‘Historiografía’

En el centenario de José María Jover

Tal día como hoy, un 5 de junio de 1920, nacía en Cartagena José María Jover Zamora, historiador, maestro de historiadores, y uno de los grandes renovadores de la historia contemporánea en España. Jover fue, además, una figura clave en la configuración de la historia de las relaciones internacionales en el panorama académico español.

José María Jover fue el maestro de buena parte de la generación que renovó la historia moderna y contemporánea en los años setenta y ochenta del pasado siglo, desde las cátedras de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Valencia, primero (1949-1963), de Historia Moderna de España en la Universidad de Madrid (1963-1974) y después de Historia Universal Contemporánea (1974-1986) en la misma Universidad. Su magisterio fue de la mano de un amplio eco y reconocimiento, fruto de una labor inspiradora y exigente que no se limitó a la universidad, y que se prolongó en ámbitos como la Escuela Diplomática, de la que fue profesor (1979-1986), la Real Academia de la Historia (a la que ingresó en 1978) y la tarea de coordinación, desde 1975, de la  monumental Historia de España iniciada por Ramón Menéndez Pidal, para la que escribió además, con sus discípulos, varios volúmenes sobre la política exterior española.

La biografía académica de José María Jover se inició cuando, tras licenciarse en Filosofía y Letras, sección de Historia, en la Universidad de Madrid (1942), se incorporó al Instituto “Jerónimo Zurita” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde permaneció hasta 1948 y donde realizó, bajo la dirección del modernista Cayetano Álvarez Molina, su tesis doctoral 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación, que ganó el Premio Menéndez Pelayo en 1949. Ese mismo año ganó la cátedra en Valencia, donde comenzó a desarrollar su personal empeño de insertar la historia de España en su contexto internacional, y de conectar el mundo académico español con las corrientes renovadoras de la historiografía europea. Hizo estancias de investigación en Lisboa, París y Friburgo en los años cincuenta y sesenta, y participó en el X Congreso Internacional de Ciencias Históricas celebrado en Roma en 1955, en el que conoció a los grandes representantes de la historia de las relaciones internacionales Pierre Renouvin y Federico Chabod, lo que le haría orientarse al cultivo de esta especialidad.

En los años siguientes publicó estudios fundamentales que dieron cuenta de esta opción por la historia de las relaciones internacionales: Carlos V y los españoles, que se publicó en 1963 pero que era una recopilación de trabajos que habían visto la luz entre 1957 y 1960; Política mediterránea y política atlántica en la España de Feijoo (1956) y La Guerra de Independencia española en el marco de las guerras europeas de liberación (1958). Este último trabajo marcó su tránsito a la historia contemporánea, que cultivaría en exclusiva a partir del curso 1960-1961 a partir de un decisivo periodo de formación en Friburgo.

En estas obras se expresaba ya plenamente la voluntad de Jover de cultivar una historia internacional compleja, que incorporaba aspectos económicos, sociales y políticos al estudio de las relaciones entre las naciones y que, de este modo, desvelaba un pasado diferente, más amplio y profundo, del que hasta entonces había dibujado la tradicional historia diplomática practicada en España por Jerónimo Bécker o Wenceslao Ramírez de Villaurrutia.

La empresa de Jover se acercaba más en intención a la de Jesús Pabón –quien le había precedido en la cátedra de Historia Contemporánea Universal de la Complutense-, uno de los escasos cultivadores de una historia contemporánea abierta a preocupaciones internacionales en la universidad española del franquismo. Pero el empeño joveriano se distinguió por un conocimiento de primera mano de las corrientes historiográficas del momento, y en particular –aunque no solo- de la escuela francesa de historia de las relaciones internacionales. De Pierre Renouvin, el fundador, Jover tomó la idea de las “fuerzas profundas”, económicas e intelectuales sobre todo, que actúan por debajo de los acontecimientos internacionales. Del italiano Federico Chabod adaptaría la idea de las “premesse” de la política exterior y la atención a las pasiones colectivas que condicionan la política exterior. A su vez, la concepción joveriana de las fuerzas profundas se inspiraba en el énfasis de Ferdinand Braudel, el más destacado representante de la segunda generación de la Escuela de Annales, en la continuidad de las estructuras sociales, los hombres y las ideas, que en su interpretación no distaban de la concepción renouviniana de las “fuerzas profundas”.

Con estos elementos, Jover aquilató una interpretación personal y profundamente original de las consecuencias de la renovación historiográfica en curso. En su lección inaugural del curso 1960-1961 en la Universidad de Valencia se evidencia la influencia de Pierre Renouvin y Jean-Baptiste Duroselle, pero también la del anglosajón Geoffrey Barraclough y la del alemán Ludwig Dehio, quien le inspiró sus concepciones sobre hegemonía y equilibrio en el sistema internacional. Estaba ya presente la característica concepción joveriana de las relaciones internacionales, muy amplia y que trascendía el ámbito de la política para abrirse a las ciencias sociales, al derecho, a la sociología política, y al análisis de los procesos de toma de decisiones, características que se plasmaron en ensayos como los recopilados en su libro España en la política internacional: siglos XVIII-XIX  (Madrid, Marcial Pons, 1999).

Desde la Universidad de Madrid a la que se trasladó en 1964, Jover ejerció un magisterio decisivo en la conformación de la disciplina en España, que se plasmó en el diseño de programas de asignaturas y en la dirección de las tesis doctorales de una toda una generación integrada, entre otros, por discípulos directos como Julio Salom Costa, María Victoria López Cordón, Elena Hernández Sandoica, Rosario de la Torre y Agustín Rodríguez González. Siguiendo las indicaciones de un maestro siempre sugerente a la hora de abrir caminos, sus investigaciones iban más allá de las aproximaciones clásicas de historia diplomática y de los estudios de relaciones bilaterales, para adentrarse en terrenos apenas explorados como la historia colonial, las imágenes y percepciones, o la relación entre régimen político y política exterior. Con ellos se fue conformando el panorama de la historiografía internacionalista española de los años 70 y 80, en el que también se contaban historiadores como Luis Álvarez Gutiérrez, Hipólito de la Torre, Javier Tusell, Rafael Sánchez Mantero, Víctor Morales Lezcano y José Urbano Martínez Carreras. A ellos se sumarían, en los años 90, nombres como los de Francisco Quintana Navarro, María Dolores Elizalde, Juan Carlos Pereira, Pedro Martínez Lillo, Lorenzo Delgado, Antonio Niño, Fernando García Sanz, Florentino Portero, Rosa Pardo, Ángeles Egido, José Luis Neila, o Antonio Moreno Juste.

Junto con la faceta del investigador, Rosario Ruiz Franco, coordinadora de un libro colectivo de homenaje que se publicó en 2012, ha evocado además (pág. 169) la figura de Jover como profesor:

“Un profesor sabio, riguroso, minucioso, vocacional, cuidadoso con los contenidos y materiales de cada lección, tolerante, comprensivo, que supo entender los problemas de la Historia y la función social de la misma, que concedió un margen de libertad a los suyos en los difíciles años finales de la dictadura franquista y el inicio de la democracia, y alguien que les enseñó, en palabras de su discípulo Ángel Bahamonde, “a ser universitario en el pleno sentido del término”; en definitiva y como nos señala Pedro Sáez en las páginas de este libro “un magisterio de largo alcance”.

El magisterio y la huella de Jover están presentes hoy de muchas formas en la historiografía de la contemporaneidad española, más allá del ámbito de la historia de las relaciones internacionales. Su idea de España como “nación de naciones”; su empeño en recuperar la idea de la historia de la civilización inspirada en Rafael Altamira; el empleo de la literatura como fuente para la historia; la aspiración a una “historia integral” guiada por el impulso ético de quien fue definido por Gonzalo Anes como “historiador humanista”, son parte del legado de Jover en el centenario de su nacimiento.

Algunas referencias

A las semblanzas que aparecieron en la prensa con motivo de su fallecimiento el 14 de noviembre de 2006 escritas por Juan Pablo Fusi (“José María Jover: la pulcritud moral de un historiador”, ABC, 15.11.2006), María Victoria López-Cordón (“En memoria de un maestro” El País, 15.11.2006) o Eduardo Suárez (“Indiscutible maestro de historiadores”, El Mundo, 15.11.2006) le siguieron textos más extensos en revistas especializadas de mano de Elena Hernández Sandoica (“José María Jover Zamora. In memoriam”, Ayer 68/2007), Ángeles Egido León (“José María Jover en la historiografía española”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie V, Historia Contemporánea, 18/2007) y Manuel Espadas Burgos, (“José María Jover Zamora, 1920-2006“, Hispania,  67(225), 2007). En el terreno de las visiones de conjunto se añade el ya mencionado libro colectivo coordinado por Rosario Ruiz Franco bajo el título Pensar el pasado. José María Jover y la historiografía española (Madrid, Biblioteca Nueva, 2012), con presentación de Jaime Alvar Ezquerra y prólogo de Guadalupe Gómez-Ferrer, y textos de Juan Pablo Fusi, Santos Juliá, José Manuel Cuenca Toribio, Pedro Sáez Ortega, Mª Victoria López-Cordón, Rosario de la Torre del Río, Antonio Morales Moya, Francisco Javier Guillamón y la propia Rosario Ruiz Franco, y el libro coordinado por José Peña González La historia como trabajo de ética social. Homenaje a José María Jover (Madrid, CEU Ediciones, 2013)

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La controversia Hohenzollern

Alemania ha proporcionado algunas de las controversias historiográficas más encendidas del siglo XX y lo que va del XXI. Desde los debates en torno al Sonderweg o camino particular seguido por el país hacia la modernidad hasta las discusiones sobre los alemanes corrientes y el Holocausto, pasando por la controversia Fischer sobre los objetivos alemanes en la Primera Guerra Mundial, el Historikerstreit o querella de los historiadores en los años 1980s sobre la peculiaridad de los crímenes nazis, o el debate sobre el genocidio de los herero y los namaqua en Namibia como antecedente del Holocausto, la historia de la Alemania contemporánea no ha dejado de ofrecer motivos de polémica cuyo interés rebasa el ámbito de los especialistas para resonar en una sociedad familiarizada con un pasado trágico que advierte sobre las responsabilidades del presente y el futuro.

La última controversia que ha sacudido las aguas de la historia alemana, saltando a los medios de comunicación de aquel país, tiene en su centro el papel de los Hohenzollern, la dinastía de los últimos reyes de Prusia y emperadores de Alemania, en el ascenso de Hitler al poder. El historiador David Motadel, profesor en la London School of Economics y fellow en el Berlin Institute for Advanced Study,  ha resumido la polémica en un artículo publicado en la edición del 26 de marzo de 2020 de The New York Review of Books (NYRB) bajo el título What do the Hohenzollerns deserve? El artículo, a su vez, ha generado controversia y ha propiciado la respuesta por alusiones del historiador Christopher Clark, a la que ha seguido una contrarréplica de Motadel.

