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Saber de dónde venimos

La opacidad de los archivos y el desprecio por la historia lleva a posiciones irrelevantes

En 1926, el historiador y archivero del Ministerio de Estado Jerónimo Bécker, escribió: “Como no conocemos la historia de nuestras relaciones internacionales, como ignoramos cuál ha sido nuestra verdadera labor en esa esfera, como no sabemos los antecedentes de las cuestiones que surgen a nuestro paso, tenemos que improvisar soluciones a los problemas que se nos plantean y la consecuencia de esto es que con frecuencia se infiere grave daño a los intereses nacionales”. Han pasado 88 años y parece que no ha servido para nada el testimonio de nuestro mejor historiador diplomático, excelente conocedor de los ricos fondos del archivo del actual Ministerio de Asuntos Exteriores y autor de estudios fundamentales sobre la historia de la política exterior española.

Estamos en el año 2014 y tres ejemplos nos pueden valer para entender que nuestros dirigentes, y especialmente nuestros ministros de Asuntos Exteriores, desconocen la importancia de la Historia a la hora de tomar decisiones que afectan a los fines y objetivos exteriores. En octubre de 2010 el ministro Moratinos consiguió que se aprobara en el Consejo de Ministros un Acuerdo secreto que clasificó como materias reservadas o secretas un amplísimo catálogo de temas, que iban desde la preparación de viajes oficiales hasta las negociaciones con organizaciones internacionales, sin fecha ni limitación alguna.

En diciembre de 2011, el actual ministro de Defensa decidió cerrar a los investigadores la consulta de 10.000 documentos perfectamente catalogados que abarcaban un periodo comprendido entre 1936 y 1968. Por último, en el verano de 2012 el actual ministro de Exteriores, García-Margallo, cerró para siempre el archivo histórico de su ministerio, en el que tanto trabajó Jerónimo Bécker.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos

¿Qué es lo que ocurre en España? ¿Qué nos diferencia de nuestros países vecinos? Lo más llamativo es que países democráticos, con una larga historia, que valoran con orgullo su pasado como potencias, cuidan, protegen y hacen públicos sus documentos históricos de carácter internacional. Ya sea para justificar decisiones, dar a conocer periodos “oscuros” (los militares argentinos acaban de publicar en la Red todas las actas de la Junta argentina entre 1976 y 1983) o por exigencia de la ciudadanía en virtud de principios como la transparencia, la libertad y la defensa del interés individual.

Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Holanda y otros países disponen de archivos públicos y abiertos. Tienen colecciones de documentos diplomáticos elaboradas por diplomáticos, archiveros e historiadores. Organizan exposiciones públicas sobre temas internacionales y muestran sus ricos documentos. Cuentan con historiadores en sus archivos y en los propios ministerios. Qué decir de Estados Unidos, que hasta tiene una Oficina del Historiador en su principal archivo de Estado. Por cierto, gracias a todos estos trabajos (y hasta a Wikileaks) los españoles podemos analizar la política exterior de nuestro país y obtener documentos que nuestro Gobierno nos prohíbe consultar.

Y ¿cuál es el resultado de esta situación para nuestra política exterior? El balance no puede ser más negativo y ahí tenemos los resultados.

Si tuviéramos que caracterizar nuestra política exterior contemporánea podríamos destacar tres rasgos. En primer lugar, la primacía del conflicto interior desde el siglo XIX, el aislamiento franquista y después la concentración de esfuerzos en la construcción del Estado democrático, han hecho que los temas internacionales se hayan relegado siempre a un segundo plano, incluso perteneciendo a la Unión Europea.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses?

En segundo lugar, partidos políticos y fuerzas de diferente signo y en etapas diferentes han asumido este relegamiento de lo internacional, que se transmite a la opinión pública. Para comprobarlo, basta echar un vistazo a los programas de los partidos y a los debates electorales desde 1976, o repasar nuestra lista de presidentes del Gobierno que —con honrosas excepciones— no hablan idiomas y desconocen el entorno internacional, sin que ello les impida presidencializar la política exterior en La Moncloa, relegando a su ministro de Exteriores a un papel de mero ejecutor.

