Herrero y su obra. (Ver Notas).

Fermín Herrero nació en 1963 en Ausejo de la Sierra, (Soria). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y profesor de lengua castellana y literatura en el Instituto Juan de Juni de Valladolid.

Hasta ahora ha publicado los libros Anagnórisis (1994), Echarse al monte (1997) -Premio Hiperión-, Un lugar habitable (1999), Paralaje (2000), El tiempo de los usureros (2003), Endechas del consuelo (2006), Tierras altas (2006), La lengua de las campanas (2006), De la letra menuda (2010), Tempero (2011), De atardecida, cielos (2012); La gratitud (2014) – Premio de la Crítica de castilla y León -y Sin ir más lejos (2016) – Premio Nacional de la Crítica-; Fuera de encuadre (2017).

Destacar de la anterior lista que prácticamente todos sus poemarios han obtenido prestigiosos premios y que su obra figura, entre otras, en las antologías Cambio de siglo, Animales distintos y Fuera de campo.

La mayor parte de su obra poética se circunscribe a los paisajes, el lenguaje y el vocabulario de las Tierras Altas de Soria batidas por la soledad de la despoblación y las temperaturas extremas. La presencia de la naturaleza y sus ciclos unidos a la existencia, la belleza de lo humilde, la recuperación del tiempo pobre y agrícola de los padres, el recordatorio del horror de las ideologías que calcinaron el siglo XX, la lentitud y la espera…; son temas de su original y muy propia y personal voz poética.

En la presentación de sus versos en Cambio de siglo. Antología de la poesía española (1990-2007), indica, respecto de la trayectoria de su trabajo como escritor, que esta se produce:

“(Sic)… siempre en torno al campo, a la naturaleza, que tiene para mi una sabiduría antigua, la que me interesa, que el poema intenta desvelar; revelar”.

También en ese mismo texto opina

“(Sic) un poema decente es el que une inteligencia, percepción y emoción; pero saberlo sirve de poco”

Actualidad agropecuaria

En su libro El tiempo de los usureros, (Madrid, Hiperión 2003), incluye este Actualidad agropecuaria en  el que presenta la vida en el campo y las condiciones de los trabajadores que en el trabajan. Nuevas tecnologías de cada momento; junto con duros trabajos manuales y peonadas en un entorno planetario y global, (signo definitivo de todo nuestro mundo actual), y ahí aparece la economía aplicada: la Europa de las dos velocidades.

 

Dos velocidades que vienen del norte. La primera velocidad está representada por la tecnología punta – de la maquinaria agrícola noruega – y, la segunda, viene de la mano de esos emigrantes eslovacos, los esquiladores, que  “están hechos a todo” y que se “atiborran de torreznos y güeñas”.

Sorprenden en el poema la ironía y el ingenio; y sorprende a los urbanitas, también, el lenguaje  en el que aparecen palabras y expresiones de carácter local y de origen agrario. Aparecen localismos como ese embutido denominado güeña en tierras sorianas y aragonesas que no deja de ser el chorizo de bofes de las tierras de León o la butagueña de Segovia.

Me parece que el poema es redondo, (lo que se sabe porque notas que no le falta ni le sobra ninguna palabra o bien, porque con las palabras del poeta que hemos mencionado anteriormente, “une inteligencia, percepción y emoción” ).

Comienza con dos primeros versos sorprendentes, en que se nos plantean las tareas anuales del campo como si fuera moda o publicidad.

“Las sensaciones de esta temporada son las abonadoras
pendulares Kverneland, los chissel con rodillo…”

Sigue, a continuación, con la descripción de los emigrantes que vienen a trabajar a España; esos esquiladores eslovacos (que, fijo, los explotan), en los que pone su mirada con cariño y ternura; y describe sus complicadas condiciones de trabajo, integrándolos a través del lenguaje, en expresiones de castellano antiguo que casi ya sólo se oyen en el campo profundo, como : “pelan si trabar un hatajo”, “dan buena cuenta del almuerzo” o “ … ya no levantan cabeza hasta que dan de mano”.

Y se cierra con esa sorpresa final, en que el poema, (que, a estas alturas, se había convertido en social y político), acaba con esa ironía y perfección de los dos últimos versos,

             “… Del norte llegan
al mismo tiempo la necesidad
y la tecnología punta. Europa:
las dos velocidades”.

Notas y enlaces

Para adentrarse en la poética y biografía de Fermín Herrero se enlaza a las entrevistas siguientes:

“La poesía debe dar respuestas, aunque sean erróneas, porque la poesía es la conciencia”, en temblopoesia.com de 30 de octubre de 2017.
“La mía es una poesía a contracorriente”, en ABC Castilla y León de 5 de junio de 2017.
“Me hice poeta por amor”; en El País de 26 de abril de 2017.

Muestras de la poesía de Fermín Herrero, se pueden obtener, entre otros lugares de internet, en los enlaces siguientes:

Cinco poemas de tierras altas
Tres poemas de Fermín Herrero, más un inédito
Primeras páginas de Fuera de encuadre (Ed Reino de Cordelia)

Ver, también, el artículo sobre poética y definiciones de poesía escrito por Fermín Herrero : Poesía , ¿eres tú?. En la revista Siglo XXI. Literatura y cultura españolas, nº 12  dediciembre de 2014); pgs.: 15-30 

 

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Escritura. A. R. Ammons.