David Motadel. Fuente: DW

David Motadel, autor entre otros estudios del aclamado Islam and Nazi Germany’s War (2014), comienza su artículo con los antecedentes del caso. Una ley aprobada en 1994 permite a los descendientes de las familias nobles despojadas de sus bienes por los soviéticos y la RDA tras la Segunda Guerra Mundial reclamar la restitución de sus propiedades u obtener una compensación por las mismas, a condición de que los reclamantes o sus antepasados no hubieran “prestado apoyo sustancial” al régimen nacionalsocialista o al régimen comunista de la RDA. En esta situación se encontrarían muchas familias aristocráticas alemanas que mantuvieron sus propiedades tras la Primera Guerra Mundial, a pesar de que la Constitución de la República de Weimar abolió la monarquía y con ello los títulos y privilegios de la nobleza. Y entre estas familias se cuentan los Hohenzollern, cuyo último rey, el emperador Guillermo II, abandonó Alemania el 10 de noviembre de 1918, en los compases finales de la Gran Guerra, para exiliarse en Holanda, donde moriría en 1941. En los últimos años, los representantes de los Hohenzollern han negociado infructuosamente con el Estado alemán durante años para recuperar un legado que incluye palacios, propiedades y decenas de miles de obras de arte que actualmente se encuentran en museos públicos. En el verano de 2019 comenzaron a conocerse detalles de las reclamaciones de la familia real alemana y los perfiles del caso fueron filtrándose a los medios de comunicación, encendiéndose la controversia sobre el pasado monárquico de Alemania.

David Motadel recuerda el historial más oscuro de los Hohenzollern, comenzando por el propio Guillermo II: su implicación en el agresivo imperialismo  alemán que llevó a masacres como las de los herero y los namaqua entre 1904 y 1907, su responsabilidad en el estallido de la Primera Guerra Mundial, su desprecio a la democracia de la República de Weimar, y su virulento antisemitismo. Para la cuestión clave de si los Hohenzollern prestaron “apoyo sustancial” al nazismo, Motadel recuerda algunas de las acciones del primogénito del último emperador, Guillermo, el autoproclamado Kronprinz o príncipe heredero, quien era el titular de las posesiones de la familia en el momento en que los soviéticos llevaron a cabo la expropiación de sus bienes. Guillermo de Hohenzollern apoyó a Hitler en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril de 1932; trató de convencer al ministro de Defensa Wilhelm Groener de que levantara la prohibición de los grupos paramilitares nazis, las SA y las SS; se declaró totalmente fiel al régimen nazi en numerosas cartas dirigidas a Hitler tras su nombramiento como canciller el 30 de enero de 1933, y participó en el Día de Potsdam de 21 de marzo de 1933 que, señala Motadel, “simbolizó elpacto entre el movimiento nazi y las viejas élites”. El hermano más joven de Guillermo, Augusto Guillermo (conocido como “Auwi”) fue incluso dirigente de las SA. Ni siquiera la prohibición de las asociaciones monárquicas en 1934 por los nazis hicieron cambiar de opinión a Guillermo, que continuó apoyando las políticas de Hitler incluso durante la Segunda Guerra Mundial.

El canciller Adolf Hitler y el “Kronprinz” Guillermo de Prusia conversan en la fiesta del Día de Potsdam el 21 de marzo de 1933. Fuente: Deutsches Bundesarchiv / Wikimedia Commons

A la luz de estos hechos, ninguno de ellos desconocido anteriormente, la polémica gira en torno a si los Hohenzollern prestaron un “apoyo sustancial” al régimen nazi. Es aquí donde entra en juego el juicio del historiador Christopher Clark, Regius Professor de Historia en la Universidad de Cambridge y uno de los especialistas más reconocidos en historia de Prusia, los Hohenzollern y la Primera Guerra Mundial, con libros como Sleepwalkers: How Europe Went to War in 1914  (2012), traducido al español como Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914 (2014) y Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia, 1600–1947 (2006), en español El reino de hierro. Auge y caída de Prusia, 1600-1947 (2016), así como la biografía Kaiser Wilhelm II. A Life in Power (2000). Clark escribió en 2011 por encargo de la familia Hohenzollern un informe de 19 páginas en el que concluía que Guillermo de Hohenzollern había sido, entre los aristócratas colaboradores de los nazis, uno de los más reservados y de los menos comprometidos; que había actuado principalmente por interés personal; que sus maniobras para ayudar a los nazis habían sido básicamente infructuosas; y que era una figura demasiado marginal como para haber podido prestar un “apoyo sustancial” a Hitler. Motadel concluye que el informe “proporciona un claro apoyo a las reclamaciones de los Hohenzollern”.

Sin embargo, dos historiadores  a los que el Estado alemán encargó informes propios llegaron a conclusiones diferentes a las de Clark y sacaron a la luz nuevos ejemplos del apoyo del “príncipe heredero” a los nazis, expone Motadel. Se trata de Peter Brandt, historiador de la Universidad de Hagen (e hijo del canciller Willy Brandt) y Stephan Malinowski, de la Universidad de Edimburgo, uno de los grandes especialistas en la aristocracia alemana y sus relaciones con los nazis. Sus informes rebaten la idea de que Guillermo de Hohenzollern fuera una figura marginal en la época y proporcionan nuevas pruebas de su afinidad ideológica con el nazismo y su papel en la creación y consolidación del régimen nazi.

Entre tanto, la familia Hohenzollern encargó sus propios informes a un cuarto historiador, Wolfram Pyta, de la Universidad de Stuttgart, quien ha argumentado que si bien Guillermo de Hohenzollern ejerció una influencia significativa, en realidad había hecho todo lo posible por sabotear a los nazis y apoyar a la derecha nacionalista tradicional alemana. En conclusión, según Pyta, “el príncipe heredero Guillermo no apoyó el sistema nazi”. Otros historiadores, como Hans-Christof Kraus, de la Universidad de Passau, y Benjamin Hasselhorn, de Würzburg, se han alineado como Pyta con las reclamaciones de los Hohenzollern, pero las voces más respetadas de la historiografía especializada, como Richard J. Evans, de Cambridge, o  Norbert Frei, han tomado posición públicamente en la prensa alemana a favor de las conclusiones de Malinowski y Brandt. Entre tanto, la familia Hohenzollern, expone Motadel, ha emprendido una batalla legal contra todo aquel que desafíe su versión de la historia, presentando denuncias contra periódicos como Frankfurter Allgemeine Zeitung, Der Spiegel o Die Zeit, y contra historiadores como Malinowski, Martin Sabrow, Winfried Süß y Karina Urbach. Y en medio de un debate público cada vez más encendido, el gobierno alemán, dividido sobre la cuestión, ha fracasado hasta ahora en sus intentos por alcanzar un acuerdo negociado con la familia Hohenzollern.

Christopher Clark © Nina Lübbren

Christopher Clark, que ya defendió las conclusiones de su informe de 2011 en una entrevista publicada Der Spiegel en octubre del año pasado, ha respondido al artículo de Motadel con una carta al director del NYRB publicada en la edición de 9 de abril de 2020 (Helping Hitler: An Exchange), en la que acusa a este de realizar una “tergiversación simplista” de su papel en la disputa. Clark argumenta que su informe no proporcionó “un claro apoyo a las reclamaciones de los Hohenzollern” porque esas reclamaciones, que él rechaza explicitamente, no existían en 2011, cuando fue escrito su dictamen. Clark, que se desmarca de las “maquinaciones de los abogados de los Hohenzollern”, insiste en el papel marginal del “príncipe heredero” y, por tanto, en su incapacidad para realizar una “contribución sustancial” al nombramiento de Hitler como canciller. Sobre esta valoración habría existido un consenso historiográfico amplio en el momento en que él escribió su informe, si bien Clark admite que la investigación histórica ha aportado desde 2011 pruebas de que el Guillermo de Hohenzollern había sido “un colaborador de los nazis más proactivo de lo que pensábamos”.

Los editores de NYRB han publicado en el mismo número otra carta de Racheli Edelman,una destacada editora judía de Tel Aviv, descendiente de una de las familias más prominentes de editores de libros y periódicos de Israel, Schocken y Persitz. Edelman aporta un nuevo ángulo a la controversia, recordando cómo la familia Hohenzollern se adjudicó, “puede pensarse que a un precio enormemente conveniente”, la propiedad de la cadena de grandes almacenes conocidos como Kaufhaus Schoecken, la cuarta más importante de Alemania en esos momentos, que pertenecía a su abuelo, Salman Schoecken, y que los nazis expropiaron y sacaron a la venta en 1938. Tras la Segunda Guerra Mundial, Salman Schoecken solo pudo recuperar en 1949 el 51 por ciento de la propiedad, muy deteriorada en su valor entre tanto, tras negociar con el representante legal de los Hohenzollern. “Por tanto”, concluye Edelman, “incluso de acuerdo con este ejemplo de su comportamiento, el intento de la familia Hohenzollern de desvincular su nombre de los crímenes nazis carece de fundamento.”

David Motadel ha respondido a ambas cartas en el mismo número de 9 de abril de NYRB recordando otro caso en el que los Hohenzollern se enriquecieron a costa de la persecución nazi contra los judíos haciéndose, por debajo del precio de mercado, con acciones de las compañías de magnate judío del textil Walter Wolf. También ha contraargumentado a las observaciones de Clark. Las primeras reclamaciones de la familia Hohenzollern, afirma Motadel, sí existían en 2011, ya que datan de los años 1990s. Por otra parte, el argumento de Clark de que el Kronprinz no tenía suficiente importancia políticamente como para haber prestado un “apoyo sustancial” a la instauración del régimen nazi supone,  señala, un respaldo a las reclamaciones de la familia. En segundo lugar, Motadel cuestiona que, en el momento en que Clark escribió su informe, el consenso historiográfico coincidiera en la irrelevancia del apoyo del “príncipe heredero” a los nazis. Por último, el autor argumenta en torno a la buena acogida que las tesis de Clark encuentran en la derecha conservadora alemana, concediendo que, como alega aquel, un historiador no elige a sus lectores.
Motadel concluía su artículo del 26 de marzo señalando que “detrás de la controversia está la cuestión más amplia del legado monárquico de Alemania“, una sociedad que tras la reunificación ha experimentado “una nueva nostalgia por el pasado real del país y un revival neo-prusiano” visible en grandes proyectos de reconstrucción como el del Palacio Real de Berlín, el Palacio de la Ciudad y la Iglesia de la Guarnición de Potsdam. Motadel concluía entonces: “La Alemania de posguerra, en la que las tragedias del pasado son omnipresentes, ha vivido una serie de grandes controversias históricas públicas, entre ellas el debate sobre las afirmaciones de Fritz Fischer, en los años 1960s, de que Alemania era la principal responsable del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, la llamada querella de los historiadores (Historikerstreiten los 1980s acerca de si los crímenes nazis eran diferentes en naturaleza de los de la Unión Soviética, y la discusión en los 1990s sobre el libro de Daniel Jonah Goldhagen acerca de la responsabilidad de los alemanes corrientes en el Holocausto. Estas renegociaciones públicas del pasado nos dicen tanto sobre la sociedad alemana contemporánea como sobre su historia. La controversia Hohenzollern no es solo sobre las largas sombras que arroja el periodo nazi, sino también sobre el lugar de la herencia monárquica en la Alemania democrática de nuestros días.”
© The New York Review of Books
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De estadistas y aves migratorias, o ¿qué es la historia de las relaciones internacionales?

