‘Observando…..’

Observando en Hawaii: ¿unas vacaciones?

Cuando comento a mi familia o amigos que tengo una campaña de observación, generalmente escucho el mismo comentario como respuesta: ¡Qué suerte, te vas de vacaciones! Cierto es que los grandes observatorios están en regiones remotas y exóticas. Pero veamos hasta qué punto es cierto. La muestra la ofrece la campaña que estoy realizando esta misma noche con el telescopio japonés de 8 metros Subaru, en Hawaii.

El telescopio Subaru (centro) con los dos Keck (derecha) y dos telescopios submilimétricos (CSO y JCMT)

 

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El encanto de la “obsolescencia” tecnológica

Después de años de restricciones presupuestarias y de pérdida de capital humano, en España se vuelve a oír que es necesario innovar e investigar. Invertir, finalmente se viene a decir. Es de agradecer que nuestros políticos finalmente se hayan convencido y actúen con el celo del nuevo converso.

Sin embargo, no debemos olvidar que, en ocasiones, tecnología de hace tiempo cumple una función esencial. Varios ejemplos ayudarán a clarificar esta afirmación:

 

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Calar Alto: profesionalidad y calidad humana

En las últimas semanas hemos recibido bastantes noticias sobre el futuro –negro si nadie no lo remedia- del Observatorio de Calar Alto. La comunidad astronómica se ha unido difundiendo varios comunicados para protestar por una decisión arbitraria que deja a esa instalación puntera de la astronomía europea al borde del colapso. Para agravar la situación y hurgar donde más duele, algunos políticos no han tenido empacho en faltar a la verdad para ocultar y tergiversar los hechos e incluso para colgarse medallas de salvadores. Cuando uno se informa de cómo se han sucedido los acontecimientos y cuál ha sido la actitud de algunas personas responsables de la situación actual, la indignación es la más suave de las sensaciones que a uno le asaltan.

Mi primera campaña de observación. Junto a la montura y el espejo del telescopio de 2.2 metros.

Sin embargo no quiero que esta entrada en la Bitácora sea desabrida y caústica. Mi propósito es rendir un modesto homenaje a la profesionalidad y a la calidad humana que siempre he encontrado ahí arriba. Estos días de atrás me he detenido a pensar y aunque no puedo considerarme realmente un astrónomo observacional si me comparo con otros compañeros, me he dado cuenta de que Calar Alto siempre ha estado presente en mi carrera como investigador.

Mi primera campaña en Calar Alto fue de cinco noches en el telescopio de 2.2 m, usando el foco Coudé y placas fotográficas en el tubo intensificador de imagen… ¡sí, placas fotográficas! Acababa de comenzar la tesis así es que como era novato me acompañó Jaime Zamorano, ahora profesor del Departamento de Astrofísica de la UCM. Nos ayudó como astrónomo asistente Agustín Sánchez Lavega, hoy director del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV. Fue divertido y cansado: había que colocar las placas en el portaplacas chupándolas en un borde para ver de qué lado estaba la emulsión, había que correr escaleras arriba para controlar el telescopio desde la consola, escaleras abajo para guiar –a ojo, y con una raqueta con cuatro botones para controlar la ascensión recta y declinación- y luego escaleras abajo de nuevo para revelar las placas… Tan frenética fue la campaña que la última noche hicimos una exposición de 90 minutos sin haber colocado la placa: Jaime creía que la había montado yo y yo creía que la había montado Jaime. Gajes del oficio. En ese viaje conocí a Valerio, el legendario taxista de Calar Alto, que nos dejó. Ahí conocí también a Carlos Eiroa, hoy profesor en la UAM con el que colaboro desde hace bastantes años, que estaba observando con el 1.23, muy probablemente haciendo fotometría de Serpens, su región del cielo favorita.

En la barandilla exterior del telescopio.

