Rosetta, el éxito de la ciencia y la tecnología europea

El pasado 30 de septiembre Rosetta, una nave de la Agencia Espacial Europea, concluyó su misión al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Rosetta se desconectó después de posarse suavemente y enviar sus últimos datos a la Tierra. Durante el descenso, tomó unas impresionantes imágenes. Durante los más de dos años de misión ha contribuido de manera esencial para que entendamos las propiedades y el origen se este tipo de objetos, reliquias de la formación del Sistema Solar.

 

Crédito ESA

Rosetta se lanzó en el año 2004 y realizó un largo viaje a lo largo de nuestro sistema planetario en el que realizó aproximaciones al planeta Marte, la Tierra, y a los asteroides Steins y  Lutetia. En agosto de 2014 llegó a su destino y meses más tarde, el 12 de noviembre, envió la sonda Philae a la superficie del mismo, en un hito científico y tecnológico sin precedentes. En los dos años de operaciones ha producido una ingente cantidad de datos con su variado conjunto de instrumentos, información que tardará años en ser digerida pero que ya ha cambiado nuestra visión de estos fascinantes objetos.

Los antecedentes y los resultados de Rosetta

La primera misión espacial que pasó junto a un cometa fue la americana International Cometary Explorer (ICE), que pasó a 7890 km del cometa Giacobini-Zinner el 11 de septiembre de 1985. Sin embargo, el mayor esfuerzo internacional hasta la fecha fue realizado con el famoso cometa Halley, que fue visible a simple vista en 1986. Misiones rusas (Vega1- y Vega-2) o  japonesas (Sakigake y Suisei) realizaron aproximaciones entre 8000 km y 7 millones de km. Pero fue la misión Giotto de la ESA la que obtuvo las mejores imágenes al aproximarse a solo 600 km al núcleo del cometa. En 1992 paso a solo 200 km del cometa Grigg-Skjellerup.

Eyecciones de material del cometa 67/P, observadas por Rosetta. Según se ha ido aproximando al Sol, el cometa fue aumentado su actividad, lo que complicó extraordinariamente el control de la nave. Créditos: OSIRIS: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA; NavCam: ESA/Rosetta/NavCam.

 

Desde entonces ha habido otras misiones lideradas por NASA: Stardust tomó varias muestras de los alrededores del cometa Wild 2 en el 2004 y las trajo de vuelta a la Tierra dos años más tarde, para terminar visitando el cometa Tempel 1 en el 2011. Deep Impact estaba compuesto de dos artefactos, uno de los cuales colisionó de manera programada con el cometa Tempel 1 mientras el otro analizaba la región expuesta por el impacto. Con posterioridad visitó los cometas Hartley, Garradd e ISON en el 2012, 2013 y 2014, respectivamente. Todas estas visitas contribuyeron de manera substancial a la comprensión de las características de este tipo de objetos. Sin embargo abrieron más interrogantes que los que respondieron.

Rosetta, tras un largo viaje de 10 años, fue el  primer artefacto humano en orbitar alrededor de un cometa, y no siendo solo un encuentro de duración limitada como los anteriores. La nave ha sobrevivido y operado en unas condiciones muy duras durante 786 días, antes de su desconexión programada.

Durante esos más de dos años ha obtenido unos impresionantes resultados científicos. Así, se ha encontrado que no posee un campo magnético propio, al contrario que la Tierra. Además, después de medir la relación isotópica del agua del cometa (la proporción de hidrógeno y de deuterio, una variante rara de aquél), parece claro que el agua no proviene de este tipo de cometas, como antes se pensaba. Otra sorpresa la proporcionó la forma, que incluye dos lóbulos bien diferenciados de distinto tamaño, que se formaron de manera independiente y que dieron lugar al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko debido a una colisión a baja velocidad. Finalmente, se ha detectado glicina, un aminoácido esencial para la vida, así como otros componente orgánicos.

La epopeya de Philae

Como compañero de Rosetta viajó al cometa el módulo de descenso Philae, que bajó hacia la superficie con una velocidad de aproximación de 1 m/s, lo que equivale a algo más rápido que un paseo. La sonda lanzó dos arpones nada más tocar la superficie para anclarse, pero no funcionaron de manera correcta y dio varios saltos hasta posarse en una orientación incorrecta en una zona sombreada. Por tanto, solo pudo operar durante las 60 horas que duró su batería y su posición impidió que tomara muestras de la superficie. Pero, como beneficios inesperado, los instrumentos tomaron medidas de los distintos puntos de contacto y se pudo realizar un completo cartografiado del interior del cometa

Descenso y fin de la misión

Tras un recorrido de 8 mil millones de kilómetros, la misión Rosetta tenía que llegar a su fin porque, al seguir alejándose del Sol, la energía recolectada por sus paneles fotovoltaicos no hubiera sido suficiente para operar sus instrumentos. Por otra parte, la posición relativa entre Rosetta y la Tierra, con el Sol a mitad de camino, iba a provocar que no hubiera comunicaciones durante un mes. Aunque cuando se planteó la misión hace más de una década no estaba planteado un descenso, el quipo de control de ESOC, en Alemania, y ESAC, en Madrid, decidieron optimizar los resultados y ejecutar un aterrizaje suave sobre la superficie.

Cometa desde una altura de 8.9 km. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Las complejas maniobras se iniciaron a 19 km de altura y mientras la nave se acercaba a la superficie con una velocidad de solo 30 cm por segundo, un paso lento, varios instrumentos tomaban datos sobre el plasma, el polvo y el gas que se encuentra rodeando al núcleo, mientras que el primitivo ordenador de abordo comprimía la información para que fuese transmitida inmediatamente a la Tierra.

 

El resultado final, con unas maniobras perfectas pese a su extraordinaria complejidad por el ambiente y la presencia de un campo gravitatorio débil pero muy problemático por su falta de uniformidad, ha sido un clímax que ha puesto un broche de oro a una misión que por sus resultados científicos y técnicos ha mostrado claramente la gran capacidad de la ciencia espacial europea, como también lo ha sido los recientes resultados de la misión Gaia. Ciertamente, en Europa se puede cuando existe voluntad para conseguir cualquier objetivo.

 

David Barrado
@David_Barrado
PD: Versión del artículo publicado en bez.es

 

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