La importancia de la divulgación científica

Todos los profesionales que trabajamos en el área de la ciencia (investigadores, personal técnico, administrativo, …etc.) nos hemos quejado amargamente alguna o muchas veces sobre el poco caso que se le hace en España a la ciencia y el escaso dinero público y privado que se invierte en la misma. Esta queja, aun estando desde mi punto de vista totalmente justificada, no es sino una de las dos caras de la “moneda científica”.

Cuando, durante la conversación con personas ajenas a nuestro campo profesional, me preguntan dónde trabajo, suelo responder algo general, así como “en un centro de investigación científica, en temas de biomedicina”. Normalmente la conversación sigue derivando hacia cuestiones como   “¿investigáis para curar el cáncer?”, “¿usáis animales?”, “¿y todo eso para qué sirve?” y otras muchas…

 

No es la conversación anterior, evidentemente, el objeto de esta reflexión escrita; sin embargo, representa un ejemplo bastante palpable del grado de conocimiento (o, más bien, de desconocimiento) que la gente de la calle tiene acerca del trabajo que se lleva a cabo en cualquier centro de investigación, sea público o privado. Sin embargo, este desconocimiento no es en absoluto sinónimo de desinterés, y así lo prueban las asistencias masivas de público a eventos como la Feria de Madrid por la Ciencia y la Semana de la Ciencia o a lugares como el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, por citar sólo tres ejemplos. Resulta evidente, entonces, que a la gente le interesa conocer la actividad científica y desea comprender y valorar el fruto de la misma. Esto me lleva a hacer algo de autocrítica sobre la actitud de las personas que trabajamos en ciencia: sumidos en la vorágine de nuestras tareas diarias y en la creencia de lo sumamente elevado de nuestro trabajo, olvidamos dedicar un tiempo a pensar que, siendo crucial trabajar intensamente para obtener resultados (que lo es), también es tremendamente importante transmitirle a la sociedad respuestas a cuestiones fundamentales como “a qué nos dedicamos”, “para qué sirve lo que hacemos” y “por qué es importante invertir en nosotros”. En los casos más extremos, desde nuestra propia comunidad profesional se supera esta especie de desidia pero en sentido contrario, llegando incluso a criticar con desprecio cualquier actividad que tenga por objeto divulgar el contenido de nuestro trabajo.

 

No obstante, esta autocrítica no conlleva ningún pesimismo por mi parte, sino todo lo contrario: las cosas están cambiando, y así lo demuestran muchas iniciativas relativamente recientes y tremendamente positivas (de nuevo cito sólo algunos ejemplos), como las creaciones del Departamento de Cultura Científica del CSIC, la Oficina de Programas de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”, los Weblogs de mi+d y la Oficina de Programas de Cultura Cientifica de la Universidad Autónoma de Madrid. Parece que entre todos empezamos a darnos cuenta de que es necesario salir de nuestra torre de marfil y “bajar a la calle” para que se nos valore justamente.

 

Desde las instituciones políticas y científicas se están sentando las bases para una  difusión amplia y comprensible, pero a la vez rigurosa, de nuestro trabajo. Aprovechémoslas para hacer entender a la gente que la investigación científica es vital para un país avanzado; nuestro esfuerzo divulgativo será recompensado con creces: cuando el ciudadano de a pie conozca la investigación de calidad que se realiza en su país y se sienta orgulloso de ella, cuando sepa que en nuestros laboratorios se realizan descubrimientos útiles para el progreso de la sociedad, cuando llegue incluso a sentir la misma admiración por una personalidad científica que por un deportista o un artista… Entonces no tardará en exigirle a la autoridad competente que en nuestro país se sitúe a la ciencia en el lugar que merece.

 

Un saludo para todos,

 

Fernando Carrasco

Centro de Biología Molecular “Severo-Ochoa” (CSIC-UAM

 

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Comentarios

Estoy totalmente de acuerdo con Fernando, salvo en una cosa. Las "torres de marfil" son las de los que, teniendo la sartén por el mango, olvidan lo que está fuera de su torre porque no lo necesitan . Yo a lo nuestro lo llamaría "mazmorra de piedra". Cuando la estabilidad profesional llega cerca de los 40 años, creo que no es exigible dedicar tiempo a actividades profesionales que no se valoran en absoluto.

