LOS SILENCIOS DE LA GRIPE AVIAR
De acuerdo con las declaraciones de
XAVIER PUJOL GEBELLÍ
En primavera de 2004 tuve la ocasión de entrevistar a Federico Mayor Zaragoza. Fue en la sede de
La razón, según me dijo Mayor Zaragoza, tenía fundamentos sobrados: desde hacía aproximadamente un año se sabía que el subtipo vírico que estaba captando la atención del personal sanitario en el sudeste asiático correspondía al A (H5N1), clasificado por
¿Se cumplen los escenarios?
Año y medio después, los escenarios imaginados por los expertos de
¿Mayor antelación? Por lo que parece, así es en efecto. Entre las autoridades sanitarias no existe ninguna duda de que la extensión del virus es más que real y que el nivel de alerta deberá irse ajustando a los escenarios previstos de forma progresiva. Si los cálculos no son erróneos, los dos próximos meses van a ser críticos para esclarecer hasta qué punto van a cumplirse las profecías de los peores agoreros.
Regresemos por un momento a 2005. En concreto, al mes de enero. The New England Journal of Medicine describía, en uno de sus editoriales, lo acontecido en este ámbito durante el año previo. Recordaba, por ejemplo, que ya se había comprobado la capacidad del virus para ampliar el rango de infectividad en mamíferos o cómo había sido capaz de mostrarse más resistente a condiciones ambientales adversas. Klaus Stöhr, autor del editorial e invitado a escribirla en calidad de director del Programa Global sobre
¿Nos encontramos todavía en esa fase? Andreu Segura, reconocido experto en Salud Pública, declara en el portal de seguridad alimentaria consumaseguridad: «Lo lógico es que la prevista mutación del virus de la gripe aviar tenga lugar de forma muy gradual». Es decir, los temores de Stöhr se mantendrían hoy intactos. La gripe se ha extendido ya al menos a 17 países, Europa incluida, pero lo que no se ha generado es «aún» un mecanismo de infección entre humanos «eficiente».
Bajo control militar
Robert Lamb, virólogo de
Otra cosa bien distinta es el factor «transmisibilidad» entre individuos de la misma especie, humanos incluidos. Las preguntas están todas en el aire. Se desconoce todavía el mecanismo que facilita al virus saltar la barrera de las especies y, una vez alojado en su nuevo huésped, la capacidad real de infección.
Pese a ello, Sanofi Pasteur ha probado ya vacunas específicas experimentales para el subtipo A (H5N1) en ensayos supervisados por el Centro para
La pregunta final, la que surge espontáneamente en la calle, es, en todo caso, qué va a significar la llegada del virus patogénico. Obviamente, no hay respuesta posible mientras no se desate la pandemia y se conozcan los mecanismos de contagio.
Si se cumpliera lo esperable desde un punto de vista científico, lo lógico es que el virus adquiriera, tarde o temprano, las características propias de cualquier cepa responsable de la gripe humana. Eso sí: incrementando su poder letal no sólo entre la población habitualmente de riesgo (ancianos, niños y personal sanitario, por este orden) sino a todos los niveles.
Sea cual sea el escenario, los números asustan. Muchos científicos están convencidos que están en algo parecido a un «waiting game», algo así como una bomba de relojería ya activada de la que se desconoce el tiempo de recorrido. Y que en ese juego sólo falta que alguien dé la voz de alarma para que se activen los protocolos de protección civil.
¿Cuánto tiempo falta para que los protocolos se activen? Nadie en su sano juicio sería capaz de emitir una opinión, al menos a tenor de los datos hechos públicos hasta ahora. Pero algo debe estar pasando cuando acaba de trascender que el Ministerio de Defensa se ha hecho cargo de las reservas de antivirales existentes en España. ¿Es simple precaución o hay algo más?
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