‘Divulgación’

Ciencia en Radio Círculo: demos la cara por ella…

Allá por diciembre de 2008 recibí un correo de Ana Amo y Óscar Hernández en el que me proponían participar en un programa semanal para la divulgación de la ciencia que se iba a comenzar a emitir en la Radio del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ana y Óscar son los padres de “Universo Paralelo”, un programa hecho por amor al arte, mejor, por amor a la ciencia, que cada semana lanza al aire durante media hora un tema distinto: ahí se ha tratado desde el bosón de Higgs al grafeno, desde la teoría del caos en neurociencia al origen y evolución de los números, y en nuestro campo, la Astrofísica, desde el Sol a la expansión acelerada del Universo.

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Colaboración astronauta-robot: Entrenamiento para misiones planetarias

Investigadores europeos con participación del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) desarrollan técnicas de entrenamiento para misiones planetarias. La simulación para las misiones a Marte se llevará a cabo en el “análogo marciano” de la zona del río Tinto (Huelva)

¿Cómo entrenar en la Tierra de manera más realista a los astronautas para las misiones a planetas lejanos? ¿Cómo les pueden apoyar los robots en el espacio? Las respuestas a estas preguntas serán desarrolladas por un equipo de investigadores europeos bajo la dirección del Centro Alemán de Investigación de Inteligencia Artificial (German Research Center for Artificial Intelligence, Deutsche Forschungszentrum für Künstliche Intelligenz, DFKI) en el proyecto de la UE que acaba de empezar “MOONWALK”. El objetivo de este proyecto es el desarrollo y ensayo de tecnologías para futuras misiones tripuladas a la Luna o Marte. MOONWALK se centrará en la cooperación robot-astronauta para actividades relevantes como es la toma de muestras de suelo. Los astronautas están limitados en sus movimientos debido al traje espacial presurizado y a la reducida gravedad en la superficie.

 

En las simulaciones terrestres de misiones a la Luna y Marte supone un enorme desafío la recreación de las restricciones operativas tales como la gravedad reducida o el retardo de la comunicación entre los astronautas y el control de la misión en la Tierra. Dos campañas están previstas en MOONWALK para emular algunas de las condiciones que los astronautas se encontrarán en las futuras caminatas espaciales: Ensayos bajo el mar en la costa de la ciudad francesa de Marsella, donde se llevarán a cabo actividades extravehiculares (EVA) de la superficie lunar; y en el paisaje rojizo de las minas de Río Tinto (Huelva, España), donde las operaciones se centrarán en procedimientos de muestreo y análisis astrobiológicos.

“Estas simulaciones en la zona de Río Tinto pueden ayudar a preparar futuras misiones tripuladas al planeta Marte”, comenta Víctor Parro, investigador del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), participante en el proyecto. Los astronautas llevarán un traje espacial de simulación que recrea las características de un verdadero traje espacial presurizado. La comunicación y la cooperación entre los astronautas y un ayudante robótico serán probados y entrenados en ambos escenarios. También se discuten las posibilidades de trabajar en cooperación con la NASA para futuras simulaciones de misiones conjuntas.

Sobre MOONWALK

MOONWALK es un consorcio formado por siete organizaciones europeas: Centro de Innovación Robótica DFKI en Bremen (coordinador del proyecto), COMEX en Francia (coordinación técnica), EADS en Gran Bretaña, LIQUIFER Systems Group en Austria, Space Application Services en Bélgica, NTNU Centro Interdisciplinario de Investigación Espacial de Noruega, y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) de España. El programa, de tres años de duración, se financia con 3,1 millones de euros por la Comisión Europea en el marco del 7º Programa Marco de la actividad ESPACIAL.

Contacto:

Dr. Víctor Parro, Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)

Unidad de Cultura Científica del CAB: Luis Cuesta

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“De la Tierra a la Luna”, o el viaje a ninguna parte de la ciencia en España

Hace unas semanas una compañera se despedía de su carrera científica en España, en una artículo publicado en un medio nacional que ha tenido gran repercusión y que incluso ha sido reproducido en “The Guardian“. Es verdaderamente lamentable que la ciencia en España sea noticia por cuestiones de este cariz y no por los resultados científico-técnicos que, pese a la crisis y a la extraordinaria disminución de la inversión, se siguen produciendo.

A raíz de este artículo, mi amigo y colaborador Herve Bouy me hizo llegar un párrafo del archiconocido libro “De la Tierra a la Luna”, de Jules Verne. Archiconocido porque se encuentra en el imaginario popular, aunque no son tantos los que lo han leído. La verdad es que, tristemente, el texto, extraído del capítulo XII,  hace una devastadora referencia a España, y que lamentablemente sigue teniendo una desoladora actualidad:

Respecto a España, no pudo reunir más que ciento diez reales. Dio como excusa que tenía que concluir sus ferrocarriles. La verdad es que la ciencia en aquel país no está muy considerada. Se halla aún aquel país algo atrasado. Y, además, ciertos españoles, y no de los menos instruidos, no sabían darse cuenta exacta del peso del proyectil, comparado con el de la Luna, y temían que la sacase de su órbita; que la turbase en sus funciones de satélite y provocase su caída sobre la superficie del globo terráqueo. Por lo que pudiera tronar, lo mejor era abstenerse. Así se hizo, salvo unos cuantos realejos.”

Creo que las palabras de Verne son todo elocuencia, el “déjà vu” es bastante inquietante, incluyendo la referencia a los ferrocarriles. Ahora nos toca a nosotros reflexionar y extraer las pertinentes conclusiones. Y, lo que es más importante, las acciones adecuadas. Mientras tanto, se anuncia una mejora en la financiación de la ciencia (ver declaraciones) y, por primera vez, parece ser que la sociedad española confía en los científicos, evaluándolos con la nota máxima  en comparación con otros grupos. Esperemos que, por fin, haya una cambio real y a largo plazo.

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Calar Alto: profesionalidad y calidad humana

En las últimas semanas hemos recibido bastantes noticias sobre el futuro –negro si nadie no lo remedia- del Observatorio de Calar Alto. La comunidad astronómica se ha unido difundiendo varios comunicados para protestar por una decisión arbitraria que deja a esa instalación puntera de la astronomía europea al borde del colapso. Para agravar la situación y hurgar donde más duele, algunos políticos no han tenido empacho en faltar a la verdad para ocultar y tergiversar los hechos e incluso para colgarse medallas de salvadores. Cuando uno se informa de cómo se han sucedido los acontecimientos y cuál ha sido la actitud de algunas personas responsables de la situación actual, la indignación es la más suave de las sensaciones que a uno le asaltan.

Mi primera campaña de observación. Junto a la montura y el espejo del telescopio de 2.2 metros.