La sensación que saqué de allí fue que aquello era fascinante… y lo que me quedó grabado es que en el observatorio había una gente con una profesión sacrificada, que sabía muy bien lo que hacía y que tenía una enorme pasión por la Astronomía. Aquí va un ejemplo. Hace unos años tuve una campaña en invierno con no muy buen tiempo en las dos primeras de las tres noches que me concedieron. La tercera tenía muy buen aspecto, de modo que me propuse completar en la medida de lo posible mi programa. Como en invierno uno vive en el telescopio, encargué algo de cena para, durante una exposición larga, bajar a la residencia, reponer fuerzas, subir de nuevo al telescopio y continuar. Estaba conmigo Felipe Hoyo, uno de los operadores más veteranos del observatorio. La noche era tan buena, con un seeing por debajo del segundo de arco, que los tiempos de exposición eran, como mucho, de 10 minutos. No podía parar de observar, imposible hacer una exposición larga para bajar al comedor. A eso de las 3 de la madrugada Felipe se empeñó en bajar a por mi cena y al traérmela me dijo: “Aquí estamos para ayudarte a que te lleves los mejores datos posibles, así es que no pierdas ni un minuto y dime si tienes algún problema con la cámara o el telescopio que yo te lo intentaré resolver”. Nunca he olvidado eso, porque creo que resume bien la filosofía de ese observatorio: profesionalidad y calidad humana. Eso ha sido una constante en cada una de mis visitas y en mi contacto con todas las personas del centro, desde los integrantes del grupo de Astronomía, operadores y astrónomos, hasta las administrativas y el personal de cocina. Impecable.

Trabajando en la vieja consola de control.

El futuro no pinta bien, ojalá me equivoque, pero pase lo que pase, los trabajadores de Calar Alto deben sentirse orgullosos de su trabajo y del servicio que han prestado a la comunidad astronómica española y a todo aquel que ha recalado allí desde lugares más lejanos.

Mil gracias compañeros.

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El rey (de los observatorios espaciales) ha muerto, que viva el rey

Hoy, a las 14:49:23, se ha agotado el helio líquido que refrigeraba el observatorio espacial Herschel. La temperatura de los detectores infrarrojos ha comenzado a subir y se ha quedado ciego. De hecho, el observatorio ha muerto y la misión científica, una de las más exitosas de la Agencia Espacial Europea, termina. El certificado de defunción se encuentra aquí.

Durante estos últimos años, desde que fue lanzado junto a su gemelo Planck, este observatorio ha sido uno de los pilares de la ESA y ha recopilado una ingente cantidad de datos, que ahora se encuentra almacenada para su libre uso por científicos y cualquier persona curiosa. Es el momento de las bases de datos, que toman el hueco del observatorio.

El rey ha muerto, ¡qué viva el rey!

 

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El cometa PanSTARRS desde el observatorio de Calar Alto

Veinte años en este “negocio” y sigo sorprendiéndome, emocionándome cuando contemplo el cielo. Ayer avistamos el cometa PanSTARRS a simple vista desde Calar Alto. La Luna estaba alta, y todavía permanecía cierta luminosidad debida al fin del crepúsculo. Yo, inmerso en mis presupuestos, en las burocracias y otros asuntos remotamente relacionados con la ciencia, hice un paréntesis y me sumé al grupo de astrónomos y técnicos que, antes de iniciar las “verdaderas” observaciones astronómicas, quería disfrutar del espectáculo.

 

El cometa Panstarss desde el observatorio de Calar Alto

El cometa PanSTARRS visto desde Calar Alto, justo por encima del horizonte, aproximadamente una hora después de la puesta de Sol. Otros objetos de interés astronómico aparecen etiquetados. Destaca la luz zodiacal, producida por la dispersión de luz por partículas de polvo dentro del Sistema Solar (esencialmente en el plano en el que orbitan los planetas). Este fenómeno es característico de lugares excepcionales para la realización de observaciones astronómicas, como es el observatorio de Calar Alto, en donde se ha tomado la fotografía (crédito Gilles Bergond)

 

¡Y sí que lo fue! Tal vez a mí me sorprendió más porque no estaba preparado, mi mente seguía girando en torno a los problemas cotidianos (y no tan normales) de un observatorio astronómico. La verdadera realidad me golpeó de pronto: una vez más, la razón por la que hago todo esto, la belleza del universo desnuda ante mí.

La imágen, que claramente muestra la excelente calidad de cielo del observatorio de Calar Alto, en Almería, permite identificar varios objetos de gran interés y en buena medida resumen parte de mi carrera profesional: las galaxias cercanas M33 y M31 (Andrómeda), pero sobre todo los cúmos de estrellas de las Híades, Alfa Per y las Pléyades, sobre los cuales he trabajado de manera sistemática. Pero destaca por lo inusual, la luz zodiacal, indicador unívoco  de un cielo muy oscuro (en este caso, incluso con la Luna creciente y un brillante Júpiter.

