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El acceso abierto y los historiadores: algunas promesas y muchas incertidumbres

¿Deben ser accesibles en abierto las publicaciones académicas, siempre y sin límite alguno? Esta cuestión está generando un amplio debate entre los historiadores. La red H-Asia ha promovido una discusión que después ha recogido la red de especialistas en historia contemporánea de España H-Spain. 

Este es el texto lanzado en H-Spain:

 

El acceso abierto y los historiadores: algunas promesas y muchas incertidumbres

 

Cierta preocupación y desconcierto se ha instalado entre docentes, investigadores, decanatos y equipos rectorales ante la reciente condena contra la Universidad de Barcelona por violar derechos de autor en su campus virtual (4 de septiembre de 2013). Esta sentencia es la segunda contra una institución española de educación superior, después de que la Universidad Autónoma de Barcelona fuera condenada por idéntico motivo hace unos meses (7 de mayo de 2013). Y puede no ser la última: está pendiente una acusación contra la Universidad Carlos III y CEDRO, la entidad demandante, no descarta actuar contra otras universidades.

“La UB es multada por violar los derechos de autor en su campus virtual” (El País, 4 septiembre 2013):
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/04/catalunya/1378301138_732819.html

“La Autónoma de Barcelona, condenada por piratería” (El País, 7 mayo 2013):
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/06/actualidad/1367866695_683817.html

Aparte de arrojar la sospecha del delito sobre las universidades por la práctica habitual de difundir materiales científicos y docentes exclusivamente entre sus estudiantes y con fines académicos, estas sentencias parecen ir en contra del espíritu de la Ley española de Ciencia y Tecnología (Ley 14/2011, en vigor desde el 2 de diciembre de aquel año). El artículo 37.2 de esta ley obliga a todo investigador cuyo trabajo esté financiado mayoritariamente con fondos de los Presupuestos Generales del Estado a hacer pública una versión digital de los contenidos que le hayan sido aceptados para publicación en publicaciones seriadas o periódicas (curiosamente no en libros),  en un plazo máximo de doce meses desde su primera publicación. Para ello se invita a exponer dichos trabajos en repositorios de acceso abierto, institucionales o de otro tipo. Esto no implica que todos los investigadores estén cumpliendo lo establecido en este artículo. De hecho, al menos en el campo de las Humanidades, es posible que pocos de los concernidos conozcan esta obligación.

La misma ley complica las cosas al estipular en su artículo 37.6 que lo anterior no será aplicable cuando estén protegidos o transferidos a terceros los derechos de autor. No parece, pues, que los investigadores puedan tener muy claro a qué atenerse.

http://www.boe.es/boe/dias/2011/06/02/pdfs/BOE-A-2011-9617.pdf


En fecha reciente, los compañeros de H-Asia iniciaron un debate relacionado con tales cuestiones. En él introducen además la controversia de las “revistas predadoras“, que si bien en el caso de España no está en el candelero, sí resulta similar al de la práctica -cada vez más frecuente- de las editoriales que exigen a los autores un pago (bajo la fórmula de la cofinanciación, coedición o la ayuda a la edición) como requisito para publicar sus monografías históricas. El debate puede seguirse en el siguiente enlace:

http://h-net.msu.edu/cgi-bin/logbrowse.pl?trx=vx&list=H-Asia&month=1309&week=b&msg=YuCKozMgPcm2PXtLN8pVjw


Entretanto, los gobiernos de países como Estados Unidos y Gran Bretaña se unieron en 2013 al movimiento Open Access mediante las correspondientes directivas presidenciales o decisiones de sus Research Councils. El gobierno español, a pesar de la retórica que ha acompañado a la Ley de Ciencia y a la Ley de Transparencia en trámite actualmente, no ha expresado un compromiso comparable con el acceso abierto.