Sin embargo no quiero que esta entrada en la Bitácora sea desabrida y caústica. Mi propósito es rendir un modesto homenaje a la profesionalidad y a la calidad humana que siempre he encontrado ahí arriba. Estos días de atrás me he detenido a pensar y aunque no puedo considerarme realmente un astrónomo observacional si me comparo con otros compañeros, me he dado cuenta de que Calar Alto siempre ha estado presente en mi carrera como investigador.

Mi primera campaña en Calar Alto fue de cinco noches en el telescopio de 2.2 m, usando el foco Coudé y placas fotográficas en el tubo intensificador de imagen… ¡sí, placas fotográficas! Acababa de comenzar la tesis así es que como era novato me acompañó Jaime Zamorano, ahora profesor del Departamento de Astrofísica de la UCM. Nos ayudó como astrónomo asistente Agustín Sánchez Lavega, hoy director del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV. Fue divertido y cansado: había que colocar las placas en el portaplacas chupándolas en un borde para ver de qué lado estaba la emulsión, había que correr escaleras arriba para controlar el telescopio desde la consola, escaleras abajo para guiar –a ojo, y con una raqueta con cuatro botones para controlar la ascensión recta y declinación- y luego escaleras abajo de nuevo para revelar las placas… Tan frenética fue la campaña que la última noche hicimos una exposición de 90 minutos sin haber colocado la placa: Jaime creía que la había montado yo y yo creía que la había montado Jaime. Gajes del oficio. En ese viaje conocí a Valerio, el legendario taxista de Calar Alto, que nos dejó. Ahí conocí también a Carlos Eiroa, hoy profesor en la UAM con el que colaboro desde hace bastantes años, que estaba observando con el 1.23, muy probablemente haciendo fotometría de Serpens, su región del cielo favorita.

En la barandilla exterior del telescopio.

La sensación que saqué de allí fue que aquello era fascinante… y lo que me quedó grabado es que en el observatorio había una gente con una profesión sacrificada, que sabía muy bien lo que hacía y que tenía una enorme pasión por la Astronomía. Aquí va un ejemplo. Hace unos años tuve una campaña en invierno con no muy buen tiempo en las dos primeras de las tres noches que me concedieron. La tercera tenía muy buen aspecto, de modo que me propuse completar en la medida de lo posible mi programa. Como en invierno uno vive en el telescopio, encargué algo de cena para, durante una exposición larga, bajar a la residencia, reponer fuerzas, subir de nuevo al telescopio y continuar. Estaba conmigo Felipe Hoyo, uno de los operadores más veteranos del observatorio. La noche era tan buena, con un seeing por debajo del segundo de arco, que los tiempos de exposición eran, como mucho, de 10 minutos. No podía parar de observar, imposible hacer una exposición larga para bajar al comedor. A eso de las 3 de la madrugada Felipe se empeñó en bajar a por mi cena y al traérmela me dijo: “Aquí estamos para ayudarte a que te lleves los mejores datos posibles, así es que no pierdas ni un minuto y dime si tienes algún problema con la cámara o el telescopio que yo te lo intentaré resolver”. Nunca he olvidado eso, porque creo que resume bien la filosofía de ese observatorio: profesionalidad y calidad humana. Eso ha sido una constante en cada una de mis visitas y en mi contacto con todas las personas del centro, desde los integrantes del grupo de Astronomía, operadores y astrónomos, hasta las administrativas y el personal de cocina. Impecable.

Trabajando en la vieja consola de control.

El futuro no pinta bien, ojalá me equivoque, pero pase lo que pase, los trabajadores de Calar Alto deben sentirse orgullosos de su trabajo y del servicio que han prestado a la comunidad astronómica española y a todo aquel que ha recalado allí desde lugares más lejanos.

Mil gracias compañeros.

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El “top 10″ de los descubrimientos desde el observatorio de Calar Alto: una visión personal

1. Imagen directa de un planeta con dos soles

Imagen 1

En Enero de 2007, un equipo investigador de la Universidad de Jena (Alemania) fue capaz de detectar, con el telescopio de 3.5 metros de Calar Alto, un planeta girando alrededor de su estrella que, a su vez, gira alrededor de una segunda estrella (γ-Cephei). Además, el mismo equipo detectó otro sistema similar (HD3651) con la particularidad de que una de las dos estrellas era una enana marrón (una estrella fallida que no ha adquirido suficiente masa como para ser considerada como tal). Fuente aquí.

2. El proyecto ALHAMBRA: desvelando la historia del Universo

Imagen 2El telescopio de 3.5 metros de Calar Alto realizó un impresionante catalogado de más de 650 000 galaxias y unos 5000 cuásares para desvelar la evolución del cosmos. El estudió desvelará cómo el Universo pasó de estar dominado por gas neutro a ser un bullicioso hervidero de estrellas y agujeros negros para, más tarde entrar en la etapa actual de calma, poblado de galaxias, estrellas y planetas como los nuestros. Fuente aquí.

3. Viajando al pasado: observación de una supernova de hace 11 000 años

250px-Cassiopeia_A_Spitzer_CropUna estrella masiva explotó en nuestra Galaxia hace más de 11 000 años y se tendría que haber observado desde la Tierra alrededor del año 1680 (por aquéllo de que la luz viaja a una velocidad finita), pero al parecer casi todo el mundo se perdió el espectáculo. Desde el telescopio de 2.2 metros de Calar Alto, un equipo internacional de científicos empleó el polvo interestelar como una especie de espejo retrovisor que les permitió captar noticias del pasado. Fuente aquí.

4. Un instrumento único en el mundo para analizar la muerte de las estrellas.

NGC7662El instrumento PMAS, situado en el telescopio de 3.5 metros de Calar Alto, es uno de los mejores del mundo y permitió a un equipo de investigadores Instituto de Astrofísica de Potsdam estudiar  la estructura bidimensional de un conjunto seleccionado de cinco nebulosas planetarias de nuestra Galaxia. Las nebulosas planetarias son los restos que nos quedan tras la muerte de una estrella de masa baja o intermedia. Estos enriquecen el medio interestelar por lo que, posteriormente, serán la materia prima para el nacimiento de otras estrellas. Fuente aquí.

5. Aluminizado del telescopio espacial Herschel.

Imagen 3Sí, efectivamente, uno de los telescopios más importantes y relevantes de la última década (el telescopio espacial Herschel) se aluminzó en España y en la planta de aluminizado del Observatorio Astronómico de Calar Alto. Este proceso es el que permite que los grandes espejos de los telescopios sean lo más eficientes posible. Dicha planta es altamente rentable y muchos espejos de importantes telescopios realizan allí su mantenimiento. Fuente aquí.