Justamente estos días están aquí varios grupos de estudiantes de varias universidades de Madrid. Para ellos es una ceremonia de bautismo, la primera vez que observan con telescopios profesionales. Los telescopios son verdaderamente impresionantes, así como toda la tecnología que los rodea. Pero espero que estas jóvenes promesas no pierdan el horizonte, incluso en momentos tan complicados como éste. El ansia por conocer, por descubrir; la búsqueda de la verdad, de las respuestas a los enigmas de la naturaleza. Y, al final, el éxtasis ante su belleza.

Más información, incluyendo acceso a la imagen en alta resolución y detalles sobre cómo se ha obtenido la fotografía, en la página del observatorio.

 

 

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Un exoplaneta más pequeño que Mercurio

Investigadores del programa AstroMadrid, pertenecientes al Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA) y el Observatorio de Calar Alto, han participado en el hallazgo del exoplaneta más pequeño descubierto hasta el momento. El objeto, menor que Mercurio, ha sido detectado con el telescopio espacial Kepler y Calar Alto ha contribuido con datos cruciales para confirmar el hallazgo. Los resultados de esta investigación se publican en la edición del 20 de febrero de 2013 de la revista científica internacional Nature…

Desde el descubrimiento del primer exoplaneta en 1995, los investigadores han ido desvelando que hay otros sistemas planetarios muy diferentes al nuestro. Primero, se descubrieron planetas mucho mayores e incluso mucho más calientes que los de nuestro Sistema Solar. Recientemente, gracias a la gran precisión del telescopio espacial Kepler, se han detectado planetas del tamaño de la Tierra e incluso bastante menores. Ahora se ha hallado por primera vez un planeta más pequeño que Mercurio.

 

Comparación de los tamaños de diferentes planetas, incluyendo los tres de Kepler 37

Comparación de los tamaños de diferentes planetas, incluyendo los tres de Kepler 37  (NASA/Ames/JPL-Caltech)

El telescopio espacial Kepler, lanzado en el año 2009, pretende determinar la abundancia en nuestra Galaxia de planetas rocosos en zonas habitables alrededor de estrellas similares al Sol. Kepler monitoriza de manera constante unas 150 000 estrellas en busca de los tránsitos de sus cuerpos planetarios (los tránsitos son equivalentes a los eclipses en el Sistema Solar).

Durante 978 días, Kepler obtuvo estas señales de tránsito, indicadoras de la existencia de tres planetas, en las series temporales de datos fotométricos de una estrella parecida al Sol, aunque más fría, denominada Kepler-37 (también conocida como KIC 8478994 y KOI-245). Se estima que tiene el 70 % del tamaño del Sol.

El planeta ahora descubierto, Kepler-37b, es el más interno de este sistema de tres. Según David Barrado, director del Centro Astronómico Hispano-Alemán (Observatorio de Calar Alto, Almería), miembro de AstroMadrid e investigador del CAB, «Debido a su tamaño extremadamente pequeño, similar al de la Luna, y a su superficie altamente irradiada, Kepler-37b es, muy probablemente, un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar a Mercurio».

Para confirmar que los cambios de brillo aparente se debían a planetas orbitando alrededor de Kepler-37 no sirvieron, al contrario que en otros casos, las velocidades radiales ni las variaciones en los tiempos de tránsito, por lo que los investigadores exploraron posibles escenarios astrofísicos (llamados «falsos positivos») que podrían imitar el tránsito de un planeta entorno a Kepler-37. Emplearon para ello un programa informático específico y de gran complejidad denominado BLENDER.

 

Diagrama esquemático que muestra las configuraciones que pueden conducir a falsos positivos en la búsqueda de planetas por el método de tránsitos (pulse en la imagen para ampliarla).

Diagrama esquemático que muestra las configuraciones que pueden conducir a falsos positivos en la búsqueda de planetas por el método de tránsitos (J. Lillo-Box, D. Barrado, D. Galadi)

Además, se utilizó otra técnica observacional con el instrumento AstraLux, instalado en el telescopio de 2.2 metros del Observatorio de Calar Alto (Almería) que brindó imágenes de muy alta resolución de esta estrella, de calidad similar a las que se pueden obtener con el telescopio espacial Hubble. En palabras de Jorge Lillo-Box, investigador del CAB y miembro de AstroMadrid que también ha participado en este trabajo «Con la técnica utilizada, denominada lucky imaging [imágenes afortunadas], hemos logrado descartar un gran número de falsos positivos, es decir, hemos eliminado configuraciones como la presencia de otras estrellas o las manchas estelares. Estos fenómenos pueden confundirse con un planeta, ya que causan efectos similares en los datos recibidos, por lo que solo con una observación precisa es posible descartar que se trate de objetos estelares en lugar de planetas».