Enlace a Escritura de A. R. Ammons en poesía y ciencia

Escritura (de la naturaleza)

El número monográfico Poesía y ciencia.Vasos comunicantes de la revista Litoral,  editado en 2012, constituye una de las mejores antologías de poesía científica; tanto por la magnífica selección de los poemas como por su inmaculada edición, acompañada de excelentes ilustraciones.

Tiene esta antología una clasificación o división un tanto sui generis de los poemas que incluye. Así, por ejemplo, junto con epígrafes convencionales por áreas científicas como: geología, física o matemáticas, (esta última, por ejemplo, al mismo nivel que aritmética y geometría), presenta otros epígrafes, (o subepígrafes), que están dedicadas a grandes figuras de la ciencia como: Sigmund Freud, Charles Darwin o Isaac Newton.

Escritura del poeta norteamericano A. R. Ammons aparece,  en la antología,  tras los poemas dedicados a Isaac Newton, dentro de la física y es un poema aparentemente sencillo; pero que gana en sucesivas lecturas.

Es, en esencia, una sencilla escena de la naturaleza en toda su extraordinaria complejidad. Es la escena de un modesto mirlo viviendo y -va de suyo – volando en su habitat. Sale del matorral y, en un momento, asciende por la colina y despues

… se lanza
a través de un hueco
en el olmo y
se precipita sobre la casa…

Red-winged Blackbird (Agelaius phoeniceus)

Describir la realidad con mirada clara y palabras exactas es, en este caso, la pura poesía que ofrece la escritura de la naturaleza. Todo ha durado un suspiro y el poeta se pregunta que ha quedado de esa maravilla. Nada ha quedado; salvo elucubrar como en el registro de la pequeña y gran historia del mundo ha debido quedar – en cierta forma y modo de la agitación de las hojas – ese momento concreto de la historia de ese mirlo concreto: su “tamaño, dirección y velocidad”.

Ese pajarillo que en Europa sería el Mirlo común (Turdus merula).

Mirlo común (Turdus merula)

Y en Estados Unidos, podría ser el Mirlo americano (Turdus migratorius) o el Red-winged Blackbird (Agelaius phoeniceus). (Nota 1).

 

A. R. Ammons

Debo reconocer que no conocía a A. R. (Archie Randolph) Adams hasta la lectura de el poema Escritura. Me han quedado algunas notas biográficas y la intuición de un estilo. Que es poco, por el momento.

 

 A. R. Ammons en la revista The Paris Review

Así que creo preferible transcribir el primer párrafo de la entrada correspondiente a la reseña que realiza Carlos Alcorta al poemario Basura y otros poemas, (Lumen 2012), en su blog htpps://carlosalcorta.wordpress.com, al que les enlazo.

Archie Randolp Ammons nació en Whiteville (Carolina del Norte), en 1926 y falleció en Ithaca (Nueva York) en 2001. Entre otras muchas actividades — sirvió en la marina durante la segunda Guerra Mundial (en ese periodo escribió sus primeros poemas), ejerció como vendedor, como editor y como ejecutivo—   fue profesor de literatura en la Cornell University desde 1964 hasta 1998, año de su jubilación. Es autor de más de una treintena de libros, entre los que podemos destacar  Poems de Northfield (1966), Collected Poems 1951-1971 (1973), Sphere (1974), A Coast of Trees (1981), Garbage (1993) —con el cual obtuvo por segunda vez el Premio Nacional— Glare (1997); se le concedió también el Premio de la Crítica, así como la medalla Robert Frost de la Sociedad de Poesía de Estados Unidos y los premios Ruth Lilly, Bollingen y el Wallace Stevens de la Academia de poetas estadounidenses. Su poesía delata las influencias de autores como Ralph Waldo Emerson, Walt Whitman, Robert Frost, Stevens o Williams. El hombre moderno  y las relaciones que mantiene con la naturaleza y las leyes que la gobiernan, así como la ciencia y las consecuencias de los avances tecnológicos sobre la conciencia humana son sus temas predilectos. Fue  incluido por Harold Bloom en El canon occidental: la escuela y los libros de todas las épocas y en su más reciente La escuela de Wallance de Stevens…

Tres detalles más. Parece que su nacimiento e infancia en Carolina del Norte, durante la Gran Depresión, en una granja de tabaco y algodón ha inspirado buena parte de su obra y se graduó en Química.

Por último, esta considerado uno de los grandes poetas norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX,  “a major American poet”. La crítica especializada incluye a Archie R. Ammons en la gran poesía norteamericana del siglo XX, junto con Dickinson, Eliot, William Carlos Williams, Wallace Stevens o Robert Frost.

Su último gran poemario es Basura, (Editado en España: Basura y otros poemas. Editorial Lumen, 2013), es un gran poema épico de 2717 versos que, como se dice en su inicio: “Basura tiene que ser el poema de nuestra época porque / la basura es lo bastante espiritual y creíble como para / embargarnos la atención…” 

Sin duda que volveremos a R. A. Ammons. (Ver Nota 2).

 

Notas y enlaces

1. Estamos hablando de la familia de aves denominada túrdidos (Turdidae); de la orden paseriformes que comprende 300 especies distribuidas casi por todo el mundo. Sus miembros, denominados comúnmente zorzalesmirlos o tordos, son pájaros de tamaño medio, en su mayoría forestales, y principalmente insectívoros. La mayoría son aves sedentarias, aunque algunos son migratorias.

2. Algunos, de entre los muchos enlaces disponibles para conocer más de A. R. Ammons, se encuentran:
- La entrada dedicada al poeta en la  Poetry Foundation;
- Sección El autor de la semana: A. R Ammons de la Universidad de Chile, en la que además de una nota biográfica se pueden encontrar varios poemas.
- The Great American Poet of Daily Chores en The New York Worker, por Dan Chiesson en diciembre de 2017.

