Cambio climático: el programa Copernicus de la ESA

El pasado día 22 se celebró en el planeta el Día de la Tierra, una iniciativa que se lleva honrando desde el año 1970. En esa misma fecha se firmó en la sede central del Naciones Unidas el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, cuyo objetivo primordial es que la temperatura media del planeta no se incremente más de dos grados. ¿Es suficiente este acuerdo? ¿Qué está ocurriendo y qué se está haciendo para evitar las consecuencias negativas?

El acuerdo ha sido firmado por 171 países, aunque solo una docena lo ha ratificado hasta el momento. Sin embargo, aunque el objetivo es que el incremento de la temperatura media del planeta solo sea de 2 grados hasta el final de este siglo, cuando lo conveniente sería una cifra próxima a 1.5 grados, los compromisos propuestos por los diversos países implican que se puede alcanzar los 2.7 grados. Un escenario nefasto que implicaría no solo una modificación substancial de numerosos ecosistemas de los que dependemos de manera directa o indirecta, sino múltiples desastres ambientales y un altísimo coste económico y, lo que es más dramático, humano.

Correlación entre las medidas de CO2 y la temperatura media. Global Warming Facts and Our Futures y Kurt Cuffey, University of California, Berkely.

 

Es un tópico afirmar que los inviernos antes eran mucho más duros y que los veranos se alargan ahora casi de manera interminable. Sin embargo las experiencias personales no son contrastables. Los datos objetivos sí, e indican que la temperatura media global está ascendiendo rápidamente. La razón primordial es la emisión de dióxido de carbono o CO2, un gas producido por la combustión de los combustibles fósiles. Esta subida está provocando que el metano atrapado en los fondos oceánicos y en la tundra siberiana comience a liberarse. El metano es otro gas que provoca el efecto invernadero que es en última instancia el responsable del calentamiento global. Este gas es unas 21 veces más potente que el CO2  y por tanto sus consecuencias serían extremadamente graves.

 

El casquete polar bajo mínimos, según medidas tomadas con satélite Global Change Observation Mission 1st–Water (“Shizuku”), perteneciente a la agencia espacial japonesa (JAXA)

El casquete polar bajo mínimos, según medidas tomadas con satélite Global Change Observation Mission 1st–Water (“Shizuku”), perteneciente a la agencia espacial japonesa (JAXA).

Uno de los diagnósticos más fidedignos de que algo está cambiando se encuentra en el polo norte. El océano ártico se encuentra recubierto por una capa de hielo cuyo grosor y extensión varía de manera estacional. Su monitorización se realiza con diversos satélites de la agencia espacial europea, la japonesa y la americana (ESA, JAXA y  NASA, respectivamente). Tras el verano y el deshielo, la superficie sólida se reduce a su mínimo tamaño. El pasado mes de septiembre se ha vuelto a alcanzar, lamentablemente, otro récord: el casquete polar se ha reducido en aproximadamente un tercio respecto a la media histórica. No solo se existen proyectos para líneas de transporte oceánicas polares, siguiendo el conocido Paso del Noroeste, abierto por primera vez hace 9 años, también las naciones con límites con este océano se han lanzado a una campaña de reclamaciones territoriales de las plataformas oceánicas con objeto de tener acceso a los recursos naturales que con anterioridad se encontraban sellados bajo el hielo y las duras condiciones climáticas. Todo ello en un ecosistema extremadamente frágil.

 


Lanzamiento del Sentiel-1B.

 

La ESA ha desarrollado un programa de monitorización del planeta basado en diferentes tipos de satélites, dentro de su programa Copernicus. Desde abril del 2014 se han puesto en distintos tipos de órbitas los Sentinel-1A, 2A y 3A. . El 25 de abril se ha producido el el lanzamiento del Sentinel-1B, cuya misión es la observación de la Tierra desde una órbita que pasa sobre los polos. Para ello dispone de un poderoso radar que permite visualizar diferentes fenómenos naturales de manera complementaria a las misiones anteriores. A lo largo de los próximos meses se producirán los lanzamientos de los Sentinel-2B y 3B, lo que completará una flota de naves que permitirán un seguimiento del estado de nuestro planeta casi en tiempo real.


El cartografiado secuencial de los Sentinel-1 según orbital alrededor de los polos.

En cualquier caso, las misiones científicas solo relatan lo que está ocurriendo con el clima, permitiendo un diagnostico eficaz y facilitando la implementación de políticas que eviten desastres medioambientales. Pero son los acuerdos ambiciones, su implementación y, en ultima instancia, el papel de cada gobierno y de cada ciudadano, los que marcarán el futuro del planeta  y, con él,  el de la propia sociedad.

 

David Barrado Navascués

@David_Barrado

 

 

PD: una versión de este artículo ha aparecido en BEZ.

¿Es suficiente el Acuerdo de París para combatir el calentamiento global?

 

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Comentarios

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En cualquier caso, las misiones científicas solo relatan lo que está ocurriendo con el clima, permitiendo un diagnostico eficaz y facilitando la implementación de políticas que eviten desastres medioambientales.

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