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Los historiadores y los peligros para la democracia

En el año que termina hemos asistido a numerosos debates en los que la historia  se utiliza como herramienta de la argumentación política. Los propios historiadores intervienen a menudo en debates políticos y sociales, defendiendo posiciones muy diferentes, como corresponde a una comunidad plural. Pero más allá de ese pluralismo, ¿cabe una toma de posición común por parte de los historiadores ante una cuestión tan actual como la viabilidad del sistema político democrático y el papel de la historia en su presente y futuro?

Fuente: Universidad de Münster

Esa es la cuestión que se planteó en el 52º Congreso de Historiadores celebrado en Münster en septiembre de 2018. Allí la asamblea general de la Asociación de Historiadores e Historiadoras Alemanes (Verband der Historiker und Historikerinnen Deutschlands, VHD) aprobó por amplia mayoría una resolución “respecto a los peligros que acechan a la democracia”, con el siguiente texto:

Resolución de la Asociación de Historiadores e Historiadoras alemanes respecto a los peligros que acechan a la democracia.

Aprobado por la Asamblea General el 27 de septiembre de 2018 en Müster (Alemania)

En Alemania, como en muchos otros países, los ataques sin medida contra las instituciones democráticas están amenazando en la actualidad los cimientos del orden político. Como historiadores, consideramos nuestro deber advertir contra esas amenazas. La confrontación de opiniones es un elemento esencial de toda sociedad pluralista, pero deber seguir ciertas reglas para no socavar la democracia misma.

La tarea de la ciencia histórica es contribuir a una mejor percepción de los problemas actuales mediante el análisis de los desarrollos históricos y resolver la complejidad de sus causas. Sin embargo, las políticas actuales se orientan cada vez más por los estados de ánimo que transmiten las encuestas de opinión y por la desbocada dinámica de los medios de comunicación. Como historiadores, nos gustaría enfatizar que solo pensar en periodos más largos de tiempo puede garantizar la viabilidad a largo plazo de nuestro sistema político.

Por lo tanto, consideramos indispensables las siguientes actitudes básicas de convivencia democrática en el ámbito político y social:

Por un lenguaje históricamente sensible, en contra de términos discriminatorios

La discusión política en democracia requiere un lenguaje sucinto y marcado que resuma la propia posición, pero que no niegue a los demás un respeto fundamental. Los insultos de hoy dirigidos a los políticos como “traidores al pueblo” o a los medios de comunicación como “prensa mentirosa” retoman el lenguaje antidemocrático del periodo de entreguerras. También hay numerosos ejemplos históricos del efecto desastroso que han causado términos despectivos y de exclusión dirigidos a un “otro” a causa de su religión, su origen étnico, su sexo o su orientación sexual.

Por una democracia parlamentaria y una cultura pluralista de debate, contra el populismo

La toma de decisiones políticas en las democracias pluralistas tiene lugar en debates públicos que expresan la diversidad de opiniones políticas e intereses sociales. Por contra, la idea de que existen personas capaces de detectar y determinar una supuesta voluntad “única” de un pueblo no deja de ser una ficción que sirve principalmente al propósito de convertirse en invulnerable cuando se trata de exponerse al debate público. En la República de Weimar, la idea de “voluntad popular” allanó el camino para un movimiento cuyo “líder” se entendía a sí mismo como personificación del mismo.

Por una Europa unida, contra el unilateralismo nacionalista

En consideración de los muchos conflictos violentos que ha vivido Europa a lo largo de su historia, la unificación europea en nombre de la democracia pluralista y de los derechos humanos inviolables es uno de los logros más importantes del siglo XX. Y aunque la legitimidad de los diferentes intereses nacionales está fuera de toda duda, el unilateralismo nacionalista pone en peligro ese logro histórico. No bastan las estrategias nacionales de resolución de problemas para abordar adecuadamente los desafíos políticos, humanitarios, ambientales y económicos de un presente globalizado. Al mismo tiempo, no se ha de olvidar la violencia colonial que los europeos han ejercido en otras partes del mundo, la cual nos recuerda nuestro deber de cumplir con la responsabilidad común respecto a las consecuencias de nuestra política en países no europeos.

