‘Debates’

Autoritarismo y democracia en Europa Occidental. La República Federal de Alemania y España, 1945-1986

La actual crisis económica y financiera europea se explica a menudo en los medios de comunicación como el resultado de la incompatibilidad estructural entre tradiciones político-culturales y modelos de sociedad muy diferentes. Según esta perspectiva, los países de la Europa occidental y septentrional y los de la Europa del Sur se mueven por sendas de desarrollo muy distintas dentro de la Unión Europea. A pesar de sus muchos puntos en común, estos conjuntos de países se diferenciarían claramente unos de otros –según esta visión- en su funcionamiento interno, sus prácticas políticas y sus sistemas culturales de valores.

Este punto de vista ampliamente difundido está en marcado contraste con las interpretaciones históricas contemporáneas que, desde los años 1980s, han subrayado precisamente –contra la tesis del excepcionalismo de la Europa del Sur- las similitudes en el desarrollo social de la Europa septentrional y de la meridional, reconociendo una creciente convergencia y equiparación entre ambos grupos de países desde la Segunda Guerra Mundial, en un proceso del que habrían ido surgiendo los contornos de una sociedad europea transnacional.

En los debates se invoca a menudo el pasado autoritario de los países de la Europa del Sur y el consiguiente déficit de modernización que estos arrastran, como una de las causas fundamentales de las diferencias percibidas entre el Norte y el Sur del continente. Desde esta perspectiva, el régimen de Franco se considera un caso modélico de régimen autoritario que impidió el cambio social y cultural y preservó jerarquías sociales tradicionales, así como valores y normas heredadas, mediante el empleo masivo de la fuerza. Solamente en la fase final del régimen, un dinámico desarrollo socioeconómico habría socavado las bases de la dictadura, creando las condiciones para una futura equiparación de España con Europa bajo el signo de la democratización.  Sin embargo, esta interpretación esta siendo cuestionada desde hace tiempo por trabajos más recientes que, partiendo de la actual persistencia y popularidad de los regímenes autoritarios en muchos países, proponen desde la ciencia política una mirada más amplia sobre la historia de las dictaduras tras 1945. Esta perspectiva nos alienta a examinar no solo la decadencia, sino también la estabilidad y el atractivo de los regímenes autoritarios,así como a cuestionar la identificación unilateral entre autoritarismo y tradicionalismo.

Mientras que la europeización de las sociedades del Viejo Continente tras la Segunda Guerra Mundial se ha convertido en objeto de la investigación histórica en perspectiva general desde hace años, en estos momentos apenas hay obras que, partiendo de la disputa interpretativa aquí esbozada, aborden el desarrollo de las sociedades autoritarias y democráticas en Europa Occidental tras 1945 en perspectiva comparada.

Para analizar estas cuestiones, celebraremos un seminario internacionales en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid los días 10 y 11 de septiembre de 2015.

El dictador Franco y el ex canciller Adenauer en Madrid el 16 de febrero de 1967

Este seminario quiere contribuir a este debate para aportar nuevos conocimientos sobre las diferencias y similitudes en el desarrollo de Europa mediante una visión comparada de España y la República Federal de Alemania, entre 1945 y la ampliación de las Comunidades Europeas al Sur el 1 de enero de 1986. Se basa en la observación de que, más allá de sus diferencias políticas fundamentales, los dos países se han enfrentado a retos similares en campos tan diversos como la política económica y comercial, la política educativa y científica, la despoblación del campo y el desarrollo urbano, o la expansión del consumo y de los medios de comunicación.

El interés del seminario radica en la discusión comparativa sobre cómo se ha hecho frente a estos retos y a sus consecuencias sociales. Al mismo tiempo se busca indagar en particular en el papel de los grupos trasnacionales de expertos y sus discursos. ¿Se pueden reconocer procesos de convergencia más allá de las diferencias de régimen político, o las dos sociedades avanzaron por caminos separados? En una perspectiva más amplia se trata de desbrozar la cuestión de en qué medida la distinción entre la “Europa del Norte“ y la “Europa del Sur“ es una herramienta útil para el análisis histórico de la Europa contemporánea.

Cartel publicitario de los años sesenta

Estas jornadas aspiran a reunir tanto a expertos reconocidos como a jóvenes investigadores de ambos países, y a promover el intercambio entre historiadores contemporaneístas alemanes y españoles. Los organizadores invitan en este contexto a proponer contribuciones sobre temas de historia de España y Alemania y de las relaciones hispano-alemanas desde 1945 con especial hincapié en las perspectivas comparadas.

Las jornadas tendrán lugar los días 10 y 11 de septiembre de 2015 en Madrid y cuentan con la financiación del DAAD. La organización asume los gastos de viaje y alojamiento de los autores de las contribuciones seleccionadas, cuya publicación está igualmente prevista. Las contribuciones pueden presentarse en español o en inglés, y los debates posteriores tendrán lugar en inglés.

El presidente F. González y el canciller H. Kohl

Las propuestas de contribución (resumen de un máximo de 500 palabras y un breve currículum vitae), que se presentarán en intervenciones de 20 minutos para su posterior debate, pueden enviarse hasta el 27 de febrero de 2015 a: till.koessler@rub.de. A esta dirección puede dirigirse igualmente cualquier consulta o solicitud de información.

Prof. Dr. Till Kössler, Ruhr-Universität Bochum / Dr. Carlos Sanz, Universidad Complutense de Madrid

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

De estadistas y aves migratorias, o ¿qué es la historia de las relaciones internacionales?

“Dos cubiertas, dos imágenes. La primera muestra al presidente de la República Francesa Charles de Gaulle conversando con el canciller alemán Konrad Adenauer. Ambos hombres, vestidos con traje oscuro, caminan sobre un trasfondo difuminado que, aparte de una escultura de corte clásico, permite imaginar a lo lejos un bosque o un estanque. De Gaulle parece explicar, con actitud tribunicia que subraya su mano derecha abierta y semialzada, algo que Adenauer escucha atentamente mirándole a los ojos. Entre ellos, pero en un segundo plano, vemos a Hermann Kusterer, jefe del servicio de intérpretes del ministerio alemán de Asuntos Exteriores y traductor habitual de los encuentros franco-alemanes en la cumbre por aquellos años. La escena tiene lugar en el Palacio de Rambouillet en septiembre de 1963 y es el último encuentro oficial entre dos ancianos estadistas que han forjado decisivamente el destino de Europa en el siglo XX.

En la segunda cubierta podemos ver dos haces de cables telegráficos o de electricidad que se recortan contra el cielo; sobre los cables, posados como notas en un pentagrama, docenas de pájaros, “aves migratorias que, de un vuelo, dejan detrás los espacios limitados de la estatalidad moderna” y que siguen en sus desplazamientos rutas bien definidas, “aun cuando estas pudieran no ser evidentes para un observador que los sigue desde el suelo” (p. 8)

Sería tentador partir de ambas imágenes como metáforas visuales los dos polos entre los que transita la historia de las relaciones internacionales/historia internacional hoy en día. De un lado, el viejo mundo de la diplomacia, de las decisiones de los estadistas, la fijación con el marco estatal, los actores individuales y el poder como categoría central de la vida internacional; de otro, el nuevo mundo de lo trasnacional y lo trasfronterizo, el protagonismo de los actores y fuerzas colectivos, el interés por las redes e interconexiones en múltiples niveles, por la cooperación y el intercambio bajo el signo de la globalización.

Esta visión dual, a pesar de su claridad aparente, resultaría simplificadora. En las últimas décadas, la historia de las relaciones internacionales de raíz diplomatista se ha abierto y enriquecido en diálogo con otras especialidades y corrientes históricas hasta llegar a abarcar temáticas tradicionalmente propias de la historia social y cultural con enfoques cada vez más diversos y sofisticados. Paralelamente, todas las subespecialidades históricas se han ido abriendo en mayor o menor medida a enfoques trasnacionales e internacionalistas, demostrando que la integración de fuentes, metodologías y conceptos que superan el marco de lo local, regional y nacional no es privativa de los especialistas en la diplomacia y la política internacional.

La publicación en 2012 de dos volúmenes colectivos que tratan de realizar un balance de situación, a la vez que proponer perspectivas de futuro, para la historia de las relaciones/historia internacional en el ámbito historiográfico francés y alemán respectivamente, ofrece una buena ocasión para observar este doble movimiento. ¿Cómo se concibe hoy en día esta especialidad historiográfica, cuáles son los debates teórico-metodológicos que ocupan a sus practicantes, y cuáles son los temas y enfoques que los expertos proponen como agenda de investigación para el futuro inmediato?