Nuestra política exterior es reactiva y no proyectiva. ¿Quién piensa, quién reflexiona sobre nuestros intereses, sobre perspectivas o tendencias? A diferencia de otros países, no parece que lo haga nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores donde, además, no disponen ya de los documentos históricos que puedan avalar una decisión, aportar argumentos en una negociación, o hacer reivindicaciones. Centros como el Instituto Español de Estudios Estratégicos o el Real Instituto Elcano realizan un gran trabajo, muy atentos a la actualidad, pero, como señalara Carlo Levi, el futuro tiene un corazón antiguo. Esta debería ser la primera lección para quienes dirigen la política exterior de un país que fue potencia mundial y que acumula controversias que se remontan a los siglos XVI y XVII (Ceuta y Melilla), a un tratado de 1714 (Gibraltar), o a políticas coloniales decimonónicas mal cerradas en el siglo XX (Sáhara Occidental).

Para quien no sabe adónde va, escribió Henry Kissinger, todos los caminos llevan a ninguna parte. Pero quien no sabe de dónde viene ni siquiera es capaz de comprender su lugar en el mundo. Sin la profundidad de campo que aporta la visión histórica, la política exterior española está condenada a continuar anclada en los mismos vicios que denunciara Bécker hace casi un siglo.

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Este artículo, firmado por Juan Carlos Pereira, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, y por mí,  fue publicado como Tribuna en la sección de Opinión de El País el 11 de abril de 2014.

URL: http://elpais.com/elpais/2014/04/10/opinion/1397124314_329952.html

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La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia

Con la firma de los Acuerdos hispanoamericanos de 1953, el Franquismo rompió con la tradición de neutralidad de facto y relativo aislamiento que había caracterizado a la política española. Durante los años siguientes se abrieron procesos de cambio económico, social y cultural que supusieron una rápida modernización del país y que tuvieron un claro componente internacional: americanización, europeización, inversiones, comercio, inmigración, turismo… En paralelo se produjo también una progresiva normalización de la política exterior española, que se aceleró a partir del fin de la dictadura en 1975 y culminó con la integración de España en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. En el transcurso de esas décadas España afrontó pues una paulatina apertura internacional que engarzó al país con las corrientes globales que transformaron el mundo en aquella época.En los últimos años la historia de las relaciones internacionales ha profundizado en el análisis de estos procesos renovando los estudios más clásicos de política exterior desde los que se habían abordado previamente. Ahora se trata de ponderar los avances realizados y ponerlos en relación con el tipo de estudios que se desarrollan fuera de España para confrontar enfoques, abrir perspectivas de estudio y abordar proyectos de historia comparada. Las sesiones del Congreso se articularán en torno a cinco grandes bloques:

  • Proceso de integración europea
  • Guerra Fría y americanización
  • América Latina y el Mediterráneo
  • Internacionalización económica y científico-técnica
  • Movimientos de población: emigración y turismo

La Asociación de Historiadores del Presente, el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid y el Instituto de Historia del CSIC han decidido organizar un Congreso que sirva de instrumento para el análisis y el debate entre historiadores sobre dicha temática.

Contamos para ello con la presencia de destacados especialistas en las materias que se abordan. Queremos hacer una invitación a toda la comunidad académica para que participe en el citado Congreso con sus aportaciones, a través de comunicaciones y de su presencia en las sesiones del mismo. En el próximo mes de septiembre concretaremos los componentes de las distintas mesas del congreso.

Para cualquier información contactar con Ricardo Martín de la Guardia (guardia@fyl.uva.es); Lorenzo Delgado (lorenzo.delgado@cchs.csic.es) o Rosa Pardo (mpardo@geo.uned.es).

 

La apertura internacional de España. Entre el franquismo y la democracia, 1953-1986

VI Congreso de la Asociación de Historiadores del Presente

Organizan: UNED, AHP, IEE-UVA, IH-CSIC/IF-UAH
Fecha de celebración: 7-8 mayo de 2014
Sedes: Instituto de Estudios Europeos-Universidad de Valladolid y Facultad de Geografía e Historia UNED Madrid

 Programa Descarga el PDF7 de mayo - Instituto de Estudios Europeos (Valladolid)9,30-10. Presentación

Montserrat de Hoyos Sancho, Directora del Instituto de Estudios Europeos
José Ramón Urquijo Goitia, Vicepresidente del CSIC
Hipólito de la Torre, Director del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED
Abdón Mateos, Presidente de la Asociación de Historiadores del Presente

10-12. Proceso de integración europea

Moderador: Antonio Moreno (UCM)

Una solución europea a la cuestión española. La RFA y España de la dictadura a la democracia. Antonio Muñoz Sánchez (Universidad de Lisboa) 

La larga marcha hacia Europa en la historiografía: heredades labradas y baldíos. Luis Domínguez Castro (Universidad de Vigo) 

Relator: Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid)

12-12,15. Pausa, café

12,15-14-15. Guerra fría y americanización

Moderadora: Encarnación Lemus (Universidad de Huelva) 

Estados Unidos ¿soporte del franquismo o germen de la democracia? Horizonte político, cambio social y diplomacia pública.Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla (CSIC) 

Estados Unidos y España. Debates externos y reflejos internos.