6. El proyecto CALIFA: respuesta a la estructura de las galaxias

califaEl proyecto CALIFA emplea el telescopio 3.5 metros de Calar Alto para analizar más de 600 galaxias con el instrumento PMAS. Los resultados arrojarán luz sobre el modelado de las poblaciones estelares, restricciones para la historia de la formación estelar, trazado del contenido gaseoso, determinación de la composición química y análisis de los movimientos internos de estos sistemas estelares, entre otros aspectos. Fuente aquí y también aquí.

7. Desvelando la formación de las enanas marrones

Imagen 5En 2007, un equipo internacional de investigadores liderado por el español David Barrado detectó la mejor candidata a proto-enana marrón conocida hasta la fecha, haciendo uso (entre otros)  del instrumento Omega 2000 en el telescopio de 3.5 metros de Calar Alto. Las proto-enanas marrones son, en realidad,  enanas marrones muy jóvenes que resultan fundamentales para comprender el proceso de formación de este tipo de objetos, una incógnita hasta la fecha. Fuente aquí.

8. Detección de la tormenta blanca de Saturno

Imagen 6El instrumento AstraLux situado en el telescopio 2.2 metros de Calar Alto detectó en 2011 la Gran Tormenta Blanca que se desarrolló en Saturno. Investigadores de la Universidad del País Vasco en colaboración con el Centro de Astrobiología (Madrid) realizaron un importante seguimiento y estudio de la gigantesca tormenta (muchísimo más grande que la propia Tierra). AstraLux permitió obtener imágenes de una calidad impresionante, con una resolución similar a la del telescopio espacial Hubble. Fuente aquí.

9. Buceando en la formación estelar a través de chorros de material.

Imagen 7El año pasado, una imagen realizada con el telescopio de 3.5 metros de Calar Alto permitió descubrir un impresionante cúmulo de chorros de materia procedentes de estrellas jóvenes inmersas en un filamento (un hilo de polvo más denso) oscuro en la constelación del Cisne. Estos chorros son expulsados por estrellas extremadamente jóvenes siendo una de las manifestaciones más espectaculares de la formación de estrellas nuevas. Fuente aquí.

10. Confirmación de un planeta de tamaño lunar: Kepler-37b

Kepler-37_1En Febrero de este año se publicó en todos los medios la noticia del descubrimiento de un planeta de tamaño lunar (un poco mayor que nuestra Luna), más pequeño que el menor de los planetas del sistema solar, Mercurio. Este descubrimiento fue posible gracias a una colaboración internacional en la que participaron científicos del Centro de Astrobiología empleando el telescopio de 2.2 metros de Calar Alto y el instrumento AstraLux. El descubrimiento supuso un reto tanto instrumental como científico y abre la puerta a la detección de lunas alrededor de planetas gigantes, entre otros campos. Fuente aquí.

Esto es sólo una muestra de las capacidades que tienen las instalaciones de Calar Alto, un centro científico-tecnológico donde se realizan descubrimientos punteros a nivel internacional. La reducción presupuestaria del acuerdo lo lleva a un cierre prácticamente total, perdiendo toda su capacidad y potencial tanto humano como científico.

Esperemos que algún día, las personas de las que dependen estas decisiones se den cuenta del error cometido, es lo único que nos queda, ¿o no…?

J. Lillo-Box, extraído del blog Eppur si muove

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Una perspectiva del tiempo en una docena de imágenes

Unos pocos segundos, y algo más de  una docena de imágenes (19, para ser exacto) bastan para proporcionar una excelente perspectiva del tiempo y de distintos eventos: desde el “hoy” hasta la formación de la Tierra en el contexto cosmológico, pasando por  la aparición de la actividad biológica.

Gracias, Natalia, por compartir siempre los enlaces más interesantes.

 

 

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El observatorio de Calar Alto: el cielo de Europa

El Observatorio de Calar Alto ha supuesto desde 1975 uno de los pilares del avance de la astronomía española y alemana. La calidad de los cielos del sudeste ibérico, las prestaciones de sus telescopios y la renovación continua instrumental y tecnológica mantienen Calar Alto en la primera línea de la astronomía mundial y le permiten afrontar un futuro prometedor si se conjuran otros riesgos.

 

Panorama de la cumbre del monte Calar Alto con los telescopios e instalaciones anejas del Centro Astronómico Hispano Alemán. Foto Michel Marcelin (Obs. Astr. Marseille-CNRS).

El Centro Astronómico Hispano Alemán (CAHA), más conocido como Observatorio de Calar Alto, es una entidad científica dedicada a la observación astronómica constituida por el Reino de España y la República Federal de Alemania. Su estructura legal de empresa (en concreto, agrupación de interés económico, AIE) la convierte en un ejemplo excepcional en el panorama científico y tecnológico español. España y Alemania comparten en igualdad la responsabilidad de la instalación, a través del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un caso, y de la Sociedad Max Planck (Max-Planck-Gesellschaft, MPG) en el otro. El observatorio está emplazado en el monte Calar Alto, que con sus 2168 metros de altitud constituye una de las cumbres más elevadas de la cordillera bética llamada Sierra de los Filabres y de Baza. Aunque alberga seis telescopios dedicados a investigación, solo cuatro de ellos son responsabilidad del Centro Astronómico Hispano Alemán, con aberturas de 3.5 m, 2.2 m, 1.23 m y 0.8 m. Esta es la estructura organizativa y de gestión del observatorio desde el año 2005. Pero la historia del CAHA hunde sus raíces en otro tiempo, hace ya casi cincuenta años, y ha seguido un largo camino que condujo a la fundación de un recurso científico crucial para la ciencia española, y que cuenta con el potencial necesario para seguir siéndolo. Tras haber visto realizado lo inimaginable para nuestros antecesores, que España albergue y posea el observatorio astronómico más importante que hay en Europa, que Calar Alto siga varias décadas más en la vanguardia científica es ahora una cuestión de «simple» voluntad política.

Países exóticos

Para tratar los orígenes del Observatorio de Calar Alto hay que hacer referencia a dos países que ya no están en los mapas. O que ya no lo están, al menos, en la forma en que aparecían por aquel entonces.

 

Artículo de 1976 en la revista científica Astronomy and Astrophysics en el que Kurt Birkle y sus colaboradores describen las medidas de nitidez de las imágenes (seeing) en los cuatro emplazamientos preseleccionados.

El primero de estos países es la República Federal de Alemania, el estado que hace unas décadas conocíamos más bien como Alemania Occidental. La comunidad científica y política de ese estado abrigaba en la década de 1960 el proyecto de dotarse con observatorios astronómicos de primera línea mundial. Pero para instalar los telescopios mejores y producir con ellos ciencia de vanguardia hay que colocarlos bajo cielos de primera calidad, un recurso con el que la naturaleza no ha adornado Europa central. De ahí que los especialistas alemanes occidentales emprendieran la búsqueda sistemática en pos de los cielos más claros, aventura que acabaría desembocando en la construcción de las instalaciones del Observatorio Europeo Austral en el norte de Chile por un lado, y las de Calar Alto por otro. Alemania Occidental ya no consta en los mapas desde que en 1990 se anexionó Alemania Oriental (la República Democrática Alemana). La República Federal de Alemania ganó de ese modo casi un tercio de su extensión actual.

