IX Jornadas de bioinformática en memoria de Ángel Ramírez Ortiz

Manzanares el Real se llena en mayo de flores de jara, que suben desde el embalse de Santillana hasta las paredes rocosas del circo de la Pedriza. En este bonito pueblo de la sierra de Madrid falleció el 5 de mayo de 2008 Ángel Ramírez Ortiz, uno de los más destacados bioinformáticos estructurales de España y de Europa, a los 41 años…

 

Ángel era un ciudadano del mundo. Nacido en Galicia, donde su familia se había trasladado por motivos laborales (su padre era médico), estudió Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid y compartió su doctorado entre el grupo de Federico Gago en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid, y el European Molecular Biology Laboratory de Heidelberg, Alemania, donde trabajó con Rebecca Wade y Luis Serrano entre otros. Se trasladó después a Estados Unidos donde desarrolló importantes trabajos, primero en el grupo de Jeffrey Skolnick en The Scripps Research Institute y más tarde en su propio grupo, en la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York. Volvió a España como investigador del CSIC para liderar la Unidad de Bioinformática del Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” instalándose en Manzanares el Real con su esposa Carme Fábrega, también investigadora. Un tumor incurable puso fin prematuramente a su vida en uno de los momentos más creativos de su actividad profesional. Nos ha dejado importantes legados, sobre todo en los campos de la comparación estructural, la evolución y el modelado de las estructuras de proteínas y el diseño de fármacos.

 

 

Para recordar su figura y sus contribuciones se ha organizado el Congreso International workshop in memoriam of Ángel Ramírez Ortíz: Structural bioinformatics and beyond. Associated to IX th Jornadas de Bioinformática, al cual participarán algunos de los mayores expertos españoles e internacionales en el campo de la bioinformática estructural. Este congreso constituye además la reunión anual de la comunidad de bioinformática española, y tendrá lugar en Madrid, en la sede central del CSIC, desde el 26 al 29 de enero de 2009, contando con el apoyo institucional del CSIC la Comunidad  de Madrid, el CBMSO, el  Instituto Nacional de Bioinformática,  la Fundación Genoma España, la Red Nacional de Bioinformática, la Red Gallega de Bioinformática, el Instituto BIFI de Zaragoza, el Barcelona Supercomputing Center, el programa de investigación Bipedd, y la ayuda de sponsor privados entre los cuales las empresas Silicon Graphics, Lilly y Noscira. La apertura del plazo de inscripción tendrá lugar la primera semana de Octubre de 2008.

 

Quizás se haga necesario decir algo sobre el término  bioinformática para quien no pertenece a este campo porque, a pesar de no sonar extraño, a veces da lugar a equívocos incluso en los centros de investigación, donde hay gente que cree que nos dedicamos a arreglar ordenadores.

 

La expresión bioinformática, o biología computacional, que es la que personalmente prefiero, se ha impuesto desde hace tiempo para definir el conjunto de teorías, modelos y algoritmos que permiten, de una manera cada vez más necesaria, almacenar, clasificar, interpretar y dar un sentido a la gran cantidad de información producida por experimentos biológicos. Esta herramienta permite utilizar esta información para nuevas predicciones y para objetivos terapéuticos, por ejemplo, mediante el diseño racional de fármacos. Para realizar estos objetivos las guías maestras de la bioinformática son la evolución (de acuerdo con la famosa frase queNada en biología tiene sentido si no es en la luz de la evolución) y la física, con la cual la biología debe ser compatible aunque no se pueda deducir desde la física, por su enorme complejidad y por el carácter contingente que le da la evolución. Por esta duplicidad intrínseca, la bioinformática es una disciplina ecléctica como pocas, que requiere competencias y puntos de vista diferentes.

 

Esto es particularmente cierto en el campo elegido por Ángel, las proteínas, que son como un puente entre el mundo de leyes absolutas de la física y el mundo contingente e histórico de la biología. La mayoría de las proteínas adquieren una conformación tridimensional única que es el resultado al mismo tiempo de las leyes de la física, en cuanto a que se trata del estado termodinámico de mínima energía libre accesible al sistema proteína más disolvente, y de las leyes de la biología, en cuanto la secuencia de la proteína codificada en el genoma de un particular organismo ha evolucionado para adquirir la conformación estable en la cual la proteína cumple su función biológica. Comparar, clasificar y entender la evolución de las estructuras de las proteínas era uno de los objetivos principales de Ángel, que quería utilizar estos conocimientos para predecir mejor sus estructuras y su dinámica, así como para poder diseñar fármacos. Ángel poseía conocimientos de física poco comunes entre quien no es físico de formación (tengo que confesar que los físicos que nos dedicamos a la biología, quizás por nuestra gran ignorancia inicial sobre temas biológicos, solemos ser desconfiados en este respecto), un profundo conocimiento de los fenómenos biológicos y una gran curiosidad intelectual sobre los procesos evolutivos, que hacían de él un científico completo en este campo complejo, sobre todo porque se unían a la motivación humanística que es fundamental en este campo, la de contribuir a luchar contra las enfermedades.

 

Esta motivación le acompañó desde sus comienzos en la facultad de Farmacia. Puede parecer paradójico que se dedicara a diseñar fármacos antitumorales poco antes de saber que le tocaría luchar su personal batalla contra el cáncer. Los que estuvimos cerca en esta última fase no olvidaremos su valor al enfrentarse a esta enfermedad sin dejar nada por intentar y sin caer en la desesperación, pero al mismo tiempo aceptando el ineludible final. Su actitud de dar coraje a los demás más que de recibirlo, y su sentido de responsabilidad, que le llevó a preocuparse por la supervivencia de su grupo cuando ya sabía que su fin era inminente. Tanto él como su esposa Carme, siempre a su lado en los momentos más duros con la sonrisa en los labios, nos han dado una gran lección de valor y calidad humana.

Ahora en septiembre las flores de jara son tan sólo un recuerdo, y una promesa. Nos recuerdan lo maravilloso y frágil que puede ser la vida. De Ángel nos queda su ejemplo y su legado científico, que también conllevan recuerdo, y promesa.

 

Ugo Bastolla

Antonio Morreale

David Abia

Sara Cebrián

Alvaro Cortés

Sandrea Francis

Rubén Gil

Javier Klett

Alberto Pascual-García

Raúl Méndez

Almudena Perona

Gonzalo Sánchez

 

Unidad de Bioinformática

Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”

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Comentarios

holami noviohase 5 meses sufrio un accidente y quedo paraplejico pero le aplicaron celulas ma dres y ya recupero el movimientode la parte superior delcuerpo ahora estamos pidiendo caridad por los pueblos para recojer el dinero y haserle el otro transplante sera que tiene la posibilidad de volver a caminar porfar espero su respuesta

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