(…)

Lo que antecede es el comienzo de mi texto “Sobre la historia internacional y la historia de las relaciones internacionales: dos visiones recientes”, publicado en Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 36 (2014), pp. 355-371. Puede leerse completo en este enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/47082/44149

En él se reseño y analizo comparativamente dos obras:

Robert FRANK (dir.): Pour l’histoire des relations internationales. París, Presses Universitaires de France, 2012 (Colección “Le noeud gordien”). 756 p.

Jost DÜLFFER y Wilfried LOTH (eds.): Dimensionen internationaler Geschichte. Múnich, Oldenbourg Verlag, 2012 (Colección “Studien zur Internationalen Geschichte, vol. 30). 432 p.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Retos para un Mundo global, por Mª Jesús Cava Mesa

Hay clausuras y clausuras. Pocos congresos, seminarios, jornadas y encuentros académicos se sustraen a la costumbre de cerrar formalmente sus trabajos con unas palabras conclusivas. En el mejor de los casos, los organizadores suelen hacer resumen y balance de lo debatido en las sesiones anteriores, y proponen desarrollos futuros. En su peor versión , se solventa el acto con unas palabras de compromiso en las que ni la mesa ni los oyentes tienen mayor interés, porque todos están pensando ya en hacer un poco de turismo por la ciudad, en el viaje a casa, o en el intercambio de tarjetas, e-mails y contactos inherente a cualquier cita de este tipo.

El pasado 17 de septiembre en Bilbao fue diferente. Se cerraban las V Jornadas de la Comisión de Historia de las Relaciones Internacionales (CEHRI) que había acogido desde la víspera la Universidad de Deusto (con muy cálida hospitalidad, por cierto) y la profesora María Jesús Cava Mesa, historiadora, investigadora y docente del Departamento de Humanidades de esta universidad realizó una de las intervenciones finales con más sentido de las que he escuchado nunca en un congreso. Fue un auténtico tour de force que recapituló, contextualizó y resaltó la coherencia y el valor de cuanto se había dicho y hecho en día y medio de intenso trabajo, con una mirada a la vez informativa y reflexiva, elegantemente atenta al detalle y al matiz.

El texto de la profesora Cava Mesa se publicará en un próximo número de Cuadernos de la CEHRI, pero su autora ha tenido la amabilidad de atender a mi ruego de proporcionar una versión extractada que sirva como crónica de las Jornadas para los lectores de este blog. Lo que sigue es, pues, ese extracto, que agradezco profundamente a la Dra. Cava Mesa.

CONCLUSIONES

“Retos para un Mundo global”.                      

V JORNADAS CEHRI, Deusto 16-17 de Octubre 2014

Dra. María Jesús Cava Mesa

Vicepresidenta CEHRI

“En 1999, conmemorando los 10 años de la caída del Muro de Berlín (1989), gran parte de los historiadores afirmaban que una nueva ola de democracia estaba impactando y modificando en general las políticas mundiales. Pese a las discrepancias existentes entre historiadores y politólogos (Hobsbawm, Hallyday, Fukuyama, Nye, Huntington, Keohane, entre varios) cuando valoraron esos cambios, se evidenciaba una nueva transformación del concepto mismo de revolución. Esto era perceptible entre una ciudadanía bien informada, esencialmente.

En 2014, somos conscientes del impacto de procesos que solamente apuntaban al inicio del milenio. Entre otras cosas,  la manifiesta rotundidad de las relaciones basadas en la conciencia de compartir una esfera social común. De pertenencia a un mundo global.

En el leit motiv de las V Jornadas CEHRI: “Retos para un mundo global”, y su imagen: las dos manos entrelazadas sobre un globo terráqueo, con un telón de fondo icónico plagado de crisis bélicas, firmas oficiales, procesos políticos, grupos de poder y personajes cruciales subrayan, sin embargo, una actitud que alimenta la confianza en un futuro. Un devenir que asiente otras vías para el convulso momento al que hemos llegado; incluso para el ritual negociador internacional, y para asumir acuerdos globales guiados por otros patrones que no generen más desconfianza -cuando no desencanto- entre la ciudadanía de esta centuria.

En este encuentro que viene a subrayar la lozanía y dinamismo de nuestra Asociación CEHRI, hemos atendido temas de relevancia global. Hubo oportunidad de escuchar a expertos en la investigación y docencia que la disciplina dispone actualmente en diferentes claustros universitarios: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valladolid, Bilbao, Pamplona, Granada…

Consideramos asimismo estos desafíos, a través del desembalaje inteligente de un contexto socio-político en el que se asientan los nuevos retos para las relaciones internacionales del siglo XXI. Incuestionablemente, son muchas las interrogantes y habremos de ser modestos en la comprensión de los numerosos aspectos que fueron debatidos durante este encuentro, -por otra parte- empeñado en sugerir alternativas de trabajo para la disciplina. Durante la presentación de las Jornadas, recordé que el texto editado por John Baylis, manual muy divulgado en universidades anglosajonas, sostiene que el mundo se está convirtiendo en algo más y más homogéneo. Es fácil observar que existen tendencias hacia la uniformización de hábitos. Sin embargo, culturalmente, las diferencias subsisten, como es evidente. Y en algunos casos, se agigantan y exageran. Comparto, no obstante, la idea de que seguimos los dictados del “think globally and act locally”. Es decir, la globalización genera resultados desiguales, por lo que no cabe sobrestimar el impacto de la globalización en todas partes, por igual. Esa imagen no es real.

A lo largo de estos dos intensas sesiones de trabajo transitamos, por tanto, a través de temática diversa que, desde las primeras reflexiones de Juan Pablo Fusi, hasta el interesante panel al que asistimos durante la última jornada, permitieron que nos sintiésemos orgullosos por las sugerentes intervenciones de todos los ponentes, por la calidad de las propuestas y de las preguntas formuladas, por las incertidumbres expuestas al calor de la conciencia de pertenencia -más que a una profesión- a una sociedad que afronta lo internacional con esperanza, pero también con preocupación. Hemos detectado también retos profesionales cuya resolución confiamos en poder gestionar.

Juan Pablo Fusi con su ponencia El siglo XX: una perspectiva desde el presente, nos retrotrajo al ingenio del historiador que plantea -con la revisión de procesos de impacto habidos en el siglo XX- la visión sistémica, siempre difícil de conducir, pero en la que erudición y humor se hicieron presentes a partes iguales, planteando de manera magistral impactantes conclusiones.

De la teoría del “accidente de Taylor” (al evocar la Primera Guerra Mundial), a su diagnosis sobre la herencia del siglo XX respecto de “inseguridad, laicismo y estupefaciente desarrollo científico tecnológico” nos llevó, luego, hasta las contradicciones de la Modernidad. Los grandes errores del siglo XX se delimitaron en esa primera ponencia con contundencia, para dejarnos alertas ante lo que J.P. Fusi calificó de “gran vacío moral del hombre contemporáneo”.

Hemos comprobado, también, cómo el trabajo en equipo es posible entre historiadores.

Juan Carlos Pereira (presidente de la CEHRI), Itziar Alkorta (viceconsejera de Universidades e Investigación del Gobierno vasco), José Antonio Rodríguez (decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, U. de Deusto) y Mª Jesús Cava Mesa (vicepresidenta de la CEHRI)

Juan Carlos Pereira, Antonio Moreno y Carlos Sanz ofrecieron una muestra elocuente de la metodología aplicada a su muy relevante esfuerzo por desentrañar “el factor internacional como condicionante de la Transición Española 1976-1986”. Proyecto de investigación de innegable interés. “El análisis completo -cita literal- sobre la gran importancia de la dimensión internacional” se filtró durante aquella exposición, precisa, revisionista y con propuestas verdaderamente sugerentes. Como Juan Carlos Pereira expuso con detalle, la panorámica de una historiografía bastante convencional interpretaba la transición desde claves políticas domésticas. Pero ¿qué sucedía con el factor internacional? Las respuestas a la pregunta se materializaron en un análisis completo sobre la gran importancia de la dimensión internacional del caso español. Esta investigación en equipo pone en valor, además, fuentes orales diversas, dando relieve a la voz de protagonistas del proceso (32 entrevistas realizadas) que no habían sido suficientemente valorados. Temas tales como la búsqueda de la legitimidad internacional para la democratización española y la normalización exterior se visibilizaron con un inventario de cosecha propia, que resultó francamente inspirador. La pregunta formulada por Antonio Moreno: “¿Cómo mejorar la calidad de una democracia estable?” fue también una pregunta inquietante que no nos dejó indiferentes.

