Las mil caras de la obesidad

La obesidad ha movilizado a numerosos investigadores,autoridades sanitarias de todo el mundo y organizaciones internacionales. Conal menos 400 millones de afectados en todo el mundo, según datos de la Organización Mundialde la Salud, atajar su avance es el objetivo de los principalesresponsables sanitarios y políticos, ya sea a golpe de reglamento o en racionesde campañas de información.

MARTA CHAVARRÍAS

Nada fácil si se cumplen las expectativas avanzadaspor un grupo de expertos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore(EEUU) según las cuales para el año 2020 la cifra de obesos en el mundo podríallegar a las 2.000 millones de personas. En Nueva York, una de las ciudades conmás afectados, los restaurantes deberán cumplir a partir de juliocon la ley que prohíbe el uso de aceites o productos que contengan grasas hidrogenadas,las denominadas grasas trans, que los expertos llevan vinculando desde hacetiempo con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y para las queproponen desterrarlas de la alimentación.

Pero, ¿quién tiene realmente la culpa de este aumento? Másque las menospreciadas grasas trans, las patatas fritas, los bollos o lasbebidas gaseosas, la alimentación es una opción personal, ¿o es que no eligecada uno lo que quiere o lo que da de comer? Otra cosa es que la elección seala más sana, y que factores como el genético o el ambiental no se giren encontra de uno mismo. Pese a todo se han iniciado infinidad de acciones, tantonacionales como internacionales, dirigidas a facilitar el acceso a alimentosmás “sanos”, a favorecer la comprensión de la información nutricional de losalimentos y a informar sobre cuál es la dieta más recomendable a seguir.

En España, por ejemplo, numerosas campañas e iniciativas favorecenunos hábitos alimentarios sanos, como la estrategia NAOS de prevención de laobesidad, iniciada en 2005 y dirigida sobre todo a la población infantil yadolescente. En sólo un año de funcionamiento, los responsables, no sólo lasautoridades sanitarias sino también numerosas organizaciones, más de 80,aseguran haber mejorado los menús escolares (que sin quererlo han acabadosiendo uno de los sectores en los que más se ha intervenido), reducido losniveles de grasas, azúcares y sal en alimentos. La duda es si el consumidorentiende lo que le están diciendo y contra lo que le están previniendo.

De cualquier manera, asumir los retos para acabar con latendencia de la obesidad no es nada fácil. En ello está el Programa de acciónen el ámbito de la salud pública de la Unión Europea (2003-2008),que incluye el Libro Verde, una iniciativa que adopta la forma de consultadestinada a obtener opiniones y fomentar el debate sobre las medidas máseficaces para impulsar una alimentación sana y la práctica de ejercicio físico.No se escapa de esta labor la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglasinglesas), cuyo asesoramiento científico debe ayudar, por ejemplo, a conocer elconsumo recomendado de nutrientes o los efectos de la alimentación en la salud.A petición de la OMS,la UE finalizabael año 2006 con la aprobación de una carta en la que los países miembros secomprometen, en los próximos 4-5 años, reducir los casos de obesidad,especialmente entre la población infantil.

Y es que la obesidad ha pasado de ser responsabilidadde cada uno a ser responsabilidad de todos desde que, tras un intenso debateentre científicos, grupos de consumidores, organismos internacionales,farmacéuticas y un sinfín de “accionistas” más, se decidieran a declarar laobesidad como enfermedad, hace unos 50 años. Pero es que escaparse de estaepidemia parecía hasta hace poco relativamente fácil: una dieta adecuada en laque no faltaran sobre todo ni frutas, ni verduras, y hacer un poco de ejerciciodiario bastaban (y bastan) para no alcanzar unos quilos de mucho más. Laprevención, no sólo la socio-sanitaria, sino también la económica, juega unpapel determinante en todo el elenco de acciones que se están llevando a cabo.Una acción que ayudaría a reducir el 7% del gasto sanitario global español quese destina a combatir la obesidad y del 2% al 8% en la Unión Europea .Una carga económica nada despreciable que los sistemas sanitarios quizás nopuedan soportar si se mantiene la tendencia al alza de las enfermedadesasociadas a la obesidad (diabetes tipo 2, hipertensión, patologíascardiovasculares y complicaciones hepáticas).

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Comentarios

Hola,necesito consejos,tengo 11 años y peso 68 kilos como bajo de peso?

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