- Entrevista A. R. Ammons, The Art of Poetry No. 73, por David Lehman, en The Paris Review, Issue 139, Summer 1996.

 

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Visitas de obra. Joan Margarit.

Enlace a Visitas de obra de Joan Margarit en poesía y ciencia

En 2006, tras haber llevado a cabo una formidable tarea de estudio e investigación, para la puesta en marcha en la Fundación para el conocimiento madri+d de la sección poesía y ciencia, el llorado, poeta, profesor y servidor público Miguel García Posada, (de que el pasado 18 de enero se han cumplido 7 años de su fallecimiento), realizó una antología de poesía de la ciencia, con el sugestivo título Explorando el mundo, editado por la editorial Gadir.

En el prólogo de dicha antología, se indicaba que una de las formas de poesía de la ciencia era la utilización de metáforas basadas en la ciencia: “Igual que la ciencia se ha basado en metáforas poéticas, la poesía ha explorado con prodigalidad el universo metafórico de la ciencia”, incluyendo, a continuación, varios ejemplos.

Yo me atrevería a añadir que, además de la ciencia,  esa exploración se ha extendido por terrenos aledaños como la investigación, la innovación y la técnología.

 

Joan Margarit en 2009. (Wikipedia)

En este sentido, es modélico el gran poeta catalán Joan Margarit, que, al hilo de su formación, profesión y experiencia, ha compuesto un buen número de poemas en que diferentes aspectos de la arquitectura le sirven para levantar metáforas que sustentan sus pensamientos y sentimientos y que le ayudan a sustentar las características soñadas para su producción poética: concisión, exactitud e inteligibilidad.

Joan Margarit y arquitectura

Varios poemas podríamos escoger de Joan Margarit en el sentido que hemos mencionado anteriormente; pero nos vamos a centrar en dos de ellos. El primero es radical y conciso: en una sola palabra relacionada con la arquitectura se basa el poema. Es la estructura: armazón y esqueleto que sostiene los edificios y sin la cual no hay arquitectura posible.

Una estructura

Cuando era un hombre joven
levanté la estructura de hierro de una cúpula.
Hace unos meses que la derribaron.
Vista desde el lugar en que va acabándose,

la vida se ve absurda.
Pero el sentido se lo da el perdón.

Cada vez pienso más en el perdón.
Vivo bajo su sombra.
Perdón por una cúpula de hierro.
Perdón para aquellos que ahora la han demolido.

El poeta, que es catedrático de Estructuras en la Universidad Politécnica de Cataluña, ante la demolición de una de sus obras, una estructura diseñada y construida por él en el pasado, levanta un poema breve y excelso en el que encuentra, en el perdón, sentido a la contrariedad y el absurdo de la destrucción permanente, inherente al transcurrir de la vida y del tiempo. Lo que da lugar a un poema memorable que gira absolutamente en torno a la estructura de hierro de una cúpula.

Visitas de obra

En este poema, Margarit plantea un doble ámbito temporal. Un pasado que se recuerda; posiblemente el pasado del poeta. Unas visitas de obra a primera hora del día.

 

En el Epílogo del libro Se pierde la señal, (del que Visitas de obra es el último poema), se indica:

“Un día el pasado pide un orden y, por tanto, una atención del misterioso hecho de recordar …  el pasado y el mañana se borran a la vez y aumenta en mi la sensación de que lo que la mente guarda no son fragmentos aleatorios, sino la esencia del pasado. Lo que se recuerda, aunque no sea cierto, es en cambio, la verdad.”

Margarit comienza el poema recordando un pasado. Posiblemente, el suyo: visitas de obra a primera hora del día:

Durante tantos años he comenzado el día
dentro del ordenado desorden de las obras.

Después, vuelve al presente con la contemplación de una obra cercana. Y de nuevo, recuerdos en que sentimos el ruido y el estrépito. Para ello, ayudan términos técnicos y maquinas de obra: la radial que corta planchas de acero y el martillo neumático de fragor ultrajante. Y la primera estrofa finaliza con una conclusión referida de la arquitectura:

Perforar y romper para construir:
es esta música contemporánea
de una justificada destrucción

En el inicio de la segunda estrofa se vuelve al recuerdo y nos lleva, después de las visitas de obra a un refugio, “… un bar donde estar solo – a salvo / del ruido y a la vez dentro del ruido -”; con la bella imagen de la estructura entrevista en los cristales que es, en el poema, “un ángel gris”. Más términos técnicos: hormigón húmedo y hierro laboral en los suburbios.

Con la vuelta al presente, el poema da un giro radical; y deja de ser un poema sobre obras y arquitectura para pasar a ser un poema sobre la vida. El recuerdo se transforma, en el presente, en una cierta ternura y con dos versos de gran potencia

cuando graniza el tiempo
en los cristales de mi intimidad.

concluye el poema equiparando la vejez, el fin de la vida con los trabajos de las obras; con versos finales casi idénticos a los de las primera estrofa

La vida se termina como empiezan las obras:
perforar y romper para construir.
Una justificada destrucción.

En el Epílogo que hemos mencionado se dice:

“Mientras los escribía (los poemas), los recuerdos pugnaban con fuerza para apoderarse del poema. Entonces había que devoloverlos con dureza al papel que debían tener, porque el recuerdo cuando aparece todavía está muy lejos de la verdad.”