Quizá ahora las cosas cambien, efectivamente, pero la capacidad de trabajo no aumenta por el mero hecho de reconocer una labor. La investigación y la divulgación son actividades distintas, ambas absorbentes, y para que los científicos den más de sí deberían contar con más personal de apoyo, más medios y más estabilidad para poder concentrarse simplemente en su trabajo, y no en esquivar obstáculos absurdos como, por ejemplo, cobrar un sueldo todos los meses.

Aquí se pretende exprimir a los científicos y luego apoyar a los que más destaquen, cuando en otros países el apoyo se da por defecto y después se corrige al alza o la baja según los resultados. Esto condiciona la actitud de la comunidad científica de un país: primum vivere, deinde philosophari.

Un saludo
Joaquín

De acuerdo con los dos. Debemos insistir en que muchos científicos que denostan la divulgación se olvidan que crea cultura científica entre la población. Y es el ciudadano un elemnto clave para presionar a las administraciones sobre la falta de presupuestos o la escasez de investigadores.

Me gustaría hacerle una pregunta a Jal. Me han comantado (via radiomacuto( que los blogs académicos no son considerados por el CSIC como divulgación científica en la valoración de quinquenios. ¿Es así? ¿Podrías comprobarlo?. Sería una locura pero antes de hablar preferiría conocer si tal hecho corresponde a la verdad.
Saludos y Buen fin de semana

Vamos a ver…
En principio, Joaquín, estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que cuentas: lo miserable que es la investigación en España, lo mal valorada que está, las penosas condiciones de los jóvenes (y no tan jóvenes) becarios, las mafias, el poco y mal repartido presupuesto… Ya sabes que siempre he estado ahí, dentro de mis posibilidades, dando a conocer todas estas condiciones…

Sin embargo, debo discrepar de tu separación sistemática entre la cultura científica y la investigación; y con ello os hacéis un flaco favor, como ahora te comentaré:
Por una parte, y con todo mi afecto, pues te ruego que sigas colaborando con tus inteligentes observaciones en estos foros, me gustaría preguntarte por el tiempo que has empleado en escribir tu comentario, en este post o en los otros…, ¿5, 10 minutos? Crees haber perdido el tiempo? Piensas que has dejado de hacer algo mucho más interesante? Yo creo que no y, sin embargo, contando las frases que has escrito, no creo que necesitaras muchas más para explicar a tu “vecino” lo que consideres más interesante de tu último trabajo publicado… Con 5 minutos, cada X meses, podemos dar a conocer, sucinta y de forma muy sencilla, lo más destacable de nuestro trabajo. Además, como creo que ya te conté, el comentario que has escrito lo leerá una media de 5000 personas, con más de 2000 que solicitarán caché. El Notiweb, por ejemplo, llega a todos los centros de investigación y universidades del país (y a cualquier persona del mundo que entienda español); la revista Tecnociencia, gratuita y 40.000 ejemplares de tirada (pasando últimamente un pequeño bache presupuestario, precisamente, por ese menosprecio sistemático a la cultura científica…) y el Blog, con el que tanto os mareo, se ha convertido, por encima de la prensa escrita, en el 4º (o 5º, nunca me aclaro…) poder fáctico, como quedó demostrado tras los atentados del 11-S y que podemos leer en el libro: La revolución de los Blogs, de José Luis Orihuela
(http://www.ecuaderno.com/larevoluciondelosblogs/)
o en varias notas de Nature donde lo proponen como el futuro medio de Comunicación (no solo difusión) científica. ¿Cuántos, de media, leerán nuestro mejor paper?