El segundo país implicado es España. No cabe duda de que lo menos extraño que ha ocurrido en España desde entonces ha sido que el reino ha perdido un tercio de su superficie. ¿Qué cosas no habrán pasado en este país para que hasta tengamos que hacer memoria antes de caer en las circunstancias (Marcha Verde) de una pérdida territorial tan significativa? Cuando Alemania Occidental buscaba un hogar para sus observatorios, nuestro país atravesaba la fase final de la dictadura que había resultado de la más reciente de nuestras guerras civiles. Dejemos de lado otras consideraciones y centrémonos por ahora en las muchas cosas que han mejorado en España desde entonces porque entre ellas, y en un lugar destacado, se encuentra la ciencia en general y la astronomía muy en particular. Y Calar Alto ocupa uno de los papeles centrales en este cambio a mejor.

El cielo de Europa

Como bien saben todas las personas interesadas por la observación del cielo, para tener acceso a todo el firmamento es necesario contar con al menos dos observatorios: uno en cada hemisferio de la Tierra. La comunidad científica y política de Alemania Occidental emprendió una búsqueda sistemática de los emplazamientos mejores. En los análisis se tuvieron en cuenta ante todo criterios de calidad del cielo, aunque también intervinieron consideraciones geopolíticas y de coste. En el hemisferio austral, la disputa entre el norte de Chile y lo que en Alemania llamaban entonces África del Sudoeste (actual Namibia) se resolvió a favor del primero. En el hemisferio boreal se favoreció una instalación en Europa y se sometieron a escrutinio los mejores lugares: la península del Peloponeso en Grecia y algunos lugares del sudeste ibérico. Las estadísticas de noches despejadas, trasparencia del aire y turbulencia favorecieron claramente la segunda opción.

Un investigador alemán de menos de treinta años, Kurt Birkle, fue el responsable del durísimo trabajo de evaluar las condiciones de observación en las cuatro zonas preseleccionadas (España, Grecia, Namibia, Chile). Se cuentan en el lugar anécdotas espectaculares, pero del todo creíbles, sobre la labor heroica de Birkle en aquellos años, a partir de 1968. Hacia 1970 la opción a favor de Calar Alto estaba perfilada y en el año 1972 se firmó el convenio por el que se constituía el Centro Astronómico Hispano Alemán, entidad que empezó a funcionar el año siguiente. La calidad natural intrínseca del cielo nocturno en Calar Alto hace de este lugar el mejor en Europa para la observación astronómica. Alrededor de un 70% del tiempo es útil para la observación. La nitidez de las imágenes (medida de la turbulencia, o seeing) es mejor que 0.8 segundos de arco durante la mitad del tiempo. Las condiciones de extinción (trasparencia) también son favorables, con un nivel de afectación por polvo de origen africano inferior al de otros observatorios comparables. Estas estadísticas se mantienen estables a largo plazo, como lo demuestran los datos acumulados durante ya más de cuarenta años.

Fundación

El convenio original venía a decir, en esencia, que Alemania Occidental lo ponía todo salvo el cielo, el suelo, la carretera y los suministros de electricidad y agua corriente. A cambio la comunidad astronómica española tendría acceso a un 10% del tiempo de uso de las instalaciones. Un 10% podría parecer poco, pero en realidad era muchísimo si se tienen en cuenta dos circunstancias: el reducido número de profesionales capacitados por entonces en España para aprovechar unas instalaciones de este tipo, y lo ridículo del coste de la operación para nuestro país.

En cuanto al dinero, la inversión inicial total efectuada por la República Federal de Alemania se estima en 250 millones de marcos alemanes occidentales del año 1975. Resultan por tanto 125 millones de euros de 1975. Incluso las estimaciones más conservadoras de la inflación acumulada conducen a más de 500 millones de euros del año 2013. Un regalo científico, tecnológico y económico que para España venía, literalmente, caído del cielo. Un ejemplo que debemos tener siempre muy presente cuando se nos plantea la crítica necia de que «la ciencia es cara» porque, como vemos, a veces la ciencia en España, y la astronomía en particular, sale casi gratis.

Interior y exterior del telescopio reflector Zeiss de 1.23 m de Calar Alto. Fotos: Leonor Ana, Fernando Fonseca, Santos Pedraz.

 

La creación del Centro Astronómico Hispano Alemán estimuló la creación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (dependiente del CSIC), constituido en 1975 en Granada con la intención, entre otras, de extraer el máximo partido a las nuevas instalaciones observacionales hispano-alemanas.

El estatuto original del Centro Astronómico Hispano Alemán atribuía toda la autoridad y capacidad de decisión a la parte financiadora, Alemania, desde el Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg (Max-Planck-Institut für Astronomie, MPIA). Aunque había dos co-directores, uno alemán y otro español, la figura hispana suponía no tanto un puesto ejecutivo como una personalidad de enlace con la comunidad científica y política de nuestro país. Aunque el cargo de codirector español lo ocuparon brevemente Félix Lahúlla Forniés y Mariano Moles Villamate, la persona que más tiempo ostentó el título fue Teodoro Vives Soteras.

Parecía en verdad justo y necesario que el puesto con poder ejecutivo, el de codirector alemán, correspondiera desde el principio a quien tanto luchó por el establecimiento del observatorio, Kurt Birkle y, en efecto, así fue desde 1973 hasta 1998. En ese año Kurt Birkle regresó al Instituto de Heidelberg para dedicarse completamente a sus investigaciones científicas, hasta su jubilación en 2003. Desde 2005 levantó, junto con sus colegas del Landessternwarte (LSW) y con apoyo de la Fundación Klaus Tschira, un archivo digital de placas fotográficas de Calar Alto y del LSW, con la intención de hacerlas disponibles para estudios a largo plazo. Un trágico accidente de tráfico terminó con su vida el 1 de enero de 2010.

En abril de 2012 el ayuntamiento de Gérgal, uno de los dos municipios sobre los que está enclavado el observatorio, denominó dos calles en honor de los dos codirectores históricos de Calar Alto, Kurt Birkle y Teodoro Vives. El profesor Vives, nacido en 1926, pudo acudir al acto en persona.

 

Las instalaciones, telescopios e instrumentación

El Observatorio de Calar Alto se extiende sobre la cumbre del monte que le da nombre, en terrenos cedidos por dos municipios de la provincia de Almería: Gérgal al sur y Bacares al norte. La construcción se inició en 1973 y entre sus instalaciones se cuentan laboratorios, oficinas, viviendas, zonas de restauración y administración y un área técnica donde se centralizan diversos servicios como los de calefacción, refrigeración, agua potable, cocheras, almacenes, etc. Pero, por supuesto, las piezas centrales del lugar son los telescopios.

