Archivo de noviembre, 2009

Auge y ocaso de la Casa real de Castilla


El pasado 9 y 10 de noviembre secelebró el Congreso Internacional “La evolución de la Casa real deCastilla y la crisis de la década de 1640”, coordinado por losProfesores Dr. Andrés Gambra Gutierrez y Dr. Félix Labrador Arroyo, enla Universidad Rey Juan Carlos, patrocinado por el Vicerrectorado deExtensión Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos, el Institutode Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos y el InstitutoUniversitario “La Corte en Europa” (IULCE) de la Universidad Autónomade Madrid. Con esto ha sido el tercer evento que la Universidad ReyJuan Carlos ha organizado con IULCE.

Elprofesor José Martínez Millán de la Universidad Autónoma de Madrid,abrió el congreso con una exposición sobre el auge y ocaso de la Casareal de Castilla. Explicó que la importancia de su historia radica enque las monarquías europeas en la Edad Media y Moderna se organizabanpolíticamente a través de la Casa real y la Corte. La idea de que laevolución histórica de las monarquías se caracterizaba por laconstrucción del Estado Moderno, resulta estar basada en la proyecciónanacrónica de conceptos como ejército, burocracia, funcionarios eimpuestos al pasado. La Monarquía, al acumular distintos reinos, seforjó con la composición de sus respectivas Casas reales, que integrabaa las élites de los reinos, explicaba. La Casa de Castilla se convirtióen una Casa estructurada a partir del reinado de Isabel la Católica.Fernando el Católico, mientras, se sirvió de la Casa de Aragón. Sinembargo, cuando fue regente de Castilla, se quedó con la mitad de laCasa de este reino, concediendo la otra mitad a Juana la Loca.

En1517, cuando Carlos I trajo la Casa de Borgoña, que era más compleja ycompleta, no tenía previsto contar con la Casa de Castilla. Estosignificó que las élites castellanas se vieron excluidas, por lo que serebelaron en la revuelta de las Comunidades. Al terminar la revuelta,se celebraron las Cortes de Castilla, cuyas actas en la gran mayoría desus artículos trataban de la organización de la Casa real. Sin embargo,la Casa de Castilla no llegó a cobrar un lugar de preferencia en elservicio al rey. La solución pasó por la introducción de la élitecastellana en la Casa de Borgoña. En 1535, cuando se puso la Casa deCastilla al príncipe Felipe, resultó que ésta no contaba con ordenanzasescritas y tuvo que reconstruirse a base de los recuerdos de Fernándezde Oviedo. En 1548, con ocasión de su viaje a Bruselas, se le puso laCasa de Borgoña, que era la de la dinastía. Las élites castellanas, quese habían introducido en ella, esta vez no protestaron, traicionándosea sí mismas.

Esto quedó patente enel reinado de Felipe III, cuando surgieron críticas contra la Casa deBorgoña, provenientes de la facción castellana desplazada del poder enlos años finales del reinado de Felipe II. Las Cortes la criticaron porsu elevado coste y propusieron reducir cargos y gastos. Sin embargo,puesto que la reducción de cargos significaría la desintegración delreino, nada resultó de los planes de reforma. Después de la caída deOlivares, las necesidades financieras llevaron a la propuesta desuprimir todas las Casas, menos la de Borgoña. No obstante, Felipe IVse negó a ello, argumentando que los reinos le podían llevar a juicio,y que lo perdería. Tocar las Casas reales significaba romper laestructura de la Monarquía. La reforma de las Casas, que significó laconservación de una sola, la de Borgoña, finalmente se llevó a cabo conFelipe V. La Casa de Castilla llegó a agrupar a la oposición, algo quese vio con Luis I, quien subió al trono apoyado por un grupo decastellanos que quiso restaurar la Casa de Castilla, concluyo MartínezMillán, refiriéndose a un estudio de Marcelo Luzzi, que será publicadocon las actas del congreso.

(más…)

Etiquetas:
Categorias: Eventos, General