Pablo León Aguinaga (Centro Universitario de la Defensa) 

Relator: Óscar J. Martín García (CSIC)

14,15-15,30. Comida

15,30-17,30. América Latina y el Mediterráneo

Moderador: José Luis Neila (UAM) 

De puentes y comunidades: balance historiográfico sobre las relaciones hispanoamericanas. Rosa Pardo Sanz (UNED) 

España y el Mediterráneo: entre las inercias de la política pro-árabe y los avatares de una descolonización por etapas.Miguel Hernando de Larramendi (Universidad de Castilla-La Mancha) 

Relatora: Susana Sueiro (UNED)

17,30-18,30. Conferencia

Entre el análisis histórico y la acción política. Ángel Viñas

8 de mayo - Facultad de Económicas, UNED (Madrid), Sala Torrecilla

8.30-11. Traslado Valladolid-Madrid

11-13. Internacionalización económica y científico-técnica

Moderador: Pablo Martín Aceña (Universidad de Alcalá)

La reintegración de España en la economía mundial. Antonio Tena (Universidad Carlos III)

La dimensión internacional de las transformaciones científicas y tecnológicas. Santiago López y Mar Cebrián (Universidad de Salamanca)

Relatora: Adoración Álvaro Moya (CUNEF)

13-14,30. Comida

8 de mayo - Edificio de Humanidades, UNED (Madrid), Sala A

14,30-16,30. Otras dimensiones de las relaciones internacionales

Moderadora: Elda E. González (CSIC) 

Algo más que un instrumento. Servicio Exterior, apertura internacional y cambio político. Carlos Sanz Díaz (Universidad Complutense) 

España como espacio migratorio. Hacia un estado de la cuestión. Ana Fernández Asperilla y José Babiano (Fundación 1ºMayo) 

Relatora: Asunción Merino Hernando (UNED)

16,30-17. Pausa café

17-19. Mesa redonda. De la consolidación de la democracia a los desafíos del presente

Florentino Portero (UNED)
Charles Powell (Real Instituto Elcano)
Cristina Manzano (esglobal)
Sonia Alda (Instituto Gutierrez Mellado)
Carlos Echeverría (UNED)
Carmen González Enríquez (Real Instituto Elcano)

19. Asamblea de la Asociación de Historiadores del Presente

Comité organizador
Lorenzo Delgado (CSIC), Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid), Rosa Pardo (UNED)

Secretaría de organización
Natalia Urigüen (UNED)

COMUNICACIONES

Las comunicaciones deberán estar relacionadas con los aspectos tratados en el Congreso y tendrán una extensión máxima de 9.000 palabras (con notas incluidas). Para que el comité científico pueda proceder a la aprobación de la propuesta, los comunicantes deberán enviar el título y un resumen de un folio antes del 15 de marzo 2013. El texto completo para su edición ha de estar recibido por los organizadores el 10 de abril de 2014. Tanto el resumen como la comunicación deberán ser enviados en soporte informático (PC, tratamiento de textos WORD), y conforme a las normas  descargables aquí, a las siguientes direcciones:

guardia@fyl.uva.es
lorenzo.delgado@cchs.csic.es

mpardo@geo.uned.es

INSCRIPCIÓN

•Nombre:

•Apellidos:

•Dirección:

•Población:

•Código Postal:

•Teléfono:

•Fax:

•Correo electrónico:

•Tipo de inscripción:
Asistente
Comunicante
Comunicante de la asociación de Historiadores del Presente

•Título provisional de la comunicación:

•Mesa:

•Cuota: 50 euros comunicantes no pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; 30 euros comunicantes pertenecientes a la Asociación de Historiadores del Presente; y 40 euros asistentes. La cuota incluye el traslado desde Valladolid a Madrid el día 8 de mayo.

•Abono. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) 0182 4927 51 0201546310.

•El plazo de inscripción de los asistentes finalizará el 1 de mayo de 2014.

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25 libros para entender los últimos 25 años, en “Política Exterior”

En 1987 salía a la calle el primer número de Política Exterior, una publicación que se proponía ofrecer al lector en español las claves (el cómo y el porqué, según reza su lema) de “lo que estaba pasando en el mundo”. La empresa tuvo la fortuna o el acierto de nacer en un momento de transformaciones fundamentales en la sociedad internacional, y de estar ahí para contarlo todo: la caída del muro de Berlín en 1989 y las transiciones de los regímenes políticos de la Europa Central y Oriental, la reunificación de Alemania en 1990, el fin de la Guerra Fría, la desintegración de la Unión Soviética en 1991 y el intento de formulación de un Nuevo Orden Mundial, todo ello solamente en sus cuatro primeros años de existencia.