El primer telescopio vio la primera luz en 1975: el reflector Zeiss de 1.23 m de abertura, a la sazón el mayor en propiedad de Alemania Occidental (la República Democrática Alemana contaba por entonces con uno de dos metros). Aprovechando las infraestructuras, España decidió instalar un gran telescopio de propiedad exclusivamente suya, un reflector de 1.5 m de abertura de fabricación francesa (REOSC) conocido desde entonces en el lugar como «la cúpula española». Abundando en la obsesión astronómica que exige basar el prestigio en el tamaño de las cosas, podemos decir que desde que este telescopio vio la primera luz en 1977 España tuvo un telescopio mayor que Alemania Occidental.

Aunque la marca quedó batida bien pronto, cuando en 1979 entró en funcionamiento el reflector Zeiss de 2.2 m de abertura. Hay un gemelo de este aparato en el observatorio de La Silla, en Chile. Cabe comentar que las autoridades alemanas prefirieron esperar a la apertura de este segundo reflector para proceder a la inauguración oficial del CAHA: fallecido el dictador español poco antes, la fotografía del acto reflejaba una imagen mucho más amable para el gobierno alemán, de apoyo al progreso de una nueva democracia europea, personalizada en la figura del nuevo jefe del estado, el rey Juan Carlos I, que asistió en persona al evento.

En 1980 se procedió a la entrega del telescopio catadióptrico de tipo Schmidt. La cámara Schmidt de Calar Alto, con su placa correctora de 80 cm de abertura (espejo de 1.2 m), tiene una historia bien curiosa. Se trata en realidad de un aparato que en su origen (y durante muchos años después, incluso tras el traslado a Calar Alto) perteneció a la Universidad de Hamburgo, en cuyo recinto estuvo instalado desde 1954. El tubo óptico fue diseñado y construido para la Universidad de Hamburgo, en Alemania Occidental, por la rama oriental de la compañía Carl Zeiss (Carl Zeiss Jena), en un ejemplo de que la cooperación científica tuvo ciertas oportunidades incluso por encima del telón de acero en los años más duros de la guerra fría. El mal tiempo habitual en Hamburgo justificó el traslado de este magnífico aparato a Calar Alto, para lo cual hubo que construir una montura ecuatorial adaptada a la latitud del sudeste ibérico. Es interesante que la montura la fabricara la compañía Grubb en el Reino Unido.

Desde 1998, y al igual que el resto de cámaras Schmidt del mundo, la de Calar Alto está fuera de servicio a pesar de mantenerse en perfecto estado de funcionamiento tanto óptico como mecánico, debido al cese de producción de placas fotográficas por la compañía Kodak.

 

El telescopio Zeiss de 2.2 m de Calar Alto. Fotos: Santos Pedraz.

En 1984 empezó a funcionar el buque insignia del observatorio, el reflector Zeiss de 3.5 m de abertura. Con este aparato España pasaba a albergar uno de los telescopios mayores del mundo.

Las personas interesadas por los detalles técnicos apreciarán en las fotos que acompañan el artículo que los telescopios de Calar Alto brindan un catálogo muy completo de monturas ecuatoriales. En lo que se refiere a diseños ópticos, salvo la cámara Schmidt, los tres telescopios hispano-alemanes y el español de 1.5 m son de configuración Ritchey-Chrétien (similar al Cassegrain, con el matiz de que ambos espejos, el primario cóncavo y el secundario convexo, son hiperbólicos). Los tres reflectores hispano-alemanes se produjeron en las factorías de la rama occidental de Carl Zeiss, en Oberkochen.

En el año 2002 entró en funcionamiento en Calar Alto un segundo telescopio de propiedad totalmente española, el reflector de 0.5 m del Centro de Astrobiología.

Los telescopios de Calar Alto son obras maestras de precisión optomecánica. Baste decir que la repetibilidad mecánica del apuntado del telescopio de 3.5 m, con sus 240 toneladas de masa móvil, es del orden de una décima de segundo de arco. Desde el punto de vista óptico, estos aparatos son tan precisos como los que pudieran construirse hoy día. Además, sus sistemas electrónicos y de control se han renovado varias veces a lo largo de la historia. Pero ante todo, lo que mantiene Calar Alto en la vanguardia de la astronomía actual es la continua renovación de los instrumentos que se acoplan a los telescopios. Diseñado en la era fotográfica, este observatorio ha participado de manera activa en las sucesivas generaciones de instrumentos de nueva tecnología: fotometría fotoeléctrica, intensificadores de imagen, dispositivos de carga acoplada (CCD), óptica adaptativa, sensores infrarrojos, espectrógrafos alimentados con fibra óptica…

Las instalaciones anejas a los telescopios se constituyen a veces, por sí mismas, en generadoras de servicios para el exterior del observatorio. Los datos de la estación meteorológica han encontrado aplicaciones y utilidades insospechadas, más allá de la gestión del tiempo de observación, y grandes aparatos como las campanas de aluminizado de espejos han resultado fundamentales para otros observatorios. En Calar Alto hay dos campanas de aluminizado que prestan servicio a los telescopios que hay en la montaña, pero también a otros observatorios de la Península (Sierra Nevada, Montsec, etc.) y de fuera de España. Fabricantes extranjeros traen a Calar Alto sus espejos para aluminizarlos y destaca, entre los aparatos tratados en estas instalaciones, el mayor telescopio espacial construido hasta ahora, el telescopio espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea, cuyos dos espejos recibieron el recubrimiento de aluminio en la campana de vacío del telescopio de 3.5 m en el año 2009.

Al servicio de la comunidad

Calar Alto, al igual que otros observatorios semejantes en todo el mundo, ha estado tradicionalmente al servicio de toda su comunidad de usuarios. Quiere esto decir que cualquier persona que se dedique a la investigación profesional en astronomía en España o Alemania puede solicitar tiempo de uso de los telescopios del CAHA. La diversidad de aberturas y de instrumentos hace de este observatorio un lugar adecuado para multitud de estudios, desde cometas, asteroides o planetas del Sistema Solar hasta los cuásares más remotos. Cada seis meses se abre la convocatoria para solicitar tiempo y un comité internacional y multidisciplinar selecciona las propuestas más prometedoras. Por tanto, con meses de antelación se sabe a qué va a dedicarse cada noche de cada telescopio. La plantilla de observatorio, desde la administración a la electrónica pasando por cocina, astronomía o mecánica, se esfuerza por mantener las instalaciones en condiciones de funcionamiento óptimas todos los días del año, sin excepciones ni fiestas. Quienes ven sus propuestas aprobadas y reciben tiempo de telescopio pueden acudir al observatorio para la toma de datos, una opción que era la única ofrecida en los primeros tiempos del CAHA, pero desde los años noventa se tiende a trabajar más en modo de servicio, lo que quiere decir que la plantilla de astronomía de Calar Alto obtiene los datos y los remite a través de la red informática a las personas titulares de tiempo de observación. Este modo de trabajo presenta ventajas múltiples y se aplica hoy a más del setenta por ciento de los proyectos de observación.