José Luis Sánchez Noriega y su ponencia nos condujo hasta las nuevas herramientas docentes, en plena cultura audiovisual normalizada, para convencernos cabalmente -más allá de academicismos baladíes- de que el cine proporciona procesos emocionales que permiten el compromiso de las personas. El cine, a su parecer, debe aproximarse a los mundos, valores, modos de relacionarse. Algo que puede ser más realista que el mero dato. De acuerdo con sus convicciones, el rigor histórico de un film no siempre es fuente de conocimiento. Y de “La pesadilla de Darwin”, a “La pelota vasca”, Sánchez Noriega hizo un recorrido apasionante e igualmente motivador para el docente, y para el estudiante.

Con la tríada compuesta por Lola Elizalde, Encarnación Lemus y Carlos Sanz nos zambullimos entre legajos, informes, cables, telegramas, imágenes y procesos digitales que son la mística de la investigación. Tanto en archivos tradicionales, como en los digitalizados, los tres investigadores contribuyeron con su muestra a diseñar un viaje plagado de hallazgos. De Filipinas, a Washington y a Coimbra, las propuestas fueron significativas del modus operandi del historiador que valora y reclama la disponibilidad de fuentes primarias.  El documento impregnado en vinagre, ejemplo citado por Carlos Sanz como metáfora del imperativo del trabajo en archivos, al igual que los fondos documentales disponibles online, dieron paso a toda una discusión repleta de experiencias, sinsabores y reivindicaciones, ante los varios déficits que padecemos en los archivos españoles, ahora y siempre.

Uno, el ir a remolque de la innovación tecnológica; otro y trascendental por sus efectos inmediatos: el bloqueo actual de los fondos de Ministerio de Asuntos Exteriores tras la decisión del cierre del archivo.

Pilar Folguera volvió a situarnos ante desafíos político-sociales, repasó objetos de análisis y esbozó con elegante osadía las inevitables críticas a la Ciencia Política, por su actitud hacia la Historia. Glosó, asimismo, esa saludable evolución de la Historia Diplómatica y la de las Relaciones Internacionales, ya conseguida, enumerando diferentes opciones epistemológicas. Los historiadores todavía peleamos por “hacernos un hueco en las Relaciones Internacionales” dijo. Y citando autores de referencia obligada, expresó una frase que hago mía: “el historiador es un saludable antídoto contra los entusiastas científico-sociales”. Nos lanzó incluso otro reto que afrontar: la construcción de ese puente imprescindible entre la Historia y las Relaciones Internacionales, en la docencia.

Tras su detallada descripción de tres estadios en la evolución de la disciplina “Realaciones Internacionales”,  y refiriéndose a la segunda etapa, iniciada con la Democracia en España, la panorámica diseñada por Rafael Calduch me permite destacar el ying y el yang del ámbito académico derivado de “Bolonia”, y un quasi  eslogan: “Sólo se pueden crear sinergias, si en tu propia disciplina eres capaz de crear un nuevo conocimiento científico”. Por eso mismo, el recuerdo, a modo de homenaje hacia el maestro Truyol fue oportuno y crucial. En un país de envidias congénitas -sin excepción en lo académico- fue un gesto que le honró.

Por su parte, la intervención de José Ángel Achón centró sus referencias sobre el marco de política institucional dentro del cual fructificó en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, la creación del grado en Relaciones Internacionales y del doble grado (Relaciones Internacionales + Derecho).  Gracias a su intervención conocimos las características del proceso de toma de decisiones habido, en tanto las realidades de una institución privada (a diferencia de las universidades públicas) se ha visto atada con demasiada frecuencia a responder interrogantes tales como: ¿Qué podemos ofrecer? Este nuevo proyecto docente de la UD puso sobre la mesa la difícil dicotomía que significaría la implantación de un grado centrado en las Relaciones Internacionales, en sintonía con las líneas identitarias de esta universidad regentada por la Compañía de Jesús, convencida de propiciar un conocimiento que huya o combata lo superficial, según palabras del entonces Padre General Adolfo Nicolás. En suma, para el fomento de un humanismo preparado para el siglo XXI.

Finalmente, la última sesión de estas Jornadas contó con las no menos interesantes aportaciones de los profesores Adela Alija, José Manuel Sáenz Rotko, Francisco Veiga y José Luis Neila. Estos cuatro destacados ponentes, vinculados a universidades públicas y privadas, escenificaron una puesta en común diversa y apasionante, al encarar el tema  “Otros retos de la disciplina a través de nuevas propuestas”.

Aquel eslogan atribuido al Claustro de la Universidad de Cervera en tiempos de Fernando VII: “Lejos de nosotros la funesta manía de pensar” no ha sido precisamente el leit motiv de estas V Jornadas CEHRI. La demostración estuvo cuando se decidió incorporar al Programa esta última mesa dedicada a nuevas propuestas docentes.

Sáenz Rotko formuló la pregunta del millón para muchos profesores: “¿A qué nos enfrentamos al enseñar a alumnos desde el primer curso?”. La experiencia de universidades públicas tan prestigiosas como las de Madrid o Barcelona, aquí representadas, como de las universidades privadas (Comillas, Deusto, Nebrija, etc.) han dado color a ese caleidoscopio que es la enseñanza universitaria en el contexto realista del modelo educativo vigente. “Entrar en la Historia” es otro buen eslogan como aquí se expuso, pero sobre todo, es una actitud. Debemos volver a aprender a leer y a escribir, como también se defendió por los profesores presentes, al evaluar con sentido realista la cotidianeidad dentro del aula universitaria. La Historia vista de cerca junto con la reivindicación de la persona, fueron variables a tener en cuenta por los docentes universitarios de esta área de conocimiento.

Hemos sostenido la necesidad de la recuperación de lo biográfico de manera intimista. De “Hitler en el confesionario” (metáfora de un formato didáctico expuesto por el profesor Sáenz Rotko), a la experiencia entendida por Adela Alija como “vocacional y convencida de la necesidad de explicar el Mundo”, todos los participantes en el debate mostraron su acuerdo para establecer diferentes perspectivas en pro de la coherencia compresiva de esta materia.

Francisco Veiga fue desgranando durante esta sesión diversos problemas con mordaz lucidez; ofreciendo “pinceladas de las soluciones” a impulsar, exhibiendo cierto escepticismo comprensible al abordar las salidas aplicables a los problemas más comunes y habituales. Señaló también déficits varios: de manuales en castellano, sobre el calificado “colonialismo anglosajón” en este ámbito, sobre deficiencias formativas en los planes de la educación Secundaria (como el desconocimiento de una geografía básica); errores relativos a imprecisiones narrativas, etc… porque estar en la corriente -en el mainstream- como él dijo, es complicado. Sus dudas sobre las herramientas avanzadas resultaron sugestivas tal como se expusieron en la presentación. Pero sobre todo, lo fue su reivindicación relativa a una mayor presencia de la historia del mundo extra-europeo en los planes de estudio; y cuando desmitificó algunas conclusiones que se dan por sabidas (como el final de la Segunda Guerra Mundial, en relación al caso japonés). Reclamó, finalmente, un revisionismo necesario sobre temática que demuestre cómo en Historia no hay verdades blindadas.

Fue igualmente sugerente el repertorio de nuevos problemas identificados respecto de la incorporación en el análisis de los nuevos actores internacionales como los mint (México, Nigeria, etc.); sobre los alternativos de los alternativos, sobre los nuevos lobbies, sobre la ofensiva contra las simplificaciones narrativas, etc.

José Luis Neila y la cultura gráfica supusieron un broche ingenioso que nos remitió a la cultura popular, en toda la extensión de la palabra. Un modelo de gestionar con originalidad la didáctica de aspectos seleccionados en la Historia de las Relaciones Internacionales, sobre los que la metodología permite estrategias originales. De su mano caminamos, mediante el recurso inteligente de la ironía, hasta una muestra llena de emociones visuales y reflexivas. Con su cita respecto de “la flota submarina española desde el 98” nos animó a ponderar, más tarde, proyectos de innovación docente. El objetivo de este tipo de técnicas de trabajo con fuentes gráficas, muy útiles para comprender el intrincado escenario de las Relaciones Internacionales; confirmó, en suma, la utilidad de la innovación didáctica bien diseñada. Registro habitual en “Telépolis”, explicitado en un caso práctico que fue descrito puntualmente como dispuesto a indagar en la cultura del poder y en otros asuntos fundamentales (“utopías y distopías”, etc.). Y una vez más, con la intervención del profesor Neila se pasó revista a la cohabitación del Estado y del individuo.