Por la humanidad y la ley, contra la discriminación de los migrantes

La migración es una constante histórica. A pesar de los problemas asociados, ha enriquecido a las sociedades participantes en su conjunto, también a la alemana. Por lo tanto, es importante trabajar hacia una política activa de migración e integración basada en el pragmatismo que respete tanto los derechos humanos como el derecho internacional. A Alemania le corresponde aplicar, tanto por su potencial económico como por razones históricas, el derecho de asilo político garantizado en la Constitución, del mismo modo que es su obligación brindar asistencia en situaciones de crisis humanitarias.

Por un examen crítico del pasado, en contra de la perversión política de la Historia

La República Federal de Alemania es hoy una democracia estable. A ello ha contribuido también el hecho de que, tras resistencias iniciales considerables, la población alemana contempla hoy en su gran mayoría de manera autocrítica y diferenciada la historia del nacionalsocialismo. De este proceso también participó esta nuestra disciplina de la Historia, si bien con retraso. En todo caso, todo manejo responsable del pasado ha de partir de una ciencia histórica dispuesta a la autocrítica, libre en esencia de cualquier manipulación política. Sus hallazgos y conclusiones nacen de la investigación sobre fuentes y han de resistir el debate crítico. Solo así se hace posible preservar la consciencia de cuáles han sido las condiciones históricas que han hecho posible nuestra democracia y defender a esta frente a “hechos alternativos”.

El texto original de la resolución puede en alemán aquí y en inglés aquí.

Las reacciones a la resolución publicadas en los medios de comunicación pueden seguirse aquí (Sophie Genske, Materialsammlung . Reaktionen in Presse und Rundfunk auf die Resolution des VHD 2018, in: Zeitgeschichte-online, Oktober 2018, URL: https://zeitgeschichte-online.de/editorial/materialsammlung)

Referencia del texto de la resolución: Annette Schuhmann (Hg.), Resolution des Verbandes der Historiker und Historikerinnen Deutschlands zu gegenwärtigen Gefährdungen der Demokratie , in: Zeitgeschichte-online, Oktober 2018, URL:https://zeitgeschichte-online.de/editorial/resolution-des-verbandes-der-historiker-und-historikerinnen-deutschlands-zu-gegenwaertigen

 

 

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De estadistas y aves migratorias, o ¿qué es la historia de las relaciones internacionales?

“Dos cubiertas, dos imágenes. La primera muestra al presidente de la República Francesa Charles de Gaulle conversando con el canciller alemán Konrad Adenauer. Ambos hombres, vestidos con traje oscuro, caminan sobre un trasfondo difuminado que, aparte de una escultura de corte clásico, permite imaginar a lo lejos un bosque o un estanque. De Gaulle parece explicar, con actitud tribunicia que subraya su mano derecha abierta y semialzada, algo que Adenauer escucha atentamente mirándole a los ojos. Entre ellos, pero en un segundo plano, vemos a Hermann Kusterer, jefe del servicio de intérpretes del ministerio alemán de Asuntos Exteriores y traductor habitual de los encuentros franco-alemanes en la cumbre por aquellos años. La escena tiene lugar en el Palacio de Rambouillet en septiembre de 1963 y es el último encuentro oficial entre dos ancianos estadistas que han forjado decisivamente el destino de Europa en el siglo XX.

En la segunda cubierta podemos ver dos haces de cables telegráficos o de electricidad que se recortan contra el cielo; sobre los cables, posados como notas en un pentagrama, docenas de pájaros, “aves migratorias que, de un vuelo, dejan detrás los espacios limitados de la estatalidad moderna” y que siguen en sus desplazamientos rutas bien definidas, “aun cuando estas pudieran no ser evidentes para un observador que los sigue desde el suelo” (p. 8)

Sería tentador partir de ambas imágenes como metáforas visuales los dos polos entre los que transita la historia de las relaciones internacionales/historia internacional hoy en día. De un lado, el viejo mundo de la diplomacia, de las decisiones de los estadistas, la fijación con el marco estatal, los actores individuales y el poder como categoría central de la vida internacional; de otro, el nuevo mundo de lo trasnacional y lo trasfronterizo, el protagonismo de los actores y fuerzas colectivos, el interés por las redes e interconexiones en múltiples niveles, por la cooperación y el intercambio bajo el signo de la globalización.