Vale, de acuerdo, estoy haciendo demagogia… Cambiemos de argumentos. La difusión científica SI es inherente a la propia investigación. Lo dicen los proyectos que todos pedimos. Divulgación científica NO es periodismo científico (este último, sí puede ser diferente a la investigación…), tampoco es comunicación científica (eso que hacemos en congresos y papers para público muy especializado…). Cuando rellenamos un proyecto y decimos que vamos a difundir los resultados se refieren, precisamente, a la difusión en distintos medios, pero NO a comunicación científica que, está claro, todos perseguimos. Nadie cuestiona tener que hacer un informe para renovar la beca o el proyecto cada año (todos lo hacemos…), pero sí cuestionamos lo que más podría repercutir favorablemente en nuestro trabajo (al margen que, como sabes, sigamos intentando cambiar las condiciones lamentables de la investigación en España…): darlo a conocer a la sociedad, a los medios que pueden actuar de altavoz, de enlace con ese vecino que se pregunta qué leches pinta una mosca con una pata en la cabeza.

Si algo puede favorecer a la ciencia es, precisamente, su repercusión social (aparte de seguir luchando para que la cultura científica se valore como se debe, cosa que también está a punto de cambiar… y que me alegra sobremanera…).

Finalmente, comentar que para mí sí ha merecido la pena estos 25 minutos empleados en escribir este comentario para contestar a un respetado compañero y concluir diciendo que lo que se nos pide (y os pido como director de cultura científica) no es que nos convirtamos en periodistas, sino que “ganemos” 5-10 minutillos cuando lo creamos necesarios, para dar a conocer las 4 ideas más destacadas de nuestro último trabajo publicado, la convocatoria de un curso, de un foro, de un congreso o cualquier otro evento que consideremos oportuno, y que el Gabinete de Prensa o la Oficina de Cultura Científica del CBM o de la UAM que coordino os asesorará sobre las opciones posibles y os ayudará a convertir vuestro esfuerzo en algo que puede acabar (o no…) en más de un contribuyente con todo el derecho del mundo de recibir información de primera mano…

Por favor, no menospreciemos, por nuestro propio bien, la mano que nos tiende la difusión de nuestro trabajo… seguro que no caerá en saco roto… Como ya sabemos, aprovechando que el Pisuerga pasa por muchos sitios y que el 2007 ha sido oficialmente declarado Año de la Ciencia, se van a crear en varias provincias nuevos centros nacionales de cultura científica. Por algo será…
Dicho esto, compañero… ¿hace un post?
Un abrazo.
JAL

Algunos enlaces:
Cultura Científica en la UAM y CBM: http://www.uam.es/ja.lopez
Notiweb: http://www.madrimasd.org/informacionIDI/default.asp
Tecnociencia: http://www.tecnociencia.org/

Hola Juanjo,
Aunque sigo indagando por el baremo exacto de evaluación de productividad científica, no solo no me consta que a día de hoy se evalúen los Blogs, sino que un compañero del CBM me ha enseñado las nuevas normas de solicitud de sexenios y éstas se han endurecido en el sentido puro y duro de los papers de alto índice de impacto clásico. En cuanto a los quinquenios, solo conozco el caso de mi universidad, UAM, donde se dan por el cumplimiento estricto de nuestras funciones docentes y académicas; por lo que si eres profesor y das el POD que te corresponde, estarás cumpliendo con los criterios de evaluación de quinquenios.

Pero tienes TODA LA RAZÓN, todos mis argumentos que acabo de esgrimir, quedan ensombrecidos cuando los que realmente podrían potenciar la cultura científica (los comités evaluadores de proyectos y productividad, entre otros) desprecian el mismo trabajo que, por otra parte, nos exigen (yo tengo varios libros que me han llevado años escribirlos sobre cultura científica y ya me han insinuado que no vaya contando con su correcta valoración. Precisamente, por ello, es más necesaria que nunca la difusión científica: los que evalúan nuestra productividad hoy son, precisamente, mentes científicas estrictas con el índice de impacto… Es la sociedad y el poder que, como sabes y comenta José Luis Orihuela, empiezan a representar los foros interactivos (Blogs, mayormente) en los medios de comunicación los que han de devolver la verdadera vara de medir productividad a nuestros rígidos evaluadores…
Bueno, más o menos…
Un abrazo

