La búsqueda del MODH y sus obvios peligros (sobre la ignorancia)

Los astrofísicos  y planetólogos estamos empeñados en una búsqueda de una sustancia extraordinariamente interesante, pero que presenta numerables peligros: está presente en la lluvia ácida, contribuye al efecto invernadero, disuelve casi todo lo que toca, puede resultar fatal si se inhala, provoca quemaduras muy graves cuando se presenta en estado gaseoso … su acrónimo es MODH (DHMO en inglés).

Probablemente insistamos en su búsqueda porque la encontramos en  procesos frecuentes aquí, en la Tierra. Sin embargo, su uso ha sido puesto en cuestión en los últimos tiempo debido a su aparente peligrosidad, especialmente por algunas organizaciones en el mundo anglosajón: desde un parlamentario australiano, hasta ayuntamiento californianos, pasando por algún miembro del partido verde de Nueva Zelanda. Entre los numerosos problemas que presenta es que pasa con mucha facilidad inadvertido, debido a que se suele presentar en una versión incolora, sin olor o sabor.

Contrariamente a lo sucede con otras sustancias, la percepción del MODH es negativa y es fácil conseguir apoyo para su prohibición. Uno de  los primeros ejemplos, y probablemente el más ilustrados, lo proporcionó el joven Nathan Zohner, un estudiante de 14 años de Idaho, EEUU. Nathan distribuyó una solicitud entre sus compañeros para prohibir o controlar este compuesto químico. El 86 % apoyó, probablemente sin titubear, la propuesta; y solo un 2% se negó, supongo que afirmando que el MODH es un componente vital no solo para nuestra sociedad tecnológica, sino también para la vida misma.

En situaciones similares se suele observar una clara dicotomía, un enfrentamiento entre aquellos que apoyan el uso de una tecnología y los que se oponen debido a las incertidumbres que entraña. En muchas ocasiones es difícil posicionarse, ya que el debate se suele convertir en uno muy viciado, en donde los intereses económicos y el beneficio a corto plazo pueden cegarnos fácilmente, con desastrosas consecuencias a medio o largo plazo.

Afortunadamente, en el caso del MODH la decisión es fácil, ya que esta sustancia es conocida como monóxido de dihidrógeno. Sencillamente, agua.

La historia, real y que se ha convertido en un clásico,  nos ilustra de lo fácil que se puede engañar con hechos incontrovertibles a un grupo ignorante, sin formación cientifico-técnica, apelando a los sentimientos y a miedos atávicos. Solo una educación de calidad puede proporcionar las herramientas adecuadas para poder movernos en un mundo cada vez más complejo.

 

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