El mensaje final del debate, tras evaluar pros y contras, permite constatar con humildad que no sabemos si tenemos la casa muy bien ordenada, pero al menos, hemos tratado de desentrañar errores y de configurar itinerarios racionales, correctivos incluso, para bien de la disciplina. En la diplomacia pública, en la herramienta soft power, convergen varios elementos de comunicación política, marketing y gestión de la información.  Nosotros mismos, durante estas V Jornadas CEHRI, hemos sido actores privados de esa herramienta y podemos sentirnos satisfechos.

En lo personal, quisiera devolver la misma gratitud reiterada por mis compañeros y amigos, al haber sido anfitriona en mi “alma mater”, propiciando este encuentro académico. Un encuentro que ha resultado tan interesante como fructífero, y en el que la CEHRI vuelve a confirmar los objetivos para los cuales fue creada.

Dije en la apertura de estas quintas Jornadas, como repiten incontables voces, que hay que pensar en común. Pero la casa común de Ortega y Gasset anda bastante revuelta. Y la pregunta de qué compartimos, a la vista de lo debatido en estos dos días, en mi opinión, reúne las aristas de un problema poliédrico de lo global. Por eso, este escenario de desconfianzas y de retos diversos me interesa tanto. Tanto como el dato de la tasa de crecimiento potencial de la economía de un país, la crisis de valores, y la incertidumbre institucional.

Y he de añadir que, como devota de la Historia de las Relaciones Internacionales, debiéramos seguir dicotomizando muchos otros aspectos, cuya fenomenología obliga a mirar en profundidad, evitando incurrir en lecturas superficiales; esas a las que los media generalmente nos tienen tan acostumbrados.

Yo apelaba a la modestia, al inicio de estas V Jornadas, pero aunque nos equivoquemos, pido a la ciudadanía que nos lea más. Que lean a los historiadores. Y finalmente, me permito recordar que no hay en la ciencia lecturas unidireccionales. Todo está interconectado y evoluciona según variables nuevas e ingredientes transformados o transformadores que reviven con otro formato intelectual.

Víctor Hugo escribió: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

Esta es nuestra oportunidad, sin duda. La nuestra y la de quienes deben construir futuro.”

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Saber de dónde venimos

La opacidad de los archivos y el desprecio por la historia lleva a posiciones irrelevantes

En 1926, el historiador y archivero del Ministerio de Estado Jerónimo Bécker, escribió: “Como no conocemos la historia de nuestras relaciones internacionales, como ignoramos cuál ha sido nuestra verdadera labor en esa esfera, como no sabemos los antecedentes de las cuestiones que surgen a nuestro paso, tenemos que improvisar soluciones a los problemas que se nos plantean y la consecuencia de esto es que con frecuencia se infiere grave daño a los intereses nacionales”. Han pasado 88 años y parece que no ha servido para nada el testimonio de nuestro mejor historiador diplomático, excelente conocedor de los ricos fondos del archivo del actual Ministerio de Asuntos Exteriores y autor de estudios fundamentales sobre la historia de la política exterior española.

Estamos en el año 2014 y tres ejemplos nos pueden valer para entender que nuestros dirigentes, y especialmente nuestros ministros de Asuntos Exteriores, desconocen la importancia de la Historia a la hora de tomar decisiones que afectan a los fines y objetivos exteriores. En octubre de 2010 el ministro Moratinos consiguió que se aprobara en el Consejo de Ministros un Acuerdo secreto que clasificó como materias reservadas o secretas un amplísimo catálogo de temas, que iban desde la preparación de viajes oficiales hasta las negociaciones con organizaciones internacionales, sin fecha ni limitación alguna.

En diciembre de 2011, el actual ministro de Defensa decidió cerrar a los investigadores la consulta de 10.000 documentos perfectamente catalogados que abarcaban un periodo comprendido entre 1936 y 1968. Por último, en el verano de 2012 el actual ministro de Exteriores, García-Margallo, cerró para siempre el archivo histórico de su ministerio, en el que tanto trabajó Jerónimo Bécker.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos

¿Qué es lo que ocurre en España? ¿Qué nos diferencia de nuestros países vecinos? Lo más llamativo es que países democráticos, con una larga historia, que valoran con orgullo su pasado como potencias, cuidan, protegen y hacen públicos sus documentos históricos de carácter internacional. Ya sea para justificar decisiones, dar a conocer periodos “oscuros” (los militares argentinos acaban de publicar en la Red todas las actas de la Junta argentina entre 1976 y 1983) o por exigencia de la ciudadanía en virtud de principios como la transparencia, la libertad y la defensa del interés individual.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos. Tienen colecciones de documentos diplomáticos elaboradas por diplomáticos, archiveros e historiadores. Organizan exposiciones públicas sobre temas internacionales y muestran sus ricos documentos. Cuentan con historiadores en sus archivos y en los propios ministerios. Qué decir de Estados Unidos, que hasta tiene una Oficina del Historiador en su principal archivo de Estado. Por cierto, gracias a todos estos trabajos (y hasta a Wikileaks) los españoles podemos analizar la política exterior de nuestro país y obtener documentos que nuestro Gobierno nos prohíbe consultar.

Y ¿cuál es el resultado de esta situación para nuestra política exterior? El balance no puede ser más negativo y ahí tenemos los resultados.

Si tuviéramos que caracterizar nuestra política exterior contemporánea podríamos destacar tres rasgos. En primer lugar, la primacía del conflicto interior desde el siglo XIX, el aislamiento franquista y después la concentración de esfuerzos en la construcción del Estado democrático, han hecho que los temas internacionales se hayan relegado siempre a un segundo plano, incluso perteneciendo a la Unión Europea.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses?

En segundo lugar, partidos políticos y fuerzas de diferente signo y en etapas diferentes han asumido este relegamiento de lo internacional, que se transmite a la opinión pública. Para comprobarlo, basta echar un vistazo a los programas de los partidos y a los debates electorales desde 1976, o repasar nuestra lista de presidentes del Gobierno que —con honrosas excepciones— no hablan idiomas y desconocen el entorno internacional, sin que ello les impida presidencializar la política exterior en La Moncloa, relegando a su ministro de Exteriores a un papel de mero ejecutor.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses, sobre perspectivas o tendencias? A diferencia de otros países, no parece que lo haga nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores donde, además, no disponen ya de los documentos históricos que puedan avalar una decisión, aportar argumentos en una negociación, o hacer reivindicaciones. Centros como el Instituto Español de Estudios Estratégicos o el Real Instituto Elcano realizan un gran trabajo, muy atentos a la actualidad, pero, como señalara Carlo Levi, el futuro tiene un corazón antiguo. Esta debería ser la primera lección para quienes dirigen la política exterior de un país que fue potencia mundial y que acumula controversias que se remontan a los siglos XVI y XVII (Ceuta y Melilla), a un tratado de 1714 (Gibraltar), o a políticas coloniales decimonónicas mal cerradas en el siglo XX (Sáhara Occidental).

Para quien no sabe adónde va, escribió Henry Kissinger, todos los caminos llevan a ninguna parte. Pero quien no sabe de dónde viene ni siquiera es capaz de comprender su lugar en el mundo. Sin la profundidad de campo que aporta la visión histórica, la política exterior española está condenada a continuar anclada en los mismos vicios que denunciara Bécker hace casi un siglo.

== = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = = =

Este artículo, firmado por Juan Carlos Pereira, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, y por mí,  fue publicado como Tribuna en la sección de Opinión de El País el 11 de abril de 2014.

URL: http://elpais.com/elpais/2014/04/10/opinion/1397124314_329952.html

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia

Con la firma de los Acuerdos hispanoamericanos de 1953, el Franquismo rompió con la tradición de neutralidad de facto y relativo aislamiento que había caracterizado a la política española. Durante los años siguientes se abrieron procesos de cambio económico, social y cultural que supusieron una rápida modernización del país y que tuvieron un claro componente internacional: americanización, europeización, inversiones, comercio, inmigración, turismo… En paralelo se produjo también una progresiva normalización de la política exterior española, que se aceleró a partir del fin de la dictadura en 1975 y culminó con la integración de España en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. En el transcurso de esas décadas España afrontó pues una paulatina apertura internacional que engarzó al país con las corrientes globales que transformaron el mundo en aquella época.En los últimos años la historia de las relaciones internacionales ha profundizado en el análisis de estos procesos renovando los estudios más clásicos de política exterior desde los que se habían abordado previamente. Ahora se trata de ponderar los avances realizados y ponerlos en relación con el tipo de estudios que se desarrollan fuera de España para confrontar enfoques, abrir perspectivas de estudio y abordar proyectos de historia comparada. Las sesiones del Congreso se articularán en torno a cinco grandes bloques:

  • Proceso de integración europea
  • Guerra Fría y americanización
  • América Latina y el Mediterráneo
  • Internacionalización económica y científico-técnica
  • Movimientos de población: emigración y turismo

La Asociación de Historiadores del Presente, el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid y el Instituto de Historia del CSIC han decidido organizar un Congreso que sirva de instrumento para el análisis y el debate entre historiadores sobre dicha temática.

