La transferencia nuclear (clonación terapéutica)… más cerca.

Tras su paso por la Comisión de Sanidad del Congreso, la Ley de Investigación Biomédica tiene un pié en la Sociedad. Con ella, y como plato fuerte por su potencial autoterapéutico y su subsiguiente polémica… la técnica de transferencia nuclear o clonación terapéutica.

Casi con un año de retraso, y haciendo valer el famoso y rico refranero castellano –“nunca es tarde si la dicha es buena”-, la esperada Ley de Biomedicina, prometida por la ministra Elena Salgado desde que viera la luz la Ley de Reproducción Humana Asistida, ha pasado uno de los principales trámites parlamentarios. Tras el visto bueno del Senado, se presentará en Sociedad, casi con toda probabilidad, a lo largo del próximo verano.

 

Aunque regulará muchos de los proyectos futuros en la investigación biomédica, el punto, por derecho propio, que acapara toda la atención mediática, política y religioso-social es el tema de la controvertida (para algunos) transferencia nuclear (malllamada, desde mi punto de vista, clonación terapéutica). Sobre esta ley destaca un punto polémico: creación de un “embrión” con fines científicos –algo que, al parecer, está prohibido por el código penal del 95-. La normativa pasó el trámite de la Comisión de Sanidad (sin los votos del PP), y está preparada para que el Senado encienda la luz verde. Al parecer, el artículo 160.2 del Código Penal que condena la fecundación con fines no-reproductivos, va a ser corregido, según comentó la presidenta de la Comisión, Margarita Uría. De hecho, Carlos María Romeo, catedrático de Derecho Penal de la universidad de Deusto, considera que, en el caso que nos ocupa, no se trata de una verdadera fecundación, aunque sí se obtenga algo similar a un embrión. El otro aspecto a considerar desde un punto de vista ético, es el de la creación de un embrión sin ánimo procreativo (como hubiera sido el caso de la ovejita Dolly). Sobre este punto, varias consideraciones: la Ley de Reproducción Humana Asistida no define el producto de la fusión de un óvulo enucleado con un núcleo adulto como embrión. Técnica y molecularmente, existen claras diferencias entre este “cigoto” de transferencia nuclear y un embrión estadio uno obtenido mediante fertilización de un óvulo: los telómeros terminales de los cromosomas y el tipo de mitocondria presente, entre otros aspectos, difieren en ambos casos. Cierto es que, con paciencia y muchos intentos fallidos (como con la ovejita clonada o las dos últimas lobas), al final se puede obtener un ser vivo; algo que, en ningún caso, persigue la clonación terapéutica. Por otra parte, la Comisión Internacional de Bioética ve con gran interés y esperanza la regulación de esta técnica. Con la misma opinión se han manifestado un gran número de Asociaciones de Enfermos, valorando positivamente las normativas ya vigentes en países como Reino Unido, Suecia, Bélgica, Japón, Australia, Corea del Sur o algunos estados de EE.UU.

 

 En la balanza entre la naturaleza del producto de la transferencia nuclear o el dolor, sin especulación que valga, de millones de personas (y familiares), potenciales dianas de futuros tratamientos con esta base científica, todos los criterios objetivos, constituidos por comisarios de distinta naturaleza, ideología y nacionalidad, apuestan por lo segundo. En cualquier caso, para evitar más controversia, la Ley deja claro que estos proyectos tendrán un control, financiación y seguimiento especial por parte de las administraciones y el Instituto Carlos III; que la clonación reproductiva de seres humanos estará totalmente prohibida así como la creación de embriones para la investigación. Las leyes deben fijarse con criterios bioéticos consensuados y no por la opinión de grupos sociales concretos aludiendo a filosofías propias del ámbito personal. Por cierto, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, dio su visto bueno a la futura Ley de Biomedicina, según un comunicado de Europa Press.

 

JAL (UAM)

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Comentarios

Jal,
¿ serías capaz de decirnos, mirando tu bola de cristal, qué cosas haremos con la clonación humana, terapéutica o de lo que sea, dentro de 50 años ?

Simplemente me gustaría poder decirte lo que no deberíamos hacer… niños!
JAL

Para reflexionar:

Consideramos la clonación reproductiva una aberración: CREAMOS UNA VIDA HUMANA con el código genético de otro ser humano, un "casi" clon o copia de alguien existente o que ha existido.

Consideramos la clonación terapéutica algo plausible: DESTRUIMOS UNA VIDA HUMANA. Con embriones que son clones nuestros, en estadios tempranos del desarrollo, que serán destruidos para curarnos alguna enfermedad. Destruimos una posible vida (una copia de nosotros mismos). En este tipo de clonación, ¿por qué ponemos límites al desarrollo el embrión, podríamos crear un cuerpo completo, que fuera el doble del nuestro, en estado de "coma", del que obtener órganos y tejidos sin dificultad, sin "rollos" de diferenciaciones, ni de células madre. ¿Es por ética que esto no se aprueba?

Cada vez que alguien habla, en mayúsculas, de un blastocisto como vida humana… me asusta. Hace poco, en un medio público, uno de los científicos en el campo más influyentes de nuestro País, Juan carlos Izpisúa, dió su opinión y dejó bien claro (estoy de acuerdo con él) lo que debemos considerar humano y no humano desde el punto de vista de la ética:
http://www.publico.es/ciencias/017598/izpisua/embriones/celulasmadre/investigacion

Claro está, que si hablamos desde el punto de vista biológico… cada vez que una mujer tiene el periodo… está dejando escapar una "vida humana" entre algodones (perdonadme, no he podido resistir el juego de palabras…).

Pero vamos, que hace tiempo que había decidido no intervenir más en este tipo de discusión estéril (cada uno que considere moralmente lo que crea oportuno y dejemos a las leyes que hagan su trabajo)…

Por cierto, Mª Ángeles, no hace falta crecer ningún clon en estado de coma para esos menesteres tan extravagante que propones. Por desgracia, la verdad humana supera a la ficción científica… Ahí tienes a los miles de niños que desaparecen todos los años (vivitos y coleando) que terminan como "donantes" de órganos para cualquier rico sin escrúpulo que, seguramente, luego irá a manifestaciones contra el aborto…
Un saludo.

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