Sin espacio para Dios

hawkingLos creyentes lo tienen cada vez más difícil, especialmente si se aferran a un supuesto génesis que marca el orden y el origen de todas las cosas. Con cada vez mayores dificultades en lo biológico, Stephen Hawking se encarga ahora de limitar el espacio de Dios en la concepción del cosmos

Xavier Pujol Gebellí

La Historia nos cuenta que la fe, la religión, ha venido atribuyendo a la figura de un ser supremo todo cuanto somos o todo cuanto vemos, algo así como un gran arquitecto de la vida y de las cosas. Desde tiempos pretéritos, a ese gran arquitecto, llámese Dios o no, se le ha encomendado la razón de ser de lo inexplicable o incluso de lo irracional. Y la ciencia no ha sido en todos estos tiempos nada más que respuestas a preguntas sin respuesta. La cohabitación, ni falta hace decirlo, ha resultado a menudo violenta. Múltiples relatos históricos nos dan fe de ello.

El paso de los años nos ha ido llevando a la situación actual, en la que la ciencia, y sobre todo el método y la razón, han ido arrinconando la idea de Dios como el gran hacedor de las cosas; poco a poco, se ha ido imponiendo que, a lo sumo, es un arquitecto que diseñó una obra que nosotros, humanos racionales, debemos desentrañar, pues está llena de misterios. El origen de la vida, la vida per se, y el origen del cosmos, son algunos de ellos, más incluso que la propia evolución, por más que los defensores del Diseño Inteligente postulen lo contrario.

La Biología, especialmente en el último medio siglo, se ha encargado de desentrañar algunos de los misterios que se atribuían a la mano de Dios, sea cual fuere la religión monoteísta que se considerase. En algún caso, y tal vez el más controvertido sea el del origen de un ser vivo, particularmente el humano, al final se ha acabado imponiendo el pragmatismo y la convención. De ahí que haya distintas concepciones de cuando un embrión se transforma en un ser humano en función de la cultura y de la tradición. Algo que, por cierto, acaba siendo trascendente cuando lo que se planea es un aborto.

Y en lo que respecta al cosmos, Stephen Hawking acaba de darle un puyazo a la idea de Dios en su último libro. La discusión, hasta cierto punto filosófico, tenía que ver con el origen por generación espontánea. En el principio de los principios, ¿cabe esa posibilidad? Para el genio británico, absolutamente. La teoría del caos, asegura, es suficiente para explicar el Big Bang y el consiguiente origen del Universo. Dicho de otro modo si cabe más tajante: el Big Bang no necesita de Dios para existir.

Eso, poco más o menos, es lo que cuenta en su último libro, The Grand Design, escrito junto al físico estadounidense Leonard Mlodinow, y que está a punto de salir a la venta. El periódico británico The Times ha avanzado extractos del libro y suculentas declaraciones en las que Hawking le da la vuelta a la idea de Dios y precisa que “no fue necesario” para el origen del Universo.

Hawking debe su prestigio científico precisamente a sus aportaciones en cosmología, al estudio de los agujeros negros y de gravitación cuántica. Su grave dolencia, una esclerosis lateral amiotrófica que ha paralizado prácticamente todo su cuerpo y que sólo le permite comunicarse con el mundo a través de un ordenador, que controla con la visión, y un sintetizador de voz, le ha acabado convirtiendo en científico universal junto con sus, a veces, polémicos posicionamientos.

La actual postura de Hawking tiene que ver con el anhelo de concebir, y demostrar, una teoría única que explique el origen del Universo y su evolución. De lograrlo, explica en The Times, sería “el triunfo de la razón” por encima de las creencias acerca de cómo pudo surgir todo de la nada, en el caso de que fuera la nada lo que existiera antes del Big Bang. Al respecto, no son pocos los científicos que piensan que el Universo actual no es el único que ha existido sino que pudo proceder de otro que colapsó para dar paso al que tenemos ahora mismo.

Por supuesto, el posicionamiento público del célebre físico británico ya ha suscitado reacciones. Entre ellas, las del obispo de Canterbury, Rowan Williams, quien se despachó contra Hawking afirmando que creer en Dios se basa en “la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe”. Es decir, que el líder anglicano se posiciona cerca de sus colegas estadounidenses que abogan por un diseño inteligente. En todo caso, una nueva polémica entre ciencia y religión que, como siempre, difícilmente llevará a buen puerto.

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Comentarios

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Para ser alguien que ni siquiera sale en televisión, hay que ver la importacia que le dais a ese tal Dios.

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