“Dos cubiertas, dos imágenes. La primera muestra al presidente de la República Francesa Charles de Gaulle conversando con el canciller alemán Konrad Adenauer. Ambos hombres, vestidos con traje oscuro, caminan sobre un trasfondo difuminado que, aparte de una escultura de corte clásico, permite imaginar a lo lejos un bosque o un estanque. De Gaulle parece explicar, con actitud tribunicia que subraya su mano derecha abierta y semialzada, algo que Adenauer escucha atentamente mirándole a los ojos. Entre ellos, pero en un segundo plano, vemos a Hermann Kusterer, jefe del servicio de intérpretes del ministerio alemán de Asuntos Exteriores y traductor habitual de los encuentros franco-alemanes en la cumbre por aquellos años. La escena tiene lugar en el Palacio de Rambouillet en septiembre de 1963 y es el último encuentro oficial entre dos ancianos estadistas que han forjado decisivamente el destino de Europa en el siglo XX.

En la segunda cubierta podemos ver dos haces de cables telegráficos o de electricidad que se recortan contra el cielo; sobre los cables, posados como notas en un pentagrama, docenas de pájaros, “aves migratorias que, de un vuelo, dejan detrás los espacios limitados de la estatalidad moderna” y que siguen en sus desplazamientos rutas bien definidas, “aun cuando estas pudieran no ser evidentes para un observador que los sigue desde el suelo” (p. 8)

Sería tentador partir de ambas imágenes como metáforas visuales los dos polos entre los que transita la historia de las relaciones internacionales/historia internacional hoy en día. De un lado, el viejo mundo de la diplomacia, de las decisiones de los estadistas, la fijación con el marco estatal, los actores individuales y el poder como categoría central de la vida internacional; de otro, el nuevo mundo de lo trasnacional y lo trasfronterizo, el protagonismo de los actores y fuerzas colectivos, el interés por las redes e interconexiones en múltiples niveles, por la cooperación y el intercambio bajo el signo de la globalización.

Esta visión dual, a pesar de su claridad aparente, resultaría simplificadora. En las últimas décadas, la historia de las relaciones internacionales de raíz diplomatista se ha abierto y enriquecido en diálogo con otras especialidades y corrientes históricas hasta llegar a abarcar temáticas tradicionalmente propias de la historia social y cultural con enfoques cada vez más diversos y sofisticados. Paralelamente, todas las subespecialidades históricas se han ido abriendo en mayor o menor medida a enfoques trasnacionales e internacionalistas, demostrando que la integración de fuentes, metodologías y conceptos que superan el marco de lo local, regional y nacional no es privativa de los especialistas en la diplomacia y la política internacional.

La publicación en 2012 de dos volúmenes colectivos que tratan de realizar un balance de situación, a la vez que proponer perspectivas de futuro, para la historia de las relaciones/historia internacional en el ámbito historiográfico francés y alemán respectivamente, ofrece una buena ocasión para observar este doble movimiento. ¿Cómo se concibe hoy en día esta especialidad historiográfica, cuáles son los debates teórico-metodológicos que ocupan a sus practicantes, y cuáles son los temas y enfoques que los expertos proponen como agenda de investigación para el futuro inmediato?

(…)

Lo que antecede es el comienzo de mi texto “Sobre la historia internacional y la historia de las relaciones internacionales: dos visiones recientes”, publicado en Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 36 (2014), pp. 355-371. Puede leerse completo en este enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/47082/44149

En él se reseño y analizo comparativamente dos obras:

Robert FRANK (dir.): Pour l’histoire des relations internationales. París, Presses Universitaires de France, 2012 (Colección “Le noeud gordien”). 756 p.

Jost DÜLFFER y Wilfried LOTH (eds.): Dimensionen internationaler Geschichte. Múnich, Oldenbourg Verlag, 2012 (Colección “Studien zur Internationalen Geschichte, vol. 30). 432 p.

 

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Saber de dónde venimos

La opacidad de los archivos y el desprecio por la historia lleva a posiciones irrelevantes

En 1926, el historiador y archivero del Ministerio de Estado Jerónimo Bécker, escribió: “Como no conocemos la historia de nuestras relaciones internacionales, como ignoramos cuál ha sido nuestra verdadera labor en esa esfera, como no sabemos los antecedentes de las cuestiones que surgen a nuestro paso, tenemos que improvisar soluciones a los problemas que se nos plantean y la consecuencia de esto es que con frecuencia se infiere grave daño a los intereses nacionales”. Han pasado 88 años y parece que no ha servido para nada el testimonio de nuestro mejor historiador diplomático, excelente conocedor de los ricos fondos del archivo del actual Ministerio de Asuntos Exteriores y autor de estudios fundamentales sobre la historia de la política exterior española.

Estamos en el año 2014 y tres ejemplos nos pueden valer para entender que nuestros dirigentes, y especialmente nuestros ministros de Asuntos Exteriores, desconocen la importancia de la Historia a la hora de tomar decisiones que afectan a los fines y objetivos exteriores. En octubre de 2010 el ministro Moratinos consiguió que se aprobara en el Consejo de Ministros un Acuerdo secreto que clasificó como materias reservadas o secretas un amplísimo catálogo de temas, que iban desde la preparación de viajes oficiales hasta las negociaciones con organizaciones internacionales, sin fecha ni limitación alguna.

En diciembre de 2011, el actual ministro de Defensa decidió cerrar a los investigadores la consulta de 10.000 documentos perfectamente catalogados que abarcaban un periodo comprendido entre 1936 y 1968. Por último, en el verano de 2012 el actual ministro de Exteriores, García-Margallo, cerró para siempre el archivo histórico de su ministerio, en el que tanto trabajó Jerónimo Bécker.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos

¿Qué es lo que ocurre en España? ¿Qué nos diferencia de nuestros países vecinos? Lo más llamativo es que países democráticos, con una larga historia, que valoran con orgullo su pasado como potencias, cuidan, protegen y hacen públicos sus documentos históricos de carácter internacional. Ya sea para justificar decisiones, dar a conocer periodos “oscuros” (los militares argentinos acaban de publicar en la Red todas las actas de la Junta argentina entre 1976 y 1983) o por exigencia de la ciudadanía en virtud de principios como la transparencia, la libertad y la defensa del interés individual.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos. Tienen colecciones de documentos diplomáticos elaboradas por diplomáticos, archiveros e historiadores. Organizan exposiciones públicas sobre temas internacionales y muestran sus ricos documentos. Cuentan con historiadores en sus archivos y en los propios ministerios. Qué decir de Estados Unidos, que hasta tiene una Oficina del Historiador en su principal archivo de Estado. Por cierto, gracias a todos estos trabajos (y hasta a Wikileaks) los españoles podemos analizar la política exterior de nuestro país y obtener documentos que nuestro Gobierno nos prohíbe consultar.

Y ¿cuál es el resultado de esta situación para nuestra política exterior? El balance no puede ser más negativo y ahí tenemos los resultados.

Si tuviéramos que caracterizar nuestra política exterior contemporánea podríamos destacar tres rasgos. En primer lugar, la primacía del conflicto interior desde el siglo XIX, el aislamiento franquista y después la concentración de esfuerzos en la construcción del Estado democrático, han hecho que los temas internacionales se hayan relegado siempre a un segundo plano, incluso perteneciendo a la Unión Europea.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses?

En segundo lugar, partidos políticos y fuerzas de diferente signo y en etapas diferentes han asumido este relegamiento de lo internacional, que se transmite a la opinión pública. Para comprobarlo, basta echar un vistazo a los programas de los partidos y a los debates electorales desde 1976, o repasar nuestra lista de presidentes del Gobierno que —con honrosas excepciones— no hablan idiomas y desconocen el entorno internacional, sin que ello les impida presidencializar la política exterior en La Moncloa, relegando a su ministro de Exteriores a un papel de mero ejecutor.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses, sobre perspectivas o tendencias? A diferencia de otros países, no parece que lo haga nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores donde, además, no disponen ya de los documentos históricos que puedan avalar una decisión, aportar argumentos en una negociación, o hacer reivindicaciones. Centros como el Instituto Español de Estudios Estratégicos o el Real Instituto Elcano realizan un gran trabajo, muy atentos a la actualidad, pero, como señalara Carlo Levi, el futuro tiene un corazón antiguo. Esta debería ser la primera lección para quienes dirigen la política exterior de un país que fue potencia mundial y que acumula controversias que se remontan a los siglos XVI y XVII (Ceuta y Melilla), a un tratado de 1714 (Gibraltar), o a políticas coloniales decimonónicas mal cerradas en el siglo XX (Sáhara Occidental).

Para quien no sabe adónde va, escribió Henry Kissinger, todos los caminos llevan a ninguna parte. Pero quien no sabe de dónde viene ni siquiera es capaz de comprender su lugar en el mundo. Sin la profundidad de campo que aporta la visión histórica, la política exterior española está condenada a continuar anclada en los mismos vicios que denunciara Bécker hace casi un siglo.

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Este artículo, firmado por Juan Carlos Pereira, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, y por mí,  fue publicado como Tribuna en la sección de Opinión de El País el 11 de abril de 2014.

URL: http://elpais.com/elpais/2014/04/10/opinion/1397124314_329952.html

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La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia

Con la firma de los Acuerdos hispanoamericanos de 1953, el Franquismo rompió con la tradición de neutralidad de facto y relativo aislamiento que había caracterizado a la política española. Durante los años siguientes se abrieron procesos de cambio económico, social y cultural que supusieron una rápida modernización del país y que tuvieron un claro componente internacional: americanización, europeización, inversiones, comercio, inmigración, turismo… En paralelo se produjo también una progresiva normalización de la política exterior española, que se aceleró a partir del fin de la dictadura en 1975 y culminó con la integración de España en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. En el transcurso de esas décadas España afrontó pues una paulatina apertura internacional que engarzó al país con las corrientes globales que transformaron el mundo en aquella época.En los últimos años la historia de las relaciones internacionales ha profundizado en el análisis de estos procesos renovando los estudios más clásicos de política exterior desde los que se habían abordado previamente. Ahora se trata de ponderar los avances realizados y ponerlos en relación con el tipo de estudios que se desarrollan fuera de España para confrontar enfoques, abrir perspectivas de estudio y abordar proyectos de historia comparada. Las sesiones del Congreso se articularán en torno a cinco grandes bloques:

  • Proceso de integración europea
  • Guerra Fría y americanización
  • América Latina y el Mediterráneo
  • Internacionalización económica y científico-técnica
  • Movimientos de población: emigración y turismo

La Asociación de Historiadores del Presente, el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid y el Instituto de Historia del CSIC han decidido organizar un Congreso que sirva de instrumento para el análisis y el debate entre historiadores sobre dicha temática.

Contamos para ello con la presencia de destacados especialistas en las materias que se abordan. Queremos hacer una invitación a toda la comunidad académica para que participe en el citado Congreso con sus aportaciones, a través de comunicaciones y de su presencia en las sesiones del mismo. En el próximo mes de septiembre concretaremos los componentes de las distintas mesas del congreso.

Para cualquier información contactar con Ricardo Martín de la Guardia (guardia@fyl.uva.es); Lorenzo Delgado (lorenzo.delgado@cchs.csic.es) o Rosa Pardo (mpardo@geo.uned.es).