Porque para Joan Margarit “la poesía es una herramienta para gestionar el dolor  y la felicidad, …, una gestión de la que depende lo que se guarda en la vida pasada.”

Leo en la prensa que Margarit acaba de publicar un libro de memorias de infancia y primera juventud de título Para tener casa hay que ganar la guerra. Estoy deseando leerla.

Notas y enlaces

1. Con referencia a la obra poética de Joan Margarit, se puede leer una muestra bastante amplia de su poesía en la colección  Poética y Poesía de la Fundación Juan March, editada en 2010; así como, junto con más contenidos, en su página web oficial www.joanmargarit.com . En castellano, su obra poética completa se encuentra editada en Austral con el título Todos los poemas (1975-2012).

2. Los dos poemas comentados pertenecen al libro Es perd el senyal de 2013, en castellano Se pierde la señal, (Ed. Visor), pueden escucharse recitados por Joan Margarit en su página web oficial www.joanmargarit.com.  Ambos poemas se incluyen en la entrevista realizada por Cecilia Obiol, de título Contra la intemperie moral , con un texto en castellano ligeramente distinto a su versión final. 

3. En poesía y ciencia se encuentran ya recogidos cuatro poemas de Joan Margarit: Últimas noches del cosmólogo Edward MilneElegía para el arquitecto Coderch de Sentmenat, Cálculo de estructuras y Viejos Telediarios. Enlazo al post que sobre el último de los poemas indicados se realizó, en mayo de 2017, en  La alegría de las musas 2.

 

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La encorvada y la altiva. Ramón de Basterra.

Enlace a La encorvada y la altiva de Ramón de Basterra en poesía y ciencia

Continuamos, en esta nueva entrega de poesía científica, con una vena temática que descubrimos con la fábula El aeronauta de Felipe Jacinto Salas incluida, en poesía y ciencia, el pasado 12 de diciembre.

Esta vena la componen algunas fábulas evolucionadas aparecidas, ya en el siglo XX, en las que artefactos científicos y tecnológicos ocupan el lugar que, en las fábulas más clásicas y reconocibles, vemos normalmente protagonizadas por animales o plantas.

Mª Rosa Ozaeta Gálvez, (en su artículo “Los fabulistas españoles. (Con especial referencia a los siglos XVIII y XIX)” publicado en 1998 en Epos: Revista de filología, Nº 14, págs. 169-205), constata, por una parte, la clara decadencia del género fabulístico en el siglo XX, “… en el siglo XX se aprecia un descenso en su actualidad, desapareciendo prácticamente la fábula y los fabulistas, aunque no sus cultivadores ocasionales, y manteniéndose el género residualmente en publicaciones infantiles, siempre bien aceptadas por sus receptores.” 

 

Ramón de Basterra

Sin embargo, también en el citado artículo, señala a algunos autores del siglo XX que, en el campo de la fábula, intentan su continuidad y evolución; mencionando, en concreto a Ramón de Basterra y a Juan José Velo Nieto. Así, indica:

“Ramón de Basterra es un autor digno de mención en cuanto a su intento de modernizar la fábula mediante la transformación de los personajes tradicionales en máquinas que aleccionan al hombre, procedimiento también seguido por Juan José Nieto en su Fabulario Boreal.

Basterra, en su composición poética “épicoalegórica” — como la califica Díez-CanedoVírulo Mediodía, que dedica a sus “tres amados maestros” : Ramiro de Maeztu, José Ortega y Gasset y Eugenio d’Ors, incluye su poema Nuevo fabulario (XII), en que expone, programáticamente, su novedoso punto de vista:

… Se cerraron las fábulas a base
del material del día quinto.

Quedan abiertas otras. Escuchad a las máquinas.
Escuchad su lección de ritmo.

Calla doña raposa, don león, don caballo.
Avanza doña grúa, don cilindro, don émbolo.”

A este poema, le sigue, en primer lugar, con el número XIII, el titulado Introducción a las fábulas y después, con el número XIV, el bloque Nuevas fábulas, compuesto por cuatro poemas: La encorvada y la altiva, El buen camión, El avión y el molino y El motor obscuro que transparentan en sus títulos quienes son los principales actores de las nuevas fábulas.

De Juan José Vela Nieto sólo se menciona, en el artículo, el título de su poemario, Aurora Boreal. Es prácticamente inexistente la información encontrada en internet de este autor. Si hemos hallado un par de poemas. (Ver Nota). Del primero, que tiene por título Filosofía del “Boreal” y que, al igual que sucedía con el Nuevo fabulario de Basterra, es programático, se incluye seguidamente, un fragmento.

“… Más yo, que soy moderno fabulista,
abandoné la selva animalista,
y, abrazado a turbinas y motores,
inhalé el arcaduz de sus vapores
extrayendo la etérea consecuencia
de su mucho poder y mucha ciencia,
e hice hablar al tornillo, al cojinete,
al motor de explosión y al torniquete,
pensando que, al hablar un topolino,
en vez de hacerlo un ganso o un pollino,
mis fábulas dirán “topolinadas”,
pero no pollinadas ni gansadas.
Brindo pues al lector las moralejas
de mis motorizadas fabulejas”…

El segundo poema, que tiene bastante gracia, y se titula La Cafetera Express y el Infiernillo Eléctrico, se muestra a continuación.

La cafetera Express vaporizaba
y al infiernillo eléctrico exhalaba
sus planes venideros
de cambiarse en veloz locomotora
y pilotar los trenes de viajeros
a noventa kilómetros por hora,
para así convertir su inercia estática
en máquina energética y dinámica.

