Memorial de la calidad y servicios de la casa de Fajardo, marqueses de los Vélez. Obra inédita del genealogista Salazar y Castro

por José Antonio Guillén Berrendero

Raimundo A. RODRÍGUEZ PÉREZ & Juan HERNÁNDEZ FRANCO,  Memorial de la calidad y servicios de la casa de Fajardo, marqueses de los Vélez. Obra inédita del genealogista Salazar y Castro, Murcia: Real Academia Alfonso X el Sabio, 2008.

Raimundo A. RODRÍGUEZ PÉREZ & Juan HERNÁNDEZ FRANCO, Memorial de la calidad y servicios de la casa de Fajardo, marqueses de los Vélez. Obra inédita del genealogista Salazar y Castro, Murcia: Real Academia Alfonso X el Sabio, 2008.

Los estudios sobre la nobleza española durante la Edad Moderna, en sus más variados aspectos, son prolíficos en su producción y calidad; Son, sin embargo, menos los investigadores que asumen el reto de editar fuentes de época que tengan en lo nobiliario su punto central; lo que resulta llamativo dado el vasto número de textos impresos y manuscritos que circularon por la península durante los siglos modernos y que están a la espera de una monografía de conjunto.  Hay, sería injusto no decirlo, trabajos pioneros en este sentido, basta recordar la edición que el profesor Enrique Soria Mesa realizó del texto de Salazar y  Mendoza,  Origen de las dignidades seglares de Castilla y  León (Granada, 1998).  Pero debemos congratularnos hoy de que un texto sobre la nobleza escrito durante el siglo XVII vea por fin una luz que se le negó en su tiempo; este es el caso de Juan Hernández Franco y de Raimundo Pérez, que han realizado una edición del texto inédito,  Memorial de la calidad y servicios de la casa de los Fajardo, marqueses de los Vélez, que fue escrito por Luis Salazar y Castro.  Este tipo de literatura genealógica era bastante frecuente en su época y se realizaba, como es el caso – para solicitar una grandeza – o para múltiples fines (la solicitud que el VI marqués de los Vélez realizó a Carlos II).

El perfil de los investigadores los convierte en interlocutores idóneos entre el presente y Salazar y Castro. Ya sea por la condición de especialista, en ese complejo y fascinante fenómeno que fue la Limpieza de Sangre,  de Juan Hernández Franco (basta recordar su Cultura y limpieza de sangre en la España Moderna. Puritate sanguinis, Murcia, 1996); o la calidad de los trabajos que hasta la fecha viene desarrollando Raimundo Rodríguez  – ha presentado recientemente su tesis doctoral en la Universidad de Murcia sobre los marqueses de los Vélez-  a lo que debemos añadir alguno de los trabajos que ha realizado en torno a este linaje. Por ello, y sin otro objetivo que el de presentar un texto organizado e inédito, ambos historiadores trazan un análisis clásico del memorial.

Para ello recurren a una presentación de la obra dividida en tres grandes ejes. En el primero, abordan un análisis del texto en sí. Manuscrito que se conserva en la Real Academia de la Historia (Salazar y Castro, D. 40, ff. 154r-253v) se nos dice. A continuación un minucioso y nada agotador estudio de la casa de Fajardo – cuestión que por tratarse de la materia genealógica, bien podría suceder – en el que abundan los datos sobre los miembros del linaje, apoyados en una rica y pormenorizada bibliografía. En este análisis se subrayan los aspectos políticos del linaje de los Fajardo, así como su posición en la Corte, aspectos sobre los que se vuelve a hablar en el tercer de los aspectos previos al texto.

En el segundo capítulo, un análisis a la autoría del memorial. Como dejamos apuntado en el primer párrafo, al figura de Luis de Salazar y Castro merece una monografía  amplia (no basta con el análisis que Vargas Zúñiga realizó en si Don Luis de Salazar y su colección, o el oportuno análisis que Enrique Soria Mesa realizó de la colección genealógica, La biblioteca genealógica de don Luis de Salazar y Castro, Córdoba, Universidad de Córdoba, 1997). Los autores han optado por realizar una presentación directa del recorrido vital del genealogista hasta llegar a la redacción misma del texto en 1686.  Si bien, poner en relación al autor con su contexto intelectual ayudaría a comprender mejor porqué razón fue Salazar el escogido para realizar tal obra, y no cualquiera de los otros autores contemporáneos de éste.

