¿Crisis en el Sistema Universitario de Galicia?
En los últimos días de 2009 surgió una agria polémica entre el conselleiro de Educación de Galicia y los rectores de las tres universidades gallegas. Los rectores se quejaron de la falta de financiación del Sistema Universitario de Galicia (SUG), dado que Galicia es una de las comunidades autonómicas que menos dinero dedica a sus universidades (sólo 0.75 % del PIB). El conselleiro les acusó de exagerar los recortes, de no conseguir más fondos adicionales y de gestionar mal los fondos de la Xunta de Galicia. Ver:http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/varapalo-educacion-rectores-exigir-dinero/idEdicion-2009-12-30/idNoticia-501348/http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/universidades-advierten-sera-galicia-quien-pague-recorte/idEdicion-2009-12-31/idNoticia-501629/
Es verdad que las universidades gallegas, como todas la universidades españoles, no contribuyen lo suficiente al desarrollo de su comunidad. En su conjunto, proporcionan una docencia deficiente (los alumnos salen con un bajo nivel de conocimientos, que además son poco aplicables a su carrera profesional posterior), una investigación básica mediocre (pocos artículos de alto impacto, pocas citas), y pocas aplicaciones tecnológicas o empresas “spin-off”. Todo resultado de que, aunque hay algunos excelentes y muchos buenos profesores, una parte importante no excede la mediocridad, en general porque el sistema funcionarial no les incentiva a mejorar.
Pero la medida del conselleiro de Educación Jesús Vázquez (del nuevo gobierno del PP de Alberto Nuñez Feijoo), que consiste en recortar la financiación del SUG en 29 millones (según las universidades) o en 11 millones de euros (según él), probablemente es la peor solución. Como instituciones democráticas que son, en que hay que contentar a la mayoría de profesores, recortarán en los programas de mejora que empezaron en los últimos años: la estabilización de los investigadores Ramón y Cajal e Isidro Parga Pondal evaluados positivamente, los nuevos institutos puestos en marcha o planificados, el apoyo a los grupos de investigación de calidad, los programas de mejora de docencia, la reducción de horas de clase del profesorado que destaca en investigación, etc. Es posible que sólo quedará la mediocridad…
El anterior gobierno bipartito (PSdeG, BNG) lo hizo un poquito mejor. Aumentaron, aunque tímidamente, la financiación. Esto permitió a las universidades continuar los programas positivos puestos en marcha anteriormente y afrontar nuevos retos, aún manteniendo el gran lastre de mediocridad acumulado.
¿Para cuando un gobierno que apueste por la única buena solución posible? Ayudar a la universidades a contratar los mejores profesores, deshacerse del profesorado obsoleto mediante prejubilaciones, traslados y despidos, exigir a las universidades eliminar titulaciones con poca demanda o duplicadas/triplicadas en la comunidad autónoma, y financiar suficientemente la investigación de calidad. Y si realmente hay que ahorrar, exigir a las universidades que lo hacen en actividades secundarias (deporte, cultura, guarderias, actividades sociales, etc.), pero no en sus objetivos primarios, que son proveer una docencia y una investigación básica de calidad, y innovación útil. En estas partidas hay que aumentar la financiación, y mucho, si queremos salir del retroceso económico actual y evitar futuras crisis.
Mark van Raaij, socio de la AACTE
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