Dos historias con virus: Nuevos tratamientos contra la hepatitis C y el nuevo virus gordo gordo…

Se me acumulan las noticias. En las últimas semanas, hitos científicos como la posible producción energética rentable mediante fusión –no fisión- nuclear, la elaboración de naranjas más saludables o, ya puestos, de un pan apto para intolerantes al gluten, han saltado a los medios… Ya me iré encargando de su divulgación… Ahora, y hablando de meter las manos en harina, “panadero, a tus panes”: resumiré dos noticias que, sobre virología, mi campo de investigación, me han llamado la atención –aun sabiendo que no están todas las que son-: avances decididos sobre los últimos antivirales contra el HCV y la caracterización de un gigante entre los Giruses -gíruses si los castellanizamos-, precisamente virus gigantes…

Nuevos tratamientos contra la hepatitis C

Cuando oímos hablar de cócteles antivirales, en realidad nuestra mente suele pensar en los últimos tratamientos antirretrovirales, esto es, contra el VIH, virus responsable del Sida. Sin embargo, existen otras enfermedades víricas que tienden a cronificarse, como la hepatitis C (HCV) contra la que se está desarrollando toda una innovadora batería de cócteles antivirales cada vez más efectivos.

Según Jaume Bosch, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, estamos cerca de un importante punto de inflexión en la terapia contra el HCV. Tan importante como que, si son ciertas las estimaciones más pesimistas, en España podría haber hasta 900.000 infectados, aunque la mayoría, asintomáticos, no lo sepa. Sin embargo, el daño crónico al hígado puede suponer la producción de cirrosis o, en un porcentaje importante, hepatocarcinomas, esto es, cáncer de hígado.

Hasta hace escasamente un año, prácticamente el tratamiento se reducía al uso combinado de IFN y ribavirina. Terapia con un porcentaje de eficacia en torno al 50% y un sinfín de efectos secundarios nocivos –como deseos de suicidio, por ejemplo-. Posteriormente, entraron en escena otros medicamentos, como el Telaprevir que, en combinación con los anteriores, elevaba la tasa de curación al 70%, para algunos genotipos virales, aunque sin abandonar los tediosos efectos secundarios.

Ahora, nuevos fármacos están haciendo su aparición en EE.UU. y prometen dejar al IFN, inyectable, en la cuneta para proporcionar un cóctel de pastillas, vía oral, muy efectivo, contra todos los posibles genotipos de HCV y, lo que es muy importante, con menos efectos secundarios y con tratamientos cortos, nunca más allá de las 24 semanas –frente al año o año y medio del tándem IFN-Ribavirina-. La pega, ¡el precio!¡ hasta 60.000 euros por medicamento!

La Agencia Europea del Medicamente ya está aprobando el uso de algunos de ellos que actuarían frente a distintas fases del ciclo viral para que, al contrario de lo observado con el VIH, podamos eliminar definitivamente a este traicionero agente viral.

El virus más grande y antiguo…

Cuando, como virólogo, le digo a mis alumnos que un virus, como el herpes o el de la viruela, es grande y complejo, obviamente, estoy dentro de una escala muy especial: la escala nanométrica. En este sentido, haría falta alinear, por ejemplo, entre 5 y 10 mil viriones como los de la familia de los herpes, para ocupar un milímetro. No obstante, existen unos verdaderos gigantes, dentro de este mundo nanométrico, que desbordan las mediciones de los virólogos. Hablamos de los virus gigantes o Giruses.

El Pithovirus descubierto es el más grande de los virus gigantes que hasta el momento se conocen

En este sentido, un equipo internacional de científicos ha batido dos records: ha caracterizado –y publicado en PNAS- el Girus o virus más gigante de entre los gigantes, en torno a 1.5 micras –como unos 10 virus herpes puestos en fila-, y, por si fuera poco llamativo ya este hecho, el virus gigantón llevaba 30.000 primaveras –con sus inviernos- enterrado en el permafrost siberiano. Más curioso todavía, dicho virus era perfectamente infeccioso y capaz de replicar en amebas –no en mamíferos, de momento y que se sepa-.

El nuevo agente infeccioso, denominado Pithovirus sibericum, comparable a algunas bacterias pequeñas en tamaño, tiene una forma muy especial, como un óvalo con una abertura en un extremo con una especie de tapón bloqueándola y un genoma más pequeño que el de otros virus menores.

De momento, estos virus, al igual que otros gigantes, infectan organismos unicelulares, simples, como las ya mencionadas amebas aunque algún caso de infección de humanos ya ha sido documentado. Según comentan los autores en Nature, de momento no hay motivos para ver a estos Giruses como peligrosos, aunque no habría que bajar la guardia, sobre todo si las temperaturas globales siguen subiendo o entramos en ecosistemas hasta ahora sin explorar, como las perforaciones en la Antártida, donde podríamos entrar en contacto con agentes infecciosos realmente peligrosos para nuestra especie…

JAL (DCC-CBMSO)

Salvemoslainvestigacion.org

DIVULGACIÓN CIENTÍFICA DEL 16 DE MARZO DE 2014

Esta semana mi+dtv tratará sobre la utilidad de las redes sociales en periodismo; la posible implicación de algunos virus en enfermedades desmielinizantes y nuevas técnicas de detección de contaminantes en el agua.

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