Parte de las imágenes se obtuvieron durante el tiempo garantizado español del Centro Astronómico Hispano-Alemán (Observatorio de Calar Alto, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC y de su homólogo alemán, la Sociedad Max-Planck MPG), tiempo que gestiona el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Se pone así de manifiesto la eficiencia de los programas dedicados, que hacen uso de manera intensiva del tiempo de telescopio en proyectos que intentan ampliar las fronteras del conocimiento.

 

El instrumento AstraLux acoplado al telescopio reflector Zeiss de 2.2 m de Calar Alto.

El instrumento AstraLux acoplado al telescopio reflector Zeiss de 2.2 m de Calar Alto. (CAHA).

Este trabajo es fruto de una gran colaboración internacional, dedicada a la explotación de los datos extraordinarios que proporciona el satélite Kepler, pero también de datos obtenidos por telescopios situados en tierra. En palabras de David Barrado, «Sin las observaciones adicionales de los telescopios terrestres no habría sido posible interpretar adecuadamente la información de Kepler. Es el binomio observatorio espacial más terrestre el que produce las sinergias requeridas para lograr este tipo de impresionantes descubrimientos, que hace unos pocos años estaban más allá de la imaginación más osada. Nuevamente, muestran la necesidad de mantener una adecuada financiación a los observatorios terrestres».

 

 

El caso de Kepler-37b ofrece un ejemplo muy claro de los resultados que se pueden obtener con telescopios de la clase dos metros, como el veterano reflector Zeiss de Calar Alto, cuando se equipan con instrumentos de tecnología avanzada como AstraLux y se ponen a disposición de una comunidad científica interconectada internacionalmente y que participa desde la primera línea en la ciencia de vanguardia.

 

 

Natalia Ruíz Zelman
David Galadí
Jorge Lillo-Box
David Barrado

Enlaces:

Centro de Astrobiología: http://cab.inta-csic.es/es/inicio

Telescopio espacial Kepler: http://www.kepler.nasa.gov

AstraLux: http://www.caha.es/CAHA/Instruments/ASTRALUX/

Telescopio reflector Zeiss de 2.2 m en Calar Alto

http://www.caha.es/images/stories/PR/tycho/tel22m_high_es.jpg

Lucky Imaging: http://www.caha.es/astralux-hubbles-sharp-resolution-from-calar-alto.html

http://www.caha.es/images/stories/PR/AstraLux/astraluxobserverstelescope.jpg

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Reflexiones desde un observatorio astronómico: la ciencia en España

David Barrado

Nuevamente observado, en esta ocasión con el Gran Telescopio Canarias. Aunque preparar una campaña de observación requiere un gran esfuerzo, todo se disipa cuando se llega al telescopio, cuando, durante unas noches, se “toma posesión” de una magnífica maquinaria como es este telescopio, uno de los más potentes del mundo y en buena medida construido aquí.

 

Espejo primario del  Gran Telescopio Canarias

Espejo primario del Gran Telescopio Canarias

Cuando observo suelo tener un ritual: durante los minutos anteriores a la puesta de Sol, salgo a pasear, a disfrutar del espectáculo, e intento ver el rayo verde. Me relajo y dejo que mi mente divague. En esos minutos de reflexión, me doy cuenta de lo afortunado que soy, porque vivo en el sueño que siempre quise: un investigador vocacional (como la inmensa mayoría), que tiene la suerte de disfrutar con su trabajo. Un trabajo estable, por cierto, que me permite planificar a largo plazo, y que ha requerido muchos años de formación y elecciones que en algún caso fueron difíciles.

Puesta de Sol en el observatorio del Roque de los Muchachos

Puesta de Sol en el observatorio del Roque de los Muchachos

También disfruto del privilegio de estar algo remoto de mis obligaciones cotidianas, de poder pensar con tranquilidad. O de analizar la prensa con más detalle.

Leo con sorpresa -y tristeza- la carta de la secretaria de Estado de investigación (porque la palabra ciencia se perdió en algún sitio). Afirma que es necesario adelgazar el sistema de investigación, que sobra gente porque el sistema no puede absorberlos. Y no puedo dejar de pensar en los investigadores de mi equipo, o en amigos y conocidos que trabajan en distintas disciplinas, poniendo horas e ilusión, estando disponibles fines de semana. Ellos, como yo, se han estado formando durante décadas. Ahora, cuando son científicos en plena madurez, produciendo ciencia de calidad, reconocidos internacionalmente, desde la administración del Estado se les dice que no son necesarios, porque no hay hueco para ellos.

