Archivo de junio, 2013

En el Día Internacional de los Archivos: una modesta proposición

El 9 de junio es el Día Internacional de los Archivos, aunque como este año cae en domingo las conmemoraciones en todo el mundo se están realizando entre el día 7 y el 10. Este blog se suma a las acciones de la efemérides compartiendo el comunicado que H-SPAIN ha dirigido al Gobierno y a los distintos grupos parlamentarios de España.

“Haciéndonos eco del profundo malestar producido entre historiadores, archiveros, periodistas y otros grupos sociales por el cierre indefinido e injustificable del acceso a documentos históricos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y del Ministerio de Defensa de España, desde H-SPAIN solicitamos a las autoridades competentes la inmediata reapertura de dichos fondos y la garantía de su accesibilidad para todos los investigadores en el plazo más breve posible.

Consideramos que de ninguna manera cabe justificar las trabas que se está imponiendo al acceso a dicha documentación histórica por medio de argumentos inverosímiles sobre el riesgo que su difusión entrañaría para la defensa y la seguridad del Estado o para las relaciones de España con terceros países. 10.000 documentos de Defensa de los años 1936 a 1968 estaban listos para su desclasificación, tras el preceptivo examen, antes de que el Ministerio cancelara su publicación en mayo de 2012 en una decisión que cabe considerar, como mínimo, de arbitraria. Menos se comprende aún que el Ministerio de Asuntos Exteriores haya declarado “secreta” o “reservada” la práctica totalidad de su documentación, incluyendo los fondos históricos de su archivo –compuestos por papeles diplomáticos del siglo XV al XX- que habían sido consultados hasta entonces sin mayores impedimentos por parte de historiadores de todo el mundo.

Que la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores a las denuncias de esta situación haya sido cerrar a los investigadores el acceso a su Archivo General, en septiembre de 2012, y dispersar sus fondos entre el Archivo Histórico Nacional y el Archivo General de la Administración sin comunicar si esos fondos serán algún día consultables de nuevo, y en su caso cuándo y en qué condiciones -lo que hace temer nuevos obstáculos y demoras que sumar a las que sufrimos desde hace casi dos años-, no hace más que ahondar en la enorme preocupación que genera la actual situación.

El acceso y libre disposición de estos fondos históricos, dentro de los plazos y límites marcados por la actual normativa, no solamente constituye un derecho de los españoles, sino también un deber moral del ejecutivo. No se trata tan sólo del enorme perjuicio que se está causando a innumerables proyectos de investigación histórica tanto en España como en el extranjero, sino también del daño a la imagen y el prestigio del país más allá de nuestras fronteras, así como de la degradación de la calidad de la democracia española que se derivan de unas decisiones que nos alejan de los estándares europeos e internacionales de protección de derechos democráticos básicos como el de libertad de información e investigación, el acceso al patrimonio y la cultura, y el control y rendición de cuentas por parte del gobierno y la administración pública.

En este sentido, instamos a nuestros gobernantes a que, rectificando su actual política, cumplan con los instrumentos internacionales que España ha suscrito en materia archivística y de documentación, como son la Recomendación Nº R (2000) 13 del Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre una Política Europea en Materia de Comunicación de Archivos, y el Convenio del Consejo de Europa sobre el Acceso a los Documentos Públicos (Tromsø, 18 de junio de 2009).

No se trata de una petición de unos pocos para unos pocos. Si bien este llamamiento parte del mundo académico, es a la sociedad en su conjunto a la que se está negando el derecho a conocer por sí misma, al margen de interpretaciones oficiales e interesadas, su propio pasado. No puede haber auténtica democracia allí donde no se garantiza a los ciudadanos el derecho a generar una visión crítica del propio desarrollo histórico basado en el acceso al patrimonio documental común.

Firmando esta solicitud, pedimos al Gobierno que adopte cuantas medidas sean precisas para garantizar el acceso de los investigadores, profesionales o no, a los fondos documentales de estos archivos y en el plazo más breve posible. Solicitamos asimismo a los distintos grupos parlamentarios que exijan y respalden estas medidas, así como que controlen su cumplimiento. Instamos también a toda la sociedad que apoye esta petición, para que pueda hacer del conocimiento crítico de su pasado la mejor guía para una construcción consciente de su futuro.

Todos aquellos que deseen adherirse deben enviarh-spain@h-net.msu.edu los siguientes datos: nombre y apellidos, institución académica de pertenencia (o “investigador independiente” en su defecto) y número de DNI o pasaporte (el cual no se hará público). En el caso de tratarse de un organismo, se deberá enviar el nombre de dicha institución y el de la persona que la represente, con su número de DNI o pasaporte”.