Gracias por tu aclaración JAL. Escribo dos matizaciones para los posibles lectores y para tu conocimiento. No es una réplica porque creo que estarás de acuerdo, sino abundar en el tema

Se me ha había olvidado solicitar el sexenio y me lo advirtieron pocos dias antes de finalizar el plazo. Una persona amiga mia estaba en la Comisón Evaluadora y le pregute los criterios. Bien vale, no había problemas "esta vez", como las anteriores, pero por "un par de décimas". (tres entran el el primer tramo y dos en el segundo de 9 papers).

Ahora bien, el punto de corte, que sube año a año, ya comienza a estar en un indice de impacto que en cualquier momento superará el de las dos o tres mejores revistas de mi especialidad. Cuando lo supere ¿que hace uno?. ¿Me pongo a los 51 años a investigar en biología molecular astrofísica o nanotecnología?. Si publico en las mejores revistas de una especialidad y no entran en el corte de nuestros "sabios evaluadores" ya me dirá alguien que justicia hay. Y no lo digo solo por la edafología sino por geomorfólogos, taxónomos, etc. etc.

Tengo también ya una propuesta encima de la mesa de CUP (Cambridge Univ. Press para los que no lo sepan) para escribir un libro sobre edafodiversidad, subdisciplina (modesta) de la que fui pionero.

Y me genera angustia. ¡No se que hacer!. Por un lado es un honor, pero no vale para nada a ojos de nuestros evaluadores. ¿Que se hace?.

Respecto a la divulgacíón ojalá se cumpla lo que seguramente sabes mejor que yo y comience a tenerse en cuenta. Y no digo en sexenios, para que algunos no se me molesten. Simplemente que hasta que no se reconzca el valor de un buen libro de divulgación escrito por un gran profesional, u otra actividad, pues no habrá buena divulgación en general en castellano. Y resulta que esto choca con las directrices del VII PM en donde sí se le da mucha importancia a la divulgación.

Todo esto me resulta bastante lamentable.

Un Cordial saludo

Juanjo Ibáñez

Querido compañero, tal y como hemos comentado en más de una ocasión sobre el tema, me parece vergonzoso el simplismo de los baremos que nos aplican a la hora de evaluar nuestra productividad laboral. Tienes más razón de un santo. Yo mismo, a la vista de lo visto, tengo mis serias dudas cada vez que mi pasión me empuja a seguir con este, por otra parte, bello oficio de la difusión…

Creo que fue en una reunión de blogs y comida de trabajo de la CM en la que coincidimos, cuando coordinadores y el subdirector general de investigación nos hizo saber la importancia que iba a representar la divulgación para las valoraciones de proyectos y evaluaciones de la productividad científica… De momento, mi pasión por este cotarro se agarra a ese clavo, aunque esté ardiendo…
Un abrazo
JAL

JAL,

Si miras el Boletón de Noticias de la CAM. Parece ser que como entramos en el "Santoral" = Año de la Ciencia, va a salir un plan nacional de divulgación científica (o algo así). Yo no estoy seguro pero estás en mejor disposición que yo para saberlo. Como estamos en la España Cañí quien sabe. Igual pedimos todos los que escribimos aquí un proyecto y pasamos de villanos a "excelentes". Lo dudo pero (….) ¡a saber! Aquí cualquier cosa es posible.