Contamos para ello con la presencia de destacados especialistas en las materias que se abordan. Queremos hacer una invitación a toda la comunidad académica para que participe en el citado Congreso con sus aportaciones, a través de comunicaciones y de su presencia en las sesiones del mismo. En el próximo mes de septiembre concretaremos los componentes de las distintas mesas del congreso.

Para cualquier información contactar con Ricardo Martín de la Guardia (guardia@fyl.uva.es); Lorenzo Delgado (lorenzo.delgado@cchs.csic.es) o Rosa Pardo (mpardo@geo.uned.es).

 

La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia, 1953-1986

VI Congreso de la Asociación de Historiadores del Presente

Organizan: UNED, AHP, IEE-UVA, IH-CSIC/IF-UAH
Fecha de celebración: 7-8 mayo de 2014
Sedes: Instituto de Estudios Europeos-Universidad de Valladolid y Facultad de Geografía e Historia UNED Madrid

 Programa Descarga el PDF7 de mayo - Instituto de Estudios Europeos (Valladolid)9,30-10. Presentación

Montserrat de Hoyos Sancho, Directora del Instituto de Estudios Europeos
José Ramón Urquijo Goitia, Vicepresidente del CSIC
Hipólito de la Torre, Director del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED
Abdón Mateos, Presidente de la Asociación de Historiadores del Presente

10-12. Proceso de integración europea

Moderador: Antonio Moreno (UCM)

Una solución europea a la cuestión española. La RFA y España de la dictadura a la democracia. Antonio Muñoz Sánchez (Universidad de Lisboa) 

La larga marcha hacia Europa en la historiografía: heredades labradas y baldíos. Luis Domínguez Castro (Universidad de Vigo) 

Relator: Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid)

12-12,15. Pausa, café

12,15-14-15. Guerra fría y americanización

Moderadora: Encarnación Lemus (Universidad de Huelva) 

Estados Unidos ¿soporte del franquismo o germen de la democracia? Horizonte político, cambio social y diplomacia pública.Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla (CSIC) 

Estados Unidos y España. Debates externos y reflejos internos.

Pablo León Aguinaga (Centro Universitario de la Defensa) 

Relator: Óscar J. Martín García (CSIC)

14,15-15,30. Comida

15,30-17,30. América Latina y el Mediterráneo

Moderador: José Luis Neila (UAM) 

De puentes y comunidades: balance historiográfico sobre las relaciones hispanoamericanas. Rosa Pardo Sanz (UNED) 

España y el Mediterráneo: entre las inercias de la política pro-árabe y los avatares de una descolonización por etapas.Miguel Hernando de Larramendi (Universidad de Castilla-La Mancha) 

Relatora: Susana Sueiro (UNED)

17,30-18,30. Conferencia

Entre el análisis histórico y la acción política. Ángel Viñas

8 de mayo - Facultad de Económicas, UNED (Madrid), Sala Torrecilla

8.30-11. Traslado Valladolid-Madrid

11-13. Internacionalización económica y científico-técnica

Moderador: Pablo Martín Aceña (Universidad de Alcalá)

La reintegración de España en la economía mundial. Antonio Tena (Universidad Carlos III)

La dimensión internacional de las transformaciones científicas y tecnológicas. Santiago López y Mar Cebrián (Universidad de Salamanca)

Relatora: Adoración Álvaro Moya (CUNEF)

13-14,30. Comida

8 de mayo - Edificio de Humanidades, UNED (Madrid), Sala A

14,30-16,30. Otras dimensiones de las relaciones internacionales

Moderadora: Elda E. González (CSIC) 

Algo más que un instrumento. Servicio Exterior, apertura internacional y cambio político. Carlos Sanz Díaz (Universidad Complutense) 

España como espacio migratorio. Hacia un estado de la cuestión. Ana Fernández Asperilla y José Babiano (Fundación 1ºMayo) 

Relatora: Asunción Merino Hernando (UNED)

16,30-17. Pausa café

17-19. Mesa redonda. De la consolidación de la democracia a los desafíos del presente

Florentino Portero (UNED)
Charles Powell (Real Instituto Elcano)
Cristina Manzano (esglobal)
Sonia Alda (Instituto Gutierrez Mellado)
Carlos Echeverría (UNED)
Carmen González Enríquez (Real Instituto Elcano)

19. Asamblea de la Asociación de Historiadores del Presente

Comité organizador
Lorenzo Delgado (CSIC), Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid), Rosa Pardo (UNED)

Secretaría de organización
Natalia Urigüen (UNED)

COMUNICACIONES

Las comunicaciones deberán estar relacionadas con los aspectos tratados en el Congreso y tendrán una extensión máxima de 9.000 palabras (con notas incluidas). Para que el comité científico pueda proceder a la aprobación de la propuesta, los comunicantes deberán enviar el título y un resumen de un folio antes del 15 de marzo 2013. El texto completo para su edición ha de estar recibido por los organizadores el 10 de abril de 2014. Tanto el resumen como la comunicación deberán ser enviados en soporte informático (PC, tratamiento de textos WORD), y conforme a las normas  descargables aquí, a las siguientes direcciones:

guardia@fyl.uva.es
lorenzo.delgado@cchs.csic.es

mpardo@geo.uned.es

INSCRIPCIÓN

•Nombre:

•Apellidos:

•Dirección:

•Población:

•Código Postal:

•Teléfono:

•Fax:

•Correo electrónico:

•Tipo de inscripción:
Asistente
Comunicante
Comunicante de la asociación de Historiadores del Presente

•Título provisional de la comunicación:

•Mesa:

•Cuota: 50 euros comunicantes no pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; 30 euros comunicantes pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; y 40 euros asistentes. La cuota incluye el traslado desde Valladolid a Madrid el día 8 de mayo.

•Abono. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) 0182 4927 51 0201546310.

•El plazo de inscripción de los asistentes finalizará el 1 de mayo de 2014.

Etiquetas: , , , , , , ,

Jornadas Universitarias sobre Emigración y Televisión en España: Historia y Presente

Los próximos días 30 y 31 de octubre de 2013, tendrán lugar en las Facultades de Ciencias de la Información y de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid las Jornadas Universitarias sobre Emigración y Televisión en España: Historia y Presente, organizadas en colaboración con la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la Asociación para el Estudio de los Exilios y las Migraciones Ibéricos Contemporáneos (AEMIC) y Asoma Creaciones.

El objetivo de estas jornadas es acercarnos a la influencia que tuvieron los medios audiovisuales en la emigración española a Europa a partir de los años sesenta del siglo pasado, y reflexionar sobre el significado y las perspectivas de futuro del medio televisivo en relación con la emigración española en la actualidad.

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

El acceso abierto y los historiadores: algunas promesas y muchas incertidumbres

¿Deben ser accesibles en abierto las publicaciones académicas, siempre y sin límite alguno? Esta cuestión está generando un amplio debate entre los historiadores. La red H-Asia ha promovido una discusión que después ha recogido la red de especialistas en historia contemporánea de España H-Spain. 

Este es el texto lanzado en H-Spain:

 

El acceso abierto y los historiadores: algunas promesas y muchas incertidumbres

 

Cierta preocupación y desconcierto se ha instalado entre docentes, investigadores, decanatos y equipos rectorales ante la reciente condena contra la Universidad de Barcelona por violar derechos de autor en su campus virtual (4 de septiembre de 2013). Esta sentencia es la segunda contra una institución española de educación superior, después de que la Universidad Autónoma de Barcelona fuera condenada por idéntico motivo hace unos meses (7 de mayo de 2013). Y puede no ser la última: está pendiente una acusación contra la Universidad Carlos III y CEDRO, la entidad demandante, no descarta actuar contra otras universidades.