Las tres declaraciones fundamentales en las que se fundamenta el movimiento Open Access son las siguientes:

1) Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto (también conocida como BOAI: Budapest, 2002) http://www.budapestopenaccessinitiative.org/translations/spanish-translation

2) Bethesda Statement on Public Access Publishing (Bethesda, 2003) http://legacy.earlham.edu/~peters/fos/bethesda.htm

3) Declaración de Berlín sobre el Acceso Abierto al Conocimiento en la Ciencia y las Humanidades (Berlín, 2003)http://oa.mpg.de/lang/en-uk/berlin-prozess/berliner-erklarung/


Enlaces de interés relacionados:

Nigel Vincent and Chris Wickham (ed.) (2013), Debating Open Access. London, The British Academy for the Humanities and Social Sciences (libro en acceso abierto, 128 pp.):
http://issuu.com/thebritishacademy/docs/debating_open_access-ed_vincent_and

“Open access: MPs slam research policy”. Artículo de Stephen Curry (Imperial College London) en “The Guardian” sobre el Open Access en el caso británico (publicado el 11 septiembre 2013):
http://www.theguardian.com/higher-education-network/blog/2013/sep/11/open-access-report-bis-committee?j=48802&e=carlos.sanz%40ghis.ucm.es&l=350_HTML&u=2642046&mid=1059027&jb=39&CMP=&et_cid=48802&et_rid=7638598&Linkid=Open+access:+MPs+slam+research+policy


David Jorge / Florentino Rodao / Carlos Sanz Díaz
H-Spain

URL del debate (para publicar respuestas y aportaciones):

 

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Yes, I digital! Jóvenes Investigadores en Humanidades Digitales: un Manifiesto

 

Retomamos el blog con un buen puñado de ideas en la cartera. Y entre ellas, escogemos para comenzar el curso este Manifiesto de los Jóvenes Investigadores en Humanidades Digitales, lanzado en junio pasado desde las salas del Instituto Histórico Alemán de París con intención de apelar a especialistas de toda Europa. El manifiesto está abierto a nuevas adhesiones, y pienso que ofrece aspectos interesantes para la reflexión sobre cómo el mundo digital está afectando las formas de crear y difundir conocimiento en Historia y otras disciplinas próximas, desde el punto de vista de los investigadores más jóvenes. Lo ofrezco en traducción libre; en el enlace al final de este post pueden consultarse las versiones originales inglesa y alemana.

Yes we digital! by Martin Grandjean, CC-BY-SA.

“Las Humanidades y las Ciencias Sociales son un componente vital de la cultura humana y ofrecen una comprensión esencial del mundo en que vivimos. Las Humanidades Digitales reflejan la transición de las Humanidades a la era digital. Pero no solo traen consigo nuevos medios técnicos, sino también nuevas formas de creación y difusión del conocimiento dentro, fuera y a través de las disciplinas académicas.

En el campo de las Humanidades Digitales, las prácticas experimentales, la reflexividad y la elaboración colaborativa de las normas están profundamente interconectados. Las Humanidades Digitales ofrecen, por tanto, una ocasión para repensar y extender las Humanidades mediante nuevos materiales, métodos y hermenéuticas. Además, representan una oportunidad para redefinir nuestra relación con la sociedad a través del acceso abierto al patrimonio cultural y el desarrollo de proyectos colaborativos que también implican a un público no académico. En consecuencia, las consideramos como esenciales en el futuro de las Humanidades.

Hace tres años, más de 100 miembros de esta comunidad emergente participaron en THATCamp Paris 2010. Juntos redactaron el primer Manifiesto europeo de las Humanidades Digitales (Manifesto of the Digital Humanities) para expresar su compromiso con este nuevo campo de estudio.  Posteriormente el número de individuos y proyectos implicados se ha incrementado significativamente, dándoles una visibilidad mucho mayor.