Saludos

Juanjo

primeramente mis saludos y a la vez felicitarlo por la valentia de manifestar publicamente la falta de la divulgacion científica, para que sirva de base para otros hombres de ciencia se encaminen este enamora miento que nunca nos deja que es las ciencias ,,, por otro lado tambien la intencionalidad de los gobiernos de invertir irrisoria cantidades de dinero en la preparación de hombres arientados a hacia las ciencias,y que los hombre dedicados a las ciencias se la ven duras para poner en conocimiento estos aciertos cientificos dentra de las ciencias facticas,, esopecialmente en el milenio del calentamiento global

Dios, o los dioses o, en su defecto, los ministros o consejeros del ramo te oigan, Juanjo. Indagaré en la CM a ver en qué se convertirá esa "ayuda" al año que comienza…

José del Carmen, gracias por tus comentarios al Post de mi compañero Fernando Carrasco, trabajador, experto técnico en biólogía molecular y apasionado divulgador donde los haya. Gracias a altruistas enamorados como él y otros pocos que dan más pasos de los que deben, sacaremos la cultura científica del ostracismo de… "esos que no saben hacer otra cosa". Como dice Juanjo, de villanos a excelente, vamos, lo que somos a todas luces…
Un abrazo

Muy acertado lo de las "mazmorras de piedra" por parte de Joaquín. En efecto, no todo el mundo tiene una posición estable que le permita dedicar constantemente parte de su tiempo a la divulgación mientras, por otro lado, sus futuras lentejas dependen del resultado de sus experimentos. Por otra parte, en ningún momento he querido decir que todos nos tengamos que convertir en divulgadores profesionales; la idea es que cada uno, dentro de las limitaciones propias de su situación, contribuya a la transmisión del contenido de nuestra actividad a la sociedad. Pueden ser diez minutos al día o diez minutos al año… Lo fundamental no es el tiempo dedicado, sino ser consciente de que la ciencia será considerada por los gobiernos en una medida directamente proporcional a la valoración que la sociedad haga de ella, y la sociedad nunca va a concederle una puntuación alta a algo oscuro, misterioso, difícil de entender y, lo que es peor aún en estos tiempos que corren… Alejado del terreno mediático. Pienso que cualquier iniciativa divulgativa acaba redundando a medio y largo plazo en favor de los propios profesionales de la ciencia, al igual que las iniciativas de muchas personas respecto a los derechos de los becarios (el propio Joaquín es un ejemplo) han tenido, tienen y tendrán sus frutos (vg: paso de becas a contratos, programas 2+2, …etc). Si algunos (o, mejor, muchos) se mueven, las cosas, más tarde o más temprano, cambian. ¿Por qué no ha de ser así con la divulgación de nuestro trabajo?

Un saludo para todos,

Fernando

Hola a todos, como editor especializado en la divulgación científica, no puedo nada más que ratificar con mi (nuestra) experiencia lo difícil de esta tarea.
Si a esto le añades que nosotros (http://www.equiposirius.com) solamente publicamos autores hispanoparlantes, se hace mucho más complejo poder ofrecer a ese público -¿escaso, selecto, interesado?- obras de científicos, técnicos y profesionales de la tecnociencia (http://www.tecnociencia.org).
Como decía alguien más arriba, la divulgación crea cultura científica, y esos hombres y mujeres son los que pueden sensibilizar a nuestros políticos para que se empeñen en que este país no sea "solamente" un balnerario para jubilados noreuropeos.
Jorge Ruiz

Me gustaría, ya que me lo han puesto a tiro, ratificar la excelente labor divulgadora del equipo Sirius, con los que espero colaborar muuuuchos años…

Por cierto, Jorge, deseo sinceramente, que la supresión de la versión escrita de Tecnociencia, sea una "gripe" temporal…