 

La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia, 1953-1986

VI Congreso de la Asociación de Historiadores del Presente

Organizan: UNED, AHP, IEE-UVA, IH-CSIC/IF-UAH
Fecha de celebración: 7-8 mayo de 2014
Sedes: Instituto de Estudios Europeos-Universidad de Valladolid y Facultad de Geografía e Historia UNED Madrid

 Programa Descarga el PDF7 de mayo - Instituto de Estudios Europeos (Valladolid)9,30-10. Presentación

Montserrat de Hoyos Sancho, Directora del Instituto de Estudios Europeos
José Ramón Urquijo Goitia, Vicepresidente del CSIC
Hipólito de la Torre, Director del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED
Abdón Mateos, Presidente de la Asociación de Historiadores del Presente

10-12. Proceso de integración europea

Moderador: Antonio Moreno (UCM)

Una solución europea a la cuestión española. La RFA y España de la dictadura a la democracia. Antonio Muñoz Sánchez (Universidad de Lisboa) 

La larga marcha hacia Europa en la historiografía: heredades labradas y baldíos. Luis Domínguez Castro (Universidad de Vigo) 

Relator: Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid)

12-12,15. Pausa, café

12,15-14-15. Guerra fría y americanización

Moderadora: Encarnación Lemus (Universidad de Huelva) 

Estados Unidos ¿soporte del franquismo o germen de la democracia? Horizonte político, cambio social y diplomacia pública.Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla (CSIC) 

Estados Unidos y España. Debates externos y reflejos internos.

Pablo León Aguinaga (Centro Universitario de la Defensa) 

Relator: Óscar J. Martín García (CSIC)

14,15-15,30. Comida

15,30-17,30. América Latina y el Mediterráneo

Moderador: José Luis Neila (UAM) 

De puentes y comunidades: balance historiográfico sobre las relaciones hispanoamericanas. Rosa Pardo Sanz (UNED) 

España y el Mediterráneo: entre las inercias de la política pro-árabe y los avatares de una descolonización por etapas.Miguel Hernando de Larramendi (Universidad de Castilla-La Mancha) 

Relatora: Susana Sueiro (UNED)

17,30-18,30. Conferencia

Entre el análisis histórico y la acción política. Ángel Viñas

8 de mayo - Facultad de Económicas, UNED (Madrid), Sala Torrecilla

8.30-11. Traslado Valladolid-Madrid

11-13. Internacionalización económica y científico-técnica

Moderador: Pablo Martín Aceña (Universidad de Alcalá)

La reintegración de España en la economía mundial. Antonio Tena (Universidad Carlos III)

La dimensión internacional de las transformaciones científicas y tecnológicas. Santiago López y Mar Cebrián (Universidad de Salamanca)

Relatora: Adoración Álvaro Moya (CUNEF)

13-14,30. Comida

8 de mayo - Edificio de Humanidades, UNED (Madrid), Sala A

14,30-16,30. Otras dimensiones de las relaciones internacionales

Moderadora: Elda E. González (CSIC) 

Algo más que un instrumento. Servicio Exterior, apertura internacional y cambio político. Carlos Sanz Díaz (Universidad Complutense) 

España como espacio migratorio. Hacia un estado de la cuestión. Ana Fernández Asperilla y José Babiano (Fundación 1ºMayo) 

Relatora: Asunción Merino Hernando (UNED)

16,30-17. Pausa café

17-19. Mesa redonda. De la consolidación de la democracia a los desafíos del presente

Florentino Portero (UNED)
Charles Powell (Real Instituto Elcano)
Cristina Manzano (esglobal)
Sonia Alda (Instituto Gutierrez Mellado)
Carlos Echeverría (UNED)
Carmen González Enríquez (Real Instituto Elcano)

19. Asamblea de la Asociación de Historiadores del Presente

Comité organizador
Lorenzo Delgado (CSIC), Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid), Rosa Pardo (UNED)

Secretaría de organización
Natalia Urigüen (UNED)

COMUNICACIONES

Las comunicaciones deberán estar relacionadas con los aspectos tratados en el Congreso y tendrán una extensión máxima de 9.000 palabras (con notas incluidas). Para que el comité científico pueda proceder a la aprobación de la propuesta, los comunicantes deberán enviar el título y un resumen de un folio antes del 15 de marzo 2013. El texto completo para su edición ha de estar recibido por los organizadores el 10 de abril de 2014. Tanto el resumen como la comunicación deberán ser enviados en soporte informático (PC, tratamiento de textos WORD), y conforme a las normas  descargables aquí, a las siguientes direcciones:

guardia@fyl.uva.es
lorenzo.delgado@cchs.csic.es

mpardo@geo.uned.es

INSCRIPCIÓN

•Nombre:

•Apellidos:

•Dirección:

•Población:

•Código Postal:

•Teléfono:

•Fax:

•Correo electrónico:

•Tipo de inscripción:
Asistente
Comunicante
Comunicante de la asociación de Historiadores del Presente

•Título provisional de la comunicación:

•Mesa:

•Cuota: 50 euros comunicantes no pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; 30 euros comunicantes pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; y 40 euros asistentes. La cuota incluye el traslado desde Valladolid a Madrid el día 8 de mayo.

•Abono. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) 0182 4927 51 0201546310.

•El plazo de inscripción de los asistentes finalizará el 1 de mayo de 2014.

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Raymond Aron y su Paz y guerra entre las naciones, 50 años después

 

En 1962 se publicaba Paz y guerra entre las naciones, la fundamental obra del filósofo, sociólogo e historiador Raymond Aron.  Aunque un tanto olvidado en nuestros días, Aron (1905-1983) fue uno de los grandes intelectuales del siglo XX y un influyente experto en relaciones internacionales. Con motivo del cincuentenario de su obra cumbre sobre esta materia, la revista geopolítica francesa Diploweb.com publica un ensayo en el que el Serge Sur , profesor emérito de la Universidad Panthéon-Assas y secretario general de la Association des internationalistes francesa valora la vigencia del legado aroniano.

Fuente: http://www.lafrusta.net/pro_aron.html

 

Tras contraponer la figura de Raymond Aron con la de su gran contrincante intelectual, Jean-Paul Sartre, Serge Sur explica: ” (…) Es precisamente uno de estos estudios el que aquí nos ocupa, uno de los más conocidos, de los más completos: Paz y guerra entre las naciones, publicado en 1962 y muchas veces reeditado desde entonces, pero que permanece fiel a su génesis. Este libro es la culminación de sus trabajos sobre las relaciones internacionales, [área] de las que fue uno de los introductores en Francia, sin haber llegado por desgracia a hacer consagrar su carácter de disciplina universitaria. No abordaremos más que dos características de este libro, que continúa siendo una obra maestra. Es un testimonio de la profusión de la cultura de Raymond Aron, de su erudición socrática pero también de uno de sus límites, en tanto que menosprecia el derecho internacional. (…)

En este abanico aroniano siempre abierto, las cuestiones internacionales ocupan un lugar importante y tal vez creciente. Paz y guerra entre las naciones es la encrucijada, el estado más acabado y el compás más amplio de su reflexión, -dotado de lo que en su época gustaba de denominarse un análisis espectral. No habría que reprocharle, más de cincuenta años después, que se haya vuelto anacrónico en parte. El mundo bipolar, la oposición ideológica, política y estratégica entre los Estados Unidos y la URSS, las sutilezas y peligros de la disuasión nuclear, todo ello en conjunto se ha esfumado. Tampoco habría que echarle un cara un último error de juicio en su obra póstuma, Les dernières années du siècle, en la que preveía la finlandización de Europa bajo la presión de la URSS.

Desparecido en 1983, no pudo calibrar el grado de descomposición de la URSS ni vivir la caída del muro de Berlín. Pero ¿quién los había anticipado con tal inminencia? Aron permanece por tanto como un pensador de la época de los conflictos del siglo XX, y sobre todo de la Guerra Fría. Los cambios de la última década del siglo sin duda le habrían llevado a retomar su reflexión sobre el nuevo curso de las relaciones internacionales. Marcado por los tormentos de una época conflictiva, deseoso de analizar sus raíces y sus fuentes, se consagró extensamente al estudio de la guerra y de los pensadores de la guerra, de los medios para prepararla y, si fuera posible, para evitar su regreso. Paz y guerra trata bastante más de la guerra que de la paz – pero ciertamente no desde el ángulo de la conducción de los conflictos, sino más bien de su amenaza y de las posturas que generan su anticipación y su prevención. (…)

Parece vano, con todo, clasificar a Aron en las categorías fáciles y artificiales, tales como realismo o idealismo o cualquier otra, en las que la pereza intelectual trata de encerrar a los espíritus libres. Se puede decir simplemente que el poderío (puissance) es para él el factor esencial de las relaciones internacionales, un hilo rojo que él sigue en todos sus aspectos, visibles o no, en diferentes registros, los de las teorías y sistemas, de la sociología, de la historia, de lo que Aron llama en definitiva la praxeología, una suerte de evaluación de la ética de los gobernantes. Los contenidos de lo que constituyen las cuatro partes de su obra, distribuidas en veinticuatro capítulos, no corresponden necesariamente a estos títulos, especialmente en lo que concierne a la sociología y la historia: esta última se limita, en efecto, a la era termonuclear.

En cuanto al poderío, su método de análisis es ejemplar: pasa revista a las diferentes definiciones ofrecidas por distintos autores, con una erudición abrumadora, las critica, propone de paso sus propios criterios pero en definitiva no alcanza conclusión alguna, como si la duda debiera beneficiar siempre a su objeto. No es en absoluto cartesiano, en la medida en que Descartes utiliza la duda para extraer de ella certezas. Tampoco es kantiano porque, historiador y sociólogo más que metafísico, no sitúa al espacio y el tiempo como formas a priori de la percepción, además de que, en otro orden de cosas, no cree en la paz perpetua. Es socrático en la medida en que sus cuestionamientos y análisis pasan a través del prisma de los pensamientos de los demás y de su refutación. Y como Sócrates, filósofo del concepto, no ha formulado concepto alguno. (…)

Las críticas y frustraciones que acaban de expresarse no restan nada a la admiración que guardamos hacia Paz y guerra entre las naciones, esta obra maestra, y hacia su autor. La disputatio intelectual no puede ligarse más que a los objetos que la merecen. La obra sigue siendo por su amplitud, su perspectiva, su calidad, incluso las objeciones que suscita, una fuente de reflexión sin demasiados equivalentes en lengua francesa desde hace más de medio siglo. No es un ensayo, es una cima. ¿Se convertirá, como Tucídides y su Historia de la guerra del Peloponeso, en un tesoro para todos los tiempos, ktêma eis aeiIl est permis d’attendre, il est doux d’espérer.

Serge Sur

Link del artículo: http://www.diploweb.com/R-Aron-Paix-et-guerre-entre-les.html

(c) Copyright Juin 2013-Sur/Diploweb.com

 

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Un brutal buscador cultural

Le tomo prestada la expresión al espabilado estudiante que me ha alertado por twitter sobre la posibilidad de buscar simultáneamente en los fondos de la Digital Public Library of America y de Europeana, y además gracias a una aplicación creada por una empresa española,  DIGIBÍS. Una maravilla para la investigación.

Acceso a la búsqueda combinada en Europeana y la DPLA desde la web de esta última.