El mundo académico, sin embargo, con sus instituciones, actores y prácticas, no ha evolucionado al mismo paso. Por una parte, se están desarrollando nuevas formas de investigación: conectada, colaborativa, horizontal, multimodal, multidisciplinar y multilingüe. Los profesionales digitales están implicados en nuevas actividades y trabajan con nuevas herramientas, construyendo bases de datos, desarrollando software, analizando grandes conjuntos de datos, definiendo modelos conceptuales, colaborando a través de wikis y pads, comunicándose a través de portales de internet, blogs y otros medios sociales. Por otra parte, las instituciones de investigación a menudo se resisten o dificultan estos cambios: la formación de los investigadores, los regímenes de financiación, los criterios de evaluación, los procedimientos de contratación y promoción han evolucionado solo marginalmente y no parecen capaces de sacar el máximo provecho del entorno digital.

La creciente brecha entre las florecientes prácticas digitales y su reconocimiento institucional representa una amenaza para la comunidad académica en su conjunto y para muchos jóvenes investigadores enparticular, ya que arroja incertidumbre sobre su futuro como profesionales de la investigación.

Los días 10 y 11 de junio investigadores y otros miembros de la comunidad académica se reunieron en el Instituto Histórico Alemán de París para participar en la conferencia internacional “Research Conditions and Digital Humanities: What are the Prospects for the Next Generation?”. La conferencia estuvo precedida por un “call to join the blogparade” abierto, es decir una llamada a publicar contribuciones en línea, para preparar pública y colectivamente este evento.

Este manifiesto es el resultado de este proceso. Enfatiza los aspectos más importantes de los desafíos y las necesidades institucionales más acuciantes.

I. General

Los jóvenes investigadores en cualquier disciplina se enfrentan a un alto nivel de inseguridad laboral, a las consecuencias de los contratos a corto plazo y al riesgo de no conseguir un puesto permanente. Los humanistas digitales sienten todavía más esta presión, debido a los periodos de beca relativamente más cortos, a los pocos puestos adecuados y a a falta de perspectivas profesionales claras.

  • Los investigadores, ingenieros y bibliotecarios implicados en el trabajo con las Humanidades Digitales en los primeros pasos de sus carreras deberían tener perspectivas de poder desarrollar una trayectoria profesional a largo plazo.
  • Los investigadores senior deberían animarles, aconsejarles y apoyarles. Este aspecto también se subraya en las recomendaciones del Foro de Jóvenes Investigadores (Young Researchers Forum) reunidos por la European Science Foundation en 2011 (Changing Publication Cultures in the Humanities).
  • Deberían establecerse principios justos y directrices claramente definidas para valorar la relevancia académica de las contribuciones digitales colaborativas y para atribuir méritos relevantes a todos sus participantes.
  • Debe aceptarse la diversidad de los medios digitales y de los distintos géneros de publicación como formas genuinas de comunicación científica.

Hay trabajos significativos de humanistas digitales que quedan por debajo del radar de las evaluaciones internas y externas: no deberían ser ignorados por sus iguales.

  • Es necesario animar y sostener las publicaciones de acceso abierto (Open Access y Open Data) abriéndolas a la participación, proporcionándoles una financiación adecuada e incrementando su reconocimiento académico.
  • Es necesario implementar en el derecho europeo y en los derechos nacionales el derecho de re-publicar textos, a fin de asegurar la seguridad jurídica de quienes optan por el “green road” [auto-archivo] en el acceso abierto.

La investigación y la enseñanza con herramientas digitales requieren capacidades e infraestructuras específicas. Para crear las condiciones en que ambas puedan desplegarse, son necesarias:

  • Infraestructuras académicas adecuadas y sostenibles como repositorios, plataformas de publicación, catálogos, redes de medios sociales y portales para blogs.
  • Una base de datos pública de proyectos que proporcione información sobre proyectos nacionales y europeos en Humanidades Digitales, tanto aprobados como rechazados, para poder tener una mejor orientación y coordinación a través de una mayor transparencia.
  • Programas digitales ambiciosos en Humanidades, que deberían dirigirse a todas las generaciones y todos los niveles de conocimientos y necesidades. Los estudiantes avanzados, y los investigadores juniors y seniors necesitan una adecuada formación para ello.