Un abrazo.
JAL

Perdon por el intrusismo en este debate pueto que yo no me dedico a la divulgacion cientifica (creo que en estos momentos casi ni a la ciencia), pero ayer estaba tomando unos vinos con un colega y, "arreglando el mundo" y justamente salio este tema, sobre lo cual debatimos largo y tendido. Creo que es cierto que no todos los cientificos se deberian dedicar a la divulgacion, Dios nso libre, pero no podemos ser hipocritas en las motivaciones para no hacerlo. es decir, a aquellos que consideran que invertir tiempo en divulgar no produce beneficios, como lo pueda producir el trabajo experimental o el escribir un paper o un proyecto, me gustaria saber cuanto tiempo dedican a "divulgarle" al vecino de laboratorio, lo maravilloso que es su trabajo y lo poco que se tiene en cuenta y lo que le ha cosatado llegar adonde esta y el poco dinero que invierten en su maravilloso trabajo ………. seguro que en eso invierten mas de 10 minutos al dia, y no lo consideran poco productivo. Tenemos que ser un poco positivos y considerar la divulgacion una parte fundamental y necesaria de nuestro trabajo, porque sin comunicacion no habra ciencia. Imaginate a los becarios no contandole a su jefe lo que estan haciendo, o no dando seminarios de grupo porque no tienen tiempo y tienen que hacer experimentos ……….. pues hay que llevar esto al extremo de la sociedad. Si a tu jefe le interesa lo que haces en tu dia a dia, creo que al resto del mundo tambien puede interesarle porque tu trabajo es fundamental.

Gracias por dejarme liberar el estres entre experimentos.

Eva
CNIO

No, Eva, las gracias te las doy yo a tí, como enamorado de la cultura científica, por tus valiosas palabras.
Un fuerte abrazo.
JAL

Yo tambien tengo que decir que me apasiona y todavia no he tirado la toalla; sigo pensando que en un futuro cercano (antes de llegar a la jubilacion y gracias a gente como vosotros) podre dedicarme a ello aunque solo sea por amor al arte.
Gracias JAL.

Eva

considero que la divulgación científica reviste una importamcia no solo para la comunidad científica sino para la sociedad en general.Los gobiernos muy poca importancia toman a que las instituciones educativas como la universidades realizen investigaciones es por ello que estas viven al margen de la sociedad.Si hacemos referencia a las empresas es tambien muy poco el interes se ha visto por ejemplo inventos realizados por los estudiantes universitarios que realizan trabajos de investigación con sus propios recursos y que estos representan muchas veces un menor costo para las empresas pero estas prefieren importar tecnología y no dar apoyo a jovenes investigadores.Por otro lado, nos encontramos en un mundo globalizado el cierre a la información por parte de las instituciones públicas como privadas a los investigadores de información es un gran problema donde los trabajos por ejemplo de tesis son de pura intuición o si eres hijo de algún empresrio o funcionario público posiblemente tengas suerte.

Muchas gracias a todos los que estáis opinando sobre la importancia de la divulgación científica porque a una profesora como yo que está convencida de que no solo consiste en investigar e innovar sino en saber transmitir y divulgar, todas vuestras opiniones me sirven de un gran apoyo.
Un ejemplo, el año pasado vi editado mi primer DVD científico-didáctico sobre un tema que consideraba que era importante su divulgación al público en general: La Anisakidosis. En el DVD intenté enseñar al parásito tal y como lo podemos ver en cualquier pescado que compramos en nuestro país, mostré su ciclo biológico y expuse las medidas adecuadas para su prevención y control (un año antes de la normativa del gobierno) e intenté hacerlo de una manera rigurosa pero con un lenguaje accesible a todos.
El problema es que este tipo de DVD-libro es editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad y aquí no se realiza ningún tipo de marketing. La realidad es que así se llega a poca gente. Ni siquiera han sido capaces de aprovechar el tirón de la polémica surgida tras la normativa del gobierno en el mes de Diciembre.
Pero no todo ha de ser pesimismo al respecto, os puedo decir que lo incluí en una actividad de la pasada Semana de la Ciencia de Madrid y la gente acudió en masa. Me sentí recompensada al ver la cantidad de preguntas que suscitaba y con los correos de agradecimiento que me enviaron personas que habían asistido y que previamente habían tenido problemas con este parásito. Al menos a unas cuantas personas les sirvió para aclarar dudas y si con ello ayudamos a que se modifiquen determinados hábitos culinarios de cara a la prevención, pues creo que ya es importante y supone aportar un ganito de arena en este mundo donde parece que el que "pierde su tiempo" en divulgar es un "tonto" pues no es productivo.
Perdonad este rollo y ánimo con la labor divulgativa, estoy convencida de que entre todos algo positivo haremos.
Un abrazo y gracias,
Nieves

