La exploración de Marte: el papel de España

El pasado mes de noviembre la Agencia Espacial Europea, en colaboración con su homóloga rusa, puso en órbita alrededor de Marte la nave TGO, parte de ExoMars 2016. También intentó, de manera fallida, el aterrizaje del módulo Schiaparelli, un demostrador tecnológico que tenía que poner a punto la futura misión ExoMars 2020. España ha participado en ambos ingenios a diferentes niveles.

Científicos y tecnólogos ultimando la sonda de NASA InSight, que estudiará el interior del planeta rojo a partir del año 2018 y que también incluye participación española. Crédito NASA.

Así, diferentes grupos científicos y varias empresas españolas han colaborado o lo están haciendo en las misiones de NASA Curiosity, InSight y Mars 2020 Rover, y en las de ESA ExoMars 2016 y ExoMars 2020, tanto en el diseño y construcción  como en la explotación científica. InSight, una estación geodésica que estudiará el interior del planeta, se lanzará en el 2018, mientras que tanto la europea ExoMars 2020 como la norteamericana Mars 2020 tienen previsto depositar sendos rovers en la superficie del planeta rojo en ese año. Otros conceptos, como METnet, una completa red meteorológica, se encuentran sobre el tablero de diseño.

La participación española se ha especializado en varios nichos: monitorización de la atmósfera con estaciones meteorológicas, antenas de alta ganancia para la comunicación, escudos térmicos para el descenso de las sondas y electrónica, entre otros elementos de diversos instrumentos.  En algunos casos, la responsabilidad de todo un instrumento recae en un instituto español, que incluso llega a coordinar la participación de otros centros. Así, se ha participado en los instrumentos TGO/NOMAD, Schiaparelli/DREAMS y Schiaparelli/AMELIA, todos incluidos en ExoMars 2016; las estaciones meteorológicas TWIN, REMS, y MEDA, de la estación geofísica InSight y de los vehículos Curiosity y MarsExpress 2020; y los elementos MAG-TRACE, METEO-DRM y HABIT de ExoMars 2020, en lo que constituye la participación española más ambiciosa hasta la fecha. Una mención especial merece el instrumento Raman Laser Spectrometer o RLS, un novedoso concepto liderado por el Profesor Fernando Rull, catedrático de la Universidad de Valladolid. Llegará a Marte a bordo del rover de ExoMars 2020 y que determinará la composición química de los minerales de su superficie con objeto de buscar indicios de actividad biológica. Así, distintos departamento en las universidades de Granada, Complutense, Valladolid, Alcalá de Henares; el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial  (INTA) o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto el Centro de Astrobiología, que depende de aquéllos, han creado un ecosistema de investigación con suficiente relevancia para competir y poder participar en estas complicadas misiones espaciales.

Recreación artística del rover que viajará hasta Marte con la misión ExoMars 2020. Crédito ESA.

La participación española se ha especializado en varios nichos: monitorización de la atmósfera con estaciones meteorológicas, antenas de alta ganancia para la comunicación, escudos térmicos para el descenso de las sondas y electrónica, entre otros elementos de diversos instrumentos.  En algunos casos, la responsabilidad de todo un instrumento recae en un instituto español, que incluso llega a coordinar la participación de otros centros. Así, se ha participado en los instrumentos TGO/NOMAD, Schiaparelli/DREAMS y Schiaparelli/AMELIA, todos incluidos en ExoMars 2016; las estaciones meteorológicas TWIN, REMS, y MEDA, de la estación geofísica InSight y de los vehículos Curiosity y MarsExpress 2020; y los elementos MAG-TRACE, METEO-DRM y HABIT de ExoMars 2020, en lo que constituye la participación española más ambiciosa hasta la fecha. Una mención especial merece el instrumento Raman Laser Spectrometer o RLS, un novedoso concepto liderado por el Profesor Fernando Rull, catedrático de la Universidad de Valladolid. Llegará a Marte a bordo del rover de ExoMars 2020 y que determinará la composición química de los minerales de su superficie con objeto de buscar indicios de actividad biológica. Así, distintos departamento en las universidades de Granada, Complutense, Valladolid, Alcalá de Henares; el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial  (INTA) o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto el Centro de Astrobiología, que depende de aquéllos, han creado un ecosistema de investigación con suficiente relevancia para competir y poder participar en estas complicadas misiones espaciales.

El tejido industrial

En la parte industrial, un número relevante de empresas, coordinadas desde el Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI), encargado de gestionar la participación española en la Agencia Espacial Europea, han creado un tejido industrial competitivo capaz de hacer frente a estos desafíos. Según el Ministerio de de Economía, Industria y Competitividad en la industria española del espacio hay 500 empresas que han generado unos 20,000 puestos de trabajo altamente cualificados. Entre las mismas destacan por su participación en la exploración de Marte Airbus Defence and Space (CRISA y CASA), RYMSA, TAS-E, Iberespacio, SENER o GMV. Ejemplos que claramente demuestran que es posible pasar de una economía basada en el turismo y la construcción a otra que descansa en la sociedad del conocimiento. Solo es necesario la decidida voluntad política y la adecuada y estable financiación.

 

David Barrado
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
@David_Barrado

 

 

 

 

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Comentarios

Wow, no sabía que España también colaboraba con la explotación en Marte, me siento muy orgullosa de mi país.
http://blogdothiago.com/aprender-a-tocar-teclado/

Muy bueno, me parece muy bueno que la exploración espacial sea democrática, cada país ofrece lo que tiene de mejor para contribuir en el proyecto.

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