Esta visión dual, a pesar de su claridad aparente, resultaría simplificadora. En las últimas décadas, la historia de las relaciones internacionales de raíz diplomatista se ha abierto y enriquecido en diálogo con otras especialidades y corrientes históricas hasta llegar a abarcar temáticas tradicionalmente propias de la historia social y cultural con enfoques cada vez más diversos y sofisticados. Paralelamente, todas las subespecialidades históricas se han ido abriendo en mayor o menor medida a enfoques trasnacionales e internacionalistas, demostrando que la integración de fuentes, metodologías y conceptos que superan el marco de lo local, regional y nacional no es privativa de los especialistas en la diplomacia y la política internacional.

La publicación en 2012 de dos volúmenes colectivos que tratan de realizar un balance de situación, a la vez que proponer perspectivas de futuro, para la historia de las relaciones/historia internacional en el ámbito historiográfico francés y alemán respectivamente, ofrece una buena ocasión para observar este doble movimiento. ¿Cómo se concibe hoy en día esta especialidad historiográfica, cuáles son los debates teórico-metodológicos que ocupan a sus practicantes, y cuáles son los temas y enfoques que los expertos proponen como agenda de investigación para el futuro inmediato?

(…)

Lo que antecede es el comienzo de mi texto “Sobre la historia internacional y la historia de las relaciones internacionales: dos visiones recientes”, publicado en Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 36 (2014), pp. 355-371. Puede leerse completo en este enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/47082/44149

En él se reseño y analizo comparativamente dos obras:

Robert FRANK (dir.): Pour l’histoire des relations internationales. París, Presses Universitaires de France, 2012 (Colección “Le noeud gordien”). 756 p.

Jost DÜLFFER y Wilfried LOTH (eds.): Dimensionen internationaler Geschichte. Múnich, Oldenbourg Verlag, 2012 (Colección “Studien zur Internationalen Geschichte, vol. 30). 432 p.

 

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Con propuestas concretas, los republicanos centran su debate sobre la política exterior

Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta

Grupo de Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI)

Los candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos han empezado ya a fijar sus posiciones en torno a la seguridad y la política exterior de su país. Hasta ahora se habían limitado a proclamar vagas formulaciones sobre el papel de la potencia americana en el mundo, sin que salieran a relucir diferencias notables entre ellos. Sin embargo, el  pasado día 22, reunidos en Washington por la CNN, entraron a fondo en las cuestiones más polémicas. En el debate ganó puntos el veterano Newt Gingrich, que sobresalió sobre los otros siete aspirantes a la nominación con una propuesta clara en favor de la legalización de buena parte de los inmigrantes.



En concreto, Gringrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, dijo, dirigiéndose a los once millones de inmigrantes sin la documentación en regla que viven en Estados Unidos: “Si llevas poco tiempo entre nosotros y careces de vínculos con este país, deberías volverte a casa; pero si estás aquí desde hace 25 años, aquí tienes hijos y nietos, pagas tus impuestos y estás vinculado a tu iglesia, creo que no debes desarraigarte a la fuerza de tu familia y ser expulsado de una patada”. Su propuesta –la más destacada del debate en los comentarios de los medios de comunicación- fue inmediatamente rechazada por los candidatos Mitt Romney, que encabeza las encuestas a la nominación republicana, y Michelle Bachmann. “Abre la puerta a la amnistía; es ilegal”, dijeron.