Europeana es la biblioteca de referencia para las bibliotecas, archivos y museos europeos, cuyos fondos están disponibles gratuitamente en línea desde 2009. La Digital Public Library of America (DPLA) viene a ser la hermana estadounidense de este proyecto, aunque mucho más joven puesto que inició su andadura en abril de 2013. Al igual que Europeana, la DPLA aspira a que cualquier persona pueda consultar en un solo portal los fondos de una amplia variedad de instituciones académicas y culturales de los EE.UU.

La novedad es que ahora se pueden consultar ambas bibliotecas digitales simultáneamente gracias a una aplicación diseñada por una empresa de software española, DIGIBÍS. Todo un logro para la I+D+i que se hace por aquí y un excelente ejemplo de las oportunidades que abren las herramientas digitales para los historiadores.

Un ejemplo de búsqueda simultánea: resultados para “Marshall Plan” en la DPLA y Europeana

El acceso a la aplicación se puede realizar a través de cualquiera de estos enlaces:

http://dp.la/apps/2

http://www.digibis.com/dpla-europeana/

P.S.: Para conocer un poco más lo que ofrece la DPLA recomiendo esta entrada del blog Clionauta del historiador Anaclet Pons: “La National Digital Public Library comienza su andadura“.

 

 

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Los libros que hay que leer. 28 expertos recomiendan las obras imprescindibles para comprender la historia de las relaciones internacionales

 

¿Qué libros debería leer todo estudiante de historia de las relaciones internacionales? ¿Cuáles son las obras más adecuadas para la formación de un futuro historiador internacionalista? Veintiocho expertos han contestado a estas preguntas. El resultado es el siguiente ranking, con el que celebramos desde este blog el Día del Libro 2013.

El listado recoge ordenados por número de votos -y, a igualdad de sufragios, por orden alfabético de autor-, todos los libros propuestos por los especialistas consultados, a los que pedí una lista de cinco a diez títulos, con posibilidad de interpretar flexiblemente estas cifras (más adelante reproduzco el correo electrónico que les envié). La solicitud daba total libertad para elegir materias, épocas, autores e idiomas, así como para añadir comentarios a las obras, que –caso de haberlos- he reproducido entrecomillados. Tras el listado se incluyen los nombres de todos quienes amablemente han accedido a participar en la encuesta, y algunas notas acerca del resultado.

Y los libros elegidos por los expertos son:

Con 12 votos:

Edward H. Carr, La crisis de los veinte años (1919-1939). Una introducción al estudio de las Relaciones internacionales.  Madrid, Libros de la Catarata, 2004 (ed. original: The Twenty Years Crisis 1919-1939, The MacMillan Press, 1939). “Un clásico: plantea muchos debates actuales y no es tan realista como a veces se ha dicho”. “Interesante para los alumnos, aquí ven una historia de las relaciones internacionales desde el realismo, y puedo luego remitirles a Morgenthau para que vean los matices entre ambas posturas realistas”.

 Con 10 votos:

Tony Judt, Posguerra, Una historia de Europa desde 1945 (Madrid, Taurus, 2006, ed. orig. 2005).  ”Sin duda una obra clave para entender el mundo de la segunda mitad del siglo XX, al menos el mundo occidental (…) Aunque está obviamente centrada en Europa va más allá de ese entorno geográfico en muchas cuestiones y por su enfoque integrador de diversas parcelas historiográficas y su amplio conocimiento de las cuestiones creo que es una lectura imprescindible para cualquier historiador del siglo XX”. “No es sólo un libro de relaciones internacionales, pero toca muchos temas y sintetiza muy bien el origen y el final de la Guerra Fría”.

 Con 9 votos:

Paul Kennedy, Auge y caída de las grandes potenciasBarcelona, Plaza y Janes-Cambio 16, 1989 (ed. original: The Rise and Fall of the Great Powers. Economic Change and Military Conflict from 1500-2000. New York: Random House, 1987). “Si se prescinde del último capítulo, sigue siendo una síntesis impresionante de la evolución de la política internacional de los últimos cinco siglos”.

Henry Kissinger, Diplomacia, Barcelona, Ediciones B, 2010. “Quién mejor que este brillante y escasamente escrupuloso ex secretario de Estado y consejero de seguridad nacional de EE.UU. para introducirse en la historia de las relaciones internacionales desde la perspectiva realista”. “Un clásico que seguro ya más de uno te ha puesto, pero que en mi opinión sigue siendo clave”.

Juan Carlos Pereira (coord.), Historia de las relaciones internacionales contemporáneas, Barcelona, Ariel, 2009 [2001]. “Un manual muy útil para una aproximación general, periódica y de calidad científica”; “la obra de referencia en castellano para nuestra especialidad”. 

Con 7 votos:

Pierre Renouvin, Historia de las relaciones internacionales (siglos XIX y XX), Madrid, Akal, 1990. “Un clásico impresionante en su erudición y profundidad”. “En muchos aspectos no ha sido superado”.

 

Con 5 votos:

Juan Carlos Pereira Castañares (coord.), La política exterior de España. De 1800 hasta hoy, 2ª ed., Barcelona, Ariel, 2010. “Un estudio general que ayuda a entender la posición de España en el mundo”.

Charles Zorgbibe, Historia de las relaciones internacionalesMadrid, Alianza, 1997 (2 vols.). “Un manual recomendable, claro y didáctico”.

 

Con 3 votos:

Jean Baptiste Duroselle, Todo imperio perecerá. Teoría sobre las relaciones internacionales, México, FCE, 1998 (ed. original: Tout empire périra. Théorie des relations internationales, París, Publications de la Sorbonne, 1981). El ambicioso proyecto de formular una teoría de las relaciones internacionales a partir de la historia.

Marcel Merle, Sociología de las relaciones Internacionales, Madrid, Alianza, 1995 [varias ediciones, la 1ª en castellano de 1978] La cumbre de las empresas intelectuales de Merle, que quiso crear una obra de análisis y síntesis a la vez: “análisis de las sustancia de las relaciones internacionales a través de sus múltiples manifestaciones; síntesis de su disposición como proceso específico de ordenación social”.

Hans J. Morgenthau, Politics Among Nations: The Struggle for Power and Peace. (New York: Alfred A. Knopf, 1948). 6ª ed. New York: McGraw-Hill, 1985. A Morgenthau se le ha llamado “el Papa de las relaciones internacionales”. Esta es la obra cumbre de uno de los máximos exponentes de la escuela realista clásica.

Ennio Di Nolfo, Storia delle relazione internazionali. Dal 1918 ai giorni nostri, Roma, Laterza, 2008. “Para mí la mejor historia de las relaciones internacionales en el siglo XX, aunque demasiado prolija para ser utilizada como manual universitario”.

Pierre Renouvin y Jean-Baptiste Duroselle, Introducción a la política internacional, Madrid, Rialp, 1968. La colaboración entre dos grandes de la escuela francesa produjo esta obra ya clásica que todavía tiene mucho que ofrecer.

Paul W. Schroeder, The Transformation of European Politics 1763-1848, Oxford, The Clarendon Press, 1994. Uno de los más lúcidos análisis de las relaciones internacionales en el tránsito entre los siglos XVIII y XIX.

 

Con 2 votos:

Esther Barbé, Relaciones Internacionales, Madrid, Tecnos, 2006 (1ª ed. 1995).

Barry Buzan y Richard Little, International Systems in World History: Remaking the Study of International Relations. Oxford-New York: Oxford University Press, 2000. “Imprescindible”

Akira Iriye y Pierre-Yves Saunier (ed.), The Palgrave Dictionary of Transnational History.  “Completo y útil”. “Necesario para complementar la visión clásica de la historia de las relaciones internacionales con las tendencias más actuales de la historia transnacional”.

Robert Jervis, Perception and Misperception in International Politics, Princeton, Princeton University Press, 1976. “De la mano de Jervis, la cuestión de las percepciones mutuas en las relaciones internacionales vino para quedarse entre los especialistas”.

José María Jover Zamora, España en la Política Internacional. Siglos XVIII-XX. Madrid: Marcial Pons, 1999. “Un conjunto de ensayos de uno de los padres y maestros de la historiografía internacionalista española”.

José Mª Jover Zamora, “La percepción española de los conflictos europeos: notas históricas para su entendimiento”, en Revista de Occidente, nº 57 (1986). “Creo que sigue siendo actual y abre muchos horizontes”. Este texto breve fue reeditado en la obra España en la política internacional. Siglos XVIII-XX.

Tony Judt, Sobre el olvidado siglo XX, Madrid, Taurus, 2008. Recopilación de ensayos pletórica de erudición y talante interpretativo a menudo polémico.

Tony Judt con Timothy Snyder, Pensar el siglo XX, Madrid, Taurus, 2012. Dos grandes historiadores en diálogo, con la lúcida mente de Judt diseccionando paralelamente su autobiografía y la del siglo.

John Maynard Keynes, Las consecuencias económicas de la paz, Barcelona, Crítica, 1987 (ed. original The Economic Consequences of Peace, 1919). “Es breve, fácil de leer, introduce la dimensión económica de las relaciones internacionales y, sobre todo, es el análisis de un testigo presencial sobre cómo los líderes toman realmente decisiones multilaterales”.

Mark Mazower, Governing the World: The History of an Idea, New York, The Penguin Press, 2012. Lo ultimo por el momento de uno de los mejores historiadores del panorama internacional.

Harold Nicolson, La diplomacia. México, Fondo de Cultura Económica, 1948 (varias reediciones) (ed. original: Diplomacy, Londres, OUP, 1939). Clásico entre los clásicos para iniciarse en los entresijos de la diplomacia.

Ernst Nolte, La guerra civil europea. Nacionalsocialismo y bolchevismo, México, FCE, 2001. Análisis que aúna los dos movimientos que marcaron indeleblemente la historia de Europa.

Juan Carlos Pereira Castañares (coord.), Diccionario de Relaciones Internacionales y Política Exterior. Editorial Ariel, 2008. Obra colectiva de amplitud enciclopédica y orientación interdisciplinar.

Juan Carlos Pereira Castañares y Pedro Martínez-Lillo (eds.), Documentos básicos sobre historia de las relaciones internacionales, 1815-1991. Madrid: Editorial Complutense, 1995. Una colección de textos esenciales precedidos de estudios introductorios de carácter didáctico.

Pierre Renouvin, La crisis europea y la I Guerra Mundial (1904-1918). Madrid, Akal, 1990. Una de las obras donde Renouvin muestra las mejores armas de su oficio.

Antonio Truyol y Serra, La sociedad internacional, Madrid, Alianza Editorial, 1974. “Hay muchas cosas en él que han quedado desfasadas, pero no deja de ser un clásico, y está admirablemente escrito”.

Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso. Introducción, traducción y notas de Antonio Guzmán Guerra. Madrid: Alianza, 2008 (o bien la edición con introducción general de Julio Calonge Ruiz, traducción y notas de Juan José Torres Esbarranch. Madrid: Gredos, 2008). Después de 2.400 años, la obra de este general ateniense todavía tiene mucho que enseñar sobre el arte de la guerra y de la diplomacia.

 

Con 1 voto:

Götz Aly, ¿Por qué los alemanes? ¿Por qué los judíos?, Barcelona, Crítica, 2006.

Tamim Ansary, Un destino desbaratado. La historia universal vista por el Islam, Barcelona, RBA, 2011.

Hamilton Fish Armstrong (ed.), The Foreign Affairs Reader, Harper (ed. for the Council of Foreign Relations), 1947.