“La UB es multada por violar los derechos de autor en su campus virtual” (El País, 4 septiembre 2013):
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/04/catalunya/1378301138_732819.html

“La Autónoma de Barcelona, condenada por piratería” (El País, 7 mayo 2013):
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/06/actualidad/1367866695_683817.html

Aparte de arrojar la sospecha del delito sobre las universidades por la práctica habitual de difundir materiales científicos y docentes exclusivamente entre sus estudiantes y con fines académicos, estas sentencias parecen ir en contra del espíritu de la Ley española de Ciencia y Tecnología (Ley 14/2011, en vigor desde el 2 de diciembre de aquel año). El artículo 37.2 de esta ley obliga a todo investigador cuyo trabajo esté financiado mayoritariamente con fondos de los Presupuestos Generales del Estado a hacer pública una versión digital de los contenidos que le hayan sido aceptados para publicación en publicaciones seriadas o periódicas (curiosamente no en libros),  en un plazo máximo de doce meses desde su primera publicación. Para ello se invita a exponer dichos trabajos en repositorios de acceso abierto, institucionales o de otro tipo. Esto no implica que todos los investigadores estén cumpliendo lo establecido en este artículo. De hecho, al menos en el campo de las Humanidades, es posible que pocos de los concernidos conozcan esta obligación.

La misma ley complica las cosas al estipular en su artículo 37.6 que lo anterior no será aplicable cuando estén protegidos o transferidos a terceros los derechos de autor. No parece, pues, que los investigadores puedan tener muy claro a qué atenerse.

http://www.boe.es/boe/dias/2011/06/02/pdfs/BOE-A-2011-9617.pdf


En fecha reciente, los compañeros de H-Asia iniciaron un debate relacionado con tales cuestiones. En él introducen además la controversia de las “revistas predadoras“, que si bien en el caso de España no está en el candelero, sí resulta similar al de la práctica -cada vez más frecuente- de las editoriales que exigen a los autores un pago (bajo la fórmula de la cofinanciación, coedición o la ayuda a la edición) como requisito para publicar sus monografías históricas. El debate puede seguirse en el siguiente enlace:

http://h-net.msu.edu/cgi-bin/logbrowse.pl?trx=vx&list=H-Asia&month=1309&week=b&msg=YuCKozMgPcm2PXtLN8pVjw


Entretanto, los gobiernos de países como Estados Unidos y Gran Bretaña se unieron en 2013 al movimiento Open Access mediante las correspondientes directivas presidenciales o decisiones de sus Research Councils. El gobierno español, a pesar de la retórica que ha acompañado a la Ley de Ciencia y a la Ley de Transparencia en trámite actualmente, no ha expresado un compromiso comparable con el acceso abierto.

Las tres declaraciones fundamentales en las que se fundamenta el movimiento Open Access son las siguientes:

1) Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto (también conocida como BOAI: Budapest, 2002) http://www.budapestopenaccessinitiative.org/translations/spanish-translation

2) Bethesda Statement on Public Access Publishing (Bethesda, 2003) http://legacy.earlham.edu/~peters/fos/bethesda.htm

3) Declaración de Berlín sobre el Acceso Abierto al Conocimiento en la Ciencia y las Humanidades (Berlín, 2003)http://oa.mpg.de/lang/en-uk/berlin-prozess/berliner-erklarung/


Enlaces de interés relacionados:

Nigel Vincent and Chris Wickham (ed.) (2013), Debating Open Access. London, The British Academy for the Humanities and Social Sciences (libro en acceso abierto, 128 pp.):
http://issuu.com/thebritishacademy/docs/debating_open_access-ed_vincent_and

“Open access: MPs slam research policy”. Artículo de Stephen Curry (Imperial College London) en “The Guardian” sobre el Open Access en el caso británico (publicado el 11 septiembre 2013):
http://www.theguardian.com/higher-education-network/blog/2013/sep/11/open-access-report-bis-committee?j=48802&e=carlos.sanz%40ghis.ucm.es&l=350_HTML&u=2642046&mid=1059027&jb=39&CMP=&et_cid=48802&et_rid=7638598&Linkid=Open+access:+MPs+slam+research+policy


David Jorge / Florentino Rodao / Carlos Sanz Díaz
H-Spain

URL del debate (para publicar respuestas y aportaciones):

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Documentación histórica

Ahora que los historiadores denuncian la decisión del ministro de Defensa de vetar la desclasificación de 10.000 documentos militares de los años 1939 a 1968 que estaban listos para su publicación, conviene recordar que también sobre la documentación histórica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación pesa el manto de un secretismo más incomprensible aún, si cabe.

En octubre de 2010, siendo ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, el Consejo de Ministros declaró materia clasificada la práctica totalidad de la actividad diplomática del Estado, sin límite temporal alguno. Innumerables investigaciones históricas se han visto interrumpidas desde entonces como resultado de este cerrojazo documental, y muchas han tenido que abandonarse por completo.

Cuando EL PAÍS denunció esta situación, impensable y sin parangón en cualquier otra democracia, el actual titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo, anunció de inmediato una corrección. Sin embargo, casi un año después los investigadores seguimos esperando que el ministro cumpla su promesa.

Entre tanto, el señor García-Margallo decidió cerrar de la noche a la mañana el archivo de Exteriores y transferir sus fondos al Archivo Histórico Nacional y al Archivo General de la Administración, dependientes del Ministerio de Cultura. La escasez de medios materiales y humanos en ambos centros hace temer que no se pueda consultar un solo documento en años, suponiendo que previamente se haya levantado la clasificación de secreto o reservado que todavía pesa sobre todos ellos. Un panorama de pesadilla para la investigación histórica.

Está en la mano de los máximos responsables de Defensa, Exteriores y Cultura acabar con situaciones que no solo nos avergüenzan a los historiadores españoles ante nuestros colegas extranjeros, sino que vulneran el derecho de todos los ciudadanos a acceder a documentación pública de carácter histórico insustituible para la reconstrucción de nuestro pasado.— Carlos Sanz Díaz. Profesor de Historia Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Lo que antecede es el texto de la Carta al Director que EL PAÍS publica en su edición de hoy y que puede consultarse en el enlace siguiente:

http://elpais.com/elpais/2013/05/14/opinion/1368553901_384039.html

 

NOTA SOBRE ANTECEDENTES

La situación de los documentos clasificados del Ministerio de Defensa ha sido denunciada recientemente por los historiadores Francisco Espinosa Maestre, Mirta Núñez Díaz-Balart y Manuel Álvaro Dueñas con el respaldo de un centenar de investigadores, entre ellos Ángel Viñas y Paul Preston. Dos periódicos de tirada nacional se han hecho eco:

Eduardo del Campo: “El búnker de la Historia de España”, El Mundo, 6 de mayo de 2013.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/06/cultura/1367824921.html

Tereixa Constenla: “La ley de los secretos para siempre”, El País, 8 de mayo de 2013.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/08/actualidad/1368039741_142440.html

 

Por otra parte, el periodista Antonio Rodríguez, pionero en tratar esta cuestión, ha publicado recientemente en su blog en la revista Tiempo documentación adicional de gran interés:

http://blogs.tiempodehoy.com/entresijosgubernamentales/2013/05/09/defensa-miente-sobre-los-archivos-militares-parte-i/

http://blogs.tiempodehoy.com/entresijosgubernamentales/2013/05/10/defensa-miente-sobre-los-archivos-militares-y-ii/

 

Sobre la situación de la documentación secreta y reservada de Exteriores:

Miguel González, “Exteriores blinda todos sus documentos”, El País, 3 de junio de 2012.

http://politica.elpais.com/politica/2012/06/03/actualidad/1338750887_077908.html

Miguel González, “Exteriores revisará el acuerdo que declara secretos todos sus documentos”, El País, 5 de junio de 2012.

http://politica.elpais.com/politica/2012/06/05/actualidad/1338903319_488877.html

Etiquetas: , , , ,

Atractivos, promesas y peligros de la Historia Transnacional: Mae Ngai y Lisa Lindsay en Perspectives on History

Ya reseñamos en este blog cómo la revista Perspectives on History, boletín de la American Historical Association [AHA], publicó a finales de 2012 un Special 50th Anniversary Forum dedicado a “The Future of the Discipline” bajo la coordinación de Lynn Hunt (UCLA). Si entonces nos ocupamos de las ideas de Jeffrey Engel sobre la historia diplomática, hoy nos introduciremos en el estado actual de la historia transnacional de la mano de dos especialistas como Mae Ngai y Lisa Lindsay.

Mae M. Ngai, profesora en la Universidad de Columbia, titula a su aportación “Promesas y peligros de la historia transnacional”.   Partiendo de su experiencia de las dos últimas décadas, Ngai afirma:

[...] Durante aproximadamente la última docena de años, el “giro transnacional” ha sido probablemente el desarrollo más importante en la disciplina histórica. No es el  menor de sus logros el haber desafiado la idea asumida durante largo tiempo de que la nación es la unidad básica de análisis histórico. De este modo la historia transnacional ha abierto nuevas líneas de investigación y ha producido conocimiento histórico que ha revisado toda clase de explicaciones convencionales.  Lo cual ha traído también consecuencias para la organización de la profesión: muchos departamentos se han reorganizado, o como mínimo han reajustado sus áreas basadas en la nación para albergar los nuevos modos de investigación.