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NB: El programa Ayer de Radio Exterior de España que dirige y presenta Germán Sánchez dedicó buena parte de su emisión del 8 de junio de 2013 a esta problemática y, de forma más amplia, a los obstáculos a la investigación en los archivos históricos españoles. El podcast completo se recoge en el portal de RTVE bajo el siguiente enlace (en especial a partir del minuto 12):

http://www.rtve.es/alacarta/audios/ayer/ayer-cierre-archivo-ministerio-asuntos-exteriores-08-06-13/1860701/

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Categorias: Archivos, Eventos

Año Dual España-Japón, 400 años después de la Embajada Keicho a Europa

Hace 400 años llegaban a España el Samurai Hasekura Tsunenaga (1570-1621) y el fraile franciscano español Luis Sotelo en la que fue la primera delegación diplomática de carácter oficial enviada por Japón a España. Fue un jalón crucial en la llamada “Embajada Keicho a Europa” ordenada por el señor feudal Date Masamune (1567-1636) en 1613, un viaje de siete años que llevó a Hasekura a ser recibido por el rey Felipe III en Madrid y por el Papa Pablo V en Roma.

Para conmemorar los 400 años transcurridos desde este establecimiento de relaciones e “impulsar el entendimiento mutuo entre Japón y España”, así como “abrir nuevos horizontes en las relaciones bilaterales de cara al futuro”, ambos países celebran desde junio de 2013 hasta julio de 2013 el Año Dual España-Japón. Están previstos todo tipo de eventos culturales además de actividades en el ámbito de la política, la economía, la ciencia y la tecnología, el turismo y la enseñanza.

Hasekura Tsunenaga en Roma

Como recoge la página web oficial del evento:

“En 1613 (año 18 de la Era Keicho), el señor feudal Date Masamune (1567-1636) del señorío de Sendai, tras obtener el permiso de Tokugawa Ieyasu (shogun retirado, 1592-1616), decidió enviar una delegación a Europa (España y Roma) con el objetivo desolicitar el establecimiento de relaciones comerciales con Nueva España (México) y el envío de misioneros a Japón. Esta misión, conocida como “Embajada Keicho a Europa”, fue encabezada por el Samurai Hasekura Tsunenaga (1570-1621) y el fraile franciscano español Luis Sotelo.

La misión, habiendo salido de Sendai, Japón, en octubre de 1613, llegó a España en octubre de 1614 después de atravesar el Océano Pacífico y el Océano Atlántico. Posteriormente Hasekura se trasladó a Madrid y fue recibido en audiencia por el monarcaFelipe III en enero de 1615. Hasekura recibió el bautismo en Madrid y visitó al Pontifice Paulo V en Roma. Después de quedarse cierto tiempo en Coria del Río, Sevilla , regresó al Japón en 1620. Su inmenso viaje duró siete años.

La Embajada Keicho fue la primera delegación diplomática de carácter oficial enviada por Japón a España y ha pasado a la historia por ser un importante acontecimiento en las relaciones bilaterales hispano-japonesas.”

Para estar al tanto de las iniciativas que se llevarán a cabo y para inscribir proyectos dentro del “Año de Japón en España” nada mejor que visitar la Página Web Oficial del Año Dual. Además traemos aquí algunas recomendaciones para contextualizar esta conmemoración:

http://www.florentinorodao.com/ - Página web personal del profesor Tino Rodao, historiador especialista en Japón, que alberga un destacado apartado sobre las relaciones entre los dos países.

http://www.es.emb-japan.go.jp/relaciones/400_japon_espana.html - Portal de la Embajada de Japón en España

http://www.spainjapanfoundation.com/ver_actualidad.php?Id=31 - Fundación Consejo España-Japón

http://www.descubrecoriaypuebla.com/conmemoracion-400-aniversario-de-la-embajada-keicho-en-coria-del-rio/ - Web del Ayuntamiento de la localidad sevillana de Coria del Río. Como podemos leer allí: “Hace casi 400 años, en octubre de 1614, un grupo de japoneses, bajo el mando de Hasekura Tsunenaga, acompañados de fray Luís Sotelo, un franciscano natural de Sevilla, remontaban el Guadalquivir y desembarcaban en Coria del Río. (…) Tras visitar Sevilla, Madrid y Roma, Hasekura Tsunenaga y fray Luis Sotelo, junto con algunos japoneses, partieron hacia Japón en 1617, dejando en nuestro pueblo una herencia que, después de cuatro siglos, sigue más viva que nunca, porque se trata de la sangre japonesa que corre por las venas de las corianas y los corianos de apellido Japón, descendientes de los japoneses que se quedaron por estas tierras, cuando Hasekura regresó a su país.”

Fuente: Año Dual España-Japón (http://www.esja400.com/index.shtml)

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Raymond Aron y su Paz y guerra entre las naciones, 50 años después

 

En 1962 se publicaba Paz y guerra entre las naciones, la fundamental obra del filósofo, sociólogo e historiador Raymond Aron.  Aunque un tanto olvidado en nuestros días, Aron (1905-1983) fue uno de los grandes intelectuales del siglo XX y un influyente experto en relaciones internacionales. Con motivo del cincuentenario de su obra cumbre sobre esta materia, la revista geopolítica francesa Diploweb.com publica un ensayo en el que el Serge Sur , profesor emérito de la Universidad Panthéon-Assas y secretario general de la Association des internationalistes francesa valora la vigencia del legado aroniano.