Fulvio Attinà, El sistema político global. Introducción a las relaciones  internacionalesBarcelona, Paidós, 1999.

Christopher Bayly, El nacimiento del mundo moderno, 1780-1914. Conexiones y comparaciones globales, Madrid, Siglo XXI, 2010 (ed. original en Blackwell Publ., 2004). “Auténtica historia global para complementar y contrastar con los enfoques diplomatistas más al uso”.

Christopher Bayly y Tim Harper, Forgotten Armies: the Fall of British Asia 1941-1945 y Forgotten Wars: Freedom and Revolution in Southeast Asia.  ”Dos libros que forman una bella narrativa, fascinante como una buena novela”.

Marie-Thérèse Bitsch, Histoire de la contruction européenne, Paris, Complexe Éditions, 1999.

Jeremy Black, A History of Diplomacy. Reaktion Books, 2010.

Zbigniew Brzezinski, El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos estratégicos, Barcelona, Paidós, 1998.

Jane Burbank y Frederick Cooper,  Imperios. Una nueva visión de la historia universal, Barcelona, Crítica, 2011.

Hedley Bull, La Sociedad AnárquicaUn estudio sobre el orden en la política mundial,  Madrid, Libros de la Catarata, 2005.

Peter Calvocoressi, Historia política del mundo contemporáneo, Madrid, Akal, 1987.

Edward H. Carr, Qué es la Historia, Barcelona, Ariel, 2010.

Dipesh Chakrabarty, Provincializing Europe: Postcolonial Thought and Historical Difference, Princeton, 1999.

Carl von Clausewitz, De la Guerra. Ed. abreviada. Tecnos, 2010. 680 pp.

Matthew Connelly, A Diplomatic Revolution. Algeria’s fight for independence and the origins of the post-cold war era, Oxford, University Press, 2002. ”Una auténtica revolución en su metodología para estudiar la historia diplomática”.

Frederick Cooper, Decolonization and African Society: the Labor Question in French and British Africa . Cambridge, University Press, 2006. “Aunque una historia del mundo del trabajo, está excelentemente engarzada con la historia internacional e imperial. Un trabajo modélico”.

Frederick Cooper, Le colonialisme en question. Thèorie, conniassance, histoire, París, Payot, 2010.

Marcello Cramagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión europea hasta la globalización, México, Fondo de Cultura Económica-Colegio de México, 2004.

Benedetto Croce, La historia como hazaña de la libertad, México, Fondo de Cultura Económica, 1971.

Stéphane Courtois (y otros), El libro negro del comunismo, Barcelona, Ediciones B, 2010.

Christopher Dawson, Los orígenes de Europa, Madrid, Rialp, 1991.

Desmond Dinan (ed.): Ever closer Union: an introduction of European Integration, Londres, Macmillan Press, 1999. “Uno de los manuales más interesantes y completos que hay sobre integración europea”.

Anatoly Dobrynin, En confianza. El embajador de Moscú ante los seis presidentes americanos de la Guerra Fría  (1962-1986)FCE, México, 1989.

Jean-Baptiste Duroselle, Europa de 1815 hasta nuestros días. Vida política y relaciones internacionales, Barcelona, Labor, 1967.

Jean–Baptiste Duroselle, Histoire des relations internationales de 1919 à 1945. “Este libro tuvo 11 ediciones y fue siendo actualizado por su autor hasta su muerte en 1992. Es un manual y una guía, o sea, un libro de iniciación claro y bien informado, un instrumento de trabajo, nada más y nada menos, que sigue siendo actualizado todavía por André Kaspi”.

Peter Duignan & L.H. Gann, The Rebirth of the West: the Americanization of the Democratic World, 1945-1958 (London/Boston, Rowman & Littlefield Pubs., 1992). “Uno de los primeros y más sugerentes estudios sobre el proceso de americanización que se aceleró tras la IIGM, que aborda una considerable cantidad de facetas (políticas, económicas, culturales, etc.) y que sin duda fue un estímulo para la posterior y fecunda producción historiográfica sobre esta cuestión que entronca directamente con la historia de la globalización.”

Robert Frank (dir.), Pour l’histoire des relationes internationales, Paris, PUF, 2012. “Un balance muy recomendable y actualizado para acercarse a la influyente escuela francesa de historia de las relaciones internacionales”.

François Furet, El pasado de una ilusión: ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, México, FCE, 1995.

Juan Pablo Fusi, La patria lejana: El nacionalismo en el siglo XX. Barcelona, Taurus, 2003.

John L. Gaddis, George F. Kennan: An American Life, New York, Penguin Press, 2011.

Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1980 (varias reed.)

Giuliano Garavini, Dopo gli Imperi. L’integrazione europea nello scontro Nord-Sud. Firenze, Le Monnier, 2009. “Por fin, una historia del proceso de integración europeo alejado de los aburrídismos relatos hagiográficos”.

Gabriel García Márquez, Cien años de Soledad. Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1967. “La historia de cómo se crea y se destruye una ciudad”, aparte de una obra cumbre de la literatura universal.

Paloma García Picazo, Qué es esa cosa llamada Relaciones Internacionales. Tres lecciones de autodeterminación y algunas consideraciones indeterministas,  Madrid, Marcial Pons, 2000.

Ernst Gellner, Naciones y nacionalismo. Madrid, Alianza Editorial, 2008.

Pierre Gerbert, La construction de l’Europe, Paris, Armand Colin, 2007.

Salvador Giner, Historia del pensamiento social, Barcelona, Ariel, 2002.

Victoria de Grazia, El imperio irresistible, Barcelona, Belacqva, 2006. Un libro que se centra en el proceso de americanización que se acelera desde 1945 “pero con un enfoque diferente, más volcado hacia la fusión de perspectivas económicas, sociales y culturales de la transmisión del modelo americano al mundo occidental y algunas de las principales razones que explican su expansión.”

Hugo Grocio, Del derecho de la guerra y de la paz. (1625) Trad. española de Jaime Torrubiano Ripoll. Editorial Reus, 1925.

James Foreman-Peck, A History of the World Economy: International Economic Relations since 1850. (Totowa: Barnes & Noble Books, 1983). 2ª ed. revis. Financial Times, Prentice Hall, 1994.

Tulio Halperin Donghi, La Argentina y la tormenta del mundo: Ideas e ideologías entre 1930 y 1945. Buenos Aires, Siglo XXI, 2003. “Un excelente estudio del impacto de las relaciones internacionales sobre la política nacional”.

Max Hastings, Se desataron todos los infiernos: Historia de la Segunda Guerra Mundial, Barcelona, Crítica, 2011.

George C. Herring, From Colony to Superpower. U.S. Foreign Relations since 1776. New York, Oxford University Press, 2008. “Una obra básica para el conocimiento de las relaciones internacionales de Estados Unidos desde su fundación como nación”.

F.H. Hinsley, Power and the Pursuit of Peace. Theory and Practice in the History of Relations between States, Londres, CUP, 1963.

Eric J. Hobsbawm, The Age of Empire: 1875-1914Londres, Weidenfeld & Nicolson (ed. en castellano La era del imperio, 1875-1914, Barcelona, Crítica)

Eric J. Hobsbawm, Guerra y Paz en el Siglo XXI, Barcelona, Crítica, 2009.

Eric J. Hobsbawm, Historia del siglo XX, 1914-1991, Barcelona, Crítica, 1995 (ed. original The Age of Extremes, the short Twentieth Century 1914-1991, Londres, Michael Joseph Ltd, 1994)

Eric J. Hobsbawm, Naciones y nacionalismo desde 1780, Barcelona, Crítica, 1992.

Christopher Hill, The Changing Politics of Foreign Policy,  Londres, Palgrave, 2003.

Kalevi J. Holsti, Peace and War: armed conflicts and international order 1648-1989, Cambridge, Cambridge University Press, 1991.

Samuel P. Huntington, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Barcelona, Paidós, 1997.

Thomas Ilgen (ed.): Hard Power, Soft Power and the Future of Transatlantic Relations, Hampshire, Ashgate, 2006. “Un libro bastante interesante sobre las relaciones transatlánticas en el que, entre otros, contribuye Joseph Nye”.

Akira Iriye, Global and Transnational History: The Past, Present, and Future. Basingstoke, UK-New York: Palgrave Macmillan, 2013.

Hartmut Kaelble, Vers une société européenne. Une histoire sociale de l’Europe 1880-1980, Bruxelles, Belin, 1988. “Una obra de historia comparada de verdad, con planteamientos metodológicos muy interesantes que cubren desde historia económica a social, política o demográfica. Realmente interesante.” “(…) para cuestiones europeas, pero que (…) no se limitan a ese escenario europeo sino que lo conectan con otros polos fundamentales de la evolución histórica contemporánea”.

Robert Kaplan, Revenge of geography: what the map tells us about coming conflicts and the battle against fate. Waterbrooks Press, 2013 (Versiones anteriores en español). “Kaplan es un referente en la historia contemporánea en lo que se refiere a las fronteras, conflictos, etc.”.

Paul M. Kennedy, The Rise of Anglo-German Antagonism 1860-1914, Londres, Geoge Allen & Unwin, 1980.

John Maynard Keynes, El doctor Melchior (comprendido en el volumen Dos recuerdos editado en castellano por Acantilado en 2006). “Es una memoria, elaborada para una reunión de amigos, de su papel a principios de 1919 en los contactos entre las potencias vencedoras reunidas en Versalles y el gobierno alemán en relación con la entrega de la flota mercante alemana a cambio del aprovisionamiento de alimentos para el país. Lo interesante, más allá de esto, es la descripción de los personajes y del ambiente del momento.”

Aída Lara Niederheitmann, Lágrimas de Cocodrilo, Guatemala, Ed. Palo de Hormigo, 2008.

Melvyn P. Leffler, La guerra después de la guerra. Estados Unidos, la Unión Soviética y la Guerra Fría, Barcelona, Crítica, 2008.

Margaret MacMillan, 1919. Seis meses que cambiaron el mundo, Barcelona, Tusquets, 2011.

Charles S. Maier, “Il Ventesimo sécolo è estato peggiore degli altri? Un bilancio storico alla fine del Novecento”, Il Mulino, 6:99 (1999). ”Un artículo imprescindible para enmarcar los debates”.

Erez Manela, The Wilsonian Moment: Self-Determination and the International Origins of Anticolonial Nationalism, Oxford, Oxford University Press, 2007. “Importante para comprender como se originó el movimiento más transformador del siglo XX, el anticolonialismo”.

Nicolás Maquiavelo, El príncipe (1513). Madrid, Alianza, 2010.

Ricardo M. Martín de la Guardia y Guillermo A. Pérez Sánchez, La Europa del Este, de 1945 a nuestros díasMadrid, Síntesis, 1995.

Karl Marx y Friedrich Engels, El manifiesto comunista (1848), Madrid, Ed. Akal.

Mark Mazower, Dark Continent: Europe’s 20th Century, Allen Lane, 1998.

Mark Mazower, No Enchanted Palace. The End of Empire and the Ideological Origins of the United Nations, Princeton, Princeton University Press, 2009.  ”Una historia alternativa y crítica de la ONU, que vuelve a poner a los imperios en el centro de la cuestión”.