Es triste como tragedia humana. Pero después de todo, en España hay varios millones de tragedias como éstas, los que engrosan las listas del paro. Así que tal vez la secretaria de Estado tenga, después de todo, razón.

Sin embargo, si nuestra clase política piensa que saldremos de la crisis con “más de lo mismo” (turismo en costas devastadas, construcción a destajo) se equivoca completamente. En un mundo altamente competitivo, solo mediante la capacitación de los recursos humanos y la inversión continuada, se crece y se mantiene el bienestar. Solo con una actividad industrial potente y un sector de servicios de calidad se sale adelante. Y eso se garantiza, en parte, con I+D. Un sector sano, potente, que requiere tecnólogos y científicos, con carreras estables, y una financiación adecuada. Tanto pública como privada.

Me gustaría que la clase política tuviera la oportunidad de, como yo en estos momentos, reflexionar un poco sobre qué es un medio y cuál es el objetivo. Sobre para qué sirven los recursos públicos y su propia función como representantes electos. Especialmente que imaginen el tipo de sociedad en la que querrían que vivan sus hijos en el futuro.

Se nos pide excelencia. Sí, creo que la inmensa mayoría de los científicos y tecnólogos estamos dispuestos a darla. Después de todo, siempre ha sido nuestra ilusión: llegar a las fronteras del conocimiento. Y en un fracción significativa de los investigadores que conozco, devolver a la sociedad lo que ésta nos ha dado.

Como último reflexión, querría deja bien claro que los científicos nos encontramos entre los grupos más evaluados que conozco. No solo por los años formativos (cinco de carrera, dos de master, tres de doctorado, aproximadamente diez como investigador postdoctoral en varios centros de investigación, incluidos fuera del país). También porque para conseguir recursos debemos someternos al escrutinio de la administración cada tres años. Cada año mandamos informes al ministerio, cada año escribimos memorias para los centros de investigación. Pero sobre todo, las publicaciones de calidad aparecen en revistas internacionales sometidas al doble filtro de editores estrictos y de otros especialistas de nuestro campo. Y los resultados se debaten en congresos con cientos de investigadores que analizan y hacen críticas a los trabajos presentados. Y todo esto, luchando con una administración que, aunque reconociendo su notables mejoras en los últimos 15 años, sigue siendo ineficiente por el peso de su estructura formal y las tareas que descarga sobre los científicos españoles. Tiempo robado a nuestra actividad investigadora.

Por mi parte, desearía que las élites de este país hubieran pasado por algunas de esas cribas: desde políticos hasta banqueros, pero especialmente los gestores públicos en los ayuntamientos, tuvieran ¡qué menos! un grado universitario o un conocimiento mínimo de la estructura del estado y de sus leyes.

Excelencia sí, pero para todos. Y si que hay que recortar, recordemos que sí hay prioridades, que hay que empezar por mejorar la eficiencia, y que los problemas de la sociedad española no vienen de su tejido científico-técnico o industrial, sino, en buena medida, de su escasez.

Cúpula de GTC, un éxito de la ciencia y la ingeniería españolas

Cúpula de GTC, un éxito de la ciencia y la ingeniería españolas

 

 

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Tormenta de meteoros: Dracónidas 2011

El 8 de octubre de producirá un estallido inusual de la lluvia de meteoros de las Dracónidas. Hacia las 20h TU (22h local peninsular) se espera que se alcance el máximo de actividad, con hasta 1 estrella fugaz por minuto. Será la mayor lluvia en una década, con actividad varias veces superior a las Perseidas.

 

Dracónidas 2011: UCM

La Universidad Complutense de Madrid ha preparado una campaña de observación de este evento astronómico excepcional. Al registro en la Estación de Videodetección de Bólidos y Meteoros del Observatorio UCM se le unen dos instrumentos especialmente preparados para la ocasión.

En colaboración con el proyecto Daedalus se va a realizar el lanzamiento a la estratosfera de una sonda con una cámara de videodetección de meteoros de alta sensibilidad. Se tratará de la primera vez en que registra desde una altura de 30km, por encima de los aviones fletados por las agencias espaciales NASA, y la misión europea conjunta de ESA, CNRS y DLR.