(Video con el resumen de las propuestas en: http://video.nytimes.com/video/2011/11/23/us/politics/100000001187376/the-caucus-debate-wrap-up.html?gwh=979B9771B1798D487B5F0C4B4A17115D)

Siguiendo las preguntas del moderador, Wolf Blitzer, se abordaron otras cuestiones:

Afganistán: El candidato de Utah y antiguo embajador en China Jon Huntsman, pidió la retirada cuanto antes de la mayoría de las tropas americanas en ese país; Romney se mostró contrario, pues “no es el momento de salir corriendo de allí”.

Pakistán: Bachmann, representante de Minnesota y cabeza del Tea Party, propuso cortar las ayudas a ese país por ser sospechoso de colaborar con el terrorismo. Otros optaron por mantenerla pero con especial supervisión.

Irán: Todos fueron duros contra el régimen iraní. El empresario Herman Cain apoyaría un ataque israelí sobre Irán siempre que estuvieran claros los objetivos finales. Gingrich también lo apoyaría pero sólo como “último recurso” y Romney prefirió la aplicación de “sanciones paralizantes”.

Siria: El gobernador de Tejas, Dick Perry propuso una zona de exclusión aérea sobre el país. Bachmann le calificó de “muy ingenuo”.

Derechos civiles: Huntsman y Ron Paul, representante de Tejas, coincidieron en que la búsqueda de terroristas no puede menoscabar los derechos y las libertades civiles. Ninguno de los restantes se sumó a sus propuestas; al contrario, pidieron un desarrollo en profundidad de la Patriot Act.

Ayudas al Tercer Mundo: Algunos fueron partidarios de reducirlas. Perry, de su “puesta a cero” en esta época de crisis económica. Rick Santorum, ex gobernador de Pennsylvania, las defendió, pues, en su opinión, se han demostrado eficaces en la lucha contra el Sida en África y, además, han ayudado a contener la expansión del islamismo radical.

 

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Los candidatos de la tortura

Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta

Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales

A estas alturas del siglo XXI los políticos de Estados Unidos todavía discuten si asfixiar a un prisionero, metiendo su cabeza bajo el agua hasta que ceda en su resistencia a declarar, es o no una forma de tortura. Incluso el presidente Obama desde Hawai ha tenido que repetir lo evidente: que sí, que esa técnica, conocida como waterboarding, es ilegal y es tortura. Respondía así a los candidatos republicanos que, en su último debate, en Carolina del Sur, habían declarado que esa modalidad de tortura, practicada asiduamente a los acusados de terrorismo durante el mandato de Bush, era correcta y eficaz. Entre los ocho participantes, sólo dos la rechazaron, Ron Paul y Jon Huntsman. (Véase post anterior).

La defensa de la tortura por parte de los aspirantes del partido Republicano ha desencadenado las críticas de los medios liberales. El New York Times, en su editorial del 14 de noviembre, decía: “Por difícil que sea de creer, los candidatos republicanos parece que han aprendido muy poco de las calamidades morales de la Administración Bush”. (http://www.nytimes.com/2011/11/15/opinion/the-torture-candidates.html?src=recg)

Algunos de sus columnistas se apresuraban a recordar la ilegalidad de la medida propuesta por los republicanos. Andrew Rosenthal escribía: “Se viola los tratados internacionales, la ley estadounidense y el Código de Justicia militar. Quienes lo autorizaron violaron la ley y actuaron de forma inmoral”. Frank Bruni planteaba la siguiente contradicción: “Si de verdad creemos que somos excepcionales, un modelo para el mundo y un ejemplo para la Historia ¿por qué practicar la tortura?”

No todos los republicanos sostienen la misma opinión sobre el tema, aunque es cierto que quienes aspiran a la Casa Blanca muestran pocas diferencias entre sí. Una de las excepciones es John McCain, que se enfrentó a Obama en 2008 y sobrevivió a las cárceles de Hanoi en la guerra de Vietnam. El veterano senador ha querido desmarcarse de sus compañeros de partido, más jóvenes pero mucho más radicales y violentos. Escribió en Twitter al término del debate: “Estoy decepcionado con sus declaraciones. Eso es tortura”.

