“¡Que inventen ellos!”. Sobre la investigación y los contratados del programa “Ramón y Cajal”

David Barrado y Navascués

Desde la famosa y desdichada frase de Miguel de Unamuno ha pasado largo tiempo.  Casi un siglo. Ciertamente las cosas han cambiado mucho en España. ¿O no?…

Comento con mis amigos José Ramón e Inma la obra de Santiago Ramón y Cajal “Los tónicos de la voluntad”. Si actualizásemos algo el lenguaje, casi cualquiera de sus paginas se podría subscribir en la actualidad. Dan ganas de llorar.

Al menos ahora en España hay bastante medios materiales. Pero desde mi punto vista existen dos problemas muy graves de difícil solución: la gestión y la carrera científica.  El primero es totalmente nefasto. Los recursos públicos se dilapidan sin sentido debido a la falta de sistemas más ágiles. Es un problema endémico de la administración española. Tal vez se solucione cambiando el estatuto legal de los Organismos Públicos de Investigacion (OPIs) por Agencias Nacionales, cambio proyectado por el gobierno.  En cuanto a la carrera del investigador… ¿qué puedo decir que no se haya dicho ya?

Como investigador del programa Ramón y Cajal que se encuentra en su último año de contrato, el problema me atañe directamente. Cuando solicité el contrato se daba por entendido que si superaba las evaluaciones (cuatro hasta el momento) se me estabilizaría en el sistema de Ciencia y Tecnología. Pero el anterior gobierno no dijo cómo, y el actual, aunque ha habilitado un programa específico, el “programa I3“,  no ha tenido en cuenta todas las casuísticas y las limitaciones legales de entidades tales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Así que es posible que el próximo mes de diciembre tenga que dejar mi equipo de investigación, mis estudiantes, mi proyecto. Es posible incluso que tenga que regresar a Estados Unidos, abandonándolo todo. Hace unos días, la ministra de Educación y Ciencia, durante la firma de la incorporación de España al Observatorio Austral Europeo, comentaba que el gobierno está haciendo un esfuerzo en I+D. Ciertamente, hay que reconocer que así es.  Sin embargo, afirmó  que la situación de los contratados del programa “Ramón y Cajal” estaba resuelta gracias al nuevo “programa I3″.  Sí, el esfuerzo inversor del MEC es real, el interés por mejorar la carrera investigadora está ahí. Pero reclamo algo mas de imaginación, de flexibilidad.  Porque en mi caso, y no soy el único, este programa no se puede aplicar a pesar de haber superado la evaluación sin ningún problema. No, señora ministra, el “problema” sigue existiendo.

ENLACES:
Los investigadores del programa Ramón y Cajal en el área de Astrofísica
Réquiem por un investigador
Francia y España: diferentes tipos de carreras científicas
A golpes: los investigadores RyC, su estabilización y los jueces
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