Fuente: http://www.lafrusta.net/pro_aron.html

 

Tras contraponer la figura de Raymond Aron con la de su gran contrincante intelectual, Jean-Paul Sartre, Serge Sur explica: ” (…) Es precisamente uno de estos estudios el que aquí nos ocupa, uno de los más conocidos, de los más completos: Paz y guerra entre las naciones, publicado en 1962 y muchas veces reeditado desde entonces, pero que permanece fiel a su génesis. Este libro es la culminación de sus trabajos sobre las relaciones internacionales, [área] de las que fue uno de los introductores en Francia, sin haber llegado por desgracia a hacer consagrar su carácter de disciplina universitaria. No abordaremos más que dos características de este libro, que continúa siendo una obra maestra. Es un testimonio de la profusión de la cultura de Raymond Aron, de su erudición socrática pero también de uno de sus límites, en tanto que menosprecia el derecho internacional. (…)

En este abanico aroniano siempre abierto, las cuestiones internacionales ocupan un lugar importante y tal vez creciente. Paz y guerra entre las naciones es la encrucijada, el estado más acabado y el compás más amplio de su reflexión, -dotado de lo que en su época gustaba de denominarse un análisis espectral. No habría que reprocharle, más de cincuenta años después, que se haya vuelto anacrónico en parte. El mundo bipolar, la oposición ideológica, política y estratégica entre los Estados Unidos y la URSS, las sutilezas y peligros de la disuasión nuclear, todo ello en conjunto se ha esfumado. Tampoco habría que echarle un cara un último error de juicio en su obra póstuma, Les dernières années du siècle, en la que preveía la finlandización de Europa bajo la presión de la URSS.

Desparecido en 1983, no pudo calibrar el grado de descomposición de la URSS ni vivir la caída del muro de Berlín. Pero ¿quién los había anticipado con tal inminencia? Aron permanece por tanto como un pensador de la época de los conflictos del siglo XX, y sobre todo de la Guerra Fría. Los cambios de la última década del siglo sin duda le habrían llevado a retomar su reflexión sobre el nuevo curso de las relaciones internacionales. Marcado por los tormentos de una época conflictiva, deseoso de analizar sus raíces y sus fuentes, se consagró extensamente al estudio de la guerra y de los pensadores de la guerra, de los medios para prepararla y, si fuera posible, para evitar su regreso. Paz y guerra trata bastante más de la guerra que de la paz – pero ciertamente no desde el ángulo de la conducción de los conflictos, sino más bien de su amenaza y de las posturas que generan su anticipación y su prevención. (…)

Parece vano, con todo, clasificar a Aron en las categorías fáciles y artificiales, tales como realismo o idealismo o cualquier otra, en las que la pereza intelectual trata de encerrar a los espíritus libres. Se puede decir simplemente que el poderío (puissance) es para él el factor esencial de las relaciones internacionales, un hilo rojo que él sigue en todos sus aspectos, visibles o no, en diferentes registros, los de las teorías y sistemas, de la sociología, de la historia, de lo que Aron llama en definitiva la praxeología, una suerte de evaluación de la ética de los gobernantes. Los contenidos de lo que constituyen las cuatro partes de su obra, distribuidas en veinticuatro capítulos, no corresponden necesariamente a estos títulos, especialmente en lo que concierne a la sociología y la historia: esta última se limita, en efecto, a la era termonuclear.

En cuanto al poderío, su método de análisis es ejemplar: pasa revista a las diferentes definiciones ofrecidas por distintos autores, con una erudición abrumadora, las critica, propone de paso sus propios criterios pero en definitiva no alcanza conclusión alguna, como si la duda debiera beneficiar siempre a su objeto. No es en absoluto cartesiano, en la medida en que Descartes utiliza la duda para extraer de ella certezas. Tampoco es kantiano porque, historiador y sociólogo más que metafísico, no sitúa al espacio y el tiempo como formas a priori de la percepción, además de que, en otro orden de cosas, no cree en la paz perpetua. Es socrático en la medida en que sus cuestionamientos y análisis pasan a través del prisma de los pensamientos de los demás y de su refutación. Y como Sócrates, filósofo del concepto, no ha formulado concepto alguno. (…)

Las críticas y frustraciones que acaban de expresarse no restan nada a la admiración que guardamos hacia Paz y guerra entre las naciones, esta obra maestra, y hacia su autor. La disputatio intelectual no puede ligarse más que a los objetos que la merecen. La obra sigue siendo por su amplitud, su perspectiva, su calidad, incluso las objeciones que suscita, una fuente de reflexión sin demasiados equivalentes en lengua francesa desde hace más de medio siglo. No es un ensayo, es una cima. ¿Se convertirá, como Tucídides y su Historia de la guerra del Peloponeso, en un tesoro para todos los tiempos, ktêma eis aeiIl est permis d’attendre, il est doux d’espérer.

Serge Sur

Link del artículo: http://www.diploweb.com/R-Aron-Paix-et-guerre-entre-les.html

(c) Copyright Juin 2013-Sur/Diploweb.com

 

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