El editorial del Washington Post formulaba una pregunta a los candidatos partidarios de esa violación de los Derechos Humanos: “¿Qué harían Cain o Bachmann si fuera un soldado americano el que fuera sometido al  waterboarding? (…) Desde la Inquisición española esa técnica está considerada una forma de tortura”. (http://www.washingtonpost.com/opinions/the-problem-with-republican-support-for-waterboarding/2011/11/14/gIQA4pmIMN_story.html

Esta brutal manera de obtener la confesión de un detenido dejó de emplearse en Estados Unidos en 2003, si bien se había realizado innumerables veces sobre sospechosos de terrorismo en los dos años anteriores. El departamento de Justicia de Bush autorizó tal práctica para los interrogatorios de la CIA a presos especialmente peligrosos. En concreto, Khalid Sheikh, acusado de dirigir los ataques del 11-S, fue sometido al waterboarding en 2003 hasta en 183 ocasiones, según se supo años después. Otro dirigente de Al Qaeda, Abu Zubayda, detenido en Pakistán, fue torturado, siguiendo el mismo procedimiento, más de 80 veces en agosto de 2002. (Antecedentes de los procedimientos extrajudiciales empleados por el gobierno norteamericano en la lucha contra el terrorismo, en: http://www.foreignpolicy.com/articles/2009/04/22/the_torture_timeline)

En 2009, varias encuestas preguntaron a los ciudadanos su opinión sobre estas técnicas de interrogatorio. Para la mayoría eran una forma de tortura, pero cerca de la mitad de los encuestados consideraba que, en algunos casos, estaban justificadas. (Resumen de sus resultados en: http://www.washingtonpost.com/blogs/the-fix/post/no-republican-consensus-on-waterboarding/2011/11/14/gIQA1pELLN_blog.html).

 

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Los republicanos norteamericanos se acuerdan de la política exterior

Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta

Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales

Centrados en la crisis económica, los candidatos republicanos que aspiran a la nominación de su partido para enfrentarse el año que viene al presidente Obama, han empezado a plantearse, por fin, el tema de la política exterior de Estados Unidos. Pero sus aportaciones han sido nulas. Se resumen en más unilateralismo y menos Derechos Humanos, a lo que añaden un eslogan: cualquier republicano en la Casa Blanca lo hará mejor que quien la ocupa ahora.

En su décimo debate del año (las primarias arrancarán el 3 de enero, en Iowa), los ocho políticos conservadores se reunieron en Spartanbourg (Carolina del Sur) el pasado 12 de noviembre, convocados por la cadena CBS. Estaban el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, que, de momento, encabeza las preferencias republicanas; Newt Gingrich, presidente de la Cámara de Representantes a finales de los noventa, que ha reaparecido con fuerza; y el declinante Rick Perry, gobernador de Texas. Les acompañaban, entre otros, Herman Cain, enfrentado a una acusación de acoso sexual, y otros candidatos “menores” –al menos, hasta ahora- como Michelle Bachmann, del Tea Party, o Ron Paul, conocido como “el libertario” por su oposición al intervencionismo norteamericano en la escena internacional. (Resumen en: http://www.nytimes.com/2011/11/13/us/politics/up-for-debate-foreign-policy-and-obama.html?pagewanted=1&_r=1&hpw).

Los candidatos republicanos debatieron sobre la política exterior norteamericana el pasado 12 de noviembre

No hubo apenas discrepancias. Todos estuvieron de acuerdo en criticar la política “irresponsable” del presidente Obama y su secretaria de Estado, Clinton. El mundo es un lugar más inseguro con los demócratas, y los ciudadanos norteamericanos tienen hoy más enemigos en el exterior que hace tres años, dijeron.  ¿Medidas concretas? Se resumen en una: aumentar el presupuesto en Defensa para hacer de Estados Unidos, de nuevo, un país fuerte y respetado que defienda su modelo de libertad.

