Analgésicos en la saliva: la abuela tenía razón…

Un pequeño péptido, estimulador del sistema opioide natural endógeno en humanos, denominado Opiorfina y que se comportaría como un fuerte analgésico, ha sido aislado en la saliva humana. Similar a otro compuesto estudiado en ratas, la opiorfina podría abrir el camino de nuevos analgésicos naturales…

Todavía recuerdo, cuando era un crío (many many years ago…) que mi pobre abuela me decía que lo mejor para las picaduras o pequeñas heridas era la saliva. Ciertamente en verano, en ese tórrido agosto de mi querido pueblo pacense, Esparragalejo, cualquier picadura de mosquito, arañazos de zarzamoras mil, o múltiples roces de batallas, se aliviaban nítidamente pasando la lengua. ¿Sugestión? Bueno, a raíz de los resultados que recientemente se han publicado en la prestigiosa revista PNAS, obtenidos por el grupo de Catherine Rougeot, podría ser algo más…

 

Este grupo ha caracterizado un inhibidor fisiológico de una zinc-ectopeptidasa inactivadora de encefalina, denominada Opiorfina. De hecho, este pequeño péptido sería capaz de inhibir dos tipos de ectoenzimas catabolizadoras de encefalinas: la ecto-endopeptidasa neutral humana (hNEP) y la ecto-aminopeptidasa humana (hAP-N). La opiorfina tendría un potente papel analgésico mediante la activación de la transmisión endógena dependiente de opioides, recordando al papel jugado por otro péptido, Sialorfina, previamente caracterizado en ratas. Al parecer, el potencial supresor de dolor desarrollado por la opiorfina sería tan efectivo como el de la morfina (probado en el test murino de dolor). Por todo ello, queda claro el posible futuro papel terapéutico de este compuesto como analgésico. Vamos, que mi abuela tenía razón…

 Transgénico sin receptor para Capsaicina

 

Finalmente, todavía recuerdo las campanas al vuelo lanzadas tras los estudios en ratones transgénicos “knockeados” para el receptor de la Capsaicina (componente activo de los pimientos rojos) que eran capaces por ello, por no tener estos receptores causantes del mal trago que nos hacen pasar las guindillas picantes, de resistir fuertes dosis de sustancias que producen sensación de dolor. Se hablaba del desarrollo de un futuro nuevo mecanismo analgésico, sino anestésico. Esperemos que estos nuevos frentes redunden en inminentes y más naturales terapias paliativas…

Pero, insisto, mi abuela tenía razón…

 

JAL (CBM-UAM)

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)


*