Archivo de junio, 2010

Premio Marc Bloch para tesis de máster sobre Historia de Europa

El Departamento de Historia y Civilización del Instituto Universitario Europeo de Florencia convoca el Premio Marc Bloch en Historia Moderna de Europa (siglos XV-XXI). A continuación se reproduce el texto de la convocatoria.

marc-bloch

The Department of History and Civilisation at the European University Institute in Florence is proud to announce the

Marc Bloch Prize in Modern European History (15th -21st centuries)

The Prize for 2010 will be awarded to the author of the best new MA thesis in early modern or modern European history and in the history of Europe in the world. In keeping with two central aspects of Marc Bloch’s historical oeuvre, only studies with an explicit comparative or transnational perspective will be considered. Submitted theses should be of a high scholarly historical nature, and research accuracy, innovation and literary merit will be important factors in the final selection.

A prize of  € 3,000 will be awarded in a ceremony at the EUI in Florence. The winner of the prize will be invited to give a talk on the subject of her/his thesis.

Eligibility is limited to candidates holding an MA degree (awarded in 2009 or 2010), EUI members are not eligible. Theses must be submitted by the original author, and can be submitted in any European language. Apply online by November 1, 2010 via:

http://www.eui.eu/HEC/BlochPrize/BLOCH_Candidate.jsp

The judging panel is appointed by the EUI’s Department of History and Civilisation. The jury’s decision is final.

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Del entusiasmo al escepticismo. La visión de Manuel Marín en el 25 aniversario de la adhesión española a la UE

Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta

Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI)

El ex secretario de Estado para Europa y vicepresidente de la Comisión Europea, Manuel Marín, hoy profesor de la Universidad de Alcalá y presidente de la Fundación Iberdrola, vino a la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense (UCM) el pasado 26 de mayo para mostrar su visión de Europa ante el 25 aniversario de la firma del Acta de adhesión de España a las Comunidades Europeas, en cuya larga negociación desempeñó un papel muy destacado. Marín advirtió de que no se iba a referir a la situación política actual ni a aspectos relativos a la presidencia española semestral de la Unión Europea. Dijo que, apartado de la política tras sus casi cuatro años en la presidencia de las Cortes, ahora sigue los consejos de Marco Aurelio y prefiere adoptar una posición distante de las cuestiones puntuales. Sin embargo, claro que habló de esos y otros asuntos, contestando a las preguntas de los asistentes al acto. Marín empleó más la insinuación que la frase directa, pero su mensaje llegó con nitidez a cuantos le escuchaban, convocados por el Centro Virtual del Conocimiento de Europa (CVCE) de Luxemburgo, que se presentaba en Madrid, y el Grupo de Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRi), que dirige el catedrático Juan Carlos Pereira en la UCM.

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Manuel Marín empezó destacando que la adhesión a la CEE, firmada en el Palacio Real el 12 de junio de 1985, ha sido “la operación más rentable de la política española en los últimos siglos”. Al entrar en las instituciones europeas “resolvimos el problema de nuestro anclaje internacional y definimos nuestra política exterior”, si bien hubo que esperar hasta el “dramático” referéndum de la OTAN (marzo de 1986) para cerrar el círculo que marcaba nuestra posición en el mundo contemporáneo.

Sin querer establecer comparaciones con la actualidad, subrayó que la primera decisión que adoptaron las Cortes democráticas, tras las elecciones del 15 de junio de 1977, fue la de autorizar y respaldar al Gobierno español en su solicitud de apertura de las negociaciones con Bruselas. Y que, además, aquel respaldo se aprobó por unanimidad, lo que no ocurrió en los otros países aspirantes.

A partir de entonces -dijo Manuel Marín-, España vivió con entusiasmo europeísta sus diez primeros años en la UE. “La adhesión produjo un profundo sentimiento colectivo de autoestima, tan inusual entre los españoles”. “Gracias a la buena aplicación de los Fondos Estructurales y de Cohesión, que consiguió Felipe González negociando con los alemanes, el país se ha transformó en pocos años”. Se ha modernizado o –en sus palabras- “ha pasado del atraso a ser un país Nokia”.

Sin embargo, Europa cambió de rumbo en la segunda mitad de los noventa. Una nueva generación accedía a los gobiernos europeos y el británico Tony Blair proyectaba en las instituciones comunitarias el impulso de su tercera vía. Se dijo entonces que la UE se estaba distanciando de los ciudadanos y había que insuflar nuevos alientos. En su opinión, “sustituimos los proyectos por la emoción, como si fueran incompatibles… y así nos ha ido”. “Se arrinconó el modelo comunitario que nos había permitido afrontar y resolver las crisis a las que se enfrentaban los países miembros, sometidos a un proceso permanente de ampliación”.

La Estrategia de Lisboa (marzo de 2000), basada en la nueva filosofía, “ha sido un fracaso” y el nuevo Tratado ha acabado con los restos del método comunitario y ha establecido la llamada cooperación abierta, cuyo resultado, hasta ahora, es “la inacción”.

Marín transmitió finalmente una opinión escéptica sobre el momento que atraviesan España y Europa, en un tiempo de crisis no sólo económica. “En España vivimos un proceso de italianización que está deteriorando nuestras instituciones” y Europa debe de reforzar los pilares de su propio edificio institucional. “Lo que salva a la Democracia son sus reglas”, concluyó.

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