En términos generales, la historia transnacional sigue el movimiento o el alcance de personas, ideas, y/o cosas a través de fronteras nacionales (o de otro tipo). Además, conlleva investigación empírica en los archivos de más de un país. Aunque parecería que “transnacional” se refiere, por definición,  a la historia contemporánea (trans-nacional), también se ha utilizado el término para describir mundos regionales de la edad moderna y de periodos anteriores (el mundo atlántico, el océano Índico, la “Europa” medieval, etcétera). A este respecto yo no tomaría partido por ningún tipo de ortodoxia, pero las preguntas y lo que está en juego no son lo mismo en cada caso. Para el periodo contemporáneo, en cualquier caso, se resitúan y problematizan categorías fundamentales. La nación no se borra sino que se la examina con nuevos ojos –desde ángulos diferentes, desde dentro y desde fuera, en un contexto más amplio, y en relación dinámica con una miríada de fuerzas sociales, muchas de las cuales no pueden contenerse en los límites de las fronteras nacionales.

Tras aplicar estas ideas a su propio campo de especialización, el de la historia de la inmigración a los Estados Unidos, la profesora Ngai señala:

[...] El estudio de lo transnacional no se limita a la historia de las migraciones, por supuesto. El campo anteriormente conocido como Historia diplomática de los Estados Unidos ha sufrido una metamorfosis para convertirse en “América en el mundo”. Ahora se preocupa de temas que van mucho más allá de las relaciones interestatales y se basa en la investigación en archivos fuera de los Estados Unidos, mostrando lo diferentes que se ven la posición de los Estados Unidos y sus relaciones en el mundo cuando se las examina desde fuera o desde abajo. La Historia cultural y la Historia intelectual también se han visto transformadas por la investigación transnacional. Obras recientes han mostrado, por ejemplo, cómo el comercio transatlántico y transpacífico de bienes (porcelana, té, pieles, algodón) e ideas (liberalismo, racismo, ley) dieron forma a las identidades nacionales. [...]

A continuación apunta algunas características de la historia transnacional, que aquí sintetizamos telegráficamente:

  •  La mejor historia transnacional repiensa no solo la historia transnacional, sino que además constitye un desafío para la historia nacionalista
  • La historia transnacional ofrece la oportunidad de alterar los relatos estándar [master narratives] de las historias nacionales
  • Si la historia social reescribió la historia “desde abajo”, la historia transnacional procede “desde fuera”

 

En cuanto a los “peligros” de la historia transnacional, Ngai señala dos:

[...] Como pasa con todos los giros historiográficos, existe el peligro del exceso. La historia transnacional no debería significar el final de las historias específicamente nacionales, ya que la nación existe históricamente, y continúa siendo la principal unidad de la política doméstica. Pero el transnacionalismo nos pide –especialmente a los historiadores estadounidenses, que arrastramos el lastre de la tradición excepcionalista- que situemos la nación en un contexto global y que contemplemos nuestro lugar en el mundo pensándonos moralmente equivalentes a los demás.

Querría señalar aquí otro peligro, especialmente para los que somos especialistas en historia de América y de Europa. Debemos ser conscientes de que, debido a nuestra posición privilegiada en el mundo y en el entorno académico global, corremos el riesgo de convertir a la historia transnacional en una variante más de historia imperial. La historia de “Norteamérica” no puede seguir estando centrada en los Estados Unidos, con Canadá y México como meros apéndices. Puede que la historiografía británica esté disfrutando de un revival con el estudio del imperio, pero sin dominar las historiografías, lenguas y archivos de, digamos, India y Egipto, dudaríamos en decir que se trata de historia transnacional. Como estudiosa de la diáspora laboral china en la región del Pacífico en el siglo XIX, continúo sintiéndome intimidada y poseída por un sentimiento de humildad ante las exigencias de la investigación que afronto. Pero las recompensas son potencialmente enormes, así que sigo adelante.

Lisa Lindsay

Por su parte, Lisa A. Lindsay, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill,  titula “El atractivo de la historia transnacional” sus reflexiones sobre el auge de esta perspectiva historiográfica:

[...] En la actualidad, las revistas publican regularmente artículos sobre temáticas transnacionales, y las ofertas de empleo en las universidades a menudo contienen las palabras “global”, “mundial” o “transnacional”. Según un informe de la American Historical Association de 2010, más de la mitad de los departamentos de Historia de los Estados Unidos (el 52,3%) incluye hoy en día al menos un especialista en historia mundial (que no es lo mismo que historia transnacional, pero nos sirve de aproximación aquí), comparado con un 19,1% en el año 2000. En 2006, la American Historical Review oganizó un foro sobre historia transnacional; podríamos recordar también que el congreso anual de la American Historical Association en 2010, estuvo dedicado al tema “Globalizando la Historia”. [...]

Lindsay destaca algunos aspectos que aquí sintetizamos también de forma telegráfica :

    •  Por supuesto, algunos campos de investigación siempre han sido transnacionales
    • En parte, el giro transnacional implica el reconocimiento de que las personas, cosas, procesos e ideas en el pasado eran móviles.
    • Aunque los especialistas en historia militar, historia diplomática e historia imperial ya estaban haciendo esto [así como “examinar regiones particulares en sus conexiones a través de redes, instituciones y procesos específicos”], la “nueva” historia transnacional a menudo tiene objetivos diferentes.
    • Aunque algunas historias transnacionales se concentran en personas o grupos particulares, a pesar de ello producen conocimientos de relevancia general.
    • La historia transnacional desnaturaliza la nación.
    • Finalmente, el transnacionalismo facilita la comparación, que puede hacer que lo exótico parezca más inteligible y lo familiar más contingente.

Concluye, en fin, Lisa Lindsay su aportación con la siguiente reflexión:

[...] Las historias transnacionales ofrecen una gama de puntos de vista sobre la movilidad, las relaciones que conectan y trascienden entidades políticas, el desarrollo de redes y estados, las particularidades de la cultura, y mucho más- que a menudo pasan desapercibidas en los estudios ligados a la nación. Pero consideraciones prácticas y la actual estructura de formación todavía inhiben su práctica, especialmente –como fue en mi caso- en los momentos iniciales de la carrera académica. Hoy en día, especialidades temáticas como la historia de la religión o la historia atlántica están prosperando en algunos departamentos. ¿De qué otros modos podría figurar el transnacionalismo en el futuro de nuestra disciplina?

Copyright © American Historical Association

Etiquetas: , , , , ,

Mala reputación, brillante futuro: Jeffrey Engel sobre la historia diplomática

La revista Perspectives on History, boletín de la American Historical Association [AHA], publicó el pasado año su volumen 50. Con este motivo, Lynn Hunt (UCLA) editó en un Special 50th Anniversary Forum dedicado a “The Future of the Discipline“. Merece la pena repasar todo el número, pero nosotros nos vamos a detener en este post en la aportación de Jeffrey E. Engel ( director del Center for Presidential History de la Southern Methodist University), sobre la historia de las relaciones internacionales o, más propiamente, la historia diplomática, titulado “Diplomatic History’s Ill-Deserved Reputation and Bright Future“. Lo que sigue no es más que un extracto (en traducción libre) que permite asomarse a los planteamientos de Engel, aunque naturalmente lo más aconsejable es leer el texto completo en su versión original.

[...] Hemos recorrido un largo trecho desde la crítica de Charles Maier en 1980 de que la historia diplomática estaba simplemente “haciendo tiempo” más que presionando hacia adelante y de que merecía el exilio al desierto académico por su “falta de innovación” y “resistencia a nuevos trabajos”. Al mismo tiempo ha pasado una generación desde la opinión, menos cáustica pero no menos perspicaz de Lynn Hunt en 1989 de que la historia social se había convertido en “el área de investigación más importante en historia”. Estas dos afirmaciones provocaron vigorosas introspecciones en búsqueda de su alma entre los historiadores de la diplomacia. Muchos se alzaron para protestar; otros muchos todavía se erizan ante tales acusaciones.