Como humanistas valoramos el diálogo intercultural y el multilingüismo. Las publicaciones en inglés no deberían ser exclusivas, pero se las debería fomentar como complemento a las publicaciones en otras lenguas nativas.

II. Instituciones de investigación y de educación superior

Deberían desarrollarse y mantenerse estrategias digitales coherentes en todas las instituciones. Las sociedades académicas y las universidades deberían apoyar a quienes inician sus carreras en Humanidades Digitales a través de periodos adecuados de beca, promoción y contratación estable y de perspectivas de sostenibilidad a largo plazo tanto para los investigadores como para la tecnología. Deberían fomentar la adquisición de experiencias tempranas en el trabajo colaborativo, así como la experiencia técnica basada en el trabajo en equipo.

Abogamos por el establecimiento de grupos de trabajo especializados para alentar proyectos digitales y para permitir la investigación transdisciplinar. Las instituciones deben apoyarlos creando un ecosistema científico para los profesionales de las Humanidades Digitales, incluyendo:

  • plataformas fiables de acceso abierto
  • archivos, tecnologías e infraestructuras a largo plazo para el archivo de publicaciones y bases de datos de investigación en combinación con una política de Open Access y Open Data
  • infraestructuras de bases de datos y software (por ejemplo, aplicaciones de Big Data y Linked Data)
  • herramientas eficientes para la digitalización de fuentes analógicas
  • motores de búsqueda y herramientas de metadatos que faciliten la búsqueda, contextualización y evaluación de medios digitales.
  • promoción de recursos educativos en abierto y licencias de Creative Commons

Deben reconocerse y alentarse oficialmente los blogs académicos, las actividades en medios sociales y la revisión (reviewing) en formatos no tradicionales. Las instituciones de investigación deberían proporcionar conocimiento experto y formación para asegurar la disponibillidad de las siguientes capacidades: uso de medios sociales en la investigación y la comunicación pública, codificación, gestión de portales de internet, construcción de bases de datos y edición multimedia. Todos los profesionales implicados deben tener también un conocimiento suficiente de cuestiones legales, en particular en lo relativo al copyright tradicional y a las licencias en abierto.

III. Agencias financiadoras

Es importante que las agencias financiadoras tengan en cuenta las necesidades de las comunidades científicas, ya que ellas deciden qué proyectos, instituciones e infraestructuras digitales reciben apoyo y cómo se evalúan sus resultados. Las agencias financiadoras deberían ser conscientes de que los proyectos digitales, especialmente si incluyen un portal de internet, nunca concluyen en realidad: es esencial el apoyo continuo más allá del periodo de financiación inicial (p. ej. para costes de servidor y mantenimiento técnico).

Es necesario que las agencias financiadoras pongan en pie programas específicos para apoyar la investigación colaborativa a través de las fronteras nacionales, infraestructuras de investigación sostenibles y formación práctica en el uso de herramientas digitales de investigación.

Es necesario que las agencias financiadoras desarrollen nuevos procedimientos de evaluación, que tomen en cuenta tanto los formatos digitales como las aptitudes digitales.

  • Los textos en revistas impresas con sistema de revisión por pares no pueden seguir siendo las únicas publicaciones que se tienen en cuenta en los procesos de solicitud y propuestas de financiación. Deben reconocerse y apoyarse distintas prácticas de comunicación, revisión y publicación científica digital.
  • La evaluación de proyectos de Humanidades Digitales debería tener en cuenta nuevos criterios: calidad científica, calidad técnica y uso.
  • Debe ampliarse el círculo tradicional de revisores: debe incluirse a expertos en medios digitales, expertos en programación e ingenieros para permitir una evaluación fiable.
  • Las agencias financiadoras deberían integrar procedimientos de revisión abierta y comentario abierto en sus procesos de evaluación.

¿Qué es lo próximo?

Los profesionales y los observadores a menudo lamentan la lenta evolución de las infraestructuras. Mientras que se está creando una nueva cultura de investigación, en la que el valor de los medios y métodos digitales se reconocerá plenamente, debe adoptarse una acción positiva para adaptar las estructuras académica a las nuevas prácticas de investigación. Esta es una tarea fundamental y muy concreta para todos, en cada campo y disciplina académica. Todos podemos contribuir a esta reinvención común.

