Prim, el duque de los Abruzzi, Madrid, el Ruwenzori y el astrónomo

David Barrado y NavascuésSe dice que una cadena humana de seis personas une a cualquier par de individuos localizados en diferentes partes del planeta. ¿Existe algo similar a nivel histórico?

Tal ve sí, tal vez sea posible establecer conexiones entre diferentes situaciones y personajes, por muy alambicadas que estas sean. Como juego no deja de ser original. Aquí va la mía.

Tras la expulsión de Isabel II en 1868, España entra en un período aún más convulso políticamente. Un año más tarde, las Cortes constituyentes proclaman la nueva constitución, en la que se declara al país  como una monarquía constitucional. En 1870, tras una complicada búsqueda con implicaciones internacionales, se proclama a Amadeo de Saboya, de 25 años, como rey de España. El apoyo del general Prim i Prats, entonces presidente del consejo de ministros y verdadero árbitro de la situación del momento,  es crucial para ello. Sin embargo, Prim, cuya vida es extraordinariamente interesante, muere en un atentado de incierta autoría antes de que el nuevo rey llegue a España. Sin prácticamente apoyos políticos, sin conocer el país ni la lengua, Amadeo abdica en 1873.

Justamente ese año nace su tercer hijo, Luis Amadeo, duque de los Abruzzi,  en Madrid. El es uno de los fundadores del alpinismo moderno, recorriendo el Africa oriental y el Himalaya. Su exploración del Karakorum,  al noroeste de Pakistán, es épica. Este año se cumple el primer centenario de su ascensión al monte Margherita, de 5109  metros en el Ruwenzori (es el tercero más alto de Africa),  las Montañas de la Luna,  en  Uganda.


El mítico rio Indo, en el noroeste de Pakistán, en el punto donde se encuentran tres de las principales cordilleras del mundo: Himalaya (derecha), Karakorum (izquierda) e Hindu Kush (detrás). Foto DByN.

Supongo que los astrónomos sentimos una atracción especial por las montañas, no solo por el hecho de que sean sitios ideales para realizar observaciones. Me viene a la memoria ahora las exploraciones de Charles Piazzi Smyth, astrónomo real de Escocia y pionero de la Astronomía infrarroja, y que  a mediados del XIX recorrió Tenerife y Madeira buscando localidades adecuadas para sus experimentaciones.

Sin proponérmelo, parece ser que sigo algunos de los pasos de Luis Amadeo. El año pasado estuve en el Karakorum, recorriendo el glaciar del Baltoro. Y hoy mismo me marcho a  Uganda, al Ruwenzori. Mucho ha cambiado el alpinismo en 100 años. De hecho, esos trayectos son ahora relativamente sencillos, aunque siguen siendo igualmente impresionantes.


El K2, segunda montaña más alta del mundo, localizada entre Pakistan y China, visto desde Concordia, en el glaciar del Baltoro.  Foto DByN.

En cualquier caso, querría que esta entrada fuera mi pequeño homenaje a Luis Amadeo, y también como recordatorio de las posibilidades perdidas por nuestro país debido a las ineptitudes de políticos y poderes fácticos.

En fin, hasta dentro de unas semanas. Adjunto un par de fotos del Karakorum. Espero poner otras, igualmente impresionantes, del Ruwenzori después de mi regreso a Madrid

PD:

Ver también en el CBE “Cartógrafos y exploradores: Ptolomeo y las fuentes del Nilo”

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Comentarios

Pues que sepas que sí, que el mundo es un pañuelo. Que llevo unos meses leyendo tu bitácora sin saber nada, pero hoy he atado cabos y resulta que mi compañero del curro Daniel Cano se va al mismo sitio que tú y el año pasado estuvo en el mismo sitio que tú. Así que deduzco que os vais juntos y que seguramente yo te conozca de alguna fiesta en su casa….si es que el mundo es un pañuelo. Cuidaros, sacad buenas fotos y volver…..nos veremos a la vuelta.

En efecto, Manual. Daniel y yo somos amigos desde la carrera y nos marchamos juntos esta misma tarde a Uganda. El es un excelente fotógrafo, así que espero que sea él quien deje un mejor testimonio de nuestro viaje.

Y gracias por leernos.

Estimado David,

No son siete sino seis. Seis grados de separación. Mas detalles pueden verse en :

http://en.wikipedia.org/wiki/Six_degrees_of_separation

Mas información puede encontrarse en el mensaje:

http://weblogs.madrimasd.org/complejidad/archive/2005/12/18/10937.aspx

y en particular en el libro: Six Degrees: The Science of a Connected Age, Duncan Watts, W. W. Norton & Company 2004

Un saludo,

Miguel A. F. Sanjuán

Suerte "montañero". Un inciso a tu introducción. Un pequeño error de fechas en el segundo tercer párrafo.

Pero especialmente el "6 o el 7" se da también en las pandemias. Si cada uno infectara a seis o siete personas durante seis o siete pasos (ese a otros tantos). Se ha encontrado también en citaciones. No recuerdo ahora si he hablado ya de la "Miller Rule": the Magic Number Seven plus minus two". Si no lo he hecho hablando de clasificaciones de suelos, de debo harcelo, ahora mismo busco (título por cierto de una conferencia que dí en Filadelfia aplicada a las clasificaciones). Tengo el trabajo y puedo enviártelo (el original de Miller, me refiero).

David buen viaje, publica luego fotos de glaciares y morrenas y lagos terminales (ya están los pelmas pidiendo cosas)y sobre todo vuelve sanito y descansado (psíquicamente me refiero). Yo soy amigo de Jerénimo López, por hablar de montañismo, con el que publiqué algunas cosas hace ya años.

Un abrazo y Buen viaje

Juanjo Ibáñez (me dejas solo creo)

Muchas gracias por la correccion sobre las conexiones entre personas. Hago el cambio y tambien el de unas fechas en las que me ha bailado el numero (1870).

Tal vez el rpoximo año nos tengamos que poner de acuerdo para que haya gente escribiendo en los blogs de la CAM ;)

Ya de regreso del Ruwenzori…

Los que han oído hablar de dicha cordillera utilizan el nombre que Burton y Speke adoptaron de los locales: "las montañas de la luna". Nada que ver un paisaje con otro. Pocos mukonchos hubiesen podido imaginar qué aspecto tenía nuestro (ahora) satélite (y después quizás planeta). El nombre surge de la leyenda que cuenta cómo la luna, en su viaje hacia el Congo, descansa entre las montañas y permanece siempre en tierra bukoncha.

Sin embargo, el otro nombre local por el que se la conoce, "hacedora de lluvia", describe con precisión cuál es su verdadero propósito en este aún planeta tierra (ojo con las definiciones, que igual nos despertamos con una sopresa antropofóbica y acabamos viviendo en un satélite azul): aprotar parte del caudal de los ríos Nilo, Congo y Zambeze.

Unas montañas pasadas por agua, tanto como las vacaciones de cualquier incauto que se acerque por allá en una estación poco húmeda. Y es que hacerlo en la época de lluvias es más que una temeridad: una misión imposible dentro de la disciplina del subpantanismo deportivo.

A pesar de los problemas que conlleva, bendita sea la sequía por una sola semana… A disfrutarla…

Daniel

(requerido)

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