Gracias a tí, compañera, por tu pasión por la divulgación.
A mí también me gusta la innovación en formato audiovisual. Además de un video sobre prácticas de micro, tengo varios producidos con proyectos estatales de I+D+I sobre divulgación:
http://www.uam.es/ja.lopez
Es una satisfacción cuando lo visionas, tras varios meses de duro trabajo…
Un abrazo.
JAL

Encuentro muy interesante el mensaje subyacente en la carta de Fernando de
que hay que establecer comunicación entre los científicos y la sociedad.
Sin embargo me parece un tanto excesivo y pretencioso el comentario de que
la ciencia no esta valorada en este país y que los científicos están
minusvalorados por la sociedad. Este tipo de comentario victimista lo
llevo escuchando desde muy atrás; casí tanto como el de los campesinos
quejándose de las malas cosechas, que ya es histórico.
A mi entender los científicos viven en sus afanes, los arquitectos en los
suyos y los ebanistas en los suyos sin que los científicos sepan demasiado
de los ebanistas y viceversa. Lo que se espera de un arquitecto es que
haga bien su obra; muy por encima de que hable en televisión. Así, el
requisito de hablar en televisión no es exigible para ser arquitecto, ni
ebanista, ni investigador.
Entiendo que la tarea de ensalzar los méritos de los ebanistas,
arquitectos e investigadores deben realizarla personas especializadas en
esa tarea y si son profesionales serán rigurosos para saber a quien
ensalzan. También el ejercicio de la crítica resultaría enriquecedor si
fuera justa. Osea, que el ser comunicador puede considerarse una tarea de
tanta o más responsabilidad que las antes mencionadas. Mi conclusión: se
echan de menos buenos comunicadores; pero a cada cual se le debe valorar
por su trabajo específico; no por su capacidad de comunicación.

Por lo que veo, del comentario anterior, seguimos confundiendo las churras con las merinas y la comunicación científica con la divulgación científica y, ambas, con el periodismo (sea científico o sobre ebanistas…).

Como su nombre indica, divulgar significa llevar a la sociedad el desarrollo de algo específico. Como científico, soy el único capacitado para saber el alcance teórico y práctico más relevante de mi precisa investigación…
De hecho, como científico, sería incapaz de sacar las mismas conclusiones (aunque podría intentarlo) de los trabajos de compañeros de mi centro como, de hecho, ha sido el caso en varias ocasiones…

La investigación, y más la pública, como también indica su nombre, se realiza por y para la sociedad que, directamente, la financia con sus impuestos. Si un arquitecto o ebanista (o castañero) recibiera financiación pública para investigación, estaría en el mismo caso. Por el contrario, las empresas privadas de investigación, que las hay, tampoco están sujetas a las reglas del juego y pueden (como así hacen hasta que patentan) silenciar muchos de sus datos…

Mi obligación es, como investigador, investigar y como representante público, informar. El formato comunicación (congresos o papers) está bien para el avance de la investigación. El formato divulgación permitiría avances en la ciencia, en general pues, queramos o no, la sociedad, Sociedad, necesita saber.

El periodismo científico sí requiere profesionales que, tras valorar los comentarios y difusión de los resultados realizados por sus directos productores, decidirán qué temas más relevantes merecerían una mayor o menor atención. No todos los resultados tienen por qué ser, a priori, trascendentales, pero todos deberían tener su oportunidad y hueco en difusión. Publicar una nota en el Notiweb, por poner el contexto de este foro, lo debe de hacer el investigador y no la agencia XXX, por ejemplo…

No creo que destinar 10 minutos de nuestro tiempo cada vez que hagamos Comunicación Científica a Divulgación, nos convierta en aprendices de periodistas y, seguro, hacer llegar a mi vecino del quinto que dos céntimos de sus impuestos me han proporcionado la enzima que he usado en tal investigación… no me parece exagerado…
O sí?

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