-¡Modérate el frenillo!,
respiró incandescente el infiernillo;
pues juzgó con franqueza
que el café se te ha subido a la cabeza.

¿Es que el llamarte “Express” te da derecho
a desdeñar las portas de tu pecho?…
¿Qué te parecería que yo,
por ser eléctrico artilugio,
quisiera transformarme en un tranvía
para buscar a mi tensión refugio?…

El buen nombre se hereda,
pero no las virtudes que amoneda;
por eso yerra el hombre
te imagina triunfar con sólo un nombre”

 

La encorvada y la altiva. Ramón de Basterra.

Ramón de Basterra y Zabala, nacido en Bilbao en 1888, fue un escritor, poeta y diplomático español del Novecentismo. Cursó sus primeros estudios en Bilbao y el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Orduña. Realizó estudios de Derecho en las universidades de Valladolid y Salamanca, licenciándose en este último centro en 1909.

En 1915 ingresa en la carrera diplomática desempeñando cargos en Roma (entre 1915 y 1917), Bucarest (desde junio de 1918) y, finalmente, Caracas (1924). Allí padece una grave crisis de una enfermedad mental que sufre desde hace años, a consecuencia de la cual es repatriado y más tarde reanuda sus trabajos diplomáticos en Madrid. Sin embargo recae pronto y el agravamiento de su enfermedad mental le condujo a un último ingreso en el sanatorio madrileño de Santa Águeda, atendido por el doctor Lafora. Allí murió por una complicación cardíaca en un ataque de locura apenas cumplidos los cuarenta años.

 

 

En su obra en prosa, como ensayista, destacan sus libros La obra de Trajano, de 1921 (reeditada en 2012), y Los navíos de la Ilustración. Una empresa del siglo XVIII, publicado en Caracas en 1925, (con 3 reediciones en 1954, 1970 y 1984).  Asimismo escribió diversos textos – muchos de ellos dedicados a la villa de Bilbao y sus gentes – en la prensa local vasca (Euzkadi, El Nervión, El Pueblo Vasco y El Liberal), además de algunos artículos y poemas en la afamada revista Hermes.

En cuanto a su obra poética, (sic en Wikipedia); “…su primer poemario, Las ubres luminosas (1923), se caracteriza por el mito civilizador de Roma y las ideas humanísticas. En el poemario Los labios del monte, paisaje y tradiciones vascas se funden en una amplia síntesis histórica. Es el creador de un mito: Vírulo, cuyos cantos corresponden a dos momentos del estilo del autor: En Vírulo. Poema. Mocedades (1924), se muestra barroco, gongorino y virtuoso de la poesía pura. En Vírulo, mediodía (1927), el poeta supera la etapa anterior y se anticipa a su época; de un salto se sitúa en las avanzadas de la vanguardia. Con técnica del futurismo canta la máquina y el destino fecundo de los pueblos hispánicos: la ‘Sobrespaña’. Con esta obra se convierte en uno de los artífices del cambio ideológico de la España contemporánea y en precursor del concepto de Hispanidad.”

Muy influido por Unamuno, Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors y Ramiro de Maeztu, formó parte de la llamada Escuela Romana del Pirineo, grupo informal, surgido en las tertulias del bilbaíno café Lyon D’Or, en el que se pueden incluir, entre otros, a los escritores Jacinto Miquelarena, Pedro Mourlane Michelena, Fernando de la Quadra Salcedo, José Félix de Lequerica, Rafael Sánchez Mazas y Joaquín Zuazagoitia, escritores, algunos de ellos, que gozaron de una gran influencia literaria y política en los años de posguerra en España.

Su obra poética fue recopilada en el volumen Obra Poética de Ramón de Basterra, con prólogo de Joaquín Zuazagoitia, publicado en 1958 y en  2 volúmenes en Poesía, con prólogo de José-Carlos Mainer y edición preparada por  éste y por Manuel Asín para la Fundación BSCH en 2001.

La encorvada y la altiva es, junto con  El buen camiónEl avión y el molino y El motor obscurouna de las Nuevas fábulas, incluidas en Virulo. Mediodía. Con el predominio de versos heptasílabos y alejandrinos, en ella se describen los movimientos y continua actividad de la grúa

Girando con el día.
desde el levante al ocaso,
alargaba la grúa su trompa de cadenas.

Al topar con el alto talle de la grúa le afea su ocio

“Qué bien se ve de lejos al ocioso que fuma
mientras yo peno encorvada.”

La grúa a la que, inmóvil, corona el halo de los santos, le contesta:

- “Mis entrañas son brasas”- dijo,
y sembró en surcos de humo
un trigo de centellas.

A lo que sigue la moraleja de la fábula en los cuatro versos finales.

No se engañen los ojos
por la ajena apostura.
Bajo el vertical ocio
hay congojas de fuego .

 

Cien poemas en cinco años

El 21 de enero de 2014, con la publicación en poesía y ciencia del poema El cerebro de Emily Dickinson, comenzó una nueva etapa de La alegría de las musas, marcada con un 2, como continuación de la primera etapa del blog realizada por Miguel García Posada. En estos cinco años; si no he llevado mal la cuenta, he realizado 100 entradas correspondientes a otros tantos poemas  nuevos incorporados a poesía y ciencia.

La guía fundamental en la selección de los poemas ha sido siempre la novedad, el descubrimiento de nuevos poetas y sus poemas. Lo que ha resultado, a veces complicado; porque tras unos setecientos poemas en total, no resulta ya sencillo encontrar poemas nuevos. En todo caso, ha sido un placer y ha valido la pena: he aprendido y disfrutado mucho. En primer lugar,  conociendo nuevos poetas y poemas y, en segundo lugar, dándolos a conocer e intentando  presentarlos de forma adecuada, entretenida y sugerente a fin de provocar una mayor curiosidad del lector por los poetas y poemas seleccionados.

