Dinero no habrá, pero para tontás…

Al parecer, un estudio “serio”, publicado en una revista seria, llevado a cabo por doctores del colegio de medicina de la Universidad de Tennessee, en EE.UU., y Haifa, en Israel, demostraron que “metiendo un dedo en el culo del paciente se le pasa el hipo”, ¡y no es broma!, ¿o sí?

Como ya dije en otra ocasión, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y el último Nobel en Medicina por el ARN interferente, parece mentira que proyectos dirigidos, por ejemplo, al estudio de posibles dianas en Hepatitis C para futuras terapias con ARNi no encuentren reconocimiento presupuestario mínimo (en España), cuando en el resto del mundo se investiga en temas tan “respetuosos” como:

 

-         El número de fotos a realizar para que todos salgamos con los ojos abiertos (Organización de Investigación Científica de Australia).

-         Las causas por las que los pájaros carpinteros no tienen “migrañas” (Universidad de California).

-         Qué tipo de “mierda” prefieren algunos escarabajos del estiércol (Científicos de Kuwait)…

 

Eso sí, otros estudios, aparentemente ridículos como por qué el ruido de uñas en una pizarra es desagradable (Universidad Northwestern, Chicago) o la predilección del mosquito Anopheles, vehículo transmisor de la malaria, por el olor a “pinreles”, podrían tener su interés médico…

 

¿A qué vienen estos ejemplos? Pues al último fallo (nunca mejor dicho) de los premios Anti-Nobel que patrocinan la revista sobre “estudios irreproducibles” Annals of Improbable Research. Lo dicho, dinero no habrá, pero para tontás…

 

Entrega de los premios antiNobel 2006

Entrega de los últimos premios anti-Nobel 2006

Estos premios, sin “cash” por medio y con más participación de los galardonados de lo razonablemente esperable (creo que al final de la ceremonia se cacarea y todo…), pretenden dar un toque desenfadado a un tema muy serio: la distribución del presupuesto para investigación en los países del primer mundo. Finalmente, si todo esto parece absurdo, analicen aquel estudio de un zoólogo que concluyó que había patos homosexuales necrófilos al observar cómo una de estas aves se “beneficiaba” a un compañero que acababa de estrellarse contra la ventana del laboratorio precisamente del biólogo Kees Moeliker, del museo natural de Rotterdam; o aquel otro estudio sobre cierta droga que en sus resultados comentaba: “el 33% de los animales dio positivo al tratamiento, el 33% dio negativo, y el tercer ratón se nos escapó”… Y muchos investigadores españoles siguen (seguimos) intentando arañar unas migajas presupuestarias para trabajar decentemente. No, si dinero no habrá…

JAL (CBM-UAM)

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