Más información en UCM – Dracónidas 2011

Para observar la lluvia de estrellas es conveniente apartarse de la contaminación lumínica de las ciudades y mirar en dirección contraria a la Luna llena que dificultará con su brillo las observaciones. Si tiene ocasión no deje pasar esta oportunidad que puede ser histórica.

Jaime Zamorano, UCM

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Observando Saturno: un Hubble en casa


Jorge Lillo-Box (CAB, INTA-CSIC)

David Barrado (CAB, INTA-CSIC, y CAHA, MPG-CSIC)

 

Pues sí, resulta que España tiene un telescopio espacial (en realidad varios). Nosotros hemos estado (y seguimos ahora mismo) utilizando uno que se encuentra bien cerquita. No está en órbita, como el archiconocido Hubble, pero en ciertos aspectos produce imágenes de calidad muy similar. Se trata del telescopio de 2.2m del Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto. Cuando se utiliza conjuntamente con un instrumento denominado Astralux, proporciona fotografías de una resolución espacial comparables a las del HST, unos detalles sorprendentes.

La técnica se denomina “lucky imaging“, y consiste en tomar decenas de exposiciones por segundo, y seleccionar solo las mejores. ¿La razón? evitar el efecto negativo de la turbulencia atmosférica, que “emborrona” las imágenes, de manera análoga a lo que ocurre cuando miramos al horizonte sobre  el asfalto caliente, en un mediodía con altas temperaturas.

Como muestra, las excepcionales imágenes de Saturno, sorprendentes, y sobre las que hablaremos mañana… hasta entonces.

 

Saturno, un planeta gaseoso de proporciones gigantescas, desarrolla ocasionalmente inmensas tormentas que reciben el nombre de  grandes manchas blancas. Estos fenómenos se  repiten cada vuelta de Saturno al Sol, que dura unos treinta años, y se han observado en cinco ocasiones durante los últimos 130 años. En esta ocasión el fenómeno se ha adelantado sobre el calendario esperado, y los modernos instrumentos nos han permitido observarlo, incluída la descomposición de la tormenta, con un detalle extraordinario. La imagen es una composición de varias fotografías monocromáticas, tomadas con filtros a diferentes longitudes de onda, que fueron tomados con la cámara Astralux del telescopio de 2.2m del Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto, Almería, y una técnica especial, denominada "lucky imaging", que consiste en adquirir miles de imágenes de muy bajo tiempo de exposición, en una secuecnia muy rápida, y seleccionar solo las mejores, con objeto de sumarlas.  Crédito:  D. Barrado y Navascués (Centro Astronómico Hispano Alemán, MPG-CSIC, y Centro de Astrobiología, INTA-CSIC), J. Lillo-Box (Centro de Astrobiología, INTA-CSIC), , R. Hueso (Universidad del País Vasco, UPV-UHE), A. Sánchez Lavega (Universidad del País Vasco, UPV-EHU).

Saturno, un planeta gaseoso de proporciones gigantescas, desarrolla ocasionalmente inmensas tormentas que reciben el nombre de grandes manchas blancas. Estos fenómenos se repiten cada vuelta de Saturno al Sol, que dura unos treinta años, y se han observado en cinco ocasiones durante los últimos 130 años. En esta ocasión el fenómeno se ha adelantado sobre el calendario esperado, y los modernos instrumentos nos han permitido observarlo, incluída la descomposición de la tormenta, con un detalle extraordinario. La imagen es una composición de varias fotografías monocromáticas, tomadas con filtros a diferentes longitudes de onda, que fueron tomados con la cámara Astralux del telescopio de 2.2m del Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto, Almería, y una técnica especial, denominada "lucky imaging", que consiste en adquirir miles de imágenes de muy bajo tiempo de exposición, en una secuencia muy rápida, y seleccionar solo las mejores, con objeto de sumarlas. Crédito: D. Barrado y Navascués (Centro Astronómico Hispano Alemán, MPG-CSIC, y Centro de Astrobiología, INTA-CSIC), J. Lillo-Box (Centro de Astrobiología, INTA-CSIC), , R. Hueso (Universidad del País Vasco, UPV-UHE), A. Sánchez Lavega (Universidad del País Vasco, UPV-EHU).

 

 

 

 

 

 

 

 

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Especial “Contaminación Lumínica”

La revista del Colegio de Físicos “Física y Sociedad” dedica su número de Junio al problema de la contaminanción lumínica y su impacto en la Astronomía. Contempla aspectos más importantes: la conservación de la energía y los recursos naturales, y el derecho a un cielo limpio. El especial se puede descargar de manera gratuita en este enlace.

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