Si lo vemos en perspectiva amplia, tales críticas y sus refutaciones se entrelazan al trazar la propia historia reciente de la historia diplomática. El estudio de la política exterior, como la profesión histórica en conjunto, creció sustancialmente siguiendo la estela del foco social de los años 1970s y el giro cultural de la década siguiente. Mientras demasiados historiadores que en la década de los setenta estaban en la vanguardia evitaron después, por costumbre, las últimas publicaciones en historia diplomática, tomando la crítica de Maier como una revelación permanente, en su ausencia la disciplina abrazó tenencias más amplias. Solo necesitamos revisar la lista de títulos galardonados con premios durante la última generación para encontrar repetidamente términos como “raza”, “poder”, “cultura”, “retórica” e “imperio”.

Este ya no es el campo en el que trabajó tu director de tesis. Ha evolucionado en línea con cambios más amplios dentro de la academia y en el resto del mundo. Se ha producido una nueva atención a factores sociales y culturales, según avanzaba una era de profunda descolonización y subsiguiente difusión del poder global. La lista de estados miembros de las Naciones Unidas, por tomar una medida instantánea, ha crecido de 51 a 193 desde 1945. Buena parte de los recursos financieros y políticos del mundo se ha transferido simultáneamente, aunque de forma desigual, más allá del elenco inicial de la ONU. Comprender este nuevo sistema internacional, lo que Fareed Zakaria ha denominado “el ascenso del resto”, requiere un nuevo tipo de especialista capaz de mirar más allá de Washington, Moscú, Tokio y las capitales europeas. Requiere historiadores dotados de un instrumental cada vez más sofisticado, capaces de comprender y explicar una creciente variedad de naciones, razas y lenguas, fuentes, y materias. Los historiadores de la diplomacia han respondido con prontitud al llamamiento de la especialista en género e historia del trabajo Jeanne Boydston a estudiar  “las cuestiones muy localmente” como medio para comprender un mundo crecientemente complejo, al menos “hasta que podamos demostrar sus conexiones e interacciones”. En su ensayo finalmente publicado, Boydston argumentaba –y no ciertamente pensando en los diplomatistas- que “la distinción resulta importante” en relación directa con la complejidad de cada encuentro. Yo apuntaría a que este estudio de interacciones entre lugares es precisamente de lo que ha tratado siempre la historia diplomática.

[…]

El mensaje fue crudamente transmitido y se recibió ampliamente. Para tener éxito en el ámbito más amplio de la profesión, un joven investigador necesitaba dirigirse simultáneamente a los especialistas y a la profesión en su conjunto; navegar las olas de la especialidad a la vez que trazaba su rumbo a través de las corrientes más amplias de la disciplina. Los aspirantes a historiadores –o al menos, y esto es fundamental, quienes aspiraban a conseguir un empleo como tales- simplemente ya no escribirían tesis sobre historia diplomática sin tratar, en algún nivel, cuestiones de raza, género, cultura y similares. Como han notado Eric Foner y Lisa McGirr recientemente, “categorías como raza y género, piedras de toque de la nueva historia social, se consideran ahora esenciales para comprender grandes temas de la historia de América, incluyendo la ley, la diplomacia y la política pública, en lugar de limitarse a las relaciones entre negros y blancos o entre hombres y mujeres”. Además, Erez Manela ha descrito la pasada generación de historia diplomática como un “frenesí creativo” que ha ofrecido una “implacable ampliación de sus fronteras espaciales, temáticas y metodológicas”. Por supuesto, hay constantes. El estudio de la diplomacia y de los asuntos exteriores sigue ocupándose intrínsecamente del poder transnacional (como veremos a continuación) pero en su tono y en sus categorías explicativas, la disciplina ha madurado siguiendo la misma trayectoria que el conjunto de la profesión histórica.

[…]

La historia diplomática siempre ha privilegiado el estudio del poder, pero ahora no solo estudia a los privilegiados que ejercieron ese poder de forma más directa. Como evidencia no tenemos más que atender a los más recientes debates internos sobre el nombre de la especialidad. Pensando que la denominación de “historia diplomática” ya no representa su estado actual, algunos de sus profesionales, en revistas, blogs y una serie de paneles y sesiones plenarias en el encuentro actual de la disciplina [el congreso de la AHA] han expresado su preferencia por  “historia internacional” como una descripción más útil de las interacciones entre pueblos. Otros prefieren “historia transnacional” para enfatizar la conectividad global más que las divisiones; para algunos, “asuntos exteriores” [“foreign affairs”] describe mejor la amplia gama de interacciones internacionales que permite la modernidad. Al final, el propósito de estos debates, al menos tal como yo los veo, ha sido menos el de dictar nuevas direcciones a la disciplina que subrayar los caminos que ya se han transitado. En cada caso, el estudio de la creación, despliegue y consecuencias del poder es lo que unifica la especialidad, independientemente de la nomenclatura.

El enfoque en el poder formal hizo que los diplomatistas parecieran arcaicos en una época anterior, cuando las investigaciones de vanguardia trataban de identificar el poder en nuevos lugares, pero esta arraigada fascinación con el poder les garantiza ahora un brillante futuro, especialmente a la medida que vamos progresando desde estudiar simplemente los orígenes del poder a examinar más ampliamente sus efectos. El poder subyace a cualquier interacción global: comercial, social, religiosa, de élites, subalterna, o las enmarañadas combinaciones que caracterizan la historia humana. Este poder está asociado muy frecuentemente al Estado, una fuerza y estructura con la que tienen que vérselas incluso los más vanguardistas historiadores diplomáticos, ya estudien entidades no gubernamentales, procesos de inculturación, modernización, migración, descolonización o cualquier tipo de las innumerables formas en que los humanos interactúan a través y alrededor de las fronteras. Los actores no gubernamentales buscan constantemente el respaldo y la protección estatal. Las redes de comunicaciones se rigen por leyes y regulaciones impuestas por los Estados. Es imposible comprender la descolonización sin contemplar el rechazo de una autoridad gubernamental a favor de otra.

Al expandir la definición de poder en busca de sus múltiples localizaciones y fuentes en el siglo XXI, los historiadores corren de cabeza hacia la fuerza centralizada de autoridad gubernamental – en otras palabras, hacia el mismísimo lugar donde comenzó la historia diplomática-. El especialista en la edad contemporánea tiene que estar voluntariamente ciego para sugerir que el poder estatal no es importante. Las nociones de cultura y raza nos ayudan a comprender el antisemitismo europeo y el odio hacia los gitanos, homosexuales y discapacitados, pero fue necesario el poder del Estado alemán –unido a la industrialización- para transformar antiguos odios en matanzas sistemáticas. La disolución del poder estatal al final de la Guerra Fría permitió que Yugoslavia cayera en el caos étnico; incubó la hambruna en Somalia; facilitó la matanza en Ruanda; y más recientemente, ayudó a la primavera árabe. Dada la centralidad del Estado en la China comunista y en el imperio soviético, sacar al estado de estas historias equivale a extirpar una buena parte del siglo XX.

Claramente, estudiar solo el estado y las interacciones entre estados en el sistema global resulta insuficiente para proporcionar una imagen holística del pasado. Un historiador contemporaneísta estaría ignorando intencionalmente la literatura reciente sobre los orígenes de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, por ejemplo, si no hiciera referencia a perdurables nociones de superioridad racial por parte de los políticos en el poder, tanto japoneses como europeos y americanos. El mismo especialista, de todos modos, estaría en falta si terminara la historia aquí, si no tuviera en cuenta los anticuados parámetros del poder estatal, como el acceso a los recursos naturales. De forma más espectacular, fue necesario el poder del Estado para construir la bomba atómica que ayudó a terminar la guerra. Solo desde 1945 los humanos se han visto obligados a tomar en consideración su propio poder para eliminar la vida sobre el planeta: y este es un poder que merece ser estudiado, de hecho. Totalmente reintegrada ahora en la corriente principal de la disciplina, la historia diplomática goza ahora de un futuro brillante porque, para bien o para mal, es improbable que el poder se disipe como principio organizador del siglo XXI y más allá. Lamentable, como alguien que estudia los conflictos internacionales y la manera de evitarlos, a menudo digo bromeando que  la mía es una industria en crecimiento. El conflicto internacional aparece en todas partes, creciendo en variedad y complejidad tras la Guerra Fría y particularmente después del 11-S. Por eso confío en la durabilidad de la historia diplomática como campo de investigación. Ha aceptado las exigencias de la historia cultural y social sin perder su enfoque en el poder transnacional y estatal. Ha ampliado constantemente la gama y variedad de sus temas y actores más allá del estado sin perder de vista el impresionante poder estatal. Ha crecido sin olvidar sus orígenes, a la vez que resultaba relevante para el mundo contemporáneo y futuro. Todos deberíamos ser igualmente afortunados.

Copyright © American Historical Association

 

Etiquetas: , , , ,