La disponibilidad de tiempo para toda la comunidad científica es lo que ha hecho de Calar Alto una pieza central en el gran avance de la astronomía española en estas décadas. Muchos centenares de artículos científicos y de tesis doctorales se han elaborado en España, Alemania y todo el mundo, sobre la base de datos tomados en Calar Alto, o acerca de desarrollos instrumentales dedicados a este observatorio.

 

Primeras imágenes obtenidas en el mundo del impacto del cometa D/1993 F2 (Shoemaker-Levy) contra Júpiter el 16 de julio 1994. Captadas con el telescopio de 3.5 m de Calar Alto equipado con la cámara infrarroja MAGIC. D.P. Hamilton, T.M. Herbst, A. Richichi, H. Böhnhardt, J.L. Ortiz.

La mayoría de grandes descubrimientos astronómicos actuales son fruto de proyectos a largo plazo que implican a multitud de personas integradas en varios equipos de investigación y que recurren a varios observatorios para obtener los datos. Por eso es difícil, en muchas ocasiones, precisar a qué observatorio se debe atribuir un descubrimiento concreto. A lo largo de su historia Calar Alto ha aportado datos a muchos programas de investigación de la máxima relevancia. Quizá entre ellos quepa mencionar el que fue motivo del premio Nobel de física de 2011, el descubrimiento de que la expansión del universo se produce con un ritmo acelerado, resultado del Supernova Cosmology Project, para el cual se obtuvieron datos con los telescopios e instrumentos de Calar Alto. Si pensamos en hallazgos puntuales, algunos de ellos están reflejados en las notas de prensa del observatorio en www.caha.es, pero merece una mención especial, por su repercusión mediática, la observación del impacto del cometa D/1993 F2 (Shoemaker-Levy) contra Júpiter en 1994: el telescopio de 3.5 m de Calar Alto, equipado con una cámara infrarroja de última tecnología (para la época) fue el primero del planeta en captar imágenes de ese evento y las fotografías del choque tomadas desde Almería aquel 16 de julio dieron la vuelta al mundo.

A partir de 2005: la nueva etapa

A partir del año 2005 Calar Alto vive una etapa nueva en la que España y Alemania participan en condiciones de igualdad. De entonces data la constitución de la empresa con perfil de agrupación de interés económico, y la responsabilidad del CSIC para la gestión de la participación española. Ya no hay un codirector por cada país, sino un director único elegido con criterios científicos de excelencia (han ocupado el puesto Roland Gredel, João Alves y David Barrado Navascués). Cada estado aporta la mitad de los recursos y obtiene a cambio el 50% del tiempo de uso de los instrumentos. Pero no es esta la única y gran mejora que logra España con el convenio nuevo. Antes, cuando Calar Alto era una entidad dirigida en lo esencial desde Alemania, todos los desarrollos instrumentales, con su dimensión tecnológica, industrial y de avance científico e ingenieril, se producían en Alemania. Pero ahora la ingeniería, la ciencia y la empresa española participan también en estos desarrollos. Calar Alto cuenta ya con un espectrógrafo desarrollado íntegramente en España (el instrumento CAFÉ para el telescopio de 2.2 m), y los grandes proyectos instrumentales en desarrollo conllevan una participación española crucial: la cámara infrarroja panorámica PANIC para el telescopio de 2.2 m y el espectrógrafo de alta resolución para la búsqueda de exoplanetas CÁRMENES para el reflector de 3.5 m. Multitud de equipos de investigación y de empresas españolas participan así en estos avances científicos, tecnológicos y empresariales. Calar Alto pasa de ser, como hasta 2005, un laboratorio para proporcionar datos a la ciencia española, a constituir además un laboratorio para el progreso tecnológico.

La preponderancia alemana implicaba también un cierto aislamiento del entorno, hasta el punto de que este observatorio, a pesar de su importancia y de ser anterior a otros muy conocidos en España, resulta poco o nada familiar para el público general, o incluso para el colectivo de aficionados a la astronomía. Por eso desde la entrada del CSIC se ha emprendido una labor de divulgación y sensibilización pública que poco a poco va haciendo que Calar Alto se convierta en referente y seña de identidad de la población circundante en Almería y Andalucía. Por sí mismo o en colaboración con la Fundación Andaluza para la Divulgación de la Innovación y el Conocimiento (Fundación Descubre), Calar Alto ha organizado visitas guiadas, jornadas astronómicas, producción de imágenes con fines divulgativos o educativos, cursos de formación, exposiciones…

 

Dos ejemplos del material educativo y divulgativo producido en Calar Alto recientemente: fotografías obtenidas con el telescopio de 1.23 m de la galaxia espiral M74 (izquierda, APOD 6 abril 2011) y de la nebulosa Anular de la Lira (derecha, APOD 6 noviembre 2009). Otro ejemplo aparece en la portada de este número de la revista. Fotos: Fundación Descubre, Calar Alto, DSA, OAUV / Vicent Peris (OAUV), José Luis Lamadrid (CEFCA), Jack Harvey (SSRO), Steve Mazlin (SSRO), Ivette Rodríguez, Oriol Lehmkuhl, Juan Conejero (PixInsight), Ana Guijarro (CAHA).

Al mismo tiempo se ha establecido una colaboración estrecha con las autoridades andaluzas para la protección de la oscuridad natural del cielo de Calar Alto, el recurso natural original que hace posible la propia existencia de la instalación. El observatorio ha colaborado con la Junta de Andalucía para elaborar una ley avanzada contra la contaminación lumínica y sigue participando de manera muy activa en su desarrollo y promoción.

Perspectivas de futuro

Calar Alto se encuentra en una disposición excelente para seguir brindando a su comunidad de usuarios datos astronómicos de la máxima calidad, desde un emplazamiento excelente, con telescopios de prestaciones inmejorables y con instrumentos de la tecnología más avanzada. La solicitud de tiempo en nuestras instalaciones se mantiene al nivel tradicional y la producción científica en forma de artículos en revistas especializadas y tesis doctorales avanza con buen ritmo. Se prevén desarrollos instrumentales nuevos, ya aprobados, y se trabaja activamente para obtener financiación para el nuevo telescopio Hexa de 6.5 metros (que sería el mayor instalado en Europa) dedicado a sondeos espectroscópicos masivos tanto para astrofísica galáctica como extragaláctica.