En esta intención vamos a seguir en el futuro mientras encontremos nuevos poetas y poemas y hasta que el cuerpo aguante. Un abrazo.

Nota

En el artículo Poesía y fábula en la Vía de la Plata de Juan Pedro Vera Camacho, se encuentran, junto con un breve texto biográfico, los dos poemas mencionados de Juan José Vela Nieto.

 

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Las bodas de las plantas. José de Viera y Clavijo.

Enlace a Las bodas de las plantas de José de Viera y Clavijo en poesía y ciencia

Del 25 de enero hasta el 5 de mayo se celebra en la sede de la Biblioteca Nacional de España una exposición sobre la figura de José de Viera y Clavijo que fue uno de los representantes más significativos del movimiento ilustrado del siglo XVIII en España. (Nota 1).

 


Nacido en el pueblo de Realejos de Tenerife en 1731, después de trasladarse a Madrid para perfeccionar su formación en el ámbito de su carrera eclesiástica, tuvo la oportunidad de viajar, como ayo del hijo del Marqués de Santa Cruz, por numerosos países europeos tomando contacto con algunos de los más destacados miembros de la ciencia e ilustración francesa.

A partir de todo ello, desarrolló a lo largo de su vida una ingente labor científica, social y cultural con una extensa producción en historia, poesía y ciencia que compaginó con su carrera eclesiástica en la que – dentro de unos parámetros muy liberales para la época – alcanzó un destacado renombre como orador religioso.

Como muestra de sus más destacadas obras, se pueden mencionar su Historia general de las Islas Canarias en cuatro tomos publicados entre 1.778 y 1.783; los Elementos de Física y Química en 1.784 y el Diccionario de Historia Natural de Canarias que alcanzó su edición, por la Sociedad económica de amigos del país de Las Palmas de Gran Canaria, en 1.866. (Ver Nota 2).

Siguiendo la práctica de ilustrados científicos europeos, en concreto franceses, José de Viera tuvo también una dedicación muy destacable a escribir la ciencia en verso. Práctica que hoy vemos, más bien como divulgación científica, pero que en el siglo XVIII seguía siendo una forma didáctica canónica de expresar la ciencia. (Nota 2).

En este sentido, escribió el poema de cuatro cantos Los aires fijos, publicado en Madrid en 1.779, que introdujo en España el conocimiento que de los aires, (que era como en ese tiempo se denominaban los gases), fijos, inflamados y desflogisticados habían hecho, en el extranjero, eminentes científicos como Priestley y Sigaud. En 1.781 añadió un quinto canto, que hablaba de varias especies de gases vegetales descubiertos por Injenhousz; y en 1.783 compuso un canto sexto sobre la máquina o globo aerostático. En este último punto, cabe destacar que en 1.783 participó en la elevación, desde el Jardín del palacio del Marqués de Santa Cruz en Madrid, de uno de los primeros de globos aerostáticos que se elevaron en España. (Nota 3).

Las bodas de las plantas

En 1.806 compuso el poema original titulado Las bodas de las plantas que permaneció inédito hasta 60 años después de su fallecimiento, en que se realizó su edición por Juan Teixidor y Cos, catedrático de Farmacia de la Universidad de Barcelona en 1.873.

José de Viera. Grabado de José J. Fabregat
(Wikipedia)

 El poema revela los vastos conocimientos botánicos de Viera que con oportunas comparaciones e imágenes de las especies vegetales, relatadas en octavas reales, hace comprender el fenómeno de la fecundación de las plantas que fue estudiado e investigado a lo largo del siglo XVII y principio del XVIII, consolidándose con Linneo en 1.735.

En el prólogo de la edición de Las bodas de las plantas citada se expresa lo siguiente:

“El sistema sexual, dice Viera en la introducción al poema Las bodas de las plantas, está fundado en la diferencia de sexos, que hay en el centro de las flores, y en su varia estructura: los estambres pertenecen al sexo masculino, y los pistilos al femenino. Llámase Estambre la hebra ó filamento que lleva en la parte superior una Antera ó borlilla amarillenta con Polen, ó polvillo seminal fecundante, y llámase Pistilo aquel órgano que se ve ordinariamente en medio de los estambres, compuesto de un botoncito, gérmen ú ovario (el cual contiene el rudimento de la planta, ó semilla) y de Estilo ó puntero, que termina en un Estigma ó clavillo, bañado de un humor, capaz de hacer estallar sobre él la antera.”

En la falta ó presencia y disposición de órganos sexuales, fundó Linneo la clasificación, de la cual Viera cita los nombres de cada clase con un ejemplo, y para que sean mas útiles tales citas, copiaremos el cuadro sinóptico de los caracteres de las clases, … , y á continuación de sus nombres añadimos los de las plantas citadas por Viera.

El poema de un solo Canto, compuesto por 47 octavas reales, está escrito con solvencia, soltura y en bastantes de sus versos y estrofas con agradable vena poética. En él, como en gran parte de la poesía neoclásica, hay frecuentes referencias mitológicas, (estrofas 1, 32, 42 y 45), y, también, podemos encontrar referencias panegíricas a otros científicos; en concreto, a Linneo y Jussieu, (estrofas 1 y 37).