Thomas R. Metcalf, Imperial Connections. India in the Indian Ocean Arena, 1860-1920. Berkeley, University of California Press, 2007. “Una narrativa diferente del funcionamiento del imperio británico, mostrando un nuevo eje”.

Walter D. Mignolo, Historias locales/diseños globales. Colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo, Madrid, Akal, 2003.

Fernando Morán, Una política exterior para España, Barcelona, Planeta, 1980.

Andrew Moravcsik, The choice for Europe. Social purpose and State power from Messina to Maastricht, Londres/Nueva York, Routledge, 2005.

Hans J. Morgenthau, Escritos sobre política internacional. Estudio preliminar, traducción y notas de Esther Barbé. Madrid: Tecnos, 1990.

Samuel Moyn, The Last Utopia: Human Rights in History. Cambridge (MA), Harvard University Press, 2010. La mejor historia sobre los derechos humanos que tenemos”.

Harold Nicolson, El Congreso de Viena. Un estudio sobre la unidad de los Aliados (1812-1822), Madrid, SARPE, 1985.

Reinhold Niebuhr, La ironía en la historia americana, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1958. “Una crítica al sentimiento de superioridad que acompaña a las políticas exteriores de muchos países”.

Joseph S. Nye, Jr., Understanding International Conflicts: An Introduction to Theory and History. 7ª ed. Longman, 2008.

Miguel Ángel Ochoa Brun, Historia de la Diplomacia Española. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1990-2012. 10 vols.

Guillaume Parmentier, Le retour de l’histoire. Stratégie et relations internationales pendent et après la Guerre Froide. Paris, Ed. Complexe, 1993. “Una clara explicación del enfrentamiento estratégico durante la Guerra Fría”.

Stanley G. Payne, La Europa revolucionaria. Las guerras que marcaron el siglo XX, Madrid, Temas de Hoy, 2011.

Frederic S. Pearson y J. Martin Rochester, Relaciones Internacionales. Situación global en el siglo XXI, Bogotá MacGraw-Hill, 2000. “A mí personalmente me parece un manual muy completo que puede ser muy interesante para los estudiantes”.

Kenenth Pommeranz, The Great Divergence: China, Europe and the Making of the Modern World Economy. Princeton, Princeton University Press, 2000. “Historia económica y ecológica dura, pero uno de los trabajos más importantes de los últimos 20 años, fundamental para comprender de nuevo la revolución económica capitalista”.

Vijay Prashad, Las naciones oscuras. Una historia del Tercer Mundo, Barcelona, Ediciones Península, 2012.

Pierre Renouvin y Jean Baptiste Durosell, Introducción a la historia de las relaciones internacionales, México, Fondo de Cultura Económica, 2000

David Reynolds, Cumbres. Seis encuentros de líderes políticos que marcaron el siglo XX, Barcelona, Ariel, 2008.

Federico Romero, Storia internazionale del Novecento, Roma Carocci, 2001

K.H. O’Rourke y J.G. Williamson. Globalization and History: the Evolution of a 19th Century Atlantic Economy, MIT Press, 1999, “Analiza muy bien la relación entre las fuerzas transnacionales (emigración, capital) y los Estados -y cómo no se debe subestimar la fuerza de estos”.

Edward Saïd, Cultura e imperialismo, Barcelona, Anagrama, 1996.

Brian C. Schmidt, The Political Discourse of Anarchy: Disciplinary History of International Relations. State University of New York Press, 1997.

Joseph A. Schumpeter, Historia del análisis economic (1954)Barcelona, Ed. Ariel, 2012.

Joan W. Scott, Historia y género, México, Fondo de Cultura Económica, 2008.

Robert Service, Camaradas: Breve historia del comunismo, Barcelona, Ediciones B, 2009.

J.D. Singer y D. Gellner, Nations at War: A Scientific Study of International Conflict, 1816-1992. Cambridge: Cambridge University Press, 2000.

A.J.P. Taylor, The Struggle for Mastery in Europe 1848–1918. Oxford: Oxford University Press, Oxford History of Modern Europe, 1954.

Maurice Vaïsse, Les relations internationales depuis 1945, Paris, Armand Colin, 1990 (diversas reediciones)

Francisco Veiga, Enrique Ucelay Da Cal y Ángel Duarte, La paz simulada. Una historia de la Guerra Fría. Madrid, Alianza Editorial, 2006.

Francisco Veiga, El desequilibrio como orden. Una historia de la postguerra fría (1990-2008). Madrid, Alianza Editorial, 2009. “Los libros de Veiga son fáciles de leer y de calidad.”

Francisco Veiga y Andrés Mourenza (eds.), El retorno de Eurasia, 1991-2011: veinte años del nuevo gran espacio geoestratégico que abrió paso al siglo XXI. Editorial Península, 2012.

VV.AA, Historia del Mundo actual (De 1945 a nuestros días). Universidad de Valladolid, 2008. También “un manual muy útil para una aproximación general, periódica y de calidad científica”.

Immanuel Wallerstein, The Modern World System, I: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World Economy in the Sixteenth Century. New York: Free Press, 1974.

—-, II: Mercantilism and the Consolidation of the European World Economy, 1600-1750. New York: Free Press, 1980.

—-, III: The Second Great Expansion of the Capitalist World-Economy, 1730-1840′s. San Diego: Academic Press, 1989.

—-, IV: Centrist Liberalism Triumphant, 1789–1914. Berkeley: University of California Press, 2011.

(Hay trad. española de vols. 1-3 en Ed. Siglo XXI, El moderno sistema mundial).

Immanuel Wallerstein, Capitalismo histórico y movimientos antisistémicos, Madrid, Akal, 2004.

Odd Arne Westad, The Global Cold War, Cambridge, Cambridge University Press, 2007. “Una historia de la Guerra Fría auténticamente global que analiza este conflicto desde la periferia del sistema internacional, el llamado Tercer Mundo, con excelente resultado”.

Lawrence Whitehead (ed.), The International Dimensions of Democratization: Europe and the Americas, Oxford, Oxford University Press, 1996. “Otro clásico, pero esta vez sobre la influencia internacional en los procesos de democratización”.

Martin Wight, International Theory. The three traditions. Londres, Leicester University Press, 1991.

Howard Zinn, Una historia popular del imperio americano, Madrid, Ediciones Sinsentido, 2010.

 

Fuente: http://textosmareaverde.blogspot.com.es/

 

Dos comentarios adicionales:

“En general, se me ocurre que una llamada de atención a la extensa colección de libros editados por Paidós (Estado y Sociedad), puede ser útil para la puesta al día en el tramo más reciente de la historia global, [los] últimos veinte años.”

“Me permitiría un consejo más: que no deje de leer las crónicas de los corresponsales y analistas que se publican en la prensa de calidad española y extranjera. Hoy son una fuente indispensable para entender el mundo, ante la que hay que adoptar las mismas prevenciones que con cualquier libro de Historia.”

 

Anexo: correo electrónico enviado a los participantes:

 Queridos/as …:

Se acerca el Día del Libro y con ese motivo quiero publicar en mi blog una entrada sobre “Los libros que todo estudiante de Historia de las relaciones internacionales debería leer”. Para ello me atrevo a pedir vuestra colaboración porque quiero que se trate de un ránking a partir de la opinión de los especialistas, o sea, vosotros. ¿Qué libros incluiríais?

Como orientación, os pido entre 5 y 10 títulos con su autor. Pueden ser de historia pero también de relaciones internacionales, politología, derecho, economía, sociología, en fin, lo que consideréis más adecuado para la formación de un futuro historiador internacionalista. Valen también artículos, excepcionalmente. Referidos a cualquier época y lugar. Si queréis añadir unas pocas palabras -muy pocas- justificando la elección, estupendo pero si no, no os compliquéis (…) Con todas vuestras elecciones (las que me lleguen hasta el lunes 22 inclusive, pero agradecería que contestarais antes) elaboraré el ránking para publicarlo el 23 de abril, Día del Libro. Mencionaré con todos los honores los nombres de todos los que me habéis ayudado con vuestras opiniones e incluiré los comentarios si los hubiera (sin indicar su autor), pero no detallaré quién ha votado qué obras, para que os sintáis más libres en la elección.

(…)

Os agradezco muy sinceramente vuestra ayuda y vuestro tiempo. Para mí es importante tener las propuestas de cada uno de vosotros, así que espero vuestras respuestas.

Un abrazo

 

 

Y cinco anotaciones al margen para terminar:

Uno.- La primera anotación es para expresar mi más sincero agradecimiento a los especialistas que tan amablemente han dedicado unos minutos de su tiempo a enviarme sus sugerencias bibliográficas. No todos a quienes envié mi petición han podido o querido contestar, pero quienes lo han hecho han superado con su generosidad todas mis expectativas.

Ellos y ellas son (por orden alfabético): Dolores Algora Weber (Universidad CEU San Pablo), Adela Alija (Universidad Nebrija), Lorenzo Delgado (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta (Universidad Complutense de Madrid), Donato Fernández Navarrete (Universidad Autónoma de Madrid), Pilar Folguera Crespo (Universidad Autónoma de Madrid), Sylvia L. Hilton (Universidad Complutense de Madrid), Montserrat Huguet (Universidad Carlos III), Miguel Íñiguez Campos (Universidad Complutense de Madrid), David Jorge (Wesleyan University/Universidad Complutense de Madrid), Encarnación Lemus (Universidad de Huelva), Carlos López Gómez (Universidad Nebrija), Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid),  Pedro Martínez Lillo (Universidad Autónoma de Madrid), Ascensión Martínez Riaza (Universidad Complutense de Madrid), José Antonio Montero (Universidad Complutense de Madrid), Antonio Moreno Juste (Universidad Complutense de Madrid), José Luis Neila Hernández (Universidad Autónoma de Madrid), Antonio Niño Rodríguez (Universidad Complutense de Madrid), Vanessa Núñez Peñas (Universidad Complutense de Madrid), Juan Carlos Pereira (Universidad Complutense de Madrid), Pedro Pérez Herrero (Universidad de Alcalá), Guillermo Pérez Sánchez (Universidad de Valladolid), Francisco José Rodrigo Luelmo (Universidad Complutense de Madrid), Agustín Sánchez Andrés (Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, México), Andrés Sánchez Padilla (Universidad Complutense de Madrid), José Antonio Sánchez Román (Universidad Complutense de Madrid), Rosario de la Torre (Universidad Complutense de Madrid). También he votado yo mismo (Carlos Sanz, Universidad Complutense de Madrid).

 

Dos.- Resulta muy significativa la dispersión de los resultados. Los 28 participantes han nombrado un total de 137 títulos (contando como un único título los cuatro volúmenes de Wallerstein; 140 títulos si los contabilizamos como obras). El libro más veces elegido obtiene solamente 12 votos. Con 10 votos aparece un solo libro; con 9 votos tres libros; con 7 votos un libro; con 5 votos dos libros; con 3 votos seis libros; hay 17 libros que obtienen dos votos cada uno. Y por último, hay 106 libros (el 77%) que reciben solamente la nominación de un encuestado.

Se puede deducir fácilmente que hay un bajo nivel de consenso acerca de qué obras responden al criterio de ser formativas para la formación de un futuro historiador internacionalista. Aparentemente, estamos muy lejos de contar con algo que se parezca medianamente a un canon.