Los primeros firmantes fueron los participantes (in situ y en línea) de la conferencia “Research Conditions and Digital Humanities: What are the Prospects for the Next Generation?”. Para apoyar el manifiesto, puede hacerse dejando un comentario en el enlace http://dhdhi.hypotheses.org/1855.

Pascal Arnaud
Anne Baillot
Aurélien Berra
Dominique Boullier
Thomas Cauvin
Georgios Chatzoudis
Arianna Ciula
Camille Desenclos
André Donk
Marten Düring
Natalia Filatkina
Sascha Foerster
Sebastian Gießmann
Martin Grandjean
Franziska Heimburger
Christian Jacob
Mareike König
Marion Lamé
Lilian Landes
Matthias Lemke
Anika Meier
Benoît Majerus
Claudine Moulin
Pierre Mounier
Marc Mudrak
Cynthia Pedroja
Jean-Michel Salaün
Markus Schnöpf
Julian Schulz
Bertram Triebel
Milena Žic-Fuchs”

Manifiesto en inglés: http://dhdhi.hypotheses.org/1855

Manifiesto en alemán: http://dhdhi.hypotheses.org/1995

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Un brutal buscador cultural

Le tomo prestada la expresión al espabilado estudiante que me ha alertado por twitter sobre la posibilidad de buscar simultáneamente en los fondos de la Digital Public Library of America y de Europeana, y además gracias a una aplicación creada por una empresa española,  DIGIBÍS. Una maravilla para la investigación.

Acceso a la búsqueda combinada en Europeana y la DPLA desde la web de esta última.

Europeana es la biblioteca de referencia para las bibliotecas, archivos y museos europeos, cuyos fondos están disponibles gratuitamente en línea desde 2009. La Digital Public Library of America (DPLA) viene a ser la hermana estadounidense de este proyecto, aunque mucho más joven puesto que inició su andadura en abril de 2013. Al igual que Europeana, la DPLA aspira a que cualquier persona pueda consultar en un solo portal los fondos de una amplia variedad de instituciones académicas y culturales de los EE.UU.

La novedad es que ahora se pueden consultar ambas bibliotecas digitales simultáneamente gracias a una aplicación diseñada por una empresa de software española, DIGIBÍS. Todo un logro para la I+D+i que se hace por aquí y un excelente ejemplo de las oportunidades que abren las herramientas digitales para los historiadores.

Un ejemplo de búsqueda simultánea: resultados para “Marshall Plan” en la DPLA y Europeana

El acceso a la aplicación se puede realizar a través de cualquiera de estos enlaces:

http://dp.la/apps/2

http://www.digibis.com/dpla-europeana/

P.S.: Para conocer un poco más lo que ofrece la DPLA recomiendo esta entrada del blog Clionauta del historiador Anaclet Pons: “La National Digital Public Library comienza su andadura“.

 

 

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La crisis de los misiles de 1962, tweet a tweet (con una coda sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil española)

 

El mundo se asomó al abismo de la guerra nuclear en esos trece días en que Kennedy y Khruschev echaron un pulso aterrador sobre Cuba. En 1962 la guerra fría entró en su fase álgida, en un punto de no retorno a partir del cual nada fue igual. Después se instaló el “teléfono rojo” para mantener abierta la comunicación entre la Casa Blanca y el Kremlin, las dos superpotencias buscaron vías para la distensión, y la doctrina de la destrucción mutua asegurada instaló a la Humanidad en un precario equilibrio del terror.

Eso es lo que sabemos ahora. Pero del 15 al 28 de octubre de aquel año quienes en Washington, Moscú, La Habana y otras capitales tomaban las decisiones que podían desembocar en la guerra o en la paz tuvieron que manejar la incertidumbre, la información fragmentada o incoherente, la imposibilidad de controlar por completo las consecuencias de cada acción.