No es cosa de incluir en poesía y ciencia el poema en su totalidad, por lo que hemos seleccionado, como muestra del mismo para poesía y ciencia,  las seis octavas iniciales del poema. En la primera estrofa, se expresa el objetivo general del poema: Los desposorios de la amable Flora / Cantar en un vergel es mi deseo…”, mencionando a Linneo: “… al primero que vio en las plantas / Los sexos, los amores y las bodas.” En la segunda, se expresa el alcance a toda la flora: “El Reyno vegetal será su imperio…” , y se muestra la nomenclatura científica de la plantas: “… con Especies, con Géneros y Enlaces / Forman Familias, Órdenes y Clases”.

La octava 3ª es una bella y conseguida reivindicación del carácter de seres vivos plenos de las plantas con sus funciones vitales y comportamientos, y sus señales de sentimiento; finalizando con la mención al objetivo central del poema: su reproducción, “… Que envejece, que muere, que reposa, / Y que deja una prole numerosa.”. (Ver Nota 4).

 

 

Las tres siguientes octavas están dedicadas van mostrando ejemplos de las señales de vida y comportamiento de las plantas relatadas en la estrofa 3ª. Y así, van desfilando diferentes plantas: Mimosa, Opuncia, Caléndula y el D. Diego de noche, que abre sus flores a las cinco de la tarde. También, la Flor del sol, el Árbol triste, la Musicapa que “… si se le posa una mosca te responde a /con pronta diligencia se la atrapa” o la Buenos días – planta osca – que si se osa tocarla responde golpeando con una de sus ramas.

El texto completo de Las bodas de las plantas está disponible en internet en dos versiones. En primer lugar, la edición original de 1873, (que hemos mencionado), en la web Memoria Digital de Canarias, con la introducción del editor Juan Teixidor y Clos en la que se da noticia de la biografía de Viera e incluye un cuadro sinóptico  general con los caracteres de las clases de flores según su forma de reproducción en el que, a continuación de sus nombres, añade los de las plantas citadas por Viera en el poema.

En segundo lugar está la edición en 2017 por el Ilmo. Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, y por el Cabildo y el Centro Unesco de Gran Canaria , con introducciones a cargo de la Dra. Dña. Yolanda Arencibia Santana, catedrática emérita de la ULPGC y del Dr. D. David Branwell, Exdirector del  Jardín Botánico Canario “Viera y Clavijo” del Cabildo de Gran Canaria. Es completa, reproduciendo fielmente la edición de 1873 de la que reproduce el cuadro sinóptico que antes hemos mencionado y que añade bellas ilustraciones de todas las flores de las plantas citadas en el poema.

Notas y enlaces 

1. Se trata de la exposición “Viera y Clavijo. De isla en continente” en la Biblioteca Nacional de España, abierta al público del 25 de enero y 5 de mayo de 2019, que presenta una muestra significativa de los manuscritos del polígrafo canario, así como de sus ediciones príncipes, retratos, grabados de la época y materiales científicos, al objeto de dar difusión de la representatividad de su figura en el contexto de la cultura nacional del Setecientos.

2. En el número 14 de febrero de 2013 del boletín Los Realejos a través del tiempo, Joaquín  Blanco  Montesdeoca realiza una interesante y notable semblanza biográfica y de la obra de José de Viera y Clavijo.

3. En los artículos Viera y Clavijo, poeta ilustrado, de Sebastián de la Nuez de la Universidad de La Laguna y El héroe en la poesía didáctica de Viera y Clavijo de José Cebrián de la Universidad de Harvard, se analiza en profundidad la obra poética de Viera y Clavijo.

4.  El poema debía incluir, en el manuscrito original, notas explicativas de José de Viera que se conservaron en la edición realizada en 1.873. Así, por ejemplo, en el verso que se refiere a la numerosa prole de las plantas, la nota indicativa decía así: “(1) Una sola planta de Maiz ha llegado a dar doscientas semillas: otra de Girasol, quatro mil: una Adormidera, treinta y dos mil: un pié de tabaco, trescientas y sesenta mil.” También el editor añadió notas, como por ejemplo la incluida en el inicio de la 4ª octava: “(*) Se llama ordinariamente Sensitiva una leguminosa Mimosa sensitiva porque al tocar sus hojas estendidas. como avergonzada dobla sus hojuelas aplicándolas al peciolo, y éste al tallo. (N. de edit,)” . Por último añadir,  que la ortografía puesta por el Autor en el original se ha conservado.

 

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¿Por qué no hay más viajes a la luna? Mario Benedetti.

Enlace a ¿Por qué no hay más viajes a la luna? de Mario Benedetti en poesía y ciencia

Pocas cosas ejercen tan irresistible fascinación en el género humano como la exploración espacial. Todo comenzó, como sabemos, cuando el 4 de octubre de 1957 la URSS lanzó al espacio el satélite no tripulado Sputnik 1 que dio 1440 órbitas a la tierra antes de caer, incinerándose, el 4 de enero de 1958.

 

 La nave Sputnik 1 . (Wikipedia)

Este primer vuelo espacial soviético, al que siguió, casi inmediatamente, el Sputnik 2, lanzado con la perrita Laika dentro el 3 de noviembre de 1957, aceleró el programa espacial americano que pusieron en el espacio su primer satélite, el Explorer 1, el 31 de enero de 1958. El 12 de abril de 1961, a bordo de la nave Vostok 1, fue lanzado al espacio exterior el piloto militar soviético Yuri Gagarin, el primer ser humano que subió al espacio.  En los años que siguieron, el mundo asistió, en plena guerra fría, a lo que se llamó la “carrera espacial”, con una sucesión de hitos y avances en el espacio.