En mi muy particular impresión–extraída a partir de las elecciones de cada participante-, la especialización temática, cronológica y espacial de cada uno, la particular trayectoria formativa, investigadora y profesional de cada cual, y la voluntad de ofrecer propuestas equilibradas, compuestas de obras complementarias más que redundantes entre sí, han orientado en gran medida las elecciones realizadas (un poco más sobre esto en el siguiente punto). Y ello hasta el punto de pesar más que la convergencia que teóricamente cabría esperar en torno a un puñado de obras fundamentales que definieran las señas de identidad de la especialidad y de sus practicantes.

En cualquier caso, no hay duda de que hoy en día los especialistas en historia de las relaciones internacionales están leyendo obras y autores muy diferentes entre sí. Cabe inferir que los intereses y prácticas docentes e investigadoras de unos y otros pueden llegar a divergir ampliamente con las de otros colegas, aunque estén adscritos nominalmente a la misma especialidad. Un indicio cuando menos de la pluralidad –y me atrevo a afirmar, también de la vitalidad- que muestra esta disciplina. ¿También de falta de acuerdo en torno a su identidad?

Dando un paso más, es inevitable preguntarse si la misma dispersión y divergencia reinan cuando planteamos qué entendemos por historia de las relaciones internacionales y cómo se relaciona esta especialidad -aquí y ahora-, con otras propuestas –alternativas y/o complementarias- como la historia internacional, historia transnacional, historia de los imperios, historia postcolonial, historia global, historia entrecruzada, … o simplemente con la historia tout court –.

 

Tres.- El aspecto que arroja este listado es, por suerte y por desgracia, algo más y algo menos que la suma de sus partes. Algo más: la coincidencia de nominaciones o “votos” informa como es lógico una cierta ordenación que aquí se presenta como ranking. Algo menos: al listar todas las aportaciones se pierde irremediablemente el juego de equilibrios que se advierte tras cada propuesta individual, esa voluntad que muchos participantes han mostrado –y algunos me han comentado en sus mensajes de respuesta- de compendiar en los estrechos márgenes propuestos (de 5 a 10 libros por persona) una muestra representativa, aunque sea tan limitada, de “lo que hay que leer”.

 

Cuatro.- Todo esto debe tomarse con la debida distancia. El objetivo aquí no ha sido realizar un sondeo estadístico ni tomar el pulso a la profesión. Desde el comienzo se ha tratado de algo mucho más modesto y más lúdico: hablar de libros, de los libros que nos gustan y nos parecen interesantes, los que recomendamos a quienes se interesan por nuestro trabajo –y en especial a nuestros estudiantes-, los que comentamos con nuestros colegas tomando un café, los libros clásicos a los que volvemos una y otra vez, pero también aquellos otros libros que, recién descubiertos, nos han entusiasmado.

Por eso se incluyen en el listado todas y cada una de las propuestas que he recibido. Ni una sola cae en saco roto; juntas constituyen un catálogo de invitaciones –y de incitaciones-, un amplio puñado de pistas que sin duda llevarán al lector a descubrimientos, lecturas y relecturas.

 

Cinco.- Por último, no una anotación, sino una invitación al lector a continuar este juego, comentando y completando el listado. ¿Echa de menos alguna obra que, si tuviera que elegir diez como mucho, estuviera en su listado de imprescindibles? ¿Desea comentar algo sobre los títulos elegidos? Este bosque de libros y los bibliófilos que lo transitan están deseando encontrar nuevas pistas.

Feliz lectura y feliz Día del Libro.

 

Jardín de libros del arquitecto y paisajista Thilo Folkertshttp en Quebec (Canadá). En: www.iniciativamexico.org/blog/el-jardin-de-libros/
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Atractivos, promesas y peligros de la Historia Transnacional: Mae Ngai y Lisa Lindsay en Perspectives on History

Ya reseñamos en este blog cómo la revista Perspectives on History, boletín de la American Historical Association [AHA], publicó a finales de 2012 un Special 50th Anniversary Forum dedicado a “The Future of the Discipline” bajo la coordinación de Lynn Hunt (UCLA). Si entonces nos ocupamos de las ideas de Jeffrey Engel sobre la historia diplomática, hoy nos introduciremos en el estado actual de la historia transnacional de la mano de dos especialistas como Mae Ngai y Lisa Lindsay.

Mae M. Ngai, profesora en la Universidad de Columbia, titula a su aportación “Promesas y peligros de la historia transnacional”.   Partiendo de su experiencia de las dos últimas décadas, Ngai afirma:

[...] Durante aproximadamente la última docena de años, el “giro transnacional” ha sido probablemente el desarrollo más importante en la disciplina histórica. No es el  menor de sus logros el haber desafiado la idea asumida durante largo tiempo de que la nación es la unidad básica de análisis histórico. De este modo la historia transnacional ha abierto nuevas líneas de investigación y ha producido conocimiento histórico que ha revisado toda clase de explicaciones convencionales.  Lo cual ha traído también consecuencias para la organización de la profesión: muchos departamentos se han reorganizado, o como mínimo han reajustado sus áreas basadas en la nación para albergar los nuevos modos de investigación.

En términos generales, la historia transnacional sigue el movimiento o el alcance de personas, ideas, y/o cosas a través de fronteras nacionales (o de otro tipo). Además, conlleva investigación empírica en los archivos de más de un país. Aunque parecería que “transnacional” se refiere, por definición,  a la historia contemporánea (trans-nacional), también se ha utilizado el término para describir mundos regionales de la edad moderna y de periodos anteriores (el mundo atlántico, el océano Índico, la “Europa” medieval, etcétera). A este respecto yo no tomaría partido por ningún tipo de ortodoxia, pero las preguntas y lo que está en juego no son lo mismo en cada caso. Para el periodo contemporáneo, en cualquier caso, se resitúan y problematizan categorías fundamentales. La nación no se borra sino que se la examina con nuevos ojos –desde ángulos diferentes, desde dentro y desde fuera, en un contexto más amplio, y en relación dinámica con una miríada de fuerzas sociales, muchas de las cuales no pueden contenerse en los límites de las fronteras nacionales.

Tras aplicar estas ideas a su propio campo de especialización, el de la historia de la inmigración a los Estados Unidos, la profesora Ngai señala:

[...] El estudio de lo transnacional no se limita a la historia de las migraciones, por supuesto. El campo anteriormente conocido como Historia diplomática de los Estados Unidos ha sufrido una metamorfosis para convertirse en “América en el mundo”. Ahora se preocupa de temas que van mucho más allá de las relaciones interestatales y se basa en la investigación en archivos fuera de los Estados Unidos, mostrando lo diferentes que se ven la posición de los Estados Unidos y sus relaciones en el mundo cuando se las examina desde fuera o desde abajo. La Historia cultural y la Historia intelectual también se han visto transformadas por la investigación transnacional. Obras recientes han mostrado, por ejemplo, cómo el comercio transatlántico y transpacífico de bienes (porcelana, té, pieles, algodón) e ideas (liberalismo, racismo, ley) dieron forma a las identidades nacionales. [...]

A continuación apunta algunas características de la historia transnacional, que aquí sintetizamos telegráficamente:

  •  La mejor historia transnacional repiensa no solo la historia transnacional, sino que además constitye un desafío para la historia nacionalista
  • La historia transnacional ofrece la oportunidad de alterar los relatos estándar [master narratives] de las historias nacionales
  • Si la historia social reescribió la historia “desde abajo”, la historia transnacional procede “desde fuera”

 

En cuanto a los “peligros” de la historia transnacional, Ngai señala dos:

[...] Como pasa con todos los giros historiográficos, existe el peligro del exceso. La historia transnacional no debería significar el final de las historias específicamente nacionales, ya que la nación existe históricamente, y continúa siendo la principal unidad de la política doméstica. Pero el transnacionalismo nos pide –especialmente a los historiadores estadounidenses, que arrastramos el lastre de la tradición excepcionalista- que situemos la nación en un contexto global y que contemplemos nuestro lugar en el mundo pensándonos moralmente equivalentes a los demás.

Querría señalar aquí otro peligro, especialmente para los que somos especialistas en historia de América y de Europa. Debemos ser conscientes de que, debido a nuestra posición privilegiada en el mundo y en el entorno académico global, corremos el riesgo de convertir a la historia transnacional en una variante más de historia imperial. La historia de “Norteamérica” no puede seguir estando centrada en los Estados Unidos, con Canadá y México como meros apéndices. Puede que la historiografía británica esté disfrutando de un revival con el estudio del imperio, pero sin dominar las historiografías, lenguas y archivos de, digamos, India y Egipto, dudaríamos en decir que se trata de historia transnacional. Como estudiosa de la diáspora laboral china en la región del Pacífico en el siglo XIX, continúo sintiéndome intimidada y poseída por un sentimiento de humildad ante las exigencias de la investigación que afronto. Pero las recompensas son potencialmente enormes, así que sigo adelante.

Lisa Lindsay

Por su parte, Lisa A. Lindsay, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill,  titula “El atractivo de la historia transnacional” sus reflexiones sobre el auge de esta perspectiva historiográfica:

[...] En la actualidad, las revistas publican regularmente artículos sobre temáticas transnacionales, y las ofertas de empleo en las universidades a menudo contienen las palabras “global”, “mundial” o “transnacional”. Según un informe de la American Historical Association de 2010, más de la mitad de los departamentos de Historia de los Estados Unidos (el 52,3%) incluye hoy en día al menos un especialista en historia mundial (que no es lo mismo que historia transnacional, pero nos sirve de aproximación aquí), comparado con un 19,1% en el año 2000. En 2006, la American Historical Review oganizó un foro sobre historia transnacional; podríamos recordar también que el congreso anual de la American Historical Association en 2010, estuvo dedicado al tema “Globalizando la Historia”. [...]

Lindsay destaca algunos aspectos que aquí sintetizamos también de forma telegráfica :

    •  Por supuesto, algunos campos de investigación siempre han sido transnacionales
    • En parte, el giro transnacional implica el reconocimiento de que las personas, cosas, procesos e ideas en el pasado eran móviles.
    • Aunque los especialistas en historia militar, historia diplomática e historia imperial ya estaban haciendo esto [así como “examinar regiones particulares en sus conexiones a través de redes, instituciones y procesos específicos”], la “nueva” historia transnacional a menudo tiene objetivos diferentes.
    • Aunque algunas historias transnacionales se concentran en personas o grupos particulares, a pesar de ello producen conocimientos de relevancia general.
    • La historia transnacional desnaturaliza la nación.
    • Finalmente, el transnacionalismo facilita la comparación, que puede hacer que lo exótico parezca más inteligible y lo familiar más contingente.

Concluye, en fin, Lisa Lindsay su aportación con la siguiente reflexión:

[...] Las historias transnacionales ofrecen una gama de puntos de vista sobre la movilidad, las relaciones que conectan y trascienden entidades políticas, el desarrollo de redes y estados, las particularidades de la cultura, y mucho más- que a menudo pasan desapercibidas en los estudios ligados a la nación. Pero consideraciones prácticas y la actual estructura de formación todavía inhiben su práctica, especialmente –como fue en mi caso- en los momentos iniciales de la carrera académica. Hoy en día, especialidades temáticas como la historia de la religión o la historia atlántica están prosperando en algunos departamentos. ¿De qué otros modos podría figurar el transnacionalismo en el futuro de nuestra disciplina?

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