El último capítulo previo a la exposición del texto es el titulado “La historia de la Casa de los Vélez: siglos XIV-XVII”. Casi ciento veinte páginas en las que encontramos buena parte de la historia de la nobleza castellana. Los autores, convertidos en genealogistas del genealogista, analizan las bases fundacionales del linaje durante la Edad Media (“luchas y hazañas de un linaje guerrero”, p. 43) resaltando la íntima relación de la nobleza con la función social del ejercicio de las armas. Se resaltan también las funciones políticas del linaje durante la Edad Media como Adelantados  (Alonso Yáñez Fajardo), ofreciendo detalles de la política matrimonial,  gestión territorial y creación de afectos en el territorio de Murcia llevados a cabo por el linaje. Manifestando, aunque no quede muy explícito en la argumentación de los autores, cómo el matrimonio forma parte esencial de la Cultura nobiliaria por ser principio de su supervivencia y sostén de sus bases materiales.

Del mismo modo se subraya la presencia de los Fajardo en la Corte (pp.115- 160). Este epígrafe resulta trascendental para comprender las razones que llevaron al VI marqués a enviar el memorial a Carlos II. Más allá de que el apogeo de la casa acaeciese durante los primeros dos tercios del Quinientos,  será con el III marqués, don Pedro Fajardo Fernández de Córdoba, cuando se inicie lo que los autores y la historiografía, han denominado “cortesanización de sus titulares” (p. 115). Éste, mediante una acertada política matrimonial que, – como ocurría con el resto de las casas nobles -, era claramente endogámica, llegó acercarse a la corte. Los autores ofrecen detalles acerca de la dote que la novia, doña Leonor Girón, llevó al matrimonio (p. 116). Esta presencia de los Fajardo en la corte, les llevó a estar inmersos dentro de las disputas entre ebolistas y albistas, y tornándose en jefes del primero de los partidos. Se resaltan del mismo modo las trayectorias vitales y políticas del resto de miembros del linaje hasta llegar al VI marqués, ofreciendo un interesante panorama sobre la nobleza castellana y su  participación en el proyecto de la Monarquía española (embajadores, virreyes). Se trata de buscar la línea argumental sobre el prestigio de la casa hasta llegar al VI marqués, para ver cómo éste, supone “la culminación de la trayectoria política iniciada por su bisabuelo” (p. 160), pero además muestra claramente la permanencia de formas y estrategias de poder que funcionan más allá de diferentes coyunturas históricas como pueden ser las de la Monarquía desde Felipe II hasta Carlos II.

El eje central del libro lo representa el memorial y su transcripción. El texto no resulta nada novedoso, cientos de textos se escribirán, algunos incluso se llegarán a imprimir, pese a la Pragmática de Felipe III de 1605 sobre la prohibición de imprimir nobiliarios. En este caso, la calidad y los conocimientos de Salazar y Castro ofrecen una ponderada historia de la casa de Fajardo, pero sobre todo, son un termómetro perfecto para valorar la creación de una literatura que más allá de representar una construcción de la memoria resultaba un artefacto cultural altamente beligerante en la guerra por el poder. No es únicamente una cuestión de falsos orígenes de linajes u otras cuestiones de vuelo corto, la redacción de memoriales genealógicos, más allá de inscribirse dentro del discurso sobre la nobleza, representa un fragmento de la historia vital y política de los linajes, y en el caso de los Fajardo, supone la institucionalización del rango y del status. Mediante la hábil puesta en duda de las originarias grandezas de España concedidas por Carlos V, se elabora un discurso de claro-oscuros en torno a la cuestión de qué linajes debían considerarse verdaderamente grandes de España. En este punto y en otros, la sagacidad de Salazar y Castro, puesta esta vez al servicio de unos intereses privados, nos muestra claramente el valor de la exposición factual de la historia.

Se trata en definitiva de un trabajo que debe ser puesto en relación con una trayectoria investigadora de sus autores y, sobre todo, es una reconstrucción directa de un diálogo con una fuente básica en el estudio de la nobleza castellana durante la Edad Moderna como son sus memoriales. Debemos felicitarnos pues por la aparición de este texto y confiamos en que sean más los investigadores que acepten el reto de dialogar con una fuente y de darla a conocer.

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Cómo citar esta reseña:

GUILLÉN BERRENDERO, José Antonio: “Memorial de la calidad y servicios de la casa de Fajardo, marqueses de los Vélez. Obra inédita del genealogista Salazar y Castro”, en Librosdelacorte.es, Núm. 2, Año 2, otoño-invierno, 2010, ISSN: 1989-6425 (edición impresa, p. 84).

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