La lucha contra el terrorismo ocupó parte del rosario de exposiciones. La mayoría de los candidatos fueron partidarios del empleo de medidas que vulneran los Derechos Humanos. De los ocho participantes, sólo dos –Paul y el antiguo embajador Jon Hunstman- rechazaron la técnica del waterboarding (sumergir a un detenido en agua para forzar su declaración). A los demás les pareció correcta e incluso “efectiva”, como señaló Bachmann.

La tensión vino por la pregunta de uno de los dos moderadores, el periodista Scott Pelley, dirigida a Romney: “¿cree que un presidente puede dar la orden de matar a un terrorista?”. “Absolutamente”, respondió el candidato, mientras otros participantes asentían. Entonces, Gingrich intervino para decir que justificaba el reciente asesinato del ciudadano norteamericano Anwar al Awlaki, acusado de ser un dirigente de Al Qaeda. “Era un enemigo combatiente, por tanto no tenía derecho a ninguna de nuestras libertades civiles. Además, es correcto matar a quien te quiere matar”.

Hasta ahora, los aspirantes republicanos habían pasado de puntillas por la política exterior de su país. Romney fue el único que se había adentrado ya en este campo. Lo hizo el 7 de octubre para pedir que “este sea un nuevo siglo americano”. Pintó un futuro negro si vuelven a ganar los demócratas y lanzó preguntas presagiando las peores respuestas: “¿Los talibanes volverán al poder en Afganistán en cuanto nos marchemos del país?, ¿Israel quedará aislada en medio de la hostilidad de la comunidad internacional?, ¿obtendrán la bomba atómica los islamistas jihadistas?”. Vaticinó, incluso, que con Obama Irán dispondrá del arma nuclear, y “conmigo –dijo- eso no pasará”.

Descalificación global del Servicio Exterior

Otro de los candidatos, Rick Perry, se había dejado llevar recientemente por su pasión antidemócrata. El 8 de noviembre, en una declaración en su “cadena amiga”, la Fox News, criticó globalmente a los diplomáticos de Estados Unidos, diciendo que su actuación en el exterior no responde a los intereses nacionales sino a las directrices –partidistas, insinuó- que emanan de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. “Los diplomáticos y la secretaria de Estado, con demasiada frecuencia, no toman sus decisiones pensando en los intereses de este país”. “Necesitamos –añadió- un debate en el Congreso para asegurarnos de que sus decisiones protegen los intereses de Estados Unidos”.

En sus críticas al gobierno de Obama, Perry acusó a los diplomáticos de su país de no defender los intereses de Estados Unidos

La respuesta de la Asociación Americana del Servicio Exterior (AFSA, en inglés), que reúne a diplomáticos en activo y a otros ya jubilados, fue inmediata. Señaló en un comunicado que los comentarios del candidato conservador “reflejan un grave malentendido”. “Nuestra diplomacia está en la primera línea y es un instrumento esencial para garantizar la seguridad nacional, junto con los militares”. “Los profesionales del Servicio Exterior desempeñan su función con dedicación ejemplar en todo el mundo, incluyendo zonas de guerra y otras regiones peligrosas”.

La AFSA recordaba que “cientos de diplomáticos han muerto en el cumplimiento de su deber, incluyendo seis embajadores”, y citaba a John Mein (en Guatemala, 1968); Cleo Noel (Sudán, 1973); Rodger Davies (Chipre, 1974); Francis Meloy (Líbano, 1976); Adolph Apoda (Afganistán, 1979) y Arnold Raphel (Pakistán, 1988).  Completaba su lista con una mención a las “más de dos docenas de diplomáticos”, de diverso nivel, muertos violentamente mientras cumplían sus deberes en países europeos, africanos o asiáticos.

El Washington Post, entre otros medios, recogía la polémica y daba detalles de la reducción presupuestaria que afectará a las misiones exteriores del Ejército norteamericano. “Se recortarán 8.700 empleos en el extranjero. Sólo en Europa, más de mil, en su mayoría ocupados ahora por personal local y civiles”. (La información en: http://www.washingtonpost.com/politics/diplomats-respond-bluntly-to-rick-perry/2011/11/10/gIQApSYs9M_story.html?tid=pm_politics_pop).

 

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