Portada del número 150 (2012) de Política Exterior

Exactamente 150 números después, Política Exterior ha dedicado una edición especial al balance del último cuarto de siglo en la escena internacional. En él, Fernando Delage, subdirector de la revista desde 1993 hasta 2005, y colaborador habitual en sus páginas en la actualidad, selecciona y comenta 25 libros fundamentales para comprender este periodo desde el punto de vista de las relaciones internacionales.

La selección contiene clásicos contemporáneos (los nombres de Kennedy, Fukuyama, Huntington o Judt son solo algunos de los más obvios) junto con autores menos conocidos. Arroja un predominio absoluto de especialistas anglosajones, incluye dos españoles (Torreblanca y Pereira), y no olvida a un grande de todos los tiempos, un clásico en el sentido más propio del término (E.H. Carr). Consigue abarcar los grandes temas y procesos que han configurado la etapa histórica más reciente y el mundo actual, como la globalización, el ascenso de China, el declive de Estados Unidos, las guerras de Afganistán e Iraq, etc., aunque más de un lector echará de menos temáticas, problemas o áreas geoestratégicas comparativamente menos presentes en los estudios seleccionados.

La lista completa de libros y el artículo de Fernando Delage pueden consultarse en el siguiente enlace:

http://www.politicaexterior.com/articulo?id=5041

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Siete puntos de vista para repensar la Historia de las Relaciones Internacionales hoy

Los días 20, 21 y 22 de junio de 2012 se celebran en la Universidad Complutense de Madrid las Jornadas Doctorales de Historia Contemporánea organizadas por estudiantes de doctorado de las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid. El programa completo de estas jornadas puede descargarse aquí y las novedades sobre las mismas pueden seguirse en este blog (http://www.jornadasinteruniversitarias2012.blogspot.com.es/).

En la sesión de las 18:30-20:30 del miércoles 20, la Mesa sobre Historia de las Relaciones Internacionales (HRRII) invita a debatir sobre la situación actual de este campo de estudio desde una perspectiva teórica y metodológica amplia. Como punto de partida se proponen siete puntos de vista, siete textos muy diversos en su extensión, intención y contenido.  No son un corpus cerrado, ni pretenden cubrirlo todo, sino propiciar la reflexión, dentro de los límites razonables de extensión marcados por la organización de las jornadas.

Algunos tratan de establecer un balance y diagnóstico sobre la HRRII en Estados Unidos y en España. En otros se debaten cuestiones como las relaciones entre historiadores y politólogos en el estudio de la sociedad internacional contemporánea, las oportunidades y desafíos que ofrece la historia global o, en un plano más terrenal, las preocupaciones que acechan a los estudiantes de doctorado y que se pueden resumir en la pregunta de ¿merece la pena tanto esfuerzo?

Las siete propuestas, con sus enlaces, son:

1.- Thomas W. Zeiler (2009), “The Diplomatic History Bandwagon: A State of the Field”,  The Journal of American History, 95(4), pp. 1053-1073. http://isites.harvard.edu/fs/docs/icb.topic957867.files/Zeiler%20–%20Diplomatic%20History%20Bandwagon.pdf

2.- Jessica C.E. Gienow-Hecht (2009), “What Bandwagon? Diplomatic History Today”, The Journal of American History, 95(4), pp. 1083-1086.

3.- Hugo Fazio Vengoa, “La historia global y su conveniencia para el estudio del pasado y del presente”, Historia crítica edición especial, Bogotá, noviembre 2009, pp. 300-319.  http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/629/index.php?id=629

4.- Kenneth Weisbrode, “The New Diplomatic History. An open letter to the membership of the SHAFR”, 2008.  http://www.shafr.org/passport/2008/december/Weisbrode.pdf

5.- Robert Jervis (2010), “International Politics and Diplomatic History:  Fruitful Differences”. Published by H-Diplo/ISSF on 12 March 2010. http://www.h-net.org/~diplo/ISSF/essays/1-Jervis.html

También disponible en: http://www.h-net.org/~diplo/ISSF/ISSF-JervisInaguralAddress.pdf

6.- Juan Carlos Pereira y Carlos Sanz Díaz (2010), “Historia de las relaciones internacionales y de la política exterior española”, en Á. Barrio Alonso, J. de Hoyos Puente y R. Saavedra (eds.), Nuevos horizontes del pasado. Culturas políticas, identidades y formas de representación. Santander, Universidad de Cantabria, pp. 251-260. https://www.dropbox.com/s/54m24al41d2v9pi/PEREIRA%20y%20SANZ%202010%20-%20Historia%20relaciones%20internacionales.pdf

7.- “The disposable academic. Why doing a PhD is often a waste of time”, The Economist, 16 diciembre 2010. http://www.economist.com/node/17723223

Quedan todos invitados a participar en el debate.