La naturaleza regaló al sudeste ibérico los cielos que atrajeron a nuestros vecinos alemanes tanto a disfrutar del sol y la playa en la costa mediterránea como a aprovechar la energía solar en la plataforma experimental de Tabernas, un centro de investigación cercano a Calar Alto, también hispano-alemán y que emplea en esencia el mismo recurso natural. La fortuna y la historia quisieron que la inversión inicial, verdaderamente astronómica, para construir el mayor observatorio que hay en Europa viniera regalada para una España que salía de la larga noche de la dictadura y el subdesarrollo.

Tres décadas después contamos con una comunidad astronómica plenamente desarrollada y empezamos a alimentar el tejido empresarial, tecnológico e ingenieril con retos dignos de un gran país europeo. Todo ello a cambio, en el fondo, de una carretera, un cable y una conducción de agua. Quienes queremos que nuestro país participe en la moderna aventura del descubrimiento de otros mundos en el cosmos sabemos que, a cambio de semejante premio, este precio es muy barato. Pero entretanto nos rodean políticos acostumbrados a contar los euros por cientos de miles de millones (un euro por cada estrella de la Galaxia, visible o invisible) pero que consideran que un millón anual es un precio demasiado caro para el beneficio que perseguimos (y eso que perseguimos el infinito). Carreteras, cables y tuberías sí, pero no para alimentar ese futuro que nos aguarda en las estrellas del cielo de Andalucía, sino para ese otro futuro que, nos aseguran, traerán las cervezas (alemanas) en los paseos marítimos. Al mismo tiempo el horizonte se llena de luces quizá atractivas para ese tipo de turismo, pero que a la larga pueden liquidar el patrimonio natural que permitió levantar Calar Alto. ¿Vuelve la noche?

David Galadí-Enríquez
Centro Astronómico Hispano-Alemán (Observatorio de Calar Alto)

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EL COMETA PANSTARRS DESDE EL SATÉLITE STEREO-B

Impresionante e inusual imagen del cometa PanSTARSS, desplegando su extraordinaria cola,  tomada desde el satélite STEREO-B. En la fotografía también se aprecia el Sol  y la Tierra, separados del cometa por 0.3 y 1.1 unidades astronómicas (una u-a- es la distancia media Tierra-Sol, unos 150 millones de kilómetros aproximadamente).

 

El cometa PanSTARRS desde el satélite STEREO-B

El cometa PanSTARRS desde el satélite STEREO-B. El Sol está a la izquierda de la imagen, mientras que La Tierra aparece a la derecha del cometa. Crédito NASA/GSFC/STEREO

Como comparación, una instantánea del cometa obtenida desde el Observatorio de Calar Alto, en Almería.

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Calculando con lápiz y papel parámetros cosmológicos

Hoy me he encontrado con un curioso artículo, muy interesante, que más que científico, es divulgativo. Se trata de una calculadora cosmológica…  Sin embargo, en vez de requerir complicados cálculos  con extrañas fórmulas, solo necesita un  lápiz y papel.

El fondo de microondas según observaciones del observatorio espacial Planck, de la ESA

El fondo de microondas según observaciones del observatorio espacial Planck, de la ESA

 

Esta calculadora se basa en datos derivados por la misión  Planck, de la Agencia Espacial Europea, que recientemente reveló el mapa más preciso de la radiación cosmológica del fondo de microondas, que permite estimar una edad del universo de 13810 millones de años.

 

El uso es realmente sencillo: basta con trazar una línea horizontal para un valor del desplazamiento hacia el rojo (“redshift”) z, localizado a ambos lados de la figura. De manera unívoca se determina la edad en ese momento del universo u otros parámetros característicos (tiempo de la constante de Hubble en ese momento –H-, una distancia  característica, módulo de la distancia, edad del universo y distancia retrospectiva (en miles de millones de años), tamaño en kiloparsec de un objeto con tamaño angular aparente de 1 segundo de arco, tamaño angular de un objeto de tamaño real de un kiloparsec (complementario del anterior).

 

Calculadora Cosmologica

Calculadora Cosmologica (crédito S. V. Pilipenko)

En definitiva, una herramienta sencilla que nos permite navegar por el universo y sus “arcanos” secretos.

 

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Los beneficios de la Astronomía


Una de las preguntas recurrentes que nos hacen a los astrónomos se refiere a la “utilidad” de nuestro trabajo. “Pero esto ¿para qué sirve?”, nos preguntan con frecuencia. La pregunta suele ir acompañada de un comentario del estilo de “en esta situación de crisis sería mejor resolver primero los problemas que tenemos, y ya dedicaremos recursos a la investigación en el futuro”. Este tipo de preguntas y comentarios responden a una visión miope de lo que supone la investigación científica en general, y la Astronomía en particular, para el avance y el bienestar de las sociedades, así que tratemos de explicar realmente cuáles son sus beneficios.

 

En primer lugar debemos situar el beneficio puramente científico, el impulso por el conocimiento que ha caracterizado desde siempre al ser humano. “¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos?”, son preguntas que se ha planteado la Humanidad desde que tuvo consciencia de su existencia. Y la Astronomía es la rama de la Ciencia por excelencia que puede responder estas preguntas. Hoy mismo ha presentado la Agencia Espacial Europea los primeros resultados de la misión Planck, que ha logrado datar con una excelente precisión la edad del Universo, 13.810 millones de años. Saber que el Universo tiene una edad determinada no es algo baladí, aunque hoy todo el mundo lo da por sentado. Hace unas cuantas décadas todavía se discutía la posibilidad de que el Universo hubiera existido “desde siempre”. La expansión del Universo, el Big Bang,… son conceptos cosmológicos que poco a poco han permeado nuestra sociedad y son considerados ya parte de nuestra cultura. Pero no surgieron de la nada: han sido precisos muchos esfuerzos por parte de muchos investigadores, a lo largo de décadas, junto con el desarrollo de instrumentos cada vez más sofisticados, para llegar a estas conclusiones.  Otro ejemplo más próximo lo constituye el descubrimiento de sistemas planetarios en torno a otras estrellas. El impacto cultural de este avance fue enorme, pues por primera vez nos hizo asumir que hay otros mundos similares al nuestro que pueden albergar vida en condiciones parecidas. El impacto será aún mayor cuando en los próximos años identifiquemos y estudiemos planetas parecidos a la Tierra, orbitando en torno a estrellas parecidas al Sol, en órbitas similares: auténticos análogos terrestres que harán volar nuestra imaginación pensando en futuros viajes espaciales.