25 de octubre de 1962: El embajador de EE.UU. ante la ONU, Adlai Stevenson, acusa a la URSS de desplegar misiles balísticos en Cuba ante su homólogo soviético, Valerin Zorin. Fuente: BBC

La historia, como escribió Soren Kierkegaard, se vive “hacia adelante” aunque se comprende “hacia atrás”. Retomando la cita del filósofo danés, la revista Foreign Policy ha puesto en marcha la iniciativa de reconstruir la crisis de los missiles hacia adelante, “tal y como la experimentaron John F. Kennedy, Nikita Khruschev y Fidel Castro” y de retransmitirla tweet a tweet. Se trata de rescatar el carácter impredecible de los acontecimientos, nos aseguran. Asume el reto Michael Dobbs, colaborador habitual de la revista y autor de One Minute to Midnight: Kennedy, Khruschev y Castro on the Brink of Nuclear War.

Aunque la crisis alcanzó su clímax en octubre, la serie de tweets se inició a comienzos de este mes, concretamente con un mensaje lanzado desde un hipotético 6 de julio de 1962 que forja el primer eslabón en la cadena:

“El primer ministro Khruschev nombra a Issa Pliyev comandante de las fuerzas soviéticas en Cuba”.

Al día siguiente, 7 de julio, nuevos tweets:

 ”La primera partida de asesores militares soviéticos sale hacia Cuba en un avión TU-114 para reconocer emplazamientos para missiles”;

“Khruschev se reúne con Fidel Castro en Moscú para negociar el tratado mutuo de defensa entre la URSS y Cuba”;

“‘Así es imposible trasladar a Cuba estas fuerzas en secreto’, afirma Khruschev en una reunión con sus asesores militares”, etc.

Los interesados en acompañar esta iniciativa hasta el final encontrarán los enlaces correspondientes en www.foreignpolicy.com/cubanmissilecrisis y en twitter en la cuenta https://twitter.com/missilecrisis62.

El pulso nuclear entre Khruschev y Kennedy, en una caricatura de la época

 

No es la primera vez, por otra parte, que se transmite un proceso histórico por twitter. Desde 2011 Alwyn Collinson, un joven graduado en historia por Oxford, está narrando la segunda guerra mundial “en tiempo real”. Todo comienza con el siguiente tweet, que se podría haber escrito la noche del 31 de agosto de 1939:

 ”Tropas de las SS vestidas como fuerzas polacas están atacando una estación de radio en Gleiwitz para proporcionar a Alemania un pretexto para atacar Polonia”

Cuando escribo este post, la cuenta de twitter de Collinson, https://twitter.com/realtimewwii, lleva acumulados 3.511 tweets y 250.143 seguidores, y ha conseguido convertirse en un fenómeno social en internet. El propio Collinson cuenta en esta conferencia pronunciada el mes pasado su experiencia:

Alwyn Collinson: ‘Realtime World War II’ from The Lost Lectures on Vimeo.

Sabemos también de la iniciativa de narrar la guerra civil española por twitter, iniciada en la cuenta http://twitter.com/guerracivil_tr aunque interrumpida desde el 20 de mayo, tras 345 tweets. Los dos últimos tweets de la serie (los conecto para reconstruir la frase completa) informan de lo siguiente:

Un grupo de 65 Escoceses se unió  a las fuerzas Republicanas, provenientes de Glasgow partieron el 22 de Septiembre de 1936 formando parte de un grupo de seis ambulancias que ayudarían a las fuerzas Republicanas en el frente. Hoy continúa vivo uno de sus miembros, con 91 años.

Experiencias como esta pueden contribuir a divulgar la historia y demuestran que existe un interés por conocer el pasado que puede canalizarse combinando imaginación y rigor con el uso de las redes sociales. Las posibilidades parecen infinitas y estos son solo algunos ejemplos pioneros. ¿Conoce el lector otras experiencias de reconstrucción histórica y narración “en tiempo real” en twitter?

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