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Los mejores y peores libros de relaciones internacionales: 10+10 propuestas, según FP

Esta semana la revista Foreign Policy ha publicado sendos artículos de Stephen M. Walt y de Daniel W. Drezner titulados “Mi lista de diez mejores libros que todo estudiante de relaciones internacionales debería leer”“Los diez peores libros sobre relaciones internacionales”, respectivamente. Las listas son una de las especialidades de esta publicación mensual: desde “Las fronteras más discutidas del Este de Europa” hasta “Los cinco peores lugares para ser mujer” pasando por “Las guerras de la comida” o “Los 23 peores tiranos“, todos los aspectos de la actualidad internacional son susceptibles de resultar ordenados en los listados de FP. ¿Por qué resultan estos tan atractivos? Tal vez porque, como escribió John Mankiewicz, con la organización suficiente y las listas suficientes creemos que podemos controlar lo incontrolable.

Fuente: Getty Images

Volviendo a las listas de diez mejores y peores libros, Stephen Walt nos advierte de que su “top ten” no abarca necesariamente las obras que incluiría en el programa de una asignatura de relaciones internacionales, sino que recoge libros “que tuvieron una gran influencia en mi forma de pensar, que fue un placer leer, o que son un valor permanente para cualquiera que trate de comprender la política mundial contemporánea”. Incluso tras su aviso de que con sus “diez mejores” no trata más que de “rascar la superficie”, resulta interesante conocer su selección. Hay de todo, desde las memorias del eterno realpolitiker Henry Kissinger hasta clásicos como Waltz, Jervis y Polanyi, pasando por otros autores menos conocidos fuera del ámbito anglosajón.  Sobre todo es revelador conocer las razones que aduce para cada libro, aunque para ello remitimos al artículo original que se puede leer en el portal de internet de FP (indico el título de la versión en español, cuando la hay):

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1. Kenneth Waltz, Man, the State, and War. (El hombre, el estado y la guerra: un análisis teórico. Buenos Aires, Editorial Nova, 1959)
2. Jared Diamond, Guns, Germs and Steel (Armas, gérmenes y acero. Barcelona, DeBolsillo, 2006)
3. Thomas Schelling, Arms and Influence
4. James Scott, Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed.
5. David Halberstam, The Best and the Brightest
6. Robert Jervis, Perception and Misperception in International Politics
7. John J. Mearsheimer, The Tragedy of Great Power Politics
8. Ernst Gellner, Nations and Nationalism (Naciones y nacionalismo. Madrid, Alianza Editorial, 1988)
9. Henry A. Kissinger, White House Years & Years of Upheaval (Mis Memorias, Buenos Aires, Atlántida, 1979)
10. Karl Polanyi, The Great Transformation (La gran transformación: los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. México, FCE, 1992)
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Daniel Drezner asume por su parte una tarea arriesgada al proponer sus “diez peores” libros, aunque ya  advierte que no ha pensado en libros realmente tan malos que nadie los lee, ni libros escritos por “los malos” (como Mein Kampf), sino en aquellos que cumplen estos criterios: libros escritos por destacados políticos y decisores internacionales que provocan el sueño; y libros que fueron influyentes en su momento pero que resultaron estar espectacularmente equivocados y provocaron consecuencias negativas. En el apartado de profecías que nunca se cumplieron, las hay sobre potencias predominantes que no llegaron a serlo (Japón), catástrofes demasiado anunciadas (la bomba demográfica) e instituciones que se resisten a periclitar (como la guerra o el Estado nación). En el de libros que inspiraron decisiones erróneas, destacan los que transmitieron lecturas perversas de los conflictos balcánicos (caso del libro de Kaplan) o los que sirvieron de justificación para la guerra de Iraq (como el de Pollack). Al lado de estos, los simplemente aburridos (Christopher, Weinberger) o infatuados (Hard y Negri, según Drezner) resultan casi inocuos. Con estos parámetros, y por orden cronológico, he aquí la selección:
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1. Norman Angell, The Great Illusion
2. E.H. Carr, Nationalism and After
3. Paul Ehrlich, The Population Bomb
4. Shintaro Ishihara, The Japan That Can Say No: Why Japan Will Be First Among Equals
5. Konichi Ohmae, The End of the Nation State (El fin del estado nación: el ascenso de las economías regionales, Santiago de Chile, Andrés Bello, 1997)
6. Robert D. Kaplan, Balkan Ghosts (Fantasmas balcánicos: viaje al origen de los conflictos de Bosnia y Kosovo, Barcelona, Ediciones B, 2005)
7. Caspar Weinberger, Fighting for Peace: Seven Critical Years in the Pentagon
8. Warren Christopher, In the Stream of History: Shaping Foreign Policy for a New Era
9. Michael Hardt y Antonio Negri, Empire (Imperio, Barcelona, Paidós, 2002)
10. Kenneth Pollack, The Threatening Storm: The Case for Invading Iraq