 

Siendo importante el beneficio puramente científico, no debemos olvidar otros beneficios más próximos a la sociedad. Por una parte, los descubrimientos astronómicos han sido elementos clave para el avance de la Física. Fue gracias a observaciones astronómicas de los satélites de Júpiter que se pudo determinar con precisión la velocidad de la luz, un parámetro crítico para el desarrollo de la mecánica cuántica que posibilitó el desarrollo de toda la microelectrónica que controla nuestro mundo actual. Observaciones de explosiones de supernovas realizadas en los últimos 15 años han permitido descubrir la existencia de la denominada “energía oscura”, que provoca la aceleración de la expansión cósmica. Aunque su naturaleza nos es desconocida, las recientes observaciones de la misión Planck han permitido determinar que cerca del 70%  del contenido de energía del Universo lo constituye esta aún misteriosa fuente de energía. Quién sabe si en el futuro la Humanidad no será capaz de sacarle partido y utilizarla como una fuente de energía que permita un salto sustancial en la evolución tecnológica de nuestra sociedad. Sin pacientes observadores astronómicos, este descubrimiento no se habría realizado.

 

Pero hay ejemplos mucho más tangibles. En nuestro afán por estudiar lugares cada vez más recónditos del Universo, los astrónomos hemos impulsado el desarrollo de numerosas tecnologías que posteriormente han tenido aplicaciones en la sociedad. Por ejemplo, los detectores CCD que usan nuestras cámaras de fotos fueron inventados en 1969, pero lograron desarrollarse rápidamente gracias a sus aplicaciones en instrumentos astronómicos. Muchos de los detectores de rayos X que existen en los aeropuertos fueron desarrollados por una compañía americana que surgió para aplicar los conocimientos generados en la fabricación de detectores de rayos X para instrumentos astronómicos. El impulso a la investigación espacial promovido por los astrónomos, que necesitan ubicar fuera de la atmósfera sus telescopios de rayos X, gamma, ultravioleta o infrarrojos, ha contribuido al desarrollo de las tecnologías espaciales, de las que ahora nos beneficiamos todos gracias a los satélites de telecomunicaciones, meteorológicos o de navegación (GPS). Si hace unas décadas hubiera vencido el escepticismo frente a la inversión en telescopios espaciales, probablemente hoy no podríamos ver en directo un partido de la Champions League transmitido vía satélite, y eso sí que resultaría inasumible para buena parte de la sociedad. No debemos confundirnos: el desarrollo de la tecnología requiere el desarrollo previo de la Ciencia básica, en todas sus facetas, y la Astronomía juega un papel importante en este proceso.

 

En estos momentos nos encontramos en España en una situación de crisis no sólo económica, sino también social, que está socavando principios que hasta hace poco creíamos bien consolidados. El afán por recortar gastos de todas las administraciones nos está llevando a perder el norte, con una política de tierra quemada que pone en riesgo la recuperación de la economía en los próximos años. No tenemos más que observar el comportamiento de nuestros vecinos: nuestros competidores más próximos, como Alemania, Francia, Reino Unido o incluso Italia, también sumida en la crisis, no sólo no han recortado sus inversiones en Ciencia, sino que incluso las han aumentado de manera significativa, porque saben que invertir ahora es sembrar para el futuro, cuando la situación mejore. Vemos así cómo Reino Unido ha aumentado en un 25% su contribución a la ESA, o como Francia ha aprobado un paquete de medidas de estímulo que incluyen varios centenares de millones de euros para el desarrollo de misiones espaciales. O cómo casi todos los países que componen el Observatorio Europeo Austral (ESO) han manifestado ya su apoyo decidido al desarrollo del E-ELT, el telescopio de casi 40 metros que a principios de la próxima década nos permitirá ahondar en el estudio del Universo con una precisión y sensibilidad impensables hoy en día. Por desgracia, parece que el único socio de ESO que puede quedarse fuera vaya a ser nuestro país, que hasta la fecha no ha manifestado su intención de contribuir al proyecto. Una contribución que se limita a unos 40 millones de euros en 10 años, 10 céntimos de euro por cada ciudadano español durante la próxima década. Y esta inversión tendría prácticamente garantizada el retorno en contratos de alto valor tecnológico con industrias de nuestro país por valor de más de 300 millones de euros. Algo tan ridículo que nos hace avergonzarnos cuando hablamos con nuestros colegas europeos, sobre todo cuando vemos la ligereza con que se dedican cantidades mucho mayores a cuestiones mucho más peregrinas. Podríamos poner mucho más ejemplos, como la negativa a participar en muchos de los proyectos en marcha de la Agencia Espacial Europea, asfixiando a las industrias españolas que han logrado labrarse un reconocido prestigio a lo largo de los años, o la falta de fondos para continuar las operaciones del Observatorio Hispano Alemán de Calar Alto (CAHA). En estos momentos el futuro de CAHA no está garantizado, debido a la falta de compromiso de nuestras autoridades para comprometer los fondos precisos. Se da la paradoja de que se encuentra en un avanzado estado de desarrollo un nuevo instrumento para este observatorio, CARMENES, que a partir de 2015 nos debería permitir identificar gran cantidad de sistemas planetarios, incluyendo planetas rocosos no muy diferentes de nuestra Tierra, en estrellas que no son visibles desde el hemisferio sur. La inversión realizada hasta la fecha, así como el desarrollo tecnológico que ha sido preciso para diseñar el instrumento, corren peligro de desperdiciarse por un pequeño ahorro en gastos de operación, que no tienen ningún impacto macroeconómico. No olvidemos que la inversión en I+D+i en nuestro país (1.3% del PIB) es de las más bajas de Europa, muy lejos de la media (2% PIB), e inferior incluso a la de algún país vecino también inmerso en la crisis, como Portugal (1.5% del PIB).

 

Interior de la cúpula del telescopio de 3.5m del observatorio de Calar Alto

Interior de la cúpula del telescopio de 3.5m del observatorio de Calar Alto. El edificio es uno de los más grandes dedicados a la astronomía, y el telescopio es una de las joyas de la astronomía y tecnología europea (crédito D. Montes).

Conseguir el nivel de prestigio que había alcanzado la Astronomía española ha costado varias décadas de esfuerzo, inversión continuada en formación de personal, desarrollo de tecnologías,…. Buena parte de este prestigio lo podemos perder en los próximos meses. Y volver a recuperarlo nos costará años de marginación por parte de nuestros colegas europeos, con un retraso que tal vez nunca lleguemos a superar.  Por este motivo animamos desde la red AstroMadrid a nuestra autoridades a que reflexionen sobre los beneficios que la investigación científica, con especial énfasis la Astronomía, tienen en la sociedad, para evitar destruir en poco tiempo lo que ha costado tantos años alcanzar.

 

J. Miguel Mas Hesse

Coordinador de AstroMadrid

 

www.astromadrid.es

 

PS (editor): Ver:

¿Para qué sirve la Astronomía? Usos en medicina

publicado por el 31 de octubre de 2014

 

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