Si bien los primeros eventos espaciales costituyeron señalados triunfos de la Unión Soviética, con la perrita Laika y Yuri Gagarin, en Estados Unidos se aceleraron las actividades de la NASA y, con la luna como fundamental objetivo, fueron situándose, con el desarrollo del programa Apolo, a la cabeza de la carrera espacial, hasta llegar a la luna con el Apolo XI en que el astronáuta Amstrong, al dar los primeros pasos en la luna, dijo eso de “un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”.

 

Era el verano de 1969, el 20 de julio. Yo tenía 13 años y lo viví en Barcelona donde, con mis padres – maestros nacionales – pasábamos las vacaciones en una colonia de verano – organizada por el Ministerio de Educación – alojados en un gran colegio público (grupos escolares, sellamaban entonces), cercano a la Plaza de Cataluña. Fue “lo más”. En una de las salas del colegio, visto en una de aquellas – muy voluminosas pero de pequeñas pantallas – televisiones en blanco y negro de la época, todos fuimos testigos conscientes de algo grande que inauguraba el futuro: la nueva frontera de la humanidad.

Los viajes a la Luna, por parte de naves y tripulaciones americanas, se fueron sucediendo en aquellos años. Desde el Apolo XII, en noviembre del mismo año y, después, el inolvidable Apolo XIII el año siguiente, en el que la explosión de uno de los tanques de oxígeno del Módulo de Servicio, provocó que no se pudiera realizar el que habría sido el tercer alunizaje; y hubo de utilizarse el Módulo Lunar como cápsula de salvamento, en la que los 3 astronautas regresaron a la Tierra. Lo que dio lugar - “Houston tenemos un problema” - a la famosísima película de 1995, dirigida por Ron Howard  protagonizada por Tom Hanks.

 

Después cuatro viajes más hasta el último Apolo XVII, lanzado en diciembre de 1972 que tuvo varios records: de estancia en la Luna, de mayor tiempo en órbita lunar, de tiempo en salidas extravehiculares, del uso del «rover», y de mayor distancia recorrida y mayor recogida de muestras lunares de todas las misiones Apolo.

 

¿Por qué no hay más viajes a la luna? 

La exploraciones espaciales siguieron pero ahí se acabaron los viajes a la luna. Hace ya 36 años. Un poeta, Mario Benedetti, se preguntó – como muchos de nosotros-, “¿por qué?” y escribió un poema sobre ello que tiene dentro toda su personalidad y estilo. (Ver Nota 1).

Siempre con una vocación comunicante y logrando un clima de confianza y complicidad entre autor y lector. La cercanía, con un lenguaje accesible, sencillez sintáctica y expresiones cercanas al registro conversacional. Todo ello da lugar a una poesía humana, de compromiso en el sentido amplio de la palabra, consiguiendo la seducción del lector. Poesía de un gran poder de comunicación, enormemente popular con un público masivo y fiel en el que se incluyen sectores habitualmente ajenos a la literatura.

Son 32 versos repartidos de diferentes metros sin rima. El estilo es muy coloquial y directo y trata de indagar en el pensamiento del comandante de la misión, Neil Amstrong, después de sus primeros pasos la luna.

…la escafandra o como se llamase
impedía que viéramos sus ojos
pero juraría que su mirada era de pereza o abulía.

Y de lo que contestó, de forma inesperada a sus jefes, más allá del consabido discurso de gloria “entre medallas flores vitores y guirnaldas”.

Y ahí Benedetti abre, en el poema, 3 conjeturas sobre la posible contestación, iniciadas, cada una de ellas, con su verbigracia. Si siguen el juego pueden elegir entre la primera verbigracia: “…matarlos con urgencia / uno a uno / dos a dos / etcétera”. Ó la segunda; comunicarles que vio en la luna el rostro de la muerte. Ó la tercera, que sintió “… el asco infinito por la ausencia del hombre”.

Con lo que, fuera cual fuera la contestación de Amstrong, en el poema se concluye con la afirmación de que “… los dueños del poder / postergaron sine die los viajes a la Luna.” 

Mario Benedetti

Podemos añadir, a las anteriores, alguna conjetura más. Primera: USA había ganado la batalla espacial a la URSS y, segunda, el presupuesto se encontraba exhausto y no se podía seguir gastando el 6% del PIB americano a la exploración espacial.

 

El futuro en la luna

La postergación sine die parece haber acabado. Algo ha debido cambiar ya que, en los últimos tiempos, asistimos a una eclosión de nuevos proyectos de viajes espaciales, como la exploración de la sonda “New Horizons” y, también, a nuevas aventuras en la luna gracias a China, ya que, el pasado 3 de enero, su sonda exploradora Chang’e 4 aterrizó en la cara oculta de la luna de donde siguen llegando noticias. La última es que se han conseguido que una semilla germine en la Luna.

 

Fotografía tomada por la sonda ‘Chang’e 4′ después de su alunizaje
en la cara oculta de la luna (CNSA)

La Luna es hoy el objetivo de China. Según sus planes, en la década de 2030 enviarán sus primeras misiones tripuladas a nuestro satélite.

¡Ojalá que así sea!

Notas y enlaces

1. En poesía y ciencia están ya incluidos 3 poemas de Mario Benedetti: Windows 98, Universo y Medios de comunicación, a los que pueden acceder en este enlace 
En cervantesvirtual. com, hay una página dedicada a Mario Benedetti en la que se puede encontrar excelente información sobre su biografía y obra.

 

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