Como es habitual, los comentarios de los lectores resultan también muy sugerentes. De todos modos, Walt ya anuncia una próxima lista, pensada en aquellos “que no tienen tiempo de leer libros”, y que estará dedicada a los diez artículos más recomendables sobre relaciones internacionales.
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Entre tanto, desde este blog intentaremos también promover una lista propia elaborada con las sugerencias de especialistas sobre los mejores libros de Historia de las relaciones internacionales. Prometido queda.
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Richard Ned Lebow, entre la teoría y la historia: un enfoque culturalista de las relaciones internacionales

En 2009 el especialista en relaciones internacionales y profesor de la Universidad de Darmouth Richard Ned Lebow publicó A Cultural Theory of International Relations (Cambridge University Press), una propuesta constructivista de comprensión del orden internacional y las relaciones internacionales a partir de las motivaciones y la formación de identidades de los actores. La obra cosechó un considerable éxito entre los especialistas: se alzó como ganadora del premio Jervis-Schroeder de la American Political Science Association como mejor libro en historia y relaciones internacionales, y consiguió también el premio Susan Strange de la British International Studies Association como mejor libro del año.

Richard Ned Lebow

Para Lebow, la necesidad de autoestima subyace al comportamiento político tanto a nivel individual como en de cualquier nivel de agregación social, incluyendo los Estados e imperios. Sobre esta base, los comportamientos de cooperación, conflicto y asunción de riesgos en la arena internacional se derivarían de configuraciones lógicas en las que entran en juego cuatro grandes motivaciones: apetito, espíritu, razón, y miedo. Estas concepciones básicas, cuyas raíces Lebow encuentra en la Grecia antigua, son aplicadas a lo largo de las 764 de esta obra a una serie de estudios históricos de caso de los que se extrae una explicación general sobre el ascenso del Estado y las causas de la guerra. Este último motivo lo retomaría el autor en Why Nations Fight: Past and Future Motives for War (Cambridge: Cambridge University Press, 2010), un análisis que identifica la búsqueda de status y el afán de revancha, y no los intereses materiales o la búsqueda de seguridad, como las principales causas de las guerras internacionales en los tres últimos siglos y medio.

En febrero pasado, el portal H-Diplo/ISSF dedicó a A Cultural Theory of International Relations una de sus Roundtable Reviews, en la que Patrick Finney (Aberystwyth University), Richard Mansbach (Iowa State University) y Geoffrey Roberts (University College Cork) desmenuzan sus argumentos a favor y en contra de las tesis de Lebow. Una respuesta del autor a las contribuciones de los críticos, y una introducción a cargo de Christopher Ball (Loyola University Chicago) completan esta revisión. En su texto introductorio, Ball introduce algunas de las líneas de debate entre los críticos y el autor, y contextualiza la propuesta de Lebow en un marco en el que confluyen preocupaciones comunes a historiadores y teóricos de las relaciones internacionales.

Señala Ball: “Las teorías de las relaciones internacionales a lo grande son poco comunes. Hans Morgenthau “pretend[ió] presentar una teoría de la política internacional” en 1948. El Peace and War: A Theory of International Relations de Raymond Aron apareció en 1962. Kenneth Waltz presentó su Theory of International Politics sin modificar en 1979. Pasarían veinte años antes de que Alexander Wendt replicó con otro libro de título sin artículo: Social Theory of International Politics. Una década más tarde, Richard Ned Lebow presenta A Cultural Theory of International Relations, devolviendo un artículo indefinido a su título junto con un volumen de páginas que solamente rivaliza con el tomo de Aron. La modestia del título, de todos modos, no deja traslucir la ambición del libro. Los revisores elogian la amplitud histórica de la obra y saludan su enfoque centrado en el honor y la posición social como factores explicativos. En lo que difieren es en el valor de la gran teoría. Richard W. Mansbach saluda el proyecto de Lebow, tanto en sus ambiciones teóricas como en su perspicacia empírica. Patrick Finney simpatiza con su núcleo culturalista pero es más escéptico acerca de la novedad y poder explicativo de algunas de sus pretensiones. Geoffrey Roberts lo alaba como como una gran narrativa histórica, pero tiene dudas acerca de la empresa de la gran teorización en general. Al final, el mérito de la gran teoría en sí misma más que los específicos de la oferta de Lebow divide la revisión más favorable de Mansbach de la más valoraciones más críticas de Finney y Roberts.

La mayoría de los historiadores y un buen número de politólogos son escépticos ante las grandes teorías. Demasiada simplicidad analítica acaba produciendo imprecisión sintética. Demasiada complejidad analítica produce demasiada confusión sintética. Las hipótesis e implicaciones son o demasiado vagas o demasiado estrechas como para ser verificadas de forma satisfactoria para todo el mundo. En su revisión, Roberts argumenta que A Cultural Theory es demasiado precisa e insuficientemente determinista como para servir como gran teoría en la disciplina de las relaciones internacionales (RI). Esto es un cumplido más que una crítica por lo que respecta a los historiadores. Robrts argumenta que los teóricos de las RI requerirán un mayor grado de abstracción y de discusión interteórica de la que provee A Cultural Theory para que ésta sirva como un paradigma teórico competitivo. Lo que hace el libro interesante para los historiadores necesariamente lo condena como rompe-paradigmas para los teóricos de las RI.

Lebow discrepa, lo que no es sorprendente dados los esfuerzos que ha hecho a lo largo de su carrera por integrar la ciencia política y la historia. Para Lebow, una gran teoría es necesaria porque “el motivo del espíritu y de la necesidad humana de autoestima” está ausente de las grandes teorías existentes, y así estas omiten explicar cómo “los esfuerzos por el honor la posición influyen, si es que no moldean a menudo, el comportamiento político” (35). Mansbach apoya este empeño, y su revisión subraya bastantes de las hipótesis novedosas de Lebow. Una es que cuando el honor está en juego, será más probable que los líderes asuman riesgos en el ámbito de las ganancias (537-538), un descubrimiento que contradice lo que predeciría la “teoría de las perspectivas” de Daniel Kahneman y Amos Tversky (4). Otras conciernen al comportamiento agresivo de poderes emergentes en busca de una posición, al papel del honor en la formación estatal, y al papel del “poder blando” en las transiciones hegemónicas (535-551). De acuerdo con Mansbach, los motivos relacionados con la búsqueda de honor proporcionan mejores explicaciones para las acciones agresivas u obcecadas que los motivos relacionados con la búsqueda de poder o de seguridad.

A semejanza de Roberts, Finney se muestra escéptico acerca de la gran teoría pero sus críticas difieren de las de Roberts. Finney argumenta que A Cultural Theory sacrifica lo específico por lo general debido a sus ambiciones de gran teoría. Finney discute bastantes de los casos presentados por Lebow sobre el siglo XX y argumenta que a menudo “allana” las explicaciones específicamente culturalistas. Finny argumenta que más que sintetizar las detalladas historias culturales existentes, A Cultural Theory a menudo las ignora para enfocarse en el espíritu como un motivo universal. Por ejemplo, los historiadores culturales han explicado cómo la cultura militar alemana previa a la I Guerra Mundial produjo políticas beligerantes; en cualquier caso, para los historiadores culturales, estos son efectos complejos y contingentes, no el resultado de dinamismos primarios de búsqueda del honor y la posición. Lebow rechaza estas críticas, arguyendo que sus estudios de caso examinan la contingencia y los factores en disputa.

Mansbach defiende a Lebow en este punto. Mansbach saluda A Cultural Theory por reconocer que el significado social del honor y la conducta que incrementa la posición social cambian en el espacio y el tiempo. Las teorías rivales de las IR descansan en factores trans-históricos y consideran la cultura como un epifenómeno, arguye Mansbach. Finney reconoce que A Cultural Theory evita las trampas de la simplificación que plagan las teorías de las RI, pero en la medida en que su modelo es la historiografía existente, y no la teoría de las RI, se muestra más crítico con los casos específicos que Mansbach o Roberts.

Finney y Roberts coinciden en un punto: A Cultural Theory resta importancia al papel de la ideología. Lebow parte de la filosofía griega antigua, en particular de la identificación de Platón y Aristóteles de los dinamismos humanos de la razón, el apetito y el espíritu (60). Roberts argumenta que la teorización o la formación de ideologías es un dinamismo humano en la misma medida que los demás (y un tipo de dinamismo que no se deja capturar por el concepto clásico de razón como frónesis). A Cultural Theory no posee una categoría conceptual clara para la ideología, y por lo tanto Finney y Roberts se muestran críticos con la versión que da Lebow de la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. En respuesta, Lebow no niega el papel de la ideología, pero mantiene que está subordinada a las fuerzas que él prioriza.

Existe consenso entre los revisores en que A Cultural Theory se concentra en el cambio por encima de la continuidad y en la acción humana por encima de las estructuras materiales. Para Finney y Roberts, estos son elementos de la narrativa histórica; para Mansbach, son los rasgos básicos de la gran teoría. No hay orden estable, sino un proceso continuo de cambio no teleológico. Algunos órdenes son más estables que otros, pero todos ellos están en flujo permanente. Lebow también enfatiza el papel de la acción humana, a la que otorga un papel igual al de las estructuras sociales, particularmente las jerarquías de posición o status y las concepciones del honor. Estas emergen de interacciones humanas continuas, y son transformadas por ellas mismas”. (…)

Referencia:

H-Diplo/ISSF Roundtable, Vol. III, Nº 7 (2012) on Richard Ned Lebow. A Cultural History of International Relations.
Commissioned for H-Diplo/ISSF by Christopher Ball

Copyright © 2011-2012 H-Net: Humanities and Social Sciences Online (publicado el 9 de febrero de 2012)

Puede accederse al debate completo en el enlace http://www.h-net.org/~diplo/ISSF/PDF/ISSF-Roundtable-3-7.pdf

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Los estudios de Grado y Máster en RR.II. en España: un informe de FP

Por segundo año consecutivo, la revista Foreign Policy en español ha publicado un informe sobre los estudios de Relaciones Internacionales en España. Una iniciativa sin duda muy útil y digna de aplauso, que no dudamos en recomendar desde este blog.

La situación de estos estudios en nuestros campus es de clara consolidación: se ofrecen 5 Grados en RRII para el curso 2011-12 (dos más que hace una año) y 11 Másteres oficialmente reconocidos. Así que, como afirma Francisco Láuzara, autor del informe, vamos “dejando atrás los tiempos en que las relaciones internacionales eran una ‘rara avis’ entre las disciplinas de la universidad”.

Son varias las lecturas que pueden hacerse de los datos recopilados en este número de FP, y que se resumen en sendos cuadros sinópticos y un interesante análisis fundado en las valoraciones de los responsables de varios de estos programas de estudios. Por una parte, llama la atención el monopolio que tiene la Comunidad de Madrid sobre los Grados en RRII, ya que los cinco existentes, nada menos, se imparten en esta comunidad. ¿Se mantendrá esta situación en próximos cursos?

Por otra parte, es también llamativo que las universidades privadas son las que más rápidamente han atisbado en este área de estudios un público académico potencial: ganan en oferta por cuatro a uno a la pública (la UCM) en el nivel de Grado, mientras que en Posgrado existe una proporción más equilibrada entre centros públicos y privados. Equilibrio que también se traslada al reparto geográfico de los centros que ofrecen estos estudios de Máster.

La especialización y diferenciación parece ser la clave del éxito por la que apuestan los programas de Máster, al ofrecer varios centros focalizaciones por áreas (Iberoamérica, Mediterráneo, Asia Oriental, África, Unión Europea, Espacio transatlántico…), enseñanza total o parcialmente bilingüe, mayor o menor énfasis en aspectos políticos, económicos, de cooperación, etc.

Una cuestión en la que no entra el informe, pero que considero interesante es la del peso de la formación en Historia dentro de los estudios de Relaciones Internacionales en España. ¿Se ofrece a los estudiantes una perspectiva histórica amplia de los procesos de cambio en la sociedad internacional contemporánea, o prevalece el presentismo, como si el mundo se hubiera formado ayer (o el 11-S de 2001, que para el caso es lo mismo)? ¿Se considera útil el conocimiento histórico, o desaparece sepultado por la formación en materias consideradas más prácticas, de tipo politológico, jurídico, económico, etc.? Y si hay un hueco para la Historia (específicamente para la de las RR.II.), ¿quién la enseña y cómo?

Cuestiones que quizá den lugar a otro post y, ojalá, al debate.

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